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lunes, 9 de julio de 2012

La cuestión nuclear en Irán

Irán no cederá


Pepe Escobar
Asian Times On Line


Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

Comencemos como un martillo. Irán no cederá. Irán no cederá. Irán no cederá.
No es probable, sin embargo, que ningún martillo rompa la ilimitada niebla de falsas ilusiones que envuelve a una elite estadounidense que una inclemente campaña de propaganda trata de presentar como “la comunidad internacional”.
Veamos, por ejemplo, una insípida columna de opinión en la cual descubrimos que “la comunidad internacional está a la espera de signos de debilidad de la posición desafiante de Irán: ¿Se verá obligada Teherán por el aumento de las sanciones a hacer verdaderas concesiones y permitir una solución diplomática del impasse?”
Y la breve respuesta es: no.
Para comenzar, la “comunidad internacional” no es el complejo OTAN/CCG más Israel.
No solo el grupo BRICS de las potencias emergentes, sino también los más de 110 miembros del Movimiento de No Alineados (NAM) –es decir, la mayoría absoluta de una “comunidad internacional” de facto– están horrorizados ante la forma en que se ha tratado a Irán, como un paria en sus negociaciones con el P5+1, los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU más Alemania.
El artículo continúa señalando que “los iraníes no aprovecharon la oportunidad” de someterse esencialmente al tipo de diplomacia de Washington que exige una rendición sin la protesta que muestra en las negociaciones nucleares. “En vez de eso exigen su derecho a seguir enriqueciendo [el uranio]". Por supuesto tienen derecho a enriquecerlo como firmantes del Tratado de no Proliferación nuclear (TNP).
Lo que hace remarcable esa columna es que no fue escrita por un neoconservador virulento. El autor es “un profesor de asuntos internacionales de la Escuela Kennedy de la Universidad Harvard, exasesor de seguridad nacional adjunto y miembro del Consejo de Relaciones Exteriores”. Y esto da una medida del nivel de debate intelectual prevaleciente en la puerta giratoria entre el mundo académico, los eruditos y los responsables políticos, las elites estadounidenses no pueden dejar de ver el futuro como algo peor que la peste negra.

Cuida tus pasos

Ahora volvamos al mundo real, donde los hechos entran en colisión.
Rusia está a favor de un “enfoque paso a paso” en las actuales negociaciones nucleares. Esto significa que Irán aumentaría gradualmente su cooperación con el Organismo Internacional de Energía Atómica, y a cambio se revocarían gradualmente las sanciones.
Echad una buena mirada a este documento [en inglés] filtrado durante esta semana por la misión de Irán en las Naciones Unidas. Contiene la esencia de la posición iraní, llamando a una “cooperación a largo plazo” que termine por demoler el muro de desconfianza erigido entre EE.UU. e Irán desde 1979.
Todo observador y participante informado sabe que este interminable drama geopolítico va mucho más allá del expediente nuclear iraní. Pero tiene que comenzar una solución en algún sitio y ese “algún sitio” es el reconocimiento de Irán de enriquecer uranio, y luego la progresiva disminución de las sanciones.
Es exactamente el racional “enfoque paso a paso” favorecido por Moscú. El paso casi final sería un “acuerdo exhaustivo sobre compromisos colectivos en las áreas de cooperación económica, política, de seguridad y cooperación internacional”.
Esto significa reconocer la soberanía y los derechos de Irán en lugar de demonizarlo y castigarlo porque el complejo OTAN/CCG más Israel detesta/teme una República Islámica de mayoría chií.
No se necesita un confortable puesto en la Escuela Kennedy de Gobierno para ver que la respuesta de Washington será un sonoro “no”. Washington, Londres, París y Berlín –pero no Moscú y Pekín– impedirán que las negociaciones lleguen a alguna parte sin que Irán renuncie al enriquecimiento de uranio.
Vuelve a ser crucial retroceder al 17 de mayo de 2010, cuando Brasil, Turquía e Irán, después de 18 horas ininterrumpidas de alta diplomacia en Teherán, llegaron a un acuerdo: Irán enviaría su uranio de bajo enriquecimiento a Turquía y recibiría combustible enriquecido para un reactor de investigación nuclear.
Incluso algunos países árabes –incluidos miembros del CCG– estuvieron a favor, así como París. Moscú y Pekín se mostraron cautelosos, porque lo vieron como una renuncia iraní a sus derechos según el TNP. En todo caso, el día después la secretaria de Estado de EE.UU. Hillary Clinton torpedeó el acuerdo, esencialmente porque permitía que Irán siguiera enriqueciendo uranio.

Personajes decisivos

Washington “ablandó” a Iraq durante más de una década con sanciones extremadamente duras antes lanzar "Conmoción y Pavor" y destruir una nación debilitada y fragmentada. A pesar de las ilusiones de los neoconservadores perdidos en la niebla y de los falsos liberales por igual, esta “estrategia” no funcionará con Irán.
Incluso si actualmente Irán vende menos petróleo, e incluso si está aislado de facto del sistema bancario internacional, Teherán encontrará manera de soslayar las nuevas sanciones y el embargo del petróleo de la UE y de aumentar los precios del petróleo. China seguirá siendo un cliente estable, pagando menos por el petróleo iraní (en yuanes) pero comprando más. La eurozona no se romperá, por ahora, de modo que su demanda no disminuirá. Sobre todo, es posible que el Majlis (Parlamento) iraní, apruebe pronto la ley que permite inspeccionar los buques cisterna que lleven petróleo por el Estrecho de Ormuz a países que forman parte del embargo. Aunque esto representa una inspección policial de rutina, el efecto será aumentar los precios del petróleo. El mentecato máximo será –una vez más– la UE, confirmando la infinita capacidad de Bruselas de actuar contra los intereses nacionales de los Estados miembros.
Si uno entrecruza Kaveh Afrasiabi (Iran's Persian Gulf gambit takes shape, 5 de julio 2012) con Chris Cook (Introducing the E-3, 4 de julio) aquí en Asia Times Online, se pueden explorar completamente las múltiples dimensiones de “Irán no cederá”.
El gobierno de Obama tiene que tomar una verdadera decisión: es la escuela diplomática que exige rendición sin protesta o verdaderas negociaciones. Tratar a Irán como un paria solo llevará a un fracaso parecido al del gobierno de Bush, cuya Conmoción y Pavor terminó con Bagdad alineado estrechamente con Teherán (mientras EE.UU. ni siquiera se convirtió en “la nueva OPEP”, que quería lograr el sabio belicista Paul Wolfowitz).
Pero esto palidecerá en comparación con el comercio de Irán, Rusia y China en otras monedas (como ya lo están haciendo); el comienzo del fin del petrodólar como pilar de la política energética global, y por lo tanto de la hegemonía estadounidense. Es hora de que la banda que quiere hacer ceder a Irán vuelva a la escuela.

Pepe Escobar es autor de Globalistan: How the Globalized World is Dissolving into Liquid War (Nimble Books, 2007) y de Red Zone Blues: a snapshot of Baghdad during the surge. Su libro más reciente es Obama does Globalistan (Nimble Books, 2009). Contacto: pepeasia@yahoo.com

(Copyright 2012 Asia Times Online (Holdings) Ltd. All rights reserved.

Fuente: http://www.atimes.com/atimes/Middle_East/NG07Ak03.html

rCR

miércoles, 11 de abril de 2012

Si nos os rendís ahora os bombardearemos más adelante



Pepe Escobar
Asia Times Online

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

El expresidente de EE.UU. George W. Bush emitió un ultimátum a Sadam Hussein antes de bombardear e invadir Irak.

Nueve años después, el presidente de EE.UU. Barack Obama ha emitido un ultimátum a los dirigentes de Teherán Teherán antes de… establecer condiciones óptimas para un ejercicio de “todas las opciones sobre la mesa”.
Obama ofrece a Teherán la “negociación” de su programa nuclear, antes de las muy retardadas conversaciones entre los "Seis de Irán" (P5+1, los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU -EE.UU., Reino Unido, China, Rusia y Francia, más Alemania) e Irán programada para el sábado en Estambul.
Para comenzar, no es una oferta; es una lista de exigencias, incluso antes de que tenga lugar ninguna negociación. Y esas concesiones “a medio plazo” están embaladas –según la propia retórica del presidente– como una “última oportunidad”.
En los tiempos modernos, esto se solía considerar un ultimátum. En la era post-todo se considera la "diplomacia internacional".
Obama quiere que Teherán cierre y de hecho destruya la planta de enriquecimiento Fordow, construida bajo una montaña en las afueras de la ciudad sagrada de Qom; quiere que Teherán renuncie definitivamente y “entregue” todas sus reservas de uranio enriquecido al 20%; que detenga todo tipo de enriquecimiento, incluso hasta un inofensivo 5% (lo que significa que Irán renuncie a todo su programa nuclear civil, al cual tiene derecho según el Tratado de No Proliferación Nuclear); que permita el pleno acceso de los inspectores del organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) a todas las instalaciones nucleares iraníes (ya lo tienen); y que permita que los inspectores hablen con todos los máximos científicos nucleares iraníes (no es exactamente posible; bastantes han sido asesinados por el Mossad israelí).
Por lo tanto, bienvenidos a la escuela de diplomacia de “date la vuelta y muérete” tal como ha sido perfeccionada por el gobierno de Obama, con una contribución vital del lobby de Israel en Washington. Es nuestro lado de la carretera. Y la carretera es al infierno, al sonido de “Bombardead, bombardead Irán”.

Otra guerra para el 1%

No es sorprendente que los proverbiales “funcionarios israelíes” estén deleitados de que Irán –a través de su Ministerio de Exteriores– haya rechazado esas exigencias como “irracionales”; para Tel Aviv, la respuesta iraní es “buena”.
“Buena” quiere decir que la lista de exigencias significa el inevitable fracaso de las conversaciones, que es el núcleo de la estrategia israelí. Después Obama podrá utilizar (lo utilizará) el fracaso como la excusa perfecta para aplicar sanciones aún más duras y quién sabe qué más.
Durante meses todo el aparato oficial israelí ha estado lavando los cerebros de la opinión pública israelí, estadounidense y europea a favor de la guerra contra Irán por todos los medios necesarios, manipulando todo desde una absurda “amenaza existencial” a la llegada de un “segundo Holocausto”.
Ahora toda la controversia con respecto a Fordow está vinculada al sesgo israelí de otro concepto tenebroso conocido como “esfera de inmunidad”. Tel Aviv insiste en que Fordow permitirá que Irán proteja los elementos más delicados de su programa nuclear, literalmente dentro de una montaña inmune a las más poderosas bombas revienta-búnkeres GBU-28 (que Obama, a propósito, aceptó vender a Israel).
Es una tontería absoluta. Tel Aviv inventó esa cortina de humo de la “esfera de inmunidad” después de que la actividad nuclear civil ya tenía lugar en Fordow, bajo supervisión del OIEA.
Sin embargo la cola vuelve a menear al perro. Washington vuelve a actuar bajo control remoto de Tel Aviv.
Los sondeos han mostrado que una mayoría de los israelíes –¿una demostración fabulosa de altruismo?– solo quiere una guerra contra Irán si el Gran Hermano EE.UU. la encabeza (y enfrenta las peores consecuencias). Y no importa que la nebulosa de la inteligencia israelí esté dividida.
El contexto es clave. Los 500 israelíes más ricos representan un valor de aproximadamente 75.000 millones de dólares. Eso en un país con un Producto Interno Bruto de solo 205.000 millones de dólares.
Las 20 familias israelíes más ricas controlan casi la mitad del mercado bursátil. En conjunto su riqueza es un 25% superior al presupuesto de Israel de 2011. ¿Y adivináis quiénes son? Los máximos partidarios de la coalición en el poder de Likud-Ysrael Beitenu, con el primer ministro Benjamin "Bibi" Netanyahu al timón. (Ysrael Beitenu está dirigido por el ministro de Exteriores Avigdor Lieberman).
Por lo tanto es la crema del 1% israelí la que quiere la guerra contra Irán, así como bastantes cucharadas de la crema del 1% de EE.UU.
La cuestión en todo este teatro de sombras de la “negociación” nuclear es vender a la opinión pública estadounidense –y mundial– la noción de que Irán vuelve a andarse con rodeos; tiene mucho que ocultar; y simplemente no se puede confiar en que participe en alguna negociación “seria”.
Los medios corporativos de EE.UU. ya han invalidado las negociaciones con los usuales misiles retóricos, lo que deleita a los belicistas de poltrona del Congreso de EE.UU. y a vastos sectores del complejo militar-industrial. Los que apoyan “Bombardead Irán” harán todo lo posible por sumar la “última oportunidad” de Obama a los ensordecedores tambores de la guerra.



Pepe Escobar es el autor de Globalistan: How the Globalized World is Dissolving into Liquid War (Nimble Books, 2007) y de Red Zone Blues: a snapshot of Baghdad during the surge . Su nuevo libro, recién aparecido, es Obama does Globalistan (Nimble Books, 2009). Contacto: pepeasia@yahoo.com .


Copyright 2011 Asia Times Online (Holdings) Ltd. All rights reserved.

Fuente: http://www.atimes.com/atimes/Middle_East/ND11Ak02.html

miércoles, 14 de marzo de 2012

¿Qué intenciones tiene Irán?




Noam Chomsky
La Jornada


El número de enero-febrero de la revista Foreign Affairs ofrece un artículo de Matthew Kroenig titulado "Tiempo de atacar a Irán; por qué un ataque es la opción menos mala", junto con comentarios sobre otras formas de contener la amenaza iraní.
Los medios resonaron con advertencias sobre un posible ataque israelí contra Irán mientras Estados Unidos vacilaba, manteniendo abierta la opción de la agresión, con lo que sistemáticamente se viola la carta de Naciones Unidas, fundamento del derecho internacional.
Conforme aumentan las tensiones, los escalofriantes ecos de los preparativos para las guerras de Afganistán e Irak están en el aire. La febril retórica de la campaña de las elecciones primarias en Estados Unidos refuerza el resonar de los tambores de guerra.
Se le suelen atribuir a la "comunidad internacional" –nombre clave de los aliados de Estados Unidos– las preocupaciones por la "inminente amenaza" de Irán. Los pueblos del mundo, sin embargo, tienden a ver las cosas de otra manera.
Los países no alineados, movimiento de 120 naciones, han apoyado vigorosamente el derecho de Irán a enriquecer uranio, opinión que compartían la mayoría de los estadunidenses (encuestados por WorldPublicOpinion.org) antes de la inmensa ofensiva propagandística lanzada hace dos años.
China y Rusia se oponen a la política de Estados Unidos en Irán, como también India, que anunció que no acataría las sanciones estadunidenses y aumentaría el volumen de su comercio con Irán. Turquía ha seguido una línea similar.
Los europeos consideran a Israel como la mayor amenaza a la paz mundial. En el mundo árabe, Irán no es del agrado de nadie pero sólo una minoría muy pequeña lo considera una amenaza. Más bien, se calcula que Israel y Estados Unidos son las amenazas preminentes. La mayoría piensa que la región sería más segura si Irán tuviera armas nucleares. En Egipto, en vísperas de la primavera árabe, 90 por ciento tenía esta opinión, de acuerdo con encuestas de la Institución Brookings y Zogby International.
Los comentaristas occidentales han hablado mucho de que los dictadores árabes supuestamente apoyan la posición estadunidense sobre Irán, mientras pasan por alto el hecho de que la gran mayoría de la población está en contra, postura tan reveladora que no necesita comentarios.
En Estados Unidos, algunos observadores también han expresado desde hace tiempo sus preocupaciones por el arsenal nuclear de Israel. El general Lee Butler, ex jefe del comando estratégico de Estados Unidos, declaró que las armas nucleares de Israel eran "peligrosas en extremo".
En una publicación del ejército de Estados Unidos, el teniente coronel Warner Farr advirtió que “un objetivo de las armas nucleares israelíes, que no suele decirse pero que es obvio, es ‘utilizarlas’ en Estados Unidos”, presuntamente para asegurar un apoyo continuo de Washington a las políticas israelíes.
Una preocupación primordial en estos momentos es que Israel trate de provocar alguna acción de Irán, que a su vez incitara un ataque de Estados Unidos.
Uno de los principales analistas estratégicos de Israel, Zeev Maoz, en "Defensa de Tierra Santa", un análisis exhaustivo de la política de seguridad y exterior de Israel, llega a la conclusión de que "el saldo de la política nuclear de Israel es decididamente negativo", dañino para la seguridad del Estado. Él más bien insta a Israel a buscar un tratado regional de proscripción de armas de destrucción masiva y crear una zona libre de ellas, como lo pedía ya en 1974 una resolución de la Asamblea General de Naciones Unidas.
En tanto, las sanciones de Occidente contra irán ya están teniendo los efectos acostumbrados, causando escasez de alimentos básicos, no para el clero gobernante sino para la población. No es de extrañar que la valerosa oposición iraní también condene las sanciones.
Las sanciones contra Irán podrían tener el mismo efecto que sus predecesoras contra Irak, que fueron condenadas por "genocidas" por los respetables diplomáticos de Naciones Unidas que las administraban y que finalmente renunciaron como una forma de protesta.
En Irak, las sanciones devastaron a la población y reforzaron a Saddam Hussein, con lo que probablemente le evitaron la suerte corrida por la galería de otros tiranos apoyados por Estados Unidos y Gran Bretaña, dictadores que prosperaron prácticamente hasta el día en que varias revueltas internas los derrocaron.
Existe una discusión poco creíble sobre lo que constituye exactamente la amenaza iraní, aunque tenemos una respuesta autorizada, proporcionada por las fuerzas armadas y los servicios secretos de Estados Unidos. Sus presentaciones ante el Congreso han dejado en claro que Irán no representa ninguna amenaza militar.
Irán tiene una capacidad muy limitada de desplegar sus fuerzas y su doctrina estratégica es defensiva, destinada a disuadir una invasión el tiempo necesario para que la diplomacia haga sentir sus efectos. Si Irán está desarrollando armas nucleares (lo cual todavía no está determinado), eso sería parte de su estrategia de disuasión.
El concepto que tienen los analistas israelíes y estadunidenses serios es expresado claramente por Bruce Riedel, veterano con 30 años de antigüedad en la CIA, quien en enero declaró que "si yo fuera un asesor de seguridad nacional iraní, querría tener armas nucleares" como factor de disuasión.
Otra acusación que Occidente presenta contra Irán es que la república islámica está tratando de ampliar su influencia en los países vecinos, atacados y ocupados por Estados Unidos y Gran Bretaña, y que apoya la resistencia a la agresión israelí en Líbano y a la ocupación ilegal de territorios palestinos, que cuentan con el apoyo de Estados Unidos. Al igual que su estrategia de disuasión de posibles actos de violencia por parte de países occidentales, se dice que las acciones de Irán son amenazas intolerables para el "orden global".
La opinión mundial concuerda con Maoz. Es abrumador el apoyo a la idea de establecer una zona libre de armas de destrucción masiva en el Medio Oriente. Esa zona abarcaría Irán, Israel y, de preferencia, a esas otras dos potencias nucleares que se han negado a ingresar en el tratado de no proliferación nuclear, Pakistán e India, países que, al igual que Israel, desarrollaron sus respectivos programas con ayuda estadunidense.
El apoyo a esta política en la conferencia de revisión del tratado de no proliferación nuclear, en mayo de 2010, fue tan fuerte que Washington se vio obligado a aceptarla formalmente, pero con condiciones: la zona no entraría en efecto antes de lograr un arreglo de paz entre Israel y sus vecinos árabes; el programa de armas nucleares de Israel estaría exento de las inspecciones internacionales; y ningún país (entiéndase Estados Unidos) podría ser obligado a proporcionar información sobre "las instalaciones y las actividades nucleares israelíes, ni información relativa a transferencias anteriores de tecnología nuclear a Israel".
En la conferencia de 2010 se convocó a una sesión para mayo de 2012, para avanzar en el establecimiento de la zona libre de armas de destrucción masiva en Medio Oriente.
Sin embargo, con toda la alharaca en torno de Irán, hay muy poca atención a esa opción, que sería la forma más constructiva de manejar las amenazas nucleares en la región: para la "comunidad internacional", la amenaza de que Irán alcance la capacidad nuclear; para la mayor parte del mundo, la amenaza planteada por el único Estado de la región que tiene armas nucleares y un largo historial de agresiones y la superpotencia que lo patrocina.
No se puede encontrar ninguna mención al hecho de que Estados Unidos y Gran Bretaña tienen una responsabilidad única de dedicar sus esfuerzos a esa meta. Al tratar de darle una tenue cobertura legal a su invasión de Irak, esos países invocaron la resolución 687 de Naciones Unidas (1991), diciendo que Irak la estaba violando por construir armas de destrucción masiva.
Podemos pasar por alto esa declaración, pero no el hecho de que la resolución explícitamente compromete a los países signatarios a establecer una zona libre de armas de destrucción masiva en el Medio Oriente.

Noam Chomsky es profesor emérito de Lingüística y Filosofía en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), en Cambridge, Massachusetts. El libro más reciente de Noam Chomsky es Making the Future: Occupations, Interventions, Empire and Resistance, recopilación de sus artículos para The New York Times Syndicate.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2012/03/03/opinion/026a1mun

lunes, 5 de marzo de 2012

Irán: democracia sin sombra

Pablo Martín Eurasianhub

Este viernes tuvieron lugar las elecciones parlamentarias en Irán, todo el proceso discurrió en la mayor discreción, pasó ante todos sin proyectar sombra alguna. Como en Peter Pan, la democracia iraní ha perdido su sombra y su líder Jameneí insta a los iraníes a que la capturen y la cosan de nuevo a sus pies.
Contrariamente a las presidenciales de 2009, en la que apenas cerrados los colegios electorales ya se conocían resultados a la medida de cada candidato, no se darán a conocer los resultados oficiales hasta el próximo día 5 de marzo, pero si se ha proclamado como todo un éxito un porcentaje de participación del 64%, superior al 55% alcanzado en 2009.
Todo ello tiene su importancia tras la sombra de legitimidad que se sigue cerniendo sobre la democracia iraní tras el revuelo del movimiento verde y su controvertida confrontación de los resultados ocurridos en las últimas presidenciales; y especialmente porque el sector reformista liderado por Jatamí y Karrubi se ha abstenido de participar en las actuales presidenciales.
Con la ausencia de los reformistas, la pugna electoral se ha restringido a dos facciones de candidatos al parlamento: partidarios de Ahmadineyad o contrarios al mismo. Por esta ausencia, junto con el escaso revuelo que ha levantado la campaña (incluso en el mismo Irán), algunos medios de comunicación se han apresurado a declarar las presentes elecciones como una victoria de los conservadores, sin profundizar en qué es lo que diferencia a las facciones contrincantes entre sí, aparte de la simpatía por el actual presidente.
Por otra parte, la elevada participación contradice una campaña tan gris. Bien es cierto que el régimen islámico, empezando por el propio Guía de la Revolución Jameneí, ha instado repetidamente a la participación como deber ciudadano y religioso; la R.I.I. es muy consciente de las credenciales que a su legitimidad aporta un juego democrático. Además una elevada participación serviría para acallar a un movimiento verde que ha jugado la carta de deslegitimizar al parlamento boicoteando la elección de sus componentes.
Así, con una participación del 64%, a los verdes les restaría un apoyo de entre el 15 y 30% del electorado, dato que pondría en duda los resultados que reclamaron para si mismos en 2009, si no fuera por que no hay tanta diferencia entre lo que se decidía en 2009 y lo que se decide en 2012. Tanto en las presidenciales de 2009 como en las actuales parlamentarias no está en juego el programa reformista de mandato de la Ley de Jatamí, eso ya quedó muerto y enterrado tras sus dos mandatos de 1997 a 2005; la R.I.I. ya dejó claro entonces que el mandato del jurisconsulto de Jomeini es inamovible y que sólo la gestión económica del país está en juego.
Ahmadineyad comenzó a jugar en 2006 con uno de los lemas revolucionarios de 1979 largamente olvidados y abusados: el de la defensa de los desheredados. Enfrentándose a los Millionaire Mullahs encarnados por el ubicuo Rafsanjani, reventó una privatización del país que prometía pingües beneficios haciéndose con los activos a la venta con audaces golpes de mano del cuerpo de guardianes de la revolución (de cuyas filas procede, junto con muchos de sus partidarios y oponentes) para poner en pie un complejo militar industrial que financie tanto su política social como la exterior. Es este peligroso experimento político-social el que actualmente trae de cabeza a élite iraní dividiéndola en dos bloques económicamente irreconciliables.
Una victoria de los partidarios de Ahmadineyad dará un respiro a un presidente que ya ha agotado las dos legislaturas que le permite la constitución iraní, una derrota le abocará a una moción de censura y a un prematuro final de su legislatura. La palabra la han tenido los ciudadanos y hasta la fecha esta ha sido respetada, le gustara o no al Guía, le gustara o no al movimiento verde. Pero igual que Jomeini, su discípulo Jameneí ha sabido, en 23 años de mandato, mantener un equilibrio mínimo entre las facciones políticas garantizando a cada una de ellas una cuota mínima de poder. Es improbable que en la coyuntura internacional actual, Jameneí deje caer a Ahmadineyad y abra la caja de Pandora de unas nuevas presidenciales a cara de perro como fueron las de 2009. Jameneí seguirá aplicando el freno a la política económica de Ahmadineyad hasta 2013 y entonces dejará a los iraníes que elijan de nuevo. Hasta entonces rezará para que Peter Pan capture de nuevo su sombra.



Fuente: http://eurasianhub.com/2012/03/04/iran-democracia-sin-sombra/


miércoles, 8 de febrero de 2012

El gran ayatolá de la amenaza nuclear

El gran ayatolá de la amenaza nuclear


William Blum

Znet

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

Oh Señor todopoderoso, gerifalte de las amenazas. Gran ayatolá de la amenaza nuclear.

Como todos sabemos de sobra, EE.UU. e Israel odian la idea de que Irán posea armas nucleares. Ser “la única potencia nuclear en Medio Oriente” es una gran carta en manos de Israel. Pero –en el mundo real, no el de la propaganda–, ¿teme realmente USrael un ataque de un Irán con armas nucleares? En caso que lo hayáis olvidado…

En 2007, en una discusión privada, la ex ministra de exteriores israelí Tzipi Livni dijo que a su juicio “las armas nucleares iraníes no plantean una amenaza existencial para Israel”. “También criticó el uso exagerado que el primer ministro [israelí] Ehud Olmert hacía del asuntro de la bomba iraní, y afirmó que intenta unir al público a su alrededor abusando de sus temores más básicos” [1].

2009: “Un alto funcionario israelí en Washington” afirmó que “es poco probable que Irán utilice sus misiles en un ataque [contra Israel] ante la seguridad de represalias” [2].

En 2010, el Sunday Times de Londres (10 de enero) informó de que el brigadier general Uzi Eilan, héroe de la guerra, pilar del establishment de la defensa israelí y ex director general de la Comisión de Energía Atómica de Israel, “cree que probablemente Irán necesitará siete años para hacer armas nucleares”.

A principios del mes oasado el secretario de Defensa de EE.UU., Leon Panetta, dijo a una audiencia en la televisión: “¿Está [Irán] tratando de desarrollar un arma nuclear? No, pero sabemos que trata de desarrollar una capacidad nuclear” [3].

Una semana después pudimos leer en el New York Times (15 de enero) que “tres destacados expertos israelíes de seguridad -el jefe del Mossad, Tamir Pardo, un ex jefe del Mossad, Efraim Halevy, y un ex jefe del estado mayor militar, Dan Halutz– declararon recientemente que un Irán nuclear no planteará una amenaza existencial para Israel”.

Unos días depués el ministro de Defensa israelí Ehud Barak, tuvo el siguiente diálogo en una entrevista en la Radio del Ejército Israelí (18 de enero):

Pregunta: ¿Considera Israel que Irán todavía no ha decidido convertir su potencial nuclear en armas de destrucción masiva?

Barak: Hay quien pregunta si Irán está decidido a salir ahora mismo del régimen de control [inspección]… en un intento de obtener armas nucleares o una instalación operable lo más pronto posible. Aparentemente no es así.

Finalmente tenemos al director de Inteligencia Nacional de EE.UU., James Clapper, en un informe al Congreso: “No sabemos, sin embargo, si Irán terminará por decidir a favor de la construcción de armas nucleares… Hay “ciertas cosas que [los iraníes] no han hecho” y serían necesarias para construir una ojiva [4].

Admisiones semejantes –y hay otras– nunca llegan a los titulares de los medios de masas estadounidenses; por cierto, se informa solo ligeramente; y a veces se distorsiona. En Public Broadcasting System (PBS News Hour, 9 de enero), la red no comercial muy apreciada por los ‘liberales’ estadounidenses, se informó de la cita de Panetta como sigue: “Pero sabemos que trata de desarrollar una capacidad nuclear, y es lo que nos preocupa”. Omitieron de modo flagrante las palabras precedentes: “¿Está tratando de desarrollar un arma nuclear? No…” [5]

Uno de los destacados historiadores militares de Israel, Martin van Creveld, fue entrevistado por la revista Playboy en junio de 2007

Playboy: ¿Puede vivir el mundo con un Irán nuclear?

Van Creveld: EE.UU. ha vivido con una Unión Soviética nuclear y una China nuclear, ¿por qué entonces no puede hacerlo con un Irán nuclear? He investigado como se opuso EE.UU. en el pasado a la proliferación y cada vez que un país estaba a punto de proliferar, EE.UU expresó su oposición en términos de que dicho páís era muy peligroso y no merecía tener armas nucleares. Los estadounidenses creen que son los únicos que merecen tener armas nucleares, porque son buenos y democráticos y les gustan la madre, la tarta de manzanas y la bandera. Pero los estadounidenses son los únicos que las han usado… No estamos en ningún peligro de que nos lancen una bomba nuclear iraní. Sin embargo, no lo podemos decir demasiado abiertamente, porque tenemos una historia de aprovechar cualquier amenaza para conseguir armas… gracias a la amenaza iraní, estamos obteniendo armas de EE.UU. y Alemania”.

Y durante todos estos años, regularmente, los funcionarios israelíes y estadounidenses nos han estado asegurando que Irán es la Amenaza Nuclear Número Uno del Mundo, que no podemos bajar la guardia frente a ellos, que no debe haber límites en las severas sancione que imponemos al pueblo iraní y a su gobierno. Los repetidos asesinatos e intentos de asesinato de científicos nucleares iraníes, el sabotaje de equipamiento nuclear iraní con virus informáticos, la venta de componentes y materias primas defectuosas, accidentes de aviación que no se explican, explosiones en instalaciones iraníes… ¿Quién puede ser responsable si no USrael? ¿Cómo lo sabemos? Se llama “puro sentido común”. ¿O pensáis que fue Costa Rica? ¿O tal vez Sudáfrica? ¿O tal vez Tailandia?

El secretario de Defensa Panetta comentó recientemente sobre uno de los asesinatos de un científico iraní. Lo dijo sucintamente: “No es lo que hace EE.UU.” [6].

¿Alguien conoce la dirección de correo electrónico de Leon Panetta? Quisiera enviarle mi lista de complots de asesinatos de EE.UU. Más de 50 dirigentes extranjeros fueron objeto durante los años, muchos con éxito [7].

No hace mucho, USrael consideraba a Iraq e Irán las amenazas más importantes a la hegemonía israelí en Medio Oriente. Por lo tanto nació el mito de las Armas de Destrucción Masiva de Iraq, y EE.UU. procedió a devastar Iraq. Solo quedó Irán, y por lo tanto nació el mito de la Amenaza Nuclear Iraní. Cuando se comenzó a comprender que en realidad Irán no era tal amenaza nuclear, o que costaba demasiado convencer al resto del mundo de esa “amenaza”, USrael decidió que, por lo menos, quería un cambio de régimen. El paso siguiente fue bloquear el cordón umbilical de Irán, sus ventas de petróleo utilizando el Estrecho de Ormuz. Ergo, los recientes refuerzos navales de EE.UU. y de la UE cerca del Golfo Pérsico, son un acto de guerra para provocar a Irán para que dispare el primer tiro. Si Irán trata de contrarrestar ese bloqueo sería la señal para otro caso demencial de EE.UU., el cuarto en una década, con los pueblos devastados de Libia y Afganistán, junto a Iraq, que gozan actualmente del singular obsequio estadounidense de libertad y democracia.

El 11 de enero, el Washington Post informó: “Aparte de influenciar directamente a los dirigentes iraníes, [un funcionario de la inteligencia de EE.UU.] dice que otra opción en este caso es que [las sanciones] crearán odio y descontento al nivel de la calle para que los dirigentes iraníes se den cuenta de que tienen que cambiar su modo de ser”.

¡Qué extremadamente encantadores, esas tácticas y objetivos del líder de “El Mundo Libre”! (¿Siguen utilizando esa expresión?)El pensamiento neoconservador (y a Barack Obama se le puede considerar un frecuente compañero de ruta de los neoconservadores) es aún más encantador que eso. Escuchad a Danielle Pletka, vicepresidente de estudios de política exterior y de defensa del think-tank neoconservador más destacado de EE.UU., American Enterprise Institute:

El mayor problema para EE.UU. no es que Irán obtenga un arma nuclear y la pruebe, es que Irán obtenga un arma nuclear y no la use. Porque desde el segundo en que la tengan y no hagan nada malo, todos los opositores volverán y dirán: ‘Veis, os dijimos que Irán es una potencia responsable. Os dijimos que Irán no buscaba armas nucleares a fin de utilizarlas de inmediato’ … Y terminarán por definir que Irán con armas nucleares no es un problema [8].

¿Cómo hemos de interpretar eso y todas las demás citas mencionadas? Pienso que tiene que ver con mi opinión original: Ser “la única potencia nuclear en Medio Oriente” es la gran carta en manos de Israel. ¿Está dispuesto USrael a ir a la guerra para conservar esa carta?

Por favor, dígamelo de nuevo… ¿De qué trata la guerra de Afganistán?

Cuando la guerra de EE.UU. en Iraq ha llegado supuestamente a una buena conclusión (o medio decente… o mejor que nada… o vámonos lo antes posible mientras todavía quedemos alguno entero y haya algunos iraquíes a los que no hayamos matado), los mejores y los más brillantes en nuestro gobierno y los medios vuelven sus pensamientos a qué hacer respecto a Afganistán. Parece que nadie logra recordar, si alguna vez lo supo, que Afganistán no tenía que ver realmente con el 11-S o con la lucha antiterrorista (excepto los numerosos motivos que EE.UU. ha creado mediante su invasión y ocupación) sino con los oleoductos.

El presidente Obama declaró en agosto de 2009: “Pero nunca debemos olvidar que esta no es una guerra por elección. Es una guerra de necesidad. Los que atacaron EE.UU. el 11-S están complotando para volver a hacerlo. Si no se controla, la insurgencia talibana será un refugio aún más grande desde el cual al Qaida conspirará para matar más estadounidenses” [9].

No importa que de las decenas de miles de personas que EE.UU. y su frente de la OTAN han matado en Afganistán ni a una sola se la haya podido relacionar con los sucesos del 11 de septiembre de 2001.

No importa que la “conspiración para atacar EE.UU.” en 2001 se preparase en Alemania y España y en EE.UU., más que en Afganistán. ¿Por qué no ha bombardeado EE.UU. esos países?

Por cierto, ¿qué se necesitaba realmente para conspirar a fin de comprar pasajes de avión y tomar lecciones de vuelo en EE.UU.? ¿Una habitación con algunas sillas? ¿Qué significa un refugio aún mayor? ¿Una habitación más grande con más sillas? ¿Tal vez una pizarra? Los terroristas que quieran atacar EE.UU. pueden reunirse en cualquier sitio y Afganistán es probablemente uno de los peores sitios para ellos, en vista de la ocupación estadounidense.

La única “necesidad” que atrajo a EE.UU. a Afganistán fue el deseo de establecer una presencia militar en ese país vecino de la región del Mar Caspio de Asia Central –que según las informaciones contiene las mayores reservas probadas de petróleo y gas natural del mundo– y de construir oleoductos y gasoductos desde esa región pasando por Afganistán.

Afganistán está bien situado para los conductos energéticos a fin de servir gran parte del sur de Asia, conductos que pueden evitar países que todavía no son clientes de Washington, Irán y Rusia. Si los talibanes no atacan esos conductos. Richard Boucher, Secretario Adjunto de Estado para Asuntos de Asia del Sur y Central, dijo en 2007: “Uno de nuestros objetivos es estabilizar Afganistán, a fin de que se pueda convertir en un conducto y un centro entre Asia del Sur y Central para que la energía pueda fluir hacia el sur” [10].

Desde los años ochenta se ha planificado todo tipo de conductos para el área que se han ido retrasando o cancelando por uno u otro problema militar, financiero o político. Por ejemplo, el denominado gasoducto TAPI (Turkmenistán-Afganistán-Pakistán-India) cuenta con fuerte apoyo en Washington, ansioso de bloquear un gasoducto competidor que llevaría gas a Pakistán e India desde Irán.

TAPI se remonta a fines de los años noventa, cuando el gobierno talibán mantuvo conversaciones con la compañía petrolera basada en California Unocal Corporation. Las negociaciones se llevaron a cabo con el pleno conocimiento del gobierno de Clinton, y no fueron afectadas por la extrema represión de la sociedad de los talibanes. Los funcionarios talibanes incluso viajaron a EE.UU. para mantener negociaciones [11]. Testificando ante el Subcomité de la Cámara sobre Asia y el Pacífico el 12 de febrero de 1998, el representante de Unocal mencionó la importancia del proyecto del gasoducto y las crecientes dificultades de la negociación con los talibanes:

Las reservas totales de petróleo de la región pueden llegar a más de 60.000 millones de barriles de petróleo. Algunos cálculos los ascienden a 200.000 millones de barriles… Desde el principio hemos dejado claro que la construcción del oleoducto que hemos propuesto pasando por Afganistán no podría comenzar hasta que haya un gobierno reconocido que tenga la confianza de gobiernos, dirigentes, y de nuestra compañía.

Cuando esas conversaciones se atascaron en julio de 2001 el gobierno de Bush amenazó a los talibanes con represalias militares si el gobierno no satisfacía las demandas estadounidenses. Las conversaciones finalmente se rompieron definitivamente el mes siguiente, un mes antes del 11-S.

EE.UU. se ha mostrado ciertamente serio respecto a las áreas de petróleo y gas del Mar Caspio y del Golfo Pérsico. Mediante una guerra u otra comenzando con la Guerra del Golfo de 1990-1991, EE.UU. ha logrado establecer bases militares en Arabia Saudí, Kuwait, Bahréin, Catar, Omán, Afganistán, Pakistán, Uzbekistán, Tayikistán, Kirguistán y Kazajstán.

La guerra contra los talibanes no se puede "ganar" a menos que matemos a todos en Afganistán. EE.UU. puede tratar de volver a negociar alguna forma de seguridad del oleoducto con los talibanes, luego irse, y cantar “victoria”. Seguramente Barack Obama puede pronunciar un elocuente discurso de victoria desde su teleapuntador. Podría incluso incluir las palabras “libertad” y “democracia”, pero ciertamente no “oleoducto”.

Quiéreme, quiéreme, quiéreme, quiéreme, soy ‘liberal’ (Gracias, Phil Ochs. Te echamos de menos.)

Angela Davis, estrella de los años sesenta, como la mayoría de los miembros del Partido Comunista, no era/es más radical que el ‘liberal’ estadounidense promedio. Recientemente se dirigió a Ocupa Wall Street: “Cuando dije que necesitamos un tercer partido, un partido radical, estaba proyectando hacia el futuro. No podemos permitir que un republicano llegue a presidente... ¿No recordamos cómo fue cuando Bush era presidente?” [12].

Sí, Angela, recordamos esos días. ¿Cómo olvidarlos ya que Bush, según todos los estándares importantes, sigue en la Casa Blanca? ¿Librando su guerra perpetua, la vigilancia implacable de la ciudadanía, lamiendo el culo a las corporaciones, la brutalidad policial? … ¿Qué ha cambiado? Excepto para peor. ¿Dónde quedó nuestro seguro nacional de salud financiado por los impuestos y organizado por el gobierno? ¿Dónde está nuestra educación universitaria asequible? Todavía la más retrógrada en el mundo “desarrollado”. ¿Dónde está nuestra marihuana legalizada, quiero decir verdaderamente legalizada? Si piensas que eso ha cambiado, debes estar drogada. ¿Dónde quedó nuestro aborto voluntario? ¿Qué piensa de eso nuestro Barack? ¿Están rescatando del olvido a los sindicatos indispensables? ¡Ah! ¿El ultra-importante salario mínimo? Ajustado a la inflación, igual que el de mediados de los años cincuenta.

¿Ha cesado la amenaza estadounidense al medio ambiente y ha cesado el movimiento ecológico mundial? Ve a decírselo a un activista-internacionalista dedicado. ¿Ha terminado el embargo de 50 años contra Cuba? No ha terminado, y todavía no puedo ir allá legalmente. ¿La Guerra contra el Terror del estado policial en el interior? Apenas pasa un mes sin que el FBI atrape a algunos jóvenes “terroristas”. ¿Y hay más bánksteres y estafadores de la sociedad de Wall Street encarcelados (excepto algunos inofensivos traficantes con información confidencial)? Nómbrame a uno. ¿Las necesarias regulaciones realmente duras del área financiera? Sigue esperando. ¿Y están arrestando a los ejecutivos de la Compañía Derramadora de Petróleo BP? ¿O a criminales de guerra, asesinos masivos, y torturadores con nombres como… Oh, no sé… veamos, tal vez como Cheney o Bush o Rumsfeld o Wolfowitz o alguien con un nombre raro como Condoleezza? Todos andan completamente libres, todos vitoreados.

“Una importante decadencia de EE.UU. progresista ocurrió durante los años de Clinton mientras numerosos ‘liberales’ y sus organizaciones aceptaron la presencia de un presidente demócrata como sustituto adecuado para las cosas en las que solían creer los ‘liberales’. El ‘liberalismo’ y un espíritu socialdemócrata dolorosamente cultivado durante los 60 años anteriores se marchitaron durante el gobierno de Clinton”, Sam Smith [13].

“Un cambio de presidentees como un cambio en las campañas publicitarias de una gaseosa; el producto en sí no cambia de gusto, pero ahora tiene una nueva ‘imagen’, Richard K. Moore.



Notas

1. Haaretz.com (Israel), 25 de octubre de 2007; edición impresa 26 de octubre (?)
2. Washington Post, March 5, 2009?
3. "Face the Nation", CBS, January 8, 2012;
4. The Guardian (London), January 31, 2012"
5. "PBS's Dishonest Iran Edit", FAIR (Fairness and Accuracy in Reporting), January 10, 2012
6. Reuters, January 12, 2012
7. http://killinghope.org/bblum6/assass.htm
8. Video de Pletka haciendo estas observaciones.
9. Discurso pronunciado por el presidente en la Convención de Veteranos de Guerras en el Exterior, 17 de agosto de 2009.
10. Discurso en la Paul H. Nitze School for Advanced International Studies, Washington, DC, 20 de diciembre de 2007
11. Vea, por ejemplo, el artículo del 17 de diciembre de 1997 en el periódico británico The Telegraph, "Oil barons court Taliban in Texas".
12. Washington Post, January 15, 2012
13. Sam Smith fue mucho tiempo editor y periodista en Washington, DC, ahora vive en Maine.

William Blum es autor de Killing Hope: U.S. Military and CIA Interventions Since World War II, Rogue State: a guide to the World’s Only Super Power y West-Bloc Dissident: a Cold War Political Memoir. Para contactos: BBlum6@aol.com

Fuente: Killinhope.org

Fuente: http://www.zcommunications.org/the-grand-ayatollah-of-nuclear-menace-by-william-blum

martes, 31 de enero de 2012

Apuntando a Irán

Los "halcones" abandonan la bandada ante la amenaza de guerra


Jim Lobe
IPS

El ensayista británico Samuel Johnson (1709-1784) escribió que, cuando un hombre sabe que va a ser ahorcado, logra concentrarse de una forma maravillosa. Lo mismo podría aplicarse a los "halcones" en Estados Unidos, cuando ven que la idea de una guerra con Irán se hace más real.

La amenaza de Teherán de bloquear el estratégico estrecho de Ormuz acrecentó los temores de un conflicto bélico, mientras Israel habla de atacar instalaciones nucleares iraníes y continúa la escalada de sanciones económicas internacionales contra la República Islámica.
La tensión aumentó también este mes con el asesinato --en un atentado al parecer orquestado por la agencia de inteligencia israelí Mossad-- del científico iraní Mustafa Ahmadi Roshdan, quien supervisaba la planta de enriquecimiento de uranio de Natanz. Se trató del quinto homicidio de un científico iraní en los últimos dos años.
Como si fuera poco, candidatos presidenciales del opositor Partido Republicano de Estados Unidos hicieron belicosas declaraciones contra Teherán, deseosos de mostrarles a los votantes fundamentalistas cristianos y judíos su amor por Israel, mientras la influyente revista Foreign Affairs publicó un artículo titulado "Hora de atacar a Irán. Por qué el ataque es la opción menos mala".
El artículo fue escrito por Matthew Kroenig, quien acaba de terminar un periodo de anónimo analista estratégico en el Departamento (ministerio) de Defensa. En él aboga por una ofensiva aérea limitada y cuidadosamente calibrada contra las instalaciones nucleares iraníes y sus defensas antiaéreas.
Sin embargo, en el marco de la arenga a favor de una guerra, varias figuras de la elite de política exterior, incluidos varios destacados "halcones" (ala más belicista de Washington) que en su momento apoyaron la invasión a Iraq, ahora aconsejan a Estados Unidos e Israel frenar la escalada de amenazas.
"Otra vez tenemos esta terrible actitud", escribió Leslie Gelb, presidente emérito del Consejo de Relaciones Exteriores, influyente centro de estudios en política exterior que publica Foreign Affairs, y llamó a realizar sesiones en el Senado para analizar las consecuencias de la guerra en Iraq.
"Como antes, estamos dejando que un montón de ignorantes, políticos torpes y especialistas en asuntos exteriores politizados hagan ultimátums. Como antes, estamos dejando que nos conduzcan rápidamente hacia una guerra", dijo este arrepentido partidario de la invasión a Iraq, refiriéndose al coro de neoconservadores y otros halcones con quienes estuvo alineado.
Por su parte, el exanalista de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) Kenneth Pollack, cuyas opiniones han sido frecuentemente citadas por los halcones, escribió en The New Republic que no solo había que frenar la escalada, sino que el camino de las sanciones seguido por el gobierno de Barack Obama y la Unión Europea estaba resultando contraproducente.
Pollack, de la Brookings Institution, es autor del libro "The Threatening Storm: The Case for Invading Iraq" (La tormenta amenazante: los argumentos para invadir Iraq), de 2002, obra de referencia para los halcones antes de la guerra contra ese país de Medio Oriente.
"El problema es que las sanciones (contra el Banco Central de Irán) tienen tanto potencial dañino que pueden ser contraproducentes", escribió, mencionando su posible impacto negativo sobre las atribuladas economías de Occidente y la dificultad de mantenerlas si causaran una catástrofe humanitaria como la que sufrió Iraq desde 1992 y hasta la invasión de 2003.
"Cuanto más añadimos tensión con Irán, más responderá ese país, y la forma en que le gusta hacerlo puede derivar en una escalada no planeada. Sin duda, una guerra afectará mucho, mucho más a Irán que a nosotros. Pero también será dolorosa para nosotros, y puede durar más de lo que todos quieren", añadió.
Otra influyente figura entre los halcones liberales, Anne-Marie Slaughter, profesora de la Universidad de Princeton, señaló en el sitio web Project-syndicate-org que Occidente e Irán estaban en un juego peligroso. Estados Unidos y la Unión Europea ponen a Teherán en la disyuntiva de "retractarse públicamente, cosa que no hará, o aumentar sus provocaciones", sostuvo.
"Cuanto más amenace Occidente públicamente a Irán, más fácilmente los líderes iraníes podrán presentar a Estados Unidos como el Gran Satán frente a sectores de la población iraní que en los últimos tiempos han tratado de considerar a este país como su amigo", escribió Slaughter, quien renunció como directora de planificación de políticas en la oficina de la secretaria de Estado (canciller), Hillary Rodham Clinton.
"Es hora de que prevalezcan cabezas más frías, con una estrategia que ayude a Irán a retroceder", añadió, sugiriendo que podría reactivarse el abortado esfuerzo de mediación de Turquía y Brasil, de 2010.
Otro halcón que apoyó la guerra en Iraq, Bill Keller, columnista en el periódico The New York Times, arremetió contra el artículo de Foreign Affairs, asegurando a sus lectores que excolegas de Kroenig en el Pentágono "estaban bastante sorprendidos por lo que había escrito"
El artículo de Kroenig, sostuvo, "combina el alarmismo de una amenaza nuclear de Irán con la más optimista idea de que Estados Unidos es capaz de mejorar las cosas".
A diferencia de los pronósticos de Kroenig, Keller escribió: "Con seguridad, un ataque contra Irán unirá al pueblo iraní alrededor de los mulá y hará que el líder supremo redoble los esfuerzos para obtener capacidad nuclear, solo que a mayor profundidad bajo tierra y sin inspectores internacionales".
"En el Pentágono, a veces lo escuchas planteado de esta manera: Bombardear a Irán es la mejor forma de lograr exactamente lo que queremos evitar", añadió.
En una respuesta a Kroenig titulada "No es hora de atacar a Irán", Colin Kahl, quien trabajó hasta diciembre en el Pentágono como jefe de políticas para Medio Oriente, arguyó que el escenario de un conflicto limpio y calibrado era un espejismo. "Una guerra contra Irán sería extremadamente violenta y un desastre, con una cantidad significativa de consecuencias y de víctimas", alertó.
Entre otras objeciones, Kahl, del neoconservador Center for a New American Security, advirtió que un ataque preventivo contra Irán podría derivar en una guerra regional, consolidar el apoyo popular al régimen y transformar el discurso popular de la Primavera Árabe en uno decididamente antiestadounidense.

Fuente: http://www.ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=100048