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viernes, 28 de octubre de 2011

McGuinness eleva el apoyo a Sinn Féin y decide las presidenciales irlandesas


Soledad Galiana

Gara

Sin ganar las elecciones presidenciales irlandesas, Martin McGuinness ha cumplido con los objetivos políticos de Sinn Féin no sólo al consolidar sino al incrementar el voto republicano en Irlanda y, de paso, decidir el resultado de las elecciones con una revelación sobre el pasado del independiente Séan Gallagher que puso fin a sus aspiraciones electorales para darle la victoria al laborista Michael D. Higgins.
Para el candidato presidencial republicano, Martin McGuinness, y para Sinn Féin hoy es un buen día. Es cierto que McGuinnes no ha sido elegido presidente de la República de Irlanda, pero su presencia en la campaña electoral ha servido para poner de manifiesto que los republicanos consolidan sus apoyos en este territorio. El jefe negociador de Sinn Féin y viceprimer ministro norirlandés ha sido el tercer candidato más votado, superando a Gay Mitchell, de Fine Gael -el partido mayoritario de la coalición en el Gobierno de Dublín-, y sólo por detrás del que será el nuevo presidente irlandés, el laborista Michael D. Higgins, y del independiente Séan Gallagher.
En el último debate televisado, McGuinness acabó con las aspiraciones de Gallagher, el favorito en las encuestas hasta entonces, al revelar que el candidato independiente recaudó fondos para Fianna Fail, el partido al que los irlandeses responsabilizan de la actual crisis, en 2008.
«Cuando tomamos la decisión de que Sinn Féin estuviera presente en las elecciones presidenciales irlandesas, también tomamos la decisión de presentar a nuestro mejor candidato, y Martin McGuinness es sin duda una persona de calibre», afirmó la diputada y vicepresidenta de la formación republicana, Mary Lou McDonald, que apuntó que entre las cualidades del candidato republicano destaca el que «puede articular y casi personificar el mensaje republicano».

«Muy satisfactorios»

En declaraciones realizadas durante el recuento de votos, McDonald afirmó que los resultados obtenidos por McGuinness son «muy satisfactorios» y un paso importante para las aspiraciones de los republicanos, que han incrementado su voto un 3,5% desde las generales. McDonald apuntó que durante la campaña el candidato republicano había conseguido destacar cuestiones cruciales, tales como las dificultades económicas que atraviesan los votantes de Irlanda y la necesidad de que los electores norirlandeses tengan voto en las presidenciales irlandesas, una cuestión que afirmó espera sea resuelta el próximo año durante la convención que revisará el contenido de la Constitución de ese país.
«No hace tanto tiempo los republicanos hubieran sido considerados una voz marginal en la política del sur de la isla, y eso es algo que hemos cambiado», sostuvo McDonald. «Hemos dejado claro que somos una parte integral del entramado político de este Estado, del diálogo político, y eso, para nosotros, es muy significativo», añadió .
Ahora Martin McGuinness retomará su cargo como viceprimer ministro norirlandés y continuará con su trabajo en el Ejecutivo de Belfast.
El resultado cosechado por McGuinness es aún más importante en el contexto de las críticas y ataques que sufrió desde diferentes estamentos políticos y mediáticos y desde las fuerzas de seguridad. Precisamente a esos ataques se refirió el líder de Sinn Féin, Gerry Adams, al acusar a Fine Gael de hacer política con las víctimas y pedir una estrategia real para solucionar esta cuestión en lugar de declaraciones de tintes electoralistas.
Con un comunicado hecho público a las 18.30 (19.30 en Euskal Herria), Martin McGuinness felicitó al laborista Higgins por su victoria y afirmó que será «un buen presidente», al tiempo que expresó su satisfacción por los apoyos recibidos. «Mi mensaje de liderazgo positivo, patriotismo y compromiso tiene una clara resonancia en cientos de miles de irlandeses. Creo que los irlandeses quieren un nuevo tipo de política y una nueva república basada en la igualdad y el respeto», subrayó.
El laborista Michael D. Higgins, elegido presidente por defecto
La victoria del candidato laborista Michael D. Higgins es una victoria por defecto por la que los laboristas tienen una deuda moral con Sinn Féin, porque fue Martin McGuinness el que desató el escándalo que dio la vuelta a las encuestas de opinión en las urnas, y que transformó el futuro presidencial del independiente Seán Gallagher en una pesadilla.
Según el recuento provisional de votos, Higgins podría llevarse el 40% de los sufragios de primera preferencia.
La victoria de Higgins, al que Gallagher adelantaba en las encuestas, se comenzó a fraguar durante el último debate televisivo, cuando McGuinness descubrió que Gallagher había recaudado fondos para Fianna Fail, el partido que detentó el poder en Irlanda durante doce años hasta las generales de febrero de este año. Gallagher -quien pasó de negar los hechos, a no recordarlos para finalmente admitirlos- había basado su campaña en su independencia política y su desvinculación con Fianna Fail. A este primer escándalo se sumaron otras cuestiones sobre sus actividades financieras, a las que Gallagher se negó a responder.
Michael D. Higgins, de 70 años de edad, será el noveno presidente de la República de Irlanda. Político, activista y poeta, fue diputado laborista por Galway, en el oeste de Irlanda, y es gaélicoparlante. Así mismo fue ministro de Arte, Cultura y Gaélico entre los años 1993 y 1997 en el Gobierno de coalición entre Fine Gael, laboristas y los Verdes. S.G.



Fuente original: http://www.gara.net/paperezkoa/20111029/300141/es/McGuinness-eleva-apoyo-Sinn-Fein-decide-presidenciales-irlandesas

lunes, 29 de noviembre de 2010

La visión de Paul Krugman sobre el rescate bancario en Irlanda

No debe castigarse al Pueblo, por Paul Krugman (New York Times) La mayoría de la gente conoce a Swift como autor de Los viajes de Gulliver. Pero los recientes acontecimientos me han hecho pensar en su ensayo de 1729 Una modesta propuesta , en el que hablaba de la terrible pobreza de los irlandeses y ofrecía una solución: vender a sus hijos como comida. “Acepto que este alimento será algo caro”, reconocía, pero eso lo haría “muy adecuado para los propietarios, que, como ya han devorado a la mayoría de los padres, parecen tener más derecho a los hijos.” Es cierto, hoy día no se trata de propietarios sino de banqueros… y no se están comiendo al pueblo, sólo lo están empobreciendo. Pero únicamente un escritor satírico –de pluma muy feroz– podría hacer justicia a lo que está ocurriendo hoy en Irlanda. La historia de Irlanda comenzó con un auténtico milagro económico. Pero luego este dio lugar a una locura especulativa impulsada por bancos desbocados y desarrolladores de propiedades. Luego la burbuja estalló y esos bancos sufrieron enormes pérdidas. Uno imaginaría que los que les prestaron dinero habrán compartido las pérdidas. Después de todo, eran adultos que actuaron por propia voluntad. Pero, no, el gobierno tomó cartas en el asunto para garantizar la deuda de los bancos, convirtiendo las deudas en obligaciones públicas. Antes de la crisis bancaria, Irlanda tenía poca deuda pública. Pero, con los contribuyentes de pronto en apuros por las gigantescas pérdidas bancarias mientras los ingresos caían a pique, la solvencia del país fue puesta en duda. Irlanda trató de tranquilizar a los mercados con un duro programa de recorte de gastos. Por un momento den un paso atrás y piensen en esto. Estas deudas fueron contraídas no para pagar programas públicos sino por astutos negociantes que no buscaban otra cosa que su propio provecho. Sin embargo, ahora cargan con ellas los ciudadanos comunes de Irlanda. O para ser más preciso, cargan con algo mucho más pesado que la deuda, porque los recortes de gastos han provocado una grave recesión. De modo que, además de hacerse cargo de las deudas de los bancos, los irlandeses padecen una caída de sus ingresos y un alto desempleo. Pero no hay alternativa, dice la gente seria: todo esto es necesario para recuperar la confianza. Sin embargo, aunque parezca extraño, la confianza no está creciendo. Todo lo contrario: los inversores se dieron cuenta de que todas esas medidas de austeridad están deprimiendo la economía… y no quieren saber nada con la deuda irlandesa debido a esa debilidad económica. ¿Y ahora qué? El pasado fin de semana, Irlanda y sus vecinos armaron lo que todos califican “rescate”. Pero lo que realmente ocurrió es que el gobierno irlandés prometió infligir aún más dolor a cambio de una línea de crédito. Irlanda, afirman los sabiondos, debe continuar infligiendo sufrimiento a sus ciudadanos porque hacer otra cosa minaría mortalmente la confianza. Pero Irlanda está ahora en su tercer año de austeridad y la confianza sigue bajando. Y uno no puede más que preguntarse qué hará falta para que la gente seria se dé cuenta de que castigar al pueblo por los pecados de los banqueros es peor que un crimen: es un error.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Ahora es el turno de Irlanda

El capital financiero subordina nuevamente las políticas públicas del pueblo. Ahora le toca a Irlanda. Dice el Cartel: "¿La diferencia entre Madoff y los banqueros irlandeses? Madoff fue a la cárcel" Veremos cuál es la reacción del combativo pueblo irlandés.