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martes, 17 de julio de 2012

Austeridad y desempleo: en Europa sí se consigue.

Los planes de austeridad, los recortes públicos y el aumento de los impuestos son medidas que no contribuyen a dar ningún alivio real a la economía y de ahí que todo irá a peor haciendo realidad aquella frase de “todo tiempo pasado fue mejor”. Para este año, el desempleo será mucho mayor al del año pasado, pero aún mejor al del año que viene. El ingreso a la recesión que anunciamos se irá potenciando con el correr de los meses y las cifras serán lapidarias. España ha entrado en la espiral de la muerte, promoviendo una devaluación interna que busca reducir los salarios en un 30% aprovechando que el desempleo se empina al 25%.


Para el desempleo juvenil la situación es peor. El 53 por ciento de los jóvenes se encuentra sin empleo en Grecia, el 51,5 por ciento en España y el 35 por ciento en Italia. En los 17 países que usan el euro, el desempleo juvenil llega a un récord de 22 por ciento, el doble de la tasa de desempleo de la eurozona que llega al 11 por ciento, y que a su vez es el más alto desde que el euro se creó en 1999. La única excepción es Alemania, donde el desempleo juvenil llega al 7,9 por ciento. A nivel europeo el total de desempleados llega a 17,4 millones de personas y puede escalar a 20 millones en los próximos meses.

Esta grave situación del desempleo en Europa hace temer una versión europea de la “generación perdida” de Japón en los años 90, con muchos adultos jóvenes que buscaron en vano puestos de trabajo tras el estallido de la crisis inmobiliaria nipona y que en la actualidad se encuentran excluidos en forma permanente de un trabajo profesional de calidad. Los jóvenes que permanecen desempleados mucho tiempo pierden la conección con el mundo laboral y aumentan los riesgos de descontento social.

Esta situación es preocupante si consideramos que el desempleo juvenil es casi siempre el doble del desempleo general en Europa. Los trabajadores jóvenes son a menudo los últimos en ser contratados, por lo que también son los primeros en ser despedidos dada su escasa experiencia. Esto da cuenta que el malestar económico que comenzó con la crisis financiera en 2008 y continúa a medida que los gobiernos se ven obligados a lidiar con el endeudamiento, ha hecho las cosas mucho peores. Los países han adoptado programas de austeridad, y han recortado sueldos y empleos, agravando aún más la situación general. Para España, las medidas del gobierno solo implica más desastres y así lo estamos viviendo con el incremento del costo de la deuda soberana que no afloja del 7% y que obligará a una intervención masiva de la UE.

El colapso de los mercados y la caída de la demanda demuestra que se vive un desplome global y así dan cuenta los nuevos anucios del FMI que indican que la actividad económica será “más negativa de lo previsto” dada la contracción que se vive en Europa, Estados Unidos y los países asiáticos. En la actualidad, más de la mitad de los países de la eurozona se encuentran en recesión, y la economía global se contraerá un 0,3 por ciento este año, una cifra bastante lejana a las estimaciones iniciales del FMI que hablaban de crecimiento.

Esto demuestra que nada han ayudado a la economía las inyecciones de liquidez por varios cientos de miles de millones de euros a la banca, dado que ese dinero no ingresa a la economía real que es la genera empleo y crecimiento. Los líderes europeos han errado en sus planes de rescate a la banca dado que estos solo han favorecido la especulación que se juega en todos los casinos bursátiles. Y mientras la especulación bursátil sigue arrojando pérdidas, como muestran los resultados del Ibex35, el costo de los bonos de deuda soberana sigue al alza creando el torniquete que asfixia aún más las finanzas internas. Estos datos nos dicen sin rodeos, que las fichas de dominó comenzarán a caer en varios países europeos y el sistema entrará en modo de “colapso” a gran escala.

Fuente:
http://www.elblogsalmon.com/economia/la-austeridad-y-los-recortes-crearan-mas-desempleo-entramos-a-un-colapso-en-gran-escala

lunes, 11 de junio de 2012

Grecia nos salvará

Slavoj Zizek Il Manifesto

Texto de la intervención del filosofo esloveno en la convención de Syriza. Traducido por nemoniente.

Al final de su vida Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis, hizo la famosa pregunta «¿qué quiere una mujer?», admitiendo su perplejidad frente al enigma de la sexualidad femenina. Similar perplejidad surge hoy: «¿Qué quiere Europa?» esta es la pregunta que vosotros, los griegos, estáis dirigiendo a Europa. Pero Europa no sabe lo que quiere. El modo en que los estados europeos y los medios de comunicación se refieren a lo que está pasando hoy en Grecia, creo que es el mejor indicador de la Europa que pretenden. Es la Europa neoliberal, la Europa de los estados aislacionistas. Los críticos acusan a Syriza de ser una amenaza para el euro, pero Syriza es, al contrario, la única posibilidad que tiene Europa. ¿Qué amenaza?. Vosotros estáis dando Europa la posibilidad de salir de su inercia y encontrar una nueva vía.



En sus notas sobre la definición de cultura, el gran poeta conservador Thomas Eliot subrayó esos momentos en que la única elección es entre la herejía y la incredulidad, momentos en que el único modo de mantener la creencia, de mantener viva la religión, es desviarse drásticamente de la vía principal. Esto es lo que ocurre hoy en Europa. Solo una nueva herejía –representada en este momento por Syriza- puede salvar lo que merece la pena salvar de la herencia europea, la democracia, la confianza en las personas, la solidaridad igualitaria. La Europa que vencerá, si Syriza no gana, será una Europa con valores asiáticos y, naturalmente, estos valores no tienen nada que ver con Asia, sino con la voluntad actual y evidente del capitalismo contemporáneo de suspender la democracia.



Se dice que Syriza no tiene suficiente experiencia para gobernar. Estoy de acuerdo, le falta experiencia sobre cómo llevar a la ruina un país, engañando y robando. No tenéis esa experiencia. Esto nos lleva al absurdo de la política europea: nos sermonea sobre pagar impuestos, oponiéndose al clientelismo griego al tiempo que pone todas sus esperanzas en la coalición de dos partidos que han llevado a Grecia a ese clientelismo.



Christine Lagarde ha afirmado recientemente que tiene más simpatía por los pobres de Niger que por los griegos, y también ha aconsejado a los griegos que se ayuden a sí mismos pagando impuestos, que, como he podido comprobar hace pocos días, no deben pagar. Como todos los liberales humanitarios, ama a los pobres impotentes que se comportan como víctimas, evocando nuestra simpatía e inclinándonos a la caridad. Vuestro problema es que sí, sufrís, pero no sois víctimas pasivas: resistís, lucháis, no pedís comprensión ni caridad, reclamáis solidaridad activa. Demandáis y reivindicáis una movilización, apoyo para vuestra lucha.



Se acusa a Syriza de promover utopías de izquierda, pero la utopía es el plan de austeridad impuesto por Bruselas. Todos saben que este plan es ficción, que el estado griego no podrá jamás pagar la deuda. ¿Por qué Bruselas impone estas medidas? Su propósito no es salvar a Grecia, sino salvar a los bancos europeos.



Estas medidas no son presentadas como decisiones basadas en opciones políticas, sino como una necesidad impuesta por una lógica económica neutral. Como si dijéramos: si queremos estabilizar nuestra economía, nos tenemos que tragar esta píldora amarga. O, como dicen los proverbios tautológicos: no se puede gastar más de lo que se tiene. Los bancos americanos y los Estados Unidos llevan decenios demostrando que sí se puede gastar más. Para ilustrar el error de las medidas de austeridad, Paul Krugman las compara a menudo con la práctica medieval de las sangrías. Una metáfora pertinente, que pienso puede ser más extremada. Los médicos europeos, ignorando cómo funcionará el tratamiento, os están usando a vosotros los griegos como conejillo de indias, están desangrándoos, no a sus países. No hay sangrado para los bancos alemanes y franceses. Al contrario, están recibiendo grandes transfusiones.



El buen sentido radical



¿Es realmente Syriza grupo de peligrosos extremistas? No, Syriza está aportando un pragmático buen sentido para abortar la confusión generada por otros. Los soñadores peligrosos son los que pretender imponer las medidas de austeridad. Los verdaderos soñadores son los que piensan que las cosas pueden seguir así, indefinidamente, haciendo algunos cambios cosméticos. Vosotros no sois soñadores: vosotros estáis despertando de un sueño que se está transformando en una pesadilla. Vosotros no estáis destruyendo nada, estáis reaccionando al modo en que el sistema está gradualmente destruyéndose a sí mismo. Todos conocemos la clásica escena de los dibujos animados de Tom y Jerry: el gato alcanza el precipicio y continúa caminando, ignorando que no hay suelo bajo sus píes. Solo cuando mira hacia abajo se da cuenta que cae al vacío. Esto es lo que estáis haciendo: estáis diciendo a los que están en el poder, «¡eh, mira hacia abajo!» y se caen.



La mapa político de Grecia está claro. En el centro hay un solo partido, con dos alas, derecha e izquierda, Pasok y Nueva Democracia. Es, como la Cola, Coca o Pepsi, una elección que no lo es. El verdadero nombre de este partido, si se meten Pasok y Nd en el mismo saco, debería ser algo así como NMCED, Nuevo Movimiento Helénico Contra la Democracia. Naturalmente este gran partido dice estar a favor de la democracia, pero yo digo que será a favor de una democracia descafeinada, como el café sin cafeína, la cerveza sin alcohol, el helado sin azúcar. Hablan de democracia, pero de una democracia donde en vez de hacer una elección, la gente se limita a confirmar lo que los expertos dicen lo que hay que hace. ¿Buscan un diálogo democrático? Sí, pero como los últimos diálogos de Platón, en los que un niño habla todo el tiempo y otro solo dice de vez en cuando, «¡por Zeus, así es!»



Luego está la elección. Vosotros, Syriza, el auténtico milagro, movimiento de izquierda radical, que ha salido de la cómoda posición de resistencia marginal y se ha dispuesto valerosamente a tomar el poder. Este es el motivo por el cual debéis ser castigados. Este es el porqué de un reciente artículo escrito por Bill Freyja en la revista Forbes bajo el título «Darle a Grecia lo que se merece: comunismo». Cito: «Lo que el mundo necesita, no lo olvidemos, es un ejemplo contemporáneo del comunismo en acción. ¿Qué mejor candidato que Grecia? Échesela de la Unión europea, interrúmpase el flujo libre de euros y devuélvasele al viejo dracma. Después, ved que ocurre durante una generación». En otras palabras, Grecia debería ser castigada de modo ejemplar para acabar de una vez por todas con la tentación de una solución radical de izquierda a la crisis.



Sé que la misión de Syriza es casi imposible. Syriza es la extrema izquierda, es la voz pragmática de la razón, que contrasta con la loca ideología del mercado. Syriza necesitará de la formidable combinación de principios políticos y pragmatismo sin compromiso democrático, además de la capacidad de actuar rápidamente y sin miramientos cuando sea necesario. Para que Syriza tenga una oportunidad, incluso una mínima oportunidad de éxito, será necesaria una solidaridad pan-europea.



Cambiar Grecia



Pienso que vosotros, aquí en Grecia, debéis evitar el nacionalismo fácil, todos esos discursos acerca de que Alemania quiere volver a ocupar Grecia, destruirla y cosas así. Vuestra primera tarea es la de cambiar las cosas aquí. Syriza deberá hacer el trabajo que otros tenían que haber hecho. El trabajo de construcción de un estado mejor, moderno: un etado eficiente. Deberéis hacer un trabajo de recuperación del aparato estatal del clientelismo. Es un trabajo duro, exento de entusiasmo: lento, duro, tedioso.



Vuestros críticos pseudo-radicales dicen que la situación no está todavía madura para un cambio social. Que si tomáis el poder ahora, no haréis más que ayudar al sistema, haciéndolo más eficiente. Si he comprendido bien, esto es lo que el KKE, el partido de quienes todavía viven porque se olvidan de morir, está diciendo.



Es cierto que vuestra élite política ha demostrado su incapacidad para gobernar, pero no hay nunca un momento exacto en que la situación sea la completamente idónea para el cambio. Si esperáis ese momento, el momento idóneo no llegará jamás. Nunca se interviene en el momento exactamente adecuado. Por tanto, estáis ante una elección: o esperáis cómodamente y veis cómo se desintegra vuestra sociedad, como proponen algunos otros partidos de izquierda, o intervenís heroicamente, plenamente conscientes de la dificultad de la situación. Syriza ha hecho la elección adecuada.



Pienso que vuestros críticos os odian porque, en su interior, saben que tenéis el valor de ser libres y actuar como personas libres. Cuando se mira a los ojos, la gente comprende, al menos por un instante, que se le está ofreciendo su libertad. Estáis atreviéndoos a hacer lo que ellos sueñan hacer. En este instante, son libres. Son uno con vosotros. Pero solo es un momento. Vuelve el miedo y os odiarán otra vez, porque tienen miedo de su libertad.



¿Cuál es entonces la elección que, vosotros los griegos, habréis de afrontar el 17 de junio? Debéis tener en cuenta la paradoja que sostiene la libertad de voto en las sociedades democráticas: sois libres de elegir, a condición de que hagáis la elección correcta. Porque cuando la elección es errónea, por ejemplo cuando Irlanda votó contra la constitución europea, esa elección es tratada como un error. Entonces repiten la votación, para que las personas alumbren la decisión adecuada. Por esto el establishment europeo está prensa del pánico. Piensan que quizá no merecéis vuestra libertad, porque existe el peligro de que hagáis la elección equivocada.



Café sin leche



En Ninoska de Ernst Lubitsch aparece una broma maravillosa: el protagonista entra en una cafetería y pide un café sin crema. El camarero responde «lo siento, se nos ha acabado la crema, solo tenemos leche. ¿Quiere un café sin leche?» En ambos casos se tomará solo el café, pero pienso que la broma es acertada. También la negación es importante. Un café sin crema no es lo mismo que un café sin leche. Vosotros os encontráis hoy en la misma difícil situación. Tenéis austeridad, pero ¿tenéis el café de la austeridad sin crema o sin leche? Aquí es donde el establishment europeo hace trampas. Se está comportando como si tuvierais el café de la austeridad sin crema. Es decir, los frutos de vuestro esfuerzo no solo beneficiarán a los bancos europeos: os están ofreciendo también un café sin leche. Vosotros seréis los que no os beneficiaréis de vuestros sacrificios y dificultades.



En el sur del Peloponeso hay mujeres que son las encargadas de llorar en los funerales, de hacer un espectáculo para los parientes del difunto. No hay nada de primitivo en esto. Nosotros, en nuestras sociedades desarrolladas, hacemos exactamente lo mismo. Pensad en este maravilloso invento, quizá la mejor contribución de América a la cultura mundial: las risas enlatadas. Las risas que forman parte de la banda sonora de los programas de televisión. Vuelves a casa cansado, enciendes la tv en uno de estos estúpidos programas tipo Cheers o Friends. Te sientas y la tv ríe también por ti. Desgraciadamente, funciona.



Así es como los que detentan el poder, el establishment europeo, quiere ver no solo a los griegos sino a todos nosotros: mirando a la pantalla y observando cómo sueñan los otros, cómo lloran, cómo lloran. Hay una anécdota, apócrifa pero maravillosa, sobre el intercambio de telegramas entre el cuartel general del ejército alemán y el austriaco durante la primera guerra mundial. Los alemanes envían un mensaje a los austriacos: «Desde nuestro frente vemos la situación grave pero no catastrófica». Los austriacos responden: «Desde el nuestro, la situación es catastrófica, pero no grave».



Esta es la diferencia entre Syriza y los otros: para ellos la situación es catastrófica pero no grave, las cosas pueden seguir como hasta ahora, mientras que para Syriza la situación es grave, pero no es catastrófica y por eso el valor y la esperanza deben sustituir al miedo. Por tanto tenéis delante, por decirlo con el título de una vieja canción de los Beatles, una long and winding road. Cuando hace años la guerra fría amenazaba con estallar, John Lennon escribió una canción, all we are saying is give peace a chance. Hoy, quiero escuchar una nueva canción en toda Europa, «todo lo que estamos diciendo es dar una oportunidad a Grecia».



La revolución en la propia casa



Consentidme una referencia a una de las grandes, quizá la más grande, de las tragedias clásicas, Antígona: no combatir batallas que no sean las tuyas. En mi idea de Antígona, tenemos a Antígona y a Creonte. Son de la clase dirigente. Un poco como Pasok y Nueva Democracia. En mi versión de Antígona, mientras los dos miembros de las familias reales están combatiendo entre ellos, amenazando con enviar a la ruina al estado, me gustaría ver al coro, las voces de las personas, salir de su estúpido rol de acompañamiento sentencioso, apoderarse de la escena, constituir un comité público de poder popular, arrestarlos, a Creonte y Antígona, y dar vida al poder del pueblo.



Permitidme ahora acabar con una nota personal. Odio a la izquierda tradicional, intelectual, que ama la revolución, pero la revolución que tiene lugar en algún sitio lejano. Así era de joven: cuanto más lejos, mejor, Vietnam, Cuba, todavía hoy, Venezuela. Pero vosotros estáis aquí y os admiro. No tenéis miedo a involucraos en una situación desesperada, sabiendo qué las probabilidades están en vuestra contra. Por esto os admiro. Hay también un oportunismo de principio, el oportunismo de los principios. Cuando se dice que la situación está perdida, que no podemos hacer nada, porque significaría traicionar nuestros principios, esta parece ser una posición coherente, pero en realidad es una forma extrema de oportunismo. Precisamente Syriza es un evento único de esa izquierda -en contradicción con lo que hace habitualmente la izquierda extraparlamentaria, que se preocupa más de la violación de los derechos humanos de cualquier criminal que de los millares de seres humanos que mueren- que ha encontrado el valor de hacer algo.



Fuente de la traducción: https://n-1.cc/pg/blog/read/1347543/grecia-nos-salvar

lunes, 4 de junio de 2012

Alemania o Grecia: ¿quién tiene de verdad la sartén por el mango en la eurozona?



Marshall Auerback, New Economic Perspectives



Dada la vieja aversión del electorado alemán al "libertinaje fiscal" y a una economía de moneda débil (que, se dice, conduciría inexorablemente a una hiperinflación estilo Weimar), uno se pregunta cual fue el motivo real por el que Alemania se adhirió a una Unión Monetaria Europea tan "grande y amplia", que incluyó a países como Grecia, Portugal, España y Italia. Para entenderlo, es útil observar el país a través del prisma de las tres Alemanias, del que ya hemos hablado en otros artículos:



Las tres Alemanias



La Alemania 1 es la Alemania del Bundesbank: la parte del país que conserva hasta el día de hoy fobias enormes ante la posible reaparición de una inflación al estilo de Weimar y sigue creyendo de manera casi teológica en una moneda fuerte, con la correspondiente hostilidad a la inflación. Es la Alemania de las "finanzas" como Dios manda y de la "disciplina monetaria". En muchos sentidos, este sector de alemanes son fanáticos economistas de la escuela austríaca. En el fondo de su corazón, a muchos les encantaría probablemente volver al patrón oro como sistema internacional.



La Alemania 2 es el sector internacionalista del país, liderada en su día por Helmut Kohl. Kohl y sus sucesores son probablemente los más destacados exponentes de la idea de que Europa puede librarse del "problema alemán" de una vez por todas, si Alemania se compromete firmemente con los "Estados Unidos de Europa" y sigue construyendo instituciones que vayan empujando en este sentido a la UE. Es discutible si esta visión ha sobrevivido con cierto peso más allá del período de gobierno de Helmut Kohl.



Es fácil percibir la tensión inherente entre estas dos Alemanias. La Alemania del Bundesbank nunca permitiría que ambiguas aspiraciones internacionalistas diluyeran los objetivos de una moneda fuerte, baja inflación y disciplina fiscal. Lo que resulta casi obvio dada la mirada de recelo que dedica al Tratado de Maastricht y las amenazas implícitas en esos ideales.



Lo que nos lleva a la tercera variable clave en la política alemana: la Alemania 3, la Alemania industrial, la Alemania de Siemens, Daimler, Volkswagen, de las grandes empresas siderúrgicas y químicas, de los fabricantes de bienes de capital. Es evidente que estas empresas se han beneficiado enormemente con la orientación económica de instituciones como el Bundesbank, así como del amplio consenso entono a la economía social de mercado de Erhard. Pero también reconocen las ventajas que se derivan de un mercado europeo completamente abierto e integrado (destino de la mayor parte de sus ventas). La unión monetaria, incluso con la participación de manirrotos fiscales como Italia y España, también minimiza la amenaza de una devaluación competitiva de la moneda, dado el carácter paneuropeo del euro (en contraposición al espacio mucho menor de unión monetaria en cuyos estrechos limites se desplegaba el internacionalismo del Bundesbank). La Alemania industrial había percibido certeramente que una zona euro amplia, que incorporase a devaluadores crónicos de moneda como Italia, afianzaría permanentemente su ventaja competitiva. Y con el apoyo de este sector clave de la sociedad alemana, el Canciller Kohl fue capaz de embarcarse en la enorme transformación institucional implícita en el Tratado de Maastricht.



¿Hizo la "Alemania # 3" una mala apuesta?



Hace unos meses parecía que las encuestas de opinión en Alemania mostraban una tendencia positiva de la demanda interna que dejaba atrás el peligro de una recesión. Fue corroborado por un vigoroso crecimiento del empleo en Alemania, que se sitúa en su punto más bajo en veinte años.



Es verdad que desde entonces se han conocido algunos datos más débiles sobre la producción industrial y las ventas minoristas. Lo que junto al gran descenso en el PMI (Purchasing Managers Index) manufacturero ha reavivado los temores de recesión.



Pero este paquete de datos preocupantes sobre la economía alemana parece desplazado a segundo plano por una nueva oleada de datos positivos con revisiones al alza. Los datos sobre pedidos de fábrica y ventas reales son mucho mejores ahora. Hace unas semanas se publicaron los datos de producción industrial de marzo en Alemania. Mostraban un importante crecimiento de la producción industrial del 2,8% en marzo; además, hubo una revisión al alza de un punto en relación con los meses anteriores.



Considerando el conjunto de los datos económicos alemanes –ventas minoristas reales, pedidos de fábrica, producción industrial, empleo total y el PMI en el sector servicios (que sigue estando muy por encima de 50)—, no es sorprendente que los datos preliminares del crecimiento del PIB del primer trimestre en Alemania lleguen a un 2%. Sí, es verdad que la periferia continua siendo un desastre; pero Alemania sigue creciendo. También es cierto que la desaceleración en Europa podría llegar el núcleo y que la preocupante pérdida de momentum económico en China acaben por mellar en el futuro la tendencia positiva al crecimiento económico de Alemania. Pero por ahora, no existe ninguna restricción fiscal importante que se pueda mencionar (a diferencia, por ejemplo, de España o Grecia), las tasas de interés internas son extraordinariamente bajas y el empleo ha crecido rápidamente. En definitiva, es probable que, tras absorber un choque de origen comercial y de expectativas que emanaba de la periferia europea, se haya reanudado el crecimiento, empujado por la demanda interna.



La cuestión no es celebrar el modelo económico alemán per se, sino simplemente resaltar que, a pesar de todo, el crujir de dientes y las quejas sobre "el coste" que tiene para Berlín "rescatar" continuamente a la "periferia despilfarradora", la realidad es que a Alemania le ha ido excepcionalmente bien con la zona euro y continúa yéndole bien.



El ilusorio "éxito" de la contrarreforma alemana del estado social



"Alemania # 3" hizo por lo tanto la apuesta correcta: al bloquear a los devaluadores crónicos en la Unión Monetaria –haciendo imposible que puedan recurrir a la formula tradicional de devaluar la moneda para recuperar la competitividad de sus exportaciones—, Berlín ha impuesto en la práctica su arraigado modelo mercantilista alemán y consolidado su predominio como la superpotencia comercial de Europa. Las ventajas son evidentes, habida cuenta de los datos contrastados de flujos entre Alemania y los PIIGS.



Por supuesto, uno puede escuchar ya a los apologistas de Alemania proclamando que este éxito es el resultado de tomar "decisiones difíciles" en los primeros años de este siglo, en particular, las llamadas "reformas Hartz". Los alemanes siempre han estado obsesionados con la competitividad de sus exportaciones. Antes del euro, devaluaban el marco alemán para poder aumentar las exportaciones de sus productos a sus vecinos. Pero cuando los alemanes perdieron el control de la tasa de cambio al integrarse en la Unión Económica y Monetaria (UEM), se les acabó el truco. Tuvieron que manipular otras variables del "coste" para vender sus productos baratos. Desde 2002, se concentraron en la congelación de salarios y en los recortes a la red de seguridad social para los trabajadores a través del llamado paquete Hartz de "reformas del estado de bienestar", bautizado así en honor de Peter Hartz, un importante ejecutivo del fabricante automovilístico alemán Volkswagen.



A diferencia del estadounidense Henry Ford, que creaba puestos de trabajo bien pagados porque sabía que una clase media satisfecha era esencial para tener un mercado para sus coches, Peter Hartz tiene una concepción muy distinta de la relación entre los salarios y la economía. En su opinión, la forma de mantener un país "competitivo" es exprimir a sus trabajadores, que es precisamente lo que hicieron sus "reformas". Y tuvo consecuencias desastrosas para el resto de la eurozona -(ver aquí) [Como un inciso, el otro pequeño inconveniente de las tan cacareadas "reformas" Hartz es que carecen de cualquier tipo de legitimidad democrática. Posteriormente se descubrió que Peter Hartz sólo había conseguido la aquiescencia de los trabajadores alemanes vía el pago ilegal de corruptelas a sus poderosos comités de empresa, ver aquí, por lo que fue condenado a una pena de dos años de inhabilitación.]



Las propuestas de Hartz han tenido enormes consecuencias en la redefinición de las políticas de "reforma" del mercado laboral, que durante varias décadas se había caracterizado por su estabilidad. Bill Mitchell y Ricardo Welters han subrayado que, si bien las reformas aparentemente tuvieron éxito a principios de 2003, con una gran cantidad de creación de empleos, hubo un inconveniente: "una vez tocado suelo a mediados de 2003, en el fondo del ciclo, el empleo creció mucho menos rápidamente que en anteriores reactivaciones. Y gran parte del aumento lo fue como "mini empleos" –empleos a tiempo parcial con salarios inferiores a los 400 euros al mes, independientemente de las horas trabajadas". Como Mitchell y Welters señalan, las "reformas" supusieron una disminución real del número de empleos regulares. Los trabajadores quedaron atrapados en los denominados trabajos "mini/midi": una nueva forma de empleo a tiempo parcial con salarios bajos. Sus defensores celebraron su "flexibilidad" y "eficiencia", mientras que sus detractores, como Mitchell, denunciaban que eran empleos a tiempo parcial, más inseguros, con salarios reducidos y pobres condiciones de trabajo.



Es más, Alemania se benefició de la llamada "ventaja del precursor" (FMA), aplicando las reformas en el contexto de una economía crecientemente globalizada. Exigir contención salarial en medio de una recesión mundial hace prácticamente inviable dicha "reforma", para no hablar de los problemas derivados de la "falacia de composición", cuando todos los demás países pretenden recortar sus salarios para ganar una competitividad exportadora crecientemente esquiva.



La irrupción de una izquierda radical inteligente en Grecia: Syriza, una nueva carta esencial



Y todo ello en un contexto cada vez más amenazante, habida cuenta de las renovadas perturbaciones que azotan la euro zona. La inoportuna erupción democrática en Grecia ha puesto sobre la mesa un nuevo comodín: Syriza, la Coalición de la Izquierda Radical, se ha convertido en una carta esencial. Su nuevo líder Alexis Tsipras, hasta el momento un desconocido parlamentario de izquierda, ha dirigido la Coalición hasta ser el segundo partido más votado en las recientes elecciones legislativas del 6 de mayo con la promesa de repudiar los acuerdos del rescate que los anteriores dirigentes de Grecia firmaron en febrero.



Este horrible brote de auténtica democracia nace, nada más ni nada menos, que en la misma cuna de la democracia. No hay ni que decir que los eurócratas, en el más puro estilo bruselense, están poniendo el grito en el cielo. Una vez más agitan histéricos el "Grecia tiene que salir", a pesar de que la mayor parte de los economistas no se cansan de advertir con todas sus fuerzas que Grecia necesita el Euro y que la alternativa es caer al abismo. Lo que esperan con todas sus fuerzas es que las próximas elecciones les proporcionen un nuevo Quisling griego, que ponga felizmente por obra el feroz y destructivo paquete de "reformas" de ajuste de la Troika, que no ofrecen ninguna esperanza de recuperación a Atenas o al resto de la zona euro. Por el contrario, Syriza representa una amenaza real para la orientación actual de la política fiscal.



Alexis Tsipras, el primer político griego dispuesto a utilizar todos los resortes con los que cuenta su país en la negociación con sus acreedores



Alexis Tsipras es un gran tipo. A lo menos, es un excelente jugador de póker. Todavía no ha capitulado a esta orquestada presión masiva y dejó claro desde el principio, en la edición alemana del Wall Street Journal, que el pueblo griego tiene otras opciones, aunque no les gusten a los alemanes: Tsipras es, en definitiva, el primer político griego dispuesto a utilizar todos los resortes con los que cuenta su país en la negociación con sus acreedores.



Regla número 1 en las negociaciones: demostrar a la contraparte que, en su caso, tienes opciones creíbles si rompes las negociaciones. Entre otras cosas, Tsipras se ha limitado a señalar que el Estado griego está bastante cerca de un superávit primario. Todo lo que se necesita son unas pequeñas reducciones en salarios y pensiones y el sector público griego se podría financiar en un futuro previsible. Si saliera del euro, el problema de Atenas se convertiría de repente en el problema de la zona euro.



Sí, Grecia sólo constituye un mero 2% del PIB de Europa. Y sí, las autoridades de la zona del euro dicen que están haciendo "preparativos" en el caso de un "Grexit". Pero también Lehman era un pequeño banco de inversión y casi provoca el derrumbe del sistema bancario mundial cuando se permitió que quebrara. Y conviene recordar que la quiebra de Lehman ocurrió varios meses después del rescate de Bear Stearns. En teoría, las autoridades tuvieron tiempo de sobra para hacer "preparativos" cara a esa eventualidad, como ahora ante la posible salida de Grecia de la zona del euro.



¿Sería más eficaz hoy el cortafuegos a la hora de "cauterizar" la herida griega y prevenir el contagio de Portugal, España, Italia y del propio núcleo? Es evidente que Tsipras lo tiene claro, y bien podría ser el próximo Primer Ministro de Grecia. Haría falta toda la capacidad de fuego del BCE, con una intensidad que, hasta ahora, ha sido reacio de utilizar.



Entretanto, el resultado electoral griego ha provocado una creciente y masiva retirada de depósitos y activos bancarios en la zona euro. Desde hace semanas se produce una constante fuga de depósitos de los bancos en los PIIGS hacia otros en Alemania y Europa del Norte (y quizás hacia algunos bancos fuera de Europa). Las cifras sobre el Objetivo 2 de financiación de estas huidas de depósitos de los países de origen aparentemente han crecido en los primeros cuatro meses de este año, antes de las elecciones francesas y griegas. Un reciente comunicado de las autoridades griegas sugiere que la huida de depósitos de los bancos griegos se ha acelerado, tal vez enormemente, después de las elecciones griegas. Aunque se ha desmentido, no hay que creer nunca en desmentidos oficiales.



El diario madrileño El Mundo informó a finales de la semana pasada que los depositantes habían retirado mil millones de euros del banco español Bankia tras su nacionalización parcial por el Gobierno el 9 de mayo. Lo más probable es que estas retiradas de depósitos tengan tanto o más que ver con la retirada en general de depósitos de los bancos españoles que con el miedo a la seguridad de los mismos en un banco intervenido por el Gobierno. En otras palabras, puede ser una señal de que el temor a una salida del euro se ha extendido de manera significativa también a España. Por supuesto, las autoridades lo niegan, pero ¿quién cree a las autoridades en estas circunstancias?



La propia existencia de la unión monetaria facilita el pánico bancario



Paradójicamente, la misma existencia de la unión monetaria facilita estas huidas de los bancos. Si es usted depositante en un banco español en Barcelona, nada le impide retirar su dinero y recolocarlo en la sucursal de un banco alemán en la misma calle. No hay controles fronterizos ni controles de capital que valgan. ¡ Ni riesgo de tipos de cambio! Quienes tienen cuentas corrientes en todos los países de la periferia temen ante todo acabar volviendo a las antiguas monedas que valdrían mucho menos que el euro. Sus depósitos acaban en bancos alemanes y europeos de núcleo duro, que luego reciclan los fondos a través del BCE y los bancos centrales nacionales para acabar volviendo a los bancos de los PIIGS de donde han huido.



Al parecer esta huida de depósitos y su retorno a los bancos en la periferia en peligro se aceleró en los primeros meses de este año, antes de las elecciones francesas y griegas. Pero podría haberse acelerado aún más después. En efecto, el sistema de bancos centrales europeos está involucrado en un creciente y masivo ejercicio de rescate que no reconocen públicamente. ¿Cuál ha sido la respuesta alemana hasta ahora? "Vaya, este tío nos esta chantajeando. ¿Qué hacemos?" Porque Alemania como nación acreedora sufrirá grandes pérdidas si el sistema bancario en su conjunto empieza a sufrir la presión, para no decir nada del fin de su tan cacareado wirtschaftwunder (milagro económico) si toda la eurozona implosiona. Grecia, por el contrario, ha experimentado ya cinco años de austeridad económica permanente. El país ha quedado reducido prácticamente a una economía de trueque. ¿Qué tiene que perder en esta coyuntura si se niega a plegarse ante la troika?



Porqué Alemania tiene las de perder



Es verdad que los alemanes podrían hartarse y decir: "¡basta ya!" y salir de la zona euro (lo que muy probablemente destruiría la unión monetaria). El resultado previsible de una salida de Alemania sería una enorme revalorización del nuevo marco alemán. Como consecuencia, todo el mundo devaluaría en relación al nuevo marco, desplazando la responsabilidad de la reflación fiscal a quién hasta ahora ha sido el oponente más explicito del activismo fiscal. Alemania probablemente tendría que rescatar a sus bancos (especialmente los Landesbanken). Lo que podría ser políticamente más apetecible que rescatar a los bancos griegos (al menos desde la perspectiva de la población alemana), pero no dejaría de tener un importante coste económico a corto plazo para Berlín. Y en el ínterin, el probable trauma monetario bloquearía el mecanismo exportador, dado que los mecanismos integradores implícitos en la zona euro desaparecerían en el caso de que Alemania vuelva a un nuevo marco.



Por una elemental ecuación contable, una caída del superávit externo de Alemania significaría un gran aumento de su déficit presupuestario (a menos que el sector privado comenzase a crecer rápidamente, lo que es dudoso en el escenario descrito anteriormente), por lo que Alemania sufriría déficits presupuestarios mucho mayores. Si intenta reducir los efectos de un colapso en su superávit por cuenta corriente, se convertiría en un estado "despilfarrador" más. ¡Que cambio de suerte!



¿Quién tiene de verdad la sartén por el mango en la eurozona?

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Tomado de Sin Permiso Ver también: Alemania comienza a aumentar los salarios para marcar diferencia con la periferia europea

- ¿Quien debe salir primero de la eurozona, Grecia o Alemania?

domingo, 27 de mayo de 2012

La posibilidad de una ruptura con el neoliberalismo en Grecia

Jesús Sánchez Rodríguez
Rebelión


Existen una especie de pautas generales para muchos de los procesos revolucionarios o radicales que se han dado en la historia reciente. Con diferentes matices aparecen en muchos de ellos. Veamos algunas de las experiencias históricas, de manera no exhaustiva por supuesto, y comparemos con la realidad europea actual, intentando extraer alguna enseñanza sobre los posibles desarrollos inmediatos.
Primera pauta. Los pueblos empiezan a movilizarse de diferentes maneras contra situaciones de miseria, injusticia u opresión insoportables. Para ello deben darse ciertas condiciones, porque otras muchas veces ante situaciones similares los pueblos permanecen en la pasividad. Estas condiciones pueden ser la presencia de un pensamiento crítico y un programa de acción y la existencia de organizaciones que agiten el descontento, u otro tipo de circunstancias.
Las miserias y el sufrimiento producidos por la primera guerra mundial y la presencia de organizaciones de izquierda revolucionaria ocasionaron intensas movilizaciones de masas en el período final de la guerra y, finalmente, el triunfo de la revolución en la Rusia zarista. El espectáculo de la debilidad mostrada por las potencias coloniales europeas durante la segunda guerra mundial, y un fuerte sentimiento de autodeterminación, llevaron al gran proceso descolonizador en la segunda post-guerra con algunos grandes éxitos que permanecieron en el tiempo, como en China, Vietnam, Argelia, etc. Las agresiones del neoliberalismo y la presencia de importantes movimientos sociales llevaron al ascenso de gobiernos populares y progresistas en América Latina a principios del siglo XXI. En otros muchos ejemplos históricos los intentos revolucionarios fueron derrotados por las fuerzas reaccionarias o imperialistas y no son tomados aquí en cuenta, a los efectos del análisis de este artículo.
Segunda pauta. Después del triunfo, las fuerzas políticas que representaban a esos movimientos de masas se encontraron, generalmente, gobernando países en situaciones muy difíciles porque, por definición, si la situación no hubiese llegado a esos extremos conflictivos no se hubiesen producido las revoluciones. Esas situaciones de graves dificultades podían proceder de que el período precedente hubiese estado marcado por una guerra exterior (Rusia), una guerra contra un invasor (Yugoslavia) e incluso con el añadido de guerra civil (China), o por una situación de profundo subdesarrollo junto a una guerra de independencia (países descolonizados en África o Asia), o una guerra de guerrillas (Cuba). En este sentido las rebeliones recientes en América Latina se apartan ciertamente de esta pauta, porque aunque se trata de países poco desarrollados, y el neoliberalismo les había sobreexplotado a favor de los países desarrollados y de su propia oligarquía, no habían sufrido una destrucción y, además, gozaban de importantes riquezas naturales (petróleo, gas, minerales) en las que poder apoyarse para ofrecer unas mejoras rápidas a sus poblaciones.
Estas dificultades aumentaron inmediatamente después del triunfo revolucionario porque dichos países fueron agredidos por las potencias imperialistas de diferentes maneras, promocionando guerras civiles, creando grupos armados (Rusia, Nicaragua), utilizando el bloqueo económico (Cuba), utilizando las FFAA del mismo país para acabar con la revolución en marcha (Chile) o utilizando a la burguesía colaboradora de esos países para revertir el proceso descolonizador (África).
Una variante de esta segunda pauta, de la que forman parte muchas revoluciones, consiste en que, a pesar de dichas dificultades, pudieron contar con algún tipo de ayuda exterior proveniente de revoluciones ya consolidadas en otras partes. La gran excepción, evidentemente, fue Rusia por ser la primera. Pero también el Chile de Allende podría incluirse entre las excepciones.
Tercera pauta. La gran mayoría de esas revoluciones desaparecieron. Algunas debido a la intervención directa o indirecta del imperialismo, como en Chile, Nicaragua o algunos países descolonizados. Un segundo grupo colapsó por la descomposición interna de la revolución como en la Unión Soviética y el este europeo. Finalmente están los países donde se mantuvieron los partidos comunistas en el poder pero con una práctica que no tiene nada que ver con sus ideales originales (Corea del Norte), o que se dirigen rápidamente al capitalismo (China, Vietnam).
De esta tercera pauta se han salvado, por ahora, Cuba y los países donde triunfaron las rebeliones anti-neoliberales en América Latina.
Ahora intentemos aplicar estas pautas a la situación europea actual. La primera pauta lleva produciéndose en Europa desde el desencadenamiento de la actual crisis económica. Las movilizaciones han sido desiguales y su principal expresión ha tenido lugar en Grecia debido a la intensidad de la agresión sufrida por el pueblo griego. Pero, incluso en este caso, aún se encuentra en esta fase.
Ahora pasamos a hacer un ejercicio hipotético en base a la situación actual. La segunda fase se podría abrir si en junio, como apuntan la mayoría de los pronósticos, triunfase en las elecciones y formase gobierno la izquierda transformadora y mantuviese su programa actual. Llegados a ese punto existen tres posibles desenlaces al pulso entre ese posible gobierno griego de izquierdas y las exigencias neoliberales de Bruselas. Un acuerdo que permitiese la permanencia de Grecia en el euro a la vez que la mayor parte del programa de la izquierda griega; se trata de una situación nada realista dada la correlación de fuerzas en Europa. Un acuerdo para mantener a Grecia en el euro, pero implicando la renuncia a gran parte del programa de la izquierda griega y alguna concesión de Bruselas; en ese caso no habría ruptura con el neoliberalismo en Europa; se trata de una situación poco probable, pero no descartable, condicionada por las tensiones que pueda producir el pulso en el seno de la propia izquierda. Una postura de firmeza de la izquierda griega y la salida de este país del euro, y seguramente de la UE.
En este último caso, Grecia sería un ejemplo más de la segunda pauta. El gobierno de izquierdas se encontraría con un país en condiciones muy difíciles, como son las que atraviesa en estos momentos, y con una segura actitud de agresiva hostilidad por parte de algunos países europeos (con la Alemania de Merkel a la cabeza) y de toda las organizaciones internacionales de la burguesía mundial. Grecia no se encontraría con la ayuda de recursos naturales en los que apoyarse, como en el caso de Venezuela, Bolivia o Ecuador, para cambiar rápidamente la situación de su población. Pero seguramente podría contar con la ayuda de los países mencionados, más Cuba, Nicaragua y muchos otros más (y por supuesto los movimientos sociales y la izquierda internacional) que simpatizarían con su actitud de dignidad y enfrentamiento a esa Santa Alianza (Bruselas, el BCE y el FMI) que la mantiene en una situación de protectorado.
De abrirse esta fase, el proceso griego tendría grandes similitudes con el actual proceso latinoamericano, en cuanto que la manera en que se abre la posibilidad de un gobierno que represente el programa de las clases populares es a través de una previa movilización de masas intensa. Pero se asemejaría también al Chile de la UP en cuanto que serían fuerzas políticas de izquierda de corte clásico las que gestionarían el proceso en lugar de líderes carismáticos (Chávez, Evo, Correa) apoyados por fuerzas políticas débiles. En cualquier caso, ambos ejemplos históricos tienen muchas enseñanzas que ofrecer para que Grecia fuese también una excepción a la tercera pauta indicada.

martes, 22 de mayo de 2012

Nouriel Roubini: Grecia debe abandonar el euro

Nouriel Roubini, Project Syndicate


Ya está cerca el desenlace de la tragedia griega del euro: es muy probable que este año o el que viene, Grecia declare la cesación de pagos de su deuda y abandone la eurozona.



Posponer la salida para después de la elección de junio, con un gobierno nuevo comprometido con alguna variante de las mismas políticas que ya fracasaron (austeridad recesiva y reformas estructurales), no restaurará el crecimiento y la competitividad. Grecia está atascada en un círculo vicioso de insolvencia, pérdida de competitividad, déficits externos y una depresión cada vez peor. La única forma de cortar este círculo es iniciar un default con abandono del euro, en forma ordenada y con coordinación y financiación del Banco Central Europeo, la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional (la “troika”), de modo de minimizar los daños colaterales para Grecia y el resto de la eurozona.



El último paquete financiero otorgado a Grecia con supervisión de la troika redujo el endeudamiento del país mucho menos de lo que se necesitaba. Pero, incluso con una reducción de la deuda pública considerablemente mayor, Grecia no puede volver a crecer si no recupera rápidamente la competitividad. Y si no vuelve a crecer, la carga de la deuda seguirá siendo insostenible. Pero todas las alternativas para recuperar la competitividad demandan una depreciación real de la moneda.



La primera alternativa, una devaluación abrupta del euro, difícilmente se producirá; esto se debe a la fortaleza de Alemania y a que el BCE no sigue una política agresiva de flexibilización monetaria. Igualmente difícil es una reducción rápida del costo laboral unitario por medio de reformas estructurales que aumenten el crecimiento de la productividad por encima de los salarios. A Alemania le llevó diez años recuperar la competitividad de esta manera, y Grecia no puede seguir deprimida una década. Asimismo, una deflación veloz de precios y salarios, lo que se conoce como “devaluación interna”, llevaría a cinco años de agravamiento de la depresión.



Si ninguna de estas tres alternativas es viable, el único camino que queda es la salida de la eurozona. El regreso a la moneda nacional y una devaluación abrupta restaurarían rápidamente la competitividad y el crecimiento.



Por supuesto, el proceso sería traumático, y no solamente para Grecia. El problema más importante sería la pérdida de capital para las instituciones financieras principales de la eurozona. El pasivo externo en euros del gobierno, los bancos y las empresas de Grecia se dispararía de un día para el otro. Pero estos problemas se pueden superar: Argentina lo hizo en 2001, cuando “pesificó” sus deudas en dólares, y Estados Unidos hizo algo similar en 1933, cuando depreció el dólar un 69% y abandonó el patrón oro. Aplicar una “dracmatización” similar a las deudas en euros es necesario e inevitable.



Las pérdidas que sufrirán los bancos de la eurozona no serán inmanejables, siempre que se los apoye con una recapitalización adecuada y decidida. Pero para evitar un derrumbe del sistema bancario griego después de la salida, tal vez haya que adoptar algunas medidas transitorias que prevengan una corrida descontrolada de los depositantes; por ejemplo feriados bancarios y control de capitales. El Fondo Europeo de Estabilidad Financiera o el Mecanismo Europeo de Estabilidad (FEEF/MEE) deberán ser los encargados de realizar la necesaria recapitalización de los bancos griegos por medio de inyecciones directas de capital. En la práctica, los contribuyentes europeos estarían tomando el control del sistema bancario griego, pero sería una compensación parcial por las pérdidas impuestas a los acreedores por la dracmatización.



Además, Grecia tendrá que volver a reestructurar y reducir su deuda pública. Respecto de las obligaciones de Grecia con la troika, no hace falta reducir el valor nominal, pero sí extender su vencimiento una década más y reducir el interés. En cuanto a los acreedores privados, se necesitarán también más recortes, empezando con una moratoria del pago de intereses.



Hay quienes dicen que si Grecia abandona la eurozona, la caída de su PIB real será mucho mayor que la que se produciría en lo peor de una deflación. Pero es un argumento viciado: aun con deflación, el poder adquisitivo real se reduciría y el valor real de las deudas aumentaría (deflación de deuda) conforme se produjera la depreciación real. Además, y esto es más importante, la opción de abandonar la eurozona restauraría el crecimiento de inmediato a través de la depreciación nominal y real, con lo que se evitaría una década de depresión. Y las pérdidas comerciales que sufra la eurozona por la depreciación del dracma serán limitadas, ya que Grecia solamente representa el 2% del PIB de la eurozona.



La reintroducción del dracma conlleva el riesgo de una depreciación cambiaria superior a la necesaria para recuperar la competitividad, lo cual tendría efecto inflacionario y aumentaría las pérdidas derivadas de la dracmatización de la deuda externa. Para minimizar ese riesgo, las reservas de la troika que ahora se dedican al rescate de Grecia se deberían usar para evitar dicha sobredevaluación (el control de capitales también puede ayudar).



Los que afirman que la partida de los griegos provocaría un contagio y arrastraría a otros países a la crisis también se niegan a ver la realidad. Si hablamos de sostenibilidad de la deuda y pérdida de competitividad, otros países periféricos ya tienen problemas similares a los de los griegos. Por ejemplo, es posible que en algún momento Portugal deba reestructurar su deuda y abandonar el euro. Y otras economías con problemas de liquidez pero potencialmente solventes, como Italia y España, necesitarán ayuda de Europa independientemente de si Grecia abandona la eurozona o no; de hecho, sin una provisión de liquidez, es probable que el temor a una corrida contra las deudas públicas de Italia y España se convierta en una profecía autocumplida.



El importante aumento de recursos oficiales con que cuentan ahora el FMI y el MEE (junto con la liquidez del BCE) se podría usar entonces para proteger a estos países y a los bancos de otros lugares de la periferia de la eurozona en problemas. Sin importar lo que haga Grecia, hay que recapitalizar ahora y rápidamente los bancos de la eurozona, para lo cual se necesita un nuevo programa de inyección directa de capital que abarque a toda la UE.



La experiencia de Islandia y de muchos mercados emergentes a lo largo de los últimos 20 años muestra que la depreciación nominal y la reestructuración y reducción ordenadas de la deuda externa permite volver a una senda de sostenibilidad de la deuda, competitividad y crecimiento. Como en estos casos, los daños colaterales que sufriría Grecia como consecuencia del abandono del euro serían importantes, pero contenibles.



Igual que en un matrimonio condenado al fracaso, es mejor tener reglas que, llegado el inevitable divorcio, reduzcan el costo de la separación para ambas partes. No nos llamemos a engaño: un abandono ordenado del euro por parte de Grecia producirá un daño económico importante. Pero mucho peor sería sentarnos a mirar el derrumbe lento y caótico de la economía y la sociedad griegas.

jueves, 17 de mayo de 2012

Acción anti crisis en Frankfurt

¡Días Europeos de Acción en Frankfurt! 16-19 de mayo, 2012

ATTAC

¿Ahorrando al máximo a costa de Europa? ¡No mientras nosotros estemos aquí para impedirlo!

17 de mayo: Campamento

18 de mayo: Bloqueo

19 de mayo: Manifestación internacional

Días de acción a nivel local: 12 de mayo

Las terapias de choque neoliberales están destrozando Europa

Los desastrosos efectos de la terapia para la crisis de Europa se pueden apreciar descaradamente en Grecia y Portugal. No obstante, políticas similares se están implementando en todos los países de la UE. Y por si esto no fuera suficiente, el “pacto fiscal” tiene como objetivo hacer de la terapia de choque la política de elección de forma indefinida. Esto acentuará la orientación neoliberal de la UE, limitará todavía más la soberanía de los parlamentos nacionales y minará cada vez más la democracia. Al autorizar esta transformación de Europa, los gobiernos de la Unión Europea están jugando con fuego. Acaban con la posibilidad de avanzar hacia una Europa de solidaridad y democracia.

Una vez más, el gobierno alemán está ocupado tratando de dar la impresión de que Alemania está creciendo y que la crisis es un problema ajeno. Mientras tanto, la crisis europea está a punto de infectar a la economía mundial. Como país que depende muchísimo de otros mercados en el mundo, será muy difícil que Alemania escape de la crisis global. Un aumento del número de desempleados, salarios más bajos y recortes sociales acabarán por afectar también a Alemania.

Por estas razones queremos decir alto y claro: ¡no lo permitiremos!

No vamos a aceptar estas políticas que son un desastre. Formaremos parte de una amplia alianza de movimientos y, junto con un gran número de personas de otros países europeos, vamos a llevar a cabo protestas justo en el centro financiero de Frankfurt. Las sedes de muchos bancos internacionales y empresas se encuentran aquí, entre las cuales está principalmente el BCE, que es uno de los ejes clave de las políticas dominantes de la UE.

El 17 de mayo, activistas de diferentes tendencias políticas, entre los que se incluyen personas que pertenecen a Attac, ocuparán las plazas centrales de la ciudad para que la gente pueda debatir e intercambiar ideas. El 18 de mayo los activistas bloquearán las operaciones comerciales del BCE Frankfurt para manifestar su indignación con las políticas de la Troika. El 19 de mayo, nos reuniremos para llevar a cabo una gran manifestación que permitirá que se llegue a conocer la base de las protestas.

Los días de manifestaciones en Frankfurt tendrán lugar justo después del Día Europeo de Acción el 12 de mayo y del aniversario de la primera asamblea en Madrid

¡Únete a las manifestaciones!

¡Pedimos una Europa democrática y justa socialmente!

¡Reduzcamos la deuda!

Las auditorías de las deudas han de clarificar, en primer lugar, cómo se produjeron las deudas públicas. Después de evaluar su legitimidad, se necesitará trabajar en recomendaciones para decidir cómo se afrontan las deudas. El proceso debe garantizar que los ahorros y los fondos de pensión de los trabajadores son seguros, y al mismo tiempo se han de cancelar los intereses y las demandas de pagos de los ricos, los bancos y los fondos de inversión libres y de las empresas.



¡Repartamos la riqueza!

Ya es hora de que aquellos que se beneficiaron de la crisis paguen por ello cómo corresponde. Los ingresos públicos han de aumentar, mientras que las riquezas privadas se han de repartir. Para ello, serán necesarios impuestos más elevados en las rentas más altas y para los ricos, así como un impuesto para las operaciones financieras. Los beneficios que se obtengan a raíz de estas operaciones se utilizarán para luchar contra la pobreza, el calentamiento global y para establecer el punto de partida de unos estándares sociales a nivel mundial.



¡Pongamos a los bancos en su sitio!

Se han de nacionalizar los bancos rescatados con dinero público y luego han de ser sometidos al escrutinio público. Aquellos bancos que se consideren demasiado grandes como para no superar la situación tendrán que cerrarse.



¡Luchemos por la democracia!

El dominio de los mercados financieros ha provocado que los procesos democráticos no sean eficaces. La abrumadora influencia de los lobbies financieros tiene que ser transparente y también debe limitarse. Para superar la polarización social, tenemos que dar nuestro apoyo a una Europa que aboga por la democracia y la solidaridad.



¡No es ninguna tontería! ¡Protestemos ahora!

· ¡Dale tu apoyo a Attac! Únete a las manifestaciones y haz un donativo.

· ¡Participa en los actos de movilización!

· ¡Asiste a las reuniones informativas!

Para más información y descargarte los materiales, visita www.attac.de/eurokrisk
 y http://www.european-resistance.org/


miércoles, 25 de abril de 2012

Se acabó el escuchar a los bancos


Kenneth Haar
Corporate Europe Observatory

Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos

Las crisis económica y financiera han puesto de manifiesto el afianzado poder que tienen los bancos en la Unión Europea. En este artículo correspondiente a la serie “La Unión Europea en crisis”el miembro de Corporate Europe Observatory Kenneth Haar describe como la crisis de 2008 puso en movimiento una oleada de regulación financiera. La mayoría de esta regulación se ha aprobado hasta el momento y hay muchas pruebas que demuestran que se está sacando del atolladero a los bancos. Mirando atrás, quienes pertenecen a los lobbies bancarios pueden concluir que quienes toman las decisiones se han desvivido por servir a los intereses de la industria de la banca. El sueño de una Unión Europea que pusiera freno al poder de las finanzas se ha convertido en un chiste y en vez de ello hemos visto emerger una Europa de los banqueros que hace palidecer de envidia incluso a Wall Street.

El problema es sistémico. Se ha permitido crecer tanto a los bancos que el colapso de simplemente uno de ellos plantea un problema fundamental a la sociedad. También se les ha permitido hacer apuestas de altísimo riesgo, a menudo utilizando el dinero de la gente ordinaria. Existen remedios para ello, reformas que podrían reducir su poder. Pero el primer paso necesario podría ser simplemente hacer que los políticos y los miembros de la Comisión dejen de considerar que los bancos son los oráculos de la economía.

Una comisión cautiva

Hace menos de 15 años la banca no era realmente el negocio de la UE. La regulación estaba enmarcada o a nivel internacional en las negociaciones de Basiela o a nivel nacional. Pero para finales de la década de 1990 entre los gobiernos hubo un consenso incipiente en relación a construir un auténtico mercado único para los servicios financieros. El objetivo era quitar las barreras a los bancos y a otras instituciones financieras, no aumentar la regulación que podría evitar riesgos sistémicos o el reinado de los especuladores. No querían contener la financiarización de la economía sino promoverla. Este modelo se desarrolló en estrecha colaboración con aquellos que eran considerados los verdaderos expertos, las propias grandes instituciones financieras, sin olvidarse de los bancos.

En aquel momento la banca no era un asunto seriamente politizado, así que solo unas pocas personas lucharon para denunciar la problemática influencia de los bancos en la legislación de la UE. Siempre que se desarrollaban nuevas iniciativas o se revisaban las antiguas, la Comisión acudía rutinariamente a los grandes actores para recabar su opinión. Entonces esta escribía propuestas en la línea de sus consejos y generalmente estas se adaptaban con cambios menores.

La crisis financiera establece una nueva agenda

Pero con la crisis financiera de 2008 pareció que se terminaba la fiesta. Por todas partes hubo unas críticas brutales de los irresponsables bancos y de las laxas leyes sobre la banca. Tanto los gobiernos como los miembros de la Comisión salieron con declaraciones notablemente agresivas sobre la irresponsabilidad de los bancos y la necesidad de revisar la legislación.

“Creo que la actual crisis ha demostrado que tenemos que reconsiderar exhaustivamente nuestras normas reguladoras y de supervisión para los mercados financieros”, afirmó el Presidente de la Comisión José Manuel Barroso.

Su colega en la Comisión, el hombre más destacado de la regulación del Mercado Único Charlie McCreevy, admitió rotundamente escuchar demasiado a las corporaciones financieras:

“Lo que no necesitamos es convertirnos en cautivos de aquellos que tienen los mayores presupuestos para los lobbies o los más persuasivos miembros de lobby: tenemos que recordar que fueron muchos de estos mismos miembros de un lobby quienes en el pasado lograron convencer a los legisladores de que insertaran las cláusulas y provisiones que tanto contribuyeron a los estándares laxos y a los excesos generalizados que han creado riesgos sistémicos. El contribuyente se ve forzado ahora a cargar con la cuenta”.

Unas palabras bastante sorprendentes en boca del mismo hombre que había permitido al lobby financiero dominar su propio trabajo con la regulación financiera. Parecía que había pocas dudas de que no se proyectaban reformas radicales.

Costosas redes de seguridad

La crisis reveló tanto los extremos excesos de los bancos como un imperfecto sistema de supervisión y de regulación. Pero la prioridad principal no era una regulación nueva y eficaz, sino salvar a los bancos.

Una espectacular operación de rescate tras otra tuvieron un peso extraordinario en los presupuestos de los Estados miembros, como cuando el gobierno irlandés asumió las deudas del banco Anglo Irlandés, supuestamente empujado por el presidente de Goldman Sachs International, el ex miembro de la Comisión Europea y ex ministro irlandés Peter Sutherland. Un paso que en última instancia podía haber dejado a los contribuyentes británicos una cuenta de 47.000 millones de euros, más de una tercera parte del PNB del país.

O cuando el banco franco-belga Dexia colapsó dos veces, primero en 2008, cuando solo lo salvó un préstamo garantizado de 150.000 millones de euros. Después otra vez en octubre de 2011, cuando el gobierno belga garantizó un préstamo de 54.000 millones de euros (el 14% del PNB del país) más un pago inmediato de 4.000 millones de euros por la adquisición de Dexia-Belgium. Con el eurodiputado y ex ministro belga Jean Luc Dehaene en la junta [directiva], Dexia tenía un fácil acceso a la elite política del país.

Se han puesto en peligro enormes cantidades de dinero público para salvar los bancos. A fecha de octubre de 2011, en conjunto 27 Estados miembros de la UE reservaron 4.5 billones de euros en apoyo, garantías y paquetes de préstamos para los bancos, o lo que es lo mismo, casi el doble del PNB anual de Alemania.

El lado generoso del Banco Central Europeo

La crisis del euro crisis ha revelado las posibilidades de recaudar vastas sumas de dinero cuando está en juego la salud de los balances de los bancos. De hecho, la Unión Europea está poniendo a los bancos al frente de su intento de evitar la crisis e impulsar la reactivación de la economía. En diciembre de 2011 el nuevo presidente del Banco Central Europeo (BCE), el ex director de Goldman Sachs Mario Draghi, lanzó una atrevida iniciativa de incentivar el préstamo bancario al sector privado y calmar el aumento de la tasa de interés de los bonos soberanos e incluso reducirlo. El BCE gastó 489.000 millones de euros en esta primera tanda de la Operación de Refinanciación a Largo Plazo (LTRO, por sus siglas en inglés) – préstamos baratos sin condiciones – un paso en general bien recibido por los bancos.

“Es alentador ver esta cantidad de liquidez por parte del BCE. Sea cual sea el grado de nerviosismo de los inversores acerca del retroceso de los mercados y bancos de financiación, el BCE estará ahí y proporcionará liquidez para asegurar que las cosas se mantienen en marcha”, afirmó un estratega del banco de inversión estadounidese JP Morgan en diciembre de 2011.

La ganga de la venta de préstamos iba a continuar y en febrero de 2012 estaba disponibles otros 530.000 millones [de euros], esta vez a beneficio de ciertos créditos al consumo, lo que hacía ascender el total a un billón de euros. Los fabricantes de coches Mercedes Benz, Daimler y Volkswagen estaba entre los beneficiarios, gracias a sus armas financieras establecidas para proporcionar a los clientes créditos para comprar un coche. Paro hay pocas pruebas que demuestren que la LTRO haya cumplido sus objetivos. Aunque el presidente Draghi afirmó que la iniciativa era "un éxito incuestionable", el propio BCE dirigido por él informó en febrero que los préstamos a la economía real en realidad habían caído en febrero.

Absurdos

Puede que el jurado todavía esté deliberando sobre el veredicto final, pero en cualquier caso la LTRO suscita un par de preguntas. Si el BCE puede proporcionar tanto dinero, ¿por qué gastarlo aumentando los fondos de los bancos con la esperanza de que los bancos presten más barato a los gobiernos?¿Por qué no prestar directamente a los gobiernos? Y si la economía real necesita un incentivo, ¿por qué no proporcionar inversiones públicas, por ejemplo, invirtiendo en energía verde que dé un tono verde a la economía? La respuesta es que según el tratado de la UE, el BCE tiene que ser independiente de los gobiernos y la ley le prohíbe proporcionar préstamos directos. A consecuencia de ello, el BCE respalda a los bancos como alma de la economía.

Y hay otro absurdo en juego: el dinero gastado en la LTRO es el doble de la cantidad de dinero empleado en el nuevo fonde de rescate en los próximos tres años, el Mecanismo Europeo de Estabilidad (ESM, por sus siglas en inglés), para ofrecer préstamos a los gobiernos de Estados que estén en una grave crisis. Mientras que la LTRO suscitó poca controversia política, ha sido muy difícil encontrar la mitad de dinero para préstamos a los gobiernos y han sido necesarias varias cumbres de la UE para acordarlo.

Aún así, es poco probable que en un futuro no tan distante veamos una LTRO 2 porque muchos bancos son “dependientes crónicos” de los fondos del BCE, según Alberto Gallo, un estratega del Royal Bank of Scotland.

Salvar Grecia

La generosidad económica con los bancos es paralela a la generosidad política y un incidente es un crudo símbolo de ello.

Poco después del inicio de la cumbre de la Eurozona en julio de 2011 un coche negro paró en frente del edificio del Consejo en Bruselas y de él salió un hombre con traje de chaqueta y que estrechaba manos y sonreía, como cualquier jefe de Estado o de gobierno. A pesar de las apariencias, no era un hombre de Estado sino Joseph Ackermann, presidente de Deutsche Bank y del grupo de lobbies bancarios internacionales, el Instituto de Finanzas Internacionales (IIF, por sus siglas en inglés), que se unía a las negociaciones sobre la deuda griega.

Antes de ese encuentro parecía como si los bancos tuvieran que pagar parte de la factura por sus aventuras inversionistas. A lo largo de 2011 había quedado claro que a Grecia le resultaba imposible pagar los intereses de la carga de la deuda acumulada, lo que incluía préstamos con bancos privados. Se necesitaba un llamado “corte de pelo” para reducir la deuda. Había que encontrar una solución con los bancos, así que se invitó a Ackermann a la cumbre.

Se podría argumentar que los propios bancos se lo habían buscado y que cuando se echaron a perder sus inversiones, simplemente se les debía haber dejado cargar con sus pérdidas. Pero cuando acabaron años de fácil prosperidad se consideró un problema que los gobiernos tenían que resolver. Se consideró a los grandes bancos interlocutores con los que los gobiernos de la Eurozona tendrían que negociar. Tras las negociaciones dirigidas por Ackermann, por fin se llegó a un acuerdo con los altos cargos de Grecia y de la Zona Euro, y “finalmente con los Estados o gobiernos de la Zona Euro y las instituciones de la EU”, como señaló un documento del IIF.

Las pruebas sugieren que Ackermann es un negociador habilidoso. Ante ello, los bancos se tienen que tragar un recorte del 50%, pero el valor de los bonos griegos había caído en picado a un 35% de su valor nominal. Con el acuerdo, de hecho los gobiernos habían acudido en ayuda de los bancos. Era menos un “corte de pelo” para los bancos y más un afeitado de todo el cuerpo para Grecia.

Y había un bono extra para los bancos, con una cláusula en el tratado que apuntalaba préstamos a las economías en crisis de la Eurozona, el Tratado del Mecanismo Europeo de Estabilidad, que prohibirá a los gobiernos intentos futuros de hacer que los bancos cancelen las deudas que les deben los gobiernos.

Los sospechosos habituales

Teniendo en cuenta estos antecedentes, hubiera sido una sorpresa que la Unión Europea hubiera hecho respetar de hecho una fuerte regulación, sin hacer caso del consejo de los banqueros de abstenerse de llevar a cabo auténticas acciones.

En efecto, lo primero que hicieron la Comisión y el Consejo en 2008 fue establecer un consejo asesor de alto nivel para proponer un enfoque global de la reforma financiera. De los siete del grupo cuatro tenían estrechas relaciones con grandes bancos, un quinto era el regulador al que se culpa de una supervisión no efectiva de los bancos británicos y un sexto era conocido por sus puntos de vista liberales extremos. En otras palabras, la Unión Europea había preguntado cómo responder a la crisis a las mismas personas que eran responsables de ella. Su informe sería considerado un punto de referencia en futuras propuestas.

A pesar de la retórica impaciente al inicio de la crisis, pronto el paso de la reforma iba a ser más lento. Y el lobby de la banca hizo cuanto pudo para evitar medidas ambiciosas. Para ello utilizaron el alarmismo y el IIF fue un maestro en ello. Ackermann afirmó que había un “riesgo muy real” de que “entraran en vigor medidas reguladoras que podían minar la recuperación global y la creación de empleo”. Y el IIF escogió muy cuidadosamente el verano de 2010 como momento para publicar un informe sobre los peligros de la regulación. Era el momento en que las negociaciones internacionales sobre la regulación de la banca (los Acuerdos de Basilea) llegaban a un punto culminante. Para entonces el clima político había cambiado completamente. El temor a un crecimiento más lento y a la inestabilidad en el sector bancario había apagado el deseo de reforma. Esto permitió a los lobbies financieros atenuar las ambiciones de los políticos.

Pocas esperanzas de que haya pasos creíbles

Según una nueva parte del acuerdo de Basilea III, si se hubiera inspeccionado Lehman Brothers poco después de su colapso, ¡habría sido considerado una empresa sólida! En aquel momento el apalancamiento (la cantidad de dinero que prestan los bancos en comparación con el valor de sus activos) de Lehman Brothers era de 31 a 1. Según el acuerdo, el límite es de 33 a 1. En otras palabras: según este conjunto de normas, Lehman Brothers era una compañía fuerte cuando quebró.

El nuevo Acuerdo de Basilea (apodado Basilea III) no es una legislación en sí misma sino más bien un conjunto de directrices. Teóricamente las normas que presenta se pueden mejorar cuando se implementen a nivel nacional o en la UE. Pero no hay indicios de un enfoque más fuerte en la UE. Por ejemplo, los asesores de la Comisión no son diferentes de los educados por el comisionado McCreevy antes de que se fuera en 2010. En una fase de la discusión, el grupo asesor clave para asesorar a la Comisión sobre regulación de la banca, el Grupo de Expertos sobre la Banca [Group of Experts on Banking] estaba fuertemente dominado por “expertos” de bancos afiliados al grupo de lobby del IIF que tanto había trabajado para suavizar cualquier regulación internacional. De los 42 expertos, 23 eran miembros del IIF y la mayoría de los demás lo eran de otras corporaciones financieras.

¿Y los gobiernos? Los gobiernos alemán y francés se declararon recientemente en contra de Basiela III afirmando que tendría un “efecto negativo” sobre el crecimiento y que tendría que ser suavizado cuando se implementara en la legislación.

Se acabó el escuchar a los bancos

El privilegiado papel de los bancos en el debate sobre la reforma de la regulación de la banca no supone una verdadera sorpresa. En todas las reformas de los mercados financieros desde la primera estrategia global de la UE sobre los mercados financieros en 1999 es cierto que se ha dado un papel destacado a las corporaciones financieras. Desde la crisis de 2008 han cambiado algunas cosas menores, pero los cambios de legislación sobre derivados, sobre contabilidad, sobre paraísos fiscales y los hedge funds [fondos de inversión libre] no han logrado hacer frente a los retos que tan dramáticamente plantea la crisis. Y cuando la Comisión da el paso sin precedentes de proponer una tasa sobre las transacciones financieras (FTT, por sus siglas en inglés), los detalles finales revelan que está lejos del diseño original. Y debido a la oposición de algunos Estados miembros hay pocas esperanzas de que ni siquiera esta versión suavizada se haga realidad.

Todo esto se reduce al dominio del sector financiero en el debate sobre la regulación financiera y la regulación de la banca no es una excepción a la regla. Dos expertos financieros, Simon Johnson y Darem Acemoglu, escribieron recientemente en un comentario sobre la influencia de los bancos en el manejo de la deuda griega: “La lección para Europa (y para Estados Unidos) está clara: es el momento de dejar de escuchar lo que dicen los bancos y de empezar a centrarse en lo que hacen. Debemos reconsiderar la distorsionada economía política del sector financiero antes de que el excesivo poder de unos pocos imponga costes aún mayores a todos los demás”.

Debería ser chocante ver la dependencia que quienes toman las decisiones en la Comisión y en los Estados miembros tiene de los bancos y de los banqueros. Cuando desean asesoramiento sobre regulación de la banca, preguntan a los banqueros. Cuando los bancos tienen problemas, socializan su deuda. Cuando la economía tienen problemas dan dinero a los bancos. Los banqueros están agradecidos, pero la sociedad en general no debería estarlo.

Parece que un requisito esencial para las profundas reformas que se necesitan es acabar con las estrechas relaciones que hay entre los bancos y el sistema político. Mientras las palabras de los banqueros y los mezquinos intereses de los bancos tengan más peso que las palabras de aquellas personas que cargan con la cuenta, tenemos un grave problema.


Fuente: http://www.corporateeurope.org/EU-in-crisis-conf/essays/stop-listening-banks

lunes, 16 de abril de 2012

El sinsentido de la austeridad europea

En un texto escrito especialmente para Página/12, el autor afirma que la tragedia griega aparecerá como un episodio menor dentro de la crisis europea. Sostiene que las políticas de ajuste que impulsa Alemania están llevando a los países del bloque al suicidio. Por Sergio Cesaratto

Opinión

La crisis financiera europea no terminó, acaba de comenzar. En el largo plazo, la tragedia griega aparecerá como un episodio menor. No es difícil para los argentinos comprender el origen de la crisis, aunque es sorpresivo por qué una de las regiones más ricas del mundo y una referencia global para el crecimiento con equidad social se está suicidando al adoptar medidas de austeridad que profundizan la crisis.
La Unión Monetaria Europea (EMU, por sus siglas en inglés) nació de un diseño político francés que pretendía atar para siempre el destino de la Alemania post-unificación a Europa occidental. De otro modo, la nueva Alemania hubiera mirado hacia el este, como lo hizo de todas formas al convertirse en el eje manufacturero de Europa del este, hacia donde descentralizó sus producciones de menor valor agregado. Al participar de la EMU, Italia y otros países apuntaron a importar la disciplina fiscal, monetaria y laboral alemana.
Los economistas de Estados Unidos alertaron a los europeos que la EMU no era un “área monetaria óptima”, ya que era muy heterogénea en términos económicos, culturales y lingüísticos. Las elites europeas lo vieron como una conspiración norteamericana para impedir el nacimiento de una nueva divisa internacional. Sea lo que fuera, lo que sucedió entre 1999 y 2008 es una historia conocida para los argentinos. La liberalización financiera y la fijación del tipo de cambio generaron enormes flujos financieros desde el “núcleo” europeo –Alemania, Holanda, Austria y Finlandia– hacia la “periferia” –fundamentalmente, España, Grecia e Irlanda–. Estrictamente, Francia e Italia no pertenecen a ninguno de los grupos, la industria manufacturera italiana se ubica segunda sólo por detrás de Alemania y esto evidencia las diferencias entre Italia y España. Los flujos de capitales condujeron a un boom de la construcción en Irlanda y España e impulsaron el despilfarro del gobierno en Grecia. Esto condujo a un efímero crecimiento en esos países, acompañado por una inflación relativamente elevada y la consecuente pérdida de competitividad. Las cuentas externas se volvieron negativas y acumularon un enorme caudal de deuda, principalmente con Alemania.
Asimétricamente, desde fines de la década del 90, bajo el gobierno social- demócrata del canciller Schroeder, Alemania adoptó una política mercantilista de moderación salarial y fiscal junto con flexibilización laboral. Por un lado, comprimía la demanda doméstica y la inflación y, por el otro lado, financiaba la demanda agregada en la periferia. Esto se convirtió en la desembocadura del modelo de crecimiento alemán basado en las exportaciones.
El único problema es que la periferia acumuló enormes cantidades de deuda externa sin tener la capacidad para, eventualmente, terminar con los desbalances devaluando sus monedas, como hizo Argentina en 2002 o Italia en 1992, luego de los desequilibrios creados por el Sistema Monetario Europeo en los 80. A fines de 2009, los mercados financieros comenzaron a dudar de la solvencia de las economías periféricas. La crisis golpeó a Grecia, Irlanda, Portugal en 2010 y a la tercera y cuarta economía de la EMU, España e Italia en 2011. Como consecuencia de la caída en los ingresos fiscales y el rescate público del sector bancario en países como Irlanda y España, los problemas de deuda privada se convirtieron en un problema de deuda pública.
La respuesta europea ha sido caracterizada históricamente por ser sistemáticamente “muy chica, muy tarde”. Los fondos de emergencia europeos fueron concebidos para evitar el default de los gobiernos periféricos. Sin embargo, hay un inconveniente: una parte significativa de esos recursos viene de los mismos países que necesitan el financiamiento, un círculo vicioso. Contra el deseo de Alemania, el Banco Central Europeo (BCE) tuvo una tímida intervención para sostener las deudas soberanas periféricas, pero sólo lo suficiente para evitar el colapso de la EMU y no para mantener en niveles sostenibles las tasas de interés sobre esas deudas (los dos miembros alemanes del directorio del BCE renunciaron en protesta durante 2011).
Los alemanes se oponen a que el BCE actúe como prestamista de última instancia para los países y bancos, la principal razón por la cual fueron creados los bancos centrales. La idea de un banco central que coopere democráticamente con la política fiscal fue parte de la reciente reforma del Banco Central argentino. Pero los líderes alemanes, los gobernantes demócratascristianos y la oposición socialdemocrata, comparten, consciente o inconscientemente, un diagnóstico errado de la crisis europea. En nombre de un inexistente peligro inflacionario, rechazan el accionar firme del BCE para calmar a los mercados al actuar como el máximo garante/protector de las deudas periféricas. Es más, Alemania impuso medidas de austeridad fiscal sobre la periferia argumentando que el derroche fiscal es el responsable de la crisis.
El resultado es una situación económica y social en deterioro. Alemania espera sobrevivir, a pesar de la caída de los mercados periféricos europeos, mirando hacia las economías emergentes. La única acción efectiva fue tomada en diciembre pasado por el titular del BCE, Mario Draghi, nuevamente con la oposición alemana, al prestarle a los bancos europeos un billón de euros por tres años a una tasa de uno por ciento con la expectativa de que una parte se utilice para sostener las deudas soberanas. Esa operación sirvió como alivio de corto plazo, pero ahora los bancos tienen más bonos de deuda, una situación nada tranquilizadora dado que las causas que generaron la crisis siguen presentes.
Los países europeos están en un escenario kafkiano: locos si se quedan, locos si se van. Por un lado, el quiebre de la Eurozona devastará al sistema financiero global, dado que cualquier país endeudado entrará en default al mismo tiempo. Por otro lado, Alemania se opone a la solución más razonable: permitir que el BCE sostenga la deuda europea, impulsar la demanda interna alemana permitiendo que los salarios y el gasto fiscal aumenten, implementar un enorme Plan Marshall europeo para la periferia emitiendo eurobonos.
Este es el triste final de una linda historia europea de construcción de una sociedad justa y eficiente. Tal vez, cuando las cosas empeoren, incluso para los alemanes, el fracaso de la austeridad lleve a medidas más progresivas. Sin embargo, eso no compensará el sufrimiento innecesario que imponen las políticas vigentes sobre millones de europeos. La presión de Estados Unidos y las economías emergentes para que Alemania asuma un liderazgo regional y global y no se comporte como Suiza serían de gran ayuda.
Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-191938-2012-04-16.html

¿Quién es Sergio Cesaratto?


Por Tomás Lukin

Sergio Cesaratto es un economista italiano. El profesor en la Universidad de Siena es un especialista en sistemas de pensión que cuestiona las visiones neoclásicas de los esquemas jubilatorios. Sus críticas a la teoría económica dominante tienen como punto de partida a Piero Sraffa (1898-1983), un prestigioso economista de Cambridge contemporáneo y respetado por Keynes quien sostiene que el valor y la distribución no se pueden entender en términos de oferta y demanda. Para Cesaratto, las críticas de Sraffa a los neoclásicos demuestran que los precios relativos y la distribución del ingreso son un fenómeno político sujeto a la lucha de clases y por lo tanto invalidan las máximas macroeconómicas dominantes, como la tendencia al pleno empleo.
Cesaratto estuvo en Argentina en marzo de este año para participar del Congreso Heterodoxo que organizó la Universidad de Quilmes. Su visita coincidió con la aprobación de la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central: “Con la reforma, el estatuto del Banco Central pasa de monetarista a keynesiano, un sueño frente a la pesadilla europea. El Estado y la democracia son soberanos y no una falsa teoría económica”, sostuvo desde su blog Política & Economía.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/subnotas/191938-58649-2012-04-16.html

miércoles, 4 de abril de 2012

La colonización de Grecia. Reportaje al economista Leonidas Vatikiotis

B. Bauzá, El Boletín


-¿Qué opina usted del canje de deuda? Por lo visto, esta operación ha sido la que ha dado luz verde al segundo paquete de ayudas, valorado en 130.000 millones de euros, para Grecia.

-El canje de deuda que ha involucrado al PSI [al sector privado] ha sido el peor escenario que se podía esperar para la evolución de la crisis de deuda griega. Es un paso muy negativo por muchas razones.

En primer lugar, este acuerdo no elimina ninguna deuda. Todo lo contrario, añade más compromiso sobre las espaldas de la gente griega. ¿Por qué? Porque han eliminado, con el canje, 103.000 millones de euros. Pero al mismo tiempo tomamos prestado 109.000 millones de euros de la zona del euro y 28.000 millones de euros del FMI [Fondo Monetario Internacional]. De esta cantidad, que en total supone 137.000 millones de euros enmarcados en el segundo paquete de rescate para el país, alrededor de 110.000 millones de euros irán a parar a los bancos. Finalmente, hay que pagar 37.000 millones más por el primer paquete de ayudas, valorado en otros 110.000 millones de euros (y del que sólo hemos usado 73.000 millones).

Así que, en total, hemos eliminado con este canje unos 103.000 millones de euros mientras que nos hemos comprometido en 174.000 millones de euros. La diferencia es de 71.000 millones de euros en contra.

Pero aún hay más. Con este canje hemos alterado el carácter de la deuda griega. Ahora le debemos dos tercios de nuestros bonos a los acreedores institucionales (los estados y el FMI). Esto deteriora la condición de Grecia y nos demuestra lo que pretendían Angela Merkel y Nicolas Sarkozy [canciller alemana y presidente galo, respectivamente]: salvar a los bancos franceses y alemanes "nacionalizando" la deuda pública griega para que los banqueros, lejos de perder dinero, lo ganen gracias a unos tipos de interés altísimos.

En tercer lugar, como condición previa, el canje de deuda tenía que venir acompañado de un plan de austeridad bestial. Es decir, que los salarios han bajado legalmente un 22%, para la gente joven un 32%, y las pensiones se han reducido entre un 20% y un 30%. Al mismo tiempo se han recortado ayudas sociales y se ha impulsado la privatización de activos públicos.

Cuarto, los nuevos bonos emitidos por Grecia a raíz del canje de deuda estarán supervisados por las leyes de Luxemburgo y Reino Unido. Esto convierte a Grecia, en parte, en un estado con una soberanía limitada, un protectorado moderno o la primera colonia de la zona del euro. Aunque puede que ya se sepa que el país, en realidad, está gobernado por la Troika [así se conoce al grupo de prestamistas integrado por el FMI, Bruselas y el Banco Central Europeo]. Los emisarios de la UE [Unión Europea] y el FMI están establecidos en todos los ministerios relevantes y en las agencias públicas mientras un emisario alemán, Horst Reichenbach, es el verdadero gobernador de Grecia, tal y como sucedía en la Segunda Guerra Mundial.

La última gran consecuencia negativa del canje de deuda es que instituciones tales como las universidades o las cámaras de comercio se verán arrastradas a la quiebra porque han perdido miles de millones de euros en la operación, ya que tenían en depósito deuda griega. También se han visto afectados los fondos de pensiones. En la otra mano, los bancos griegos, que tenían unos 50.000 millones de euros en bonos griegos, han logrado recuperar, gracias a los mecanismos de rescate europeos, todo el dinero.

-A pesar de los efectos que el canje de deuda pueda tener en Grecia, ¿qué opina usted del rol que han ejercido los seguros contra el impago de los bonos, unos productos financieros más conocidos como CDS?

-Los CDS son una apuesta, una apuesta justa especialmente para aquellos que no tengan "naked CDS" [es decir, que es justa para aquellos que posean además del CDS su equivalente en deuda griega]. Finalmente se pagaron 2.500 millones de euros en indemnizaciones, una cantidad pequeña que demuestra cómo de infundado era el terrorismo ideológico que hablaba de una hecatombe en los mercados cuando algunos griegos se mostraban en contra de pagar los bonos. [Las autoridades helenas lograron que más del 80% de los inversores privados acudiesen voluntariamente al canje de deuda, y en teoría la asistencia voluntaria en la operación anulaba el cobro del CDS].

¿Cuál puede ser la solución para Grecia llegados a este punto? ¿Deben los griegos apostar por su permanencia en el euro actualmente?

-La deuda pública griega no podía ser pagada y no debía ser pagada. La normativa internacional ofrece toda clase de herramientas para renunciar a ello. La más característica, y útil ahora, es un artículo de emergencia que permite a una nación detener sus compromisos con los acreedores para lograr evitar el genocidio social, que es lo que está pasando en Grecia hoy por hoy con el cierre de más de 1.000 colegios, con 25.000 mendigos en las calles de Atenas, con el doble de parados [del 11% al 21%] en los dos últimos años, etcétera.

En segundo lugar, hay que salir de la zona del euro y obtener una independencia monetaria para lograr equiparar la divisa y los tipos de interés de acuerdo con los intereses de Grecia y no con los de Alemania, los de los banqueros y los de las grandes empresas. La zona del euro ha sido el mayor fracaso del continente desde la primera mitad del siglo XX tal y como demuestra la separación de la región en dos partes: la periferia, que importa y toma prestado de forma masiva, y los países fuertes, que salen ganando. Tan pronto como abandonemos la divisa única mejor será para los europeos, y no sólo los de la periferia sino para todos. No debemos olvidar que las medidas de austeridad que dañan nuestros países proceden de Alemania, cuando Gerhard Schröder fue canciller.

El siguiente paso sería salir de la UE, que durante el último año se ha convertido en un "Dachau fiscal", prohibiendo cualquier forma de redistribución del bienestar social. Los últimos pactos fiscales institucionalizan la pobreza y justifican los recortes en el gasto social. Es una agenda de un corte neoliberal brutal.

-¿Qué piensa usted de lo sucedido en Islandia? Ellos decidieron no asumir las deudas de sus bancos y han sentado en el banquillo de los acusados a varios banqueros e incluso políticos. ¿Debe Grecia o cualquier otro país de la periferia europea seguir su camino?

-Islandia es una prueba viviente que demuestra que dejar de pagar a los acreedores no significa regresar a la época de las cavernas, tal y como se ha dicho muchas veces. En Islandia, hasta el FMI ha respetado su decisión y no han impuesto ninguna medida punitiva. Sin embargo en Grecia la élite política acepta todas las decisiones que se envían desde Berlín y Bruselas, aunque supongan la destrucción del país, bajo pena de recibir fuertes sanciones.

En este sentido Islandia supone un éxito como ya lo fue Rusia, Argentina y Ecuador en el pasado más reciente. Si queremos ir más atrás en el tiempo, incluso Alemania no hubiese podido disfrutar del milagro económico que vivió tras la Segunda Guerra Mundial si hubiese tenido que pagar todas las deudas y compensaciones derivadas de las atrocidades cometidas por los nazis. En este contexto, Berlín le debe mucho a Europa.

-Las elecciones griegas llegan pronto. ¿Puede ello cambiar los pasos que el primer ministro Lucas Papademos ya ha dado hasta ahora? ¿Qué se puede esperar de los candidatos?

Las elecciones anticipadas [que tendrán lugar el mes que viene] suponen una forma de manipular el enfado de la gente. Los griegos no confían en Papademos, que por cierto es uno de los arquitectos financieros de la Grecia de los años 90, quien, como Mario Monti en Italia, ha sido elevado hasta el palacio presidencial gracias a una orden de Alemania. No tiene ninguna legitimidad y no tiene influencia sobre la sociedad helena, porque ha elegido ponerse del lado de los banqueros y de las nuevas fuerzas de ocupación alemana.

Así que de las elecciones no se puede esperar nada más que una aceleración en la descomposición del sistema político. Los socialistas del PASOK obtendrán un porcentaje todavía más bajo (entre el 13% y el 17%) a la hora de formar una coalición con los conservadores de Nueva Democracia, que obtendría más votos (alrededor de un 25% según las encuestas). Este nuevo Gobierno será insostenible.

Su principal misión será votar un nuevo paquete de medidas de austeridad el próximo mes de junio, que será impuesto tras no lograr cumplir los objetivos del 2012. Este nuevo paquete de austeridad llevará a Grecia a una recesión aún mayor. Hay que darse cuenta de que la recesión actual que se vive aquí no tiene precedente reciente alguno en ningún lugar del mundo. Solo en tiempos de guerra se han vivido situaciones similares. Ni en Argentina ni en Rusia sufrieron una caída del 17% del PIB como ha sucedido en Grecia.

-Algunas personas han argumentado que Grecia tiene diversos problemas estructurales con los que debe lidiar, además de las ayudas internacionales, y sitúa la corrupción por encima de todos. ¿Comparte usted esta opinión?

La corrupción institucional sigue creciendo debido a que ha nacido dentro del sistema político y de los grandes partidos que ahora gobiernan el país. Estas formaciones, que han estado obteniendo sobornos para los Juegos Olímpicos, para incentivar el gasto militar, de Siemens… ahora culpan a los griegos. Hablo de los griegos de a pie. Y mientras miles de jóvenes ciudadanos tienen que ir a buscarse la vida en otros países cada mes, ellos se mantienen en el poder con la ayuda de Merkel y del FMI. Todos los que han colaborado con ellos mantienen el poder y se reparten el bienestar robado.

Fuente: http://mamvas.blogspot.com.ar/2012/04/grecia-es-la-primera-colonia-de-la-zona.html

martes, 27 de marzo de 2012

Zona Euro completa 6 meses a la baja y entra en recesión de acuerdo al índice Markit

La zona euro está de nuevo en recesión, de acuerdo al último comunicado de Markit PMI, que muestra el desplome de la producción manufacturera y de servicios en marzo. La lectura flash de este índice anticipa una caída desde 49,3 puntos en febrero a 48,7 puntos en marzo. Este indicador recoge una lectura del 85% y es un buen pronóstico de la tendencia final. El dato de marzo da cuenta de una disminución de la actividad por sexto mes consecutivo, es decir, dos trimestres continuos a la baja, lo que instala a la zona euro en una recesión técnica.

Durante marzo se contrajo tanto la producción manufacturera como la actividad del sector servicios, que mostró sus peores resultados en cuatro meses. Aunque la producción aumentó en Alemania, su tasa de crecimiento fue la menor en tres meses. Francia tuvo un leve descenso, pero la caída fue mucho más significativa en el resto de los países de la zona euro, como Grecia, Italia, Portugal y España.
Los nuevos negocios cayeron por octavo mes consecutivo mostrando el deterioro más alto desde diciembre. También los nuevos pedidos cayeron al ritmo más rápido desde diciembre, tanto en manufacturas como en servicios. Los bienes de consumo se inclinaron aún en forma más acentuada dando cuenta de la fuerte caída de la demanda interna que se vio agravada por noveno mes consecutivo.
El índice Markit señala también que las empresas han reducido los niveles de empleo por tercer mes consecutivo, lo que contrasta con el leve aumento producido en los 20 meses anteriores. Si bien la tasa global de pérdidas de empleo es muy modesta, es, sin embargo, la más alta en dos años.
Uno de los sectores donde ha aumentado más fuerte el desempleo es en el sector servicios, que se ha deslizado por tercer mes consecutivo. En el sector manufacturero, el empleo cayó por cuarto mes consecutivo, ejecutando pérdidas de empleo a su nivel más bajo desde marzo de 2010. Tanto es así, que en contraste a lo visto durante el año pasado, el empleo también se ha estancado en Alemania, donde se viven serios problemas salariales.
Aunque a estas alturas la recesión resulta inevitable, Markit aporta un rayo de esperanza apostando a que la recesión sea de corta duración y argumenta que hay bases para que Europa salga del despeñadero, crezca más rápido y retorne la confianza. Sin embargo, el escenario se presenta mucho más complejo dado que el desempleo sigue aumentando y los despidos se siguen ejecutando en muchos sectores. Y mientras el desempleo siga en ascenso la caída de la demanda seguirá potenciando el círculo vicioso altamente fatal de más desempleo y menor producción.

Fuente: http://www.elblogsalmon.com/economia/zona-euro-entra-en-recesion-de-acuerdo-al-indice-markit