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jueves, 1 de diciembre de 2011

La Hermandad Musulmana ve más allá de Tahrir


Por Adam Morrow y Khaled Moussa al-Omrani

Crédito: Khaled Moussa al-Omrani/IPS

EL CAIRO, 1 dic (IPS) - La decisión de la Hermandad Musulmana de mantenerse al margen de las últimas protestas en la plaza Tahrir, de la capital egipcia, parece que le dejará réditos en las primeras elecciones parlamentarias tras la caída del régimen de Hosni Mubarak.
"Las primeras señales indican que la Hermandad obtendrá mejores resultados que los esperados, porque su respuesta a los últimos acontecimientos en la plaza Tahrir fue bien recibida por el público, que solo quiere estabilidad tras meses de inseguridad", dijo a IPS el especialista en movimientos políticos islámicos Abdel Menaam Mounib.
La ciudadanía egipcia concurrió a las urnas el lunes 28 y el martes 29 de noviembre en lo que fue la primera de las tres rondas de las elecciones parlamentarias. Según la mayoría de los pronósticos de analistas, los más votados serán el Partido Libertad y Justicia (PLJ), con fuertes vínculos con la Hermandad Musulmana, así como otras agrupaciones islamistas.
Los comicios enfrentaron al PLJ con los nuevos partidos liberales y de izquierda, surgidos tras la renuncia en febrero de Mubarak, quien lideró por 30 años los destinos de Egipto.
La primera etapa del proceso electoral, que terminará en enero de 2012, se realizó tras el peor estallido de violencia desde la revuelta popular de 18 días.
Del 19 al 23 de noviembre, las fuerzas de seguridad reprimieron a miles de manifestantes que reclamaban al Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas (CSFA), que gobierna el país desde la renuncia de Mubarak, que entregara el mando a una autoridad civil.
Los cinco días de enfrentamientos en la plaza Tahrir de El Cairo dejaron decenas de muertos y miles heridos entre los manifestantes, que se defendieron solo con piedras sacadas del pavimento del ataque de las fuerzas de seguridad, armadas a guerra.
"El Cairo no vivía ese grado de violencia desde la peor parte del levantamiento popular de enero", aseguró Mounib.
Cuadros jóvenes de la Hermandad Musulmana participaron en las escaramuzas, pero la organización evitó dar su apoyo formal a la protesta. La actitud fue recibida con desdén por muchos de sus detractores, quienes la acusaron de "traicionar a la revolución" por obtener réditos políticos de corto plazo.
"La Hermandad Musulmana perdió mucha credibilidad por su postura inoperante respecto de la masacre en la plaza Tahrir y su ausencia llamativa de los espacios públicos de Egipto", escribió el martes 29 de noviembre Ibrahim Eissa, conocido periodista opositor durante el régimen de Mubarak, y actual editor en jefe del nuevo diario Tahrir.
Similares conceptos vertieron numerosas figuras liberales y de izquierda que acusaron a la Hermandad Musulmana de "oportunismo político" y de "no querer sacudir el barco" en los días previos a los comicios que esperaba ganar.
El líder de la organización, Mohammad Badei, señaló en un comunicado divulgado el 26 de noviembre que los dirigentes habían instruido a las bases a no unirse a las protestas "porque de haberlo hecho solo hubieran generado más caos y derramamiento de sangre".
"Recibimos información creíble de que la crisis fue planificada con el fin de que la Hermandad entrará en el conflicto y se exacerbara la situación", señaló Badei.
También mencionó un "elemento desconocido" que trataba de sembrar el caos en el país a fin de desbaratar la transición democrática y la implementación de los objetivos revolucionarios.
"No respondimos a los llamados a unirnos a las protestas porque la situación en la plaza Tahrir era extremadamente ambigua. Había muchas personas desconocidas y organizaciones con agendas poco claras, incluso hasta ahora", dijo a IPS el secretario general del PLJ, Saad al-Kitatni.
"Pudimos confirmar que ciertas agrupaciones trataban de escalar la situación para que las elecciones, que sabían que perderían, no se hicieran cuando estaba previsto", añadió.
El CSFA anunció el 22 de noviembre que la primera ronda de las elecciones parlamentarias se celebraría como previsto, pese al baño sangre, sorprendiendo a numerosos analistas.
Mounib, quien coincidió con Al Kitatni, señaló que "a ciertas agrupaciones de liberales, izquierdistas y empresarios influyentes con vínculos con el régimen anterior les gustaría que los comicios se pospusieran de forma indefinida".
"Les hubiera gustado atraer a la Hermandad a la calle para ampliar el conflicto y promover el caos para desbaratar las elecciones", indicó Mounib.
"Esas fuerzas poseen la mayoría de los medios de comunicación locales y hablan en voz alta, pero tienen un apoyo popular insignificante porque defienden valores no compartidos por la mayoría del público egipcio", explicó.
De cualquier manera, la decisión de la Hermandad de mantenerse al margen de los enfrentamientos parece haberle dado buenos resultados en las urnas.
"Al principio era renuente a votar al candidato del PLJ, pero la respuesta de la Hermandad a la violencia en la plaza Tahrir me convenció de que la organización pone los intereses del país por delante de los suyos", dijo Ahmed Ibrahim a IPS.
"Si la Hermandad hubiera agravado la situación por unirse a la protesta, habría perdido votos de quienes solo querían estabilidad", añadió este empleado de 35 años que votó en el distrito de Zeitoun, en El Cairo.

Los resultados finales de la primera ronda se conocerán a última hora de este jueves.

La segunda ronda electoral en otras nueve gobernaciones comenzará el 14 de diciembre y, la tercera, en las últimas nueve de las 27 divisiones administrativas que tiene Egipto, será el 3 de enero de 2012.(FIN/2011)

jueves, 24 de noviembre de 2011

Es primavera otra vez en la Plaza Tahrir



Por Adam Morrow y Khaled Moussa al-Omrani

Crédito: Khaled Moussa al-Omrani/IPS

EL CAIRO, 23 nov (IPS) - La nueva crisis política en Egipto despierta temores de que las primeras elecciones parlamentarias tras la caída del régimen de Hosni Mubarak (1981-2011), previstas para dentro de cinco días, sean finalmente canceladas.
Días de combates entre manifestantes y fuerzas de seguridad culminaron el martes 22 por la noche en una multitudinaria protesta en la Plaza Tahrir, en el centro de El Cairo, para exigir a los militares que abandonen el poder.
"Hubo combates callejeros entre policías y manifestantes durante los últimos cuatro días", dijo a IPS el presidente del centrista Partido Kenana, Ashraf Barouma. "¿Cómo se pueden realizar elecciones en estas circunstancias?", preguntó.
El viernes 18, cientos de miles de manifestantes se reunieron en la Plaza Tahrir para protestar por las políticas del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, que gobierna el país desde el derrocamiento en febrero de Mubarak.
Además de exigir la celebración de elecciones presidenciales el año próximo, los manifestantes expresaron su rechazo a una serie de "principios supra-constitucionales" propuestos por el gobierno, que le concederían a los militares poderes excepcionales.
Al final del día, los manifestantes, la mayoría de ellos de orientación islámica, levantaron sus tiendas de campaña y abandonaron la plaza. Sin embargo, varias decenas de personas, incluyendo algunos familiares de los fallecidos en el levantamiento de enero, decidieron permanecer en el lugar.
La crisis comenzó a la mañana siguiente, cuando las fuerzas de seguridad aparecieron abruptamente e intentaron dispersar con violencia a los acampados. Cuando otros activistas se enteraron de lo ocurrido, principalmente a través de las redes sociales en Internet, comenzaron a llegar más manifestantes a la plaza. Fueron cientos, y luego miles.
En los tres días siguientes, El Cairo fue escenario de hechos similares al levantamiento de enero, con duros choques de las fuerzas de seguridad, que emplearon gases lacrimógenos, balas de goma y fuego real, contra bandas ambulantes, armadas solo con piedras.
El lunes 21, las fuerzas de seguridad se retiraron de la plaza, dejándola en manos de decenas de miles de manifestantes, incluyendo a simpatizantes de los más importantes partidos políticos y de movimientos juveniles revolucionarios. Estos prometieron no retirarse hasta que sus demandas fueran atendidas.
Mientras, las escaramuzas continuaban en calles adyacentes, particularmente frente al cercano Ministerio del Interior.
Desde el sábado, al menos 35 manifestantes habrían muerto y más 1.000 resultado seriamente heridos, según datos del Ministerio de Salud.
"Lo que ocurre ahora demuestra que el Ministerio del Interior aún está dispuesto a usar las mismas tácticas violentas contra manifestantes desarmados como lo hizo durante el régimen de Mubarak", dijo a IPS el coordinador general del movimiento juvenil Bedaya, Moustafa Abdel Moneim.
Pero el creciente número de muertes solo parece haber fortalecido la resolución de los manifestantes.
"La caída de todos estos mártires sirvió para unir nuestras filas y hacernos más resueltos en nuestra demanda de una rápida transición hacia el gobierno civil", dijo Abdel Moneim, quien se encuentra en la plaza desde el sábado.
Los manifestantes, explicó, exigen la formación de un gobierno revolucionario con plenos poderes para dirigir la transición, la creación de un consejo presidencial civil y el inmediato juicio a funcionarios de seguridad responsables de asesinar a civiles.
El movimiento juvenil Bedaya, junto a otros 36 grupos revolucionarios, organizó una sentada en la Plaza Tahrir que continuará hasta que las demandas sean respondidas.
Para la noche del martes, cientos de miles --algunos dicen que más de un millón-- convergieron a la plaza en la más grande manifestación en Egipto desde enero.
Después de fuerte presión para que hiciera una declaración, el jefe del Consejo Supremo, Hussein Tantawi, dio un discurso televisado en el que anunció un puñado de concesiones.
Con apariencia demacrada, Tantawi dijo que había aceptado la renuncia colectiva del gabinete y prometió elecciones presidenciales a más tardar en junio de 2012.
Incluso, reiteró el compromiso del Consejo Supremo para celebrar elecciones parlamentarias la semana próxima, como estaba previsto.
Sin embargo, muchas figuras políticas consideraron que la remoción del gabinete, designado por el Consejo Supremo tras la caída de Mubarak, era insignificante.
"La renuncia no significa nada, ya que el gobierno ha actuado como poco más que un secretario del Consejo Supremo, que continúa funcionando como gobernante de facto de Egipto", dijo a IPS el presidente del Partido Haras Al Thawra (Guardianes de la Revolución), Magdi Sherif.
Mientras, los manifestantes en la Plaza Tahrir rechazaron por completo los anuncios de Tantawi y prometieron quedarse allí hasta que una autoridad civil que reemplace a los militares.
"Nos quedaremos en la plaza hasta que sea creado un gobierno de salvación nacional o un consejo presidencial, con plenos poderes para administrar el país, y hasta que el ejército regrese a los cuarteles", subrayó Abdel Moneim.
Muchos no están seguros de que se celebren las elecciones parlamentarias la semana próxima. Creen que los militares lanzaron deliberadamente la represión el sábado para desatar una ola de violencia y tener así una justificación para demorar los comicios.
"La única explicación que puedo encontrar para que hayan causado estos problemas apenas días antes de las elecciones es que el Ministerio del Interior no quería que estas se celebraran", dijo Sherif.
Barouma, por su parte, alertó que realizar comicios en la actual tensión solo podría derivar en un agravamiento de la violencia.
"Este vacío de seguridad post-revolucionario, sumado a la mayor presencia de armas entre la población, la mayoría de las cuales llegan de Libia, seguramente convertirá a las elecciones en un baño de sangre", alertó.

(FIN/2011)

jueves, 27 de octubre de 2011

Los faraones vuelven a levantarse

Los seguidores de Mubarak comienzan a resurgir


Por Cam McGrath

EL CAIRO, oct (IPS) - Exintegrantes del régimen de Hosni Mubarak, derrocado en febrero, exigieron que se les permitiera competir en las próximas elecciones y alertaron una nueva ola de violencia si era aprobado un proyecto de ley para proscribirlos.
En abril, un tribunal egipcio disolvió el Partido Nacional Democrático (PND), de Mubarak, que gobernó durante 30 años, y ordenó que sus fondos y propiedades retornaran al Estado.
Decenas de exfuncionarios de gobierno y empresarios alineados con el partido fueron encarcelados o procesados por cargos de corrupción. Otros perdieron puestos influyentes en el sector público.
Activistas que lideraron el levantamiento de 18 días contra Mubarak están ahora determinados a impedir que los miembros del antiguo régimen reingresen a la escena política.
Afirman que el PND, que controló el parlamento, los concejos municipales y los negocios, creó una cultura de clientelismo y corrupción.
"Los líderes del PND que participaron en la manipulación de elecciones y que abusaron de sus puestos para apoyar al despótico régimen de Mubarak deben permanecer fuera de la política", opinó el analista Amr Hashem Rabie.
En los ocho meses desde que Mubarak fue derrocado, remanentes del PND se reagruparon en nuevos partidos y comenzaron a reclamar un lugar en el panorama político.
No menos de una decena de partidos fueron formados por incondicionales del antiguo régimen, y muchos exlíderes del PND se unieron discretamente a varios de ellos.
La campaña para identificar y exponer a esos remanentes del régimen ha tomado un nuevo sentido de urgencia, mientras candidatos se registran para las primeras elecciones parlamentarias pos-Mubarak.
Los comicios están previstos para el 28 de noviembre, y se espera que la legislatura redacte una nueva Constitución.
De acuerdo con las reglas electorales establecidas en septiembre, dos tercios de la cámara baja del parlamento serán conformados por representantes elegidos a través de un sistema de listas partidarias, y el resto por individuos postulados en forma independiente.
Analistas alertaron que exmiembros del PND intentaban colarse en las listas de los partidos porque de otra forma serían reconocidos por el electorado.
Activistas y grupos políticos exhortaron al gobierno interino del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas a que aprobara una ley para proscribir a exmiembros del PND por al menos una década.
La denominada Ley de Traición estaría dirigida contra miembros de la secretaría general y del comité de políticas del disuelto partido de Mubarak, así como contra otras figuras que ocuparon puestos en la asamblea legislativa en los últimos cinco años.
No fue sorpresa que varias figuras del antiguo régimen se indignaran por el proyecto de ley. En su sitio web, el periódico independiente Al-Masry Al-Youm citó a Mahmoud Nafady, secretario general del Partido de la Libertad (conformado por exmiembros del PND) en El Cairo, alertando nuevos enfrentamientos, particularmente en el sur rural, si el texto era aprobado.
"Si la Ley de Traición entra en vigencia, temo que las grandes familias del Alto Egipto se vean forzadas a cerrar los centros de votación e impedir la participación en las elecciones, lo que probablemente derivará en disparos y extrema violencia", afirmó.
Temiendo que el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas –un legado de Mubarak—rechace o suavice el proyecto de ley, grupos de jóvenes que tuvieron un papel clave en el derrocamiento del régimen lanzaron a una campaña de repudio.
Llamada "Emsek Feloul" (Pesquen a los remanentes), la iniciativa procura exponer a miembros corruptos del antiguo régimen.
"Hasta ahora hemos identificado los nombres y rangos de 10.000 leales al antiguo partido de gobierno", dijo a IPS el portavoz de la campaña, Sherif Diab.
"Nuestra meta es exponer a los estimados 60.000 que fueron líderes del partido, representantes parlamentarios y miembros de los concejos locales", añadió. Organizadores de la campaña publicaron los nombres en un sitio web y en su página de la red social Facebook. Ahora prevén lanzar un número de teléfono para recibir denuncias y distribuir listas negras entre los votantes de todo el país.
Exmiembros del PND dijeron que la campaña calumniaba a miles de políticos y empresarios experimentados y respetables. Añadieron que tres millones de egipcios fueron miembros del partido de Mubarak, y que solo un puñado eran corruptos o abusaron de sus posiciones.
"Muchas personas decentes se unieron al PND por necesidad", dijo el presidente una compañía que pidió el anonimato. "La membresía permitía que tu negocio funcionara, y así se podía eludir un campo minado de obstáculos legales".
El empresario señaló además que varios líderes de la oposición a Mubarak fueron también miembros del PND, al que abandonaron luego de ver frustrados sus intentos de reformarlo. Algunos incluso ocuparon puestos influyentes hasta que el partido fue disuelto.
"No puedo hablar de construir una democracia y al mismo tiempo excluir a ciertos sectores de la sociedad", añadió.
Por su parte, Ahmed Fadel, uno de los organizadores de la campaña Emsek Feloul, señaló que, si no se aprobaba la Ley de Traición, los votantes tendrían que decidir si querían confiar el futuro del país a exintegrantes de un régimen que oscureció su pasado.
"Quizás algunos miembros del PND fueron buenos", reconoció Fadel, "pero no es nuestro trabajo decidir eso. Nosotros solo los identificamos para que los votantes puedan tomar (decisiones informadas) en las urnas".(FIN/2011)

Fuente:
http://www.ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=99445

domingo, 13 de febrero de 2011

Lección africana, hipocresía europea

TÚNEZ, EGIPTO, MARRUECOS Esas « dictaduras amigas » Ignacio Ramonet ¿Una dictadura en Túnez? En Egipto ¿una dictadura? Viendo a los medios relamerse con la palabra « dictadura » aplicada al Túnez de Ben Ali y al Egipto de Moubarak, los franceses han debido preguntarse si han entendido bien o han leído bien. ¿No habían insistido durante decenios esos mismos medios y esos mismos periodistas sobre que esos dos “países amigos” eran “Estados moderados”? La horrible palabra “dictadura” ¿no estaba exclusivamente reservada en el mundo árabe musulmán (después de la destrucción de la “espantosa tiranía” de Saddam Hussein en Irak) solo al régimen Iraní’ ¿Cómo? ¿Había entonces otras dictaduras en la región? Y ¿nos lo habrían ocultado los medios de nuestra ejemplar democracia? He aquí, en todo caso, un primer abrir de ojos que le debemos al rebelde pueblo tunecino. Su prodigiosa victoria ha liberado a los europeos de la “retórica hipócrita y de ocultamiento” en vigor en nuestras cancillerías y en nuestros medios. Obligados a quitarse la careta, simulan descubrir lo que sabíamos desde hace rato(1) que las “dictaduras amigas” no son más que eso: regímenes de opresión. Sobre el tema, los medios no han hecho otra cosa que seguir la “línea oficial”: cerrar los ojos o mirar hacia otro lado confirmando la idea de que la prensa no es libre salvo en relación a los débiles y hacia la gente aislada. Nicolás Sarkozy ¿no ha tenido acaso el aplomo de asegurar que en Túnez “había una desesperanza, un sufrimiento, un sentimiento de ahogo que nos es preciso reconocer, no habíamos apreciado en su justa medida”, con relación al sistema mafioso del clan Ben Ali-Trabelsi? “No habíamos apreciado en su justa medida…”En 23 años… A pesar de contar allí con servicios diplomáticos más prolíficos que los de cualquier otro país… A pesar de la colaboración en todos los sectores de la seguridad (policía, gendarmería, inteligencia…) A pesar de las estadas regulares de altos responsables políticos y mediáticos que establecían allí desacomplejadamente sus lugares de veraneo(2) Pese a la existencia en Francia de dirigentes exiliados de la oposición tunecina, mantenidos, como apestados, al margen por las autoridades francesas y de acceso prohibido durante decenios a los grandes medios…Democracia ruinosa. En verdad esos regímenes autoritarios han sido (y continúan siendo) complacientemente protegidos por las democracias europeas despreciando sus propios valores y pretextando constituir baluartes contra el islamismo radical(3) El mismo cínico argumento usado por Occidente durante la guerra fría, para sostener dictaduras militares en Europa (España, Portugal, Grecia, Turquía) y en América latina pretendiendo impedir la llegada del comunismo al poder. ¡Qué formidable lección dan las sociedades árabes revolucionarias a los que en Europa los describían con términos maniqueos: es decir como masas dóciles sometidas a sátrapas orientales corruptos o como muchedumbres histéricas poseídas por el fanatismo religioso! Y he aquí que de repente surgen, en las pantallas de nuestros ordenadores o de nuestros televisores (cf.: el admirable trabajo de Al-Jazeera) preocupadas por el progreso social, nada obsesionadas por la cuestión religiosa, sedientas de libertad, soprepasadas por la corrupción, detestando las desigualdades y reclamando democracia para todos, sin excluidos. Lejos de las caricaturas binarias, estos pueblos no constituyen en modo alguno una especie de “excepción árabe” sino que se asemejan, en sus aspiraciones políticas, al resto de las esclarecidas sociedades urbanas modernas. Un tercio de los tunecinos y casi un cuarto de los egipcios navegan regularmente por internet. Como afirma Moulay Hicham El Alaoui: “Los nuevos movimientos no se hallan ya marcados por los viejos antagonismos como ser antiimperialismo, anticolonialismo, o antisecularisno. Las manifestaciones de Túnez y de El Cairo han estado desprovistas de todo simbolismo religioso. Constituyen una ruptura generacional que refuta la tesis del excepcionalismo árabe. Además son las nuevas metodologías de la comunicación de internet las que animan a estos movimientos. Ellos proponen una nueva versión de la sociedad civil en la que el rechazo del autoritarismo va junto al rechazo de la corrupción (4)” Especialmente gracias a las redes sociales numéricas, las sociedades tanto de Túnez como de Egipto se movilizaron con gran rapidez y pudieron desestabilizar al poder en tiempos record. Aún antes de que los movimientos hayan tenido la oportunidad de “madurar” y de favorecer la emergencia de nuevos dirigentes de su seno. Es una de las raras ocasiones en las que sin líderes, sin organización dirigente y sin programa, la simple dinámica de la exasperación de las masas ha bastado para hacer triunfar la revolución. Se trata de un momento frágil y las potencias están seguramente ya sin duda trabajando, especialmente en Egipto, para que “todo cambie sin que nada cambie” según el viejo adagio del Gatopardo. Esos pueblos que conquistaron su libertad deben recordar la advertencia de Balzac, “Se matará a la prensa como se mata aun pueblo, otorgándole la libertad”(5) En las “democracias vigiladas” es mucho más fácil domesticar legítimamente a un pueblo que en las antiguas dictaduras. Pero esto no justifica mantenerlas. Ni debe empañar el ardor de derrocar una tiranía. El hundimiento de la dictadura tunecina ha sido tan veloz que los otros pueblos magrebíes y árabes han llegado a la conclusión de que esas autocracias – las más viejas del mundo - estaban en realidad profundamente corroídas y no eran por lo tanto sino “tigres de papel”. Esta demostración se ha verificado también en Egipto. De allí este impresionante levantamiento de los pueblos árabes que lleva a pensar inevitablemente en el gran florecimiento de las revoluciones europeas de 1848, en Jordania, en Yemen, en Argelia, en Siria, en Arabia Saudita, en Sudán y también en Marruecos. En este último país, una monarquía absoluta, en el que el resultado de las “elecciones” (siempre trucado) se halla siempre decidido por el soberano que designa según su voluntad los llamados ministros “de la soberanía”, unas cuantas decenas de familias próximas al trono continúan acaparando las mayores riquezas(6). Los cables difundidos por Wikileaks han revelado que la corrupción llegaba a niveles de indecencia descomunales, mayores que los del Túnez de Ben Ali y que las redes mafiosas tenían todas como único origen el Palacio, Un país en el que la práctica de la tortura está generalizada y el, amordazamiento a la prensa permanente. Sin embargo, como en el Túnez de Ben Ali, esta “dictadura amiga” se beneficia con la gran indulgencia de los medios y de la mayor parte de nuestros responsables políticos(7) quienes minimizan los signos que muestran el comienzo de un “contagio” de la rebelión. Cuatro personas se han inmolado ya prendiéndose fuego. Se han producido manifestaciones de solidaridad con los rebeldes de Túnez y de Egipto en Tánger, en Fez y en Rabat(8) Acosadas por el miedo las autoridades han decidido subvencionar preventivamente los artículos de primera necesidad para evitar las “rebeliones del pan”. Importantes contingentes de tropas del Sahara Occidental habrían sido desplazadas aceleradamente hacia Rabat y Casablanca. El rey Mohamed VI y algunos colaboradores se habrían trasladado a Francia el 29 de enero para consultar a expertos en mantener el orden del Ministerio francés del Interior(9) Aún cuando las autoridades desmienten estas dos últimas informaciones, está claro que la sociedad marroquí está siguiendo los acontecimientos de Túnez y Egipto con excitación. Preparados para unirse al impulso de fervor revolucionario y quebrar de una vez por todas las trabas feudales. Y a pedirles cuentas a todos aquellos que en Europa fueron durante decenios cómplices de las “dictaduras amigas” Notas (1) Leer, por ejemplo de Jacqueline Boucher "La société tunisienne privée de parole" y de Ignacio Ramonet "Main de fer en Tunisie", Le Monde diplomatique,de febrero de 1996 y de julio de 1996 respectivamente. (2) Cuando Mohamed Bouazizi se inmoló incendiandose el 17 de diciembre de 2010, cuando la insurrección ganaba a todo el país y decenas de tunecinos rebeldes continuaban cayendo bajo las balas de la represión benalista, al alcalde de París Bertrand Delanoé y a la ministra de relaciones exteriores Michèle Alliot-Marie les parecía absolutamente normal ir a festejar alegremente la Nochebuena o la Nochevieja en Túnez. (3) Al mismo tiempo, Washington y sus aliados europeos, sin aparentemente medir las contradicciones, apoyan al régimen teocrático y tiránico de Arabia Saudita, principal hogar oficial del islamismo más oscurantista y más expansionista. (4) http://www.medelu.org/spip.php ?article710 (5) Honoré de Balzac, Monographie de la presse parisienne, Paris, 1843. (6) Leer Ignacio Ramonet, "La poudrière Maroc", Mémoire des luttes, setiembre 2008. http://www.medelu.org/spip.php ?article111 (7) Desde Nicolas Sarkozy hasta Ségolène Royal,pasando por Dominique Strauss-Kahn que posee un “ryad” en Marraquech, los dirigentes políticos franceses no tienen el menor escrúpulo en pasar sus vacaciones de invierno entre estas “dictaduras amigas” [8] El País, 30 de enero de 2011- http://www.elpais.com/../Manifestaciones/Tanger/Rabat [9] Leer El País, 30 de enero de 2011 http://www.elpais.com/..Mohamed/VI/va/vacaciones y Pierre Haski, "Le discret voyage du roi du Maroc dans son château de l´Oise", Rue89, 29 enero de 2011.http://www.rue89.com/..le-roi-du-maroc-en-voyage-discret...188096 Fuente : www.medelu.org - Traducción Susana Merino