Mostrando entradas con la etiqueta Michael Moore. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Michael Moore. Mostrar todas las entradas

lunes, 10 de octubre de 2011

LA MISIÓN ES INVOLUCRARNOS

Michael Moore
Nueva York tiene ocho millones de habitantes; un millón vive en la pobreza. Es una vergüenza. (NR: También es una vergüenza los millones de millones que hay en el mundo)
Y, sin embargo, el sistema no se detiene aquí. No importa cuánta vergüenza podamos sentir; la maquinaria va hacia adelante, para hacer más dinero. Nuevas maneras de trampear con las jubilaciones; de robar aún más. Pero algo está sucediendo en Liberty Plaza.
Estuve en Liberty Plaza para realizar un par de notas. Y volveré.
¿Sabías? Están haciendo un gran trabajo ahí. Y están recibiendo aún más apoyo.
La otra noche, el sindicato de empleados de transportes –los conductores de ómnibus, los conductores de la metropolitana– votaron con entusiasmo para sostener la protesta.
Hace tres días, 700 pilotos de línea –sobre todo de United y Continental– marcharon por Wall Street. No sé si hubo alguna forma de ver esto en televisión.
Sé cómo estuvo la cobertura aquí; se mostró a unos pocos hippies que tocaban sus tambores –las cosas típicas que buscan los diarios–. Por favor: ¡que Dios bendiga a los hippies que tocan sus tambores! Pero es la razón por la que "ellos” quieren que se vea sólo esto.
Y ahora yo les digo lo que vi en aquella plaza. Vi jóvenes, vi ancianos, vi gente de todo tipo y de todos los colores y todas la religiones. Vi también a la gente que vota por Ron Paul (el candidato presidencial ultraconservador que quiere abolir el Banco Central). Quiero decir, era un grupo de gente de todo tipo. Estaban los enfermeros en esa plaza. Estaban los maestros en esa plaza. Gente de todo tipo.
Hoy martes habrá una nueva manifestación: también los conductores de ómnibus y de la metropolitana marcharán por Wall Street. Yo escuché decir que la UAW (el sindicato de los obreros del automóvil) está pensando en algo parecido. Piensen, su peor pesadilla se convierte en realidad.
¡Los hippies y los obreros del automóvil que marchan juntos! La gente entendió. Y toda esta historia sobre las divisiones internas y esto y lo otro: a la gente no le importa más. Porque esta vez se trata de sus propios hijos que corren el riesgo de no poder ir más a la escuela. Esta vez se corre el riesgo de quedarse sin techo.
Esto es lo que en verdad está en juego.
Pero lo que me parece más extraño y bizarro, de los ricos, es cómo habían decidido excederse tanto. Quiero decir: les iba todo muy bien. No, para ellos no era bastante. Por los nuevos ricos no era bastante. Los nuevos ricos que no hicieron su fortuna gracias a una buena idea. Ni a un invento. Ni con su sudor. Ni con su trabajo.
Los nuevos ricos que se enriquecieron con el dinero de los otros; con el que jugaron como si fuesen al casino. Dinero más dinero. Y ahora nos encontramos con una generación de jóvenes para los que los héroes a los que emular son aquellos de los canales de televisión de negocios: aquellos que se enriquecieron haciendo dinero sobre aquellos que hacen dinero.
Pero, ¿cuánta necesidad tendremos de jóvenes que se pongan a trabajar para salvar a este planeta? Para encontrar la cura a todos estos males. Para encontrar una manera de llevar agua y servicios higiénicos a los millares de personas sobre esta tierra que no los tienen.
Esto es lo que querría. Que en lugar de que las 400 personas más ricas de este país tengan más riqueza, sean los 150 millones de estadounidenses todos juntos los que estén mejor. Dirán, es una de esas cifras que Michael Moore tira por ahí. Pero es una estadística cierta: verificada por Forbes y por PolitiFact.
¡Las 400 personas más ricas de este país, son más ricos que los 150 millones todos juntos! Pero esto no se puede llamar democracia.
La democracia implica una suerte de igualdad: yo no digo que cada pedazo de la torta debe ser de la misma medida, pero ¿no nos fuimos mucho más allá?
Ahora está esta buena noticia. Porque hasta que alguno desafíe a nuestra democracia –mientras que la Constitución se mantenga intacta–, querrá decir que cada uno de nosotros tendrá el mismo derecho de voto que los señores de Wall Street: un voto por persona.
Y ellos podrán comprar todos los candidatos que quieran; pero su mano guiará a nuestra mano cuando estemos en el cuarto oscuro.
El mensaje de gritar fuerte es hacer llegar a los millones de personas que se dieron por vencidas –o que fueron convencidas por ignorancia–. Lograremos hacer llegar nuestro mensaje que para aquellos 400 será la peor de las pesadillas. Porque lo único que saben hacer bien son las cuentas.
Nosotros somos muchos más que ellos. Depende sólo de nosotros. Basta de despertarse a la mañana y decir "Ok”. Ahora basta. Decidí involucrarme. Esta ahora es nuestra misión, involucrarnos. Por eso les digo: apoyen la protesta de Liberty Plaza.

[Testimonio dado durante la presentación del último libro de Moore en ST. Mark’s Bookstore.
Traducción: Celita Doyhambéhère].http://www.youtube.com/watch?v=Nt99VKf658c (inglés)
Adital

martes, 4 de octubre de 2011

Devolver al futuro

Michael Moore
Página 12

Los ricos no se conformaron con todo lo que tenían, lo querían todo. Y en el camino para conseguirlo han hecho miserable la vida de millones. El número oficial de desempleo es de 14 millones, pero yo estoy seguro de que está sobre los 20. Y a eso hay que sumar a los que trabajan en condiciones precarias. Hay 45 millones viviendo en la pobreza. 50 millones no tienen seguro médico. Esas cifras son las semillas de esta revuelta. La gente está reclamando por su futuro. No su pasado, ni siquiera el presente: es el futuro lo que ha sido robado. Así de codiciosos son los de Wall Street.
Mucha gente se está preguntando cuáles son las demandas concretas, qué ha conseguido la movilización al momento. Y lo que hay que entender de esta protesta es que no se parece a ninguna de las que hayan visto antes en sus vidas. Porque se asemeja a esos pocos momentos que han acaecido en la historia americana: luego de la Primera Guerra o en la Gran Depresión, cuando comenzó el Union Movement. Por otro lado, tienen todo a su favor. Cuando la liberación femenina comenzó o cuando se armaron las primeras manifestaciones contra Vietnam, la mayoría de las personas no estaban con ellos. En este momento, en cambio, todos estamos de acuerdo en que nadie quiere a Wall Street.
De todos modos, éste no va a ser un movimiento violento por el simple hecho de que no es una pelea justa: nosotros somos millones y ellos (los ricos) son apenas unos cientos. Hay una armada de norteamericanos esperando desde hace mucho que alguien haga algo y ese algo empezó. Por eso estoy esperanzado. Esto tenía que surgir y surgió acá con unos cientos de personas que ya se volvieron miles, en un movimiento que sólo va a crecer.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/radar/subnotas/7363-1508-2011-10-03.html

martes, 16 de agosto de 2011

Una carta de Michael Moore


Amigos:
De tanto en tanto, alguno de los que aun no han cumplido 30 años me pregunta: “¿Cuándo comenzó todo esto, cuando los EE.UU. comenzaron a declinar? Me dicen, he oído decir que hubo un tiempo en que la gente trabajadora podía mantener una familia, mandar los chicos al colegio, con solo el ingreso de uno de los padres (y que los colegios en estados como California y Nueva York eran casi gratuitos). En que todo aquel que quería tener un trabajo decentemente pagado, lo conseguía. En que la gente trabajaba solo cinco días por semana, ocho horas por día, que disponía libre e íntegramente su fin de semana y que tenía vacaciones pagas todos los veranos. Que en todos los trabajos había sindicatos, desde los repositores de los mercados hasta el muchacho que pintaba tu casa y no importaba cuan modesto fuere tu trabajo tenías asegurada una jubilación, ascensos ocasionales, seguro de salud y alguien que te defendiera si eras maltratado
La gente joven ha oído hablar de ese mítico tiempo – pero no era un mito, era realidad. Y cuando me preguntan “ ¿Cuando terminó aquello?” Les contesto: “Terminó el 5 de agosto de 1981”
En esta fecha hace treinta años, los Grandes Empresarios y la Derecha decidieron “lograrlo” – es decir ver entonces si podían destruir la clase media para poder ser más ricos.
Y lo lograron!
El 5 de agosto de 1981, el presidente Ronald Reagan despidió a todos los afiliados del sindicato de Controladores del tráfico aéreo (PATCO)que desafiaron su orden de volver al trabajo y declaró ilegal su sindicato. Habían hecho una huelga de dos días.
Había sido un movimiento valiente y temerario. Nadie lo había intentado antes. Lo que lo volvió más valiente fue que PATCO había sido uno de los solamente tres sindicatos que habían apoyado a Reagan para presidente! De modo que produjo un shock que se transmitió como una oleada entre los trabajadores del país. Si él podía hacerle esto a los trabajadores que lo apoyaban,¿ qué es lo que podría hacernos a nosotros?
Reagan había sido respaldado por Wall Street en su carrera hacia la Casa Blanca y ellos junto a la derecha cristiana querían reestructurar los EE.UU. y dar marcha atrás a la corriente que había iniciado el presidente Franklin D. Roosevelt – una corriente que intentaba mejorar la vida de la clase media. Los ricos odiaban pagar más impuestos y brindar beneficios. Odiaban cada vez más pagar impuestos.
Despreciaban a los sindicatos. La derecha cristiana odiaba todo lo que sonara a socialismo o a darle una mano a las minorías o a las mujeres.
Reagan prometió terminar con todo eso. De modo que cuando los controladores aéreos declararon la huelga, encontró el momento oportuno. Despidiendo a cada uno de ellos y declarando a su sindicato fuera de la ley, envió un mensaje claro y contundente. Los tiempos en que la clase media tenía un pasar confortable se habían terminado. Desde ese momento los EE.UU. seguirían este camino:
*Los super ricos, lo serían más, mucho, mucho más y el resto se disputaría las migajas que ellos dejaran caer.
*¡Todo el mundo deberá trabajar! Mamá, papá, los adolescentes en su casa. Papá tendrá un segundo trabajo! A los chicos se les entregará la llave de la casa! Los padres llegaran a casa a tiempo para acostarlos!
*Cincuenta millones no tendrán seguro de salud! Y las compañias de seguros de salud decidirán a quién quieren atender – o no.
*Los sindicatos son el demonio! Usted no deberá afiliarse a un sindicato! Usted no necesita abogados! Cállese la boca y vuelva al trabajo! No usted no puede retirarse. Sus chicos pueden cocinar su propia comida.
*¿Usted quiere ir al colegio secundario? No hay problema – solo firme aquí y se endeudará con el banco durante los próximos veinte años!
*¿Qué? ¿Un aumento? ¡Vuelva a su trabajo y cállese la boca!
Y así fue. Pero Reagan no podría haber impulsado esto solo en 1981. Tuvo una buena ayuda:
la AFL-CIO.
La organización sindical más importante de los EE.UU. llamó a sus miembros a romper con los controladores de tránsito aéreo y volver al trabajo. Y fue lo que hicieron los sindicalistas. La Unión de pilotos, los despachantes de vuelos, los conductores de transporte aeroportuario, los maleteros – todos rompieron la huelga. Y todos los sindicalistas de todos los sectores rompieron la huelga y volvieron a volar. Fue la Navidad en agosto para la Corporación Usamericana.
Y ese fue el principio del fin. Reagan y los republicanos se dieron cuenta de que podían seguir adelante con todo – y lo hicieron. Les redujeron los impuestos a los ricos. Le hicieron a usted más difícil organizar un sindicato en su lugar de trabajo. Eliminaron las reglamentaciones de seguridad laboral, ignoraron las leyes antimonopolios y permitieron que cientos de empresas se fusionaran o fueran compradas y cerradas. Se congelaron los salarios y amenazaron con trasladarse a países de ultramar si los trabajadores no aceptaban salarios más bajos y menos beneficios. Y cuando los trabajadores aceptaron trabajar con menores remuneraciones, ellos de todas maneras, trasladaron sus empleos a ultramar.
Y los usamericanos siguieron paso a paso este camino. Hubo alguna pequeña oposición o contrataque. Pero las “masas” no lograron levantarse para proteger sus empleos, sus casas, sus escuelas (que solían ser las mejores del mundo). Solo aceptaron su destino y aguantaron los golpes.
Me he preguntado a menudo que hubiera pasado si hubiéramos dejado de volar, en aquel momento, en 1981. Si todos los sindicatos le hubieran dicho a Reagan “
Devuelvales sus trabajos a los controladores o tiraremos el país abajo!” Usted sabe lo que hubiera pasado. La élite corporativa y Reagan, su delfín, hubieran dado marcha atrás.
Pero no lo hicimos, Y así poco a poco, golpe a golpe, en los siguientes 30 años, los dueños del poder han destruido la clase media de nuestro país y de paso han arruinado el futuro de la juventud. Los salarios han permanecido estancados en los últimos treinta años. Fíjense en las estadísticas y podrán ver que cada una de las declinaciones que estamos sufriendo tienen su origen en 1981 (hay una pequeña escena que lo ilustra en mi último filme).
Todo comenzó un día como hoy hace treinta años. Uno de los días más negros de la historia usamericana. Y dejamos que nos sucediera. Tenían el dinero, los medios y la policía. Pero nosotros eramos 200 millones. Pregúntese que hubiera pasado si 200 millones hubieran tomado conciencia y amado a su país, su vida, su trabajo, sus fines de semana, su tiempo junto a sus hijos?
¿Nos hemos sublevado? ¿Qué estamos esperando? Olvídense del 20% que apoya al Tea Party- nosotros somos el otro 80%. Esta declinación solo se terminará si nosotros lo pedimos. Pero no solo a través de un pedido on line o un tweet. Vamos a apagar el televisor y la computadora y los videogames y a salir a las calles (como lo hicieron en Wisconsin). Algunos de ustedes deberán manifestar ante la administración local el año que viene.
Necesitamos que también los demócratas dejen de recibir dinero de las corporaciones o se aparten.
¿Cuándo es suficiente, suficiente? El sueño de la clase media no reaparecerá mágicamente. Los planes de Wall Street son claros. Usamérica será una nación con Quienes tienen mucho y Quienes no tienen nada ¿Le parece bien?
¿Porqué no detenernos a pensar sobre los pasitos que podemos ir dando para cambiar esto a nuestro alrededor, en el barrio, en el lugar de trabajo, en la escuela?
¿Hay algún día mejor que el de hoy para comenzar?

Suyo
Michael Moore

Traducción Susana Merino