viernes, 23 de marzo de 2012

Toulouse no puede explicarse como un crimen aislado fruto del odio o la acción de un fanático





Lindsay German
Stop The War

Traducido el inglés para Rebelión por Sinfo Fernández

Nadie puede justificar esos asesinatos, pero los disparos del sur de Francia son el terrible y desastroso resultado de las políticas bélicas y el racismo antimusulmán de Occidente.
Al parecer, los asesinatos del sur de Francia fueron obra de un joven musulmán argelino que había recibido entrenamiento en los campamentos de Afganistán y Pakistán y que había sido uno de los prisioneros que escaparon de la prisión de Kandahar en una fuga facilitada por los talibanes.
Nadie puede justificar los ataques que han acabado con la vida de un rabino, tres escolares judíos y tres soldados franceses de ascendencia magrebí y caribeña.
Pero tampoco debería nadie dudar de que ese acto no puede explicarse como un crimen aislado motivado por el odio o el hecho de un fanático. Es el terrible y desastroso resultado de una serie de políticas que podían haberse evitado y que ahora amenazan con empeorar aún más la situación.
En primer lugar, llevamos en Francia años de racismo contra los musulmanes. La actual campaña electoral presidencial es responsabilidad de Nicolas Sarkozy, que ha avivado una tormenta racista en un intento por conseguir votos entre el electorado de extrema derecha del Frente Nacional. Atacó a los que no eran franceses, insinuando que los franceses estaban viéndose obligados a comer carne halal.
La prohibición de que las chicas llevaran el hiyab en la escuela, las altas tasas de desempleo entre los jóvenes descendientes de magrebíes, la represión policial en los barrios de la periferia de las principales ciudades francesas, todo ello ha contribuido a esta oleada de racismo. Ahora Sarkozy hace llamamientos a la unidad pero se ha pasado las últimas semanas azuzando la desunión entre razas.
Los asesinatos del lunes en la escuela judía de Toulouse se produjeron en el cincuenta aniversario del final de la guerra por la independencia de Argelia, una guerra que tiene aún hoy un amargo legado de racismo y colonialismo en Francia.
Se suponía que las recientes guerras en Afganistán, Iraq y Libia iban a acabar con el terrorismo. En cambio, el terrorismo ha crecido por todo el mundo. Los agravios por esas guerras se prolongan desde hace diez años. Las continuadas ocupaciones sobre todo de países musulmanes, la incapacidad para poder resolver la cuestión palestina, las actuales amenazas a Irán y quizá, lo más importante, el creciente número de civiles muertos en Afganistán, han exacerbado esos sentimientos de afrenta.
El asesinato de 16 civiles afganos a manos de un soldado estadounidense hace dos semanas se abordó con mucho menos escándalo que los asesinatos de Francia, lo que lleva a la percepción de que las vidas afganas no tienen el mismo valor que las occidentales.
La ex directora del MI5, Eliza Manningham Buller, en declaraciones hechas durante la investigación Chilcot sobre la guerra de Iraq, dijo que los servicios de inteligencia habían advertido al gobierno británico que esas guerras exacerbarían el terrorismo en vez de apagarlo.
Todos los que han apoyado las guerras son como los Borbones: no aprenden nada y lo olvidan todo. Su respuesta a este acto terrible será la justificación para nuevas guerras, para gastar más dinero en ejércitos y armamento, en más vigilancia de los musulmanes, en más apoyo a guerras que “erradiquen el terrorismo”.
También continuarán tratando a los musulmanes como ciudadanos de segunda clase, intensificando las restricciones sobre cómo deben vestir o cómo deben comportarse. La islamofobia no es una especie de aberración en Francia: proviene directamente del apoyo a las guerras imperialistas y al legado del dominio colonial.
La forma de acabar con los ataques terroristas sería tratar de encontrar, para empezar, una solución política a los agravios e injusticias que dan pie a que se incrementen aquellos. ¡Qué pocas probabilidades hay de que Sarkozy, Cameron y el resto se detengan a pensar siquiera un poco en ello!
Lindsey German es coordinadora de la organización británica antibelicista “Stop the War Coalition” y antiguo miembro del comité central del Partido Socialista de los Trabajadores. Hasta 2004, fue editora de Socialist Review y candidata de la izquierda en dos ocasiones a la alcaldía de Londres. Ha escrito varios libros, entre los que figuran “Sex, class and socialism” y “Socialist and class”.

Fuente: http://www.stopwar.org.uk/index.php/usa-war-on-terror/1276-what-chance-sarkosy-cameron-obama-will-learn-anything-from-the-toulouse-killings-

“Debemos poner a la gente a reírse de las corporaciones”




Pasaron varios años desde la explosión que significó Dead Kennedys, pero Biafra no ha perdido el filo. Y, según cuenta, aprendió algunas cosas sobre el arte de no dejarse atraer “por cadenas como CNN, que te torna cada vez más estúpido si la ves”.
Por Ana Asseo de Choch

Su disco más reciente, The Audacity of Hype, lo encuentra girando con su actual banda, The Guantanamo School of Medicine. Desde sus letras, todo en Jello Biafra es rebelión y cuestionamiento. “No puedo creer que la mayoría de la gente con la que hablé en Buenos Aires no conoce la Patagonia”, se lamenta. “¿Cómo es posible que no haya trenes recorriendo todo el país?” Parece estar más informado sobre la Argentina que más de un habitante local. “Aún no pudimos hacer lo mismo que ustedes, metiendo presa a gente como Videla. Y el problema es que muchos de nuestros políticos, como Ron Paul, se esconden detrás de leyes para legalizar las drogas o sacar las tropas de Afganistán, y los jóvenes los encuentran tan cool. Y en verdad, son tan racistas como el National Front europeo, y tienen a Obama y los suyos muertos de miedo.” Se define como un viejo anarquista que hoy comulga con gran parte de las ideas socialistas. Esta noche a las 21, en Niceto (Niceto Vega 5510), los porteños tendrán la posibilidad no sólo de ver a Jello Biafra and the GSM explotando en vivo, sino también de pensar si quieren empezar a formar parte de este glorioso estado de insurrección.
–¿Imaginan los estadounidenses a Sudamérica como una selva atestada de enfermedades mortales?
–Odio decirlo, pero puede que tenga razón, porque las noticias están tan censuradas en mi país que incluso cadenas como la CNN, que la gente aún cree que es una buena cadena de noticias, en realidad te torna cada vez más estúpido si la ves. Yo ahora la llamo “Corporate Cartoon McNews” (“Dibujo Animado Corporativo MacNoticias”). Algo que viene sucediendo durante los últimos treinta años, como mínimo, es que todo tipo de cadenas fue adquirida por grandes corporaciones, que entonces obtienen el control editorial sobre los contenidos, en pos de dirigirlos hacia su propio rédito económico. Pero también, cuando estas corporaciones de medios arrancaron, su actitud fue “No vamos a gastar plata en un departamento de noticias de calidad que haga profundas investigaciones. Sólo queremos hacer dinero”. Entonces, una de las cosas que hicieron fue cerrar todos los departamentos de noticias extranjeras, por lo que hay cada vez menos y menos reportes llegando de otros países... excepto si hay un terremoto, una guerra o algo así. Así que la mayor parte de los norteamericanos no tiene mucha idea acerca de nada de ningún otro país. Y, a su vez, el sistema educativo se tornó tan malo, porque justamente es ese mismo tipo de gente ocupándose de los presupuestos educativos, que muchos no ubican Argentina ni Sudamérica en el mapa; ni hablemos de que ubiquen sus estados. Y no bromeo.
–¿Es votar hoy, en Estados Unidos, casi una forma de insurrección?
–Me gustan muchos tipos de protesta. Creo en una insurrección en las calles, no violenta. En insurrección en los padrones. Y, también, en insurrección en cómo gastamos la plata. Yo no como en McDonald’s desde hace 30 años. Trato de darle la menor cantidad posible de dinero a los predadores corporativos globales, a las grandes cadenas de supermercados; cosas así. Nadie puede hacerlo en un 100%, excepto que se quiera ir a vivir a la selva y no hablar con nadie nunca más. Pero creo que es importante prestar atención, incluso si lo único que tenés son dibujitos animados que se mueven por la plata, es muy importante controlar quién es el intendente, quién el gobernador, quién lleva adelante la escuela, la universidad; quién va a decidir si usará el presupuesto en hacer una cancha de golf para los ricos en vez de techo para los pobres. Y qué es más importante: construir un estadio de fútbol o construir sistemas de trenes.
–Tomar conciencia...
–Tenés que parar y pensar: “A ver, la plata se junta con los impuestos. ¿Quién está a cargo de invertir esa plata?” Mucho dinero se queda en los gobiernos, que son tan corruptos que no la reinvierten en la gente. Incluso tenemos el referéndum, que permite votar por leyes específicas, por sí o por no, en determinado estado o ciudad. Pero tan poca gente presta atención a las competencias locales y a esos referendos, que cuando gente como yo participa tenemos muchas más posibilidades de meter buena gente y buenas leyes. Si no nos presentamos, no podemos lograr buenas leyes como marihuana medicinal, casamiento gay y demás. En cambio, triunfan leyes anti-inmigración, leyes del tipo “pasar el resto de tu vida en la cárcel por robarte una caja de cerveza”, leyes antidrogas terribles, etcétera. Es fundamental prestar atención a estas cosas. Yo dejé de votar por años, porque estaba harto del mismo juego de “elegí qué corrupto republicano querés”. Pero gente como Frank Zappa me metió de nuevo en eso, diciendo “No; prestá atención a las elecciones locales. Podemos hacer una diferencia, y no vamos a lograr nunca más estar arriba si no empezamos desde abajo”.
–¿Cómo se enfrenta el control de información e identidad?
–Creo que parte de la forma de rebelarse es, como individuo, enseñar alfabetismo de medios (media literacy) a cada uno que conozcas. La gente no debería graduarse de la escuela sin tener antes una clase de alfabetismo de medios, que hoy no tienen. Los padres necesitan enseñarles a los hijos, los chicos a sus padres, y todos necesitan enseñarles a sus amigos. Si lo único que sale de la TV es bosta, y lo mismo sale en Internet y en los diarios, planteáselo a otra gente. Ponelos a reír de todo eso junto a vos. Y una vez que esa revolución explote, la gente nunca va a volver a creer en los medios corporativos. En mi familia, si algo como la maldita guerra de Vietnam aparecía en la tele –ese tipo de imágenes que hoy ya no se muestran–, nos dejaban verlo. No decían “Pobrecitos, saquemos eso”. Se nos planteaba a mí y a mi hermana el tema de la guerra y su significado, desde que éramos muy chiquitos.
–Le despertaron la conciencia.
–Yo ya tenía opiniones formadas sobre racismo, guerra, brutalidad policíaca, corrupción, ambientalismo; de todo. Y además, mi padre se volvía loco de bronca o se mataba de risa cuando aparecían las propagandas. Y después, siempre me decía cosas como “Mirá, hijo; ¿ves esa mujer saltando, que trata de venderte un jabón para la ropa? En realidad no está excitada por el jabón. Es sólo una actriz; la contrató una corporación para venderte ese jabón y probablemente ni debe ser buen jabón”. Así que enseguida apliqué el detector de bosta frente a la escuela, frente a las noticias; incluso frente a mis padres, que no se esperaban que también los cuestionara a ellos, pero ahora nos llevamos bien. Pero me hizo una mejor persona. Y estoy muy agradecido por eso. A eso me refiero con “alfabetismo de medios”: cada cual debería ayudar al resto a desarrollar cada vez mejores detectores de bosta.
–Viene a la Argentina con una nueva banda, ¿qué tal suena?
–Con los dos guitarristas (Ralph Spight y Kimo Ball) es muy bueno ver cómo no hay competencia. Ralph (el de pelo corto), que es el que por lo general tiene la guitarra de blues, o la Les Paul, fue quien sugirió traer a Kimo, el otro guitarrista, desde el principio. Sabía que yo quería dos guitarras, y él quería a Kimo a toda costa. Así que Kimo dice que él y Ralph tienen una relación telepática, porque son tan amigos y tocaron tantas veces juntos. Andrew Weiss sigue en el bajo y tenemos un nuevo baterista: Paul Della Pelle, que viene de la escena del hardcore punk y perteneció a míticas bandas. Seguramente esta noche toquemos algunas canciones de los Dead Kennedys, pero como ya estuvimos en Buenos Aires, calculo que tocaremos más canciones de la GSM.

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/3-24689-2012-03-23.html

lunes, 19 de marzo de 2012

Chile: El cambio político

Manuel Cabieses Donoso
Punto Final
Desde la “revolución pingüina -mayo de 2006-, Chile vive un despertar democrático y rebelde. Sin expresarlo todavía resueltamente -debido a la erosión sufrida por la cultura política y la atomización de la organización social-, las movilizaciones del pueblo revelan una voluntad de cambio político e institucional. Lo que se cuestiona es la institucionalidad heredada de la dictadura junto con su modelo económico neoliberal. Cada vez es más claro que esas compuertas impiden toda solución a las demandas populares más significativas. Estamos en un punto en que si no se cambian la Constitución y el modelo económico, se producirá el inevitable desborde de la protesta social acumulada.
El pueblo está buscando a ciegas y en forma desordenada el camino de su liberación, rechazando toda tutoría política. Lo importante es que ha iniciado esa búsqueda -a contrapelo de los partidos que intentan limitar la protesta a aspectos sectoriales que no incluyan la Constitución ni el modelo de dominación-. Lo concreto es que se ha puesto fin a una larga etapa de sopor y resignación. La protesta social -cuyo epicentro está en Aysén pero que tiene réplicas en todo el país-, carece aún de la conducción política que le daría coherencia y rumbo definidos. No obstante, estamos viviendo una hora histórica. Vastos sectores del pueblo entienden necesario cambiar -por injusta e inhumana- la sociedad en que vivimos. Va creciendo un movimiento social y político que sin duda permitirá surgir liderazgos éticos y políticos que levantarán la alternativa pluralista y democrática de justicia social.
No es fácil percibir en todo su significado los fenómenos sociales en marcha. Ellos plantean la necesidad de trazar un rumbo para unir a la mayoría del pueblo. Se requiere un arduo trabajo para levantar una alternativa en cuyo seno pueda recrearse el partido del socialismo hoy ausente en la escena política. El tradicional pragmatismo de los partidos chilenos ha instalado la idea de que lo más importante es “derrotar a la derecha”, para lo cual hay que unir a toda la oposición, o sea a la Concertación con el Partido Comunista. Se trata de un sofisma de quienes rehuyen el fatigoso deber de construir una alternativa popular independiente. La Concertación y la Alianza sirven a los mismos intereses. Veinte años de gobiernos de la Concertación no fueron distintos a los dos años del empresario Sebastián Piñera. Incluso las ganancias del sector financiero y del capital extranjero -los verdaderos amos del país-, fueron mayores durante los gobiernos de la Concertación. El hartazgo de los banqueros llegó a la exultación de proclamar que “amaban” al social demócrata Ricardo Lagos. En circunstancias que Chile se desangra en el altar del capitalismo, las ganancias de las transnacionales alcanzaron su peak en el gobierno de la socialista Michelle Bachelet. Las utilidades que remesaron al exterior superaron los 25 mil millones de dólares, el doble que en el periodo de Lagos. En materia de represión, los gobiernos de la Concertación y la derecha tienen igualmente el dedo en el gatillo, y los primeros se anotan quince muertos, en su mayoría mapuches.
Hace falta un escrutinio más prolijo de la derecha que representa Piñera. Desde luego, no calza en el estereotipo de nuestra experiencia histórica, que proviene del “gobierno de los gerentes” de Jorge Alessandri (1958-64) y de la dictadura militar-empresarial (1973-90). También es insuficiente nuestro análisis del neoliberalismo. Sus mecanismos de cooptación social se han hecho evidentes bajo este gobierno, pero su matriz se encuentra en el gobierno de Bachelet. El modelo neoliberal incluye maniobras de focalización del gasto público para ganar posiciones en sectores populares. Piñera ha seguido -y en algunos rubros ha profundizado- esas políticas de la Concertación.
Una política democrática y popular no debería consistir en “derrotar a la derecha” de la mano con la otra derecha. El Partido Comunista, desde luego, está en su derecho a entenderse con la Concertación. Se trata de “su” política, aprobada democráticamente por sus militantes. Pero los demás sectores democráticos deberíamos orientarnos a fortalecer el movimiento social, para que de allí finalmente surja una alternativa independiente anticapitalista -porque en el capitalismo se encuentra la raíz de la crisis que afecta a Chile y que amenaza a la Humanidad-. La protesta social en nuestro país, no merece escapar de las llamas de la derecha liberal de Piñera para caer en las brasas de la derecha concertacionista. Es tiempo de fortalecer la independencia del movimiento social para permitirle que genere su propia alternativa política. Tal como ocurrió en Venezuela, Bolivia y Ecuador, ni más ni menos.

(Editorial de “Punto Final”, edición Nº 753, 16 de marzo, 2012)

http://www.puntofinal.cl/

Otro Banco Central

Por Bruno Susani *
El naufragio de las instituciones financieras de los países ribereños del Atlántico norte, que comenzó el 13 de septiembre de 2007 con la nacionalización de la Northern Rock Bank en Inglaterra, pero en particular con la quiebra de Lehman Brothers el 15 de septiembre de 2008, provocó la recesión económica más grave que hayan padecido las potencias desde la gran depresión de los años ’30. Los gobiernos reaccionaron incrementando de manera significativa el gasto público, en más de 10 puntos del PIB, y bajaron las tasas de interés hasta casi el 0 por ciento para sostener la demanda; pero, además, la Reserva Federal, el Banco Central Europeo y el Banco de Inglaterra incrementaron de manera gigantesca la masa monetaria, en billones de dólares, para impedir la asfixia del sistema financiero. La gravedad de la situación impuso la necesidad de una nueva política económica que Keynes hubiera calificado, con voluptuosidad, de herética, donde la política fiscal expansiva se conjugó con una política monetaria activa.
En la Argentina, el incremento del gasto público, la llamada “caja”, permitió sostener el nivel de la actividad económica e impidió que se agudizaran las tendencias recesivas generadas por la baja de los precios y de los volúmenes de los productos primarios de exportación. Pero una política económica anticíclica implica no sólo un incremento del gasto público sino que, además, debe ser apuntalada con el manejo adecuado de las otras variables macroeconómicas. La tasa de interés y la tasa de cambio tienen que adecuarse para acompañar el repunte de la economía.
Sin presentar propuestas alternativas, la oposición política y los sectores económicos y mediáticos enrolados en el neoliberalismo se opusieron, y se oponen, a que se aplique una política económica de apuntalamiento de la demanda, y cual sirenas de La Odisea llaman a estrellar la economía en los arrecifes del estancamiento. Si alguna vez una política económica redistributiva y de crecimiento pudo aparecer como antagónica a otros proyectos neoliberales, hoy es evidente que estos últimos son la expresión del nihilismo económico.
La recuperación del manejo de las variables macroeconómicas por parte del Estado aparece así como indispensable para proseguir con la estrategia de desarrollo económico.

Viciosos y virtuosos

La complementariedad de las tres variables de la política económica, que son el gasto público, la tasa de interés y la tasa de cambio, fue por primera vez evocada por Keynes en la Teoría General en 1936, y formalizada por Robert Mundell, Premio Nobel en 1999, en el teorema que lleva su nombre, de la manera siguiente: si se fija el nivel de una de las variables llamada exógena, las otras dos, endógenas, quedan automáticamente determinadas. La interacción puede ilustrarse de la manera siguiente: el gobierno aumenta el gasto público que tiene un efecto multiplicador en el ingreso global. El Banco Central compra dichos títulos de la deuda pública en moneda local, lo cual incrementa la masa monetaria y disminuye la tasa de interés, y esto permite un aumento de la inversión.
El incremento del ingreso provoca un aumento de las importaciones y un consiguiente deterioro de la balanza de pagos que traerá aparejada una caída de la tasa de cambio, lo cual favorecerá a los exportadores. Pero seguidamente el incremento del precio de las importaciones provocará a su vez una baja de éstas, lo cual ampliará la demanda para los productos locales y engendrará un aumento adicional del ingreso.
Se muestra así que un incremento del gasto permite una expansión del mercado interno y un cambio de la distribución del ingreso, ya que la tasa de ganancia que está asociada a la tasa de interés disminuirá y los salarios aumentarán.
El sendero seguido por las variables valida el enunciado de teorema: el incremento del gasto público fijará las otras dos en otro nivel de equilibrio. El mismo movimiento de las variables permite mostrar que si se impone una restricción, por ejemplo la tasa de cambio fija, entonces el modelo no funciona, puesto que el incremento del ingreso será en gran parte absorbido por el aumento de las importaciones. Asimismo, si el Banco Central no baja la tasa de interés cuando se expande la masa monetaria debido al aumento del gasto público, no tendrán lugar el incremento de la inversión y el aumento inducido del ingreso.
El modelo permite sostener que el Banco Central no puede aplicar una política disociada de la del Estado, ya que así estaría alterando las condiciones de equilibrio, y que en ese caso el Estado deja de ser soberano en materia de política económica.
En el caso argentino, el derrumbe del modelo de la caja de conversión (la convertibilidad), a fines de 2001, puso claramente de manifiesto que si la tasa de cambio es fija y la masa monetaria está ligada a las reservas, ello implica una tasa de interés muy alta que tiende a destruir la inversión. Unos años antes de la crisis de 2001, Larry Summers, que presidía el Consejo de Economistas Asesores del presidente Clinton, y Robert Rubin, ministro de Economía, habían señalado que el tipo de funcionamiento de la convertibilidad no era sostenible, ni razonable para la Argentina. La mayor parte de los países que habían tenido una tasa de cambio fija como Tailandia, Corea, Indonesia o Rusia, la habían abandonado luego de haber padecido brutales crisis financieras.
Alan Greenspan, en su libro The Age of Turbulence, recalca que una caja de conversión, en el caso de Rusia en tiempos de Yeltsin, con una tasa de interés varias veces superior a la de la moneda de referencia, era un regalo a los capitales especulativos, una economía de la connivencia, ya que dichos capitales no corrían ningún riesgo con la tasa de cambio, y aprovechaban de manera incalificable la existencia de dichas tasas de interés que justamente eran indispensables para la sustentabilidad del modelo.
Los estudiantes de economía saben que en este caso la tasa de interés alta traba la inversión interna y la tasa de cambio elevada provoca una presión de las importaciones baratas sobre el mercado interno, lo cual llevará a una progresiva sustitución de los productos nacionales por dichas importaciones hasta que los déficit de la balanza comercial corroan las reservas y colapsen la paridad cambiaria.
Pero el pensamiento neoliberal considera que la moneda tiene que ser “cara” y “rara” para que sea “buena”. Esto supone una tasa de interés elevada que no sólo es el “precio de la moneda” sino que también determina la tasa de ganancia y produce una distribución del ingreso favorable a los detentores de capitales líquidos y especulativos. La realidad muestra que esto no es así, ya que las “monedas fuertes” son las de las economías pujantes, y no las que tienen tasas de interés elevadas.
Los mismos que defendían la “convertibilidad” o la “tablita de Martínez de Hoz” son los abanderados de la “defensa de las reservas”, alimentando los miedos y los fantasmas económicos como si el crecimiento económico fuera el fin del mundo.
Se puede concluir así que la posición del ex presidente del BCRA, Martín Redrado, no era la de “guardián de las reservas”, como él pretendía, sino la de mantener una tasa de interés y una tasa de cambio altas, lo que favorecía la especulación y castigaba tanto a los asalariados como a los sectores productivos, y doblemente a las empresas agropecuarias.

Soberanía monetaria

La salida del sistema de la caja de conversión o de la tasa de cambio fija en los otros países que han sufrido crisis similares a la de Argentina, como Corea, Tailandia, Indonesia, Rusia, Brasil, fue acompañada, como en la Argentina, por una devaluación masiva que les permitió recuperar, en ciertos casos, la plena potestad de definir una política monetaria autónoma. Los modelos más estables, como el de Corea, optaron por una tasa de cambio subvaluada que permitía –y permite aún– un incremento de las exportaciones, una disminución de las importaciones, volver a tener excedentes importantes de la balanza de pagos, una tasa de interés baja, una inversión elevada, y una tasa de empleo próxima al pleno empleo. La arquitectura del nuevo modelo tuvo rotundos éxitos, puesto que permitió alcanzar todos estos objetivos simultáneamente. Probablemente el mayor logro, aunque éste sea producto de la casualidad, fue el de haber aislado sus sistemas financieros de la crisis de los grandes centros, Wall Street y la City, lo cual fue esencial para que algunos de los países emergentes señalados escaparan a la espiral recesiva que se desarrolla en los países industriales desde el naufragio del sistema financiero internacional.
La salida de la convertibilidad en la Argentina estableció, en un primer momento, una relación entre el gasto público, la tasa de interés, el tipo de cambio y la inversión, favorable para el crecimiento. Esto permitió un rápido incremento de la inversión y la progresiva, aunque parcial, reconstitución de la estructura productiva. La fuerte caída del de-sempleo conllevó asimismo a un restablecimiento de la demanda efectiva de los asalariados, lo cual permitió a su vez que resurgiera el círculo virtuoso demanda-tasa de interés-inversión, saliendo así de una economía financiada.
En una economía que se encuentra en una fase ascendente como es el caso de la economía argentina, la política a realizar es la de una baja de la tasa de interés y del tipo de cambio. Esto si las autoridades desean impulsar la inversión y obrar en aras de un proceso de redistribución del ingreso, como quedó claro en el funcionamiento del modelo de Mundell, y ése es el rol del Banco Central. Dicho modelo permite mostrar que su rol es el de garantizar la oferta monetaria, y asegurar el financiamiento de la actividad privada vía el redescuento de los créditos otorgados por los bancos, pero también el del gobierno, a través de los títulos de la deuda pública. La opción contraria lleva a establecer un equilibrio con una capacidad instalada ociosa, alta tasa de desempleo, crecientes problemas sociales y, a término, una destrucción de la estructura productiva que se adapta así a una situación de achicamiento de la economía.
Keynes, en su artículo Poverty in Plenty (La pobreza en la abundancia), en 1934, había evocado un problema similar, constatando que existía una gran pobreza que coexistía con ingentes cantidades de recursos, máquinas, mano de obra, proyectos de inversión, no utilizados, y que los sectores que llamaríamos hoy neoliberales proponían destruir para volver a un nuevo equilibrio, en un punto más bajo. “Buscar una escapatoria haciendo de tal forma que el aparato de producción sea menos productivo sería un error, ya que ello no constituye una solución definitiva. [...] No debemos considerar que las condiciones de la oferta, las posibilidades de producción y de riqueza, como la fuente de nuestras dificultades. Y si existe un acuerdo sobre dicha aserción, se debe concluir que hay que buscar la solución del problema del lado de la demanda.”
En cierto modo, los argentinos nostálgicos del país dual del modelo agroexportador parecen tener el mismo desasosiego que los melancólicos rentistas ingleses de principios del siglo pasado
* Doctor en Ciencias Económicas Universidad de París.

Consejero regional de la Isla de Francia, Groupo Socialista - bruno.susani@wanadoo.fr

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/cash/17-5866-2012-03-19.html

jueves, 15 de marzo de 2012

Marx, más vivo y actual que nunca

Por Atilio A. Boron *
En un día como ayer, hace 129 años, moría plácidamente en Londres, a los 65 años, Karl Marx. Corrió la suerte de todos los grandes genios, siempre incomprendidos por la mediocridad reinante y el pensamiento encadenado al poder y a las clases dominantes. Como Copérnico, Galileo, Servet, Darwin, Einstein y Freud, para mencionar apenas unos pocos, fue denostado, perseguido, humillado. Fue ridiculizado por enanos intelectuales y burócratas académicos que no le llegaban ni a los tobillos, y por políticos complacientes con los poderosos de turno a quienes les repugnaban sus revolucionarias concepciones.
La academia se cuidó muy bien de sellar sus puertas, y ni él ni su amigo y eminente colega Friedrich Engels, jamás accedieron a los claustros universitarios. Es más, Engels, de quien Marx dijera que era “el hombre más culto de Europa”, ni siquiera estudió en la universidad. Sin embargo, Marx y Engels produjeron una auténtica revolución copernicana en las humanidades y las ciencias sociales: luego de ellos, y aunque sea difícil separar su obra, podemos decir que después de Marx, ni las humanidades ni las ciencias sociales volverían a ser las de antes. La amplitud enciclopédica de sus conocimientos, la profundidad de su mirada, su empecinada búsqueda de las evidencias que confirmaran sus teorías hicieron que Marx, tantas veces dadas por muertas sus teorías y su legado filosófico, sea más actual que nunca.
El mundo de hoy se parece de manera sorprendente a lo que él y su joven amigo Engels pronosticaron en un texto asombroso: El Manifiesto Comunista. Este sórdido mundo de oligopolios rapaces y predatorios, de guerras de conquista, degradación de la naturaleza y saqueo de los bienes comunes, de desintegración social, de sociedades polarizadas y de naciones separadas por abismos de riqueza, poder y tecnología, de plutocracias travestidas para aparentar ser democracias, de uniformización cultural pautada por el American way of life, es el mundo que anticipara en todos sus escritos. Por eso son muchos quienes ya, en los capitalismos desarrollados, se preguntan si el siglo veintiuno no será el siglo de Marx. Respondo a esa pregunta con un sí sin atenuantes, y ya lo estamos viendo: las revoluciones en marcha en el mundo árabe, las movilizaciones de los indignados en Europa, la potencia plebeya de los islandeses al enfrentarse y derrotar a los banqueros y las luchas de los griegos contra los sádicos burócratas de la Comisión Europea, el FMI y el Banco Central Europeo, el reguero de pólvora de los movimientos Occupy Wall Street que abarcó a más de cien ciudades estadounidenses, las grandes luchas que en América latina derrotaron al ALCA y la supervivencia de los gobiernos de izquierda en la región, comenzando por el heroico ejemplo cubano, son tantas otras muestras de que el legado del gran maestro está más vivo que nunca.
El carácter decisivo de la acumulación capitalista, estudiada como nadie más en El Capital, era negado por todo el pensamiento de la burguesía y por los gobiernos de esa clase que afirmaban que la historia era movida por la pasión de los grandes hombres, las creencias religiosas, los resultados de heroicas batallas o imprevistas contingencias de la historia. Marx sacó a la economía de las catacumbas y no sólo señaló su centralidad, sino que demostró que toda la economía es política, que ninguna decisión económica está despojada de connotaciones políticas. Es más, que no hay saber más político y politizado que el de la economía, dando al traste con los tecnócratas de ayer y hoy que sostienen que sus planes de ajuste y sus absurdas elucubraciones econométricas obedecen a meros cálculos técnicos y que son políticamente neutros. Hoy ya nadie cree seriamente en esas patrañas, ni siquiera los personeros de la derecha (aunque se abstengan de confesarlo). Podría decirse, provocando la sonrisa socarrona de Marx desde el más allá, que hoy son todos marxistas pero a la Monsieur Jordan, ese personaje de El burgués gentilhombre, de Molière, que hablaba en prosa sin saberlo. Por eso cuando estalló la nueva crisis general del capitalismo todos corrieron a comprar El Capital, comenzando por los gobernantes de los capitalismos metropolitanos. Es que la cosa era, y es, muy grave como para perder el tiempo leyendo las boberías de Milton Friedman, Friedrich von Hayek o las monumentales sandeces de los economistas del FMI, el Banco Mundial o el Banco Central Europeo, tan ineptos como corruptos y que por causa de ambas cosas no fueron capaces de pronosticar la crisis que, como un tsunami, está arrasando los capitalismos metropolitanos. Por eso, por méritos propios y por vicios ajenos Marx está más vivo que nunca y el faro de su pensamiento arroja una luz cada vez más esclarecedora sobre las tenebrosas realidades del mundo actual.

* Director del PLED, Programa Latinoamericano de Educación a Distancia en Ciencias Sociales.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-189607-2012-03-15.html

miércoles, 14 de marzo de 2012

Vichy

Mikel Arizaleta
Rebelión

También el gobierno francés de Vichy, colaborador del nazismo, exigió de los enseñantes y profesores la declaración juramentada de que no eran ni masones ni poseían origen judío. Sartre de regreso del cautiverio de la guerra, a finales de marzo de 1941, le echa en cara a Beauvoir por haber firmado dicha declaración: “No tuve otra alternativa”, fue la respuesta de Beauvoir.
Pero su alternativa de vida para ella fue alternativa de muerte para otros: condena insolidaria de sangre y destrucción de otros y otras. Todos recuerdan aquella reflexión en la dificultad, hecha poesía solidaria y humana en la persecución, del pastor protestante Martin Niemöller, arrestado el 1 de julio de 1937 y condenado el 2 de marzo de 1938 a siete meses de cárcel. Y una vez libre fue apresado de nuevo por la Gestapo e internado en los campos de concentración de Sachsenhausen y Dachau hasta 1945. Fue liberado poco antes de fenecer en un horno crematorio al que estaba destinado: “Als die Nazis die Kommunisten holten, habe ich geschwiegen; ich war ja kein Kommunist…, cuando los nazis vinieron a por los comunistas…”.
La vida, las guerras, al igual que la crisis que padecemos, no son epidemia que debe pasar sobre uno metido en cama o quitársela de en medio con un “yo no lo sabía”. La crisis está hecha, fabricada y dirigida por hombres, por gente determinada, por unos intereses, por un tipo de comportamiento humano y de estructuras. Y, como en Vichy, hay quintacolumnistas en las filas humanas, cobardes y sumisos ante la dignidad. Vendidos. Y una persona vendida se hace cosa y objeto, pierde rostro y compañero. Crea guerra y desprecio, rompe lazos. En opinión del griego Leonidas Vatikiotis, profesor universitario y periodista, con una amplia experiencia en temas de economía y política internacional, “los planes de «rescate» nunca tuvieron la intención de salvar la economía griega ni, mucho menos, garantizar un nivel de vida digno a su población. Antes bien, el objetivo fue cerrar el paréntesis abierto en el primer período de la post-guerra, cuando Europa cubrió la vergüenza del colonialismo comprando al movimiento obrero con el Estado del bienestar”.
La responsabilidad es una tarea humana del escritor, del político, del trabajador, de todo hombre y toda mujer. Exige una postura racional, solidaria y analítica para librar a la sociedad del saqueo y la rapiña y hacerla humana. No sólo nos están robando la palabra, también los sentimientos, el análisis, la información, la dignidad, al otro u otra... Nos están enfrentando con el otro desde la esclavitud, desde la pobreza y el saqueo. La culpa son los chinos, los funcionarios, los parados, los enfermos, los viejos, los vagos, la mujer, el hombre, el musulmán, el vecino, quien reivindica en la calle, el manifestante, el 15-M, quien no puede pagar la hipoteca del piso… ¿Se han preguntado quien nos señala a diario con su matraca al enemigo, quien insufla y pone objetivo a nuestra ira y coloca dianas en nuestra vida?
Sube nuestra gasolina porque nuestro gobierno amenaza de guerra al pueblo iraní. Se recortan nuestros derechos porque se exportan guerras. Se rebajan salarios porque se endeudó un Estado en beneficio de bancos y empresas que han hecho de la población un mercado de esclavos aprovechando la desigualdad, la necesidad y la penuria de los humanos. Su argumentación es esquilmación, acumulación de beneficios, fortuna… y basura y sangre a su alrededor. Se le llama progreso cuando aumenta de año en año la hambruna en el mundo. Hay otro negocio humano distinto a propagar y llenar la tierra de esclavos y lágrimas.
En nuestras instituciones necesitamos personas dignas, solidarias, promotoras de humanidad, no especialistas en el chantaje y el robo, y en la exportación de guerras, y la amenaza, y la invasión de pueblos. y el desprecio de gentes...
También Vichy terminó colaborando con el campo de concentración nazi, con la indignidad, el hambre y la pobreza. Creó miseria, como nuestros gobiernos en nuestros días.

¿Qué intenciones tiene Irán?




Noam Chomsky
La Jornada


El número de enero-febrero de la revista Foreign Affairs ofrece un artículo de Matthew Kroenig titulado "Tiempo de atacar a Irán; por qué un ataque es la opción menos mala", junto con comentarios sobre otras formas de contener la amenaza iraní.
Los medios resonaron con advertencias sobre un posible ataque israelí contra Irán mientras Estados Unidos vacilaba, manteniendo abierta la opción de la agresión, con lo que sistemáticamente se viola la carta de Naciones Unidas, fundamento del derecho internacional.
Conforme aumentan las tensiones, los escalofriantes ecos de los preparativos para las guerras de Afganistán e Irak están en el aire. La febril retórica de la campaña de las elecciones primarias en Estados Unidos refuerza el resonar de los tambores de guerra.
Se le suelen atribuir a la "comunidad internacional" –nombre clave de los aliados de Estados Unidos– las preocupaciones por la "inminente amenaza" de Irán. Los pueblos del mundo, sin embargo, tienden a ver las cosas de otra manera.
Los países no alineados, movimiento de 120 naciones, han apoyado vigorosamente el derecho de Irán a enriquecer uranio, opinión que compartían la mayoría de los estadunidenses (encuestados por WorldPublicOpinion.org) antes de la inmensa ofensiva propagandística lanzada hace dos años.
China y Rusia se oponen a la política de Estados Unidos en Irán, como también India, que anunció que no acataría las sanciones estadunidenses y aumentaría el volumen de su comercio con Irán. Turquía ha seguido una línea similar.
Los europeos consideran a Israel como la mayor amenaza a la paz mundial. En el mundo árabe, Irán no es del agrado de nadie pero sólo una minoría muy pequeña lo considera una amenaza. Más bien, se calcula que Israel y Estados Unidos son las amenazas preminentes. La mayoría piensa que la región sería más segura si Irán tuviera armas nucleares. En Egipto, en vísperas de la primavera árabe, 90 por ciento tenía esta opinión, de acuerdo con encuestas de la Institución Brookings y Zogby International.
Los comentaristas occidentales han hablado mucho de que los dictadores árabes supuestamente apoyan la posición estadunidense sobre Irán, mientras pasan por alto el hecho de que la gran mayoría de la población está en contra, postura tan reveladora que no necesita comentarios.
En Estados Unidos, algunos observadores también han expresado desde hace tiempo sus preocupaciones por el arsenal nuclear de Israel. El general Lee Butler, ex jefe del comando estratégico de Estados Unidos, declaró que las armas nucleares de Israel eran "peligrosas en extremo".
En una publicación del ejército de Estados Unidos, el teniente coronel Warner Farr advirtió que “un objetivo de las armas nucleares israelíes, que no suele decirse pero que es obvio, es ‘utilizarlas’ en Estados Unidos”, presuntamente para asegurar un apoyo continuo de Washington a las políticas israelíes.
Una preocupación primordial en estos momentos es que Israel trate de provocar alguna acción de Irán, que a su vez incitara un ataque de Estados Unidos.
Uno de los principales analistas estratégicos de Israel, Zeev Maoz, en "Defensa de Tierra Santa", un análisis exhaustivo de la política de seguridad y exterior de Israel, llega a la conclusión de que "el saldo de la política nuclear de Israel es decididamente negativo", dañino para la seguridad del Estado. Él más bien insta a Israel a buscar un tratado regional de proscripción de armas de destrucción masiva y crear una zona libre de ellas, como lo pedía ya en 1974 una resolución de la Asamblea General de Naciones Unidas.
En tanto, las sanciones de Occidente contra irán ya están teniendo los efectos acostumbrados, causando escasez de alimentos básicos, no para el clero gobernante sino para la población. No es de extrañar que la valerosa oposición iraní también condene las sanciones.
Las sanciones contra Irán podrían tener el mismo efecto que sus predecesoras contra Irak, que fueron condenadas por "genocidas" por los respetables diplomáticos de Naciones Unidas que las administraban y que finalmente renunciaron como una forma de protesta.
En Irak, las sanciones devastaron a la población y reforzaron a Saddam Hussein, con lo que probablemente le evitaron la suerte corrida por la galería de otros tiranos apoyados por Estados Unidos y Gran Bretaña, dictadores que prosperaron prácticamente hasta el día en que varias revueltas internas los derrocaron.
Existe una discusión poco creíble sobre lo que constituye exactamente la amenaza iraní, aunque tenemos una respuesta autorizada, proporcionada por las fuerzas armadas y los servicios secretos de Estados Unidos. Sus presentaciones ante el Congreso han dejado en claro que Irán no representa ninguna amenaza militar.
Irán tiene una capacidad muy limitada de desplegar sus fuerzas y su doctrina estratégica es defensiva, destinada a disuadir una invasión el tiempo necesario para que la diplomacia haga sentir sus efectos. Si Irán está desarrollando armas nucleares (lo cual todavía no está determinado), eso sería parte de su estrategia de disuasión.
El concepto que tienen los analistas israelíes y estadunidenses serios es expresado claramente por Bruce Riedel, veterano con 30 años de antigüedad en la CIA, quien en enero declaró que "si yo fuera un asesor de seguridad nacional iraní, querría tener armas nucleares" como factor de disuasión.
Otra acusación que Occidente presenta contra Irán es que la república islámica está tratando de ampliar su influencia en los países vecinos, atacados y ocupados por Estados Unidos y Gran Bretaña, y que apoya la resistencia a la agresión israelí en Líbano y a la ocupación ilegal de territorios palestinos, que cuentan con el apoyo de Estados Unidos. Al igual que su estrategia de disuasión de posibles actos de violencia por parte de países occidentales, se dice que las acciones de Irán son amenazas intolerables para el "orden global".
La opinión mundial concuerda con Maoz. Es abrumador el apoyo a la idea de establecer una zona libre de armas de destrucción masiva en el Medio Oriente. Esa zona abarcaría Irán, Israel y, de preferencia, a esas otras dos potencias nucleares que se han negado a ingresar en el tratado de no proliferación nuclear, Pakistán e India, países que, al igual que Israel, desarrollaron sus respectivos programas con ayuda estadunidense.
El apoyo a esta política en la conferencia de revisión del tratado de no proliferación nuclear, en mayo de 2010, fue tan fuerte que Washington se vio obligado a aceptarla formalmente, pero con condiciones: la zona no entraría en efecto antes de lograr un arreglo de paz entre Israel y sus vecinos árabes; el programa de armas nucleares de Israel estaría exento de las inspecciones internacionales; y ningún país (entiéndase Estados Unidos) podría ser obligado a proporcionar información sobre "las instalaciones y las actividades nucleares israelíes, ni información relativa a transferencias anteriores de tecnología nuclear a Israel".
En la conferencia de 2010 se convocó a una sesión para mayo de 2012, para avanzar en el establecimiento de la zona libre de armas de destrucción masiva en Medio Oriente.
Sin embargo, con toda la alharaca en torno de Irán, hay muy poca atención a esa opción, que sería la forma más constructiva de manejar las amenazas nucleares en la región: para la "comunidad internacional", la amenaza de que Irán alcance la capacidad nuclear; para la mayor parte del mundo, la amenaza planteada por el único Estado de la región que tiene armas nucleares y un largo historial de agresiones y la superpotencia que lo patrocina.
No se puede encontrar ninguna mención al hecho de que Estados Unidos y Gran Bretaña tienen una responsabilidad única de dedicar sus esfuerzos a esa meta. Al tratar de darle una tenue cobertura legal a su invasión de Irak, esos países invocaron la resolución 687 de Naciones Unidas (1991), diciendo que Irak la estaba violando por construir armas de destrucción masiva.
Podemos pasar por alto esa declaración, pero no el hecho de que la resolución explícitamente compromete a los países signatarios a establecer una zona libre de armas de destrucción masiva en el Medio Oriente.

Noam Chomsky es profesor emérito de Lingüística y Filosofía en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), en Cambridge, Massachusetts. El libro más reciente de Noam Chomsky es Making the Future: Occupations, Interventions, Empire and Resistance, recopilación de sus artículos para The New York Times Syndicate.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2012/03/03/opinion/026a1mun

Grecia desfallece

José Blanco La Jornada

La economía griega rueda a tumbos, hacia una tumba desconocida, gracias a la tal troika, conformada por el Banco Central Europeo (BCE), el gobierno de la Unión Europea (UE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), detrás de los cuales se halla el poder hasta ahora inexpugnable de la gran banca internacional.
Mil voces gritamos que la carrera de Grecia hacia el despeñadero era el producto miope de la aplicación de dosis sanguinarias del Consenso de Washington, brutalmente procíclicas, muriera quien muriera en la república helena.
Hay que decir que, como siempre, en economía las políticas que se aplican tienen un impacto en el corto plazo y otro distinto en el largo. La miopía aludida hace referencia al largo plazo; en el corto, no era un asunto de estupidez de la troika, Grecia sería sostenida por la UE a toda costa hasta hacer posible que los bancos alemanes y franceses, principalmente, recuperaran el máximo monto posible de la deudas griegas que permanecían sin cobrar en las carteras de los vampiros bancarios.
No importó nunca a la troika que los griegos fueran convertidos en indigentes ilotas, aplastaran la democracia con el nombramiento de un "presidente" tecnócrata con el dedazo de Bruselas, y colocaran a ese país, que tuvo no hace mucho ingreso per cápita de país desarrollado, en ruta de volar hacia el abismo.
La troika decretó el terrorismo financiero contra Grecia a principios de este mes, porque parece llegada la hora de darle la puntilla. Es más que obvio el significado de la última decisión del juez de plaza de aplicarle esa puntilla: los bonos de deuda "soberana" griega han escalado hasta el 1,006 por ciento (mil seis por ciento, así como lo está usted leyendo) de interés a un año, lo que corresponde con un innombrable rendimiento del 25 por ciento mensual.
Esta perversidad no hace sino mostrar impúdicamente que "el mercado" esperaba que de un momento a otro Grecia se declarara en impago. Es posible que la troika crea que ya ha armado el "cortafuegos" para evitar el temido tsunami en las finanzas europeas.
La declaración del caso la hizo la International Swaps and Derivatives Association (ISDA), anunciando el viernes pasado la “activación de los swaps de incumplimiento crediticio”, que equivale a proclamar la quiebra real y efectiva de Grecia; aunque, por cierto, la palabra "quiebra" no la encontrará usted en los medios de comunicación, que se han aplicado eficazmente en procura de evitar esa palabra que asusta, como si una u otra palabra cambiara la rapiña mayor que seguirá a la quiebra.
Después de un largo debate el pasado febrero los ministros de Finanzas de los 17 países de la zona euro aprobaron un desembolso de 130 mil millones de euros para Grecia, que estaban pendientes desde octubre del año pasado. De estos 130 mil millones, 100 mil millones correspondían a "ayudas públicas" y los 30 mil millones restantes constituían garantías para ofrecer a los acreedores privados un incentivo para el canje de deuda.
Pero, tras ese acuerdo, Grecia quedó atada de pies y manos, dado que entregó íntegramente su soberanía e independencia fiscal a la infernal troika. En los hechos todo ese dinero se lo llevó la banca, y de ello se encargaron los funcionarios del FMI y del BCE que se instalaron en Atenas a vigilar cada euro que entraba y salía.
Veremos si “la activación de los swaps de incumplimiento crediticio” decretada contra Grecia logra crear un "cortafuegos" creíble que efectivamente evite la expansión del incendio hacia los países que siguen en esta línea de conflicto: Italia, Portugal y España.
Será seguramente en España, donde se dirimirá la batalla final por el destino del euro.
Por supuesto, no he descartado la hipótesis de que todas las reuniones y declaraciones y movimientos de los dos últimos años, son faramalla pura. Se trata de limpiar los bancos, a la par de dejar que se hundan Grecia, Italia, España, Portugal.
Depurados los bancos alemanes y franceses principalmente, puede dársele la puntilla a la zona euro, y que cada quien se rasque con sus uñas, a menos que estén pensando en una recreación de la zona euro sólo con los países del norte de Europa y acaso Francia.
Las exigencias de última hora de la troika de comprimir salarios, acabar con los derechos sindicales y las condiciones laborales, y aplastar al sector público mediante recortes y privatizaciones, no hará, digámoslo una vez más, que Grecia pueda entrar en una ruta de competitividad y crezca lo suficiente para satisfacer las metas fiscales exigidas por Bruselas.
Grecia se encuentra en una recesión muy profunda y “la activación de los swaps de incumplimiento crediticio” no hacen más que agravar su situación. Con seguridad Grecia no podrá pagar ni siquiera los intereses de la deuda y éstos, por la "magia" del interés compuesto, terminarán asfixiando al país.
Sólo queda esperar el momento en que la acumulación de tensiones se convierta no en un tsunami financiero, sino en un tsunami social y político.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2012/03/13/opinion/018a2pol

La ley HR347: 10 Años de Cárcel por Protestar


Luis Aguilar
Rebelión

Si hay una cosa que los Amos del Universo tienen muy claro es que —en el proceso de transición del actual Sistema Mundo Capitalista u otro Sistema Mundo aún desconocido, pero al parecer será más tenebroso que el de hoy— antes de que brote la ira de los siervos, hay que matar las semillas de la rebelión. Utilizando con un doble sentido el concepto de la "seguridad nacional" —la seguridad de que a la población civil se le está despojando de sus derechos para que no interrumpa con las decisiones de los de arriba— los dueños del poder están construyendo un cerco de leyes (sic) para controlar firmemente a las grandes masas de siervos.
—Papá, papá, ¿has oído que nos están quitando nuestros derechos civiles? — Eso no se come hijo, mientras haya trabajo, dinero, comida, carro y donde vivir, no hay de qué preocuparse.
A la ya conocida Acta de Autorización de la Defensa Nacional, firmada por Obama el 31 de diciembre pasado y que permite la detención indefinida sin juicio, hasta otros proyectos de ley que están en el Congreso y que proponen aplicar la mencionada Acta a los ciudadanos estadounidenses o retirarles su ciudadanía si son sospechosos de "terrorismo", pasando por la "autoridad" que tiene el presidente de ordenar la eliminación de un ciudadano estadounidense "sospechoso" de ser terrorista, ahora se suma una nueva ley que acabará con las protestas ciudadanas en las calles. La nueva legislación es la HR347, el Federal Restricted Buildings and Grounds Improvement Act of 2011, también conocida como “El proyecto de ley del traspaso”, que fue firmada como ley por el Presidente Obama el pasado 8 de marzo (1). Esta ley criminaliza eficazmente las protestas y, qué duda cabe, afectará directamente a los grupos y movimientos de protesta como Ocupemos Wall Street. Esta legislación establece que cualquier persona que con conocimiento “entre o permanezca en cualquier edificio o terreno (de acceso) restringido sin la autoridad legal para hacerlo”, con el “intento de impedir o interrumpir las acciones del gobierno o labores oficiales, y se involucra en una conducta desordenada o interfiere dentro, o cerca a, cualquier edificio o terreno (de acceso) restringido” o “impide o interrumpe la conducta ordenada de las actividades del gobierno o de las labores oficiales”, serán castigados con una multa o “o el encarcelamiento por no más de 10 años, o ambos”. (Entrecomillado agregado)
—Hey Arturito, agarra tu mochila y vamos para la marcha de protesta en Wall Street. —¡Estás loco! Yo no quiero terminar como canario.
Y ya existen muchos problemas con esta ley, pues no intenta definir claramente lo que es “impedir o interrumpir la conducta ordenada de las actividades del gobierno o las funciones oficiales”, ni especifica que son las “actividades del gobierno” o qué es una “función oficial”. Esta imprecisión permitirá que el gobierno y las fuerzas policiales sofoquen con eficacia las protestas y la libertad de expresión, criminalizando así acciones tales como las próximas protestas de Ocupa Chicago anti-NATO/G-8. Además, dicha ley hará imposible que los estadounidenses ejerciten sus derechos de la primera enmienda cuando en las “las actividades del gobierno” están ocurriendo “asuntos oficiales”. Así, esta ley permitiría que los agentes encargados de hacer cumplir la ley federal (como el Servicio Secreto o la policía local, por ejemplo) “presenten cargos contra las personas involucradas en protestas políticas en cualquier parte del país", lo que será el principio del camino para que "los violadores de esta ley enfrenten penas criminales que incluyen el encarcelamiento hasta por 10 años”. Entonces, sin una definición clara de que tipo de actos pueden ser castigados bajo esta ley, la misma está para el abuso oficial, como la policía de la Ciudad de Nueva York lo ha hecho en las protestas de Ocupemos Wall Street, bajo la noción de que tomar las fotos y grabar vídeos es una forma de "conducta desordenada". Hasta la libertad de prensa caerá bajo la tiranía de esta ley. Finalmente, tampoco es de sorprenderse que los legisladores en el Congreso de los Estados Unidos —súbditos leales al verdadero poder— que, irónicamente, son electos con el voto de las masas, son los que aprobaron esta ley. En la Casa de Representantes solo tres congresistas votaron contra la medida: Paul Broun, Justin Amash y Ron Paul, irónicamente tres Republicanos.
— Tío ¿por qué está colocando una copia de los Derechos Civiles en un cofre? — Porque ya son una reliquia del pasado, sobrino.
Notas: (1) http://www.sott.net/articles/show/242766-Obama-Signs-Anti-Protest-Trespass-Bill-H-R-347

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

lunes, 12 de marzo de 2012

LAS CÁMARAS SE APAGAN EN CISJORDANIA


Durante los últimos meses, la profesión periodística está sufriendo violaciones continuadas por parte de las Fuerza de Defensas Israelíes (FDI). Los ataques contra los periodistas que cubren las manifestaciones contra el muro construido por Israel para garantizar su seguridad, adjudicase territorio palestino e impedir la movilidad de la población palestina han llevado a varias organizaciones sociales y periodísticas a elevar una demanda a nivel internacional y al gobierno israelí. Por otra parte, las FDI, están llevando en los últimos tiempos, una deliberada política de violación del derecho a la comunicación en los Territorio Ocupados Palestinos. El pasado 29 de marzo, el ejército Israelí entró por la fuerza en Al Watan Televisión, en la ciudad de Ramallah, confiscando ordenadores, equipamiento y deteniendo a 4 periodistas que fueron soltados después de un interrogatorio, según informa el Alternative Information Center (AIC), socio local de ACSUR.
El mismo día, las FDI aprovecharon la opacidad de la noche para entrar de madrugada en la Universidad de Al-Quds, también en Ramallah. Allí, provocaron daños a las instalaciones y se incautaron de diverso material informativo y equipamiento, incluidos el transmisor de televisión que el Institute of the Modern Media (IMM) de ésta universidad utilizaba para la emisión del canal Al-Quds Educational TV.
Ambas cadenas de televisión están registradas en la Unión Internacional de Telecomunicaciones y su frecuencia de emisión está regulada por los acuerdos firmados entre la ANP y el gobierno de Israel.
Lucy Nusseibeh, director del IMM, declaró: “Estamos en estado de shock. Se trata de un duro despertar para los estudiantes a los que intentamos enseñarles sobre la importancia de la libertad de expresión y sobre lo que ello significa bajo la ocupación militar, incluso en Ramallah”. Según los acuerdos de Oslo, Ramallah, como otras tantas localidades de Cisjordania, se encuentra en zona A, por lo que las IDF tienen prohibida la entrada y actuación en ese territorio. Pese a ello, y con la complicidad de la ANP (Autoridad Nacional Palestina), las incursiones en zona A para realizar detenciones administrativas o destruir y cerrar medios de comunicación son frecuentes.
El pasado 10 de febrero, el cámara de la cadena turca TRT, el palestino Ahumad Maslah, también fotógrafo del New York Time sufrió heridas en la manifestación semanal contra el “muro del apartheid” en la localidad de Nabi Saleh al ser alcanzado por gas lacrimógenos y bolas de goma. Los testigos afirman que “dispararon deliberadamente contra los periodistas”. Kufr Qaddoum, periodista francés y corresponsal de Nablus TV también fue herido.
Otro de los escenarios de los ataques a periodistas se suele dar cada semana en Bil'in, al oeste de Ramallah, frente al mayor asentamiento judío en Cisjordania, Modi'in. El 27 de enero, el reportero gráfico Moheeb Al-Barghouti fue herido en las piernas por el lanzamiento de bolas de goma y Haron Amayreh, de la televisión pública palestina fue impactado con una granada de gas lacrimógeno que le estalló en una pierna mientras grababa la protesta pacífica. Ambos tuvieron que ser trasladados de urgencia a un hospital.
En Assira, el cámara palestino de Pal Media, Ashraf Abu Shaouish, fue deliberadamente tiroteado con gradas de gas lacrimógeno el pasado 31 de diciembre, y días antes, dos periodistas del canal Al-Quds fueron increpados por soldados israelíes durante la liberación de presos de la prisión de Ofer, cerca de Ramallah.
El fotógrafo israelí Mati Milstein, denunció el pasado verano al brigada Alexandroni por ser blanco de los disparos del ejército mientras cubría las protestas de Nabi Saleh. El 22 de diciembre, la teniente coronel de las IDF, Avital Leibovich defendía la actuación militar con esta frase: “A veces los medios de comunicación están atrapados en el ojo de la tormenta”, sin reconocer que los disparos iban dirigidos expresamente a los periodistas, como afirman testigos y el propio denunciante. Pero la situación no es mucho mejor en Palestina donde, según el informe anual del Centro Palestino para el Desarrollo y Libertades de Medios (MADA), las infracciones a las libertades de medios en Palestina por parte de los servicios de seguridad palestinos superaron el pasado año a los cometidos por las FDI israelíes. En 2010 hubo 139 infraciones de las IDF respecto a 79 infracciones palestinas. 2011 cerró el año con un importante cambio: 100 por parte de las IDF y colonos israelíes y 106 por los servicios de seguridad palestinos en Gaza y Cisjordania.
El informe, que achaca el cambio de tendencia a las divisiones políticas internas palestinas tras los acuerdos de reconciliación entre Fatah y Hamás en 2011. Pese a todo, el informe afirma que las infracciones cometidas por parte de las fuerzas israelíes constituyeron una mayor amenaza para los periodistas, ya que fueron atacados “con un uno excesivo e inadecuado de armas de control de multitudes”, según el informe del MADA.
Los ataques contra el libre ejercicio del periodismo y el derecho a la comunicación de sus ciudadanos crecen con el beneplácito de sus gobiernos. Mientras, los permisos de entrada, residencia, trabajo, la restricción de movimientos, las dificultades para cubrir muchos eventos, la prohibición de viajar y el acceso a documentación pública son impedidos reiteradamente por las instituciones estatales a ambos lados del muro del apartheid, haciendo el trabajo de los periodistas, difícil, peligroso e incierto.



Fuente: http://acsur.org/Las-camaras-se-apagan-en

SALIENDO DE LA CRISIS, ISLANDIA JUZGA A SU ANTIGUO PRIMER MINISTRO



El conservador Geir Haarde, al comando del país durante la crisis, es el único político que deberá responder sobre ella y corre el riesgo de ser condenado a dos años de prisión.
“Rechazo todas las acusaciones y creo que son infundadas” Ha sido a partir de esta declaración del ex Primer ministro islandés. Geir Haarde, que se le inició un proceso judicial en Reykjavik. Este conservador de 60 años. Primer ministro entre el 2006 y el 2009 es considerado hoy en día como el único responsable de la crisis que se produjo en el sistema financiero de la pequeña isla escandinava.
Ya en 2010, sin embargo, una comisión investigadora había señalado la responsabilidad de varias otras personalidades públicas. El Parlamento – pasado a la izquierda – decidió culpar solamente a Haarde delante de una Alta Corte de Justicia, jamás convocada desde su creación en 1905. El antiguo primer ministro obligado a dimitir por una serie de manifestaciones corre el riesgo de ser condenado a dos años de prisión. Su delito, haber probado “grave negligencia” frente a la hipertrofia del sistema bancario islandés y desatendido los signos que anunciaban su hundimiento. Una isla en quiebra.
En 2008 el endeudamiento de los grandes bancos locales alcanzaba a 10 veces el PBI nacional. Una situación insostenible que barrida por la crisis de las subprimes, arrastró a toda la economía islandesa. Entre el 2008 y el 2010, las tasas de desempleo pasaron del 3% al 7,6%. El PBI caía un 6,7% en 2009 y un 4% en 2010: La moneda islandesa era fuertemente devaluada, duro golpe para una economía insular muy dependiente de las importaciones. Y el país se vio obligado a solicitar ayuda al FMI por medio de un préstamo de 1,54 mil millones de euros.

Liberation y AFP - Traducción Susana Merino

viernes, 9 de marzo de 2012

Jean-Luc Mélenchon: Agresivo y humanista

Página/12
Por Eduardo Febbro
Desde París



El hombre provoca adhesiones instantáneas o un rechazo eléctrico. Jean-Luc Mélenchon salió del margen para llegar al centro de las urnas: el candidato del Frente de Izquierda roza hoy 10 por ciento de las intenciones de voto. Una hazaña que mucho le debe al contexto de crisis, al desenmascaramiento del capitalismo parlamentario y su sumisión a las oligarquías financieras, a la convicción y fuerza de sus argumentos marcados por la insolencia, la insumisión y una estética política anticonsensual, y a un libro, inspirado de la hecatombe argentina de 2001: Qu’ils s’en aillent tous, “Que se vayan todos”. Es uno de los libros políticos que más se han vendido en Francia. Jean-Luc Mélenchon y el Frente de Izquierda lograron hacerse un lugar entre el Partido Socialista y la extrema izquierda. Además de las ideas que defiende como un león, su estilo rezongón pero generoso, a la vez agresivo y humanista, hábil sin ser torcido, ha conquistado un electorado popular y joven que puebla los meetings que este ex socialista organiza a lo largo del país. 5000, 7000, 10.000 personas en cada reunión, un record absoluto para la izquierda radical y antiliberal francesa. Le Front de Gauche (Frente de Izquierda) es el resultado exitoso de la fusión de varios movimientos de la izquierda más dura que antes estaban dispersos. Este hombre político poco común dentro de un sistema político ultra regulado le habla a la gente de lo que casi nadie evoca, sus problemas: el desempleo, la precariedad, la inseguridad, sus derechos sindicales, las dificultades en el transporte, la titánica tarea de cuidar a los niños para alguien que trabaja y, desde luego, las encendidas diatribas contra el orden liberal: “hay que golpear, golpear y golpear contra la finanza. Sólo así la haremos retroceder”.Un slogan simple, “Tomen el poder”, un discurso de ruptura con los buenos modales, una violenta cruzada contra la extrema derecha y la puesta en escena de la palabra popular le han valido un ascenso fulgurante en las encuestas de opinión.



Mélenchon se dirige al pueblo, a las manos que trabajan, al ferroviario, al mozo de café, al obrero de la fábrica que pasa dos horas en los transportes públicos y cuya mujer está sin trabajo y tiene dos hijos que educar y alimentar. Les habla a los excluidos del sistema bancario, a los que llegan a fin de mes con un par de centavos en el bolsillo. Atípico. “La lucha contra la precariedad ha sido siempre la meta de la humanidad”, dice Mélenchon. Su estrategia le da resultados: “el primer medio de comunicación del pueblo es el mismo pueblo”, dice con ironía. Jean-Luc Mélenchon suena con la “conjunción entre las luchas sindicales y las luchas políticas”. Cuando habla en las salas llenas de miradas esperanzadas, este ex ministro socialista toca el corazón de la gente: “entre el débil y el fuerte, es la ley la que protege y la libertad la que oprime”. Éxito garantizado. Hay quienes lo definen como un “populista de izquierda”. Ocurre que en las democracias liberales hablar franco suena a populismo. Mélenchon también sabe jugar con los símbolos: el próximo 18 de marzo organizará un meeting en la Plaza de la Bastilla bajo el slogan “recuperemos la Bastilla”. El lugar es el emblema de la Revolución Francesa de 1789 y la fecha coincide con el aniversario del levantamiento de la Comuna de París, en 1871. Mélenchon está en sintonía con el malhumor popular. Su estilo franco y belicoso contra las elites, su denuncia del patronato y de la Europa ultraliberal que devora los salarios y los sueños le han dado una popularidad muy por encima de lo que puede captar en votos. El 10 por ciento que vaticinan las encuestas de opinión es más que todo lo que obtuvieron en 2007 los candidatos de la extrema izquierda.



Su programa es una suerte de sueño social: 100 mil millones de euros de impuestos suplementarios cobrados a los “ricos”, a las ganancias financieras y las empresas, un salario mínimo de 1700 euros (2200 dólares), contratos de trabajo de por vida, la jubilación a los 60 años y cero pobreza. “¡Señores ricos, van a pagar!”, grita Mélenchon en las tribunas. La crisis, el ultraliberalismo de Sarkozy y los ejemplos de Grecia, Portugal, Irlanda y España abrieron una brecha para el discurso de esta alianza de partidos que reagrupa a varios movimientos de izquierda antiliberal que se oponen a la Europa financiera. Izquierda comunista, socialista, ecologista, republicana y radical, el frente consta de varios partidos, algunos minúsculos; otros, como el antaño poderoso Partido Comunista Francés (PCF), que estaban a punto de ser tragados por la historia. Casi todos los movimientos que componen el Frente de Izquierda son escisiones de partidos más importantes. Todos se unieron al final bajo la bandera de Jean-Luc Mélenchon y un proyecto federador: unificar los componentes dispersos de las izquierdas. En 2009, el Frente se presentó a las elecciones europeas y ganó cinco europarlamentarios (Mélenchon es uno de ellos). Hoy, la fórmula funciona en un terreno más disputado y complejo, el de una elección presidencial. “Movilizamos más allá de los círculos politizados”, dice el candidato del Frente de Izquierda con una sonrisa satisfecha. Jean-Luc Mélenchon tiene una trayectoria muy sólida. Nació en Tánger, en 1951. Licenciado en Letras modernas y Filosofía, periodista, Mélenchon participó activamente en las jornadas revolucionarias de Mayo de 1968. Ingresó al Partido Socialista en 1977. Fue diputado, concejal y ministro de la Capacitación Superior en el gobierno socialista de Lionel Jospin (1997-2002). Mélenchon fue rápidamente una personalidad fuerte del ala izquierda del Partido Socialista. Siempre inquieto, con el rumbo a gauche y fervorosamente opuesto al rumbo liberal que iban tomando los Socialistas, Jean-Luc Mélenchon fundó varias corrientes internas: Izquierda socialista (1988) Nuevo Mundo (2003), Guión, Por la República Social y, en 2008, el Partido de Izquierda. Sus bases coinciden mucho con Die Linke, la formación de la izquierda alemana: socialista democrático, ecologista, anticapitalista y republicano. Las metas fijadas hace cuatro años se plasman hoy: “reunir a toda la familia de la izquierda antiliberal de Francia”. En septiembre del año pasado, Jean-Luc Mélenchon fue elegido candidato a la presidencia por el Frente.



En seis meses de acción y de campaña, pasó de la nada a cautivar un electorado que estaba disperso e incluso a desplazar en los sondeos a la extrema izquierda del NPA, Nuevo Partido Anticapitalista. El ascenso del Frente de Izquierda introduce cambios en las orientaciones del candidato socialista, François Hollande. Con 10 por ciento de los votos en la primera vuelta, Hollande tiene que ir a la segunda sin prescindir de esos votos. Esa es la gran victoria de Mélenchon: obligar al aspirante socialista, a quien se opuso con vigor en 2008, a abrir el abanico hacia la izquierda. Pero el candidato del Frente de Izquierda es también un aliado de peso del PS. Mélenchon se ha vuelto hoy el espadachín más certero y agresivo contra la extrema derecha del Frente Nacional, al que repudia con todas las palabras más fuertes del diccionario. “Frente contra Frente”. Pero no es todo: Fábrica por fábrica, barrio por barrio, suburbio por suburbio, Mélenchon le disputa a la ultraderecha los votos del electorado popular tentado por la xenofobia y el proteccionismo de su candidata, Marine Le Pen. Se esté o no de acuerdo con él, verlo es una fiesta. Hasta sus enemigos ideológicos le reconocen la gracia, la combatividad y el curioso arte de dar vuelta las sensaciones y tornar el rechazo inicial en adhesión o, al menos, en atención a los argumentos. Sus meetings ya tienen aura de gran espectáculo con centenas de personas haciendo cola antes de que se abran las puertas, banderas rojas, cantos revolucionarios y una suerte de fusión inmediata con el candidato que, apenas entra en escena, le propone al público “abrir una brecha derrotando el poder de Sarkozy y el parásito fascista” (la extrema derecha). La experiencia del Frente de Izquierda es también un modelo en sí: dispersos, los partidos de la izquierda radical, comunistas, ambientalistas, en suma, toda la galaxia antiliberal, carecen de fuerza. En cambio, unida, puede pesar en el tablero político. Nadie puede prescindir del 10 por ciento de los votos. Jean-Luc Mélenchon asume dos batallas: la de sus ideas y la otra, para él primordial: “derrotar políticamente a la extrema derecha. Si lo hacemos en Francia, incluso para elegir a un moderado (François Hollande), daremos una señal a toda Europa de que es posible sacarse de encima a los liberales”.
 
Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-189107-2012-03-08.html

lunes, 5 de marzo de 2012

Volver al “capitalismo regulado” o caminar hacia el “anti-capitalismo”

Volver al “capitalismo regulado” o caminar hacia el “anti-capitalismo”


Pepe Arrastia
Rebelión

Hace apenas un mes el profesor Joseph Fontana pronunció una conferencia Más allá de la crisis que Rebelión reprodujo el 8/02/2012 Recomiendo encarecidamente su lectura porque hace un minucioso y esclarecedor repaso a la crisis económica actual, desvelando su impostura y hacia donde nos lleva. Su exposición es realmente magistral en cuanto al análisis del presente, pero en los últimos párrafos avanza unos comentarios, no sólo respetables sino dignos de ser tenido en cuenta, no sólo por de quien proceden, sino porque a pesar de que personalmente discrepe encierran aspectos que obligan a la reflexión.
Valgan como muestra dos de esos últimos párrafos:
“El problema inmediato al que hemos de enfrentarnos hoy no es, como algunos pensábamos hace unos años, la liquidación del capitalismo, que debe ser en todo caso un objetivo a largo plazo, porque la verdad es que no disponemos ahora de una alternativa viable que resulte aceptable para una mayoría. Y lo que no puede ser compartido con los más, por razonable que parezca, está condenado a quedar en el terreno de la utopía, que es necesaria para alimentar nuestras aspiraciones a largo plazo, pero inútil para la lucha política cotidiana. /…/
Lo que nos corresponde resolver con urgencia es decidir si luchamos por recuperar cuanto antes un capitalismo regulado, con el estado del bienestar incluido, como se había conseguido cuando los sindicatos y los partidos de izquierda eran interlocutores eficaces en el debate sobre la política social, o nos resignamos a seguir sufriendo bajo la garra de un capitalismo depredador y salvaje como el que se nos está imponiendo.”
Al llegar a la frase “recuperar cuanto antes un capitalismo regulado, con el estado de bienestar incluido” es como si hubiese oído de pronto una nota desafinada en una genial interpretación sinfónica. Volví a releer la parte final de la conferencia, y no conseguí ver viable esa posibilidad de “recuperar” ese tipo de capitalismo ni ese supuesto “estado de bienestar”.
Se me dirá que “un capitalismo regulado, con el estado de bienestar incluido” claro que es posible, precisamente porque al haber ya existido puede volver a repetirse. Y porque a ese estado conducirían las salidas sobradamente sensatas y plausibles a la actual crisis, tipo neokeynesianas, que exponen con gran fundamento muchos solventes economistas.
Sigo sin verlo, porque tampoco me creo las recetas neokeynesianas. Si las causas (esos “fantasmas” que señala Joseph Fontana) que permitieron aquel “estado de bienestar” han desaparecido, no veo que encaje muy bien el poder volver atrás, ni que se puedan recrear unas condiciones sociales hoy día innecesarias para los sectores económicos que detentan el poder ( algo que se puede deducir de la exposición de Joseph Fontana). Me refiero, por ejemplo, a las inversiones productivistas en detrimento de las financieras, así como en el fomento del consumo de masas en lugar de primar el consumo de lujo (como igualmente expone Josep Fontana).
El capitalismo, a pesar de la tan cacareada crisis, o más bien gracias a ella, vive una bonanza de “vacas gordas”, sin apenas lucha de clases aunque sobren motivos e in continuous crescendo, para que ésta irrumpa con o sin “alternativa viable para la mayoría”, como condiciona Joseph Fontana.
Esta bonanza que en términos económicos algunos llaman “acumulación o recapitalización por desposesión” empezó antes que se declarara, (o declarasen), la actual crisis. Por ejemplo con la ofensiva de los grandes capitales para hacerse con los servicios públicos mediante la privatización de los mismos. Esa ofensiva se vio truncada al no prosperar el AGCS (*) por las trabas que los países empobrecidos llevaron a las sesiones de la OMC. Hoy ese objetivo lo tienen al alcance de la mano y no siguiendo el vericueto de primero liberalizar el comercio de los servicios para luego privatizarlos, sino ir directamente privatizándolos bajo el pretexto de la crisis. ¿Qué es en gran medida el martilleo de la necesidad de reducir el gasto público sino la versión actualizada del AGCS?
“La ocasión la pintan calva” que diría un castizo, ¿Cómo va a desaprovecharla el gran capital? Sólo, obligándolo. Como muy bien dice Joseph Fontana “los avances para el conjunto de los hombres y las mujeres sólo se han conseguido a través de las luchas colectivas”. Pero ¿qué envergadura deberían adquirir esas luchas, que hoy no pueden circunscribirse aisladamente a un sólo país –ver Grecia–, para frenar la actual vorágine avasalladora del capitalismo y hacerle retroceder a una etapa anterior? Deberían movilizar a muchos millones de personas de muchas condiciones sociales y de varios países simultáneamente, adquiriendo formas de lucha y organización que despertasen los “fantasmas” dormidos que antaño estremecían a los burgueses como comenta Fontana y que “recorrían Europa” como decía Marx en El Manifiesto.
Ese fantasmal despertar tiene un nombre y es “revolución”. El Capitalismo sólo cede para evitar males mayores, y hoy sólo aceptaría devolver a los trabajadores las conquistas arrebatadas y desistir momentáneamente de privatizarlo todo, ante el peligro de perderlo todo.
Puede que hasta aquí, mi discrepancia con Joseph Fontana, no esté clara. Pero existe. Esas luchas necesarias para hacer retroceder al Capital implicarían muchas manifestaciones, ocupaciones, huelgas generales, con represión y provocaciones graves y constantes, implicarían que los trabajadores hubiesen roto el corset de los grandes sindicatos que los maniata (en nuestro caso de CCOO y UGT), que se articulasen muchos niveles de coordinación popular y de trabajadores, el 15-M multiplicado por mil, creando una estructura orgánica capaz de prefigurar un poder alternativo, etc.
A ese nivel de la luchas se puede llegar sin esa “alternativa viable” previa que Josep Fontana menciona, no es necesaria para echar a andar, está demostrado. Pero en el ámbito de las luchas sociales si la cantidad no se transforma en calidad no hay cambio social profundo y éste deberá serlo. Llegado a un nivel de las luchas, la radicalización y magnitud de las mismas deberá generar esa alternativa, viable a los ojos de las masas por cuanto comprenderán que no hay otra salida y porque la desearán. Si no, no se podrá alcanzar ese nivel de confrontación, forzosamente anticapitalista, los fantasmas se disiparían y con ellos los temores del Capital y las posibles concesiones que éste hiciere como “mal menor”.
La alternativa de la que habla Joseph Fontana no va en ese camino, sino dirigida hacia “una izquierda real que nazca de más allá de la traición de la socialdemocracia de las terceras vías- elabore nuevas formas de lucha y de mejora”, para “recuperar cuanto antes un capitalismo regulado, con el estado del bienestar incluido, como se había conseguido cuando los sindicatos y los partidos de izquierda eran interlocutores eficaces en el debate sobre la política social”.
La otra alternativa, la que pone en cuestión el sistema, tiende a destruirlo y de sus cenizas crear unas nuevas formas de producción y de gestión social, Joseph Fontana considera que por no ser hoy aceptada por una mayoría “está condenada a quedar en el terreno de la utopía” e “inútil para la lucha política cotidiana”, aunque, concede, “necesaria para alimentar nuestras aspiraciones a largo plazo”.
Sin entrar en eruditas disquisiciones etimológicas, popularmente por “utopía” se entiende algo bonito, deseado pero imposible, como un sueño. Y aquí y ahora no necesitamos alimentar sueños para defendernos de los ataques del Capital ni para tener claro que si no lo destruimos el futuro se anuncia terriblemente sombrío.
Sería absurdo pretender que “el anticapitalismo” pueda hoy galvanizar a las masas y movilizarlas, pero sin embargo en las reivindicaciones cotidianas siempre suele haber algo de esencia anticapitalista, de la cancelación de la deuda hipotecaria mediante la dación en pago, al boicotear los desahucios, a las ocupaciones, y a reclamar la nacionalización de la banca hay un recorrido que responde a una lógica interna anticapitalista. Así como desde el oponerse a un ERE, a pasar a la ocupación de la fábrica, hasta llegar ponerla en funcionamiento bajo control obrero hay un recorrido con la misma lógica interna anticapitalista.
No es un sueño, no es una utopía es una parte de nuestra realidad que hay que ir desarrollando, pero que hay que querer desarrollarla.
Lo realmente utópico por imposible es pretender humanizar al capitalismo. O pretender que la fuerza de trabajo en una economía de mercado no sea tratada como una mercancía. Es cierto que el mercado no se autorregula, pero tiende a funcionar según un ley propia que es la de la oferta y la demanda. La mercancía fuerza de trabajo está sujeta a esa ley y hoy a nivel planetario esa inexorable ley tiende a equiparar el precio, es decir, los salarios, entre las clases trabajadoras de los países enriquecidos y las de los países empobrecidos. Las deslocalizaciones son una de sus consecuencias. La emigración, en parte, también. Hace pocos años cuando ya España era, con gran diferencia, el país con más población desempleada de la OCDE, recibía más población inmigrante que países tradicionalmente receptores como Alemania, Francia o Reino Unido. Sin embargo, en plena fiebre constructora y de auge económico los salarios en este país no sólo no subieron sino que siguieron descendiendo (salvo en el caso de algunos profesionales y autónomos de la construcción). La ley de la oferta y la demanda tiende a equiparar los salarios del primer mundo con los de aquellos países antes llamados del Tercer mundo y ahora “economías emergentes”.
Sólo determinados intereses geoestratégicos de algunas potencias llevan a los Estados a intervenir en el mercado de la fuerza de trabajo y alterar la ley de la oferta y la demanda. Como es el caso, por ejemplo, de EE.UU. que no podría funcionar económicamente sin ejercer como potencia hegemónica, y no podría ejercer como potencia económica si no pudiera imponer internacionalmente el patrón dólar en las transacciones comerciales, y no podría imponer el patrón dólar si no tuviera más de mil bases militares repartidas por todo el planeta, y no podría mantener ese impresionante dispositivo militar si no tuviera una población suficientemente satisfecha a nivel consumista en su metrópolis, aunque cada vez se trate más de un consumo de baja calidad de productos fabricado en China y otros lugares en empresas con inversión estadounidense. Por eso en EE.UU. no sólo rescatan los bancos, también la industria del automóvil, practican la dación en pago en los desahucios, toman medidas para frenar los embargos y ayudan a los desahuciados, etc. Pero a pesar de ello, no pueden evitar que los salarios sigan bajando. Y las condiciones de vida del pueblo estadounidense se vayan deteriorando, ya que todo parece indicar que asistimos al declive de un imperio… pero eso se aleja del tema que nos ocupa.
Las empresas no se constituyen para crear puestos de trabajo sino para obtener beneficios. Hoy es un sueño pretender que los Estados en las sociedades de mercado creen empresas públicas para frenar el desempleo, ni siquiera inversiones públicas con tal fin. Se pueden dar caso puntuales pero son irrelevantes en la tónica general. Algunos partidos políticos abogan por las inversiones públicas en determinadas áreas, como por ejemplo, la energías alternativas. Lo que me parece muy bien, pero la realidad es que aunque se consiguiese, además de ser una industria de alta tecnología con plantillas reducidas, si esa industria resultase rentable enseguida aparecería la competencia privada con precios más bajos y haciéndose con el mercado de las públicas perdiendo éstas su rentabilidad y no tardando mucho en ser clausuradas o adquiridas por el capital privado …así que volvemos al principio, “pan para hoy, hambre para mañana”.
Lo que nos está ocurriendo en los países europeos no es coyuntural fruto de una crisis capitalista más. Joseph Fontana lo describe así: “Necesitamos evitar el error de analizar la situación que estamos viviendo en términos de una mera crisis económica –esto es, como un problema que obedece a una situación temporal, que cambiará, para volver a la normalidad, cuando se superen las circunstancias actuales-, ya que esto conduce a que aceptemos soluciones que se nos plantean como provisionales, pero que se corre el riesgo de que conduzcan a la renuncia de unos derechos sociales que después resultarán irrecuperables. Lo que se está produciendo no es una crisis más, como las que se suceden regularmente en el capitalismo, sino una transformación a largo plazo de las reglas del juego social, que hace ya cuarenta años que dura y que no se ve que haya de acabar, si no hacemos nada para lograrlo. Y que la propia crisis económica no es más que una consecuencia de la gran divergencia.” (los subrayados son míos)
No obstante, en otra parte de su conferencia Joseph Fontana nos habla de ese “gran proyecto de divergencia social” como si de una conspiración se tratara, como de un golpe de estado que establece “una nueva era de desigualdad, a medida que una oligarquía financiera va reemplazando a los gobiernos democráticos y somete a los pueblos a una servidumbre por deudas”
Pero en su magnífica descripción de la crisis va señalando elementos objetivos del desarrollismo capitalista que hacen pensar más en una fase de la sociedad capitalista que al llegar a un determinado nivel en la evolución de los medios y modos de producción exige modificar las relaciones de producción, es decir, generar una superestructura de dominio político cada vez menos compatible con el ideario democrático y de justicia que portara la revolución burguesa. En tal caso “la gran divergencia” como Paul Krugman llama al “proceso por el cual se produjo un enriquecimiento considerable del 1 por ciento de los más ricos y el empobrecimiento de todos los demás” no sería sino la plasmación a nivel social del grado alcanzado por la innata tendencia del capital a la acumulación y sobre todo en este caso a la concentración de la riqueza. Y esto no ocurre fruto de una volitiva y malévola actuación de las clases dominantes, hoy predominantemente financieras, sino que responde a una leyes objetivas, ajenas a la voluntad de los hombres, que se desprenden del “qué se produce y cómo se produce”, leyes que Marx descubrió, expuso y analizó concienzudamente.
Es por eso que cada vez estaremos más lejos de lo que se dio en llamar “estado de bienestar” y más cerca de esa barbarie a la que los viejos revolucionarios oponían el socialismo. Algunas palabras por el mal uso han perdido su significado original, por lo que aquel “Socialismo o barbarie” a pesar conservar cierta vigencia, hoy debería sonar “Anticapitalismo o barbarie”.
En definitiva, sólo tras un impresionante auge de la lucha de clases que no sería sino una situación revolucionaria, el capitalismo intentaría -para recuperarse- restituir las condiciones del susodicho “estado de bienestar”. En tal caso es evidente que la alternativa válida desde el punto de vista de los intereses del pueblo en lucha no sería un “capitalismo regulado” sino un post-capitalismo, cuya definición ahora no es posible ni necesaria.

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(*) El AGCS (Acuerdo General sobre el Comercio de los Servicios, o en ingles GATS - General Agreement on Trade and Services) era un acuerdo multilateral elaborado por la OMC desde 1995 bajo la impulsión de los Estados Unidos, y que conciernía los "servicios" en sentido muy amplio del termino (exceptuaba sólo unos pocos como las FFAA y el sistema judicial). Pretendía la liberalización de su comercio inhibiendo la intervención o protección de los Estados. Al final, el AGCS preveía la liberalización total de 160 sectores de actividad, de los cuales algunos representan fabulosos mercados mundiales que excitan desde hace mucho tiempo al sector privado (2000 billones de dólares para la educación, 3500 billones de dólares para la salud), es decir, conseguir la apropiación privada en la lógica del sistema capitalista de acumulación y concentración de las riquezas.

Fuente:
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=145818

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Irán: democracia sin sombra

Pablo Martín Eurasianhub

Este viernes tuvieron lugar las elecciones parlamentarias en Irán, todo el proceso discurrió en la mayor discreción, pasó ante todos sin proyectar sombra alguna. Como en Peter Pan, la democracia iraní ha perdido su sombra y su líder Jameneí insta a los iraníes a que la capturen y la cosan de nuevo a sus pies.
Contrariamente a las presidenciales de 2009, en la que apenas cerrados los colegios electorales ya se conocían resultados a la medida de cada candidato, no se darán a conocer los resultados oficiales hasta el próximo día 5 de marzo, pero si se ha proclamado como todo un éxito un porcentaje de participación del 64%, superior al 55% alcanzado en 2009.
Todo ello tiene su importancia tras la sombra de legitimidad que se sigue cerniendo sobre la democracia iraní tras el revuelo del movimiento verde y su controvertida confrontación de los resultados ocurridos en las últimas presidenciales; y especialmente porque el sector reformista liderado por Jatamí y Karrubi se ha abstenido de participar en las actuales presidenciales.
Con la ausencia de los reformistas, la pugna electoral se ha restringido a dos facciones de candidatos al parlamento: partidarios de Ahmadineyad o contrarios al mismo. Por esta ausencia, junto con el escaso revuelo que ha levantado la campaña (incluso en el mismo Irán), algunos medios de comunicación se han apresurado a declarar las presentes elecciones como una victoria de los conservadores, sin profundizar en qué es lo que diferencia a las facciones contrincantes entre sí, aparte de la simpatía por el actual presidente.
Por otra parte, la elevada participación contradice una campaña tan gris. Bien es cierto que el régimen islámico, empezando por el propio Guía de la Revolución Jameneí, ha instado repetidamente a la participación como deber ciudadano y religioso; la R.I.I. es muy consciente de las credenciales que a su legitimidad aporta un juego democrático. Además una elevada participación serviría para acallar a un movimiento verde que ha jugado la carta de deslegitimizar al parlamento boicoteando la elección de sus componentes.
Así, con una participación del 64%, a los verdes les restaría un apoyo de entre el 15 y 30% del electorado, dato que pondría en duda los resultados que reclamaron para si mismos en 2009, si no fuera por que no hay tanta diferencia entre lo que se decidía en 2009 y lo que se decide en 2012. Tanto en las presidenciales de 2009 como en las actuales parlamentarias no está en juego el programa reformista de mandato de la Ley de Jatamí, eso ya quedó muerto y enterrado tras sus dos mandatos de 1997 a 2005; la R.I.I. ya dejó claro entonces que el mandato del jurisconsulto de Jomeini es inamovible y que sólo la gestión económica del país está en juego.
Ahmadineyad comenzó a jugar en 2006 con uno de los lemas revolucionarios de 1979 largamente olvidados y abusados: el de la defensa de los desheredados. Enfrentándose a los Millionaire Mullahs encarnados por el ubicuo Rafsanjani, reventó una privatización del país que prometía pingües beneficios haciéndose con los activos a la venta con audaces golpes de mano del cuerpo de guardianes de la revolución (de cuyas filas procede, junto con muchos de sus partidarios y oponentes) para poner en pie un complejo militar industrial que financie tanto su política social como la exterior. Es este peligroso experimento político-social el que actualmente trae de cabeza a élite iraní dividiéndola en dos bloques económicamente irreconciliables.
Una victoria de los partidarios de Ahmadineyad dará un respiro a un presidente que ya ha agotado las dos legislaturas que le permite la constitución iraní, una derrota le abocará a una moción de censura y a un prematuro final de su legislatura. La palabra la han tenido los ciudadanos y hasta la fecha esta ha sido respetada, le gustara o no al Guía, le gustara o no al movimiento verde. Pero igual que Jomeini, su discípulo Jameneí ha sabido, en 23 años de mandato, mantener un equilibrio mínimo entre las facciones políticas garantizando a cada una de ellas una cuota mínima de poder. Es improbable que en la coyuntura internacional actual, Jameneí deje caer a Ahmadineyad y abra la caja de Pandora de unas nuevas presidenciales a cara de perro como fueron las de 2009. Jameneí seguirá aplicando el freno a la política económica de Ahmadineyad hasta 2013 y entonces dejará a los iraníes que elijan de nuevo. Hasta entonces rezará para que Peter Pan capture de nuevo su sombra.



Fuente: http://eurasianhub.com/2012/03/04/iran-democracia-sin-sombra/


Repsol, ese animal de compañía


Repsol, ese animal de compañía


Jesús Giráldez Macía
Rebelión

Repsol y el Gobierno de España han lanzado una ofensiva en busca del petróleo acumulado bajo el fondo marino entre Canarias y el Sahara. Se trata de un proyecto que data del año 2001 y que quedó en suspenso temporal tras la oposición de las instituciones insulares de Lanzarote y Fuerteventura y, sobre todo, por la respuesta ciudadana de ambas islas. Ahora, con un ministro canario haciendo de Moisés, Repsol espera que se le abran las aguas.
Soria, ministro de Industria, Energía y Turismo, es un personaje clonado de Aznar tanto en su forma como en contenido. Pero, como aquél, tiene una gran virtud: no se anda con rodeos. Su amor por la energía nuclear y por los combustibles fósiles es tan grande como su aversión a las energías renovables. Si en España existiese un Tea Party él estaría sirviendo las tazas. De hecho es a eso a lo que se dedica, a servir a los intereses de las grandes empresas del sector energético con capital español. El 16 de febrero Soria fue la estrella invitada por Repsol al Hotel Ritz de Madrid, justo en medio de la polémica generada por su apoyo a las prospecciones de la compañía en nuestras aguas. Repsol tuvo a bien agasajar a su mamporrero en el hotel Ritz con un menú canario. Parece un chiste, una escena que sería el deleite de la caverna periodística española si el invitado fuese Chávez y el presidente de Irán le ofreciera unas arepas.
Más reciente es la visita de urgencia que el ministro energético ha realizado a Argentina donde Repsol estaba amenazado con una posible renacionalización. Repsol, recordemos, se hizo con YPF -la empresa pública de hidrocarburos argentina- gracias a las políticas impuestas por el FMI y BM que, bajo el argumento de poner en orden las cuentas de aquél Estado, desmantelaron el sector público argentino, regalándoselo al sector privado de capital extranjero. Soria ha explicado que viajó a Argentina a "defender los intereses españoles", como si Repsol fuese una defensora de los intereses de los españoles y no de su accionariado.
Con todo, como en casi todas las acciones que está llevando a cabo el Gobierno del PP, la labor de Soria es sólo una continuación de la iniciada por el PSOE. En el año 2006 el ministro de Asuntos Exteriores de España, Miguel Ángel Moratinos, acompañó al presidente de Repsol, Antonio Brufau, a defender "los intereses españoles" a Guinea Ecuatorial. La recompensa fue la firma de contratos millonarios; la contrapartida fue una visita de Obiang a España a devolver la cortesía y el silencio institucional y mediático ante la violación sistemática de los derechos humanos en el país africano. A partir de ahí Brufau y Moratinos se hicieron compañeros de viaje inseparables: juntos acudieron a Kazajstán, Uzbeskitan, Turkmenistan y Venenzuela. Y juntos firmaron sensacionales contratos de cooperación técnica y científica en "defensa de los intereses españoles" con algunas dictaduras de países que difícilmente la mayoría de los españoles serían capaz de ubicar en un mapa.
En el año 2011 Repsol obtuvo unos beneficios oficiales de 2193 millones de euros. En los años precedentes sus tasas de beneficios fueron aún mayores. A pesar de ello Repsol ha sido recientemente beneficiada con una subvención otorgada, ni más ni menos, que por la Agencia Española de Cooperación Internacional al Desarrollo. Es decir, una empresa que en el año 2010 reconoció unos beneficios superiores a los 4000 millones de euros será subvencionada con 150.000 euros (obtenidos de nuestros impuestos) como si se tratara de una ONG sin ánimo de lucro. El dinero irá destinado a la realización de proyectos en la denominada zona de influencia en la amazonía de Ecuador donde Repsol lleva años expoliando los recursos naturales, desarticulando a las comunidades indígenas, impulsando el etnocidio y contaminando a la naturaleza y a las personas.
Las actividades de Repsol en Latinoamérica son bien conocidas, sobre todo por los pueblos que las sufren. Los desastres medioambientales y la violación de los derechos humanos que acontecen en Ecuador, gentileza de Repsol, se repiten en Bolivia, en Perú, en Colombia o en Argentina. La trascendencia de sus desastres es ocultada sistemáticamente por los medios de persuasión de masas. Ninguna noticia crítica con la compañía (salvo a las que se refieren a las luchas por el poder de sus grupos accionariales) es publicada ni emitida. Los medios periodísticos empresariales obtienen mayores ingresos por publicidad que por la venta de sus productos y Repsol (y la Caixa, uno de sus principales accionistas) es una importante fuente de financiación. En un mismo espacio de falta de ética elemental confluyen una multinacional que mata, un periodismo que silencia y los Gobiernos que trabajan para que la compañía encuentre expeditos los territorios donde esquilmar.
Esta criatura inmoral ha puesto sus ojos en las aguas canarias y saharianas. Las cuadrículas donde se realizarán las prospecciones distan, en algunos casos, a sólo 10 kilómetros de las costas de Fuerteventura. En abril del año 2010 una plataforma gestionada por la British Petroleum reventó en el Golfo de México. Durante 86 días el petróleo y el gas fueron derramados al océano, aproximadamente 800.000 metros cúbicos, en el mayor derrame de hidrocarburos al mar que ha conocido la humanidad. Las características de la explotación petrolífera en el Golfo de México es similar a la que se pretende instalar cercana a las costas de Lanzarote y Fuerteventura. La profundidad hasta el suelo marino ronda, en ambos casos, los 1600 metros. A esto se añade la perforación del suelo marino hasta llegar a la bolsa de petróleo, entre 1500 y 2000 metros más. En caso de accidente las posibilidades de taponar el vertido pudiera significar, como en el caso del Golfo de México, un trabajo de cerca de tres meses y las consecuencias del derrame durarían aún un tiempo de difícil cuantificación. A nadie, incluso a Soria, se le puede escapar las consecuencias que podría tener para un territorio cuya actividad productiva se limita al turismo y que obtiene toda el agua de consumo ciudadano a través de la desalinización del agua de mar.
Sobran pues argumentos éticos, medioambientales y sociales para ofrecer resistencia a Repsol y a su consejo empresarial en la sombra encabezado, ahora, por un ministro canario que defiende los intereses de su multinacional por encima de todas las cosas y por debajo de todas las aguas.

Fuente:
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=145791