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martes, 17 de julio de 2012

La oligarquía financiera y la democracia secuestrada



Josep Cabayol Virallonga, Sicom

En Europa se ha impuesto la “marktkonforme demokratie”

El pasado 1 de septiembre Angela Merkel dijo en el Bundestag: “vivimos en una democracia parlamentaria y por tanto la confección del presupuesto es un derecho básico del parlamento. No obstante, encontraremos la manera de hacerlo para que resulte acorde con los mercados. Aquel día Frau Merkel dejó claro que no se aprobaría ningún presupuesto que desagradara a la oligarquía financiera que controla los negocios mundiales.

La mentira

Leo Strauus, discípulo del nazi Carl Schmitt, siempre defendió que las élites tienen que mentir para poder gobernar: “los gobiernos, a través de la prensa, sólo deben dar a la población un mínimo de información fidedigna”. “Si se quiere mantener la fe de las masas en un futuro mejor, no hay ningún otro camino que la mentira y el engaño”. Para Strauss sólo se puede conseguir el “consentimiento” a las propuestas formuladas desde “la alta política”, a través de la mentira. Strauss fue – es – guía de los neocons.

En la misma universidad donde impartía ideología Strauss, enseñaba economía Milton Friedman al frente de la famosa y muy liberal Escuela de Chicago. El pensamiento de Friedman se basa en la creencia -interesada- que los mercados competitivos y libres de la intervención del estado son buenos para la eficiencia de la economía. Y proponía medidas como: mínima participación del Estado en el gobierno económico, ningún control político, ningún salario mínimo, ninguna subvención, privatizar la seguridad social, ningún estado del bienestar.



La apropiación de los bienes comunes

En la Universidad de Chicago se cocía la usurpación de los bienes públicos y de la ciudadanía. Había que decidir sin embargo, cómo y cuándo hacerlo. Los primeros experimentos fueron el año 73 en Chile. Con el apoyo de la presidencia y de los políticos norteamericanos, la Escuela de Chicago con Friedman a la cabeza, apoyaron a Pinochet, justificaron e impulsaron la violencia de estado y consiguieron, principal objetivo, el enriquecimiento de los más ricos a costa de los más débiles por medio de la represión cárcel y muerte de muchos de los ciudadanos que clamaban por sus derechos. El asesinato y la cárcel ensombrecieron Sudamérica en nombre de la guerra al comunismo.

En el transcurso de los años 80 se fue imponiendo en Estados Unidos, un cambio de hegemonía del pensamiento social que nos ha llevado del keynesianismo al neoliberalismo. Un dato nos lo certificará: a finales de los 70 los más ricos podían llegar a pagar en impuestos al estado hasta un 70% de sus beneficios. Robert Reich, que fue ministro de Trabajo y Asuntos Sociales en la era Clinton, nos explica que a través de las deducciones al final tan sólo pagaban el 50%. El año 2011 esta cifra descendió al 36%. Del 70 al 36 en 30 años! Y aún hay más puesto que a través de las vías de escape paralegales y fraudulentas, el año pasado 18.000 de las familias más ricas de EEUU no tuvieron que pagar impuestos.

Los 80 fueron años de plomo para las clases populares. En Estados Unidos con Reagan, en Gran Bretaña con Thatcher. En la vieja y continental Europa el estado del bienestar también comenzó a retroceder. Pero no era suficiente.



El neoliberalismo


Llegamos así al 13 de enero de 1993 fecha oficiosa del nacimiento del Consenso de Washington. John Williamson, el economista que había redactado las misiones originales de FMI y Banco Mundial, convocó a la elite neoliberal para decidir cómo “convencer” a los políticos para que adoptaran medidas contrarias a los intereses de la mayoría de los votantes. Políticas que deberían facilitar el traspaso de la propiedad y los bienes públicos a manos privadas. La reunión tuvo lugar en el “Carnegie Conference Center” de Washington, Para asegurar sus intereses y dado que las crisis provocadas son iguales de efectivas que las reales, decidieron que mentir a los ciudadanos no debería ser un problema si con ello conseguían sus propósitos. Para conseguirlo acordaron aprovechar y favorecer los momentos catastróficos porque es cuando la ciudadanía acepta mejor los cambios traumáticos. Y señalaron 4 objetivos a los gobiernos del mundo: desregulen, privaticen, adelgacen el estado y aprueben legislaciones favorables a las transnacionales – liberalicen.

La privatización del futuro

Las crisis reales, las provocadas, las favorecidas, las exageradas, han cuajado. El Norte, como antes le había pasado al Sur, ha caído en shock. Asustados, incapaces de reaccionar juntos, nos preocupa más la supervivencia personal que la colectiva sin darnos cuenta de que la oligarquía cuando maneja los mercados, sólo piensa en imponer la tiranía del dinero en favor del 1% de la población mundial. Y que los objetivos señalados en el 93 para el Sur, lo son ahora para el norte.

¿Qué pretenden, qué quieren conseguir?

Pues traspasar a su propiedad privada dos de los mecanismos claves para la equidad, las dos cosas a las que los humanos, respirar, beber, comer y procrear al margen, no renunciaremos nunca: salud para vivir, educación para vivir mejor en el futuro. Ellos, los oscuros mercados, saben que pagaremos por tenerlas porque no hay futuro sin salud ni educación. ¿Les permitiremos que se las apropien con el único objetivo de acumular riqueza a costa de los derechos sociales de la mayoría? Aceptaremos convertirnos – aún más – en objetos de negocio?

No todos los políticos pero….

Merkel dijo que el Bundestag no aprobaría ninguna medida que no fuera bendecida por los mercados. En todos los parlamentos europeos está pasando lo mismo. ¿Dónde están los políticos independientes de los mercados? La democracia controlada, supervisada, dirigida, he aquí lo que tenemos delante. Entonces, ¿debemos considerar democrático a un sistema político que decide en sede parlamentaria secuestrar una buena parte de la soberanía popular? ¿Es esta la democracia que proponen? ¿Es esto democracia? ¿No deberíamos exigir a los partidos políticos y a sus representantes que si no están de acuerdo con esta “percepción” de la democracia, salgan a la calle y denuncien inequívocamente lo que ya es para muchos una perversión democrática y una vulneración de los derechos humanos? ¿Estamos asistiendo a un crimen contra la humanidad cuando a la mayoría se le dificulta por ley si no impide, el derecho al trabajo, a la salud, a la educación y al buen vivir?

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Ver: El derrumbe del esquema ponzi europeo y el golpe de la oligarquía financiera

A 60 años de la "invención" del Neoliberalismo
 
Fuente: http://mamvas.blogspot.com.ar/2012/03/la-oligarquia-financiera-y-la.html

lunes, 27 de febrero de 2012

Al capitalismo no le sienta bien la democracia


Juan Torres López

Rebelión


El filósofo alemán Jürgen Habermas ha escrito en su último libro y repite en varias declaraciones públicas que en Europa se está desmantelando la democracia (Ver Georg Diez, A Philosopher's Mission to Save the EU). Un juicio muy fuerte del que se hacía eco compartiéndolo alguien nada sospechoso de radicalismo y que conoce bien el continente como el ex canciller alemán Helmut Schmidt (L'Allemagne dans et avec l'Europe, L'Economie politique n° 053 - janvier 2012).
No creo que se trate de palabras vacías sino de un proceso real, ya innegable aunque desearía que no llegue a ser imparable a corto y medio plazo.
Bastó con que el ex presidente Papandreu amagara con la convocatoria de un referéndum para que se le hiciese dimitir, o que Berlusconi sacara la cabeza frente a Bruselas para que igualmente saliera por la puerta chica de donde le habían puesto, para mayor o menor fortuna, los electores italianos.
Han sido dos auténticos golpes de estado de los que nadie quiere hablar y que se ha conseguido hacer pasar como si nada en los medios de comunicación y en los debates políticos. Y el reciente acuerdo con Grecia (si es que se le puede llamar así) es el punto final al régimen democrático en aquel país, toda vez que autoridades extranjeras se han hecho ya definitivamente con el poder de facto para decidir lo que les conviene a ellas y a los poderes financieros y económicos a los que representan, sean cuales sean la opinión o las preferencias de los ciudadanos griegos. ¿Quién puede decir hay democracia en aquel país?
No es la primera vez que hemos podido comprobar que la democracia, por limitada que sea, es un escollo a veces insalvable para poner en marcha las medidas que aseguren beneficios al capital. Las políticas neoliberales que ahora sufrimos en todo su esplendor fueron puestas por primera vez gracias a golpes de estado militares que sirvieron de experiencias para ir validando el tempo de las medidas de represión social y económica que iban a ser necesarias para consolidar el nuevo régimen de competencia y beneficio en las economías capitalistas. Y eso se hizo para frenar el poder creciente que el pleno empleo y el Estado de Bienestar habían dado a los trabajadores del mundo occidental.
Desde entonces vivimos en un proceso de continuado debilitamiento de la democracia formal que cada vez más se convierte en un remedo del sistema político que garantiza que las decisiones sobre las cosas sociales y los intereses generales se tomen en función de lo que piensa y determina la mayoría de la población consultada a través de las urnas.
A ello han contribuido varias circunstancias pero creo que algunas de ellas son especialmente importantes y han tenido una particular incidencia en la crisis que estamos viviendo.
La primera es la consolidación de un poder monetario privado, al margen efectivo del debate político, que condiciona y encuadra al resto de las políticas económicas. La independencia de los bancos centrales y el fortalecimiento de la capacidad de maniobra de los fondos y entidades financieras han sido los factores que principalmente han contribuido a este fenómeno contemporáneo que hace que, en la práctica, los gobiernos tengan completamente atadas las manos frente a los mercados y los grandes propietarios de capital.
La segunda es el incremento voluntariamente planificado del desempleo y el empleo precario. De esa forma, como ya advirtiera Michal Kalecki hace ochenta años, los grandes empresarios obtienen menos beneficios (puesto que les sería económicamente más rentable el pleno empleo) pero gracias a la sumisión y a la debilidad que esas condiciones laborales generan en las masas trabajadoras, pueden disponer de más poder político que a la postre es lo que les asegura su posición de dominio social. Y a ello ha contribuido en los últimos años de modo decisivo el incremento del negocio de la deuda que los bancos han impulsado imponiendo modelos de crecimiento basados en el suministro de bienes de inversión y duraderos que generan demanda de crédito (como la vivienda o los automóviles). El crecimiento extraordinario del endeudamiento familiar no solo es una selecta fuente de ganancias para la banca sino una auténtica esclavitud contemporánea: los individuos viven para consumir y para pagar los créditos que les permiten salir adelante.
La tercera es la mixtura también creciente entre el poder económico y financiero y el mediático que el impulso de las concentraciones de capital está llevando hasta extremos realmente insospechados: uno o dos grupos empresariales, o uno, o incluso simplemente alguna persona aislada, controlan la totalidad de la oferta de medios (sobre todo audiovisuales) en muchos países, uniformando la opinión pública e imponiendo, se quiera o no, el pensamiento único que domina las decisiones económicas.
Otra circunstancia que me parece decisiva como fuente de degeneración democrática en el ámbito económico es que los partidos y las autoridades públicas están llegando a ser materialmente irresponsables. Hoy día es prácticamente imposible pedirle cuentas, sobre todo, de los incumplimientos constantes de la oferta electoral de naturaleza económica con que se presentan a las elecciones. Y es tanto el poder que ejercen sobre los medios de adoctrinamiento y tan estrechas las vías que se abren para el debate social que no es posible que los electores tomen nota de ello, lo que les impide acudir a las elecciones con la información que les permitiera algo más que optar entre opciones políticas que terminan por hacer lo mismo en materia económica.
Tan molesta está llegando a ser la democracia para los grandes poderes económicos y financieros y tanto incordio les supone la intermediación de las instituciones públicas que parece que han decidido tomar ellos mismos las riendas de los poderes públicos. Y en esta crisis se está produciendo con mucha mayor fuerza que nunca antes, la fusión entre unos y otros, por la vía incluso de la participación directa en los gobiernos que igual termina, como ya ha pasado en algún país, con la entronización en la vida pública de empresarios populistas que permitan a la clase empresarial más poderosa deshacerse de los políticos profesionales que, a veces, incluso le salen demasiado caros.
Es gracias a todo ello que las medidas que se están aplicando frente a la crisis no sean realmente las que podrían permitir mejorar la situación económica y que apenas pase nada. Es es una evidencia clamorosa: las economías europeas no están mejor que cuando se empezaron a aplicar las políticas que dicen que solucionan la crisis sino mucho peor. Crecen menos y tienen más deuda. Y es así porque estas políticas no se destinan a mejorar las condiciones económicas en general sino a aumentar el beneficio y el poder de decisión de los grandes propietarios de capital y de los financieros. Por eso el debate social plural y transparente, la igualdad de medios y condiciones para exponer opiniones, la democracia, se está convirtiendo en una incómoda piedra en el zapato del capitalismo neoliberal de nuestra época porque es lo único que podría poner en claro lo que está pasando. Y por eso se la quieren quitar de encima cuanto antes.



ttp://www.juantorreslopez.com/impertinencias/158-impertinencias-de-febrero-de-2012/2608-al-capitalismo-no-le-sienta-bien-la-democracia-

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

lunes, 24 de octubre de 2011

Los tunecinos votan a la Asamblea Constituyente con la previsible victoria de los islamistas

Los tunecinos votan a la Asamblea Constituyente con la previsible victoria de los islamistas


Primeros en la revolución, primeros en las urnas

Santiago Alba Rico

Gara/Rebelión

“Aquí empezaron las revoluciones árabes y aquí se celebran las primeras elecciones”, dice Zaineb, una joven de 25 años, vendedora de muebles, mientras espera su turno para votar junto a la plaza de Bab Assueiqa, en los aledaños de la medina de Túnez. Se protege del implacable sol bajo una bandera tunecina, en compañía de tres amigas de la misma edad que insisten como ella en el carácter “ejemplar” de estas elecciones para el resto del mundo árabe. Dos de ellas llevan velo y dos no y cada una va a votar a una lista diferente, pero aseguran que en esta ocasión todas votan “por los mártires” y por “la libertad de Túnez” y no por los partidos.
La jornada es soleada, veraniega, casi tórrida, pero ello no impide que los tunecinos hagan cola desde las primeras horas de la mañana, esperando a menudo tres y cuatro horas para votar. En Hay Tadamun, uno de los barrios más populares y más pobres de la capital, se llega a uno de los colegios electorales, junto al estadio local, por una calle sin asfaltar, en medio de la basura, entre los corderos que aguardan la próxima Fiesta del Sacrificio. En este barrio los porcentajes del paro son los más altos de la ciudad, las escuelas sobrepobladas carecen de recursos y las viviendas precarias, a veces de ladrillo desnudo, se inundan cada vez que llueve. Pero hoy cientos de hombres y mujeres hacen cola pacientemente, con seriedad infantil, para dejar de ser niños; de las aulas convertidas en salas de votación salen con un dedo manchado de tinta azul, señal de la nueva ciudadanía recién estrenada. La operación es lentísima, pero a las 11.30 de la mañana, apenas tres horas después de la apertura de la jornada, ha votado el 40% de los inscritos. “Para nosotros es una fiesta”, dice el interventor del partido islamista Nahda mientras nos señala la inmensa sábana de papel, poblada de símbolos partidistas, en las que los electores deben marcar una cruz detrás de las cabinas de cartón instaladas al efecto.
Nahda tiene una fuerte influencia en este barrio castigado por la pobreza. Hay Tadamun dio nueve mártires a la revolución en las jornadas de enero y muchos de sus vecinos fueron encarcelados por su militancia islamista bajo Ben Alí. Un impresionante tejido social de esposas, hijos, sobrinos y hermanos de ex-presos les asegura un apoyo del que carecen otros partidos. También por supuesto más financiación, más organización, más recursos. Basta ver la diferencia entre su local y el del PCOT (Partido Comunista Obrero de Túnez), el otro partido que trabaja sobre el terreno en las zonas populares, para comprender la potencia del Nahda. Amen, una inteligente jovencita de 19 años y medio (insiste en remarcar la cifra), no confiesa su voto, pero no hace falta; estudiante de humanidades, cubre su cabeza con un velo mientras desnuda su sonrisa: “Reivindicamos libertad para todos, también para las que queremos llevar velo”, dice mientras se felicita de la ley electoral elaborada por la Alta Instancia para la Realización de los Objetivos de la Revolución, que permitirá la entrada de pequeños partidos en la Asamblea Constituyente y una amplísima representación de las 1520 listas que se presentan a los comicios: "después de tantos años de dictadura, los tunecinos no soportarían un partido demasiado fuerte".
En Mutuellevile, en Menzah o Nasser, barrios burgueses, la afluencia es también muy alta. Aquí llegan en coche y vestidos a la occidental, y lo hacen para votar sobre todo a los partidos laicos, socialdemócratas o liberales: el Partido Democrático Progresista, el Polo Modernista o Ettakatul. También quizás a las listas o partidos (como Mubadra) bajo los que se esconden los viejos partidarios de Ben Ali reciclados en “revolucionarios”. Parte de su estrategia electoral ha estado erróneamente dirigida a polarizar la sociedad tunecina en torno a la cuestión del laicismo, fuente de legitimidad de la dictadura, favoreciendo sin querer los intereses de Nahda, al que muchos tunecinos habrán votado hoy, por reacción, como referente honesto de la identidad islámica. Los partidos de izquierdas, fugazmente reunidos en el Frente 14 de Enero tras la revolución, no han caído en la trampa y han insistido en centrarse en cuestiones económicas y sociales -mientras aceptaban en sus programas referencias a la mayoritaria identidad religiosa del país-, pero han llegado desunidos a las elecciones.
En los últimos meses, tras el derrocamiento de Ben Ali, las potencias occidentales han recuperado sin duda el terreno, los problemas sociales se han agravado y parte del impulso colectivo inicial se ha perdido. En Hay Tadamun, un rumor muy elocuente pretendía la semana pasada que muchos de los jóvenes que hicieron en enero la revolución iban a aprovechar la jornada electoral para marcharse a Italia en patera. Una rápida profesionalización de la política, con este bullicio de más de 100 partidos y casi 11.000 candidatos, parece haber envejecido a este país en pocas semanas. Pero la jornada de hoy, con la inesperada altísima participación, la madurez y la felicidad de los electores, renueva de algún modo, bajo otra forma, la sorprendente reclamación de libertad de un pueblo del que nadie esperaba nada. Como decían Zeineb y sus amigas en Bab Assueiqa, de lo que ocurra en Túnez depende también el curso de los procesos de cambio de los países vecinos. No deja de ser extraño que mientras la democracia retrocede o se desprestigia en Europa, los árabes decidan tomársela en serio precisamente en estos días. De la revolución a la votación parece un camino de descenso. No lo es en esta zona del mundo, petrificada durante décadas en beneficio de occidente, ni en estos momentos de contrarrevolución global. Ahora lo que hay que saber es cuánta democracia y de qué tipo se les permitirá tener a los tunecinos y qué harán para defenderla cuando traten de congelársela, erosionársela o robársela.

http://www.gara.net/paperezkoa/20111024/298998/es/Los-primeros-revolucion-primeros-urnas

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

domingo, 16 de octubre de 2011

Democracia real ya!

Intelectuales como Naomi Klein, Noam Chomsky y Eduardo Galeano firman un manifiesto global de apoyo a las marchas del 15-O


"¡Globalicemos la Plaza Tahrir! ¡Globalicemos la Puerta del Sol!"

Público

Los intelectuales Naomi Klein, Vandana Shiva y Noam Chomsky y Eduardo Galeano se han sumado a un manifiesto global impulsado por los organizadores de las marchas que mañana saldrán en todo el mundo en el que exigen una "democracia global: un gobierno global del pueblo y para el pueblo".

Inspirados en las revueltas árabes de Túnez, Egipto, Libia, Siria, Bahrain, lo que ocurren entre Palestina e Israel, la ocupación de Wall Street, las protestas en Chile y en los recortes en España y Grecia, en el texto exigen además "un cambio de régimen global". "En las palabras de Vandana Shiva, la activista india, exigimos el remplazo del G8 por la humanidad completa: el G7.000.000.000".

Los firmantes abogan por un cambio en las "instituciones internacionales no democráticas" como "el FMI, OMC, el comercio internacional, los bancos multinacionales, el F8/G20 y el Consejo de Seguridad de la ONU", que son, según el manifiesto, el "Mubarak global". "Nuestro Assad mundial, nuestro Gaddafi internacional", señala. Demandan así que todas ellas actúen con el consentimiento del pueblo, o de lo contrario, advierten, "deben ser derrocadas".

Denuncian además que son las "fuerzas globales" las que determinan las vidas de las personas. "Nuestros trabajos, nuestra salud, nuestra vivienda, nuestra educación y nuestras pensiones están controladas por los bancos internacionales, el mercado, los paraísos fiscales, las corporaciones y las crisis financieras", lamentan. Por ello, aseguran que "esto debe terminar" y añaden que, de hecho, "va a terminar". Concluyen el texto con una referencia a los indignados españoles: "Como los indignados españoles decimos '¡Democracia real ya!' Democracia global real ya. Hoy hacemos un llamado a los ciudadanos del mundo: ¡Globalicemos la Plaza Tahrir! ¡Globalicemos la Puerta del Sol!".

El manifiesto se ha elaborado después de cuatro meses de trabajo, en los que se han realizado consultas entre los grupos, activistas y asambleas de países como Egipto, Túnez, Reino Unido, Alemania, España, EEUU, Palestina, Israel, Brasil, México, Uruguay, Argentina, India y Australia.

El manifiesto

El 15 de octubre, unidos y unidas en nuestra diversidad por un cambio global, exigimos democracia global: un gobierno global del pueblo y para el pueblo. Inspirados en nuestros hermanos y hermanas en Túnez, Egipto, Libia, Siria, Bahrain, Palestina-Israel, España, Chile y Grecia, también exigimos un cambio de régimen: un cambio de régimen global. En las palabras de Vandana Shiva, la activista india, exigimos el remplazo del G8 por la humanidad completa- el G7,000,000,000.

Las instituciones internacionales no democráticas son nuestro Mubarak global, nuestro Assad mundial, nuestro Gaddafi internacional. Estas incluyen: el FMI, OMC, el comercio internacional, los bancos multinacionales, el G8/G20 y el Consejo de Seguridad de la ONU. Como Mubarak y Assad, no permitiremos que dirijan nuestras vidas sin nuestro consentimiento. Todos nacimos iguales, pobre o rico, mujer o hombre. Africanos y Asiáticos son iguales a Europeos y Americanos. Nuestras instituciones deben reflejar esto o ser derrocadas.

Hoy, más que nunca, fuerzas globales determinan nuestras vidas. Nuestros trabajos, nuestra salud, nuestra vivienda, nuestra educación y nuestras pensiones están controladas por los bancos internacionales, el mercado, los paraísos fiscales, las corporaciones y las crisis financieras. Nuestro medio ambiente está siendo destruido por contaminación en otros continentes. Nuestra seguridad la determinan las guerras y el comercio de armas, drogas y recursos naturales que benefician a personas fuera de nuestras fronteras. Estamos perdiendo el control sobre nuestras vidas. Esto debe terminar. Esto va a terminar. Los ciudadanos del mundo debemos recuperar el control sobre las decisiones que nos afectan a todos los niveles – de global a local. Esto es democracia global. Esto es lo que hoy exigimos. [Este párrafo fue agregado siguiendo las sugerencias de las asambleas]

Como los zapatistas mexicanos, hoy decimos “¡Ya basta! Aquí el pueblo manda y el gobierno obedece” - ¡Ya basta! Aquí el pueblo manda y las instituciones globales obedecen. Como los indignados españoles decimos “¡Democracia real ya!”- Democracia global real ya.

Hoy hacemos un llamado a los ciudadanos del mundo: ¡Globalicemos la Plaza Tahrir! ¡Globalicemos la Puerta del Sol!

Fuente: http://www.publico.es/espana/401577/globalicemos-la-plaza-tahrir-globalicemos-la-puerta-del-sol

jueves, 11 de agosto de 2011

Llamamiento de Democracia para Chile

¡Plebiscito ahora!

Rebelión


1. Quienes Somos

Chile vive momentos de gran trascendencia histórica. Se ha producido un gran despertar ciudadano, expresado por masivas movilizaciones como el levantamiento por el conflicto del gas en la región de Magallanes, las multitudinarias marchas para detener Hidroaysen y el proyecto carbonífero de Isla Riesco, la defensa del derecho a la diversidad sexual y cultural, la movilización contra la violencia a las mujeres y el femicidio, la demanda por la renacionalización del Cobre, la indignación nacional por la nula reconstrucción, la gran estafa de las empresas de retail a los consumidores, la lucha por la tierra y la autodeterminación del pueblo mapuche, la permanente demanda por verdad y justicia, el movimiento por la justa distribución de los recursos generados por el Cobre en Calama, la defensa por la recuperación del agua y las semillas y hoy, la imponente defensa de la educación pública, gratuita, laica y de calidad.

Todas estas movilizaciones han capitalizado la adhesión trasversal de la ciudadanía del país. Cientos de miles de ciudadanos y ciudadanas han ocupado las calles del país para exigir desde su respectivo bregar una verdadera Democracia para Chile. El sistema económico, social y político, se encuentra en una profunda crisis que ha llevado a las comunidades a movilizarse, logrando la emergencia de un inédito e histórico movimiento ciudadano que cuestiona las bases fundamentales del ordenamiento político y económico que se nos impuso en 1980 y que se ha mantenido hasta nuestros días.

La instalación forzada desde hace más de 30 años, del modelo de desarrollo neoliberal iniciado en la dictadura, y perpetuado por los gobiernos de la Concertación y el actual gobierno de la derecha, produjo la apertura de los mercados, la inversión privada de las multinacionales, el control y la depredación de nuestros recursos naturales, a través del lobby y la especulación financiera, quedando en manos de un reducido grupo, el destino del territorio nacional, despojándonos de toda soberanía.

La crisis se ve reflejada en diversos aspectos, siendo uno de los más profundos, la desconexión entre la ciudadanía y una clase política que no escucha. Hoy, cuando solo el 58% de las personas mayores de 18 años vota en las elecciones, no nos sentimos representados por aquellos que toman las decisiones en nombre de una supuesta democracia que no nos interpreta.

Ante este panorama, queda claramente de manifiesto que la institucionalidad política y económica del país fue diseñada y opera efectivamente como un mecanismo para burlar la voluntad de las grandes mayorías nacionales a través de la Constitución de 1980.

Democracia para Chile surge como un espacio para forjar la unidad de los movimientos ciudadanos chilenos tras la imprescindible democratización del Estado. El actual sistema electoral no representativo y un mecanismo de quorums excepcionales en el Congreso Nacional, han sido amarras para mantener inamovible el esquema centralista y autoritario de ejercicio del poder. Es urgente la d emocratización de la institucionalidad, a través de la supresión del sistema binominal y la descentralización política y administrativa del país mediante el establecimiento del modo de escrutinio proporcional de representación, la prohibición de reelección en cargos de sufragio popular, la incorporación del voto programático, la iniciativa popular de ley, la revocatoria de los cargos, la elección democrática y directa de los jefes de los Gobiernos Regionales, incluyendo el cargo de Presidente del Gobierno Regional y la elección directa de los Consejeros Regionales.

Es el actual esquema el que ha posibilitado que la clase política se autonomice crecientemente de la ciudadanía a la cual se debe y que en términos generales, y más allá de algunas honrosas excepciones, se haya dedicado a gestionar los asuntos públicos en abierta colusión con los grandes poderes económicos. Es esa la explicación última del abuso, la desigualdad y la depredación de nuestro patrimonio natural y cultural, y la conculcación de nuestros derechos soberanos, lacras que se han soportado ya demasiado tiempo.

Democracia para Chile es un espacio ciudadano donde convergen y se articulan las más diversas organizaciones sociales del país, con la soberana misión de proponer los grandes cambios que el país requiere, frente a una institucionalidad que no permite la expresión democrática de la ciudadanía.

Democracia para Chile considera imprescindible cambiar el modelo de desarrollo económico neoliberal por una Estrategia Económica y Social, Solidaria y Sustentable, que se base en la redistribución del poder y los recursos económicos y simbólicos, entre toda la ciudadan í a. Este sistema debe redefinir el rol del Estado desde su raíz, democratizándolo, cambiando su rol subsidiario por un rol que garantice derechos, benefactor, regulador, fiscalizador, que participe como un agente activo en la esfera económica, primordialmente en la propiedad y producción de los recursos naturales, así como también en los servicios básicos, tales como el agua, energías limpias, las telecomunicaciones y transportes. Dicho modelo deberá, por lo demás, garantizar el goce de todos los derechos fundamentales, entre los que destacamos la educación, la vivienda, la salud, la cultura y los derechos humanos, sexuales y reproductivos

Democracia para Chile promueve la participación ciudadana vinculante como un derecho fundamental y esencial de las comunidades, en todos sus planos, niveles y escalas.

Democracia para Chile cree que una verdadera democracia sólo es posible con el cambio de la Constitución Política y el llamado a elegir una Asamblea Constituyente para redactarla.

Democracia para Chile considera que la forma de comenzar el cambio de la institucionalidad antidemocrática que impera bajo el alero de la Constitución de la dictadura, es hacer que la voz de la mayoría de los chilenos se exprese, decida y proponga soluciones a los principales conflictos hoy existentes en nuestro país. Para ello el Plebiscito es una herramienta, que el pueblo de Chile utilizó en 1988 para terminar con la dictadura militar, y que se usa normalmente en muchos países del mundo, pero que a las chilenas y a los chilenos nos ha sido negada.

2. Lo que queremos: que la ciudadanía decida.

Como espacio ciudadano de convergencia, impulsamos una serie de iniciativas movilizadoras que van en la dirección de generar unmovimiento, que mediante la movilización de los diversos actores sociales, nos permita cambiar la institucionalidad actual para su democratización. Para ello los invitamos a impulsar desde todos los espacios sociales, la demanda del Plebiscito nacional vinculante multitemático, como primera iniciativa que abra el camino del cambio de la Constitución Política por medio del único procedimiento legítimo, cual es la elección de una Asamblea Constituyente que represente a las mayorías ciudadanas, de trabajadores y trabajadoras, pobladores y pobladoras, vecinos y vecinas, mujeres, estudiantes, de los pueblos originarios y primeras naciones y de las diferentes identidades sexuales.

Queremos resolver los grandes temas de contradicción que el modelo imperante ha instalado en la sociedad chilena y que hoy son cuestionados por la gran mayoría de las ciudadan í a chilena, siendo los temas de la educación e Hidroaysen los que debemos enfrentar con la urgencia del momento.

Emplazamos a la clase política toda, representada por el Presidente de la República, el Presidente del Senado y el Presidente de la Cámara de Diputados, que restituyendo el pleno ejercicio de la soberanía a la ciudadanía, modifique sin dilaciones la Constitución autoritaria a fin de instituir el Plebiscito nacional vinculante multitemático, que pueda ser convocado por los ciudadanos con un padrón electoral basado en la inscripción automática y el voto voluntario

Con la herramienta plebiscitaria en sus manos, la ciudadanía podrá resolver y decidir muchos de los conflictos y problemas que la clase política se ha negado a enfrentar.

Es el momento de la indignación, del cuestionamiento, pero también de la esperanza, los sueños y de la articulación de las organizaciones ciudadanas para abrir los cauces que permitan la democratización del país, generando las condiciones para que la ciudadan í a decida los temas trascendentes que están hoy en discusión en el país.

Es el momento de la movilización que construya la posibilidad de una nueva institucionalidad, una nueva c a ncha en la que jugar, donde podamos decidir sobre los diversos temas que la ciudadan í a ha puesto en la agenda publica: la educación, la salud, el trabajo, la vivienda y la reconstrucción, la nacionalización de nuestras riquezas naturales, la soberanía alimentaria, los derechos fundamentales de nuestros pueblos, los derechos sexuales y reproductivos, la regionalización real y efectiva, la planificación territorial, la democratización de las comunicaciones, la libertad de expresión, la hermandad entre los pueblos de América, el desarrollo de la cultura popular, la preservación del patrimonio natural, cultural y ambiental, las libertades publicas y personales, la igualdad y la diversidad de derechos que tienen como base la declaración internacional de derechos humanos.

En definitiva, queremos que la ciudadanía decida.

3. Invitación de Democracia para Chile

Invitamos y convocamos al pueblo de Chile a:

1. Repudiar la represión que han sufrido miles de ciudadanos en las manifestaciones de descontento social de los últimos meses, siendo las más visibles la provocada a los pobladores de Dichato y todos los que defienden, de Arica a la Patagonia, el derecho a la educación pública, gratuita, laica y de calidad.

2.- La creación de Asambleas Ciudadanas en cada rincón del país por Democracia Para Chile, que representen la indignación, el hastío y la esperanza de las mayorías ciudadanas a través de la organización de diversas iniciativas por el Plebiscito nacional vinculante multitemático.

3.- Organizar de manera participativa una GRAN CONCENTRACIÓN CIUDADANA por DEMOCRACIA PARA CHILE que tenga expresión en pueblos y ciudades de todo el país el próximo sábado 24 de Septiembre de 2011. Para ello nos convocamos todos los lunes de agosto y septiembre a las 19 horas para impulsar esta movilización nacional.

4.- Realizar el 8 y 9 de octubre de 2011 el Primer Encuentro Nacional de los Movimientos Ciudadanos de Chile , para generar una Plataforma Nacional y un Plan de Acción que nos permita, mediante la Demanda de Chile, lograr los objetivos planteados.

Solo la voluntad de las grandes mayorías lograr á la verdadera Democracia para Chile

Agosto de 2011

Web: www.democraciaparachile.cl

Correo: democraciaparachile@gmail.com

Facebook: Democracia Para Chile

Adhieren a este llamamiento

(Actualizado el 8 de Agosto de 2011):

ORGANIZACIONES:
1.Acción Ecológica
2.Afep, Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos
3.Agrupación Cultural de Artesanos, Libreros y Anticuarios del Gran Yungay
4.Alerta Chile
5.Anadeus, Asociación Nacional de Defensa de los Derechos de los Consumidores y Usuarios de la Seguridad Social
6.Anaic, Asociación Nacional de Académicos e Intelectuales de Chile
7.Articulación Feminista por la Libertad de Decidir
8.Asociación Chilena de Barrios y Zonas Patrimoniales
9.Attac, Asociación por la Tasación de las Transacciones Financieras y por la Ayuda a los Ciudadanos
10.Cedem, Centro de Estudios para el Desarrollo de la Mujer
11.Centro Cultural El Sitio de Yungay
12.Ciclistas por la Patagonia
13.Ciudad Viva, Centro de Urbanismo Ciudadano
14.Club Deportivo El Gran Yungay
15.Colegio de Periodistas
16.Comité de Defensa de Matta Sur, Barrio Valioso
17.Confusam, Confederación Nacional de Funcionarios de Salud Municipalizada
18.Consejo de la Ciudadanía de Arica
19.Conupia, Confederación Gremial Nacional Unida de la Mediana, Pequeña, Microindustria, Servicios y Artesanado de Chile.
20.Cones, Coordinadora Nacional de Estudiantes Secundarios
21.Corpade, Coordinadora de Padres y Apoderados por el Derecho a la Educación
22.Corporación Más Democracia
23.Corporación Parque Cultural Ex-Cárcel de Valparaíso
24.Cultura en Movimiento
25.Diario Crónica Digital
26.Edición chilena de Le Monde Diplomatique
27.Familia Hito del Pueblo Rapa Nui
28.Frente Amplio de la Salud Pública (Zona Oriente)
29.Fundación Víctor Jara
30.G-80
31.Jóvenes Tehuelches
32.Liga de Consumidores.
33.Movimiento Nacional por la Reconstrucción Justa
34.Ong Espacio y Fomento
35.Poder Ciudadano
36.Ranquil, Confederacion Nacional Sindical Campesina y del Agro
37.Red Ciudadana por Ñuñoa
38.Red de Territorios Justos y Sustentables
39.Sech, Sociedad de Escritores de Chile
40.Sinate, Sindicato Interempresas Nacional de Telecomunicaciones
41.Vecinos por la Defensa del Barrio Yungay

PERSONAS:
Iván Gutiérrez Lozano, Periodista Director Diario Crónica Digital
Jose Moreno, Fotógrafo
Manuel Guerrero, Concejal de Ñuñoa
Víctor Hugo de la Fuente, Director de la edición chilena de Le Monde Diplomatique

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viernes, 13 de mayo de 2011

Las corporaciones juegan un papel determinante en la sociedad

Situación y futuro de la Democracia

Thought Economics

Traducción: Red Kite

Una mirada al Reino Unido, Estados Unidos y Europa.
Pregunta: ¿Hasta qué punto son libres y democráticas nuestras sociedades?
Noam Chomsky: Atendiendo a estándares históricos, estas sociedades son bastante libres. Son democráticas en el sentido de que tienen elecciones formales que no están amañadas y todo eso. No son democráticas en cuanto a que hay otras fuerzas, que no tienen nada que ver con lo popular, que afectan de manera determinante a quién puede presentarse a unas elecciones. Estados Unidos es el caso más extremo a este respecto. En este momento, las elecciones en Estados Unidos están básicamente compradas. No puedes presentarte a unas elecciones a menos que dispongas de una enorme cantidad de capital, lo que significa que, aunque no representan ni al 1% de la población, son sobre todo las grandes corporaciones las que proporcionan ese respaldo de capital. En las elecciones de 2008, por ejemplo, lo que llevó a Obama a la victoria final fue una sustancial ayuda procedente de instituciones financieras que son ahora el núcleo de la economía. Se estima que las próximas elecciones costarán unos 2.000 millones de dólares, y solo hay un sitio al que acudir en busca de una suma de dinero semejante.
Antes solía haber un sistema de asignación de puestos en los comités del Congreso a los que se accedía por veteranía y todo eso. Ahora mismo, generalmente se exige que quienes aportan fondos estén en el comité del partido, lo que significa que incluso esos puestos están, en gran medida, comprados. Esto significa que la opinión popular está mucho más marginada. Esto se ve muy claro en cualquier asunto del que se trate. Se dice que el gran problema ahora mismo, a nivel nacional, es el déficit. Pues bien, la gente tiene ideas sobre cómo acabar con el déficit. Por ejemplo: gran parte del déficit es el resultado de un sistema de salud altamente defectuoso cuyo coste per cápita es cerca del doble que en otros países y que, en modo alguno, obtiene mejores resultados; de hecho, los resultados son bastante más pobres. La población se ha mostrado desde hace tiempo a favor de cambiar a un tipo de sistema nacional de salud, que sería mucho menos caro y (a juzgar por los resultados) nunca peor, incluso puede que mejor. ¡Solo eso ya eliminaría el déficit! ¡Y ni siquiera se ha considerado!
P: ¿Qué es lo que realmente mueve nuestra política exterior y cómo nos afecta eso a nosotros, los ciudadanos?
NC: La política exterior del Reino Unido y Europa tiende a seguir a Estados Unidos; no completamente, pero EE UU sigue siendo el principal conductor de la política exterior. No es ningún secreto qué es lo que mueve la política exterior. Bill Clinton, por ejemplo, fue bastante explícito sobre ello. Su postura, expresada con claridad en el Congreso, fue que EE UU tiene derecho a llevar a cabo una acción militar unilateral, apoyado en ocasiones por una –así llamada– coalición de los dispuestos, para asegurarse recursos y mercados y que debe tener fuerzas militares desplegadas –lo que significa bases extranjeras en Europa y en cualquier otra parte– para modelar los acontecimientos en nuestro interés. Nuestro interés no significa el del pueblo americano, sino el interés de quienes diseñan la política; fundamentalmente, las grandes corporaciones.
La política exterior puede emprenderse por vías que puedan perjudicar a la seguridad. De hecho, no es infrecuente, después de todo. Si seguimos la Comisión Chilcot [la comisión del parlamento británico encargada de investigar el papel del Reino Unido en la Guerra de Irak. N. del T.], la jefa del MI5 testificó –como mera extensión de algo que ya se sabía– que tanto Estados Unidos como Gran Bretaña reconocían que Sadam Husein no era una amenaza y que la invasión aumentaría, muy probablemente, la amenaza del terror. Y de hecho, ¡lo hizo! Aproximadamente siete veces en el primer año, según estadísticas cuasi oficiales. Así que se emprendió una invasión que provocaría daños a los ciudadanos de los países invasores, como en efecto ocurrió. Al principio, por supuesto, los motivos se presentaron con las coletillas habituales, es decir, con el dossier informativo que acompaña cada uso de la fuerza, con alusiones a la democracia y a toda clase de conceptos maravillosos. Cuando empezó a verse claro que los objetivos de la guerra no iban a alcanzarse con facilidad, hacia el final de la invasión, ciertas políticas se establecieron con claridad. En noviembre de 2007, la Administración Bush emitió una Declaración de Principios que establecía que cualquier acuerdo con Irak habría de garantizar la capacidad ilimitada de las fuerzas norteamericanas para operar allí –esencialmente, bases militares permanentes– y que dicho acuerdo debería también asegurar la posición de privilegio de los inversores de EE UU sobre los sistemas de energía. En 2008 Bush reiteró, y de hecho, reforzó, este aspecto en un mensaje al Congreso, en el que dijo que haría caso omiso de cualquier legislación que limitara la capacidad norteamericana para usar la fuerza en Irak o que interfiriera con el control norteamericano sobre el petróleo iraquí. Esto se declaró muy clara y explícitamente. En realidad, EE UU tuvo que dar marcha atrás en sus objetivos como consecuencia de la resistencia iraquí; pero los objetivos en sí mismos fueron claros y explícitos, y no tenían nada que ver con la seguridad de los norteamericanos. Esto mismo es cierto en cualquier otra parte. Un eminente especialista en Pakistán revisó recientemente las políticas norteamericanas en Pakistán y Afganistán, revelando una vez más que estas políticas están aumentando de manera significativa la amenaza del terror y hasta posiblemente del terror nuclear. Sus conclusiones fueron que los soldados norteamericanos y británicos están muriendo en Afganistán para hacer el mundo menos seguro para los norteamericanos y los británicos. Esto no es tan infrecuente. La seguridad no es, típicamente, una prioridad esencial de los Estados. Hay otros intereses.
P: ¿Hasta qué punto están influenciados los medios por los objetivos del Gobierno y de las empresas?
NC: Hay casos en los que tiene lugar una interferencia directa del Gobierno y de las empresas, pero no creo que ese sea el principal problema en lo tocante a la influencia del Gobierno y las empresas sobre los medios. Tomando a Estados Unidos como ejemplo, los medios son grandes corporaciones, o sea que no es una cuestión de influencia empresarial; son corporaciones que están estrechamente ligadas al Gobierno. Hay un flujo constante de gente entre las corporaciones y el Gobierno; las interacciones son muy estrechas. El entramado de selección de los contenidos sobre los que se debe informar, cómo se debe informar y demás está modelado de manera determinante por los intereses compartidos de las élites del mundo de los negocios, el Gobierno, etc. De hecho, en las universidades no es diferente, y puede verse día tras día. No hay más que fijarse en la zona de exclusión aérea en Libia. En Libia, la intervención –tanto si uno la aprueba como si no– la están llevando a cabo las tres potencias imperiales tradicionales: EE UU, Gran Bretaña y Francia. Hay una participación marginal de algunos otros países de la OTAN, pero los principales países rehúsan involucrarse, y muchos simplemente se oponen a ella. Los BRICS [grupo integrado por cinco países con gran territorio y población: Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica. N. del T.], por ejemplo, están en contra, y Turquía no quiere involucrarse. Pues bien, estos tres, este triunvirato imperial, dieron gran difusión en su propaganda a una petición de la Liga Árabe sobre una zona de exclusión aérea. La declaración de la Liga Árabe era bastante tibia, y así fue calificada poco después, pero había, de hecho, una llamada en pro de una zona de exclusión aérea. Al mismo tiempo, la Liga Árabe solicitó una zona de exclusión aérea sobre Gaza. En Estados Unidos, literalmente no se informó de eso. Aunque algunos periódicos pequeños puedan haber hablado de ello, no hubo ningún medio importante –ni el New York Times, ni el Washington Post, ninguno de los grandes– que informara de ello. En realidad, en toda la prensa angloamericana, la única mención apareció en el Financial Times. Bueno, se trataba de una zona de exclusión aérea sobre Gaza… algo que no se ajusta a los intereses norteamericanos y, en consecuencia, no era noticia. Al mismo tiempo, la zona de exclusión sobre Libia sí que se ajustaba a los intereses del triunvirato imperial, así que eso era una noticia importante. Y este es el estándar; ocurre a todas horas.
Uno de los ejemplos más impactantes que nos dice algo sobre la cultura intelectual generalizada tiene que ver con Wikileaks. La filtración que recibió, con diferencia, la mayor atención en términos de titulares y comentarios eufóricos fue que los árabes apoyaban la política norteamericana con respecto a Irán, la hostilidad hacia Irán. Eso estaba por todas partes y fue muy interesante, porque a lo que se refería en realidad era a los dictadores árabes. ¿Y qué hay de la opinión pública árabe? Bueno, eso también fue estudiado, y fue estudiado por las más prestigiosas instituciones de encuestas norteamericanas y publicado por instituciones tan prestigiosas como Brookings. ¡La prensa no informó sobre estos estudios! En Estados Unidos, literalmente no se informó. Creo que hubo un reportaje en Inglaterra. Estos estudios colocan a Egipto como el país más importante de la región, y en Egipto el 90% de la población considera a Estados Unidos como la amenaza más importante. El 80% cree que la región sería más segura si Irán tuviera armas nucleares. Solo un pequeño porcentaje, puede que un 10%, considera a Irán una amenaza. Esas cifras son bastante similares en toda la región. Pero para los políticos, eso no tiene importancia. Mientras los dictadores nos apoyen, ¿qué más da?
Esto nos lleva de vuelta a nuestra primera pregunta sobre la actitud hacia la democracia. La actitud es que la población no importa, mientras esté bajo control; y esto se puede comprobar. Este es, por cierto, un problema bastante viejo. Si tuviéramos una información seria sobre estos temas, no solo se informaría sobre la opinión pública árabe, sino también sobre el hecho de que la política de ignorar a la opinión pública árabe ha estado presente desde hace tiempo. En los años 50, el presidente Eisenhower estaba preocupado por lo que él llamaba la ‘campaña del odio’ en el mundo árabe; no por parte de los Gobiernos, sino de la gente. En el mismo año, el Consejo de Seguridad Nacional publicó un estudio que concluía que la percepción entre la gente del mundo árabe era que Estados Unidos apoya a las dictaduras brutales y violentas, bloqueando la democracia y el desarrollo, y lo hace para mantener el control sobre sus fuentes de energía. Acabó concluyendo que la percepción (de los objetivos en política exterior) era más o menos exacta, y que, mientras los dictadores nos apoyaran, ¿a quién le importa que haya una campaña de odio?, siempre y cuando podamos controlar a la población… Eso se ha mantenido como una política consistente, dramáticamente patente hoy día, y como puede verse por la reacción a estas filtraciones e informes con datos cruciales no publicados, se ha convertido en una actitud generalmente aceptada entre los sectores mejor formados.
P: ¿Cuál es la verdadera naturaleza de la subversión informativa que se aprecia en los gobiernos y las grandes corporaciones?
NC: Yo diría que, hasta ahora, hay miles de páginas con información detallada sobre este tema. Sin ir más lejos, miremos los temas que acabamos de mencionar. ¿Es importante para nosotros saber que la invasión de Irak se emprendió con la expectativa de que aumentaría el terrorismo?, ¿que se emprendió con la intención de asegurar que las corporaciones norteamericanas tuvieran acceso privilegiado al petróleo iraquí? ¿y que se convertiría en una base militar permanente de EE UU? Yo creo que habría sido importante para el público saber eso. Creo que sería importante para el público saber que la opinión pública árabe es tan hostil al poder occidental (en concreto, a EE UU) que considera a EE UU como la primera amenaza y cree que la región estaría mejor si Irán tuviera armas nucleares. ¿Es importante para la gente de Estados Unidos y Gran Bretaña saber eso? ¡Yo diría que sí! Y podríamos seguir con otros casos. Por ejemplo, ¿es importante para los norteamericanos saber que, si tuviéramos un sistema de salud similar al de otras sociedades industrializadas, el déficit se eliminaría y no tendríamos que ir contra las pensiones de los maestros o el pago de medicinas para los ancianos, etc? Sí; creo que sería importante saberlo. ¡De hecho, creo que eso debería ser un titular a toda plana!
Toda esta información puede obtenerse a poco que se investigue, pero ni siquiera se menciona a los ojos del público.
P: ¿Qué influencia ejercen las grandes corporaciones en la sociedad?
NC: Las corporaciones juegan un papel determinante en la sociedad. No creo que este hecho sea ni siquiera discutible. Adam Smith ya hacía apreciaciones similares hace tiempo, señalando que en Gran Bretaña los principales arquitectos de la política eran los comerciantes y los industriales, la gente que era dueña de la sociedad, y se aseguraban de que se sirviera a sus intereses sin importar el doloroso impacto para el pueblo de Inglaterra. Esto es mucho más cierto hoy día, con concentraciones de poder mucho mayores; ahora ya no somos solo industriales: tenemos instituciones financieras y corporaciones multinacionales. Tienen una enorme influencia, y esa influencia puede ser no solo dañina, sino letal en muchos casos.
Tomando como ejemplo a Estados Unidos, las corporaciones han estado realizando grandes campañas propagandísticas para convencer a la población de que el cambio climático no es una amenaza. Esto ha llevado, en efecto, a la mayoría de la gente a estar de acuerdo en que no es un problema real. El capital privado ha sido también el instrumento principal que ha llevado al Congreso a un nuevo grupo de notables, unas figuras que son, prácticamente todas, negacionistas del cambio climático. Estos individuos están a punto de aprobar una legislación que reduzca los fondos del organismo internacional (el IPCC) [Panel Intergubernamental para el Cambio Climático, el comité de expertos auspiciado por la ONU para tratar este asunto. N del T.] y la capacidad de la Agencia de Protección Ambiental, que puede que ni siquiera sea capaz de monitorizar el efecto de los gases de efecto invernadero ni de llevar a cabo otras acciones que podrían reducir el impacto del calentamiento global, que es una amenaza muy seria. Esto lo han hecho los ejecutivos de las grandes empresas mediante campañas de propaganda y financiando a las figuras políticas que dinamitan esos esfuerzos. Ellos comprenden tan bien como cualquiera que el calentamiento global es una amenaza muy grave, pero aquí entra a jugar el rol institucional. Cuando eres el consejero delegado de una gran empresa, tu tarea es maximizar el beneficio a corto plazo. Eso es mucho más cierto ahora de lo que lo haya sido nunca antes. Estamos en una nueva fase del capitalismo de Estado en la que el futuro simplemente no importa demasiado; ni siquiera la supervivencia de la empresa importa demasiado. Lo que importa cada vez más es el beneficio a corto plazo, y si no es eso lo que persigue un consejero delegado, será reemplazado por otro que lo haga. Este es un efecto institucional, no personal, y tiene extraordinarias implicaciones en la sociedad. De hecho, podría destruir nuestra propia existencia.
P: ¿Hasta qué punto existe todavía un sistema de clases en las sociedades occidentales?
NC: Las clases dirigentes están librando constantemente una dura guerra de clases y son conscientes de ello. Si leemos la prensa de negocios, se lamentan del peligro al que se enfrentan los empresarios, del creciente poder político de las masas, de la necesidad de pelear en la interminable batalla por las mentes de la gente, etc. ¡Y actúan al respecto! Continuamente realizan grandes campañas que garanticen que la concentración de poder en manos del sector empresarial siga creciendo. En los últimos treinta años, más o menos, ha habido cambios en la naturaleza de la economía, que se ha desplazado desde el capitalismo hacia el capitalismo de Estado. Gran parte del dinamismo de una economía proviene del Estado; los ordenadores, Internet, la revolución tecnológica, etc. Las aplicaciones vienen del sector privado, pero no la investigación y el desarrollo. Eso sigue siendo cierto en todas las áreas. En los últimos treinta años ha habido un cambio significativo hacia la ‘financialización’ de la economía. Las instituciones financieras tienen ahora una cuota mucho mayor en los beneficios económicos de la que tenían hace cuarenta años. Se ha dado también otro desplazamiento hacia la externalización de la producción, que, en realidad, coloca a los trabajadores de todo el mundo en competición, con consecuencias obvias. Esos movimientos han puesto en movimiento un círculo vicioso en el que la riqueza esta cada vez más concentrada en una población extremadamente pequeña. En Estados Unidos, el primer factor de desigualdad es la concentración extrema de la riqueza en una fracción del 1% de la población, que incluye a consejeros delegados, directores de fondos de inversión, etc. Según aumenta esa concentración de la riqueza, lleva consigo una concentración de poder político, dado que la riqueza tiene un enorme efecto sobre el sistema político, y el poder político, a su vez, conduce a una legislación que refuerza la concentración de la riqueza. Políticas fiscales, desregulaciones, normas sobre los estatutos de las empresas, etc. Este ciclo existe en todo el mundo, pero en Estados Unidos es demoledor. Como muestra, en la última generación hemos visto repetidas crisis financieras que simplemente no se daban en los años 50 o en los 60, cuando las medidas de new-deal [programas económicos intervencionistas impulsados en los años 30 por Roosevelt para superar la Gran Depresión. N. del T.] todavía estaban vigentes y el sistema financiero estaba mucho más restringido. Las crisis cada vez mayores ya no son un problema para los grandes bancos y los grandes inversores porque pueden confiar en papá Estado para que los rescate. Si tuviéramos un sistema capitalista, las crisis financieras serían graves, pero sus consecuencias se saldarían únicamente con la bancarrota de los culpables, con lo que Goldman Sachs, JP Morgan Chase y Citigroup simplemente no existirían; ¡habrían entrado en bancarrota hace mucho tiempo! Pero como no estamos en un sistema capitalista, han sido rescatados de manera reiterada por el contribuyente. De hecho, se los ha considerado por parte de las políticas reguladoras gubernamentales como “demasiado grandes para caer”, y las agencias de calificación lo tienen en cuenta. Cuando establecen el nivel de riesgo de Goldman Sachs, tienen en cuenta que, si se embarcan en muchas transacciones de alto riesgo y, por tanto, consiguen un enorme beneficio que termina colapsando el sistema, habrá un rescate que hará subir la calificación de esas firmas, lo que significa que podrán obtener créditos más baratos, y así sucesivamente. Mientras tanto, para el grueso de la población de las últimas generaciones –es decir, para la abrumadora mayoría– los ingresos han descendido de manera muy notable, mientras que las horas de trabajo han aumentado y los beneficios se han reducido, lo que ha llevado a una población enfadada, frustrada y confusa que está mucho más distanciada de las decisiones políticas. Decisiones que están, en enorme proporción, en manos de una concentración de poder extremadamente pequeña; y los medios de comunicación colaboran en ello, ya que son esencialmente parte del sistema. Hay algunas voces críticas en la periferia –después de todo, esta es una sociedad libre– pero las fuerzas mayoritarias tienden a apoyar al sistema. Estas son tendencias muy antidemocráticas, y también bastante peligrosas.
Una mirada a los conflictos.
P: ¿Cuál es su visión de la ‘guerra global contra el terror’?
NC: El problema es que no existe. No se combate al terror con acciones que se sabe de antemano que aumentarán el terror. La invasión de Irak, de nuevo, se emprendió con la expectativa de que aumentaría el terrorismo, y de hecho lo hizo. Eso no es una guerra contra el terror. No debería haber una guerra contra el terror, sino esfuerzos para debilitar al terror. Los modos de hacer esto son bien conocidos y entendidos. Gran Bretaña es un ejemplo perfectamente válido. Tomemos, por ejemplo, el terrorismo del IRA, que era bastante serio. Mientras Gran Bretaña respondió usando la violencia, contribuyó a una escalada del ciclo del terror. Finalmente –en parte, por la influencia de Estados Unidos y en parte por la presión interna–, la respuesta fue prestar atención a las quejas legítimas que subyacían en las acciones terroristas. Y bien, eso condujo al declive del terror. Por ahora, Irlanda del Norte –aunque no es ninguna utopía– no es, desde luego, como era hace solo quince años. ¡Esa es la manera de abordar el terror! Observar sus raíces, su origen, y hacer algo al respecto.
Una mirada a la globalización y la sociedad
P: ¿Cuáles son sus visiones acerca de la globalización y el desplazamiento del poder económico hacia China y la India?
NC: Antes de nada, deberíamos ser cuidadosos al hablar de “desplazamiento del poder económico”. Es cierto, desde luego, que China y la India han tenido tasas de crecimiento muy significativas, pero se trata de países muy pobres. Echemos un vistazo a su renta per cápita, por ejemplo. Según las cifras del Banco Mundial (que están groseramente subestimadas) China tiene quizá el 5% de la renta per cápita de Estados Unidos, y la India en torno al 2%. Estas cifras deberían multiplicarse por dos o por tres, pero incluso así suponen una pequeña fracción de las occidentales. China ha crecido de manera espectacular, y ha habido un impacto bastante significativo en la reducción de la pobreza y demás. A pesar de todo, China sigue siendo, de momento, una planta de ensamblaje. Si echamos un vistazo al déficit comercial de Estados Unidos con China (algo de lo que se ha hablado mucho) y lo calculamos con exactitud, en términos de valor añadido, resulta que el déficit comercial con China está sobreestimado entre un 25 y un 30 por ciento. El déficit comercial con Japón, Taiwán y Corea del Sur está subestimado en la misma proporción. El motivo es que, dentro del dinámico sistema de producción de Asia del Este, los componentes de alta tecnología vienen de la periferia –de Japón, Corea del Sur y Taiwán– y China los monta. Con el tiempo, esto cambiará, a medida que China vaya escalando peldaños en la escalera tecnológica, pero en este momento es así. Esto es aún más claro en el caso de la India, que tiene cientos de millones de personas que están excluidas por completo del sistema. Los suicidios de campesinos aumentan aproximadamente en la misma proporción que la creación de millonarios. Un par de cientos de millones de personas han obtenido ganancias, mientras otras muchas no, y su situación ha ido empeorando. Existen, además, enormes problemas ecológicos que no son contabilizados como costes, aunque deberían serlo. Lo que está ocurriendo allí es bastante espectacular.
Se ha hablado mucho de que China posee una parte de la deuda de EE UU y de lo que eso implica, y todo eso. Japón posee aproximadamente la misma cantidad de deuda norteamericana, lo que no otorga a Japón ningún poder sobre Estados Unidos. Hay muchos comentarios engañosos sobre estos temas.
P: ¿Cómo cree que será el mundo dentro de 25 años?
NC: Bueno, están ocurriendo varias cosas. Después de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos era abrumadoramente dominante; su poder ha ido declinando desde entonces, y continúa en declive en este momento. En parte, este declive tiene que ver con el crecimiento cada vez mayor de la producción asiática; no debemos exagerarlo, pero es ciertamente una de las razones. Otro factor es el ataque interno a la salud de la sociedad norteamericana; la ofensiva de las corporaciones que ha tenido lugar en la última generación ha debilitado seriamente a la sociedad norteamericana. Hay un ataque al sistema educativo que tendrá graves efectos a largo plazo sobre la economía; hay un ataque generalizado contra la clase trabajadora: el círculo vicioso que antes describí es beneficioso para un pequeño sector de la población, pero es dañino para todos los demás. Las infraestructuras están en un estado lamentable. ¡Cualquiera que viaje a Estados Unidos desde Europa o incluso desde Asia piensa a menudo que está llegando a un país del tercer mundo! Y esto va a peor. No supone un problema para el pequeño sector de ricos y poderosos que externalizan la producción y se dedican a la especulación financiera; para ellos, realmente no importa si el país está en declive. Pero está en declive, y sufre ataques internos. Estados Unidos tiene una crisis financiera –el problema del déficit y de la deuda– debida a dos motivos. Uno, un presupuesto militar enormemente abultado, que es aproximadamente el mismo que el del resto del mundo junto, y en segundo lugar, un sistema sanitario desregulado, privatizado y altamente deficiente. Esos dos elementos están siendo protegidos, y eso, junto con el círculo vicioso que he mencionado, conduce a graves problemas internos que harán que el declive continúe. Además, el problema medioambiental es muy serio. Si Estados Unidos no se pone en cabeza, el resto del mundo no va a hacer demasiado. Si Estados Unidos mina los esfuerzos para atajar los problemas ambientales –como está sucediendo ahora–, la cosa va a ser aún más grave, y eso es exactamente lo que tenemos enfrente de nosotros, por las razones institucionales que he mencionado. Dentro de treinta años, eso será mucho más importante.
Por desgracia, existe además una amenaza cada vez mayor de guerra nuclear e incluso de terrorismo nuclear. Es por eso por lo que antes mencioné la política de EE UU en Afganistán y Pakistán. Parte de esa política aumenta el riesgo de que materiales fisionables puedan caer en manos de islamistas radicales. Hay que decir que el islamismo radical ha sido fuertemente apoyado durante mucho tiempo por Estados Unidos y Gran Bretaña para combatir el nacionalismo secular. Estados Unidos también ha apoyado los programas nucleares de Pakistán, India e Israel, los tres no firmantes del Tratatado de No Proliferación. Todo eso supone una mezcla explosiva.
También va a haber cada vez más conflictos por los recursos. Los recursos se están exprimiendo hasta el límite, y con un crecimiento cada vez mayor, la competencia será dura, lo que conducirá a graves conflictos por los recursos y puede que a guerras de algún tipo. Puede que no se trate de guerras militares, pero algún tipo de conflicto. Si miramos, por ejemplo, a la reserva de energía más importante del mundo, en Oriente Medio, ¡en este momento esos recursos están yendo más al Este que a Occidente! Estados Unidos tolera esto de buen grado; quieren que el petróleo saudí vaya a China para socavar las iniciativas de China en Irán. Eso forma parte de la estrategia geopolítica norteamericana, pero provocará conflictos, y es también cierto para otros recursos como el hierro, el cobre, el litio, etc. Este es un problema grave y creciente, y da una predicción bastante sombría del futuro, a menos que haya cambios significativos.

lunes, 1 de marzo de 2010

Avance empresarial

LAS EMPRESAS TOMAN LA DEMOCRACIA DE EEUU Noam Chomsky - El 21 de enero de 2010 quedará registrado como un día oscuro en la historia de la democracia de Estados Unidos y su declive. Ese día, la Corte Suprema dictaminó que el Gobierno no puede prohibir que las compañías hagan aportaciones económicas en las elecciones. La decisión afecta profundamente a la política gubernamental, tanto en el plano interno como en el internacional, y anuncia incluso mayores conquistas de las corporaciones sobre el sistema político de EEUU. Para los editores de The New York Times, el fallo "golpea el corazón mismo de la democracia" al haber "facilitado el camino para que las corporaciones empleen sus vastos tesoros para inundar [con dinero] las elecciones e intimidar a los funcionarios elegidos para que obedezcan sus dictados". La Corte estuvo dividida, cinco contra cuatro. A los cuatro jueces reaccionarios (engañosamente llamados conservadores), se les sumó el magistrado Anthony M. Kennedy. El magistrado presidente, John G. Roberts Jr., tomó un caso que se podía haber resuelto fácilmente sobre bases más limitadas y maniobró en la Corte con el fin de hacer aprobar un dictamen de gran alcance que revierte un siglo de restricciones a las contribuciones de las empresas en las campañas federales. Ahora, los gerentes de las compañías podrán, de hecho, comprar directamente comicios, eludiendo vías indirectas más complejas. Es bien sabido que las contribuciones empresariales, en ocasiones envueltas en paquetes complejos, pueden inclinar la balanza en las elecciones y, así, dirigir la política. La Corte acaba de entregar mucho más poder a ese pequeño sector de la población que domina la economía. La Teoría de inversiones de política, del economista político Thomas Ferguson, ha constituido durante mucho tiempo un exitoso pronóstico de la política gubernamental. La teoría interpreta las elecciones como ocasiones en las que segmentos del poder del sector privado se unen para invertir en el control del Estado. La decisión del 21 de enero refuerza los medios para socavar la democracia funcional. El trasfondo es revelador. En su disensión, el juez John Paul Stevens admitió que "desde hace tiempo se ha sostenido que las corporaciones están amparadas por la Primera Enmienda [la garantía constitucional de la libertad de expresión, que incluye el derecho a apoyar a candidatos políticos]". A principios del siglo XX, teóricos legales y tribunales implementaron un fallo de la Corte de 1886 mediante el cual las corporaciones -esas "entidades colectivistas legales"- debían tener los mismos derechos que las personas de carne y hueso. Este ataque al liberalismo clásico fue condenado con rotundidad por la especie en extinción de los conservadores. Christopher G. Tiedeman describió el principio como "una amenaza a la libertad del individuo y a la estabilidad de los estados americanos como gobiernos populares". En su trabajo de historia sobre la ley, Morton Horwitz escribe que el concepto de personalidad corporativa evolucionó a la par que el desplazamiento del poder de los accionistas hacia los gerentes y, finalmente, condujo a la doctrina de que "los poderes de la mesa directiva son idénticos a los poderes de la corporación". En años posteriores, los derechos corporativos se expandieron mucho más allá que los de las personas, particularmente mediante los mal llamados "acuerdos de libre comercio". Bajo esos acuerdos, por ejemplo, si General Motors establece una planta en México, puede exigir ser tratada igual que una empresa mexicana (trato nacional), a diferencia de un mexicano de carne y hueso que pretendiera en Nueva York un trato nacional o, incluso, los mínimos derechos humanos. Rivales del Gobierno Hace un siglo, Woodrow Wilson, en aquel entonces un académico, describió un Estados Unidos en el que "grupos comparativamente pequeños de hombres", gerentes corporativos, "ejercen un poder y control sobre la riqueza y las operaciones de negocios del país", convirtiéndose en "rivales del propio Gobierno". En realidad, esos grupos pequeños se han convertido cada vez más en los amos del Gobierno. La Corte Suprema les da ahora un alcance aún mayor. El fallo de 21 de enero llegó tres días después de otra victoria para la riqueza y el poder: la elección del candidato republicano Scott Brown para reemplazar al finado senador Edward M. Kennedy, el león liberal de Massachusetts. La elección de Brown fue presentada como una "rebelión populista" contra los elitistas liberales que manejan el Gobierno. Los datos de la votación revelan una historia diferente. Una asistencia alta de votantes de los suburbios ricos y baja en las áreas urbanas demócratas contribuyeron a la victoria de Brown. "Un 55% de los votantes republicanos dijo estar muy interesado en la elección, en comparación con un 38% de los demócratas", según la encuesta de The Wall Street Journal/NBC. De manera que los resultados fueron, en realidad, una revuelta contra las políticas del presidente Obama: para los ricos, no estaba haciendo lo suficiente para enriquecerlos aún más, en tanto que para los sectores pobres estaba haciendo demasiado en favor de los poderosos. La ira popular es perfectamente comprensible, dado que los bancos están prosperando gracias a los rescates, mientras que el desempleo se ha elevado al 10%. En el sector de la manufactura, uno de cada seis está sin trabajo: un desempleo en el nivel de la Gran Depresión. Con la financialización creciente de la economía y el desplome en la industria productiva, las perspectivas de recuperar los tipos de empleo que se perdieron son sombrías. La salud pública Brown se presentó como el voto 41 contra el programa de salud pública; esto es, el voto que podría socavar el dominio demócrata en el Senado de EEUU. El programa de atención médica de Obama fue, en efecto, un factor en la elección de Massachusetts. Los titulares están en lo correcto cuando informan de que el público se está volviendo contra el programa. Las cifras de la encuesta explican por qué: porque la iniciativa no llega lo suficientemente lejos. El sondeo de The Wall Street Journal/NBC reveló que la mayoría de los votantes desaprueba el manejo del sistema de salud tanto por los republicanos como por Obama. Estas cifras están en la línea de otras encuestas nacionales recientes. La opción pública de la salud es apoyada por el 56% de los encuestados y el acceso a Medicare a los 55 años de edad, por el 64%; pero ambas iniciativas fueron abandonadas. Un 85% opina que el Gobierno debería tener el derecho de negociar los precios de los medicamentos, como en otros países; sin embargo, Obama garantizó a las grandes industrias farmacéuticas que no elegirá esa opción. Amplias mayorías de ciudadanos están a favor del recorte de costes, lo que tiene sentido: el coste per cápita en EEUU por atención médica es aproximadamente el doble que en otros países industrializados y los resultados en términos de salud están en el extremo inferior. Pero el recorte no puede ser emprendido seriamente cuando se trata con gran generosidad a las compañías farmacéuticas y el sistema de salud está en manos de aseguradores privados prácticamente sin regulación -un sistema costoso, peculiar de EEUU-. El fallo del 21 de enero eleva nuevas e importantes barreras para superar la grave crisis del cuidado de la salud o para afrontar asuntos tan críticos como las inminentes crisis ambiental y energética. La brecha entre la opinión pública y la política pública es cada vez mayor. Y el daño a la democracia estadounidense es tan grande que difícilmente se puede exagerar. *Noam Chomsky, distribuído por The New York Times Syndicate.

lunes, 15 de febrero de 2010

La educación por Philippe Meirieu

Charla abierta de Philippe Meirieu Educar en la incertidumbre El prestigioso pedagogo francés Philippe Meirieu estuvo en la Argentina invitado por la Dirección Nacional de Gestión Curricular y Formación Docente del Ministerio de Educación para participar en el seminario nacional de rectores de Institutos de Formación Docente, que se desarrolló en la Ciudad de Buenos Aires a fines de junio. A continuación, algunos de los fragmentos de la conferencia que brindó - y que lleva el mismo título que su último libro- "El significado de educar en un mundo sin referencias". Para leer la conferencia completa, ingresar a www.me.gov.ar/curriform Vivimos, aunque sea una banalidad decirlo hoy, en un período de crisis en materia educativa. Y esta realidad está ligada, en cierto sentido, al surgimiento de la democracia. Nunca hay crisis de la educación en sociedades totalitarias; la crisis es el reverso del vacío que instalamos en el corazón mismo de la sociedad. La democracia afirma que el lugar del poder está intrínsecamente vacío, nadie en sí está habilitado a ocupar ese lugar de poder, ni el intelectual, ni el hombre de dios, ni el hombre providencial: el lugar del poder está vacío y debe seguir así, solo puede ser ocupado provisoriamente por hombres que acepten ser los mandantes de aquellos que les confían provisoriamente el poder. Entonces tenemos que alegrarnos de la crisis de la educación. La crisis de la educación es el precio que pagan las democracias por la incertidumbre que asumen, en términos de poder político, moral y social. Cuando una democracia afirma que no hay poderes en sí y que son los hombres quienes asumen el poder, no puede entonces imponer a la educación una dirección única, una trayectoria que sea la misma para todos. En la dictadura, los padres que no educan a sus chicos correctamente son considerados disidentes y, en las sociedades totalitarias, incluso les retiran a sus hijos. Entonces, en cierta forma, no solo hay que aceptar sino también reivindicar que hay y que haya crisis de la educación. Eso quiere decir que nadie detenta la verdad educativa, que nadie sabe ni puede imponernos la manera en que debemos educar a nuestros hijos. Esta crisis de la educación se ve reforzada por algunos fenómenos sociológicos, en particular, la desligazón entre generaciones. Vivimos una formidable aceleración de la historia que hace que la transmisión que tradicionalmente se efectuaba por una superposición de generaciones ya no pueda efectuarse así. Las generaciones se separan cada vez más una de otra; y hoy, en Occidente, lo que separa a los padres de 40 años con respecto a un hijo de 15, es eso que separaba, hace un siglo, a una generación respecto de siete generaciones. Aparecen problemas totalmente novedosos, para los cuales los padres no pueden usar con sus hijos los métodos que sus propios padres utilizaron con ellos. Hoy, ningún padre puede buscar en sus recuerdos para preguntarse a qué edad hay que comprarle un celular a un chico. Esta aceleración de la historia, de la aparición de nuevas tecnologías, nos pone ante problemas inéditos para los cuales no hay ningún catecismo escrito y tenemos que inventar soluciones. Es por eso que la propia parentalidad plantea problemas, porque los padres de hoy no tienen escrito su oficio en ninguna parte; y tampoco existe un lugar donde encontrar soluciones para lo que les plantean sus propios hijos. Y a esto debe agregarse además, un medio ambiente mediático y comercial que exacerba el infantilismo en la propia sociedad. La publicidad, el conjunto de los medios de comunicación reducen al individuo a la condición de consumidor, que es aquel que está en estado de regresión infantil. El motor de la economía y la sociedad es el capricho, es la pulsión de compra, como dicen los psicoanalistas. El educador debe liberar al chico de eso. Vivimos en un mundo que, en forma constante, les dice a todos: "Tus deseos son órdenes". Mientras que nosotros tenemos que enseñarle al chico que sus deseos no son órdenes, los adultos somos, en forma constante, requeridos para regresar a nuestra propia infantilización, para comprar por ejemplo montones de cosas que no necesitamos pero que son el objeto de nuestros caprichos. Lo que hoy hace difícil la educación es que está a contracorriente del carburante económico de la sociedad, del consumo individual, de la pulsión inmediata y de la satisfacción de todos nuestros deseos. Respecto a ello, me parece importante volver a eso que yo llamo los fundamentos educativos. Entre esos, voy a citar brevemente algunos: el nacimiento, por supuesto. "El hombre -dice Hannah Arendt- es un ser para el nacimiento", "el nacimiento es la continuidad del mundo"; el nacimiento es también para cada uno de nosotros un arranque permanente y continuo de la nostalgia de una felicidad solitaria y prenatal. Tenemos que hacer nuestro duelo, constantemente, de la satisfacción de todos nuestros deseos y todas nuestras pulsiones; y este duelo no termina nunca y en este punto nacemos y renacemos a cada momento hasta el momento final, el de nuestra muerte. El nacimiento, en realidad, es el surgimiento de un sujeto capaz de dotarse de proyectos y por tanto de proyectarse en el porvenir, de hacer elecciones, de tomar decisiones, de dejar de lado y de darse prioridades; y la prioridad, por supuesto, es salir de aquello que los psicólogos llaman el egocentrismo inicial, el del niño rey. Todo niño que llega al mundo y que ha sido deseado es un niño rey. Tiene a los adultos a criterio suyo, porque los chicos saben que lo primero que quieren los adultos es ser amados; que haríamos todo por tener el amor de nuestros hijos y que eso que se denomina el círculo familiar está siempre amenazado porque, en el seno de una familia -así sea la más unida-, cada uno quiere ser querido por el chico más de lo que el chico quiere a otro, aunque la familia sea la más solidaria. Siempre estamos ahí tratando de tener la atención del chico, de reivindicarnos con su amor y el chico sabe que tiene un poder terrible y distribuye su sonrisa y sus besos, sabiendo que es él quien tiene todo el poder sobre nosotros (a pesar de que nosotros pensemos que tenemos todo el poder sobre él). Él podrá hacer lo que quiera con nosotros; porque bastará con hacernos pensar que él no nos quiere para que caigamos deshechos. Ese niño rey, que por definición es un tirano, vive la totalidad del mundo de acuerdo con su propia subjetividad, es un brujo, es un mago. No es casualidad que en los cuentos infantiles el brujo y el mago tengan un lugar tan especial, vean sino a Harry Potter. De a poco, el niño tendrá que ir comprendiendo que su deseo no hace la ley, que su deseo choca con la existencia de los demás y va a tener que aceptar salir de su omnipotencia. Es difícil y doloroso salir de la omnipotencia, sobre todo cuando uno vive en un mundo que nos invita a ella todo el tiempo, y nos distribuye objetos como el control remoto, por ejemplo, que es por excelencia el objeto de la omnipotencia ya que en décimas de segundo uno puede optar por el mundo que quiere ver. Y vemos las consecuencias pedagógicas en las clases mismas: en los países desarrollados los chicos llegan a la escuela con un control remoto insertado en la cabeza y lamentan profundamente no poder hacer zapping en clase. Ahí están obligados a quedarse en el mismo canal, y como el docente no puede rivalizar con la televisión, viven esa situación con una profunda frustración. Ahora bien, el crecer es aceptar que el mundo existe por fuera de nosotros, que no somos omnipotentes, que el mundo nos ofrece resistencia y que no depende de nuestra propia voluntad, y que debemos renunciar a interpretar todo. Este es un aprendizaje muy difícil para los chicos: el aprendizaje de la alteridad. El aprendizaje del rostro del otro, como dice Emmanuel Lévinas, aparece en forma progresiva, como una interpelación a la vez imperativa y misteriosa porque jamás sé quién es y la conciencia del otro me escapa radicalmente. Y el chico tiene que aprender en forma progresiva a entrar en relación con el otro, a reconocerlo como su semejante pero también como un ser distinto. Allí hay algo muy complicado para los chicos, el otro le da miedo, lo pone nervioso, lo inquieta y Lévinas dice que en la presencia del otro hay como un llamado a la identidad, porque su existencia misma me obliga a salir de mi propia identidad, a escuchar otra cosa. Y ahí hay todo un trabajo permanente de aceptación de la alteridad que es consustancial a la educación. La educación es aprendizaje para renunciar a la omnipotencia. El niño cree que su deseo es ley, siempre está a punto de su pasaje al acto. En mi trabajo, yo lo llamo el niño bólido, no se queda nunca en el mismo lugar. "Es como un resorte continuo" nos dicen los maestros; no le interesa nada, se levanta y si tiene ganas de beber agua va y lo hace, si le molesta otro chico va y lo toma de los pelos; siempre está en el pasaje al acto, en la inmediatez. No ha construido el espacio interno entre el pasaje y el acto. Ningún deseo está prohibido, ni aun el deseo de matar; sabemos desde Freud que aquel que no desea matar a alguien es porque tiene un electroencefalograma chato, que lo que está prohibido no es desearlo sino hacerlo; porque entre el deseo y el acto hay una caja negra que unos llaman conciencia, otros alma, otros razón. No importa cómo la llamen, para el educador es solo el aplazamiento del acto. Aplazar el pasaje al acto, aceptarlo para tomarse el tiempo de analizar, de encarar sus consecuencias. La caja de peleas Un pedagogo polaco que me gusta mucho, Janusz Korczac -que murió en Treblinka en 1942-, había creado en Varsovia orfelinatos para chicos de padres deportados. Allí existía mucha violencia entre los chicos, él intentó una cantidad de métodos para que dejaran de pelearse: dijo que los iba a castigar, que los iba a dejar sin comer, que los iba a golpear. Nada de eso funcionó, la violencia era más fuerte. Un día se le ocurrió algo extraordinario, dijo: "A partir de hoy, cualquiera puede agarrar a golpes a cualquiera, con la condición de que lo prevenga por escrito veinticuatro horas antes", e instaló la caja de peleas que era como un buzón donde los chicos escribían: "Quiero agarrarte a golpes mañana". Ese buzón se vaciaba y se volvía a llenar y los chicos contestaban "¿Por qué me querés pegar?". Korczac se lo impuso a chicos más chiquitos que no sabían leer ni escribir y que tenían que encontrar a alguien que les escribiera esa carta o descifrara lo que otros habían intentado escribir. Cuando el pedagogo inventa esta caja de peleas inventa, a la vez, la educación y la democracia; y sobre todo muestra que el desarrollo psicológico y ciudadano es el mismo. Hay una perfecta simetría entre acceder al estado adulto y acceder al estado ciudadano. La modernidad descubre esto: el ciudadano es aquel que renuncia a lo infantil, el que sabe tomarse el tiempo de examinar las consecuencias de sus actos, que no está en la inmediatez, sino en el tiempo de la reflexión y por esto digo que toda educación es para el aplazamiento, no para la frustración. Como decía Freud, no creo que la cuestión pase por decirle al chico que trate de renunciar a sus deseos, sino que hay que examinar sus deseos, pasarlos por el tamiz de su conciencia, anticipar las consecuencias de sus actos y examinar -más allá de su interés individual- el interés colectivo. Por eso es que la educación y la democracia se inscriben en el mismo movimiento: es la renuncia al narcisismo. Educar a un chico es ayudarlo a renunciar a su narcisismo. Y educarnos como pueblo democrático es para renunciar a nuestros intereses individuales, para reflexionar acerca de lo que podría ser el bien común y el interés colectivo. En una democracia, la escuela no es otra cosa que el lugar de proyección posible del aprendizaje de la democracia, justamente. Para nosotros, educadores, nuestra misión hoy es crear espacios donde los seres puedan comunicarse sin pelear y en eso hay algo fundamental, el gran desafío de la modernidad. En las sociedades tradicionales podía esperarse que la gente dejara de pelearse o bien por el miedo al castigo o porque estaban bajo influencia de una ideología única. En una democracia que acepta la diversidad y la pluralidad para que la gente no se enfrente, la gente va a tener que aprender primero a encontrarse. Cuando aceptamos la diversidad, el encuentro y la creación de su posibilidad hacen al fundamento mismo de la socialidad, solo hay socialidad en torno de la mesa redonda. Hemos construido eso que se llaman las grandes instituciones del Estado, el parlamento, que funcionan más o menos bien pero que funcionarán mejor si construimos en todos los niveles y desde la infancia mesas redondas donde los seres puedan encontrarse. La educación, entonces, tiene que ver con lo político. Lo político es hacer nacer la sociedad, que no es una comunidad. En una comunidad vivimos juntos porque compartimos el mismo pasado, los mismos gustos, las mismas elecciones; puede haber una comunidad de pescadores, o una comunidad de gente a la que le gusta el rap. Una sociedad es un conjunto de comunidades que acepta que existen leyes que trascienden su pertenencia comunitaria. A tal título la escuela es una comunidad, es una sociedad que enseña que más allá de las comunidades existen reglas societales que les permiten coexistir a las comunidades, que le permite a cada uno hacer sus elecciones, tener sus gustos, sus deseos pero que también permite vivir juntos y darse un marco común. La sociedad impone Educamos para el bien común, para la polis griega y ahí la educación es a lo político. Cuando yo le pido al chico que renuncie a ser el centro del mundo, le estoy pidiendo como ciudadano que se inscriba en un colectivo que renuncia a que su comunidad le imponga su ley a lo colectivo. Renunciar a ser el centro del mundo es a la vez la condición para aprender una lengua extranjera, historia, matemática, pero también para vivir en la sociedad democrática. Por eso el aprendizaje de saberes es condición para la ciudadanía, no son dos cosas diferentes, es lo mismo. El aprendizaje de la alteridad es la renuncia a estar en el centro, es el hecho de hacer existir la democracia reconociendo siempre el espacio vacío del centro. Es un esfuerzo permanente de los hombres mantener ese espacio vacío en el seno de la familia, de la clase, del barrio, de la ciudad, del país, del mundo. Mantener el espacio vacío, diciendo que nadie tiene derecho a instalarse en el centro del mundo: ni el chico en la familia ni el tirano en la ciudad. En cierta manera lo que hay de formidable hoy es que vivimos la muerte de los dioses. Vivimos la muerte de los ídolos y estamos en los inicios de la invención de algo que es la posibilidad de un mundo fundado en la cooperación, en la solidaridad, en la confrontación y no en la adoración de ídolos. Por eso es que no soy nostálgico del pasado. Pienso que hay muy grandes razones para inquietarse por el porvenir, pero también creo que hay muy buenas razones para tener esperanzas. El hecho de que el cielo esté vacío quizás quiera decir que ha llegado el tiempo de los hombres, de que hagan su ley y les enseñen a sus hijos que son los hombres los que hacen la ley, y que la hacen juntos y no por separado. (Extraído de El Monitor. nro 09.)