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miércoles, 2 de mayo de 2012

OBAMA Y SU POLÍTICA EXTERIOR EN AMÉRICA LATINA

Amy Goodman

La campaña de reelección del Presidente Barack Obama lanzó su primera publicidad en idioma español esta semana, justo después de regresar de la Cumbre de las Américas. Obama estuvo tres días en Colombia, más tiempo que ningún presidente en la historia de Estados Unidos. Sin embargo, el viaje estuvo marcado por un escándalo de prostitución que involucra a las Fuerzas Armadas y al Servicio Secreto de Estados Unidos. El General Martin Dempsey, Jefe del Estado Mayor Conjunto del Ejército, declaró: “Decepcionamos al jefe, porque de lo único que se habla sobre Colombia es de este incidente”. Dempsey tiene razón. El incidente también funcionó como metáfora del modo en que el gobierno estadounidense trata a América Latina.
Once miembros del Servicio Secreto de Estados Unidos y cinco miembros de las Fuerzas Especiales del Ejército estadounidense estarían implicados en el escándalo. Los oficiales supuestamente tuvieron encuentros con prostitutas en uno o en varios bares de Cartagena y se llevaron a alrededor de 20 mujeres al hotel. Algunas probablemente eran menores de edad. Todo esto debe ser investigado a fondo, pero también deberían analizarse las posiciones políticas que Obama promovió en Cartagena.
En primer lugar, su posición con respecto a la guerra contra las drogas. Sobre este tema el Presidente Obama declaró en la cumbre: “Es totalmente legítimo tener una conversación sobre si las leyes vigentes causan más daño que beneficio en determinados lugares. Mi posición personal y la de mi gobierno es que la legalización no es la respuesta”. Ethan Nadelmann, fundador y director ejecutivo de la Alianza por una Política de Drogas, con sede en Nueva York, me dijo que a pesar de la declaración predecible de Obama, esta cumbre demostró “la transformación del diálogo regional y mundial con respecto a las políticas sobre drogas....Es la primera vez en la historia que un presidente dice que estamos dispuestos a considerar la posibilidad de que las políticas de Estados Unidos con respecto a las drogas están causando más daño que beneficio en algunas partes del mundo”. Ethan Nadelman explica que esto es el resultado del creciente consenso existente en todo el espectro político latinoamericano, desde ex presidentes importantes como Vicente Fox, de México, que está a favor de la legalización de las drogas, hasta los actuales jefes de Estado, como el actual presidente mexicano, Felipe Calderón, que dijo que el principal problema es la voraz demanda de drogas en Estados Unidos.
Nadelman agregó: “También se da la situación un tanto inusual de Evo Morales, el presidente boliviano de izquierda y ex líder del sindicato de cocaleros, que alleccionó a Estados Unidos con una frase que podría ser una cita de Milton Friedman: '¿Cómo pretenden que reduzcamos la oferta si hay demanda?'. Entonces estamos ante el comienzo de un cambio. No creo que se pueda dar marcha atrás”.
Luego está el tema del comercio. Obama y el Presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, también anunciaron que el Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Estados Unidos y Colombia entraría en vigor el 15 de mayo. Los líderes sindicales tanto de Colombia como de Estados Unidos cuestionan el acuerdo debido a que Colombia es el peor país del mundo para realizar actividades sindicales. El asesinato de sindicalistas en ese país es moneda corriente: al menos 34 sindicalistas murieron en el último año y medio. Durante su primera campaña presidencial, Obama prometió oponerse al TLC con Colombia “porque la violencia contra los sindicatos en Colombia estaría en contradicción con las protecciones laborales que insistimos que se incluyan en este tipo de acuerdos”. Ese año, 54 sindicalistas colombianos fueron asesinados. El presidente de la central sindical estadounidense conocida como AFL-CIO, Richard Trumka, dijo que el anuncio “es muy decepcionante y preocupante”. Por su parte, los republicanos elogiaron a regañadientes a Obama por promover el TLC.
Con respecto a Cuba, Obama asumió la impopular postura de defender el bloqueo estadounidense. Incluso en Estados Unidos, las encuestas indican que una gran mayoría de la población y de las empresas apoyan que se ponga fin al bloqueo. Estados Unidos también logró, una vez más, impedir que Cuba asistiera a la cumbre, lo que incitó al presidente de Ecuador, Rafael Correa, a boicotear la reunión.
En respuesta a la intransigencia absoluta de Estados Unidos, los demás países del hemisferio occidental se están organizando. Greg Grandin, catedrático de Historia Latinoamericana de la Universidad de Nueva York, me dijo: “Los propios latinoamericanos están creado organismos que excluyen a Estados Unidos, que profundizan la integración política y económica entre ellos. Parece ser un lugar donde se reúnen para criticar las políticas de Washington con bastante eficacia”.
El Profesor Grandin comparó las políticas de Obama con respecto a América Latina con las de sus predecesores: “Los dos principales pilares de la política exterior estadounidense (profundizar el neoliberalismo y aumentar la militarización con respecto a las drogas) continúan en pie, se retroalimentan y han generado una gran crisis en el corredor que va desde Colombia, pasa por América Central y llega hasta México. Esta política ha sido un desastre total y no ha habido cambios”.
Se necesitará más que un escándalo de prostitución para encubrirla.
- Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 550 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 350 en español. Es co-autora del libro "Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos", editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Cierre de cuentas en los bancos que no rinden cuentas

Amy Goodman
Democracy Now!

Texto en inglés traducido por Mercedes Camps. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español

Menos de un mes después de que comenzara Occupy Wall Street, un grupo de personas se reunió en el histórico Washington Square Park, en el corazón de Greenwhich Village. Se trataba de un momento de gran crecimiento del movimiento, con cada vez mayor participación de los miles de estudiantes que asisten a las universidades de la zona del Bajo Manhattan. Se tomó la decisión de marchar a las filiales locales de dos de los bancos “demasiado grandes para caer”, con el objetivo de que algunos participantes cerraran sus cuentas y los demás pudieran realizar allí una asamblea para hablar sobre los problemas generados por estas instituciones irresponsables.
Según una demanda federal presentada esta semana en Nueva York, Heather Carpenter estudia para obtener su título de ayudante de enfermería y trabaja como asistente terapéutica de personas con discapacidades mentales en una casa comunitaria en Long Island para poder pagar sus estudios. Su prometido, Julio José Jiménez-Artunduaga, es un inmigrante colombiano en busca del sueño americano, que trabaja medio tiempo como mesero. Ambos marcharon desde Washington Square Park hacia la filial más cercana del Citibank, donde ella se dirigió a la caja para cerrar su cuenta tras explicar su decepción con la nueva comisión mensual de 17 dólares que el banco cobra a las cuentas con saldos inferiores a 6.000 dólares.
Como describe la demanda, la asamblea comenzó con el “anuncio de los participantes del monto de sus deudas, hablaron además de sus experiencias con los préstamos estudiantiles y enumeraron estadísticas vinculadas a la deuda de los estudiantes ya egresados”. El personal del banco llamó a la policía y Julio salió para evitar cualquier tipo de conflicto. Heather cerró su cuenta y también se marchó. En ese momento apareció un numeroso grupo de oficiales del Departamento de Policía de Nueva York ( NYPD , por sus siglas en inglés), entre ellos el Jefe del Departamento, Joseph J. Esposito, al igual que otros oficiales vestidos de civil. La policía irrumpió en el banco, trancó las puertas y comenzó a arrestar a quienes estaban participando de la asamblea.
Si bien Heather estaba afuera, un oficial vestido de civil la identificó como manifestante y le dijo que regresara al banco. Ella dijo que era una cliente y mostró su recibo. Para su asombro, como documentan las cámaras de video, el oficial la tomó por atrás y la empujó para obligarla a regresar al banco. Comenzó a gritar, pero en cuestión de segundos apareció en el vestíbulo rodeada de una docena de policías, donde fue esposada a la fuerza y arrestada. Julio también fue tratado con brutalidad y arrestado, todo por cerrar una cuenta en el Citibank.
Estuvieron más de 30 horas en custodia policial y fueron acusados de resistirse al arresto y de invasión de la propiedad privada. Un mes más tarde, la oficina del Fiscal de Distrito de Nueva York informó que levantaría los cargos cuando comparecieran ante el tribunal. Heather y Julio de todos modos querían ver en el tribunal al Jefe Esposito y a los demás oficiales que los arrestaron, para exigirles una explicación por el uso excesivo de fuerza ejercido por los oficiales y el arresto ilegal de ambos.
Apenas semanas después de su arresto, el 5 de noviembre, miles de personas de todo Estados Unidos participaron de la acción llamada “Día de la Transferencia Bancaria”. Kristen Christian estaba molesta con el anuncio de que el Bank of America iba a cobrar una comisión mensual de 5 dólares por el uso de la tarjeta de débito. Creó un evento en Facebook y lo compartió con sus amigos. Al poco tiempo, el Día de la Transferencia Bancaria contaba con 85.000 seguidores en Internet.
Kristen informó que ese día se crearon 40.000 cuentas nuevas en cooperativas de ahorro y crédito sin fines de lucro en todo el país. Afirmó que la cuota de 5 dólares, que Bank of America había eliminado desde entonces, “muestra el poco contacto que los ejecutivos de los grandes bancos tienen con la gente...en el caso de Bank of America, la cuota solo se aplicaba a titulares que tenían menos de 20.000 dólares depositados entre todas sus cuentas. No podía apoyar a una empresa que tiene como blanco directo de su lucro a los más pobres y a la clase trabajadora”.
Poco después de la crisis financiera de finales de 2008, activistas de Oregon comenzaron a considerar la creación de un banco público del estado, utilizando como modelo al único banco estatal de Estados Unidos, el de Dakota del Norte. Las ciudades de Portland y Seattle están considerando actualmente sacar sus grandes cuentas municipales de los bancos de Wall Street. Según un informe, el Bank of America podría perder hasta 185.000 millones de dólares de clientes que cerrarán sus cuentas.
En enero de 2010 se creó Move Your Money Project, un proyecto que alienta a las personas a pasar sus fondos a bancos locales sin fines de lucro para desfinanciar a los megabancos de Wall Street. Sus impulsores publicaron un video inspirado en la película de 1946 “¡Qué bello es vivir!” (It’s a wonderful life), en la que el protagonista, George Bailey, lucha para proteger a los consumidores del avaro presidente del banco, el señor Potter. Como Bailey dice en la película: “Esta ciudad necesita a esta miserable e insignificante institución aunque tan solo sea para tener un lugar para que la gente venga sin tener que ponerse de rodillas ante Potter”. El video de Move Your Money finaliza con el siguiente mensaje: “Si dejas tu dinero en los grandes bancos, lo usarán para pagar a sus lobbistas para evitar que el Congreso modifique el sistema... No solo debes mirar ’¡Qué bello es vivir!”...saca tu dinero del banco”.

Fuente: http://www.democracynow.org/es/blog/2011/11/23/cierre_de_cuentas_en_los_bancos_que_no_rinden_cuentas

viernes, 18 de noviembre de 2011

Occupy Wall Street y el nuevo mundo feliz

Amy Goodman
Democracy Now!

Traducido por Mercedes Camps. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español

Apenas pasada la 1 de la madrugada del martes recibimos la noticia de que la policía de la ciudad de Nueva York estaba haciendo una redada en el campamento de Occupy Wall Street. Fuimos rápidamente con el equipo de noticias de Democracy Now! hasta Zuccotti Park, ahora bautizado Plaza de la Libertad. Cientos de policías antidisturbios ya habían rodeado el área. Mientras la policía destrozaba las carpas, trabajadores de limpieza de la ciudad lanzaban las pertenencias de los manifestantes a los camiones de basura. Más allá de las barricadas, en el centro del parque, entre 200 y 300 personas se tomaban de los brazos formando una cadena humana y se negaban a ceder el espacio que habían ocupado durante casi dos meses. Fueron esposados y arrestados uno a uno.
Los pocos miembros de la prensa que logramos atravesar las barreras policiales fuimos enviados al área asignada a los periodistas, al otro lado de la calle frente al Zuccotti Park. Cuando nuestras cámaras comenzaron a grabar, estacionaron dos autobuses delante para impedirnos ver lo que sucedía del otro lado. Mis compañeros y yo logramos pasar entre los autobuses e ingresar al parque tras atravesar una montaña de carpas desarmadas, toldos y sobres de dormir. La policía casi logra impedir que los medios vean la destrucción.
Entre una pila de cosas amontonadas vimos una biblioteca destrozada. Ya dentro del parque encontré un libro en el suelo. Tenía inscripta la sigla “OWSL” de Occupy Wall Street Library, también conocida como la Biblioteca del Pueblo, una de las principales instituciones que había surgido de la dinámica democrática del movimiento. Según los últimos datos de los que se tenía registro, la biblioteca contaba con un total de 5.000 libros recibidos a través de donaciones. El que encontré entre los escombros de la democracia que estaba siendo arrojada a la basura fue “Nueva visita a un mundo feliz”, de Aldous Huxley.
A medida que avanzaba la noche aumentaba la ironía de haber hallado el libro de Huxley. Lo escribió en 1958, casi 30 años después de su famosa novela distópica “Un mundo feliz”. La obra original describía una sociedad del futuro donde la gente estaba estratificada entre pudientes y desposeídos. A los habitantes del “mundo feliz” se les proporcionaba placer, distracción, publicidad y drogas intoxicantes para volverlos complacientes: un mundo de perfecto consumismo donde las clases bajas hacían todo el trabajo para la élite.
“Nueva visita a un mundo feliz” fue el ensayo de Huxley en respuesta a la velocidad en que observó que la sociedad moderna se dirigía hacia ese futuro desolador. Haberme topado con ese libro no podía ser más pertinente: el campamento, que había sido motivado en gran medida por la oposición a la supremacía del comercio y la globalización, estaba siendo destruido.
Huxley escribió en su libro: “La Gran Empresa, hecha posible por el avance de la tecnología y la consiguiente ruina de la Pequeña Empresa, suele ser gobernada por el Estado, es decir, por un reducido grupo de jefes de partido y los soldados, policías y funcionarios públicos que cumplen sus órdenes. Una democracia capitalista, como la de los Estados Unidos, suele ser gobernada por lo que el profesor C. Wright Mills ha llamado la Élite del Poder”. Y continúa: “Esta Élite del Poder procura directamente ocupación en sus fábricas, oficinas y comercios a varios millones de los trabajadores del país, domina a muchos millones más prestándoles dinero para la compra de lo que ella produce y, como dueña de los medios de comunicación en masa, influye en el pensar, el sentir y el obrar de virtualmente todo el mundo”.
Uno de los trabajadores voluntarios de la Biblioteca del Pueblo, Stephen Boyer, estaba allí cuando allanaron el parque. Tras evitar ser arrestado y brindar primeros auxilios a sus compañeros, escribió: “Destruyeron todo lo que trajimos al parque. Nuestra hermosa biblioteca fue destruida. Nuestra colección de 5.000 libros desapareció. Nuestra carpa, que fue una donación, también fue destruida al igual que todo el esfuerzo que hicimos para levantarla”.
Poco después, la oficina del alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, publicó una foto de una mesa con algunos libros y afirmó que los libros fueron bien conservados. Mientras tanto, la Biblioteca del Pueblo escribía el siguiente mensaje en tweeter: “Estamos contentos de ver que algunos libros están en buen estado. Ahora bien, ¿dónde están el resto de los libros y nuestra carpa y nuestras cajas?”. La carpa había sido donada a la biblioteca por la ganadora del Premio Nacional del Libro y leyenda del rock Patti Smith.
Muchos otros sitios de protesta del movimiento Occupy en otras ciudades fueron allanados recientemente. La alcaldesa de Oakland, Jean Quan, confesó a la BBC que había participado en una conferencia telefónica junto a los alcaldes de otras 18 ciudades para hablar de la situación. Otro informe de prensa observó que el FBI y el Departamento de Seguridad Nacional habían asesorado a las autoridades de las ciudades.
Un juez del estado de Nueva York falló el martes a favor del desalojo y dictaminó que los manifestantes no pueden regresar al Parque Zuccotti ni con sus sobres de dormir ni con sus carpas. Tras el fallo, un abogado constitucionalista me envió un mensaje de texto que decía: “Solo recuerda: el movimiento está en las calles. Los tribunales siempre son el último recurso”. O como canta Patti Smith: “El pueblo tiene el poder”.

Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.

Fuente: http://www.democracynow.org/es/blog/2011/11/17/occupy_wall_street_y_el_nuevo_mundo_feliz

viernes, 7 de octubre de 2011

Los especuladores de Wall Street bajo vigilancia

Amy Goodman
Democracy Now!

El movimiento de protesta “Ocupemos Wall Street” crece día a día, y se está extendiendo a otras ciudades de Estados Unidos. «Somos el 99 por ciento que ya no va a tolerar la codicia y la corrupción del 1 por ciento restante», dicen los manifestantes.
La respuesta del Departamento de Policía de Nueva York fue brutal. El sábado pasado, la policía arrestó a más de 700 manifestantes en una de las detenciones masivas más grandes en la historia de Estados Unidos. La semana anterior, manifestantes pacíficos fueron rociados con gas pimienta en el rostro sin advertencia previa ni motivo aparente.
Es por este motivo que esta semana, luego de obtener un acuerdo judicial sin precedentes con los departamentos de policía de Mineápolis y St. Paul y del Servicio Secreto de Estados Unidos, fui con mis colegas hasta la Plaza de la Libertad, el corazón de la ocupación en Wall Street, para anunciar esta victoria legal.
El Día del Trabajo de 2008 me encontraba cubriendo el primer día de la Convención Nacional Republicana en St. Paul junto al equipo de noticias de Democracy Now! Afuera, miles de personas se manifestaban en contra. Yo me encontraba dentro de la convención, entrevistando a delegados del que esa semana era el estado más candente, Alaska. ¿Recuerdan a la candidata a la vicepresidencia Sarah Palin? A unas cuadras de allí, mis colegas Sharif Abdel Kouddous y Nicole Salazar estaban cubriendo la represión policial contra una multitud de manifestantes.
La policía antidisturbios encerró a los manifestantes en un estacionamiento. Junto con ellos también quedaron encerrados los periodistas acreditados. Un policía gritó a Nicole: “¡La cara contra el suelo!” Y ella replicó, también a los gritos, “¡Soy de la prensa!”, mientras sostenía su carné de prensa con una mano y filmaba con la otra su propio arresto violento.
Nicole gritó mientras la tiraban boca abajo y mantenían su cara contra el piso. También gritó cuando le apoyaron una rodilla o bota en la espalda y la arrastraron de una pierna, lo que provocó que su rostro sangrara. Lo primero que hicieron a continuación fue quitar la batería de la cámara, por si quedaban dudas acerca de lo que no querían que quedara registrado. Mientras Sharif intentaba calmar a la policía (anti)disturbios, lo empujaron contra una pared, lo patearon dos veces en el pecho, lo tiraron al suelo y lo esposaron.
Recibí una llamada en mi celular y corrí desde el Centro de Convenciones al lugar de los arrestos. La policía antidisturbios había acordonado la zona. Corrí hacia la policía, llevaba mi pase de prensa colgado al cuello. Solicité hablar con el oficial a cargo, para que liberara a mis compañeros periodistas. Acto seguido me llevaron por la fuerza detrás de la línea policial, me pusieron los brazos detrás de la espalda y me esposaron.
Rogué a los policías que no me arrestaran, pero fue exactamente lo que hicieron. Finalmente me llevaron junto a Sharif. Como periodistas acreditados exigimos que nos dejaran en libertad. Acto seguido, un agente del Servicio Secreto vino hacia nosotros y nos arrancó las acreditaciones de prensa del cuello.
Presentamos una demanda. La semana pasada, finalmente, llegamos a un acuerdo con la policía de St.Paul y Mineápolis y el Servicio Secreto. Además de pagar 100.000 dólares de indemnización, el Departamento de Policía de St. Paul acordó poner en marcha un programa de capacitación orientado a educar a los oficiales de policía acerca de los derechos de la prensa y de la población consagrados en la Primera Enmienda, con relación a operaciones policiales, incluidos los procedimientos adecuados para tratar con los periodistas que estén cubriendo manifestaciones. El Departamento de Policía de St. Paul también se comprometió a hacer todo lo que esté a su alcance para hacer que el Departamento de Policía de Minneapolis implemente un programa similar, y además ofrecerá dicho programa al personal policial de todo el estado.
A menos de un año de las próximas convenciones y en momentos en que estamos cubriendo manifestaciones como la de Wall Street, este gran acuerdo que surgió tras los arrestos durante la Convención Nacional Republicana de 2008, debería servir de advertencia a los departamentos de policía de todo el país para que dejen de arrestar e intimidar a periodistas, y para que acaben con la práctica de los arrestos ilegales. No deberían abrirnos un expediente policial cuando lo que hacemos es tratar de cumplir con nuestra tarea de registrar lo que sucede.
Pero, ¿es la policía la que realmente paga el precio por sus actos? Previo a las convenciones republicana y demócrata de 2008, cada partido contrató pólizas de seguro para indemnizar a las ciudades anfitrionas por los daños y perjuicios surgidos de demandas.
Bruce Nestor, presidente de la filial de Minnesota de la Asociación de Abogados de Estados Unidos, me dijo: “St. Paul de hecho negoció una cláusula de seguro especial con el comité anfitrión republicano para que los primeros 10 millones de dólares por concepto de responsabilidad civil por demandas surgidas de la convención fueran cubiertos por el comité anfitrión. La ciudad está orgullosa de esta negociación. Es la primera vez que esto se negocia entre una ciudad y un comité anfitrión pero básicamente significa que nosotros (la ciudad) podemos cometer infracciones, y no tenemos que pagar por ello”.
Volvamos a la actualidad. El megabanco rescatado de Wall Street JPMorgan Chase realizó una donación de 4,6 millones de dólares, deducible de impuestos, a la Fundación de la Policía de la Ciudad de Nueva York, lo cual hizo que los manifestantes se preguntaran: ¿Se paga a la policía de Nueva York para proteger a quién: a la gente o a las empresas? ¿Al 99 por ciento o al 1 por ciento?
Marina Sitrin, que forma parte del equipo legal de “Ocupemos Wall Street”, me dijo que inicialmente la protesta iba a tener lugar en Chase Plaza, pero que el Departamento de Policía de Nueva York la había cerrado de forma preventiva. Los manifestantes se fueron entonces a Zucotti Park y lo rebautizaron Plaza de la Libertad.
Un comunicado de prensa sin fecha publicado en el sitio web de JPMorgan Chase afirma que, en respuesta a la donación de los 4,6 millones de dólares, “el Jefe de Policía de la Ciudad de Nueva York, Raymond Kelly, envió una nota al director ejecutivo y presidente, Jamie Dimon, expresando su 'profunda gratitud' por la donación de la empresa.” Teniendo en cuenta el monto de la donación y el maltrato y la violencia policial contra los manifestantes, uno podría sospechar sobre el modo que tiene el jefe de Policía Kelly de demostrar su gratitud.

Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.

© 2011 Amy Goodman

Texto en inglés traducido por Mercedes Camps. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org

Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 550 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 250 en español. Es co-autora del libro "Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos", editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.

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http://www.rebelion.org/noticia.php?id=137019

miércoles, 28 de septiembre de 2011

El 99 por ciento que ocupó Wall Street

Publicado el 22 de septiembre de 2011

Por Amy Goodman

Si 2.000 activistas del movimiento conservador Tea party se manifestaran en Wall Street, probablemente habría la misma cantidad de periodistas cubriendo el acontecimiento. 2.000 personas de hecho ocuparon Wall Street el sábado. No llevaban pancartas del Tea party ni la bandera de Gadsden con la serpiente en espiral y la amenaza 'No te metas conmigo'. Pero su mensaje era claro: “Somos el 99 por ciento de la población que ya no tolerará la codicia ni la corrupción del 1 por ciento restante”, dijeron. Allí estaban, la mayoría de ellos jóvenes, protestando contra la especulación prácticamente no regulada y descontrolada de Wall Street, que provocó la crisis financiera mundial.
Uno de los multi-millonarios más conocidos de Nueva York, el alcalde Michael Bloomberg, comentó acerca del momento en que vivimos: “Muchos jóvenes que salen de la universidad no encuentran trabajo. Eso es lo que sucedió en El Cairo, es lo que sucedió en Madrid. No queremos ese tipo de disturbios aquí”. ¿Disturbios? ¿De eso realmente se trataron la Primavera Árabe y las protestas en Europa?
Quizá para desilusión del Alcalde Bloomberg, lo que sucedió en Egipto y en Europa es justamente lo que inspiró a muchas personas a ocupar Wall Street. En un reciente comunicado, la coalición de organizaciones que se están manifestando en Wall Street dijo: “El sábado realizamos una asamblea general de dos mil personas. El lunes a las 8 de la noche aún estábamos ocupando la plaza, a pesar de la constante presencia policial. Estamos construyendo el mundo que queremos, en base a la necesidad humana y a la sustentabilidad, en lugar de a la codicia de las empresas”.



Hablando del Tea party, el gobernador de Texas, Rick Perry, viene provocando altercados en forma permanente durante los debates presidenciales republicanos con su declaración de que el venerado sistema de seguridad social de Estados Unidos es “una estafa de tipo Ponzi”. Charles Ponzi se dedicó a estafar a miles de personas en 1920 mediante la promesa fraudulenta de que recibirían grandes ganancias a partir de inversiones. Una típica estafa Ponzi consiste en tomar el dinero de una serie de inversores y pagarles con el dinero de nuevos inversores, en lugar de pagarles a partir de ganancias reales. El sistema de seguridad social de Estados Unidos es de hecho solvente: tiene un fondo fiduciario de más de 2,6 billones de dólares. La verdadera estafa que amenaza al pueblo estadounidense es la insaciable codicia de los bancos de Wall Street.



Entrevisté a uno de los organizadores de la protesta “Ocupemos Wall Street”. David Graeber es profesor en Goldsmiths, Universidad de Londres, y es autor de varios libros. Su obra más reciente es: “Deuda: Los primeros 5.000 años”. Graeber señala que, en medio de la crisis financiera de 2008, se renegociaron deudas enormes entre bancos. Sin embargo muy pocas hipotecas recibieron el mismo trato. Graeber dice: “Las deudas entre los muy ricos o entre gobiernos siempre pueden ser renegociadas y, de hecho, siempre ha sido así en la historia mundial. No están grabadas en piedra. En términos generales, cuando los pobres tienen deudas con los ricos, de pronto las deudas se convierten en una obligación sagrada, más importante que ninguna otra cosa y la idea de renegociarlas se vuelve impensable”.
El Presidente Barack Obama recientemente propuso un plan de creación de empleo y mayores esfuerzos para reducir el déficit. Una de las propuestas es el llamado “impuesto a los millonarios”, que cuenta con el apoyo del multi-millonario y partidario de Obama, Warren Buffet. Los republicanos denominaron al impuesto “guerra de clases”.
Graeber comenta: “Durante los últimos 30 años hemos visto a los más ricos de nuestra sociedad librar una guerra política contra todos los demás y esta es la jugada más reciente de esa guerra, una medida que es totalmente disfuncional desde el punto de vista político y económico. Y este es el motivo por el cual los jóvenes simplemente han abandonado cualquier idea de recurrir a los políticos. Todos sabemos lo que sucederá. Los impuestos propuestos son una especie de simulación de gesto populista, que todos saben que será desechado. En realidad, lo que probablemente suceda es que habrá más recortes a los servicios sociales”.
Afuera, en la fría mañana del martes, los manifestantes iniciaron su cuarto día de protestas con una marcha en medio de una fuerte presencia policial e hicieron sonar la campana de apertura de “la bolsa del pueblo” a las 9.30 de la mañana, exactamente a la misma hora que suena la campana de la Bolsa de Nueva York. Mientras los banqueros permanecen seguros dentro de sus bancos rescatados, afuera, la policía arresta a manifestantes. En un mundo justo, con una economía justa, cabría preguntarse, ¿quién debería estar pasando frío afuera? ¿Quién debería ser arrestado?

Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.

© 2011 Amy Goodman

Texto en inglés traducido por Mercedes Camps. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org

Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 550 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 250 en español. Es co-autora del libro "Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos", editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.

viernes, 20 de mayo de 2011

El país de la no-libertad: Los fascistas electrónicos son derrotados una vez más

Intentos de intimidación y censura a profesores de historia laboral
Los fascistas electrónicos son derrotados una vez más

Democracy Now!

Texto en inglés traducido por Mercedes Camps y Democracy Now! en español

Judy Ancel, profesora de la Universidad de Missouri, en Kansas City, se encontraba dictando este semestre la cátedra de historia del movimiento obrero junto con un colega de la sede St. Louis de la misma universidad. Ni Ancel ni su colega podían imaginar que filmaciones de sus clases iban a ser objeto de una floreciente práctica de ataque encubierto de la derecha, que consiste en editar videos tergiversando las palabras de sus protagonistas. En este caso, como resultado de esa práctica y en medio de una ola de intimidaciones y amenazas de muerte, uno de los profesores perdió su trabajo. Afortunadamente, la sensatez y los datos contundentes prevalecieron, y los videos fueron denunciados como lo que realmente son: piezas fraudulentas y engañosas editadas en forma irresponsable.La figura mediática de derecha Andrew Breitbart es un fuerte promotor de esa gran cantidad de videos que fueron editados en forma engañosa para difamar a individuos e instituciones progresistas. Él se ocupó de difundir los videos que pretendían haber descubierto a empleados de la organización comunitaria ACORN supuestamente ayudando a una pareja a establecer una red de prostitución. También exhibió el video editado de Shirley Sherrod, una empleada afroestadounidense del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, en el que se tergiversó por completo el discurso de la funcionaria de manera que pareciera admitir haber discriminado a un agricultor blanco. Como consecuencia de la controversia, Sherrod fue despedida. Ataques similares fueron realizados contra Planned Parenthood.
Judy Ancel es directora del Instituto de Estudios Laborales de la Universidad de Missouri-Kansas City desde 1988. Mediante un hipervínculo a un sistema de videoconferencia en Internet, dicta un seminario sobre historia del movimiento obrero junto al profesor Don Giljum, que da clases en la Universidad de Missouri-St.Louis. El curso consiste en siete sesiones interactivas, realizadas a lo largo del semestre, que son grabadas en video y puestas a disposición de los estudiantes inscritos en el seminario mediante un sistema protegido por contraseña. Uno de los estudiantes, Philip Christofanelli, copió los videos y, según admite en uno de los sitios web de Breitbart, “los entregó en versión completa a varios de sus amigos”. En determinado momento, una serie de versiones de las clases, editadas de forma muy engañosa, fueron publicadas en el sitio web de Breitbart. Fue entonces que las vidas de Ancel y Giljum se vieron alteradas, y comenzaron las amenazas de muerte.
El sitio web de Breitbart BigGovernment.com resumía así el video: “Los profesores no solo defienden que la violencia y el sabotaje industrial son a veces necesarios, sino que además señalan tácticas específicas que pueden ser utilizadas para tal fin”. La profesora Judy Ancel respondió: “Me informaron que este video estaba publicado en el sitio web de Andrew Breitbart BigGovernment y lo vi y me quedé horrorizada porque sabía que era yo quien hablaba, pero lo que estaba diciendo no era lo que yo había dicho en clase.”. Ancel relaciona el ataque en contra suya y de Giljum con un ataque más amplio que se está dando en contra de instituciones progresistas:
“Este tipo de ataques se trata de fascismo electrónico. Generan tanto miedo y están tan directamente dirigidos contra cualquier cosa que sea progresista –el derecho a la educación, los derechos de los sindicatos, los derechos de los trabajadores- que creo que son todos parte de un ataque generalizado para silenciar a las mayorías y generar el tipo de clima de temor que permite que demos un salto muy abrupto hacia la derecha. Y eso es verdaderamente aterrador”.
En el video del ataque se incluyó la información de contacto de Ancel y Giljum. La profesora Ancel recibió una lluvia de correos electrónicos plagados de amenazas. Giljum recibió al menos dos amenazas de muerte por teléfono. La Universidad de Missouri realizó una investigación sobre las acusaciones que se desprenden de los videos, durante la cual colocaron a policías uniformados y vestidos de civil en los salones de clase. Giljum es profesor adjunto y tiene otro trabajo de tiempo completo como secretario general de la seccional 148 del Sindicato de Ingenieros de Operación, en St.Louis. Luego de la publicación de los videos, el sindicato accedió a las presiones de la Federación Estadounidense del Trabajo y Congreso de Organizaciones (AFL-CIO, por sus siglas en inglés) de Missouri, y le pidió la renuncia a Giljum apenas días antes del 1° de mayo, cuando se cumplía el plazo para su jubilación tras 27 años de trabajar en ese lugar.
Luego de la investigación llevada adelante por la universidad, Gail Hackett, rectora de la Universidad de Missouri-Kansas City, publicó una declaración en la cual absuelve a ambos profesores:
Hackett escribió: “Está claro que los videos editados publicados en Internet muestran las declaraciones de los profesores en forma imprecisa y distorsionada al sacar de contexto sus declaraciones y cambiar el orden de la secuencia en que dichas declaraciones fueron realizadas para cambiar su significado”.
La Universidad de Missouri-St.Louis llegó a similares conclusiones, y afirmó que Giljum aún podía dictar clases allí.
El 18 de abril, Andrew Breitbart fue entrevistado en el programa de Sean Hannity en Fox News. Durante la entrevista declaró: “Vamos a tratar el tema de la educación, vamos a ir tras los profesores y los sindicalistas”. Parece que Ancel y Giljum fueron tan solo los primeros blancos del ataque.
En este caso el ataque fracasó. Si bien ACORN fue a la larga reivindicada por una investigación del Congreso, el ataque tuvo sus secuelas: la organización perdió financiamiento y quedó en bancarrota. El Presidente Barack Obama y el Secretario de Agricultura Tom Vilsack pidieron disculpas a Shirley Sherrod y Vilsack le suplicó que regresara a su puesto de trabajo. Sherrod pronto editará un libro y tiene una demanda pendiente contra Breitbart.
Esperemos que esta sea una señal de que el engaño, la intimidación y la influencia de los medios de la derecha están en decadencia.
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Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.
Fuente: http://www.democracynow.org/es/blog/2011/5/19/fascistas_electrnicos_son_derrotados_una_vez_ms

martes, 29 de marzo de 2011

EL REGRESO DE ARISTIDE A HAITÍ: LA TRAVESÍA DE UNA LARGA NOCHE QUE SE HIZO DÍA

Por Amy Goodman

En la madrugada del 17 de marzo, el ex presidente haitiano Jean-Bertrand Aristide abordó un pequeño avión junto con su familia en Johannesburgo. A la mañana siguiente llegó a Haití. Habían pasado más de siete años desde que fue secuestrado de su casa en Haití tras un golpe de Estado que contó con el apoyo de Estados Unidos. En 2010, Haití fue azotado por un terrible terremoto que dejó un saldo de más de 300.000 muertos y un millón y medio de personas sin hogar. Una epidemia de cólera llevada al país por las fuerzas de ocupación de la misión de Naciones Unidas podría haber contagiado a casi 800.000 personas. La mayoría de la población vive con menos de un dólar diario. Ahora Aristide, por lejos la figura más popular de Haití en la actualidad y el primer presidente electo democráticamente de la primera república negra del mundo, regresó a su país. “Bon Retou Titid” (“Buen retorno, Titid”, la forma afectuosa para referirse a Aristide) decían los carteles y coreaba la gente en Puerto Príncipe, mientras miles se congregaron para acompañar a Aristide desde el aeropuerto Toussaint L’Ouverture hasta su casa. L’Ouverture encabezó el levantamiento esclavo que fundó Haití en 1804. Tuve la oportunidad de viajar junto con Aristide, su esposa, Mildred, y sus dos hijas desde Johannesburgo a Haití en el pequeño avión proporcionado por el gobierno de Sudáfrica. Fue mi segundo vuelo junto a ellos. En marzo de 2004, la familia Aristide intentó regresar del exilio forzoso en la República Centroafricana, pero nunca logró regresar a Haití. El entonces Secretario de Defensa de Estados Unidos, Donald Rumsfeld, y otros funcionarios estadounidenses advirtieron a Aristide que se mantuviera lejos del Hemisferio Occidental. La familia Aristide no hizo caso a dicha presión, e hizo una parada en Jamaica antes de viajar a Sudáfrica, donde permaneció hasta el fin de semana pasado. Justo antes de las elecciones de este domingo en Haití, el Presidente René Preval le dio a Aristide el pasaporte diplomático que le había prometido hacía mucho tiempo. Dos meses antes, el 19 de enero, el entonces portavoz del Departamento de Estado de Estados Unidos, P.J. Crowley, escribió en Tweeter, en referencia a Aristide: “Hoy Haití necesita mirar hacia el futuro, no al pasado”. Mildred Aristide se sintió indignada por este comentario. Cuando la entrevisté en el avión, minutos antes de su regreso a Haití, dijo que Estados Unidos había dicho eso desde que obligaron a su esposo a salir del país en 2004: “Cuando estábamos en la República Centroafricana, alguien nos dio un libro sobre Barthélemy Boganda, el fundador de la República Centroafricana y el precursor de su independencia, porque en última instancia murió antes de que la República Centroafricana lograra su independencia de Francia. Y había una oración en el libro que me dejó paralizada. Se cuestionaba a Boganda por continuar siendo crítico de las relaciones entre la Francia colonial y la República Centroafricana, y le decían 'Estás hablando del pasado'. A lo que Boganda replicó: 'Dejaría de hablar del pasado, si no estuviera tan presente'”. Mark Toner, el nuevo portavoz del Departamento de Estado, dijo la semana pasada: “El ex Presidente Aristide eligió permanecer fuera de Haití por siete años. Que regrese esta semana solamente podría ser considerado como una decisión consciente de tener un impacto en las elecciones de Haití.” Jean-Bertrand Aristide no eligió irse ni permanecer fuera de Haití, y el gobierno de Obama lo sabe. El 29 de febrero de 2004, Luis Moreno, el número 2 de la Embajada de Estados Unidos en Haití, fue a la casa de la familia Aristide y los llevó por la fuerza al aeropuerto. Frantz Gabriel era el guardaespaldas personal de Aristide en 2004. Lo conocí cuando estuve con la familia Aristide en la República Centroafricana, y lo volví a ver el viernes cuando la familia Aristide regresó a Haití. Recordó: “El presidente no se fue voluntariamente, porque todos los que vinieron a acompañar al presidente hasta el aeropuerto eran militares. Yo estuve en las fuerzas armadas de Estados Unidos y se cuál es el aspecto de un oficial de infantería, y también sé cuál es el aspecto de un oficial de las fuerzas especiales. Lo que me llamó la atención fue que cuando abordamos el avión, todos se cambiaron el uniforme y se pusieron vestimenta civil. Y en ese momento supe que se trataba de una operación especial”. Estados Unidos continúo impidiendo el regreso del Presidente Aristide durante los siguientes siete años. Precisamente la semana pasada el Presidente Barack Obama llamó al Presidente sudafricano Jacob Zuma para expresar su “profunda preocupación” ante el posible regreso de Aristide, y presionó a Zuma para que impidiera que viajara. Zuma tiene el mérito de haber ignorado la advertencia. Cables diplomáticos estadounidenses publicados por WikiLeaks revelan que durante muchos años hubo maniobras consensuadas para impedir el regreso de Aristide a Haití, entre ellas el castigo diplomático a cualquier país que ayudara a Aristide, e incluso la amenaza de bloquear el ingreso de Sudáfrica en el Consejo de Seguridad de la ONU. Luego de aterrizar en Puerto Príncipe, Aristide no perdió el tiempo. Se dirigió al pueblo haitiano desde el aeropuerto. Sus palabras tocaron un punto fundamental de las elecciones que acaban de llevarse a cabo en ese país: que su partido político, el partido más popular de Haití, Fanmi Lavalas, está proscrito, fue excluido de las elecciones. Aristide dijo: “El problema es la exclusión, y la solución es la inclusión. La exclusión de Fanmi Lavalas es la exclusión de la mayoría. La exclusión de la mayoría significa que están excluyendo exactamente a la rama sobre la cual todo estamos sentados. El problema es la exclusión. La solución es incluir a todos los haitianos sin discrmininación, porque todos somos personas”. Al reencontrarse con el país que no había visto durante siete años, el Presidente Aristide expresó: “Haití, Haití, cuánto más lejos estoy de tí, más me cuesta respirar. Haití, te quiero y siempre te querré. Siempre”. Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.

lunes, 14 de febrero de 2011

El fin de la hegemonía.

EE.UU UN PAIS EN VIAS DE SUBDESARROLLO AMY GOODMAN: En Bonn, Alemania tuve oportunidad de conversar con Manfred Max-Neef, el reconocido economista chileno que ganó en 1983 el Right Livelihood Award, dos años después de haber publicado su libro Economía Descalza: Señales desde el Mundo Invisible. Empecé preguntándole que explique el concepto de la economía descalza. MANFRED MAX-NEEF: Bueno, es una metáfora, pero es una metáfora que se originó en una experiencia concreta. Yo trabajé alrededor de diez años de mi vida en áreas de pobreza extrema, en las sierras, en la jungla, en áreas urbanas en distintas partes de Latinoamérica. Al comienzo de este periodo, estaba un día en una aldea indígena en la sierra de Perú. Era un día horrible; había estado lloviendo todo el tiempo. Estaba parado en una zona muy pobre y enfrente de mí estaba otro hombre parado sobre el lodo (no en el barrio pobre sino en el lodo). Y bueno, nos miramos. Era un hombre de corta estatura, delgado, con hambre, desempleado, cinco hijos, una esposa y una abuela. Yo era el refinado economista de Berkeley, maestro de Berkeley, etc. Nos mirábamos frente a frente y de pronto me di cuenta de que no tenía nada coherente que decirle en esas circunstancias; que todo mi lenguaje de economista era obsoleto. ¿Debería decirle que se pusiera feliz porque el producto interno bruto había subido un 5% o algo así? Todo era completamente absurdo. Entonces descubrí que no tenía un lenguaje para ese ambiente y que teníamos que inventar un idioma nuevo. Ese es el origen de la metáfora “barefoot economy” o economía descalza, que, en concreto, significa la economía que un economista usa cuando se atreve a meterse en los barrios bajos. El punto es que los economistas estudian y analizan la pobreza desde sus oficinas lujosas, poseen todas las estadísticas desarrollan todos los modelos y están convencidos de que saben todo lo que hay que saber sobre la pobreza. Pero ellos no entienden la pobreza. Ese es el gran problema. Y es también el motivo por el cual la pobreza aún existe. Esto cambió completamente mi vida como economista. Inventé un lenguaje coherente para esas condiciones de vida. AMY GOODMAN: ¿Y cuál es ese idioma? ¿Cómo aplicas un sistema económico o haces que las circunstancias expliquen esos cambios? MANFRED MAX-NEEF: No, la cosa es mucho más profunda. Es decir, no es como una típica receta que te da alguien de tu país, en donde te dicen "te garantizamos quince clases o la devolución de tu dinero." Ese no es el punto. Deja ponértelo de esta manera. Hemos alcanzado un punto en nuestra evolución en el que sabemos muchas cosas. Sabemos muchísimo pero entendemos muy poco. Nunca en la historia de la humanidad ha habido tanta acumulación de conocimiento como en los últimos cien años. Mira cómo estamos. ¿Para qué nos ha servido el conocimiento? El punto es que el conocimiento por sí mismo no es suficiente. Carecemos de entendimiento. La diferencia entre conocimiento y entendimiento te la puedo explicar con un ejemplo. Vamos a pensar que tú has estudiado todo lo que puedes estudiar desde una perspectiva teológica, sociológica, antropológica, bioquímica y biológica sobre un fenómeno llamado amor. El resultado es que tú sabrás todo sobre el amor, pero tarde o temprano te vas a dar cuenta de que nunca entenderás el amor a menos de que te enamores. ¿Qué significa esto? Que sólo puedes llegar aspirar a entender aquello de lo que te vuelves parte. Como dice la canción latina, somos mucho más que dos. Cuando perteneces, entiendes. Cuando estás separado, solo acumulas conocimiento. Y esa ha sido la función de la ciencia. Ahora bien, la ciencia se divide en partes pero el entendimiento es completo. Holístico. Eso sucede con la pobreza. Yo entendí la pobreza porque estuve allí; viví con ellos comí con ellos y dormí con ellos. Entonces comienzas a entender que en ese ambiente hay distintos valores, y diferentes principios-–comparados con los que existen allí de donde tú provienes y te das cuenta de que puedes aprender cosas fantásticas de la pobreza. Lo que he aprendido de los pobres supera lo que aprendí en la universidad. Pero pocas personas tienen esa oportunidad, ¿te das cuenta? Ellos ven la pobreza desde afuera en lugar de estarla viviendo desde adentro. Aprendes cosas extraordinarias. Lo primero que aprendes y que los que quieren mejorar el sistema de vida de los pobres no saben, es que dentro de la pobreza hay mucha creatividad. No puedes ser un tonto si quieres sobrevivir. Cada minuto tienes que estar pensando, ¿qué sigue? ¿qué puedo hacer aquí? ¿qué es esto y lo otro y lo otro? Así que el estado creativo es constante. Además, están los contactos, las cooperativas, la ayuda mutua y toda una gama de cosas extraordinarias que ya no se encuentran en las sociedades dominantes, las cuáles, son individualistas, avaras, egocentristas, etc. Allá encuentras exactamente lo opuesto de lo que ves acá. Y es sorprendente porque a veces llegas a encontrar gente más feliz entre los pobres que la que encontrarías en tu propio ambiente. Lo que ya te dice que la pobreza no solo es una cuestión de dinero. Es algo mucho más complejo. AMY GOODMAN: ¿Qué crees que debamos cambiar? MANFRED MAX-NEEF: ¡Oh!, casi todo. Somos dramáticamente idiotas. Actuamos sistemáticamente en contra de las de las evidencias que tenemos. Conocemos todo lo que no debemos hacer. No hay nadie que no sepa esto. Especialmente los grandes políticos saben exactamente lo que no se debe hacer. Y aún así lo hacen. Después de lo que pasó en octubre del 2008, tú pensarías que van a cambiar porque se han dado cuenta de que el modelo económico no funciona. Que incluso tiene un alto nivel de riesgo. Es drásticamente peligroso. Y uno se pregunta:¿Cuál fue el resultado de la última reunión de la Comunidad Europea? Ahora son más fundamentalistas que antes. De tal modo que de lo único de lo que se puede estar seguro es de que ya viene la próxima crisis y que será mucho más fuerte que la actual. Pero para entonces ya no habrá suficiente dinero. Esas son las consecuencias de la estupidez humana. AMY GOODMAN: Si tú estuvieras al cargo de la economía ¿qué harías para evitar otra catástrofe? MANFRED MAX-NEEF: Primero que nada, necesitamos economistas más cultos, que sepan historia, de dónde vienen, cómo se originan las ideas, quién hizo qué y así sucesivamente. Lo segundo es que un economista se percibe como un subsistema dentro de un sistema más grande que es finita: la biosfera. También entiende que el crecimiento económico es imposible. En tercer lugar, un sistema que entiende lo anterior sabe que no puede funcionar sin tomar en serio los ecosistemas. Pero los economistas no saben nada de ecosistemas. No saben nada de termodinámica, ¿sabes? Nada de biodiversidad. Quiero decir, son totalmente ignorantes con respecto a estos temas y otra cosa así. Realmente no entiendo en qué puede dañar a un economista saber que si los animales desaparecen, él también desaparecerá porque entonces ya no habrá qué comer. Pero él no lo sabe, que dependemos completamente de la naturaleza ¿te das cuenta? Sin embargo, para los economistas que tenemos hoy en día, la naturaleza es un subsistema de la economía. Es completamente absurdo. Además, debemos acercar al productor con el consumidor. Yo vivo en el sur de Chile y ésa es una zona fantástica, tenemos toda la tecnología para la creación de productos lácteos de calidad. Hace unos meses estaba en un hotel desayunando. Noté estos paquetitos de mantequilla sobre la mesa. Tomé uno y descubrí que la mantequilla venía de Nueva Zelanda. Es absurdo ¿sabes? ¿y por qué sucede una cosa así? Porque los economistas no saben calcular costos. Traer mantequilla desde un lugar que queda a 20,000 kilómetros a un lugar en donde se produce la mejor mantequilla bajo el pretexto de que es más barato es una estupidez descomunal. ¿No toman en cuenta el impacto que causan esos 20,000 km de transporte sobre la naturaleza? Por si fuera poco, es más barato porque está subsidiado. Es un caso muy claro en el que los precios no revelan la verdad. Todo tiene un doble fondo ¿sabes? Pero ésos causan mucho daño. Si se acerca al productor con el consumidor, uno comerá mejor, tendremos mejores alimentos y sabremos de dónde vienen. Incluso podrías llegar a conocer a la persona que lo produjo. Se humaniza el proceso ¿sabes? Pero hoy en día lo que los economistas hacen está totalmente deshumanizado. AMY GOODMAN: ¿No crees que la misma tierra nos forzará a actuar de diferente modo? ¿Estamos llegando al fin? MANFRED MAX-NEEF: Sí claro. Ya algunos científicos lo están diciendo pero yo aún no he llegado a ese punto. Pero muchos lo creen y piensan que es definitivo: estamos fritos. Dentro de algunas décadas no habrá más humanos. Yo personalmente no creo haber llegado a ese punto, pero si diré que ya cruzamos el primero de los tres ríos. Y si observas lo que está pasando en todos lados, sí es alarmante cómo la cantidad de catástrofes ha ido en aumentando. Y se manifiestan de todas formas: tormentas, terremotos, erupciones volcánicas. El número de eventualidades crece dramáticamente y nosotros seguimos haciendo lo mismo. AMY GOODMAN: ¿Qué has aprendido en las comunidades en las que has trabajado que te de esperanza? MANFRED MAX-NEEF: La solidaridad de la gente. El respeto por los otros. Ayuda mutua. Nada de avaricia. Éste es un valor inexistente dentro de la pobreza. Y uno pensaría que allí es donde estaría más presente. Que la avaricia la poseen los que menos tienen. No, al contrario, entre más tienes más quieres. Esta crisis es el producto de la avaricia. La avaricia es el valor dominante del mundo actual. Mientras persista, estamos acabados. AMY GOODMAN: ¿Cuáles serían los principios que enseñarías a los jóvenes economistas? MANFRED MAX-NEEF: Los principios de los economistas deberían estar fundamentados en cinco postulados y un valor esencial. · Primero: la economía está para servir a las personas y no las personas para servir a la economía. · Segundo: el desarrollo es para las personas, no para las cosas. · Tercero: crecimiento no es lo mismo que desarrollo y el desarrollo no necesariamente requiere de crecimiento. · Cuarto: no hay economía que sea posible en la ausencia de servicios de ecosistema. · Quinto: la economía es un subsistema de un sistema mayor y finito: la biosfera. Por ende, el crecimiento permanente es imposible.

Y el valor esencial para sostener una nueva economía debería ser que ningún interés económico, bajo ninguna circunstancia, puede estar por encima de la reverencia de la vida.

AMY GOODMAN: Explica lo que acabas de mencionar.

MANFRED MAX-NEEF: Nada puede ser más importante que la vida. Y digo vida, no seres humanos porque, para mí, el centro es el milagro de la vida en todas sus manifestaciones. Pero hay un interés económico, es decir, uno no solo se olvida de la vida y otros seres vivientes sino, de los humanos. Si recorres esta lista que acabo de mencionar, uno a uno, verás que lo que tenemos ahora es exactamente lo contrario.

AMY GOODMAN: Ve al tercer punto, crecimiento y desarrollo y explícalo por favor.

MANFRED MAX-NEEF: El crecimiento es una acumulación cuantitativa. Desarrollo es la liberación de posibilidades creativas. Cada sistema vivo de la naturaleza crece hasta cierto punto y para de crecer. Tú ya no estás creciendo, ni él ni yo. Pero continuamos desarrollándonos. De otro modo no estaríamos dialogando en este momento. El desarrollo no tiene límites pero el crecimiento sí. Y este es un concepto muy importante que políticos y economistas no entienden. Están obsesionados con el crecimiento económico. He estado trabajando a lo largo de varias décadas y se han hecho muchos estudios. Soy el autor de una famosa hipótesis: la hipótesis liminal, que dice que en cada sociedad hay un periodo de crecimiento económico-–entendido convencionalmente o no-–que trae una mejora en la calidad de vida ; pero sólo hasta cierto punto, el punto liminal, a partir del cuál, si hay crecimiento, la calidad de vida comienza a decaer. Esta es la situación en la que nos encontramos actualmente. Es decir, tu pais es el ejemplo más extremo que puedes encontrar. En una parte de un capítulo de mi libro que saldrá publicado el próximo mes en Inglaterra, titulado La economía desenmascarada-–se encuentra un capítulo llamado " Estados Unidos, una nación en vías de subdesarrollo" la cuál es una nueva categoría. Tenemos el concepto de desarrollado, subdesarrollado y en vías de desarrollo. Ahora tenemos el nuevo concepto de en vías de subdesarrollo y tu país es el mejor ejemplo. El 1% de los americanos cada vez están mejor y el 99% va en decadencia y se refleja en todo tipo de manifestaciones. Las personas que viven en sus autos, ahora duermen en sus carros, ¿sabes? estacionados enfrente de la casa que fue suya. Millones de personas que uno conoce han perdido todo. Pero aquellos que especularon, los que trajeron consigo todo el problema, esos están muy bien. Para ellos no hay problemas.

AMY GOODMAN: ¿Entonces, cómo cambiarías las cosas?

MANFRED MAX-NEEF: Bueno, no sé cómo cambiarlas. Es decir, solitas van a cambiar ¿sabes? pero de forma catastrófica. No entiendo cómo no hay millones de personas en las calles de Estados Unidos destruyendo las cosas. Pero podría suceder. No lo sé. La situación es dramáticamente mala. Se supone que es el país más poderoso del mundo. Y a pesar de las condiciones, siguen con sus guerras absurdas gastando miles de milliones y billones. Trece billones de dólares se especularon y ¡ni un centavo se fue para las personas que perdieron sus casas! ¿Qué tipo de lógica es esa?

martes, 30 de noviembre de 2010

Digging in the dirt

“Esto tendrá efectos políticos y quizá de seguridad” Daniel Ellsberg, quien denunció los archivos de Vietnam; Carne Ross, ex diplomático británico; Greg Mitchell, periodista del blog Media Fix, y As’ad Abukhalil, profesor en Ciencias Políticas, analizan el significado de las revelaciones de Wikileaks. La periodista estadounidense Amy Goodman, voz del noticiero Democracy Now, reunió a cuatro voces calificadas para tratar la filtración de los documentos de la diplomacia norteamericana. “Estoy acá reunida en Nueva York con cuatro invitados, Carne Ross, un diplomático británico durante quince años que renunció antes de la guerra contra Irak. Es el fundador de un grupo asesor diplomático, Independent Diplomat. Estamos con Greg Mitchell, que escribe el blog Media Fix para el diario Nation. Y antes fue el editor de Editor and Publisher Magazine. Con nosotros está también Daniel Ellsberg, quizás el denunciante más famoso del país, filtró los papeles de Pentágono en 1971. Además está As’ad Abukhalil, un profesor de Ciencias políticas en la Universidad Estatal Stanislaus de California y profesor en UC Berkeley. Es el autor de La Batalla de Arabia Saudita y dirige el blog Angry Arab News Server. Daniel Ellsberg, comenzaremos con usted. ¿Qué piensa hoy? Daniel Ellsberg: Bueno, es un proceso que va a seguir día tras día. Hemos visto uno de los miles de cables que Wikileaks está dispuesto a divulgar. De manera que es muy pronto para juzgar los valores o los daños, si hay alguno. En octubre, cuando el portal daba a conocer creo que eran los documentos afganos, todavía eran nuevos en el proceso, y creo que cometieron algunos errores en términos de dar a conocer los nombres que no debían dar en ese momento y fuimos muy criticados por eso. Parece que desde ahora, con los cientos de miles de documentos que Wikileaks divulgó, el Pentágono tuvo que reconocer que ni un solo informante o soldado estuvo en peligro. En realidad, no han sentido la necesidad de proteger o informar que alguno estaba en peligro. Amy Goodman: Greg Mitchell, antes que nada coméntanos sobre el significado de la divulgación de estos documentos, lo que son; ¿como son los diferentes lugares de donde provienen? Greg Mitchell: Son de 79 diferentes embajadas del todo el mundo, de manera que son algo sin precedentes. Y como dijo Dan, esto es diferente de los Wikileaks previos, cuando salieron sobre la guerra de Irak y sobre Afganistán, en que aquellos eran básicamente historias de un día. Eran documentos gigantes, recibían cobertura de los medios durante un día y luego se terminaba. Lo de ahora estará saliendo a la luz durante los próximos nueve días, por ejemplo en el New York Times, y Wikileaks dijo en su sitio web que duraría meses. De manera que es muy pronto para decir exactamente cuáles serán los efectos y las revelaciones ya son bastante significativos. Lo que también es distinto sobre esta divulgación es que en las filtraciones previas Wikileaks trabajó muy cerca de las organizaciones de noticias. Pero acá les dieron esos archivos a las organizaciones de noticias muy pronto y estas –por lo menos el New York Times– fueron a la administración, lanzaron nombres en el Departamento de Estado y éste redactó muchos de los documentos, que Wikileaks luego tomó y están entre los más de 200 que subió. De manera que Wikileaks está dejando que los medios ayuden asegurándose que los documentos están a salvo. Amy Goodman: El almirante Mike Mullen, el jefe del Estado Mayor Conjunto, acusó a Wikileaks de tener sangre en sus manos en el programa GPS de CNN el domingo. Dijo que ponían en peligro no sólo a las tropas estadounidenses, también “a otros individuos a los que hemos comprometido en nuestro esfuerzo, ya sea en Afganistán o en otros países”. ¿Cuál es su opinión, Dan Ellsberg? Daniel Ellsberg: Antes que nada, tenemos al almirante Mullen ahí, que está en la posición de enviar tropas estadounidenses –hombres y mujeres– a un lugar peligroso. De manera que cuando hablamos de sangre en las manos, tiene mucho a lo cual responder. Al mismo tiempo, hay que pensar que tiene recursos ilimitados de su lado para minimizar el daño de asignar gente para averiguar quién está en peligro en esos documentos. Amy Goodman: Carne Ross, usted fue un diplomático británico durante quince años, y renunció antes de la guerra de Irak, y ahora ha fundado una grupo diplomático asesor sin fines de lucro llamado Independent Diplomat. Estos son cables diplomáticos. ¿Por qué no nos habla de lo que significan, el hecho de que hayan estado expuestos y qué es lo que encuentra más interesante? Carne Ross: Creo que esto es un hecho extraordinario y colosal que tendrá un profundo efecto en el discurso y la práctica de la diplomacia. Probablemente habrá buenos efectos y malos efectos cuando se le mande al público la información que hasta ahora era confidencial. Esto tendrá consecuencias políticas y quizá de seguridad. Lo que significa, creo que será muy difícil para los diplomáticos estadounidenses de aquí en más practicar la diplomacia. El hecho de que esos cables hayan sido divulgados significará que a otros diplomáticos les resultará más difícil compartir confidencias con sus pares estadounidenses. Tendrán, por supuesto, efectos negativos para la efectividad operacional del gobiernos de Estados Unidos, y quizá también para los Wikileads e historiadores que en el futuro quieran saber realmente qué hacían o pensaban el gobierno de Estados Unidos y sus diplomáticos. De manera que creo que es muy significativo a largo plazo. Se ramificará en todo tipo de formas. A. G.: En Estados Unidos, los medios se preguntan básicamente sobre las formas en que esto dañará a Estados Unidos, y sin embargo usted dice que puede ser beneficioso. ¿Por qué? Carne Ross: Bueno, yo renuncié a la Cancillería por la guerra de Irak. A la gente no se le decían los verdaderos motivos por los que íbamos a la guerra contra el gobierno de Saddam Hussein. Yo fui el experto en Irak en el Consejo de Seguridad de la ONU durante muchos años. Personalmente creo que demasiada diplomacia es mantenida en secreto. A. G.: Hablemos, ya que usted trabajó en el Consejo de Seguridad de la ONU, hablemos sobre los cables. Desde Condoleezza Rice, anterior secretaria de Estado, a Hillary Clinton... Carne Ross: de Clinton a Rice, en realidad. De la secretaria de Estado Clinton a la embajadora Rice en la ONU. Hay telegramas estándar de instrucciones de Washington al USG (gobierno de Estados Unidos), todos firmados “Clinton”. Esto no debe considerarse un tipo de mensaje personal de Hillary Clinton –todos los telegramas de instrucciones de Washington estarán firmados por el secretario de Estado–, de manera que no tiene mayor importancia. Lo que este telegrama establece es una larga lista de pedidos de inteligencia para Estados Unidos en la ONU, que francamente es una lista muy exhaustiva, hasta las actividades de ONG para prevenir el sida o afectar las políticas de la ONU. El hecho de que Estados Unidos está tratando de reunir información de inteligencia en la ONU no es francamente un gran revelación. Todos espían a todos en la ONU, incluyendo al secretario general, general Ban Ki-Moon. La secretaria de Desarrollo británica, Claire Short, quien también renunció por la guerra de Irak, ha dicho públicamente que las autoridades del Reino Unido estaban interviniendo los teléfonos de Kofi Annan cuando él era secretario general. De manera que no creo que esto resulte una gran revelación para la gente de la ONU. Sin embargo será embarazosa para los diplomáticos de Estados Unidos que actualmente están practicando en la ONU. A. G.: Las directivas que parecen borrar las líneas entre la diplomacia y el espionaje fueron emitidas a los diplomáticos estadounidenses bajo el nombre de Hillary Clinton en julio de 2009 pidiendo detallada información biométrica de funcionarios claves de la ONU... Carne Ross: Tal es la naturaleza de las reuniones de inteligencia moderna. Pero el hecho de que Estados Unidos tuviera esta lista de requisitos de inteligencia de la ONU no creo que sea un gran sorpresa. Hasta los estados se espían unos a otros. A. G.: Quiero traer a la conversación a As’ad Abukhalil, autor del libro La Batalla de Arabia Saudita. ¿Qué opina sobre los cables que dan cuenta de que Arabia Saudita pidió atacar a Irán? As’ad Abukhalil: Muchos de los cables sobre Arabia Saudita muestran un alto grado de control del gobierno de Estados Unidos sobre las decisiones políticas tomadas en Arabia Saudita. En un punto, hay un específico pedido estadounidense, emitiendo lo que parece una orden, pidiéndole al gobierno saudita que vaya a China y que se haga cargo de un cierta misión en nombre de Estados Unidos vis-à-vis de la situación en Irán. Creo que el grado en que el gobierno saudita y todos los gobiernos árabes en el Golfo están avergonzados por estas filtraciones es evidente por las medidas drásticas que tomaron los medios árabes controlados por Arabia Saudita. Y hasta la llamada “independiente” Al Jazeera, la cadena de noticias más seria en Yemen, también está tratando de cubrir las incómodas revelaciones sobre la forma en que los gobiernos árabes operan vis-à-vis de Estados Unidos. De Democracy Now. Especial para Página/12 Traducción: Celita Doyhambéhère (30.11.2010)

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Perdió la Democracia

Quedaron enterradas las expectativas que había despertado en el propio Estados Unidos y en el exterior, el gobierno de Barack Obama. Algunos intentos de cambiar la agenda (reforma de salud, reforma financiera), quedaron ocultos por el continuismo en la política internacional. Tras estar en penumbras o a un costado del escenario, mientras los flashes y las luces se centraban en el oriundo de Honolulu, irrumpieron en el centro del escenario nuevamente los poderosos, apoyados, entre otros por los Grandes Medios y el Tea Party, curisoso grupo ultraconservador que ve en los comunistas a los grandes enemigos de su modo de vida. Les atrasa el reloj, pero a ellos no les importa, aunque las consecuencias las siguen pagando los mismos.
A continuación un interesante análisis de Amy Goodman, conductora del Programa Democracy Now!
Perdió la democracia Por Amy Goodman * Al cierre de las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos, el mayor ganador aún no ha sido declarado, a saber: los grandes medios de comunicación. El mayor perdedor, mientras tanto, ha sido la democracia. Estas fueron las elecciones legislativas de mitad de mandato más caras en la historia de Estados Unidos: costaron casi cuatro mil millones de dólares, de los cuales tres mil millones se gastaron en publicidad. Me pregunto qué pasaría si el tiempo publicitario para las campañas fuera gratuito. No se oyen debates al respecto, y no se oyen porque las corporaciones que manejan los medios masivos de comunicación obtienen inmensas ganancias con los avisos publicitarios de las campañas políticas. Sin embargo, las ondas radioeléctricas que los medios utilizan para emitir sus señales son públicas. Esto me recuerda el libro escrito en 1999 por el especialista en medios de comunicación Robert McChesney: Rich Media, Poor Democracy (Medios ricos, democracia pobre). En su libro, McChesney escribe: “Los medios tienen poco incentivo para brindar cobertura a los candidatos ya que resulta de su interés forzarlos a publicitar sus campañas.” El grupo de investigación Wesleyan Media Project, de la Universidad Wesleyan, hace un seguimiento de la publicidad política. Tras el reciente fallo de la Corte Suprema en el caso Citizens United contra la Comisión Federal Electoral por el cual se autoriza a las grandes corporaciones a destinar sumas ilimitadas de dinero a la campaña publicitaria de los candidatos, el proyecto hace notar que “el tiempo de aire destinado a publicidad se ha saturado de anuncios relacionados con la Cámara de Representantes y el Senado, que ocupan hasta un 20 y un 79 por ciento respectivamente del total de tiempo de aire”. Evan Tracey, fundador y presidente del grupo de análisis de campañas publicitarias Campaign Media Analysis Group, predijo el pasado mes de julio en declaraciones para el periódico USA Today que “habrá más dinero que espacio de aire que comprar”. Por su parte, John Nichols, del semanario The Nation, comentó que en los amables primeros tiempos de la publicidad política televisiva, los canales de TV nunca habrían emitido el aviso a favor de un candidato a continuación de un aviso publicitario en contra de ese candidato. Pero no están tomando en cuenta el patrimonio ligado a los grandes medios. Bienvenidos al “mundo feliz” de las campañas de miles de millones de dólares. En el pasado ha habido intentos de regular el uso de las ondas radioelétricas para que estén al servicio de la población durante las elecciones. En los últimos años, el intento más ambicioso fue el que se conoce como “Reforma del financiamiento de las campañas electorales de McCain-Feingold”. Durante el debate sobre esta histórica legislación, tanto demócratas como republicanos hicieron referencia al problema de las exorbitantes tasas de publicidad televisiva. El senador por Nevada John Ensign, republicano, se lamentaba: “Las emisoras no querían ni pensar en las campañas electorales porque era el momento del año en que ganaban menos dinero debido a la baja tasa unitaria que existía durante ese período. Ahora es uno de sus momentos preferidos ya que, de hecho, es uno de los momentos del año con más amplio margen de ganancias”. Finalmente, para que el proyecto de ley fuera aprobado, se omitieron las cláusulas referentes al “tiempo público de aire”. El fallo en el caso de Citizens United neutraliza eficazmente la Reforma del financiamiento de las campañas de McCain-Feingold. Ni imaginemos lo que se gastará en las elecciones presidenciales de 2012. El senador por Wisconsin Russ Feingold perdió la oportunidad de ser reelegido en su disputa contra el prácticamente autofinanciado multimillonario Ron Johnson. El editorial del periódico Wall Street Journal celebró la esperada derrota de Feingold. El periódico es propiedad de la corporación News Corp., de Rupert Murdoch, que posee además la cadena de televisión Fox y que donó casi dos millones de dólares a la campaña de los republicanos. “Las elecciones se han convertido en un bien comercial, un centro de ganancias para estas radios y canales de televisión”, me dijo el día de las elecciones Ralph Nader, defensor de los consumidores y ex candidato a presidente. Me dijo además: “Las ondas públicas, como sabemos, pertenecen al pueblo. El pueblo es el propietario y las cadenas de radio y televisión son las titulares de las licencias para usar esas ondas, digamos que son como inquilinos. Sin embargo, para obtener su habilitación anual, no pagan nada a la Comisión Federal de Comunicaciones. Así, resultaría bastante persuasivo, si tuviéramos políticas públicas que impusieran módicas condiciones para obtener la habilitación que permite a estas cadenas de radio y televisión acceder al inmensamente lucrativo control de las ondas públicas 24 horas al día, podríamos decirles que como parte del intercambio por controlar estos bienes comunes, por decirlo de alguna manera, deben destinar cierta cantidad de tiempo, tiempo gratuito, en la radio y la televisión a los candidatos electorales”. Este tema debería ser puesto en debate en los grandes medios de comunicación, dado que en ellos obtiene información la mayoría de los estadounidenses. Pero las emisoras de radio y televisión tienen un profundo conflicto de intereses. En su orden de prioridades, sus ganancias están antes que nuestro proceso democrático. Seguramente no oiremos hablar de este tema en los programas de entrevistas políticas de los domingos por la mañana. * Conductora del noticiero internacional Democracy Now! Denis Moynihan colaboró con esta columna. Traducción de Fernanda Gerpe.