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lunes, 5 de marzo de 2012

Repsol, ese animal de compañía


Repsol, ese animal de compañía


Jesús Giráldez Macía
Rebelión

Repsol y el Gobierno de España han lanzado una ofensiva en busca del petróleo acumulado bajo el fondo marino entre Canarias y el Sahara. Se trata de un proyecto que data del año 2001 y que quedó en suspenso temporal tras la oposición de las instituciones insulares de Lanzarote y Fuerteventura y, sobre todo, por la respuesta ciudadana de ambas islas. Ahora, con un ministro canario haciendo de Moisés, Repsol espera que se le abran las aguas.
Soria, ministro de Industria, Energía y Turismo, es un personaje clonado de Aznar tanto en su forma como en contenido. Pero, como aquél, tiene una gran virtud: no se anda con rodeos. Su amor por la energía nuclear y por los combustibles fósiles es tan grande como su aversión a las energías renovables. Si en España existiese un Tea Party él estaría sirviendo las tazas. De hecho es a eso a lo que se dedica, a servir a los intereses de las grandes empresas del sector energético con capital español. El 16 de febrero Soria fue la estrella invitada por Repsol al Hotel Ritz de Madrid, justo en medio de la polémica generada por su apoyo a las prospecciones de la compañía en nuestras aguas. Repsol tuvo a bien agasajar a su mamporrero en el hotel Ritz con un menú canario. Parece un chiste, una escena que sería el deleite de la caverna periodística española si el invitado fuese Chávez y el presidente de Irán le ofreciera unas arepas.
Más reciente es la visita de urgencia que el ministro energético ha realizado a Argentina donde Repsol estaba amenazado con una posible renacionalización. Repsol, recordemos, se hizo con YPF -la empresa pública de hidrocarburos argentina- gracias a las políticas impuestas por el FMI y BM que, bajo el argumento de poner en orden las cuentas de aquél Estado, desmantelaron el sector público argentino, regalándoselo al sector privado de capital extranjero. Soria ha explicado que viajó a Argentina a "defender los intereses españoles", como si Repsol fuese una defensora de los intereses de los españoles y no de su accionariado.
Con todo, como en casi todas las acciones que está llevando a cabo el Gobierno del PP, la labor de Soria es sólo una continuación de la iniciada por el PSOE. En el año 2006 el ministro de Asuntos Exteriores de España, Miguel Ángel Moratinos, acompañó al presidente de Repsol, Antonio Brufau, a defender "los intereses españoles" a Guinea Ecuatorial. La recompensa fue la firma de contratos millonarios; la contrapartida fue una visita de Obiang a España a devolver la cortesía y el silencio institucional y mediático ante la violación sistemática de los derechos humanos en el país africano. A partir de ahí Brufau y Moratinos se hicieron compañeros de viaje inseparables: juntos acudieron a Kazajstán, Uzbeskitan, Turkmenistan y Venenzuela. Y juntos firmaron sensacionales contratos de cooperación técnica y científica en "defensa de los intereses españoles" con algunas dictaduras de países que difícilmente la mayoría de los españoles serían capaz de ubicar en un mapa.
En el año 2011 Repsol obtuvo unos beneficios oficiales de 2193 millones de euros. En los años precedentes sus tasas de beneficios fueron aún mayores. A pesar de ello Repsol ha sido recientemente beneficiada con una subvención otorgada, ni más ni menos, que por la Agencia Española de Cooperación Internacional al Desarrollo. Es decir, una empresa que en el año 2010 reconoció unos beneficios superiores a los 4000 millones de euros será subvencionada con 150.000 euros (obtenidos de nuestros impuestos) como si se tratara de una ONG sin ánimo de lucro. El dinero irá destinado a la realización de proyectos en la denominada zona de influencia en la amazonía de Ecuador donde Repsol lleva años expoliando los recursos naturales, desarticulando a las comunidades indígenas, impulsando el etnocidio y contaminando a la naturaleza y a las personas.
Las actividades de Repsol en Latinoamérica son bien conocidas, sobre todo por los pueblos que las sufren. Los desastres medioambientales y la violación de los derechos humanos que acontecen en Ecuador, gentileza de Repsol, se repiten en Bolivia, en Perú, en Colombia o en Argentina. La trascendencia de sus desastres es ocultada sistemáticamente por los medios de persuasión de masas. Ninguna noticia crítica con la compañía (salvo a las que se refieren a las luchas por el poder de sus grupos accionariales) es publicada ni emitida. Los medios periodísticos empresariales obtienen mayores ingresos por publicidad que por la venta de sus productos y Repsol (y la Caixa, uno de sus principales accionistas) es una importante fuente de financiación. En un mismo espacio de falta de ética elemental confluyen una multinacional que mata, un periodismo que silencia y los Gobiernos que trabajan para que la compañía encuentre expeditos los territorios donde esquilmar.
Esta criatura inmoral ha puesto sus ojos en las aguas canarias y saharianas. Las cuadrículas donde se realizarán las prospecciones distan, en algunos casos, a sólo 10 kilómetros de las costas de Fuerteventura. En abril del año 2010 una plataforma gestionada por la British Petroleum reventó en el Golfo de México. Durante 86 días el petróleo y el gas fueron derramados al océano, aproximadamente 800.000 metros cúbicos, en el mayor derrame de hidrocarburos al mar que ha conocido la humanidad. Las características de la explotación petrolífera en el Golfo de México es similar a la que se pretende instalar cercana a las costas de Lanzarote y Fuerteventura. La profundidad hasta el suelo marino ronda, en ambos casos, los 1600 metros. A esto se añade la perforación del suelo marino hasta llegar a la bolsa de petróleo, entre 1500 y 2000 metros más. En caso de accidente las posibilidades de taponar el vertido pudiera significar, como en el caso del Golfo de México, un trabajo de cerca de tres meses y las consecuencias del derrame durarían aún un tiempo de difícil cuantificación. A nadie, incluso a Soria, se le puede escapar las consecuencias que podría tener para un territorio cuya actividad productiva se limita al turismo y que obtiene toda el agua de consumo ciudadano a través de la desalinización del agua de mar.
Sobran pues argumentos éticos, medioambientales y sociales para ofrecer resistencia a Repsol y a su consejo empresarial en la sombra encabezado, ahora, por un ministro canario que defiende los intereses de su multinacional por encima de todas las cosas y por debajo de todas las aguas.

Fuente:
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=145791

martes, 31 de enero de 2012

Las empresas petroleras occidentales se quedan en Iraq aunque las fuerzas estadounidenses se vayan

Dahr Jamail
Al-Jazeera

El fin de la ocupación militar de Estados Unidos no significa que los iraquíes tengan pleno control de su petróleo.

Si bien el ejército estadounidense ha puesto fin formalmente a la ocupación de Iraq, algunas de las compañías petroleras más grandes de Occidente, como ExxonMobil, BP y Shell, se quedan.
El 27 de noviembre pasado, 38 meses después de que [la empresa anglo-holandesa] Royal Dutch Shell anunciara su interés por conseguir un cuantioso negocio de gas en el sur de Iraq, el gigante del petróleo firmó un contrato por nada menos que 17.000 millones de dólares en gas.
Tres días después, la empresa energética Emerson, con sede en Estados Unidos, presentó a subasta una oferta de contrato para operar en el gigantesco campo petrolífero iraquí de Zubair, que según las informaciones dadas contiene unos ocho millones de barriles de petróleo.
A principios de este año, a Emerson se le otorgó un contrato para suministrar sistemas de medición del crudo y diversa tecnología para una nueva terminal petrolera en Basora, actualmente en construcción en el golfo Pérsico, y la empresa está instalando sistemas de control en las centrales eléctricas de Hilla y Kerbala.
BP ya explota el supergigantesco campo petrolífero iraquí de Rumaila, y la otra gigantesca reserva que es el campo de Majnún la explota Royal Dutch Shell. Ambos campos se encuentran en el sur de Iraq.
Según la Dirección de Información Energética de Estados Unidos (EIA, Energy Information Administration), las reservas de petróleo de Iraq, calculadas en 112.000 millones de barriles, son las segundas del mundo, sólo por detrás de Arabia Saudí. La EIA calcula también que hasta un 90 por ciento del territorio iraquí permanece sin explorar, por haber sufrido durante décadas sanciones económicas y guerras lideradas por Estados Unidos.
“[…] Antes de la invasión de 2003 y la ocupación de Iraq, todas las compañías petroleras de Estados Unidos y de otros países occidentales estaban completamente excluidas del mercado de petróleo iraquí; pero gracias a la invasión y la ocupación, las compañías han vuelto de nuevo a Iraq y, por primera vez desde que fueron obligadas a salir del país en 1973, están produciendo petróleo allí”, afirma Antonia Juhasz, analista de la industria petrolera, en una entrevista a Al Jazeera.
Juhasz, autora de los libros The Tyranny of Oil [La tiranía del petróleo] y The Bush Agenda [El plan
de Bush], dijo que aunque las compañías petroleras de Estados Unidos y de otros países occidentales no habían obtenido aún todo lo que esperaban recibir de la invasión de Iraq liderada por Estados Unidos, “[…] Lo cierto es que las cosas les han salido muy bien, al conseguir contratos de producción para algunos de los campos petrolíferos más grandes del mundo en condiciones que resultan ser de las más lucrativas del mundo”.
El doctor Abdulay Yahya Zalloum, economista y consultor internacional de petróleo que lleva casi cincuenta años en el negocio petrolero en Estados Unidos, Europa, Asia y Oriente Próximo, coincide al afirmar que las compañías petroleras occidentales han “[…] obtenido concesiones en los campos [petrolíferos] más importantes de Iraq”, a pesar de “[…] existir una falta de transparencia y claridad de visión en lo que respecta a las cuestiones legales”. El doctor Zalloum añadió que, en su opinión, las compañías petroleras occidentales se han llevado la parte del león del petróleo iraquí, “[…] pero dieron un pequeño trozo del pastel a China y a algunos de los otros países y compañías para mantenerlos callados”.
En un discurso que tuvo lugar en Fort Bragg, a raíz de la retirada militar de Estados Unidos, el presidente Barack Obama dijo que Estados Unidos dejaba detrás “[…] un Iraq soberano, estable e independiente, con un gobierno representativo elegido por sus ciudadanos”. Sobre esta visión, el doctor Zalloum fue del todo franco: “[…] Lo último que le importa a Estados Unidos en Oriente Próximo es la democracia. Lo que le interesa es el petróleo, y punto”.

¿Se trata de un socio fuerte?

Un comunicado de prensa de la Casa Blanca fechado el 30 de noviembre y titulado “Declaración conjunta de Estados Unidos y de la República de Iraq a través del Alto Comité de Coordinación” decía lo siguiente sobre “cooperación en materia de energía” entre los dos países:
“[…] Estados Unidos se compromete a ayudar a la República de Iraq a desarrollar el sector energético. Juntos, estamos explorando diferentes vías, entre las que se incluye una mejor protección de las infraestructuras esenciales, para contribuir al aumento de la producción petrolera de Iraq”.
Iraq es uno de los mayores exportadores de petróleo a Estados Unidos y tiene planes para aumentar el total de sus exportaciones de crudo a 3,3 millones de barriles diarios el próximo año, teniendo en cuenta que el objetivo de este año es de 3 millones de barriles, según afirma Assim Jihad, portavoz del ministerio de Petróleo iraquí.
Jihad dijo a al Jazeera que Iraq se ha puesto como objetivo elevar su capacidad de producción petrolera a 12 millones de barriles diarios para 2017, lo que llevaría a este país a ser el mayor productor del mundo. Según Jihad, el objetivo de producción para 2013 es de 4,5 millones de barriles diarios y de 5 millones para 2014. Las previsiones para 2017 son realmente ambiciosas, pero dado que Iraq no ha cumplido su objetivo para 2011, muchos cargos de la Administración aseguran que la cifra de 8 millones para 2017 es más realista.
Las regiones de Iraq no exploradas hasta ahora podrían proporcionar 100.000 millones de barriles adicionales, y los costes de producción en Iraq son de los más bajos del mundo. Hasta la fecha, sólo se han perforado unos 2.000 pozos en Iraq, lo cual no es nada comparado con el millón aproximado de pozos solamente en Texas.
A nivel mundial, el consumo actual de petróleo es aproximadamente de 88 millones de barriles diarios. Para 2030, la demanda mundial de petróleo crecerá unos 27 millones más y muchos expertos ven a Iraq como un actor clave para satisfacer esta demanda.
La opinión de que Iraq necesitará al menos 200.000 millones de dólares en inversiones de material, y personal para elevar su capacidad de producción a 12 millones de barriles diarios desde sus niveles actuales de producción, es ampliamente compartida.
Juhasz explica que ExxonMobil, BP y Shell figuraban entre las compañías petroleras que “[…] desempeñaron un papel más agresivo a la hora de presionar a sus gobiernos para asegurar que la invasión produciría una apertura de Iraq a las compañías petroleras extranjeras”. “Y lo lograron”, añade. “Todas están de nuevo en Iraq. BP y CNPC [China National Petroleum Corporation] ultimaron el primero de los nuevos contratos que firmó Bagdad y fue para el campo petrolífero más grande del país: el supergigantesco campo de Rumaila, de 17.000 millones de barriles. ExxonMobil junto a su joven socio Royal Dutch Shell ganaron una guerra de licitaciones contra la empresa rusa Lukoil (y su joven socio ConocoPhillips) al adjudicarse el proyecto Fase 1 de la zona occidental de Qurna, valorado en 8.700 millones de barriles. A la italiana Eni SpA, junto con California’s Occidental Petroleum y Korea Gas Corp., se les otorgó el campo petrolífero iraquí de Zubair, con unas reservas valoradas en 4.400 millones de barriles. Shell fue el socio más aventajado, junto con Malaysia’s Petroliam Nadional Bhd. o Petronas, al ganar un contrato para el supergigantesco campo de Majnún, uno de los más grandes del mundo, con unas reservas valoradas en hasta 25.000 millones de barriles.” [1].
Zalloum afirma que para las compañías petroleras occidentales existe un doble interés: “[…] Está la explotación de los campos existentes, pero también de los campos explorados que aún no están en fase de producción. Por lo que respecta a los campos ya existentes, hay dos tipos de explotación. Una es la renovación de la infraestructura, ya que en los últimos 25 años ha ido perdiendo valor debido a las sanciones y conflictos. La segunda es que algunos de estos campos tienen diferentes estratos, de modo que una vez que utilicen técnicas innovadoras, como la perforación horizontal, hay un enorme potencial en los campos que han explorado”.
Sin embargo, existen factores que complican la situación. A raíz de la retirada militar estadounidense, Bagdad sufrió un brote de violencia y las desavenencias políticas se han agrandado, de modo que la inestabilidad en Iraq es evidente [2].
“[…] Iraq tiene un montón de petróleo barato de obtener, pero tiene también un montón de problemas —políticos, étnicos, tribales, religiosos, etc.— que le han impedido explotarlo tan bien o tan rápido como los saudíes”, afirma Tom Whipple, especialista en energía que fue analista de la CIA durante treinta años. “[…] Algún día puede resultar que Iraq tenga más bolsas de petróleo que Arabia Saudí. La cuestión principal es cómo será de estable el país después de que se marchen los estadounidenses. Hasta ahora no se ve que vaya muy bien la cosa.”
Sin embargo, Jihad, portavoz del ministerio de Petróleo iraquí, considera que los ataques contra los oleoductos iraquíes tienen un mínimo efecto sobre la capacidad de producción y declara que “[…] los sabotajes no afectarán a nuestra producción y exportaciones de petróleo porque podemos arreglar los daños en cuestión de días, incluso de horas”.
Whipple, miembro del Instituto Post-Carbón, afirma que Bagdad ha sabido regatear con las compañías petroleras occidentales: “[…] La única razón por la que están participando es porque todo el mundo lo hace y ellos esperan abrirse hueco en caso de que un nuevo gobierno en Iraq cambie su política para dejar que otros intrusos ganen más dinero. Recuerde que no están todas las compañías petroleras occidentales que tradicionalmente estaban ahí; los chinos, los rusos y Singapur, todos quieren una parte de las ganancias”.

¿Idea equivocada?

El portavoz Jihad dijo a Al Jazeera que muchos iraquíes creen que la razón por la que las compañías petroleras occidentales están operando en Iraq es simplemente para robar el petróleo de Iraq. “[…] Estas ideas se gestaron durante el régimen del depuesto dictador Sadam Hussein y son ideas equivocadas”, afirma. “[…] El futuro contribuirá a que los iraquíes entiendan que estas compañías han venido a trabajar aquí para ayudar a Iraq a vender su petróleo para ayudar a la población, y trabajan para servir al país” [3].
Jihad admite que su gabinete de prensa trabaja “[…] para ayudar a los iraquíes a comprender la naturaleza del trabajo que están haciendo estas compañías y sus inversiones en Iraq”.
Sin embargo, los iraquíes muestran su desacuerdo a Al Jazeera, a pesar de los esfuerzos del gabinete de Jihad para probar lo contrario. “[…] Sólo un niño ingenuo podría creer que los estadounidenses vinieron aquí por algo que no fuera nuestro petróleo; ni podemos creer que su estancia aquí tenga algo que ver con ayudar al pueblo iraquí”, dice a Al Jazeera Ahmed Ali, un ingeniero en paro.
Basim al-Khalili, el propietario de un restaurante del barrio de Karada en Bagdad, opina lo mismo: “[…] Si Iraq no tuviera petróleo, ¿acaso Estados Unidos habría sacrificado miles de soldados y cientos de miles de millones de dólares para venir aquí?”.
Juhasz, la analista de petróleo, también coincide en esto: “[…] Las compañías petroleras de Occidente y Estados Unidos, así como sus gobiernos estuvieron presionando para que se aprobase una nueva ley nacional en Iraq, la Ley del Petróleo Iraquí, que haría que Iraq pasara de ser un mercado nacionalizado de petróleo a ser otro mercado en gran medida privatizado a través de los Acuerdos de Participación en la Producción, un tipo de modelo de contrato utilizado en aproximadamente el 12 por ciento del mercado mundial de petróleo”.
Esta analista explica que este acuerdo ha sido rechazado por la mayoría de los países, incluidos todos los vecinos de Iraq, “[…] porque proporciona muchos más beneficios a las empresas extranjeras que al gobierno nacional”. Pero no ha sido un camino fácil para las compañías petroleras occidentales en Iraq. “[…] Las empresas occidentales más importantes, como Chevron y ConocoPhillips, que confiaban en firmar contratos, no pudieron hacerlo. En diciembre de 2010 tuvo lugar una tercera ronda [de contrataciones] y ninguna de las grandes compañías petroleras occidentales, excepto Shell, obtuvo contratos. Creo que hubo una fuerte reacción en Iraq contra la concesión de contratos a las grandes compañías petroleras occidentales importantes. Por eso, en diciembre de 2010, los campos fueron a parar a las compañías rusas Lukoil y Gazprom, la noruega Statoil y la compañía angoleña Sonangol, entre otras.”
A diferencia de lo que establece la Ley del Petróleo Iraquí [4], estos contratos no precisan pasar por el Parlamento, según el gobierno central. Esto significa que los contratos están siendo firmados sin un debate público. “[…] La población está en contra de la privatización y ésta es una razón por la que no ha sido aprobada la ley”, afirma Juhasz. “[…] Los contratos están promulgando una forma de privatización sin un debate público y, esencialmente, a punta de pistola: estos contratos han sido adjudicados durante una ocupación militar extranjera y los contratos más importantes han ido a parar a las empresas de los países extranjeros ocupantes. Diríase que la democracia y la equidad son los dos grandes perdedores en esta batalla por el petróleo.”

El futuro del petróleo de Iraq

En las actuales circunstancias, la posibilidad de una retirada de las compañías petroleras occidentales de Iraq parece remota y el gobierno de Obama sigue presionando a Bagdad para que apruebe la Ley del Petróleo Iraquí.
No obstante, continúa la resistencia a la presencia de los occidentales. “[…] El hecho más importante es que parece evidente que la mayoría de los iraquíes desean que su petróleo y sus operaciones sigan estando en manos iraquíes”, afirma Juhasz. “[…] Hasta ahora, ha sido necesaria una gigantesca invasión y ocupación militar extranjera para garantizar a las compañías petroleras extranjeras el acceso que han tenido hasta ahora [al petróleo iraquí].”
Mientras la seguridad en Iraq siga siendo tan volátil como siempre, como consecuencia del panorama político —que puede cambiar radicalmente en cualquier momento—, hay una sola cosa que siempre hemos de considerar como el meollo de estos conflictos, y es el petróleo iraquí.



Notas de IraqSolidaridad

1- Sobre la situación y gestión de los campos petrolíferos de Iraq, véase “La distribución geográfica de los campos petrolíferos y su gestión bajo ocupación”, 13 de marzo de 2007 (http://www.iraqsolidaridad.org/2007/docs/petroleo_13-03-07.html)
2.- Véase Pedro Rojo, “El fracaso de un proyecto imperialista o cómo Estados Unidos ha salido derrotado de Iraq” (http://iraqsolidaridad.wordpress.com/2012/01/15/el-fracaso-de-u-2/), 15 de enero de 2012

3.- Véase Corp. Watch, “¿Cuánto petróleo iraquí se está robando? El 'misterio' de los contadores perdidos”, 12 de mayo de 2007 (http://www.iraqsolidaridad.org/2007/docs/12_05_07_Contador_de_Petroleo.html)

4.- Al respecto véase James Cogam, “El gobierno iraquí aprueba un nuevo borrador de la ley de petróleo”, 9 de julio de 2007 (http://www.iraqsolidaridad.org/2007/docs/09-07-07-Ley_de_petroleo.html)


Fuente: http://www.uruknet.info/?p=84645
Traducido del inglés para IraqSolidaridad por Consuelo Delgado

http://iraqsolidaridad.wordpress.com/2012/01/30/las-empresas-petroleras-occidentales-se-quedan-en-iraq-aunque-las-fuerzas-estadounidenses-se-vayan/


miércoles, 24 de agosto de 2011

Bienvenidos a la "democracia" en Libia

Pepe Escobar
Asia Times Online

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

El Gran Gadafi apenas ha abandonado el edificio –el complejo Bab-al-Aziziyah– y los buitres occidentales ya rondan en lo alto; ha comenzado la rebatiña por apoderarse del “gran premio” – la riqueza libia de petróleo y gas. [1]

Libia es un peón en un tablero de ajedrez ideológico, geopolítico, geo-económico y geoestratégico serio en la misma medida en que una obra de teatro de moralidad pedestre es como un reality show televisivo; los “rebeldes” idealistas ganan contra el Enemigo Público Número Uno. Otrora el enemigo público fue Sadam Hussein, luego fue Osama bin Laden, ahora es Muamar Gadafi, mañana será el presidente Bashar al-Asad en Siria, algún día será el presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad. El enemigo no será nunca la ultra-reaccionaria Casa de Saud.

Cómo ganó la guerra la OTAN.

A pesar de la espectacular reaparición del hijo de Gadafi, Saif al-Gadafi, virtualmente la OTAN ganado la guerra civil libia (o “actividad militar cinética”, según la Casa Blanca). Las masas del “pueblo libio” fueron espectadoras en el mejor de los casos, o actores secundarios en forma de unos pocos miles de “rebeldes” con kalashnikovs.
El actor principal fue R2P (“responsabilidad de proteger”). Desde el principio R2P, dotada de personal por Francia y Gran Bretaña y respaldada por EE.UU., se convirtió en el cambio de régimen como por arte de magia. Eso llevó a que las estrellas no debidamente reconocidas en esta producción hayan sido “asesores” occidentales y árabes monárquicos, como cuando se habla de “contratistas” o “mercenarios”.
La OTAN comenzó a ganar la guerra al lanzar la Operación Sirena en Iftar –la ruptura del ayuno de Ramadán– el sábado pasado por la noche, tiempo de Libia. “Sirena” fue el nombre de código de una invasión de Trípoli. Fue la última –y desesperada– estratagema de la OTAN, porque los caóticos “rebeldes” no habían llegado a ninguna parte después de cinco meses de combate contra las fuerzas de Gadafi.
Hasta entonces, el plan A de la OTAN era intentar matar a Gadafi. Lo que los porristas de R2P –de izquierdas y derecha– habían bautizado de “permanente desgaste por la OTAN” terminó por ser una plegaria por tres resultados: Gadafi muerto, Gadafi se rinde, Gadafi huye.
No significa que nada de esto haya impedido que las bombas de la OTAN cayeran sobre casas privadas, universidades, hospitales o incluso cerca del Ministerio de Exteriores. Todo –y todos– eran objetivos.
“Sirena” incluía un pintoresco reparto de “rebeldes de la OTAN”, fanáticos islamistas, crédulos periodistas empotrados, turbas amigas de la televisión y jóvenes de Cirenaica manipulados por oportunistas desertores del régimen de Gadafi a la espera de generosos cheques de los gigantes petroleros Total y BP.
Con “Sirena”, apareció la OTAN a tiro limpio (literalmente). Helicópteros artillados Apache disparando ininterrumpidamente y cazabombarderos atacando todo. La OTAN supervisó el desembarco de cientos de soldados de Misrata en la costa este de Trípoli, mientras un barco de guerra de la OTAN distribuía armamento pesado.
Solo el domingo pueden haber muerto 1.300 civiles en Trípoli y por lo menos 5.000 heridos. El Ministerio de Salud anunció que los hospitales están desbordados. Todo el que seguía creyendo que los implacables bombardeos de la OTAN tenían algo que ver con R2P y la Resolución 1973 de las Naciones Unidas está viviendo en una unidad de cuidados intensivos.
La OTAN precedió a la “Sirena” con masivos bombardeos de Zawiya –la crucial ciudad refinadora de petróleo a 50 kilómetros al oeste de Trípoli-. Eso cortó los suministros de petróleo de Trípoli. Según la propia OTAN, por lo menos la mitad de las fuerzas armadas de Libia resultaron “degradadas” –jerga del Pentágono para muertas o gravemente heridas. Eso significa decenas de miles de muertos. Eso también explica la misteriosa desaparición de los 65.000 soldados a cargo de la defensa de Trípoli. Y también explica en gran parte por qué el régimen de Gadafi, en el poder durante 42 años, se ha derrumbado en unas 24 horas.
El llamado de Sirena de la OTAN –después de 20.000 ataques aéreos, y más de 7.500 ataques contra objetivos terrestres– sólo fue posible gracias a una decisión crucial del gobierno de Barack Obama a principios de julio, posibilitando, como informó The Washington Post, “el hecho de compartir materiales más delicados con la OTAN, incluyendo imágenes e interceptaciones de señales que pueden suministrarse a las fuerzas de operaciones especiales británicas y francesas en el terreno fuera de los pilotos en el aire”.
Esto significa que, sin los conocimientos de poder de fuego sin igual, satélites y drones del Pentágono, la OTAN todavía estaría involucrada en la Operación Cenagal para Siempre –y el gobierno de Obama no podría aprovechar una importante victoria en este drama “cinético”.

¿Quiénes son éstos?

¿Quiénes son éstos que repentinamente estallaron de alegría en las pantallas de las televisiones estadounidenses y europeas? Después de las sonrisas ante las cámaras y los disparos de kalashnikovs hacia el cielo, hay que prepararse para grandes fuegos artificiales fratricidas.
Es seguro que estallarán problemas étnicos y tribales. Muchos de los bereberes de las montañas occidentales, quienes entraron Trípoli desde el sur este último fin de semana son salafistas de la línea dura. Lo mismo en la nebulosa de Hermandad Musulmana/salafistas de Cirenaica, que han sido instruidos por los hombres de la CIA. Aunque estos fundamentalistas “utilizaron” a los europeos y estadounidenses para aproximarse al poder, pueden convertirse en una horrible fuerza de guerrilla si son marginados por los nuevos amos de la OTAN.
La gran “revolución” con base en Bengasi, presentada a Occidente como si fuera un movimiento popular, fue siempre un mito. Solo hace dos meses los “revolucionarios” armados eran apenas 1.000. La solución de la OTAN fue crear un ejército mercenario –incluyendo todo tipo de sujetos repugnantes, desde ex miembros de escuadrones de la muerte colombianos a reclutadores de Qatar y de los Emiratos Árabes Unidos (EAU) quienes buscaron a numerosos tunecinos desocupados y gente de tribus descontentas con Trípoli. Todos estos, aparte del escuadrón mercenario de la CIA –salafistas de Bengasi y Derna– y el escuadrón de la Casa de Saud –la banda de la Hermandad Musulmana.
Cuesta no recordar la pandilla de la droga de UCK en Kosovo –la guerra que “ganó” la OTAN en los Balcanes. O a los paquistaníes y saudíes, con respaldo de EE.UU., que armaron a los “combatientes de la libertad” de Afganistán en los años ochenta.
Y luego está el sospechoso reparto de personajes del Consejo Nacional de la Transición (TNC, por sus siglas en inglés) basado en Bengasi.
El jefe, Mustafa Abdel-Jalil, ministro de justicia de Gadafi desde 2007 hasta su renuncia el 26 de febrero, estudió la Sharía y derecho civil en la Universidad de Libia. Esto le permitirá habérselas retóricamente con los fundamentalistas islámicos en Bengasi, al-Baida y Delna pero podría utilizar sus conocimientos para defender sus intereses en un nuevo arreglo para compartir el poder.
En cuanto a Mahmud Jibril, presidente del consejo ejecutivo del TNC, estudió en la Universidad de El Cairo y luego en la Universidad de Pittsburgh. Es la conexión qatarí clave, al haber estado involucrado en la administración de activos para Sheikha Mozah, la esposa ultra influyente del emir de Qatar.
También está el hijo del último monarca de Libia, el rey Idris, depuesto por Gadafi hace 42 años (sin derramamiento de sangre); a la Casa de Saud le encantaría una nueva monarquía en el Norte de África. Y el hijo de Omar Mukhtar, el héroe de la resistencia contra el colonialismo italiano, un personaje más laico.

¿El nuevo Iraq?

Sin embargo, creer que la OTAN ganaría la guerra y dejaría que los “rebeldes” controlen el poder es un chiste. Reuters ya ha informado de que una “fuerza de transición” de unos 1.000 soldados de Qatar, los Emiratos y Jordania llegará a Trípoli para actuar como policía. Y el Pentágono ya está propagando que los militares de EE.UU. estarán en el terreno para “ayudar a proteger las armas”. Un toque hermoso que ya implica quién estará realmente a cargo: los neocolonialistas “humanitarios” más sus serviles agentes árabes.
Abdel Fatah Younis, el comandante “rebelde” asesinado por los propios rebeldes, era un agente de los servicios de inteligencia franceses. Fue eliminado por la facción de la Hermandad Musulmana, precisamente cuando el Gran Liberador Árabe Sarkozy estaba tratando de negociar una etapa final del juego con Said al-Islam, el hijo de Gadafi de la London School of Economics que ahora volvió de entre los muertos.
Por lo tanto los grandes ganadores son finalmente Londres, Washington, la Casa de Saud y los qataríes (enviaron jets y “asesores”, que ya están manejando las ventas de petróleo). Con una mención especial al complejo Pentágono/OTAN – ya que Africom finalmente establecerá su primera base en suelo africano en el Mediterráneo, y que la OTAN está a un paso de declarar que el Mediterráneo es “un lago de la OTAN”.
¿Islamismo? ¿Tribalismo? Podrían ser los males menores de Libia en comparación con una nueva fantasilandia abierta al neoliberalismo. Hay pocas dudas de que los nuevos amos occidentales no tratarán de resucitar una versión más amistosa de la corrupta, rapaz, Autoridad Provisional de la Coalición (CPA) de Iraq, convirtiendo a Libia en un sueño neoliberal de la línea dura de una propiedad total de los recursos libios, una repatriación total de beneficios, corporaciones occidentales con la misma posición legal que las firmas locales, bancos extranjeros que compran los bancos locales, y muy bajos impuestos a la renta y a las corporaciones.
Mientras tanto, la profunda fractura entre el centro (Trípoli) y la periferia por el control de los recursos energéticos se inflamará. BP, Total, Exxon, todos los gigantes petroleros occidentales serán recompensados con gratitud por el consejo de transición, en detrimento de las compañías chinas, rusas o indias. Las tropas de la OTAN en el terreno ayudarán ciertamente a mantener disciplinado y alineado al Consejo.
Los ejecutivos petroleros estiman que se tardará por lo menos un año hasta que la producción de petróleo vuelva a los niveles anteriores a la guerra civil de 1,6 millones de barriles por día, pero dicen que los beneficios anuales del petróleo podrían proveer a los nuevos gobernantes en Trípoli unos 50.000 millones de dólares al año. La mayoría de los cálculos indican reservas de petróleo de 46.400 millones de barriles, un 3% de las reservas mundiales y con un valor de unos 3,9 billones de dólares al precio actual del petróleo. Las reservas de gas conocidas son de unos 5 billones de pies cúbicos.
Por lo tanto R2P termina ganando. El imperialismo humanitario gana. Las monarquías árabes ganan. La OTAN como gendarme global gana. El Pentágono gana. Pero incluso eso no es suficiente para los habituales sospechosos imperiales, que ya llaman a desplegar una “fuerza de estabilización”. Y todo esto mientras los progresistas perdidos en la trama en una variedad de latitudes siguen saludando la Santa Alianza del neocolonialismo occidental, de las monarquías árabes ultra reaccionarias y de salafistas de la línea dura.
No habrá terminado hasta que cante la gorda señora árabe. En todo caso, hasta la próxima parada: Damasco.

Pepe Escobar es autor de “ Globalistan: How the Globalized World is Dissolving into Liquid War ” (Nimble Books, 2007) y “ Red Zone Blues: a snapshot of Baghdad during the surge ”. Su último libro es “ Obama does Globalistan ” (Nimble Books, 2009). Puede contactarse con él en: pepeasia@yahoo.com .

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