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lunes, 19 de marzo de 2012

Chile: El cambio político

Manuel Cabieses Donoso
Punto Final
Desde la “revolución pingüina -mayo de 2006-, Chile vive un despertar democrático y rebelde. Sin expresarlo todavía resueltamente -debido a la erosión sufrida por la cultura política y la atomización de la organización social-, las movilizaciones del pueblo revelan una voluntad de cambio político e institucional. Lo que se cuestiona es la institucionalidad heredada de la dictadura junto con su modelo económico neoliberal. Cada vez es más claro que esas compuertas impiden toda solución a las demandas populares más significativas. Estamos en un punto en que si no se cambian la Constitución y el modelo económico, se producirá el inevitable desborde de la protesta social acumulada.
El pueblo está buscando a ciegas y en forma desordenada el camino de su liberación, rechazando toda tutoría política. Lo importante es que ha iniciado esa búsqueda -a contrapelo de los partidos que intentan limitar la protesta a aspectos sectoriales que no incluyan la Constitución ni el modelo de dominación-. Lo concreto es que se ha puesto fin a una larga etapa de sopor y resignación. La protesta social -cuyo epicentro está en Aysén pero que tiene réplicas en todo el país-, carece aún de la conducción política que le daría coherencia y rumbo definidos. No obstante, estamos viviendo una hora histórica. Vastos sectores del pueblo entienden necesario cambiar -por injusta e inhumana- la sociedad en que vivimos. Va creciendo un movimiento social y político que sin duda permitirá surgir liderazgos éticos y políticos que levantarán la alternativa pluralista y democrática de justicia social.
No es fácil percibir en todo su significado los fenómenos sociales en marcha. Ellos plantean la necesidad de trazar un rumbo para unir a la mayoría del pueblo. Se requiere un arduo trabajo para levantar una alternativa en cuyo seno pueda recrearse el partido del socialismo hoy ausente en la escena política. El tradicional pragmatismo de los partidos chilenos ha instalado la idea de que lo más importante es “derrotar a la derecha”, para lo cual hay que unir a toda la oposición, o sea a la Concertación con el Partido Comunista. Se trata de un sofisma de quienes rehuyen el fatigoso deber de construir una alternativa popular independiente. La Concertación y la Alianza sirven a los mismos intereses. Veinte años de gobiernos de la Concertación no fueron distintos a los dos años del empresario Sebastián Piñera. Incluso las ganancias del sector financiero y del capital extranjero -los verdaderos amos del país-, fueron mayores durante los gobiernos de la Concertación. El hartazgo de los banqueros llegó a la exultación de proclamar que “amaban” al social demócrata Ricardo Lagos. En circunstancias que Chile se desangra en el altar del capitalismo, las ganancias de las transnacionales alcanzaron su peak en el gobierno de la socialista Michelle Bachelet. Las utilidades que remesaron al exterior superaron los 25 mil millones de dólares, el doble que en el periodo de Lagos. En materia de represión, los gobiernos de la Concertación y la derecha tienen igualmente el dedo en el gatillo, y los primeros se anotan quince muertos, en su mayoría mapuches.
Hace falta un escrutinio más prolijo de la derecha que representa Piñera. Desde luego, no calza en el estereotipo de nuestra experiencia histórica, que proviene del “gobierno de los gerentes” de Jorge Alessandri (1958-64) y de la dictadura militar-empresarial (1973-90). También es insuficiente nuestro análisis del neoliberalismo. Sus mecanismos de cooptación social se han hecho evidentes bajo este gobierno, pero su matriz se encuentra en el gobierno de Bachelet. El modelo neoliberal incluye maniobras de focalización del gasto público para ganar posiciones en sectores populares. Piñera ha seguido -y en algunos rubros ha profundizado- esas políticas de la Concertación.
Una política democrática y popular no debería consistir en “derrotar a la derecha” de la mano con la otra derecha. El Partido Comunista, desde luego, está en su derecho a entenderse con la Concertación. Se trata de “su” política, aprobada democráticamente por sus militantes. Pero los demás sectores democráticos deberíamos orientarnos a fortalecer el movimiento social, para que de allí finalmente surja una alternativa independiente anticapitalista -porque en el capitalismo se encuentra la raíz de la crisis que afecta a Chile y que amenaza a la Humanidad-. La protesta social en nuestro país, no merece escapar de las llamas de la derecha liberal de Piñera para caer en las brasas de la derecha concertacionista. Es tiempo de fortalecer la independencia del movimiento social para permitirle que genere su propia alternativa política. Tal como ocurrió en Venezuela, Bolivia y Ecuador, ni más ni menos.

(Editorial de “Punto Final”, edición Nº 753, 16 de marzo, 2012)

http://www.puntofinal.cl/

viernes, 6 de enero de 2012

Marcha atrás



Piñera pasó a retiro su proyecto de negar la "dictadura"

Tras las duras críticas de propios y ajenos, el gobierno chileno dejó sin efecto la polémica propuesta que hizo al Consejo Nacional de Educación de referirse a la dictadura de Augusto Pinochet con la palabra "régimen", en textos y programas escolares. No obstante, el titular de la cartera educativa, Harald Beyer, anticipó que el Ejecutivo "enviará a la próxima sesión (del CNED) una nueva formulación que resuelva la controversia en este aspecto".

El gobierno buscaba cambiar la palabra "dictadura" por la de "régimen" para aludir al gobierno de Pinochet en los cursos para niños entre los 6 y 12 años. La propuesta, enviada a mediados de 2011 y aprobada en diciembre por el CNED, causó un gran revuelo en Chile y el rechazo de instituciones de derechos humanos, congresistas opositores e incluso de algunos oficialistas.

El ministro Beyer aseveró que el planteamiento del gobierno "nunca pretendió desconocer el carácter no democrático del régimen militar y las violaciones de los Derechos Humanos que ahí ocurrieron". Inicialmente, había dicho que se trataba de buscar un concepto "más general".

Por su parte, el CNED manifestó que no se percató del cambio en la frase "dictadura militar" por "régimen militar" y pidió al gobierno la revisión de la propuesta para darle una mejor "comprensión global al proceso histórico aludido en controversia". La dictadura que encabezó Pinochet comenzó el 11 de septiembre de 1973 con un golpe al entonces presidente socialista Salvador Allende y culminó en 1990, en una cruenta etapa de la historia de Chile que dejó un saldo de más de 3 mil muertos y desaparecidos.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Chile: Movilización en la calle y debate en el Congreso



Los estudiantes chilenos se movilizaron esta noche hasta el centro de Santiago en una nueva jornada de reclamo de educación gratuita y de calidad, esta vez apoyados por estudiantes de otros países latinoamericanos, mientras el oficialismo y la oposición negociaban en el Senado para aprobar la partida para educación con el fin de destrabar la aprobación del presupuesto 2012. La partida para Educación, que ayer fue rechazada en la Cámara de Diputados, será la última que tratarán los senadores, una vez que avancen las negociaciones que durante todo el día mantuvieron los líderes de la oposición y el gobierno. En la previa, hubo gases y represión en una movilización de los estudiantes universitarios, y detenciones de adolescentes en el desalojo de una escuela.
La concentración, convocada por los secundarios y respaldada por los universitarios de la Confederación de Estudiantes de Chile (Confech) culminó en el Parque Bustamante. La marcha fue programada para ser simultánea con otras similares en Colombia, Perú, Argentina, Brasil, España, Francia y Alemania, en defensa de la educación pública. La jornada de protesta comenzó a la mañana, cuando unos dos mil estudiantes, en su mayoría universitarios, realizaron una breve marcha por Santiago, que terminó con nuevas corridas con la Policía.
Más tensa fue la situación en el liceo municipal santiaguino Darío Salas, que tras cinco meses de estar tomado, fue desalojado esta tarde por Carabineros, procedimiento en el que la policía militarizada detuvo a 30 menores de edad.
El ministro vocero, Andrés Chadwick, calificó de "absolutamente innecesarias" la movilización de los estudiantes para expresar sus reclamos en el sector de la Usach hasta Blanco Encalada, y la manifestación de la tarde en la Plaza Italia. "Si el tema realmente es la educación, la marcha está completamente de más, sólo genera problemas a la gente, y la gente hoy día está diciendo `hasta cuando`", consideró el ministro.
El funcionario remarcó que el foco está puesto en tratamiento del Presupuesto 2012 en el Senado, donde se espera que la partida de Educación pueda ser destrabada en una jornada que se prevé de intensas negociaciones entre el Gobierno y la oposición. "Piensen ustedes que a esta misma hora está el Congreso Nacional, el Senado conversando intensamente para ver si se puede llegar a un acuerdo en materia de educación y luego entrar en votación después de almuerzo", señaló.
Hasta ayer, el Senado dejó aprobadas 9 partidas del proyecto de presupuesto y, tras un trabado debate esta mañana, los legisladores retomaron la sesión desde las 15 que se prolongará hasta su completa votación.
El senador opositor demócrata cristiano Andrés Zaldívar señaló a media tarde que "no se ha cerrado la conversación, y ese es un punto de referencia, pero nada más que eso", apuntando que "algo mejoran las cosas, pero no se acercaron a lo que uno quisiera".

Fuente:http://www.pagina12.com.ar/diario/ultimas/20-181964-2011-11-24.html

viernes, 28 de octubre de 2011

“Es difícil que el gobierno se haga un harakiri ideológico”



Juan Carlos Camaño

Mapocho Press


Ernesto Carmona, periodista y escritor chileno, es Secretario Ejecutivo de la Comisión de Investigación de Atentados a Periodistas, CIAP-FELAP. Cerca de su casa, como cerca de la casa de “todo el mundo”, los estudiantes extienden banderas y despliegan su “arsenal” de música y consignas, alimentando una lucha que ya lleva más de cinco meses y no ha dejado de sumar adhesiones, en defensa de la educación pública y gratuita.

- Lucha y más lucha, con elevado tono político y fuerte contenido ideológico. ¿Cuál es la salida luego de varios meses de confrontación sin concesiones?

- No hay una salida predecible. Este gobierno -el de Piñera- es manejado por los duros, por los herederos del pinochetismo, quienes apuestan al desgaste del movimiento estudiantil, no sin atravesar el mismo gobierno su propio desgaste, su crisis. Hoy Piñera no llega al 29 por ciento de aprobación popular.

- De un lado la derecha ultramontana, genocida, y enfrente los estudiantes con el apoyo de grandes sectores de la población…

- Sí, es bien difícil. El gobierno después de tantos meses no puede resistir un conflicto tan largo, teniendo que resolver otros problemas económicos y sociales muy serios. Estamos ante un empate técnico en un contexto en el que sectores de la Concertación van a la cola de los estudiantes, lo mismo que hace la Central de Trabajadores y otros, que ven en estos jóvenes manifestaciones reivindicativas que van más allá de lo sectorial. Por momentos esto se parece a la Argentina del 2001. Recordemos que la mitad de lo que gana un trabajador se le consume mandando a un solo hijo a la escuela universitaria. Es un conflicto social muy severo. Un conflicto social, político y económico.

- Por lo masivas de las movilizaciones y por los objetivos tan definidos, más el acompañamiento social, está muy claro que, después del paso de la dictadura militar pinochetista, esta es la primera vez que Chile ha vuelto plenamente a la vida política, entendiendo a ésta como la que también se sale del Parlamento, se vive en las calles, en las escuelas y universidades y se discute en las casas…

- Aquí hay una lucha de fondo, que podrá tener sus altos y bajos, pero que ha dejado y deja en claro la discusión central: un no rotundo a la injusticia que se provoca como consecuencia de que el tres por ciento de la población del país controla entre el setenta y el ochenta por ciento del producto, de la renta nacional, de la riqueza. Es muy determinante lo que se dirime y por eso es muy difícil que el gobierno se haga un harakiri ideológico y cambie el rumbo. Lo del desgaste del movimiento estudiantil, de haberlo, hay que sopesarlo dentro de una realidad global. Anoche veía algo parecido a esto en Colombia, estaba viendo también lo de los indignados en Wall Street y un hombre dijo que su plataforma era la de los estudiantes chilenos. Esta es una lucha, no solamente de los estudiantes de Chile, que se internacionaliza de distintas formas, porque el capitalismo está en crisis en todo el mundo.

- ¿Cómo se hace, en medio de esta efervescencia política y social, para no caer en un análisis ganado por el microclima?

- Es imposible caer en un microclima; estamos viviendo y hablando dentro de un movimiento social que comporta la participación de millones de personas, no de pequeños grupos. La clase media está decididamente involucrada en esta lucha. Esto no es una revolución, pero dentro de los canales de la institucionalidad existente tendrá que haber soluciones. No se puede ret- ¿Cuál es tu visión acerca del rol de los medios de comunicación en el conflicto?

- Los medios ponen el acento en los desmanes, en la existencia de los encapuchados, en si hay enfrentamientos con los pacos (carabineros). Se dedican a remarcar hechos de violencia de pequeños grupos. Por sobre todo, intentan desvirtuar y ningunear el reclamo legítimo de cientos de miles de estudiantes, acompañados por millones de personas. Pero, a pesar de que los medios quieren deformar la realidad, están obligados a dar cuenta de lo masivo del reclamo, de las grandes movilizaciones, de lo importante de las demandas, de cómo los dirigentes del movimiento estudiantil, jóvenes con una gran preparación política y teórica, se desplazan por el país y el mundo planteando con fundamentos sólidos el sentido de la lucha. Eso no lo pueden evitar los medios. Estamos ante jóvenes que demuestran una altísima capacidad de comunicación, a través de sus medios, de las redes, de haberle entrado políticamente a un tema sentido por la gran mayoría de la sociedad.

- ¿Cómo ven ustedes, desde la CIAP, lo que ocurre aquí y en otros lugares de la llamada “globalización neoliberal?

- Excepto la “guerra” en México, ninguno de los países de la región vive las matanzas y desapariciones de periodistas como en los tiempos de las dictaduras militares; no estamos en un cuadro de situación como el de la década del setenta. Sin embargo, los periodistas que se atreven a denunciar el funcionamiento del gran aparato del crimen organizado son asesinados o amenazados. México, Colombia, Perú y Honduras son los mayores exponentes del problema. La CIAP, en sus informes semestrales, elaborados con datos de fuentes propias, mantiene actualizadas a las organizaciones de la FELAP y a otras entidades sociales. Hoy la exigencia del trabajo nos plantea la necesidad de ampliar la red de corresponsales por país. En cuanto a lo que ocurre en Chile con la prensa, vale señalar, entre otras cuestiones de importancia, que los estudiantes no se callan ante los medios respecto del mal accionar de éstos y en la calle se lo dicen a los periodistas cara a cara, ante las cámaras y micrófonos.

Juan Carlos Camaño es Presidente de la Federación Latinoamericana de Periodistas, FELAP.

Fuente original: http://www.argenpress.info/2011/10/ernesto-carmona-habla-sobre-la-lucha-de.html

jueves, 27 de octubre de 2011

Chile: “Las próximas elecciones estarán marcadas por las demandas en las calles”

Entrevista a Lautaro Carmona, secretario general del Partido Comunista



José Luis Córdova y Fernando Quilodrán

El Siglo


El secretario general del PC conversó con El Siglo acerca de un asunto de gran interés: las elecciones que se avecinan, comenzado por las municipales de 2012, y reafirmó las posiciones de su colectividad y las gestiones en que se encuentra.

“En materia de alianzas hay que distinguir dos planos: uno es el de las que estamos construyendo en la perspectiva de la lista de concejales, y otro lo que se pueda concluir en acuerdo con toda la oposición con vistas a la elección de alcaldes.
En la de concejales es donde va a estar concentrada la atención de todo el partido de Arica a Punta Arenas.
En primer lugar, se halla para nosotros lo programático: cuál es la mirada respecto a un municipio democrático, que se ponga al servicio de la gente, que abra posibilidades para una amplia participación; que ponga en sus prioridades la actividad para abordar temas que hoy día afectan a la inmensa mayoría, sobre todo en la comunas más populares.
Esto no está desvinculado de la elección de alcaldes, las parlamentarias y presidenciales, pero es el único espacio en que cada fuerza política tiene la posibilidad de medir su incidencia e influencia electoral de carácter nacional.
Si se observa el desarrollo del cuadro político, marcado por la altísima valoración de lo que el movimiento por la educación ha puesto en el centro, deberá coincidir que lo que está en juego es el cuestionamiento al modelo neoliberal que concibe la educación, como dijo el presidente Piñera, como un bien de consumo y no como un derecho”.

-¿Con qué fuerzas políticas y sociales se está conversando?

“Yo diría primero que nuestra voluntad es que se integre a una lista de este tipo toda fuerza política declarada de oposición con tendencia de izquierda, con quienes coincidamos en cuestiones programáticas claras, que pase sólo por su voluntad ser parte de esta alianza. En primer lugar está la Izquierda Cristiana; por extensión, dada la forma en que se construye, el Movimiento Amplio de Izquierda (MAIZ) donde converge la Nueva Izquierda, además de sectores en los cuales tienen influencia Jorge Arrate y Sergio Aguiló. Es también nuestra voluntad involucrar al MAS, que encabeza Alejandro Navarro, otra cosa es que eso resulte o no. También creemos que deberían estar el Partido Humanista, los ecologistas y evidentemente no tendríamos por qué no estar de acuerdo en la incorporación del PRO. Una lista de todas estas fuerzas democráticas que tienen una propuesta alternativa, antineoliberal y que no pertenecen a la Concertación”.

-¿No habría el riesgo de que las propuestas programáticas para concejales se diluyan por la cercanía y tal vez mayor importancia de las elecciones parlamentarias y presidenciales?

“Más que un riesgo, fue un hecho real en las últimas elecciones. Pero el movimiento que revindica la educación pública ha puesto en el centro una discusión integral hasta cuestionar el lucro y relacionar de forma natural estos temas con cuestiones más estructurales e incluso de profundización democrática, como es el plebiscito.
Análogamente con eso habrá propuestas netamente municipales: participación ciudadana directa, que supone entre otras cosas consultas ciudadanas; el carácter fiscalizador de los concejales; y una relación ejemplar con la comunidad organizada tanto en juntas de vecinos como en sindicatos u organismos temáticos.
Pero es evidente que va haber temas directamente vinculados con políticas nacionales como la desmunicipalización o no de la salud, como también en demandas de que utilidades del cobre, tanto del estado como privados, dejen un aporte en el lugar en que se está explotando y que es donde deja calamidades medioambientales”.

Las relaciones con la DC

“La nuestra sería una lista de la oposición que no tiene pertenencia en la Concertación. No cabe ninguna duda que entre el Partido Comunista y la DC hay diferencias, como las hay con cada uno de los partidos de la Concertación. El asunto es si esa diferencia es suficiente como para justificar un debilitamiento a una propuesta que conciba una convergencia que, conservando la diferencia, privilegie lo unitario al poner en el centro lo que una.
Y decía bien Guillermo Teillier, presidente del partido, en una entrevista a un medio de comunicación, que volver a poner temas de la Guerra Fría es buscar justificaciones para impedir lo que es finalmente un instrumento.
Si es por buscar diferencias, no sé qué parte de Chile se vea afectada por las miradas distintas que tenemos en algunas cosas. No creo que el chileno crea que su salario mínimo va a dejar de serlo porque tengamos una mirada distinta, por ejemplo, sobre Cuba.
Nosotros no vamos a esconder ninguna diferencia, pero sobre todo vamos a sentirnos desafiados por la necesidad de la unidad del pueblo”.

-¿No podría alguien entender esa convergencia como una suerte de salvataje a la Concertación?

“La Concertación está en una crisis como coalición que gobernó durante cuatro periodos y que no tiene hoy un proyecto que entusiasme. Ese es un dato de la causa, no tan sólo lo digo yo.
Sería un salvataje si el PC o la gente que busca alianza o con la que tenemos alianza imaginaran que todo este trabajo es en función de reactivar la Concertación, de subordinarnos a ella, y eso no es así. Construir una nueva mayoría supone el aporte de sectores y tendencias políticas y sociales que tengan por eje la identidad antineoliberal, y eso va a cruzar evidentemente el eje de los partidos que están en la oposición incluyendo a los de la Concertación.

Nunca se ha planteado que esto sea para salvar la mirada neoliberal que hubo o que hay en la Concertación. No, esto es una convergencia que tiene que proponerse políticas que son para terminar, como algunos analistas han dicho, con la segunda fase de una transición que se hace infinita. Ahí está vinculada la exclusión, por ejemplo en el ámbito electoral, o la ausencia de participación ciudadana como la falta de plebiscitos, hasta llegar a tener una constitución política creada y aprobada por la ciudadanía”.

-4 alcaldes, 70 concejales: ¿con cuántos queda satisfecho el PC?

“Creo que este país necesita un crecimiento significativo de la cantidad de representantes en el gobierno municipal del Partido Comunista, de la izquierda antineoliberal. Tanto en concejales como en alcaldes.
Una de las claves para que eso se logre es que esta fuerte demanda de democratización distinguirá que quienes sean nuestros representantes no van a hacer un compromiso protocolar porque sí, sino que tienen una historia de lucha. Hay consecuencia entre el discurso y la acción. Eso es lo primero, y es por eso que yo tengo un optimismo con bases sólidas.
En cuanto a candidatos a alcaldes, hemos demostrado que tenemos capacidades de una gestión eficiente. Nuestro juicio es que ninguno de nuestros cuatro alcaldes ha dejado una evaluación como la que ha pasado en La Florida, que a mitad de campaña, por razones que escapan al alcalde, la alcaldía está en manos de la UDI. Eso no nos pasa a nosotros.
Yo nunca he querido decir la cantidad exacta de los municipios a los que postulamos. Tengo mucho respeto por nuestros aliados, por eso queremos esperar las propuestas que ellos legítimamente tienen, de en qué municipio levantar candidatos de este movimiento en que está Arrate y Aguiló, la IC u otros. Hay lugares que son emblemáticos y sería tremendo que se repitiera el error que se cometió en Estación Central de cuestionar la relevancia que tienen las figuras de izquierda. Allí se decidió perder y que hoy día el alcalde sea de la UDI. Yo espero que eso no ocurra, por cuestionamientos que no tienen más asidero que la pretensión de un líder, por más significativo que sea. Por eso se perdió Valparaíso, Recoleta y muchas otras comunas”.

Cronograma de lo que viene

“Nosotros vamos a hacer saber a la Concertación a través de los secretarios generales, que es el espacio convenido para esto, cuáles son nuestras expectativas. Vamos a buscar entre nosotros mediante qué mecanismos validamos nuestros candidatos a alcaldes y nos ponemos a trabajar, les formamos sus comités, vemos sus propuestas programáticas pues por supuesto cada comuna tiene su propia particularidad, y la Concertación verá qué tiempo se toma. He escuchado que tienen tentativas de primarias en marzo o abril, seremos respetuosos de ello, sin que eso nos atrase.

Nosotros usaremos un mecanismo que determinemos concientemente, pero será uno que instale una candidatura con absoluta autoridad. No cabe ninguna duda de que serán candidatos que van a cumplir con creces la exigencia de liderazgos indiscutibles para su comuna.

Lo haremos con consulta directa, con asambleas de dirigentes sociales, con primarias propias. Lo único que sé es que por respeto esa exigencia no se la vamos a hacer a la Concertación para que determinen sus candidatos únicos, porque obviamente nosotros tampoco nos sentiríamos convocados a un mecanismo legítimo que pudiera tener la Concertación y que es válido para ellos”.

-¿La inscripción automática no rige en estas elecciones?

“No está descartado aún. Yo tengo la esperanza que de las palabras se pase al hecho concreto. El mejor escenario para una fuerza progresista, una fuerza cuestionadora de lo establecido, es la participación plena de todo el universo potencial. Se está topando con el camino a seguir para relacionar el inscrito automáticamente según su fecha de nacimiento -y eso no cuesta nada a través de un sistema computacional- con el lugar donde él vota.
Se debe hacer un sistema accesible, que no sea ninguna traba burocrática, que pueda ser a través de Internet.
Yo estoy porque se agilice todo”.

-¿Qué mensaje enviaría al partido sobre el trabajo electoral?

“Creo que la experiencia acumulada nos dice que dado lo que yo expliqué, el factor tiempo es clave cuando no tenemos recursos. Tenemos un atraso que debemos revertir.

Mi llamado es que trabajemos todos, porque el que se queda atrás nos atrasa a todos.

Tenemos una obligación con Chile: no puede haber ni un chileno ni una chilena que ubicados en cualquier parte del país, hasta el más alejado, y que tenga la intención de entregar su sufragio a una persona que represente las políticas del Partido Comunista no tenga la oportunidad de hacerlo porque no había candidato. Si no lo va hacer, que sea porque tiene otra legítima opción”.

- Fuentes: http://www.elsiglo.cl%20www.pcchile.cl/

martes, 18 de octubre de 2011

Chile:Propuesta para cambiar el sistema


Ruben Andino Maldonado

Punto Final

Los estudiantes secundarios están invitando a la sociedad a sumarse a su movimiento y afirman que los problemas que afronta la educación son los mismos de la salud, vivienda, bajos salarios y mala calidad de vida en general. El fallido diálogo entre el gobierno y el movimiento por la educación está creando una situación de inestabilidad social y política, que deriva de la ineptitud del Ejecutivo para responder a las demandas formuladas por los actores sociales del sector y su incapacidad para ceder ante la voluntad de la inmensa mayoría de la población.

El ministro de Educación, Felipe Bulnes, se presentó a la mesa de diálogo con el argumento de que la gratuidad hará que los pobres financien la educación de los ricos. Pero no llevó respuestas concretas a las demandas planteadas en estos meses por el movimiento, en orden a terminar con el lucro en la enseñanza básica, media y superior. Luego de fracasar la segunda reunión de la mesa, el ministro Secretario General de Gobierno, Andrés Chadwick, motejó a los estudiantes de “ultras” y dijo que la Confech está controlada por “los más duros entre los duros”. Sin embargo, parece que los universitarios no son los más radicales en su relación con el gobierno, porque los primeros en abandonar el diálogo fueron los jóvenes agrupados en la Coordinadora Nacional de Estudiantes Secundarios (Cones) y en la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (Aces).

Aunque el presidente de Renovación Nacional, Carlos Larraín, piense que constituyen “una manga de inútiles subversivos”, los estudiantes tienen sólidos fundamentos y una organización bien montada para sustentar su planteamiento de una educación pública gratuita y de calidad en Chile.

La ACES agrupa a estudiantes de todo el país y funciona a través de asambleas autónomas por colegios, provincias y regiones. Sus voceros no tienen atribuciones para tomar decisiones sin consutar. Para lograr acuerdos deben poner en consideración todas las propuestas a sus respectivas asambleas de base. El proceso de deliberación en todo el país demora cerca de una semana, y en la toma de decisiones utilizan también las nuevas tecnologías de la información, como conferencias vía telefonía (IP).

Propuesta de la ACES

La ACES ha formulado una propuesta que fue preparada de manera rigurosa durante más de dos meses. Tiene más de cuarenta páginas y está sustentada en el financiamiento de la educación bajo aportes basados en aula y no por subvención. Contiene un conjunto de demandas de corto, mediano y largo plazo, que tienen como base los cuatro ejes centrales compartidos por el movimiento estudiantil secundario: la reconstrucción de colegios, la educación gratuita y estatal, pase escolar válido los 365 días del año y énfasis en la educación técnica-profesional.

Alfredo Vielma Vidal, vocero de la organización conversó con Punto Final sobre esta propuesta, que tiene como eje el deber del Estado de proporcionar a los jóvenes un sistema educativo gratuito y financiado por el fisco, que termine en el mediano plazo con personas o empresas que se lucran con fondos que el sector público les asigna para colaborar en el proceso de enseñanza.

Lejos de sostener una posición intransigente, los estudiantes entienden que el cambio de sistema no puede realizarse de manera automática. En lo inmediato, proponen dos metas fundamentales: poner fin al lucro en todo el sistema educativo y lograr que el sector público, con apoyo de la comunidad, ejerza mayor control sobre los establecimientos particulares subvencionados o de educación superior que reciben fondos del Estado.

Organizados desde la base

El vocero de la ACES dice que el presidente Sebastián Piñera no ha mostrado disposición real para llegar a un acuerdo y que su ministro de Educación mantiene incólume su ya gastada propuesta, centrada en poner algo de plata en la mesa para aumentar créditos y becas, pero sin tocar el lucro. “Necesitamos desarrollar una presión grande que obligue al gobierno a ceder”, afirma Vielma y recuerda que el Estado gasta el 10% de los recursos del cobre en armas. “Nos preguntamos, ¿por qué no los puede destinar a educación? Esta no es la única fórmula que proponen los estudiantes para allegar recursos, ya que también existe la posibilidad de una reforma tributaria que grave a los más ricos, o aumentar el royalty minero a las multinacionales”.

Alfredo Vielma agrega que “la sociedad ha comenzado a comprender que los problemas de la educación son los mismos de la vivienda, la salud, la precariedad de los salarios y las malas condiciones de vida de la población”. Por esta razón los estudiantes agrupados en la ACES priorizan una salida social y sistémica al conflicto, en que los estudiantes y otros actores sociales participen organizados en asambleas territoriales de base, constituidas en conjunto con sindicatos, juntas de vecinos o centros de madres.

El vocero estudiantil rebate de manera frontal el argumento del ministro Bulnes de que los sectores más pudientes deben pagar por la educación. “El sistema debe ser gratuito en todos sus niveles; desde la educación de párvulos hasta la superior, porque la educación constituye a la vez un derecho social y un bien público”.

Participación y control social

La propuesta de la ACES señala que el carácter caótico, desarticulado y competitivo de la lógica mercantil aplicada a la educación impide desarrollar sinergias de colaboración, como las que podrían establecerse entre las universidades regionales y las escuelas y liceos de las diversas comunas de Chile. Los estudiantes proponen un estrecho control social de los recursos que el sector público destina a educación, mediante un modelo descentralizado, participativo y comunitario; gestionado por órganos del Estado en los que la comunidad se involucre de manera activa en las decisiones que le incumben.

Según este modelo, la comunidad debe ejercer control sobre la gestión de los colegios mediante consejos escolares y territoriales de la educación, que intervengan en la definición de los contenidos curriculares asesorados por pedagogos, psicólogos, docentes para talleres, asistentes sociales y otros especialistas. También proponen reformular, en conjunto con la comunidad escolar, los reglamentos internos y los manuales de convivencia de cada establecimiento.

Un aspecto relevante de la propuesta de la ACES es el énfasis que pone en la articulación que debe existir entre la educación técnica-profesional y la educación superior técnica y universitaria. En este aspecto, los estudiantes formulan una severa crítica a los actuales centros de formación técnica e institutos profesionales, casi íntegramente en manos privadas, proponiendo la creación de CFT e IP estatales y gratuitos. Recuerdan que Inacap era una institución estatal de formación técnica que fue entregada durante la dictadura a la Confederación de la Producción y el Comercio.

Los jóvenes ven la educación técnica del país vinculada con un “nuevo proyecto de desarrollo económico y productivo”. En el mismo sentido, proponen prácticas laborales pagadas en equivalencia con las horas trabajadas por los estudiantes, también reivindican el derecho de los practicantes a sindicarse. Aunque la propuesta estudiantil enfatiza los aspectos técnicos-profesionales de la enseñanza, también pone en tela de juicio la educación concebida como bien de consumo y factor de inversión productiva, que concibe a los estudiantes como “capital humano” y mano de obra barata.

“Necesitamos saber de la historia de Chile y aprender a conocer del mundo actual. No es suficiente que el gobierno aumente los recursos presupuestarios. Estamos demandando un nuevo modelo de educación en el que conozcamos más filosofía e historia”, señalan. En esta misma línea, la ACES plantea reformular la Jornada Escolar Completa (JEC) y propone incorporar en la extensión horaria de los liceos, talleres de educación cívica o comunitaria, que permitan el desarrollo integral de los estudiantes como ciudadanos conscientes y responsables.

El objetivo es cambiar el sistema

Alfredo Vielma afirma que la unidad del movimiento por la educación es fundamental para llegar a resultados efectivos y cambiar este sistema. Aunque reconoce algunas diferencias dentro del movimiento, ve a todos los participantes unidos en torno a los objetivos fundamentales y con una creciente coordinación con otros sectores sociales excluidos.

Dice que el gobierno “trata de criminalizar a los estudiantes, usando como pretexto el proyecto de ley anti-tomas, que es una medida desesperada para hacernos negociar con la pistola en la cabeza. Su conducta está mostrando improvisación; el gobierno no sabe cómo actuar ante un movimiento que tiene el apoyo de más del 80% de la ciudadanía. Se intenta mostrar a los carabineros como víctimas, en circunstancias en las que, haciendo uso de su investidura, han ejercido una violencia inusitada que incluso ha conducido a la muerte de nuestro compañero el estudiante Manuel Gutiérrez”

Publicado en “Punto Final”, edición Nº 744, 14 de octubre, 2011 revistapuntofinal@movistar.cl
http://www.puntofinal.cl/

http://www.pf-memoriahistorica.org/

rCR

viernes, 7 de octubre de 2011

Chile: Reflexiones acerca del movimiento estudiantil


Manuel Acuña Asenjo

Rebelión

Las protestas estudiantiles que se desencadenaron en Chile a partir del 14 de junio pasado, que siguen activas y que, probablemente, continuarán estándolo un tiempo más bajo distintas formas y referencias, nos permiten formular una serie de reflexiones. A ellas nos referiremos en las páginas que siguen a continuación.

PERSISTENCIA DEL MOVIMIENTO EN EL TIEMPO

Una de las primeras interrogantes que surgen en relación al movimiento estudiantil de 2011 dice relación con su supervivencia, su persistencia o prolongación en el tiempo, circunstancia que sorprende no a pocos políticos y estudiosos, y maravilla a quienes cifran en ello sus esperanzas por el advenimiento de una sociedad mejor.
Sostengo, fundamentalmente, en esta materia, y a riesgo de parecer un tanto simplista, que la clave de dicha permanencia no es otra sino, precisamente, su carácter de ‘movimiento’, es decir, de agrupación social, de unión de numerosos individuos en torno a un descubrimiento común, una revelación que los afecta a todos, una nueva perspectiva para ellos acerca de la realidad. O, como lo define Francesco Alberoni,
“El movimiento es el proceso histórico que va del estado a la institución y que termina cuando la institución se encuentra por entero consolidada y ha reproducido la cotidianeidad”[1].
Y es que resulta crucial, para estos efectos, definir lo que ha de entenderse por movimiento. Porque a partir de esa definición pueden desprenderse otras consideraciones.
Para abordar estas materias, sin embargo, previo es introducirnos, aunque sea brevemente, en las tesis del investigador italiano.
En efecto, sostiene Francesco Alberoni, uno de los pioneros en el estudio de los movimientos sociales, que en las sociedades donde existe una fuerte división del trabajo ningún individuo puede sobrevivir sin el aporte de los demás, circunstancia que obliga a vivir en comunidad. Al establecerse ese grupo humano en el carácter de estructura social se organiza, al mismo tiempo, un campo de solidaridad que puede ser más o menos intenso según el tipo de organización que adopten sus fuerzas sociales en disputa.
“Observando estos fenómenos heterogéneos, he llegado a la conclusión que el fenómeno más original, más específico que lo caracteriza, es algo que se encuentra en la mente del individuo. Una experiencia, un modo de ver el mundo y de comportarse con los demás que he llamado ‘estado naciente’. Cuando viven esta experiencia tienden los individuos a formar campos de solidaridad increíblemente intensos y exhiben una capacidad de renovación, de riesgo, de proselitismo extraordinariamente más elevada que la empleada en la vida cotidiana. El movimiento se ha puesto en acción en estos núcleos sociales, tal vez pequeñísimos, que se reconocen unos a otros y que, sobretodo, ejercitan una acción de movilización y de guía”[2].
La solidaridad social, entonces, comienza a hacerse manifiesta en forma de efervescencia colectiva. Pero esta manifestación, para poder ser posible, oculta una clave, un secreto, un mecanismo que la guía, al cual se refiere Durkheim con las siguientes palabras:
“Cuando las conciencias individuales, en lugar de separarse unas de otras, entran estrechamente en unión e interactúan activamente unas sobre otras, de esa síntesis emerge una vida psíquica de nuevo tipo. Esta se distingue de aquella que guía al individuo solitario en primer lugar por su particular intensidad: los sentimientos que nacen y se desarrollan en el seno de los grupos tienen una energía a la que no llegan los sentimientos puramente individuales. El hombre que la experimenta tiene la impresión de estar dominado por una fuerza que no reconoce como suya, que lo trasciende, que no domina […]”[3]
Si el ‘movimiento’ es el proceso histórico que va desde el estado naciente a la institución y que termina cuando ésta se consolida y reproduce la cotidianeidad, ‘movimiento’ pasa a ser sinónimo de ‘estado naciente’; y ‘estado naciente’, a la vez, de ‘movimiento’. Pero este hecho no sucede en cualquier momento ni en cualquier lugar. Como lo expresa Alberoni:
“Los grandes movimientos surgen cuando en el sistema social han madurado las condiciones económicas, sociales y políticas que provocan, a un cierto punto, el simultáneo activarse de muchos procesos de estado naciente”[4].
Un grupo humano en estado naciente es un grupo capaz de hacer grandes transformaciones, de provocar cambios espectaculares en el campo de la solidaridad. Y es que dicho estado no es un simple acto intuitivo, una emoción que dura un minuto, una hora, un día. Alberoni lo expresa con las siguientes palabras:
“Es el descubrimiento que la propia vida precedente fue malgastada, que el mundo es distinto a como creíamos y que puede ser cambiado. El estado naciente es abandonar lo conocido y abrazar lo ignoto. Es una muerte y un renacimiento, un cambio irreversible que determina todos los comportamientos sucesivos”[5].
El estado naciente es, pues, un estado que se prolonga en el tiempo porque es un convencimiento de estar obrando en conformidad a lo que se cree o piensa.
Entonces, no por otra causa el movimiento estudiantil chileno ha perdurado y seguirá haciéndolo en el futuro (si es que prosigue); y es porque se encuentra en ‘estado naciente’, porque tiene el convencimiento de estar actuando en la forma debida, porque, en suma, tiene la mística que requiere toda organización humana para realizar sus ideas, para hacerlas posible. Lo que nos lleva a preguntarnos qué es lo que, realmente, quiere.

LAS PRETENSIONES DEL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL

Es un hecho cierto que el movimiento estudiantil chileno comenzó planteándose problemas de carácter gremial tal como sucede con todo movimiento, en este caso, extensión del carnet escolar, solución al problema del endeudamiento (Chile es uno de los pocos países del mundo en donde el estudiante ―o el padre, la madre o apoderado, en su defecto―debe pagar sus propios estudios para poder acceder a una educación superior), mejoramiento de los locales y establecimientos escolares, en fin. Pero la lucha por determinadas mejoras conduce inexorablemente a la discusión del por qué se producen esos problemas. Una vez determinados aquellos, se hace necesario plantearlos a la autoridad. Pero cuando eso sucede y se reciben solamente excusas y explicaciones que no van al fondo del problema, la decepción estalla. Y es que al tema del endeudamiento se da, como único remedio, la consolidación, que no es sino la prolongación en el tiempo de las cuotas a pagar, con el consabido aumento de los intereses bancarios, pues son los bancos quienes hacen negocio con los jóvenes.
Entonces, algo indica que el objetivo de la educación es el negocio, el ‘lucro’, que vastos sectores del comercio se lucran con la educación, que hay ‘sostenedores’ y beneficiarios de los dineros estatales. Y los jóvenes se preguntan ¿por qué ‘sostenedores’? ¿Por qué no una educación gratuita si es el Estado quien está manteniendo a los ‘sostenedores’? Las demandas gremiales cambian, así, de naturaleza. Porque, en verdad, lo que sucede es que hay un sistema educacional construido en función de un modelo económico, de una forma de acumular que requiere extraer dinero de quien sea: lo único que interesa es la existencia de alguien obligado al pago. El sistema educacional comienza a ponerse en tela de juicio y, junto con él, la forma de acumular o modelo económico. Y toda la organización social. En ese momento, el movimiento se transforma y ya no es un movimiento gremial sino político. Los estudiantes se plantean frente al Estado y comienzan a desafiarlo. Hablan de la necesidad y urgencia de cambios. Cuando el Estado subroga a los ‘sostenedores’ enviando servicios policiales en contra de los estudiantes, el movimiento, entonces, deviene por completo en político.

EL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL EN LA NUEVA FASE

El movimiento estudiantil chileno no surge como algo aislado. Es resultado de los cambios que está produciendo el sistema capitalista mundial (SKM) en su fase de expansión. Los movimientos surgen como una forma de hacer frente a las frecuentes transformaciones que tienen lugar en las distintas zonas del planeta.
En uno de nuestros documentos publicados por este medio en diciembre del año 2008[6], señalábamos nosotros que, a partir de la década de los 90, había ingresado el sistema capitalista mundial (SKM) a una nueva fase dentro de su evolución, a la cual, y a falta de un nombre mejor, quisimos denominar ‘de expansión’.
En el recorrido de esa nueva fase, sostuvimos que tal sistema buscaría expandirse hacia todos lados a fin de abarcar todo el orbe y hacerse planetario, cumpliendo de esa manera su finalidad esencial. No olvidemos que el ‘capital’ es un valor que se valoriza y busca acrecentarse constantemente. Tal es su esencia y finalidad.
Indicábamos, además, que para formular tal afirmación nos parecía suficiente entregar tan sólo una razón cual era la incorporación al proceso productivo de dos extraordinarios y nuevos instrumentos de trabajo, a saber, el ordenador y la red mundial Internet, instrumentos que habían permitido no sólo desarrollar
“[…] formas de comunicación por entero nuevas y más veloces, sino han revolucionado la sociedad hasta alcanzar límites increíbles, alterando el trabajo y su manera de realizarlo. Al revolucionar las formas de comunicación, el ordenador e Internet se han transformado en el motor por excelencia de la propagación del flujo monetario y de la transferencia del dinero hacia y desde los centros neurálgicos del capitalismo mundial. Y han transformado al ser humano. Computadora e Internet han sido, en consecuencia, los factores decisivos en la expansión sin precedentes que ha experimentado la forma de acumular vigente[7]”.
Concluíamos indicando que, a consecuencia de tales transformaciones, una era también de cambios, modificaciones y alteraciones había de hacerse presente en todos los rincones del planeta. Las naciones, de una u otra manera se verían afectadas siendo obligadas a adecuar sus formas de funcionamiento ante los inevitables nuevos requerimientos que impondría el SKM.
Por eso, cuando estallaron las protestas en el mundo árabe, no atribuimos la causa de dicho fenómeno, como lo hicieron otros analistas, a situaciones de extrema miseria, de opresión, al intervencionismo de las naciones occidentales, en fin, sino sostuvimos que aquella radicaba fundamentalmente en la necesidad que tenían las naciones árabes de hacerse funcionales a los nuevos requerimientos del SKM. El todo volvía, una vez más, a decidir el destino de la parte.

SIGNIFICADO DE LA EXISTENCIA DE UNA NUEVA FASE

No basta, sin embargo, decir, simplemente, que el SKM ha comenzado a recorrer una nueva fase en su evolución. Es necesario agregar que cuando se habla de la presencia de una nueva fase nos estamos refiriendo, al mismo tiempo, al inicio de una nueva configuración, es decir, de un período en el que la distribución de los elementos que componían el anterior no es la misma pues algunos que parecían importantes han pasado a no serlo y los que parecían no tener valor alguno han adquirido, de súbito, gran relevancia. Dicho de otra manera: la disposición de determinados elementos que permitía el funcionamiento del sistema se han alterado; los que aún no han experimentado cambios deben comenzar a adecuarse, a hacerse funcionales a los que sí lo han hecho para que el sistema funcione con agilidad.
Todo ello no significa que el SKM haya alterado su esencia. En modo alguno. El sistema sigue siendo capitalista pues su motivo central es la producción de capital; para ello requiere de los componentes básicos del capital, es decir, dinero, existencia de comprador y vendedor de fuerza o capacidad de trabajo y producción de plusvalor. Sin embargo, la forma de realizar la percepción de aquel no es la misma, ha variado, se ejecuta de manera diferente. En consecuencia, muchos de los instrumentos que se ocupaban en el recorrido de la fase anterior y parecían útiles, en la nueva pueden no serlo. Más, aún: pueden resultar ser trabas para el funcionamiento del mismo.
Los instrumentos con los cuales cuenta una sociedad son, generalmente, formas de organización, estructuras jurídico-políticas e ideológicas, modelos que se aplican en determinados períodos y corresponden a las necesidades propias de la misma, que son las necesidades del todo. Por eso, una sociedad adopta determinados modos de funcionar en el plano económico, jurídico-político y cultural. Una determinada forma de realizar los negocios exige instituciones que faciliten aquella, un ordenamiento jurídico de esa naturaleza y una forma de comportarse que debe adoptar toda la comunidad. Las leyes y las costumbres no se establecen porque sí. Tras esas formas de regulación jurídica y moral hay toda una historia de acomodos y reformas que les han permitido llegar a ser lo que son hoy. Parlamentos bicamerales dejan, de súbito, serlo para hacerse unicamerales; partidos que funcionaban de determinada manera dejan de existir o se fusionan para dar origen a otro u otros o, simplemente, desaparecen; alianzas que existían dejan de ser útiles y se ensayan otras más eficaces.

IMPORTANCIA DE LAS RELACIONES DINERARIAS

Hemos sostenido que la nueva fase que comienza a recorrer el SKM se caracteriza porque el capital bancario en estrecha alianza con el comercial se ha impuesto sobre el industrial. Nada de ello es casual. Que hoy en día el control hegemónico del bloque en el poder a nivel planetario, regional y local lo detente la alianza bancaria/comercial puede explicar muchas cosas. Incluso, el escandaloso aumento de la corrupción, elemento que se ha mostrado crucial en el desarrollo de las protestas de nuevo tipo (‘indignados’ y estudiantes) que repudian a los políticos.
¿Cómo pudo ser ello posible? La masa de dinero que circula en el planeta tiene su origen en el dinero emitido por las casas estatales (que es el dinero corriente, integrado por billetes y monedas) y el dinero giral (que es el dinero producido por la actividad bancaria). El dinero giral es un dinero creado por el crédito. La incorporación de la computadora e Internet facilitó la transacción dineraria. Un instrumento que había empezado a operar por los años 60 (la tarjeta de crédito) encontró, de súbito, la posibilidad de expandirse sin control de Banco Central alguno. La masa monetaria aumentó en forma exponencial. La creación de bancos por parte de la burguesía comercial elevó más aún el dinero proveniente del crédito; también la multiplicación de los seguros asegurados por otros seguros y la liquidación de tales títulos. El dinero se expandió de manera brutal. La banca ideó cada vez mejores medios para apoderarse de la masa dineraria circulante. La usura pasó a ser la forma natural de vida de un amplio sector de las clases y fracciones de clase dominantes. Quienes no pudieron acumular a través de esos medios lo hicieron a través de la realización de una serie de actos, muchos de los cuales no constituyen delito aunque sí inmoralidades. O amoralidades, en su caso.
Tal es lo que sucede con la corrupción. Estado e instituciones se corrompieron; también los jefes de estado y parlamentarios y, naturalmente, gran parte de los partidos políticos y algunas organizaciones sociales. La dicotomía entre ‘izquierda’ y ‘derecha’ ayudó a esta labor. Los representantes ‘izquierdistas’ estaban más interesados en obtener cargos con rentas elevadas que de solucionar los problemas de las grandes mayorías nacionales. Muchos de ellos, a poco de ser elegidos, comenzaron a gobernar para la ‘derecha’ en tanto la gente de ‘derecha’ lo hacía para sí y para dejarles lugar a los ’izquierdistas’ que trabajaban para ella. El desprestigio de la política y de los políticos se hizo presente con la fuerza de un huracán. El escaso interés por participar en las contiendas electorales se ha convertido en un buen índice de este fenómeno.

LAS TRANSFORMACIONES DE LOS SECTORES DOMINANTES SON LAS TRANSFORMACIONES DE LOS SECTORES DOMINADOS

Cuando las estructuras políticas (como los partidos), creadas por los sectores dominantes para el adecuado funcionamiento de la democracia, entran en crisis por las razones antedichas y se desprestigian, y los propios sectores dominantes ponen en duda la excelsitud de dicho funcionamiento, resulta casi ocioso preguntarse a qué se debe la escasa participación popular en las contiendas electorales. Entonces, todas las organizaciones del Estado comienzan una campaña desesperada por incitar a los votantes a votar, a pedir a todos que las ayuden a robustecer el sistema democrático, que es la única forma que tienen de legitimarse ante la comunidad.
Pero eso no sucede de la manera que ellos quieren. También los sectores dominados entienden que, al producirse cambios sustanciales en el campo de acción de ‘los de arriba’, también ‘los de abajo’ deben ensayar formas propias de organización. No ocurre en el área social y política algo diferente a lo que ocurre en el campo cultural; también al desarrollarse una cultura de los sectores dominantes se desarrolla una cultura entre los sectores dominados, dependiente, a la vez que autónoma, repetitiva a la vez que original, pero muy propia, muy auténtica, muy típica.
La correspondencia que ha de existir entre los requerimientos que plantea el recorrido de una nueva fase en la evolución del SKM para determinada nación y el funcionamiento de sus institutos no es distinta a la que debe existir entre sectores dominantes y sectores dominados. Con una diferencia: cada vez que ello ocurre y los sectores dominados deben adecuarse a las innovaciones que introducen los sectores dominantes al funcionamiento de las instituciones políticas de la nación, en ese momento pueden ensayar formas diferentes y romper las estructuras de la sociedad en busca de una que refleje con mayor propiedad la nueva forma de solidaridad que les interesa establecer.

LOS MOVIMIENTOS SOCIALES DE NUEVO TIPO

No puede, en consecuencia, decirse que los movimientos actuales sean los mismos de antaño. Ni hacerse comparaciones. Se trata de movimientos de nuevo tipo. Corresponden a la fase que actualmente recorre el SKM en su evolución y que no pueden ser encasillados con los del pasado sin riesgo de incurrir en analogías anacrónicas.

Las características de estos movimientos son, entre otras:

Autonomía. Los movimientos sociales que se han destacado en 2011 se muestran como estructuras esencialmente autónomas. Desde este punto de vista, puede considerárseles como expresión de un colectivo, de una agrupación, de un contingente humano que, habitando un mismo territorio o practicando una misma labor o actividad, se encuentran unidos en torno a la defensa de sus intereses comunes. No son creados, en consecuencia, por partido político alguno o acto de autoridad; simplemente, aparecen como expresión de voluntades que desean actuar colectivamente en torno a materias o problemas que les son comunes.
Autoorganización. Como consecuencia de lo anterior, se trata de estructuras sociales autoorganizadas, creadas por sus mismos actores como expresión una necesidad colectiva. Generalmente, la forma de organización que adoptan está estrechamente ligada a lo que determinan sus propias necesidades; aunque la ley establezca la forma de hacerlo. Desde este punto de vista, puede decirse que los movimientos sociales nuevos son independientes y soberanos porque usan la ley (aunque no la compartan), lo que no les impide darse la organización que ellos quieren.
Autorregulación. La capacidad que tienen estas organizaciones de autoorganizarse también las hace autorregularse pues la reglamentación o condiciones que van a emplear sus componentes sociales (miembros) para relacionarse entre sí son producto del mismo colectivo. Como en el caso de la autoorganización, también la autorregulación opera al margen de la ley. Aunque la propia ley establezca cómo se han de regir las relaciones entre ellos, también sus miembros operan como ellos lo quieren. La ley es usada, pero en la medida que no abrogue la voluntad del colectivo.
Separación de las organizaciones políticas tradicionales. Las nuevas organizaciones evitan el contacto con los partidos y sus dirigentes. Prefieren definirse como organizaciones independientes de carácter gremial, vecinal, sindical, estudiantil o de otro tipo, pero en ningún caso dar a conocer un nexo que las identifique con las estructuras políticas de la nación. En los casos en que la dirigencia partidaria intenta participar en sus manifestaciones, el movimiento la rechaza enérgicamente pues existe un repudio al actuar político.
Empleo del ‘vocero’. Estas organizaciones tienen dirigentes naturales que no actúan en el carácter de tales sino, más bien, de ‘voceros’, es decir, personas que hablan a nombre de un colectivo. No se trata, por consiguiente, de ‘líderes’ o ‘jefes’, ni mucho menos de ‘autoridades’, sino de personas que actúan con sujeción a la voluntad de un colectivo.
La dirección, por consiguiente, es colectiva, lo cual no significa sino que el grupo actúa de común acuerdo, con representantes naturales elegidos en asambleas. El colectivo es la única autoridad. Estos grupos pueden dar origen a una organización mayor, siempre y cuando las asambleas respectivas se pronuncien sobre el particular.
Empleo eficaz de los avances tecnológicos. Ocupan intensamente toda la tecnología que ha desplegado el avance de las fuerzas productivas: se conectan por teléfono móvil, toman testimonio (fotografías) de las protestas con sus propios teléfonos y hacen denuncias a las autoridades respecto del proceder de sus subordinados a través del mismo instrumento, emplean la red de Internet (Facebook, E-mail, Twitter), utilizan hábilmente el computador, el scanner, el MacBook, la impresora láser, el I-Phone, el I-Pad, el MP-4, en fin. En suma: se encuentran permanentemente comunicados gracias al prodigioso avance de las fuerzas productivas, porque se trata de una juventud tecnificada. Desde este punto de vista, se trata de una juventud preparada para asumir el control completo de la sociedad.
Ocupan territorialmente un determinado lugar que es el de sus propias actividades, el colegio en donde estudian o la plaza que consideran adecuada. No por algo realizan tomas en los colegios e instituciones donde actúan corrientemente. Queremos con ello indicar que reivindican en virtud del derecho de uso la propiedad territorial en donde realizan sus actividades (colegios, liceos, universidades, centros de estudios). No han sido capaces aún de realizar las protestas apropiándose de los territorios en que viven porque sus motivaciones han sido diferentes, pero no es imposible suponer que lo hagan en el futuro.
La inmensa mayoría de ellos son jóvenes, estudiantes secundarios y universitarios o vendedores (potenciales o efectivos) de fuerza o capacidad de trabajo. Tratándose de estudiantes, son personas sin importancia para el sector institucional pues no participan en votación alguna. Sin embargo, este aspecto, tiene importancia crucial para los sectores conservadores, preocupados de solucionar los problemas de una sociedad en base a elecciones sucesivas.
Actúan con el respaldo de sus padres y apoderados y, en general, de una comunidad, lo que hace suponer una situación diferente en relación a otros movimientos y da una fortaleza sin precedentes a su movimiento. Por eso, junto a ellos participan personas adultas y niños, la mayoría de los cuales son sus propios familiares. La represión, en esta caso, tiende a aminorarse pues la policía vacila antes de obedecer a una orden de ataque.
El método de la protesta está basado en la técnica ‘Gandhi’, es decir, la ‘no violencia activa’ ―que defendiera, en Chile, celosamente, Clotario Blest―, con la cual desarman psicológicamente a sus adversarios. Porque, al protestar por sus derechos sin recurrir a la fuerza, ponen de cargo del represor el empleo de la violencia rebajándolo moralmente ante la comunidad nacional e internacional y presentándolo como un sujeto incapaz de dialogar y resolver por esa vía la raíz del problema.
Se trata de un ‘movimiento’, es decir, de una estructura social que se forma cuando numerosas personas confluyen en busca de una finalidad común, finalidad que no es cualquiera sino un anhelo de superación que sólo puede expresarse de la manera que lo hace Alberoni. Y puesto que es un movimiento, se encuentra en ‘estado naciente’, que
“[...] es una experiencia tanto individual como colectiva que genera un nuevo tipo de acción social, una nueva solidaridad, una onda de choque contra las estructuras establecidas y una voluntad de renovación radical, una exploración de lo posible en la búsqueda de realizar cualquier cosa […]”
Es un movimiento social organizado horizontalmente, no verticalmente, con asambleas deliberativas, provistas de todo el poder que les es propio y con capacidad plena e indiscutida de cambiar y reemplazar a sus voceros por otros más idóneos, sin necesidad de explicar por qué ni cómo lo hace.
Es un movimiento organizado por personas que colaboran entre sí, que cooperan unas con otras, que complementan sus acciones, y donde están ausentes los conceptos de competencia y autoridad. Los ‘voceros’ no son ‘ministros plenipotenciarios’ capaces de tomar acuerdos y decidir contiendas.
Son movimientos ‘políticos’, aunque en determinadas circunstancias no lo expresen, pues a pesar de iniciarse con limitados objetivos gremiales, a medida que va transcurriendo el tiempo, van incorporando otras peticiones que desembocan en abiertos planteamientos políticos. Pero, fundamentalmente, lo son porque se plantean como fuerza organizada frente al poder estatal, desafían la institucionalidad vigente y amenazan con implantar una nueva. Desde este punto de vista, buscan alterar el orden jurídico-político de la nación.
Constituyen la manifestación localizada de una toma de conciencia a nivel planetario que comienza a gestarse como consecuencia de la nueva fase que recorre en su evolución el SKM.
Incorporan el carnaval y la fiesta a las manifestaciones, con lo que distienden la tensión natural que crea una marcha, una protesta, una concentración. La represión vacila ante la alegría de los payasos que acompañan a los manifestantes y ante las muchachas que danzan al compás de la música.

EL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL CHILENO

El movimiento estudiantil chileno posee todas las características enunciadas en el acápite precedente.
El movimiento estudiantil chileno, entonces, no es diferente a los movimientos de los ‘indignados’ en otras latitudes del mundo. Todos ellos responden a un patrón que es común: la necesidad que tienen las clases dominadas de dar una respuesta a las nuevas formas de organizarse que ensayan las clases y fracciones de clase dominantes en la nueva fase que recorre el SKM. Y puesto que se desarrolla en Chile, posee las características propias de la formación social chilena; no es fruto de la historia de este país sino la forma histórica de cómo allí se enfrenta este nuevo momento que enfrenta la sociedad humana a nivel planetario.
Además de esas características anteriormente anotadas, debemos agregar otra: el movimiento estudiantil de 2011 no es sino la continuación del movimiento estudiantil de 2006; y del de 2008. Porque muchos de los alumnos, hoy endeudados, participaron de las marchas estudiantiles de esos años; en otras palabras, los endeudados de hoy son los estudiantes de ayer que ven confirmadas sus sospechas y temores de antaño. Y así vuelve a repetirse esta historia, con actores nuevos, en épocas diferentes, con situaciones distintas, pero con el apoyo de quienes lucharon antes por sus derechos; y que, de no haber solución a sus demandas, volverá a repetirse.
Este movimiento no se ha dado con la misma intensidad en las otras naciones sudamericanas; ocurre en Chile por varias circunstancias: la nación del sur ha copiado exitosamente las recetas europeas, especialmente, las de los países con mayores problemas sociales y mayor corrupción como lo son Portugal, Grecia e Italia; pero con mayor fidelidad, ha seguido las aguas de España. Responde, por consiguiente, a lo que se ha dado en considerar en el carácter de ‘país emergente’.

EL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL Y EL APOYO LABORAL

El movimiento estudiantil puede, sin embargo, agotarse. Y no por voluntad propia, sino por otro motivo crucial: la falta de ayuda de los demás sectores sociales. Esta falta de ayuda tiene su explicación.

Chile viene saliendo de una etapa de gobierno socialdemócrata en donde fuertes burocracias sindicales y políticas tomaron la conducción del país. Para poder impulsar sus proyectos de desarrollo realizaron un consciente y deliberado trabajo para terminar con los movimientos e institucionalizarlos a fin de hacerlos funcionales al sistema[8]. A eso se debió la formación de la Central Unitaria de Trabajadores, organización superestructural controlada por la Democracia Cristiana y el Partido Socialista, con dirigentes corruptos y alejados de las bases, burocrática y pesada. No debe sorprender que escasas organizaciones sindicales se hayan afiliado a ese engendro y no pocas centrales hayan ido ofreciéndose como alternativa de unidad a los demás trabajadores. Por lo mismo, uno de los pocos errores que pueden atribuirse al movimiento estudiantil ha sido el intento de vincularse a la CUT en agosto recién pasado, a sabiendas que levantaba de la tumba a uno de los dirigentes intelectualmente más atrasados de la Concertación[9].
Una CUT dirigida por semejantes sujetos puede, en primer lugar, explicar por qué los sectores estudiantiles no hayan recibido la ayuda de los movimientos sindicales y que, en tanto las manifestaciones de los jóvenes resultaban cada vez más exitosas, los llamados a paro nacional de la central, por el contrario, terminaran en completo fiasco. Porque no hay hoy quien represente naturalmente a los trabajadores en su conjunto; la dirigencia de la CUT está por entero desprestigiada, no hay unidad sindical y los pocos dirigentes representativos de organizaciones activas (la ANEF, entre otras, representada por Raúl de la Puente) no se comprometen por temor a quedarse solos en la lucha y a las represalias posteriores. La posición de la ANEF debe entenderse, a pesar que su presidente pertenece al Partido Socialista. Y es que bajo los sucesivos gobiernos de la Concertación las brechas sociales que separan a los sectores más ricos de los más pobres se expandieron hasta alcanzar magnitudes impresionantes. Los trabajadores, que sufren una aguda explotación, t esta es una segunda explicación, temen al despido a pesar que sus sueldos puedan constituir una miseria.
Para quienes aún creen que en Chile hay ‘justicia social, el siguiente estudio, publicado por el periódico ‘El Mercurio’ en la penúltima semana de este mes, es elocuente:

Menos de $ 64.000 7,2%
Entre $ 65.000 y $ 136.000 14,1%
Entre $ 137.000 y $ 180.000 21,3%
Entre $ 181.000 y $ 250.000 18,2%
Entre $ 251.000 y $ 350.000 14,9%
Entre $ 351.000 y $ 450.000 7,6%
Entre $ 451.000 y $ 650.000 6,4%
Entre $ 651.000 y $ 850.000 2,7%
Entre $ 851.000 y $ 1.050.000 1,4%
Entre $ 1.051.000 y $ 1.250.000 0,9%
Entre $ 1.251.000 y más 1,5%
No encuestado (no responde) 3,9%

Así, pues, el 83% de los trabajadores chilenos gana menos de $ 450.000[10]. Y un informe de 26 del presente indica algo peor: que el 60% de la población laboral tiene ingresos que no superan los $ 250.000[11]. No puede, pues, culparse a los trabajadores de no dar apoyo a las justas demandas de los estudiantes cuando están preocupados tan sólo de su propia sobrevivencia. Estos trabajadores mal pagados, este Chile de la miseria es el que manda a sus hijos a estudiar, el que apoya sus demandas, y lo hace en forma particular, en el carácter de padre o apoderado, porque no tiene otro modo institucional de hacerlo. Por lo demás, el temor a perder el trabajo es mayor que los anhelos de justicia, especialmente luego de ser abandonados por los sectores que parecían representarlos con mayor propiedad. La desconfianza ha hecho presa de ellos. No creen en el sindicalismo ni en su dirigencia.

Podría pensarse, entonces, que la solución estaría en manos de los partidos políticos. Craso error.

PARTIDOS POLÍTICOS

Los partidos políticos se encuentran organizados en dos bloques que son la Concertación de Partidos Por la Democracia y la Alianza Por Chile. La primera coalición está atomizada, el Partido Socialista se ha separado en numerosas fracciones y la presidenta del PPD Carolina Tohá no ve otra solución al problema más que uniendo su partido con el PS y el PRSD[12]. Es decir, la solución de la ‘izquierda’ pasaría por una similar a la que emplean las empresas para enfrentar las crisis, es decir, concentrando y centralizando su capital; en este caso, la solución ‘de mercado’ propuesta por Tohá es la concentración y centralización de militancia política.

La generalidad de los partidos disputan entre sí por llegar a ser la ‘vanguardia’ de la ‘clase obrera’ y de la sociedad en su conjunto; son, por lo mismo, organizaciones altamente competitivas y estructuradas empresarialmente. La generalidad de su dirigencia tiene tendencias narcisistas. No debe sorprender que intenten suplantar a los movimientos sociales en su rol de generadores de cambios dentro de una sociedad. No parece de más recordar aquí las destempladas palabras y la descontrolada reacción de Sergio Bitar en un programa televisivo, durante el curso del mes de agosto, al ser emplazado por Francisco Figueroa, vicepresidente de la FECH, en relación a la participación que al ex ministro le cupo en la aprobación del Crédito con Aval del Estado (CAE), principal causa que endeuda hoy al estudiantado chileno.
Un partido político, organizado a la manera que hoy sucede, muestra otra característica: es la dirigencia quien elige a la militancia y no ésta a aquella; y es que la militancia no es más que clientela política y no tiene posibilidad alguna de hacer oír sus demandas al interior de la colectividad. Y es que no existe ‘democracia partidaria’, sino autocracia.

La política impulsada por ese tipo de organizaciones presenta, además, un rasgo peculiar: el oportunismo. La llamada ‘izquierda’ ha intentado incorporarse al movimiento estudiantil, participar en sus marchas, copar sus entrevistas, a parecer junto a los dirigentes estudiantiles, incorporarlos a sus filas, cooptarlos y, no obstante, ha sido rechazada[13]. Los partidos políticos están divididos y son incapaces de dar dirección. Y es mejor que así sea. Los partidos políticos no le son necesarios pues corresponden a las formas antiguas de organización y no a la actual fase. No es casual lo que les sucede.

PIÑERA Y EL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL

Un sector no despreciable de la ciudadanía parece creer que el movimiento estudiantil ha sido dirigido contra el presidente Sebastián Piñera, como representante natural de los estamentos dominantes de la sociedad. Más específicamente, porque se le considera ‘de derecha’. No coincidimos con esa apreciación que evidencia un total desprecio por la teoría.

El presidente Piñera es representante natural de la clases y fracciones de clase dominantes, sin lugar a dudas; pero eso, poco o nada quiere decir. Porque la representación de las clases y fracciones de clase dominantes puede ser natural y espuria, y no por eso deja de ser representación; también, en ese sentido, la Concertación ha representado, en su momento, a las clases y fracciones de clase dominantes. Por eso el movimiento estudiantil la repudia a la vez que repudia a sus dirigentes.

Sebastián Piñera, con todo, ha intentado notorios avances en materia de consolidación y perfeccionamiento de la democracia, especialmente en materias que la Concertación, aún teniendo mayorías en el Parlamento, no pudo o no quiso hacer. Entre otras:

1. Presentación del proyecto de ley que incorpora a las Fuerzas Armadas al Presupuesto General de la Nación y suprime el 10% que la Ley del Cobre le asignaba en calidad de patrimonio de libre disposición. Las Fuerzas Armadas, de aprobarse el proyecto, quedarían subordinadas a la aprobación de dicho presupuesto; se encontrarían bajo la tutela del Parlamento y no dispondrían de financiamiento propio como sucedía antes. Sin lugar a dudas, la dictación de semejante ley constituiría un logro en favor del fortalecimiento de la democracia.

2. Intento de controlar la actividad de la banca. El ministro Felipe Larraín intentó controlar las utilidades de la banca en los primeros meses a poco de asumir Piñera; no pudo hacerlo, pues se opuso a ello el ministro de Economía, en ese entonces, Juan Pablo Fontaine, personaje que, en las elecciones presidenciales de 2009, fue uno de los pilares de la candidatura de Marco Enríquez-Ominami.

3. Abolición del 7% que la ley obligaba a pagar a los jubilados para FONASA. Esta rebaja no operará en favor de los exonerados pues el Parlamento, −deben presumirse incluidos los representantes de la Concertación y del Partido Comunista−, aprobó la ley con esa limitación.

4. Presentación de un proyecto de ley destinado a suprimir el derecho que tenían las hijas solteras de los militares a heredar un montepío a la muerte de sus padres.

5. Un hecho notable de este Gobierno lo constituye el traslado del cuerpo de Carabineros de Chile al Ministerio del Interior, que la dictadura pinochetista dejó bajo la tutela de las Fuerzas Armadas.

6. Finalmente, la ampliación del postnatal para la mujer, período que ha sido extendido a seis meses.

No podemos decir aquí que la labor de Piñera y de su Gobierno, en estas materias, haya sido motivada por su gran sensibilidad social. Es bueno recordar aquí que la democracia es la forma normal de gobierno dentro del sistema capitalista. En tanto más perfecta sea, mayores posibilidades hay de realizar negocios. Por consiguiente, quien más interesado está en perfeccionar la democracia es el sector que integran las clases y fracciones de clase dominantes. Y Piñera es el representante natural de todas ellas. Sólo en esta circunstancia ha de encontrarse la razón de esos cambios. Si un vasto sector de la población siente antipatía por él se debe a que su persona condensa todo lo que implica ser clase dominante. Piñera no sólo representa a esos estamentos: en la práctica y en la vida real lo es él, personalmente. Por eso tal desprecio; y porque ese sentimiento es alentado y promovido por una Concertación que se sigue planteando frente a su Gobierno como la verdadera ‘izquierda’ y, por consiguiente, como la única alternativa posible.

¿NECESITA EL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL UN PARTIDO QUE LO DIRIJA?

Es frecuente escuchar en los círculos político-partidarios la afirmación según la cual el movimiento estudiantil no tendría futuro pues no existe tras él partido alguno que lo dirija. En efecto, la visión tradicional de la política no acepta el actuar de movimiento social alguno sin una dirección político-partidaria que lo guíe. Sin embargo, un movimiento no tiene por qué tener un partido situado a sus espaldas. Un movimiento es, en sí mismo, una organización social, como podría serlo un partido, un sindicato, una agrupación musical. Puede, por lo mismo, y sin lugar a dudas, tener objetivos políticos; nada se lo impide. Es más: un movimiento debería tener objetivos políticos. E, incluso, debería plantearse constantemente como alternativa al Estado y fijarse un itinerario o un programa de acción para cuya realización puede recabar el apoyo de la comunidad, sin necesidad de recurrir a la ayuda de partido alguno.

Porque es sabido que los partidos se organizan sólo para dirigir; por ende, su objetivo final es gobernar y, en consecuencia, colocar a su militancia incondicional en cargos de dirección del Estado a fin de conducir a la sociedad en su conjunto. No existe aún partido que se aparte de esa línea. No existe aún partido alguno que se ponga al servicio de las clases dominadas, que las apoye, que les proponga soluciones, alternativas, modelos e impulse sus acciones y reivindicaciones y coloque a sus organizaciones sociales a la cabeza de los cambios. Menos, aún, el partido que, una vez obtenidos los objetivos propuestos, se disuelva para integrarse al movimiento triunfante. Por el contrario: los partidos quieren dirigir, manejar, mandar, disponer, y contentar a su dirigencia con el goce de los sueldos más altos que existen en la cúspide de la pirámide social.

No existe, en suma, el partido que tenga vocación de estar siempre al servicio de las demás, el partido que, en el momento decisivo, esté dispuesto a renunciar a sí mismo con tal de contribuir al pleno desarrollo del movimiento social, el partido que no sea partido sino la voluntad colectiva manifestada en forma de organización política. Digámoslo de otro modo: ¿qué partido, de los que hoy existen, se atrevería a proponer que los sueldos de los parlamentarios y de los altos dignatarios políticos se fijen en plebiscitos? ¿Qué partido ha propuesto contemplar en la Constitución el ejercicio de una acción popular para perseguir la responsabilidad de los representantes políticos cuando éstos no cumplen con las promesas empeñadas durante las campañas electorales? ¿Por qué ningún partido propone terminar con la propaganda electoral y sustituirla por una simple nómina que los servicios electorales envíen al votante indicando quiénes son los candidatos y cuáles son sus propuestas? ¿Qué partido ha propuesto exigir constitucionalmente, para dar validez de una elección, la participación de, a lo menos, el 70% de las personas llamadas a votar?

Por eso, el movimiento estudiantil chileno no necesita de partidos. Por el contrario: requiere del apoyo de todos los intelectuales, actores, músicos, pobladores, trabajadores, campesinos, padres y apoderados, sectores religiosos, organizaciones de derechos humanos, organizaciones deportivas, colegios, asociaciones gremiales, pequeños comerciantes y pequeños empresarios, en fin. Necesita que todos les hagan llegar sus visiones acerca de una nueva sociedad. Necesita que les hagan llegar aportes, modelos, proposiciones. Necesita de personas que se pongan incondicionalmente al servicio suyo a fin de dar soluciones racionales a los grandes problemas nacionales que le ha correspondido conocer en el transcurso de sus luchas.

Digámoslo con todas sus letras: nuestros estudiantes son los ciudadanos del mañana, los que han de tomar en sus manos la conducción de toda la sociedad; el movimiento estudiantil chileno necesita del apoyo de todos y de todo para que sus exigencias políticas puedan alcanzar plena y exitosa realización. Con mayor razón si ellas contemplan la solución de problemas para las grandes mayorías nacionales, soluciones que los partidos, los parlamentarios y dirigentes políticos han sido incapaces de dar a lo largo de estos 21 años de democracia vigilada.

Santiago, septiembre de 2011

[1] Alberoni, Francesco: “Genesi”, Garzanti Editore S.P.A., Milano, 1989, pág. 18.
[2] Alberoni, Francesco: Obra citada en (1), págs. 15 y 16.
[3] Durkheim, Emile: “Giudizi di valore e giudizi di realtà”, contenido en “Sociologia e filosofía”, Edizione Comunità, Milano, 1963, pág. 216.
[4] Alberoni, Francesco: Obra citada en (1), pág. 17.
[5] Alberoni, Francesco:Obra citada en (1), pág, 44.
[6] Véase el artículo intitulado ‘En el umbral de una nueva fase dentro de la evolución del sistema capitalista mundial’, de diciembre de 2008.
[7] Véase nuestro documento citado en (6).
[8] En el programa ‘Estado Nacional’, de domingo 25 de septiembre de 2011, el panelista Alfredo Joignant denunció que la Concertación, a lo largo de sus sucesivos gobiernos, se dedicó sistemáticamente a destruir todo movimiento social que intentara desafiarla.
[9] La presentación de la vocera del movimiento y Arturo Martínez, presidente de la CUT, fue deplorable, pues a esa fecha, el dirigente era un cadáver político. Pocos días después, el mismo, comentando la protesta de fines de ese mes, acusaría a los profesores de filosofía hacer apología de la violencia con las siguientes palabras:
“A los cabros les llenan la cabeza de porquerías, para que salgan a tirar piedras y hacer desórdenes […] Hay muchas universidades donde algunos hacen apologías de que la forma de encarar los problemas de la sociedad se hacen a peñascazos […]”
[10] ‘El Mercurio’, 25 de septiembre de 2011, sección Economía y Negocios, pág. B8.
[11] Noticiario Central de 24 horas, Televisión Nacional de Chile, 26 de septiembre de 2011.
[12] Véase ‘La Tercera’, 25 de septiembre de 2011, primera página.
[13] Uno de los pocos casos de infiltración política en el movimiento estudiantil lo hizo el diputado Carlos Montes en la marcha de septiembre, siendo sorprendido por la TV.

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=137057

jueves, 6 de octubre de 2011

Marcha y represión en Chile

Tras la ruptura de diálogo con el Gobierno y una truncada negociación de más de cinco horas con las autoridades de la Intendencia Metropolitana de Santiago de Chile, secundarios y universitarios realizaron la movilización prevista sin autorización gubernamental. Los carabineros volvieron a las calles con sus carros hidrantes para reprimir y controlar un supuesto desorden. La crisis educativa comenzó a inicios de mayo en reclamo por los altos costos de la educación, que cuenta con uno de los sistemas de mayor privatización del mundo. El jefe de Seguridad Pública de la Intendencia, Gonzalo Díaz del Río, afirmó que el carácter irregular de la movilización es responsabilidad de los estudiantes. "Nosotros hemos demostrado la misma voluntad de diálogo, para compatibilizar el derecho a manifestarse de los estudiantes, con el derecho a transitar libremente y a vivir en paz, que también tienen el 1,2 millones de personas que cada día realizan sus actividades en el centro de Santiago", afirmó según difundió La Tercera.
Los estudiantes chilenos habían resuelto retirarse de la negociación abierta con el Gobierno de Sebastián Piñera. "Nosotros creemos que bajo estas condiciones es imposible darle continuidad a esta mesa de trabajo", explicó Camila Vallejo, una de las dirigentes más visibles del movimiento estudiantil, al final de una reunión de casi cuatro horas con el ministro de Educación, Felipe Bulnes. Es que en simultáneo al anuncio de una ronda de negociaciones, el Gobierno anunció que impulsará una reforma del Código Penal que condenará con cárcel la ocupación de establecimientos públicos y privados (colegios, universidades, etc.).
A mitad del encuentro con el ministro de Educación, dirigentes de dos agrupaciones de estudiantes secundarios se retiraron de la reunión, y más tarde se sumaron también los representantes del Colegio de Profesores.
Los estudiantes aspiran a la creación de un sistema público que garantice educación gratuita y de calidad para todos y plantearon en la mesa un aumento en el pago por las regalías mineras, un incremento general de impuestos y la disminución de los gastos de las Fuerzas Armadas para recaudar mayores recursos a la educación. El presupuesto actual de educación supera los 11 mil millones de dólares, el más grueso entre todas las partidas. Para el próximo año, está previsto un incremento de 7,6 por ciento, considerado "insuficiente" por los estudiantes.
Sólo el 40 por ciento de los escolares chilenos recibe educación en colegios públicos gratuitos, mientras que a nivel universitario no hay posibilidades de estudiar gratis. Para acceder a las universidades, los estudiantes deben solicitar créditos internos o en bancos privados. A nivel secundario, más de la mitad de la matrícula está en manos de colegios que reciben subvención estatal y el aporte de los padres.

http://www.pagina12.com.ar/diario/ultimas/20-178358-2011-10-06.html

viernes, 30 de septiembre de 2011

Nuestras "gloriosas" Fuerzas Armadas



Alejandro Lavquén

Rebelión

Cuando se escucha hablar al ministro de Defensa acerca de las fuerza armadas, sobre todo al referirse al “glorioso ejército de Chile”, uno se pregunta ¿De qué está hablando? ¿Cuáles son esas grandes glorias? ¿Permite realmente la historia del ejército chileno calificarlo como ejemplar, no deliberante, respetuoso de la Constitución y las leyes? La verdad es que no, pues la historia del ejército chileno, desde que Bernardo O’Higgins azuzó u ordenó (para el caso da lo mismo) los asesinatos de Manuel Rodríguez y los hermanos Carrera entre los años 1818 y 1821, ha sido una seguidilla de levantamientos y masacres contra el pueblo, o sectores del pueblo chileno, que alcanzó su máxima expresión con el golpe de Estado de 1973. Los antecedentes historiográficos así lo certifican, los hechos son indesmentibles.
En el transcurso del siglo XIX varias guerras civiles son testigo de los costos en vidas provocados por el ejército; y durante el siglo XX, principalmente en su primera mitad, el ejército masacró compatriotas en varias provincias del país. Ejemplos: Matanza de la Escuela Santa María de Iquique (1907), Masacre Obrera de Magallanes (1920), Matanza de San Gregorio (1921), Matanza de la Coruña (1925), Masacre de Ranquil (1934), Violaciones permanentes de los Derechos Humanos (1973-1990). Esto, sin contar los cientos de muertos por la represión ejercida contra huelgas y manifestaciones populares en las calles. Durante los gobiernos de la Concertación y de Sebastián Piñera, si bien no ha sido el ejército el encargado de reprimir las legítimas protestas sociales, lo ha hecho Carabineros -que es una policía militarizada- con resultado de muerte en más de una oportunidad.
Es importante hacer notar que el ejército ha sido siempre el brazo armado de la oligarquía chilena, cuya oficialidad proviene de este sector social, que es el que detenta el poder económico y político en el país. En la actualidad esa oligarquía se manifiesta a través de la derecha pinochetista-portaliana, siendo su cara más pública la Unión Demócrata Independiente (UDI), que de demócrata sólo tiene el nombre. Las FFAA también tienen el apoyo permanente de siniestros personajes con tribuna pública y poder social, tales como Agustín Edwards, Sergio Melnick, Raúl Hasbún, Sergio Onofre Jarpa, Carlos Larraín, Iván Moreira, Jorge Medina, etcétera.
Más de alguien seguramente dirá que existen oficiales y conscriptos democráticos, comprometidos con las leyes y que respetan el poder civil. Es cierto que debe haberlos, pero ¿hasta qué punto es férreo su compromiso democrático? Otros recordarán a los generales Prats, Bachelet y Schneider, y está bien, pero no debemos ser ingenuos, porque “una golondrina no hace verano”. Otros podrán decir que las FFAA cumplen una labor social durante accidentes de envergadura o catástrofes naturales, como fue el caso de la búsqueda de los cuerpos de las víctimas del accidente aéreo en Juan Fernández, que incluyó la presencia en terreno del mismísimo ministro de Defensa. De todo aquel despliegue, nace la pregunta ¿Se habría realizado un operativo de esa magnitud, en tiempo, dinero, personal y tecnología, si las víctimas hubiesen sido obreros o campesinos? Jamás vimos despliegue tal por parte de algún ministro de Defensa o de parte de las FFAA para dar con el paradero de los cuerpos de los Detenidos Desaparecidos. Tampoco sucedió cuando en el año 2005 desaparecieron 17 niños mapuche de la Comunidad Rupumeica, en el lago Maihue, al hundirse un lanchón en que viajaban treinta y tres personas.

Durante la masiva marcha de trabajadores, para conmemorar el 1º de Mayo en Santiago, en el año 1912, los manifestantes enarbolaron un letrero que versaba: “el ejército es la escuela del crimen”. Creo que después del golpe de Estado de 1973 aquella frase se quedó corta. Por eso siempre recuerdo las expresiones de don Lucho Corvalán, en cuanto a que debemos estar siempre alertas… “Por si las moscas”. La “gloriosa” historia del ejército chileno y el constitucionalismo de las FFAA son sólo un mito más.

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=136557

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Hay que socializar la educación


Murieta

Resumen

Toda actividad humana genera valor.

Miles de trabajadores mineros, cotidianamente, laboran en distintos sectores de la explotación del cobre, aportando con su trabajo, que es remunerado con un salario, generando uno de los mayores aportes al fisco chileno a través de CODELCO. Los trabajadores no lucran con este dinero, sino que este valor creado gracias al trabajo de miles, da para pagar sueldos -que son parte de los gastos operativos- para comprar maquinarias, electricidad, generación de energía, combustibles, en fin, todas las cosas necesarias para que esta empresa estatal funcione. Aparte de esto- los gastos operacionales- la explotación del cobre llega a generar utilidades millonarias, que engrosan las arcas fiscales.
Y de paso, la banca transnacional donde se invierten estos dineros, lucra con ella haciéndola circular por el mundo; dinamizando la economía, dicen ellos.
Codelco, según el economista Julián Alcayaga, representa alrededor del 28% de la explotación del cobre chileno. El 72% restante lo explota la gran minería privada. Estas mineras privadas “desde el año 90 en adelante nunca declararon utilidades. Y eso está comprobado: el año 2004 cuando el SII presentó en el senado los impuestos pagados por las empresas extranjeras, todas, excepto una, no habían pagado ni un solo peso en impuestos, ¡ni un solo peso!. Y además tenían pérdidas tributarias acumuladas de U$2700 millones, lo que quiere decir que si en los años posteriores estas mineras tenían utilidades, tampoco iban a pagar impuesto pues las utilidades irían a cubrir las pérdidas de años anteriores.”
En otras palabras, pagaron solo con trabajo, o sea, con los gastos operacionales. El resto, suculentas utilidades, fueron declaradas como pérdidas. Y como pérdidas, no pagaron impuestos.
Este tema es bastante atingente a la coyuntura que se vive con el movimiento social-estudiantil. No solo porque los estudiantes tienen dentro de su petitorio la renacionalización del Cobre, sino también porque hacen una profunda crítica moral al lucro con la educación.
Los estudiantes agrupados en la Confech, más bien en sus vocerías de la U. de Chile y la U. Católica, mostraban su preocupación por exponer argumentos en contra del lucro a los parlamentarios, hace semanas atrás. Más allá de criticar esta postura negociadora de los voceros, uno de los temas comentados era la posibilidad de que si se comprobaba el lucro de una institución educativa, esta debía pagar impuestos. Lo que parece una broma de mal gusto tras enterarnos de lo que sucede con la estafa del cobre. El sistema tributario chileno es bastante perverso como para hacer parecer a sujetos multimillonarios, microempresarios en bancarrota.
A J. Lavín se le enrostró que era partícipe del lucro con la educación. En estricto rigor, no lo era -el lucro esta prohibido con la educación- pues el ganaba dinero con una sociedad inmobiliaria que arrendaba espacios a la UDD. Si, aunque parezca un cuento para todos nosotros, era un empresario transparente. El problema entonces, apuntaría a la Ley que permite este tipo de prácticas, que es la misma que permite la Libertad de Enseñanza; la anterior LOCE y la maquillada LGE, o sea la Constitución del 80.
Pero vamos más a fondo. ¿Por qué la propuesta de la clase en el poder apunta a transparentar el lucro? ¿Por qué hay que demostrarles en el parlamento que el lucro en educación debe ser fiscalizado?.
Porque saben que el negocio educativo está asegurado en esas condiciones. Aunque fueran obligados a pagar impuestos por sus utilidades, aunque fuera modificado el régimen tributario por algo justo, igual tendrían utilidades. Si no fuera así, ellos mismos se retirarían del negocio. ¿Qué sentido tendría utilizar las subvenciones para invertirlos en gastos operativos que no darán utilidades? ¿Filantropía, como señalaba el acuerdo GANE en uno de sus párrafos y el presidente Piñera en los medios?

El problema tiene que ver con lo que comentábamos en el primer párrafo, “Toda actividad humana genera valor. “

Que ese valor sea apropiado socialmente o privadamente, es el escenario de disputa donde se enquista el denominado lucro.
El Estado, la comunidad educativa, los habitantes, los trabajadores, en fin, podemos tener varias opciones, incluso un municipio con las condiciones necesarias -económicas, técnicas, políticas, participación directa y vinculante, voz y voto de todos, fiscalización comunitaria- quienes queramos que decidan acerca del futuro de la educación, son quienes pueden invertir ese valor generado por la educación, socialmente. Socializar la riqueza es el punto. Pero eso no puede producirse mientras haya educación privada.
Eso pasa fundamentalmente porque la educación privada siempre puede tener mejores condiciones que la pública, pues cuenta con las riquezas suficientes como para dejar a años luz a la pública, en las actuales condiciones tributarias y políticas. La particular subvencionada siempre cuenta con un ingreso más, además de la subvención, que es el aporte de los padres. A mayores recursos, mayores posibilidades de crear condiciones óptimas para educarse. Los municipales año a año pierden matrículas, y se ven obligados a cerrar establecimientos. Los otros dos sectores, son subsidiados directamente a través de un aporte del Estado (subvencionados) e indirectamente (particulares) a través de garantías que dan derechos a los ricos a vivir mejor que los pobres. Las personas pagamos más impuestos que las empresas.
Algo similar ocurre en la educación superior. Se subdsidia con un Aporte Fiscal Directo a las Ues tradicionales que es irrisorio, y cerca del 80% del financiamiento de las Ues, es a través del autofinanciamiento, lo que significa también, que las alzas de aranceles recaen sobre las familias de los estudiantes que pagan. El resto del subsidio es el AFI(Aporte financiero indirecto), donde se descabezan públicos y privados por disputarse el mejor cliente, sin importar la formación que se está dando. Porque por el lado de las tradicionales hay preocupación por autofinanciarse, o sea sobrevivir, y por el lado de los privados enriquecerse. Autofinanciarse y enriquecerse a veces tiene una distancia que personeros de la U. de Chile hacen solo semántica. Como señaló Alfredo Jocelyn-Holt en Tolerancia Cero: “Se habla del lucro y los rectores de las universidades públicas se abanderizan y dicen que ellos defienden una institución pública. En instituciones como la Universidad de Chile, hoy día, hay personas que tienen ingresos por 14 millones de pesos y están pidiendo más plata (…) Entonces, transparentemos. Esto es el MOP-GATE en otra dimensión”
¿Dónde están los procesos enseñanza-aprendizaje en esta permanente lucha?. En esta realidad no hay método de enseñanza que mejore la educación chilena.
El sistema mixto no sirve. Hace una competencia desleal entre una bicicleta, un furgón y un último modelo. ¿Quién ganará la carrera?. La segregación educativa es un atentado a los derechos sociales. Quienes los hacen competir atentan contra la sociedad. La empobrecen para enriquecer a otros. Sirve para que el Estado subsidie al interés privado.
Vaya coincidencia. El año 1966, Eduardo Frei Montalva promovió la chilenización del cobre que consistió en participar en el 25% de las empresas mineras. En el 1969, se llegó al 51%. Para muchos, este gesto patriótico, que si bien fue aporte para la posterior nacionalización del Cobre de Salvador Allende, consistió en subsidiar con dineros del Estado las explotaciones de las mineras transnacionales. Subsidiar con dineros de todos los chilenos, las suculentas carteras de las transnacionales del cobre, cuando estaban las condiciones para que esas utilidades fueran del fisco, a través de la nacionalización.
Tras una buena sonrisa, la máscara. El valor generado por la actividad humana, es de algunos o de todos. De privilegiados, o de iguales. No hay espacios neutrales ni medios; los sistemas mixtos son sistemas que como Uroboros, se devoran a sí mismos. Prueba de ello es nuestro chilito
El pez gordo se come al pez pequeño. ¿Y que pasará si los peces chicos lo entienden? ¿Entienden que el 72% de su cobre lo saquean?

Como decía alguien por ahí:
“Si saber no es un derecho
seguro será un izquierdo...”

http://www.resumen.cl/

lunes, 12 de septiembre de 2011

Allende, más vivo que nunca entre los movilizados



Entre fotos de Salvador Allende, banderas de todos los colores, tambores y gritos, la caravana avanzó sin pausa hacia el memorial de Santiago en la conmemoración de los 38 años del golpe que en 1973 cambió la historia del país.

Por Christian Palma

Desde Santiago

A las 11 partió desde Plaza Los Héroes, cerquita de La Moneda, la marcha convocada por las agrupaciones de derechos humanos, estudiantes y dirigentes políticos. Eran unos cientos, que se fueron haciendo miles a medida que el mar humano caminaba hasta el memorial levantado en honor de los caídos en la dictadura en el Cementerio General de Santiago. Ahí estaban, en primera fila, los más viejos, que ya tienen muchas de estas marchas en el cuerpo. Lorena Pizarro, presidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos; Guillermo Teillier, presidente del Partido Comunista, y el renombrado escritor Pedro Lemebel, portaban un gran cartel con la leyenda: “La movilización social es un derecho”. Pasito a pasito avanzaban bajo el inclemente sol que se dejó sentir ayer en Santiago. Entre fotos de Salvador Allende, banderas de todos los colores, tambores y gritos, la caravana avanzaba sin pausa. Más atrás caminaba el recambio. Camila Vallejo, la carismática líder estudiantil que, si bien no vivió directamente los horrores de la dictadura, también estuvo presente en la conmemoración de los 38 años del golpe militar que en 1973 cambió para siempre la historia de este país, junto a muchos otros de su generación que entienden y comparten los ideales del presidente que prefirió quitarse la vida a caer en manos de los militares que bombardearon La Moneda.

Viejos y jóvenes, unos 15 mil, se dieron otra vez la mano como ha sido recurrente desde que llegó la derecha al poder hace un año y medio y salieron a las calles. “Y va a caer y va caer, la educación de Pinochet.” “Compañero presidente Salvador Allende, presente”, se sentía con fuerza. Las consignas gritadas a todo pulmón buscaban recordar la memoria del “compañero presidente” y criticar el modelo económico que rige en Chile, en especial la educación. Más tarde, mientras los vendedores ambulantes no daban abasto para atender las necesidades de agua y cerveza de la gran cantidad de gente, la marcha llegó al frontis del cementerio. Un acto musical y algunos discursos oficiales dieron paso a una caminata hasta el Memorial de los Detenidos Desaparecidos.

–¿Qué te parecen estos nuevos líderes que han surgido con el movimiento estudiantil y que se hacen presente en este día tan significativo? –preguntó Página/12 a Lorena Pizarro.

–Me parece fantástico. Esto es la semilla de una generación que luchó contra la dictadura y que se agotó de los 20 años de la transición política chilena que fue una basura, pues con la Concertación se profundizó el modelo político-económico. Esta generación es víctima de eso y el movimiento no es sólo de los estudiantes sino que tiene que ver con una ciudadanía que dice basta, incluso en demostraciones culturales en las poblaciones. Si uno escucha a los raperos, todas sus letras tienen una conciencia social abrumadora. Estamos en una situación más potente que otras que se han visto en estos últimos años: hoy hay madurez, conciencia de lo que hacen y saben que no sólo es por ellos. Camila Vallejo tiene mucho que ver con el ejemplo de Allende, porque ellos no están peleando para ellos sino que apuntan a cambiar Chile para terminar con los abusos, directamente contra de la herencia de Pinochet.

Dijo además que con la llegada a la presidencia de Sebastián Piñera se ha registrado un retroceso en las investigaciones sobre violaciones a los derechos humanos: “Se han puesto una serie de trabas y en los últimos años no ha habido más avances”.

Por su parte, Guillermo Teillier sostuvo que “hoy en día los estudiantes, los profesores y los profesores en general son portadores de las ideas de Allende. Son los jóvenes quienes nos llenan de esperanza”. Agregó que “también apuntamos a una nueva fuerza social que pueda instalar un gobierno que asuma las demandas que se ven en las calles, mediante la participación popular. Es el momento para hacerlo, no lo harán los partidos políticos sino que el pueblo”.

Mientras tanto, el homenaje se detenía en las tumbas de algunos ilustres como Violeta Parra o Víctor Jara, donde con cantos y poesía se recordó su legado cultural. Otros, los amigos y familiares de los asesinados por la represión militar hacían pequeños homenajes más íntimos.

En uno de las calles del cementerio, Hugo Gutiérrez, uno de los tres diputados comunistas chilenos, sostuvo a este diario que “el pueblo ha recobrado la memoria. Estamos reconstruyendo un movimiento contundente que quiere arrebatarle al poder económico y político a quienes han usufructuado en la dictadura y la concertación. La izquierda hoy está tomando confianza en su propia fuerza, por muchos años depositamos nuestra confianza en la Concertación para el cambio que el país necesitaba, pero lamentablemente se dedicó a gobernar con las políticas públicas heredadas por Pinochet y no alteró en nada eso”.

La calma reinante cambió pasadas las 2 de la tarde, cuando jóvenes a rostro cubierto atacaron con piedras y otros objetos contundentes a carabineros y a la prensa, los que fueron dispersos por tanques hidrantes y bombas lacrimógenas para evitar destrozos. En las escaramuzas, un policía montado a caballo resultó lesionado tras recibir una pedrada en su rostro.

Al final de esta jornada hubo más de 20 detenidos. Cifra que de seguro aumentó anoche, pues se esperan protestas en diversos lugares de Santiago y otras regiones.