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miércoles, 14 de marzo de 2012

La ley HR347: 10 Años de Cárcel por Protestar


Luis Aguilar
Rebelión

Si hay una cosa que los Amos del Universo tienen muy claro es que —en el proceso de transición del actual Sistema Mundo Capitalista u otro Sistema Mundo aún desconocido, pero al parecer será más tenebroso que el de hoy— antes de que brote la ira de los siervos, hay que matar las semillas de la rebelión. Utilizando con un doble sentido el concepto de la "seguridad nacional" —la seguridad de que a la población civil se le está despojando de sus derechos para que no interrumpa con las decisiones de los de arriba— los dueños del poder están construyendo un cerco de leyes (sic) para controlar firmemente a las grandes masas de siervos.
—Papá, papá, ¿has oído que nos están quitando nuestros derechos civiles? — Eso no se come hijo, mientras haya trabajo, dinero, comida, carro y donde vivir, no hay de qué preocuparse.
A la ya conocida Acta de Autorización de la Defensa Nacional, firmada por Obama el 31 de diciembre pasado y que permite la detención indefinida sin juicio, hasta otros proyectos de ley que están en el Congreso y que proponen aplicar la mencionada Acta a los ciudadanos estadounidenses o retirarles su ciudadanía si son sospechosos de "terrorismo", pasando por la "autoridad" que tiene el presidente de ordenar la eliminación de un ciudadano estadounidense "sospechoso" de ser terrorista, ahora se suma una nueva ley que acabará con las protestas ciudadanas en las calles. La nueva legislación es la HR347, el Federal Restricted Buildings and Grounds Improvement Act of 2011, también conocida como “El proyecto de ley del traspaso”, que fue firmada como ley por el Presidente Obama el pasado 8 de marzo (1). Esta ley criminaliza eficazmente las protestas y, qué duda cabe, afectará directamente a los grupos y movimientos de protesta como Ocupemos Wall Street. Esta legislación establece que cualquier persona que con conocimiento “entre o permanezca en cualquier edificio o terreno (de acceso) restringido sin la autoridad legal para hacerlo”, con el “intento de impedir o interrumpir las acciones del gobierno o labores oficiales, y se involucra en una conducta desordenada o interfiere dentro, o cerca a, cualquier edificio o terreno (de acceso) restringido” o “impide o interrumpe la conducta ordenada de las actividades del gobierno o de las labores oficiales”, serán castigados con una multa o “o el encarcelamiento por no más de 10 años, o ambos”. (Entrecomillado agregado)
—Hey Arturito, agarra tu mochila y vamos para la marcha de protesta en Wall Street. —¡Estás loco! Yo no quiero terminar como canario.
Y ya existen muchos problemas con esta ley, pues no intenta definir claramente lo que es “impedir o interrumpir la conducta ordenada de las actividades del gobierno o las funciones oficiales”, ni especifica que son las “actividades del gobierno” o qué es una “función oficial”. Esta imprecisión permitirá que el gobierno y las fuerzas policiales sofoquen con eficacia las protestas y la libertad de expresión, criminalizando así acciones tales como las próximas protestas de Ocupa Chicago anti-NATO/G-8. Además, dicha ley hará imposible que los estadounidenses ejerciten sus derechos de la primera enmienda cuando en las “las actividades del gobierno” están ocurriendo “asuntos oficiales”. Así, esta ley permitiría que los agentes encargados de hacer cumplir la ley federal (como el Servicio Secreto o la policía local, por ejemplo) “presenten cargos contra las personas involucradas en protestas políticas en cualquier parte del país", lo que será el principio del camino para que "los violadores de esta ley enfrenten penas criminales que incluyen el encarcelamiento hasta por 10 años”. Entonces, sin una definición clara de que tipo de actos pueden ser castigados bajo esta ley, la misma está para el abuso oficial, como la policía de la Ciudad de Nueva York lo ha hecho en las protestas de Ocupemos Wall Street, bajo la noción de que tomar las fotos y grabar vídeos es una forma de "conducta desordenada". Hasta la libertad de prensa caerá bajo la tiranía de esta ley. Finalmente, tampoco es de sorprenderse que los legisladores en el Congreso de los Estados Unidos —súbditos leales al verdadero poder— que, irónicamente, son electos con el voto de las masas, son los que aprobaron esta ley. En la Casa de Representantes solo tres congresistas votaron contra la medida: Paul Broun, Justin Amash y Ron Paul, irónicamente tres Republicanos.
— Tío ¿por qué está colocando una copia de los Derechos Civiles en un cofre? — Porque ya son una reliquia del pasado, sobrino.
Notas: (1) http://www.sott.net/articles/show/242766-Obama-Signs-Anti-Protest-Trespass-Bill-H-R-347

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

lunes, 26 de septiembre de 2011

"Los matan y no es noticia"


Unai Aranzadi

Gara

Desde el golpe cívico-militar del 28 de junio del 2009, Honduras se ha convertido en uno de los lugares del mundo donde más se violenta a medios y comunicadores. Sin embargo, la instauración de un régimen conservador aliado del libre mercado, ha servido para que los negocios informativos y las organizaciones de periodistas que éstos avalan hayan optado por el silencio frente a estas graves violaciones de los derechos humanos.
La mejor forma que tiene el poder de defender un objetivo indefendible es ocultándolo y es un hecho que el de la represión en Honduras, es un tema intencionadamente apartado. Desde que el cierre de medios de comunicación, asesinato, secuestro y tortura de periodistas se hizo común en el país centroamericano, ni los egrupos españoles Prisa, Vocento o RTVE han querido preguntarse por qué matan a la oposición en la segunda nación más pobre del continente americano. Según confesaba el reportero de un conocido diario español, la ausencia de información sobre Honduras «está causada por motivos de agenda, pero política, no periodística». En su opinión, «no es que la visita al médico de un opositor cubano o el juicio a un magnate de la comunicación venezolano ocupen mil veces más espacio que quince periodistas hondureños asesinados, sino que los casos de violencia contra periodistas y opositores en Honduras no existen ni como reseña al pie de nuestra edición digital».
El año pasado, en el Día Internacional por la Libertad de Prensa y mientras Honduras se convertía en el país con más periodistas asesinados, el diario «El País» publicó un reportaje de mil palabras, titulado: «El periodista como personaje incómodo». En él no se citaba ni una sola vez al país centroamericano; de hecho, ni tan siquiera lo incluyeron en su listado de diez estados «prioritarios». Aquel mismo día, la organización financiada por instituciones de Washington y corporaciones francesas Reporteros Sin Fronteras dio inicio a la tradición de no incluir al Gobierno golpista en su influyente lista de «depredadores de la libertad de prensa». El responsable de su delegación americana, Benoit Hervieu, concluyó en un escrito que, para él, el número de muertes no era suficientemente elevado como para incluir a Honduras en esa poderosa lista que los oligopolios mediáticos utilizan como referente global de la libertad de prensa.
En el ámbito internacional, CNN, la cadena desinformativa más poderosa de América y el mundo, se unió al paradójico lema de Reporteros Sin Fronteras de «si no lo contamos, no existe» y optó por retransmitir el funeral de Michael Jackson para no contar el golpe de Estado. En su versión latinoamericana, la CNN resucitó el pinochetismo y, en lugar de hablar de golpe, acuñó el novedoso termino de «sucesión forzada». Por lo que corresponde a la prensa española, tan selectiva y exigente en materia de condenas, los editores llevan más de dos años sin divulgar la sangrienta consolidación de la ultraderecha hondureña. Para ellos, que tan bien saben posicionar a la opinión pública cuando les interesa, los actos de violencia y represión sólo son noticiables si se dan en los países que no toleran la injerencia extranjera. Fieles a su doble rasero, el silencio seguirá siendo la respuesta de Washington y Madrid, siempre que Honduras continúe fuera del ALBA y «Open For Bussiness» (como el golpismo recientemente publicitó) porque, en realidad, la libertad que les renta e interesa, es la de empresa y no la de prensa.

Invisibilizar para oprimir

Gracias a esta invisibilización del terror golpista que oprime a la resistencia, en general, y a los periodistas, en particular, el régimen de militares y empresarios puede seguir matando sin sentir presión internacional. Tal y como denuncia el sueco Dick Emanuelsson, el único corresponsal extranjero residente en Tegucigalpa, «ni uno solo de los quince asesinatos de periodistas ha sido resuelto, pues los crímenes son investigados por el mismo régimen que los comete». Emanuelsson sabe de lo que habla. En 2005, antes de tener que escapar de Colombia, denunció que el paramilitarismo del presidente Alvaro Uribe ponía a sus críticos en la diana y que el DAS (servicio secreto) estaba asesinando opositores. En aquel momento, las élites políticas y periodísticas a ambos lados del Atlántico, tacharon de inverosímil su tesis, pero es hoy cuando los propios juzgados de Bogotá han probado que aquellas afirmaciones de periodistas y supervivientes no sólo son ciertas sino más graves de lo estimado. Para el reportero escandinavo, «hoy en Honduras se reproduce el mismo patrón de exterminio. Si será así que hasta el golpismo reconoce que Alvaro Uribe y Colombia son los grandes asesores en materia de seguridad».
El periodista Hollman Morris, testigo de la represión hondureña y también víctima de las amenazas del siempre mimado por la prensa española narco-Estado colombiano, identifica la dependencia que los medios privados tienen del capital como causante de sus silencios en la línea editorial. «Ese matrimonio entre medios que informan por dinero y conglomerados empresariales ligados a los estados, es malsano. Hay que separarlos». Y, tras ser registrado en un retén donde el Ejército acababa de matar al joven manifestante Pedro Magdiel, señaló: «La prueba es que aquí se mata, pero los muertos no están saliendo».
Sin embargo, no sólo en Tegucigalpa, Washington o Madrid los «defensores» de la libertad de prensa dan la espalda a la realidad catracha. En una reciente visita del periodista hondureño Félix Molina a Euskal Herria, medios como «El Correo» y «El País» y la agencia Efe, así como la Asociación de Periodistas Vascos (ligada a Vocento), no quisieron acudir a su comparecencia, organizada en solidaridad con la prensa hondureña. A su término, Molina, víctima del golpismo que aterrizó en Bilbao gracias a la ONG Mundubat, manifestó que «el vacío realizado por los compañeros de la madrastra patria ha sido doloroso». Pero, conocedor de nuestra historia, matizó: «Tampoco me sorprende mucho, pues en Honduras sucede algo parecido. Allí, como aquí, el Gobierno homenajea a ciertos profesionales mientras olvidan a los periodistas asesinados por el Estado. Nos dicen que todos somos iguales, aunque unos son más iguales que otros».

Fuente original: http://www.gara.net/paperezkoa/20110925/292936/es/Periodistas-Honduras-los-matan-no-es-noticia

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

jueves, 7 de abril de 2011

La libertad de prensa en Estados Unidos


auto-hermes.ning.com


La colonización informativa del imperio es prácticamente absoluta en todo el mundo porque las informaciones sobre política interna estadounidense tienen un gran protagonismo en los medios de comunicación de todo el mundo dado que las decisiones que se toman en ese país afectan a toda la comunidad internacional y porque Estados Unidos es el centro del sistema nervioso del sistema comunicacional mundial y las noticias que allí se generan tienen garantizada su transmisión por todo el globo.

 Ello se explica con amplitud en el capitulo dedicado a Estados Unidos en el libro “Desinformación: Cómo los medios ocultan al mundo” de Pascual Serrano que he comentado con anterioridad.

 Algunos acontecimientos puntuales, tales como la tragedia humana generada por el ciclón Katrina, permiten el análisis de los rasgos esenciales del comportamiento de los medios corporativos de prensa en la superpotencia. Se silenciaba, por ejemplo, que seis semanas tras la catástrofe, los blancos ricos habían podido volver a sus casas y el centro comercial tenia agua, electricidad y todas las facilidades, en tanto que los barrios de negros seguían llenos de escombros y soldados fuertemente armados que impedían a sus vecinos instalarse en las suyas.

 De los negocios de la reconstrucción de Nueva Orleans no se ha hablado aún en los grandes medios. Solo la prensa progresista mexicana ha publicado que una ley que obligaba a los contratistas a pagar sueldos equivalentes a los que predominan en la región fue suspendida para que empresas como Halliburton pagaran menos del salario mínimo a inmigrantes mexicanos y centroamericanos traídos para los trabajos de la reconstrucción en Nueva Orleans, mientras cobraban al gobierno como si pagaran sueldos altos.

 Se denunciaba la situación de abandono de los cadáveres tras el huracán pero no se explicaba que se impedía a los trabajadores emergentes y agentes funerarios voluntarios recoger los cadáveres. Tras la victoria electoral de Obama, el New York Times difundió una encuesta acerca del apoyo que éste tuvo, desglosando razas, sexos, población rural o urbana, nivel educativo y edad. Pero no se especificaban las clases sociales, como si no existieran diferencias entre ricos y pobres en la sociedad estadounidense.

 La mayoría de las encuestas, para averiguar la clase social del encuestado limita las opciones a tres: clase alta, media o baja, y la amplia mayoría se define como clase media. En las raras ocasiones en que se es más preciso, el 46% se define como clase trabajadora y el 32 % clase media. El término clase obrera o trabajadora apenas se utiliza en los medios o en la cultura política estadounidense.

 El término exiliado nunca se emplea para quienes se han visto obligados a salir de Estados Unidos por razones legales, como son los casos del ajedrecista Bobby Fisher y el director de cine Roman Polanski, exiliados respectivamente en Islandia y Francia. Estados Unidos es el único país del mundo desarrollado donde la financiación de las campañas electorales es privada. La mayoría de los fondos proceden de grupos financieros y empresariales que así compran su acceso a los candidatos y la capacidad de influir en sus políticas públicas. La prensa corporativa jamás habla de esto.

 Según las estadísticas, el 94% de los candidatos al congreso de Estados Unidos que ganaron las elecciones en 2006 fueron los mejor financiados. La ley establece que para poder participar en los debates televisivos de la campaña electoral, el candidato debe haber gastado o recaudado no menos de medio millón de dólares. Por cierto, el 40% de los congresistas son allí millonarios.

 Una constante de la cobertura informativa de las elecciones en Estados Unidos es mostrar más el carácter y la personalidad de los candidatos que sus verdaderas propuestas políticas. Los medios y los políticos coinciden en la estrategia de no abordar los temas que preocupan a la población, manteniéndolos fuera de la vista de los lectores, según Noam Chomsky, citado por Serrano.

 La información que recibe la comunidad internacional a través de los grandes medios no explica el funcionamiento del sistema electoral estadounidense. Por ejemplo, la razón por la que la opción política se limita a dos partidos, ambos influenciados por los grandes grupos económicos, financieros y corporativos.

 Esta situación explica la alienación de la mayoría de la población que no se siente representada por esos dos partidos políticos. El 72% de la población no se considera representado en el Congreso, lo que se considera causa de una enorme abstención.

 Serrano hace notar que el control oficial sobre los medios se ha incrementado en Estados Unidos con la excusa de la lucha contra el terrorismo y que los agentes gubernamentales infiltrados en los medios se han convertido en algo que es aceptado como normal. La abundancia de libros con contenidos críticos y negativos que se publican obedece a la ausencia de esa visión en los grandes medios, dice Pascual Serrano.…Y a la tolerancia del establishment en aras de blasonar de libertad de prensa porque considera que la escasa circulación y alcance de tales publicaciones les impide competir con los fabulosas recursos de que dispone la prensa corporativa, estimo yo.

Fuente original: http://auto-hermes.ning.com/profiles/blogs/la-libertad-de-prensa-en