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lunes, 17 de octubre de 2011

No es un tema moral

Por Alfredo Zaiat
Los ministros de Economía del G-20 se reunieron en París en la última escala preparatoria de la cumbre de presidentes de ese club de potencias y emergentes en Cannes, el 3 y 4 de noviembre próximos. Desde el primer encuentro en noviembre de 2008, en Washington, se han convocado los principales líderes mundiales ya en cinco oportunidades y van para la sexta. Si se evalúa el estado de la economía de EE.UU. y Europa en ese período, el saldo no es alentador, con tasas de desocupación record, estancamiento productivo, abultadas deudas soberanas impagables y corrida de depósitos contra bancos al borde de la quiebra. Una mirada académica condescendiente apuntaría a que la situación hubiera sido peor sin esa cobertura política global. Es un escenario imposible de apropiar pero el crecimiento del movimiento de los indignados, en Europa, y de Occupy Wall Street, en Estados Unidos, refleja que el G-20 bajo los dictados de los países dominantes se ha demostrado inoperante para abordar con firmeza la crisis internacional.



Resulta tan potente la hegemonía de las finanzas y la corriente de pensamiento ortodoxa que la convalida que, pese a los evidentes costos de esta debacle, esa estructura de poder continúan siendo el (des)ordenador de la economía global. Ese lugar privilegiado lo preservan en el núcleo del liderazgo político mundial a pesar del fracaso para rescatar a esas economías de la crisis con medidas de ajuste fiscal, cuyo objetivo real es garantizar el pago de la deuda y el salvataje de bancos. Si bien es una declaración protocolar y exculpatoria, no deja de sorprender la presentación en la página web de la próxima cumbre del G-20 en Francia. Se afirma que “las acciones concertadas y decisivas del G-20, con su composición equilibrada de los países desarrollados y en desarrollo ayudaron al mundo a hacer frente eficazmente a la crisis financiera y económica, y el G-20 ya ha emitido una serie de resultados importantes”.



La reacción contra esas políticas que las potencias consideran exitosas se está multiplicando en movilizaciones sociales que cuestionan a gobiernos y financistas. A estos últimos se los acusa como los principales responsables de la debacle. Existen múltiples motivos para concentrar en esas figuras el repudio social: honorarios extravagantes, beneficios obscenos, arrogancia sin límites, comportamientos de nuevos ricos e impunidad. Conductas que se han reforzado en estos años a pesar de que tuvieron que ser auxiliados con millonarios fondos públicos para evitar quiebras generalizadas en el sistema financiero.



Una de las claves para entender esta crisis y pensar caminos alternativos es precisar el tipo de “responsabilidad” por ese desmoronamiento. No es una tarea sencilla porque banqueros y financistas reúnen cualidades que provocan el rechazo inmediato, como el Gordon Gekko de Michael Douglas en Wall Street. Eludir esa legítima y comprensible reacción es el primer paso para comprender que la crisis no es sólo por el accionar de hombres inescrupulosos, sino por las reglas establecidas para el funcionamiento de la economía con predominio de las finanzas. El documental Inside Job es la acusación moral a unos individuos que violentaron las bases del sueño americano, mientras que el realizado por griegos, Debtocracy, es una explicación de las estructuras y regulaciones de la actual globalización que crearon las condiciones para la obscenidad financiera que precipitó la debacle. En el primer documental se expresa el pensamiento liberal-individualista, que glorifica como denigra a la persona como sujeto autónomo y responsable. En la otra, la estructura económica y las fuerzas sociales determinan el accionar de los individuos.



No era ni es previsible esperar un comportamiento diferente del que tienen diariamente banqueros y financistas luego de que durante décadas se diseñó e implementó una descomunal desregulación de los mercados de capitales a nivel global. También se han perfeccionado los instrumentos de especulación financiera, con los denominados “derivados” como estrellas de ese casino global. Se constituyó así un universo de oportunidades de ganancias fuera de control. No debería sorprender entonces la voracidad de esos operadores si su principal objetivo es la maximización de ganancias especulativas. En otras palabras, lo describió el economista francés Frédéric Lordon en Adiós a las finanzas. Reconstrucción de un mundo en quiebra, señalando que “pedirle a un trader que no haga una jugada rentable en nombre de reservas morales o escrúpulos de conciencia es pedirle que sabotee su propia carrera cuando está jugando un juego declarado lícito por el que le pagan por jugar”. “Dar por descontado que en nombre de tales razones un banquero no presione a todo su banco, con la trade room a la cabeza, para obtener la máxima rentabilidad y sostener ante sus accionistas la comparación con sus competidores, es pedirle que trabaje para su propio despido”, concluye Lordon.



El origen, expansión y persistencia de esta crisis se aborda con más complejidad si se desvía un poco la mirada sobre los individuos, aunque sin perderlos del foco, para orientar el análisis principal en las características del funcionamiento de las finanzas globales. La desregulación de las normas bancarias, el cada vez mayor predominio de las calificadoras de riesgo, la deliberada decisión de Estados Unidos de mantener la opacidad de las finanzas de los paraísos fiscales, la intervención-gendarme del FMI con sus recetas de ajuste ortodoxo y la resistencia al control del flujo de capitales especulativos han definido en conjunto la arquitectura financiera internacional que hoy ha sumergido al mundo desarrollado en una crisis de proporciones.

viernes, 14 de octubre de 2011

"En el último año y medio hemos vivido un golpe de Estado de la Unión Europea"


Patricia Rivas

Rebelión

"Algunas veces me pregunto si después de estos días oscuros en Grecia, el daño mayor se encontrará en la economía o en la democracia".

Leónidas Vatikiotis es economista y periodista. Ha trabajado como corresponsal de diferentes medios de comunicación en más de 15 países, y es especialista en temas de economía y política internacional. Elegido en dos ocasiones para la administración de la Cámara de Economía de Grecia, desde 2010 es profesor universitario de Economía Política en Chipre. En 2011 se encargó de la asesoría científica del documental “Debtocracy”, sobre la actual crisis de soberanía y deuda de Grecia.

Rebelión quiso aprovechar su paso por Madrid durante las jornadas “Viviendo en deudocracia”, celebradas el 7 y 8 de octubre, para conversar con él sobre los desafíos que enfrenta el pueblo de Grecia, que se enfrenta, en palabras de Leonidas Vatikiotis a una época oscura, un auténtico golpe de estado perpetrado por la Comisión Europea y que se traduce en unos niveles de represión y brutalidad policial sólo comparables a la época de la dictadura.

¿Se está planteando la posibilidad entre los movimientos de protesta de salir del euro? ¿No cree que sería un ajuste de igual intensidad pero mucho más rápido y les permitiría recuperar la soberanía sobre su política económica?

Creo que no solamente en Grecia, sino en todos los países de la periferia de la eurozona (hablo de Irlanda, España, Portugal, Italia y Grecia), el euro fue nefasto para los pueblos. Tenemos una explosión del desempleo, tenemos programas de austeridad terribles, tenemos la demolición del Estado del Bienestar que nuestros países tenían desde el período de la postguerra mundial. Creo que estos lugares deben salir de la zona euro de la Unión Europea por el bien de sus pueblos.

El mes pasado, hablo de las conclusiones de la cumbre europea de marzo a julio, vimos el memorándum más agresivo sobre Grecia para que adopte la política económica de la Unión Europea. La cumbre de la Unión Europea fue un copia y pega del primer memorándum sobre Grecia, que fue firmado en mayo de 2010. Creo que en los próximos meses, no ya en los próximos años, vamos a asistir al aumento de las edades de jubilación, veremos el desmantelamiento masivo del sector público, veremos la demolición de los acuerdos colectivos entre los sindicatos y la patronal. Todo esto lleva la firma de la Unión Europea, se ha decidido en la Unión Europea.

Por eso creo que los pueblos de estos países -no las clases dominantes- deben imponer la salida de la Unión Europea; deben imponer una política monetaria independiente que favorezca la creación de nuevos puestos de trabajo, que sea favorable a los pueblos y no a los intereses de los exportadores alemanes y de los banqueros alemanes, como es el caso actualmente.

¿Ha adoptado el movimiento de resistencia en Grecia la salida del euro como propuesta?

No. Hasta ahora la mayoría de los griegos piensa que es mejor para nosotros permanecer en la Unión Europea. Los griegos creían que la participación en la Unión Europea, y mucho más en la zona euro, les ayudaría a mejorar sus condiciones de vida. Creían que Unión Europea era sinónimo de Estado del Bienestar, más hospitales, más universidades, más escuelas. Y ahora viene la Unión Europea –no el Fondo Monetario Internacional- y dice: “tienen que cerrar escuelas, hospitales y universidades”. Estoy diciendo que ha sido la Unión Europea y no el FMI porque en el caso de Grecia la Unión Europea ha sido mucho más estricta que el FMI. Incluso ahora, la Unión Europea, Ángela Merkel y otros miembros de la Comisión Europea dicen cuáles serán las medidas de austeridad de la semana siguiente.

Usted está señalando la ausencia de soberanía en los países europeos, no solamente en Grecia, aunque quizá Grecia es el ejemplo donde mejor se ve que el Gobierno ya no dirige el país, sino que éste es gobernado desde las instituciones europeas y los banqueros.

En Grecia llamamos al primer ministro Papandreu, "Tsolákoglu", que fue el primer ministro designado por la ocupación nazi desde 1941 hasta 1942. Creo que no es una peculiaridad de Grecia. En España ocurre también algo similar. Por ejemplo, la prohibición del déficit público que se decidió en España es una violación de la voluntad del pueblo español. Si el pueblo español en las próximas elecciones elige a un partido que ocasiona presupuestos deficitarios, será ilegal, porque hay una ley que prohíbe el déficit público. Creo que hay una cuestión muy seria en la Unión Europea: ¿quién decide? Creo que la clase dominante de todos los países de la Unión Europea le han dado este derecho a la Comisión Europea porque la Comisión Europea hace su trabajo mejor, con más facilidad, y sin causar grandes conflictos. No creo que los banqueros o las bolsas griegas deban retomar la soberanía del país que le han cedido a la Comisión Europea. Creo que es hora de que los pueblos de la Unión Europea tomen de nuevo el poder en confrontación con la clase dominante del país y la Unión Europea.

Grecia cuenta con una izquierda “tradicional” fuerte (sindicatos y partidos de izquierda), y hemos visto en las movilizaciones muchos jóvenes, que además han ido acumulando una experiencia de lucha en los últimos años. ¿Cuál es la situación? ¿Ha alcanzado el movimiento un grado de articulación y consensuado algo parecido a un programa con puntos aceptados por todos?

Mire, para decir la verdad, el movimiento en Grecia no ha respondido al desafío que tiene frente a sí. Nadie fuera de Grecia ha entendido que en el último año y medio hemos vivido un golpe de Estado. La brutalidad policial solamente se puede comparar con el periodo de la dictadura de Georgios Papadopoulos, el dictador al frente de la Junta de Generales entre 1967 y 1974. Cuando tres o cuatro personas se congregan en las plazas de Atenas, la policía los golpea con enorme violencia. Hemos visto en las primeras páginas de los periódicos fotografías de la policía golpeando a estudiantes de 6, 10, 12 años. Subrayo este aspecto porque si no lo conoces no puedes entender lo que ha sucedido en Grecia.

Toda esta tradición de la izquierda y del movimiento ahora no es capaz de sobreponerse a esta política de la represión. En mayo de 2010 tuvimos un incendio en una sucursal bancaria en el que murieron 3 personas. Todos nosotros creemos que quienes incendiaron el lugar no eran manifestantes, porque todos nosotros al día siguiente tuvimos que responder por qué habíamos quemado a tres trabajadores el día de la huelga general.

En Grecia tenemos un Estado profundamente corrupto y no hay Estado de Derecho. Hay violaciones de la ley todos los días, y la policía no rinde cuentas.

En Pakistán se dice que mientras en los demás países el Estado tiene un Ejército, en Pakistán el Ejército tiene un país. En Grecia, nosotros decimos que la policía tiene un país.

El documental “Debtocracy” muestra lo que está ocurriendo en Grecia y la brutalidad policial. Por ejemplo, ha habido casos de periodistas gravemente heridos. Al principio, cuando la policía comenzó a golpear a los periodistas, y especialmente a los reporteros gráficos pidieron que la policía les entregara chalecos con la palabra “PRENSA” escrita para que los agentes no les pegaran. Nosotros les advertimos: no os los pongáis, porque os pegarán a vosotros antes que a nadie. Y así ocurrió. Las personas que llevaban el distintivo de “PRENSA” fueron los primeros objetivos de los policías, que los golpeaban antes que a los manifestantes.
Explico esto para entender por qué el movimiento, hasta ahora, no ha respondido al desafío.

Leonidas Vatikiotis nos envía esta imagen, publicada por el periódico Eleftherotypia y la titula "La democracia en los años del FMI".

¿De modo que usted atribuye a la violencia y la represión la causa por la que el movimiento no ha alcanzado un grado mayor de desarrollo?

Sí. Es a causa de la represión gubernamental. La policía actúa bajo las órdenes del Gobierno. Debo decirle que el vicepresidente de Grecia, Vagelis Veniselos y ministro de Finanzas, amenazó al pueblo con sacar los tanques a las calles. Dijo: “Si es necesario, ¿por qué no?”

¿Llevan un recuento de personas que han sido heridas o encarceladas?

Sí, por supuesto. Hay reconocidos periodistas que han perdido su oído por disparos de bombas de humo de la policía. Hay muchas investigaciones sobre la actuación policial, pero no ocurre nada.
Hay una relación muy estrecha entre los medios de comunicación de circulación masiva, la policía y el Gobierno, que carece de toda legitimidad. El Gobierno del PASOK ahora en la encuesta de Gallup, tiene una aceptación del 10-15%. Hay otras encuestas publicadas que le dan incluso resultados por debajo de eso.

De modo que hay un Gobierno sin legitimidad y al mismo tiempo el movimiento carece de una plataforma política que articule propuestas…

Sí hay plataformas políticas. Antes se me olvidó mencionar que un papel muy negativo dentro del movimiento lo han desempeñado los sindicatos del sector privado (GSEE), que ha secundado al Gobierno y no ha tenido ningún protagonismo para rechazar la política de recortes. Ellos no dicen: “nosotros no pagamos, nosotros no debemos”, como lo afirman todas las plazas y las gentes que están luchando en Grecia.

¿Cuál ha sido el diálogo entre la izquierda tradicional y la izquierda que ha emergido del propio movimiento, en la lucha?

No hay buenas relaciones, pero no hay enemistad. En las huelgas ves a la izquierda clásica, a la nueva, a los estudiantes, a la gente de las plazas, todos juntos. Hay algunas pequeñas sectas , pero ¿a quién le importan?

¿Hay canales de comunicación entre estos sectores?

Por supuesto. Debo decirle que en el mes de mayo, cuando emergió el primer movimiento de indignados en las plazas, los medios de comunicación más conservadores, que apoyan las medidas de austeridad del FMI y la Unión Europea, dijeron: “¡Vivan las plazas!” y afirmaron que el futuro pertenece a las plazas, y no a la izquierda, no a los estudiantes ni a los trabajadores. Porque querían caracterizar al movimiento de indignados como contrario a la política. Pero cuando el movimiento de las plazas continuó en la lucha, en la segunda o tercera semana, ya estaba exigiendo la salida del FMI y de la Unión Europea. Se politizó muy rápida y naturalmente, sin influencias externas ni invasiones por parte de las organizaciones políticas de la izquierda. De modo fisiológico y con gran normalidad, la gente que acudía a las plazas decía: “No a las medidas de austeridad, queremos un sector público fuerte que sirva a los intereses del pueblo; queremos más hospitales y no recortes del gasto social, etc”.

Le pido su punto de vista, dejando a un lado lo que nos gustaría que ocurriera. ¿Cuál cree usted que es el futuro cercano de Grecia?

El futuro próximo si la dejamos sola será una época oscura. El futuro inmediato es una suspensión de pagos. Alemania con los banqueros han decidido imponernos la quiebra. A primera vista parece muy bonito, porque ¿qué significa la suspensión de pagos? Significa recorte horizontal de los bonos griegos de deuda al 50%. Así que podría pensarse ¿cuál es el problema? Esto supondría una gran reducción de la deuda griega. Pero es justamente lo contrario de lo que queremos, porque el diablo está en los detalles. Y los alemanes reducirán nuestra deuda en unos términos muy estrictos, que serán: primero, zona económica especial; es decir, maquiladoras. Justamente lo que ocurre en Guatemala, Honduras, México. Quieren imponernos un régimen sin impuestos, sin leyes laborales, sin protección medioambiental. Eso es lo primero, las zonas económicas especiales. En segundo lugar nos impondrán un enorme programa de privatización por valor de 50 mil millones de euros: quieren poner a la venta no solamente la propiedad pública, como las empresas de agua, energía, telecomunicaciones, puertos, aeropuertos, etc, sino incluso islas, montañas… cualquier cosa que sea de titularidad pública. En tercer lugar, nuevas medidas de austeridad. Hasta ahora, el Gobierno ha despedido a 200 mil empleados públicos, desde octubre de 2009, de los que la mayoría son profesores, enfermeras, médicos, trabajadores municipales, empleados de limpieza, etc. Subrayo esto porque se trata de servicios con un enorme impacto en la sociedad. Esto se volverá en nuestra contra en nuestra vida cotidiana. La semana pasada decidieron hasta el 31 de diciembre próximo despedir 30 mil empleados públicos más. Y estoy seguro de que les seguirán decenas de miles más, porque hay grandes déficits. Las medidas de austeridad causan recesión, la recesión causa déficit, y ¿qué dice la Unión Europea? “Tienen déficit: despidan empleados públicos”. Es un círculo sin salida.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

NOTA DE LOS EDITORES:

Recibimos esta nota de José Daniel Fierro, que queremos compartir con nuestras lectoras:"Un día como hoy de hace 75 años, el 14 de octubre del 36, llegaron los primeros 500 brigadistas internacionales a Albacete para defender la República de trabajadores. Se barajan cifras de que llegaron a ser entre 30 mil y 60 mil voluntarios antifascistas de más de 53 países los que llegaron a formar parte de las Brigadas.
Hoy comenzamos en Atenas la segunda jornada de paro total en el transporte (aquí no existen servicios mínimos), los basureros hace 10 días que no trabajan, los operarios de aduanas van a cumplir 6 días de paros, estibadores, funcionarios del ministerio de cultura, y un sinnumero de trabajadores de otros sectores saldrán a la calle o pararán también hoy en espera de la huelga general de 48 horas que paralizará el país los próximos miércoles y jueves. Todos contra el capitalismo. No pasarán"

miércoles, 13 de julio de 2011

'Vivimos bajo una ocupación económica'

Grecia


IPS Noticias

Tres jóvenes dispuestos a filmar un video de 15 minutos sobre la auditoría creada por el presidente ecuatoriano Rafael Correa para saber qué parte de la deuda de su país era ilegítima fue el punto de partida para producir "Debtocracy" (deudocracia), un documental griego que da la vuelta al mundo por Internet.

"En la primera semana de lanzamiento en copileft (libre distribución) en Internet logramos 500.000 visitas, todo un fenómeno en Grecia, dijo Leonidas Vatikiotis, periodista especializado en economía y uno de los responsables de este filme de 75 minutos editado por BitsnBytes, quien explicó las causas y las soluciones de la deuda griega desde una perspectiva crítica.

Vatikiotis narró a IPS que "este es un documental financiado por la gente". "Comenzamos haciendo una grabación breve, pero se fueron sumando al proyecto más personas dispuestas a ayudarnos y los aportes recibidos permitieron financiarlo, algo indispensable para sentirnos libres de la influencia de empresas, bancos o partidos políticos", puntualizó.

IPS: ¿Cuál es el objetivo de Debtocracy?

LEÓNIDAS VATIKIOTIS: Tratamos de explicar cómo la crisis económico-financiera de Grecia se gestó y generó dentro del propio sistema de deuda y queremos dejar patente la forma irregular en que nuestros dirigentes políticos gestionaron la situación, de espaldas al pueblo pese a saber del mal que estaban haciendo.

Ellos pretenden presentarnos como una nación de gente poco trabajadora, que gasta mucho. Por eso, intentamos explicar que no somos vagos. Reconocemos que hay problemas estructurales en la economía, pero esto tiene que ver principalmente con que el gobierno se niega a imponer intereses tasas sobre los "grandes capitales", es decir los propietarios de las navieras, bancos, sobre la Iglesia, etcétera.

IPS: ¿Por qué eligieron ese nombre para el documental?

LV: "Debtocracy" fusiona dos nombres. Por un lado, deuda y por otro democracia. Creemos que "Debtocracy" es lo contrario que democracy, porque mucha gente en Grecia piensa que ahora estamos, de alguna manera, viviendo bajo una ocupación económica.

IPS: ¿Está en la política económica europea el germen de esa crisis?

LV: Los problemas estructurales del sistema capitalista no comenzaron en 2007 o 2008 como quieren hacer creer a la opinión pública, sino en los años 70.

Después de los problemas estructurales de la economía mundial llegaron los que se generaron en la Unión Europea (UE). Este sistema unitario creó déficit y deudas muy serias en la periferia del bloque.

En su naturaleza, la UE ha creado la situación de deuda que ahora afrontamos.

IPS: ¿Qué sugieren como solución a esta crisis de deuda?

LV: Como primera herramienta, la creación de una auditoría como la que hicieron en Ecuador para verificar qué partes de la deuda eran ilegales.

Al mismo tiempo, algunos de nosotros también consideramos necesario salirnos de la zona euro, por los problemas que crea. Hemos visto a algunos países que no son miembros de la UE que se las han arreglado por la habilidad que han tenido para devaluar su moneda, algo que los miembros de la eurozona no podemos hacer.

Este es el caso de Islandia que nacionalizó los bancos, dejó que colapsen, no se les inyectó dinero y devaluaron su moneda. Creo que en Grecia deberíamos de hacer lo mismo.

IPS: Usted habló de deuda ilegítima, ¿cómo explica ese concepto?

LV: Para que la deuda contraída por un Estado se pueda considerar ilegítima, los préstamos deben haber sido tomados sin el conocimiento del pueblo, sin que ese dinero prestado se invierta en proyectos o actividades que no beneficien a la gente y que los bancos que lo prestaron conozcan ambas cosas. Para evaluar todo esto sería necesaria la auditoría que he comentado.

IPS: El documental muestra varios ejemplos de deudas ilegítimas

LV: Sí, por ejemplo se habla por encima de cómo fue el propio Estados Unidos el que hizo valer este concepto tras declarar su independencia y también cuando Cuba pasó a ser territorio estadounidense tras la descolonización española. Entonces se declaró ilegítima la deuda contraída por la isla caribeña.

Otro caso más reciente fue la deuda que Iraq tenía con Francia o Rusia, principalmente, y que el gobierno títere, tras la ocupación estadounidense en 2003, no reconoció.

IPS: ¿Cómo puede demostrarse que la deuda de un país es ilegítima?

LV: Mediante una simple auditoría que desglose acuerdos, contratos, créditos y demás. Así sería posible demostrar en qué contratos se produjeron fraudes. La deuda podría ser declarada ilegítima y los griegos no estaríamos moralmente obligados a pagarla.

Para el gobierno ecuatoriano de Rafael Correa no fue fácil realizar la auditoría, porque los órganos de la administración estaban controlados por personas con fuertes intereses, pero lo consiguieron.

Cuando Correa anunció que no pagaría, los bonos de su país cayeron en picada y los accionistas que habían comprado la deuda la pusieron a la venta a precios muy baratos, entonces Ecuador aprovechó y compró la deuda a cubierto de los medios de comunicación. Así se logró afrontar buena parte de esos compromisos.

IPS: ¿Es eso lo que se está intentando hacer también en Grecia?

LV: Muchos griegos queremos demostrar que se trata de una deuda contraída por gobernantes corruptos a quienes los ciudadanos de a pie, los trabajadores, tenemos que pagársela.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Central Europeo pretenden que los griegos paguemos una deuda insostenible y tomada a través de fórmulas corruptas con unos rescates que la incrementan más. Y detrás de todo el asunto están esos dos organismos multilaterales haciendo de protectores de los intereses de los acreedores.

IPS: ¿Cómo repercuten estos rescates en la situación social?

LV: Los rescates están generando recortes sociales sin precedentes. Incrementan las horas de trabajo con contratos mucho más precarios. Las pensiones se rebajan, la edad de jubilación se retrasa, se privatizan los servicios públicos y se ponen en manos de los mismos acreedores.

Los grandes medios de comunicación se ocupan de que parezca que solo existe la posibilidad de seguir pagando a toda costa, porque sirven a los mismos poderes económicos a los que los Estados deben la mayor parte de la deuda.

IPS: ¿Considera a la corrupción un factor de fondo en las causas de la crisis financiera?

LV: Por supuesto. La corrupción es un gran problema para Grecia, aunque debemos darle su peso en la balanza y ver que no está en primer lugar. Incluso si cambiáramos a todos los dirigentes políticos griegos, vendrían otros creando la misma enfermedad, porque el germen está en el sistema.

No negamos que los políticos griegos sean corruptos y que juegan un gran papel en esta crisis, pero hay que mirar las dos caras que tiene la corrupción. Por un lado son los dirigentes quienes se quedan con grandes primas, pero en el otro lado están las grandes empresas extranjeras que les inducen a esa práctica ilegal.

IPS: ¿Qué dificultades afrontan las familias frente a los recortes del rescate?

LV: Uno de los ejemplos que aparecen en el documental es el de un médico que pertenece a Doctors of the World. Esta organización no gubernamental que fue creada para trabajar en África subsahariana ahora tuvo que dejar sus puestos allí y regresar a Grecia porque aquí hay gente que pasa por las mismas o peores necesidades.

En Greca hay familias que pasan hambre y eso es un reflejo de los efectos de las medidas de recorte del gobierno. Mucha gente estaría de acuerdo en sufrir recortes si viera que tienen sentido, que las medidas funcionan, pero no es el caso, porque la crisis crece cada año.

Los griegos pensamos que no estamos sufriendo recortes para que el país ahorre, sino para pagar a los prestamistas extranjeros. Y por eso ahora dicen ¡basta, no pagaremos por una deuda que destruye a nuestra sociedad!