jueves, 28 de agosto de 2008

La soja la ligó

La soja la ligó

Por Alfredo Zaiat (Página/12 del 28-08-2008)

Casi en la medianoche de ayer se emitió el programa La Liga en el canal Telefé. El título de la producción no fue nada pretencioso, pero lo suficientemente potente por su significado: “Soja”. El rating que se conoció a las horas siguientes informó que alcanzó los 11,9 puntos, o sea más o menos 1,2 millón de personas miraron, escucharon y probablemente se estremecieron con esa investigación periodística. Más que un punto más o un punto menos que obsesiona al mundo de la televisión abierta, la relevancia de la producción que Cuatro Cabezas puso al aire se encuentra en que fue la primera que rompió el cerco de la desinformación periodística en los espacios de difusión privada, masiva y popular. Durante cuatro meses los dirigentes del sector del campo privilegiado, acompañados de un coro afinado de voceros, se presentaron como los forjadores de la patria y perjudicados por una tibia y necesaria intervención del Estado en la economía vía el mecanismo de Derechos de Exportación móviles a cuatro cultivos clave. Con la invalorable colaboración del silencio, la complicidad y la ausencia de repreguntas de sujetos sociales que debían interpelarlos y legislar, los cuatro Quijotes de la restauración conservadora con su escudero mediático tuvieron éxito en su misión. Ahora están lanzados otra vez a las rutas a una nueva aventura aunque con otro objetivo aún inconfesable. Esto exige entonces visibilizar lo oculto de este conflicto, tarea que el programa La Liga hizo tan comprensible y accesible con testimonios contundentes de productores, trabajadores y habitantes de pueblos agropecuarios en el corazón de la rebelión de la burguesía agraria, en Entre Ríos y Santiago del Estero. Las voces de esos protagonistas fueron esclarecedoras:

- La expansión de la soja está desplazando a otras producciones, como la ganadería.

- La ganancia con la soja es tan desproporcionada con respecto a otros cultivos que se siembra en la banquina de las rutas, que son terrenos fiscales.

- La pérdida de nutrientes de la tierra por la aplicación excesiva de herbicidas y la falta de rotación de cultivos, según un informe del INTA de 2003.

- La acelerada deforestación en Santiago del Estero para cultivar soja.

- La utilización intensiva de agrotóxicos que elevó el porcentaje de cáncer en la población cercana, sobre todo en Entre Ríos. La historia del joven de Basavilbaso, Fabián Tomassi, con innumerables problemas de salud por el glifosato, es desgarradora.

- El desplazamiento de campesinos por el crecimiento de los pools de siembra.

- La explotación de niños banderilleros para orientar a los aviones fumigadores que rocían los campos y también su humanidad, con una paga en negro de 7 pesos por jornal.

- La cínica frase “yo no sé nada, los que tienen que investigar son ustedes” de Alfredo De Angeli al requerimiento de la periodista sobre la contaminación del medio ambiente y el efecto devastador sobre la salud humana del glifosato.

- La poca mano de obra necesaria para ese cultivo que provoca desempleo y expulsión de trabajadores del campo.

- La denuncia de que los mismos laboratorios que fabrican los agrotóxicos son los que elaboran los medicamentos para atender el cáncer que producen.

- Las utilidades extraordinarias reconocidas por el gerente general del puerto de San Lorenzo, en Rosario, Gustavo Nardelli, de Vicentin:

–¿Están ganando mucha plata? –preguntó la periodista.

–Argentina está ganando mucho –contestó.

–¿Ustedes también? –insistió, con el olvidado por muchos y sano ejercicio de la repregunta.

–En estas condiciones internacionales, estamos mejor que nunca –se sinceró Nardelli.

La soja, esta vez, la ligó.

miércoles, 27 de agosto de 2008

JJOO

La llama que se extingue y el humo que queda Todo ha vuelto a la normalidad. Hace menos de una centena de horas el fuego olímpico se extinguió. En pocos días los grandes medios, los spots publicitarios, los periodistas de opinión dejarán de preocuparse por el DEPORTE ARGENTINO, hasta que la Olimpíada culmine y en cuatro años vuelvan los Juegos a disputarse en la nublada Londres y con ellos vuelva nuevamente la hipocresía.
Hoy el espacio destinado al deporte lo vuelven a ocupar aquellos deportes que permiten facturar a las empresas y el resto no interesa. La careta se cae una vez más y no queda más que fútbol, fútbol, fútbol y algunas migajas para tenis, basquet y alguna que otra actividad atractiva desde lo mediático. Atrás quedarán los sentidos comentarios de periodistas inteligentes de porqué Argentina ocupa el lugar que ocupa en cuanto a la cantidad de medallas olímpicas ganadas, del escaso apoyo que el Estado les brinda a los deportistas amateurs y bla bla bla. Resulta curioso descubrir que muchos de los que reniegan del rol activo del Estado en otras áreas, lo reclamen en el deporte para satisfacer su necesidad narcisista de tenerla más grande que otros. La nacionalidad parece quedar seriamente herida cuando son otros los que suben al podio. La sociedad argentina no es ajena a este fenómeno: no ve al deporte como un derecho y permitió que sistemáticamente se destruyera una larga tradición deportiva de la grande y de la pequeña cuando desaparecieron clubes barriales, sociales, canchitas, parques municipales etc. etc. La escuela era para muchos el único reducto en el uno podía iniciarse en el deporte y ha sido desarmada para éste y otros fines. Si hay programas, éstos son gotas de agua en el desierto o simples elementos para que algunos políticos muestren lo buenos que son. Claro está que nuestra sociedad está muy fragmentada y el deporte no representa los mismo: hay un sector muy importante de la sociedad que no hizo o hace deportes porque para hacer eso hay que comer. Hay otro sector que se ha refugiado en la tecnología y la virtualidad: no resulta fácil sacar los jóvenes de la comodidad de estar sentado frente a una pantalla, moviendo una tecla o un control remoto simulando jugar o siendo espectador. Hoy el deporte parece ser una contracultura. Y hablo de deporte y no de este extremado fervor fetichista de mostrar cuerpos bellos y trabajados que nos ha invadido de un tiempo a esta parte. Son muchos los que hablan de "deporte social" separándolo del "deporte competitivo", pero esa resulta ser una versión equivocada o sencillamente interesada. El deporte social es una nebulosa que no puede mensurarse, especialmente si no se hace en el marco de un plan. Ponerse a pensar parece una utopía, pero para resolver este y otros temas, no queda otra. Hay ejemplos que se sostienen en el tiempo porque hay constancia en las acciones y coherencia como el caso de Brasil. Las ideas son poderosas y más cuando están asociadas a la acción. El deporte hoy ocupa un lugar preponderante y los deportistas son referentes para la sociedad. Con sus acciones los deportistas generan valores. Es por eso que el deporte social no está separado del deporte competitivo o superprofesional. No es dato menor que si se le pregunta a la sociedad con qué deportista/s se identifica/n más de estos últimos Juegos Olímpicos señalen a los ciclistas Walter Pérez y Juan Curuchet y al seleccionado de basquet y no al seleccionado de fútbol, en un país mayoritariamente futbolero por convicción y por aplastamiento mediático. Estos dos deportes, el ciclismo y el basquet, aunque minoritarios, no son deportes de élites, como lo son el hockey o el rugby. Tienen una larga tradición en el país y mostraron en estos últimos JJOO un mensaje que la sociedad tomó como propio: que el sacrificio , el esfuerzo, la perseverancia, la solidaridad y el espíritu de equipo puede enfrentar las dificultades más grandes y lograr resultados sin renunciar a las convicciones. Eso se llama compromiso. Y es hora de practicarlo y dejar de ser espectadores.

martes, 26 de agosto de 2008

Vergüenza de clase

Vergüenza de clase
Alejandro Seselovsky / 06.08.2008
Jamás se me ocurriría mandar a la concha de su madre a la clase media queputeaba a los piqueteros porque la hacían llegar tarde. Jamás, de ninguna manera, se me ocurriría mandar un poquito bien a la concha de su madre a la clase media de Buenos Aires. Inflo el pecho para decirlo: mi clase media. La que ahora se siente satisfecha de sí misma cuando boquea con suficiencia su nueva y tan saludable proclama: ¡Qué bien Cobos! La clase media que puteaba a los piqueteros del hambre porque la hacían llegar tarde a la terapia y que ahora se compra la banderita y va al acto del campo para sentirse solidaria, para sentirse una hermana federal. La que lee La Nación en el barcito de GEBA y que siente que Grondona ya fue, pero qué bien este Joaquín Morales Solá, cómo piensa. O lee Crítica de la Argentina , y entonces lo que piensa es qué bien el gordo, cómo le pega a estos turros. La que de ninguna manera se espanta con los negros que llegan en los camiones del conurbano pero en el fondo preferiría que hubiera menos camiones, menos negros y de paso menos conurbano. Así, de un plumazo, que no hubiera: por qué tiene que seguir habiendo. La que putea a los chicos del call center cuando el celular no le manda bien los mensajes de texto. La clase media que en el 95 votó a Menem porque se quería seguir yendo a Nueva York con los 1000 pesos de su salario dolarizado mientras rosarinos desclasados carneaban vacas sobre la avenida Circunvalación o neuquinos expulsados de sus empleos tras la privatización deYPF cortaban caminos en Cutral Có, pero que cuando le tocaron los plazos fijos sintió que lo que le estaban tocando era el culo, y salió a cacerolear porque con el hambre de gente que vive en esos taperíos no sé, pero con los plazos fijos no se jode. Esa mezquina, desmemoriada, garca, egoísta, autoindulgente, vigilante y un poco bastante gallina clase media que se indigna con la marca de la cartera de nuestra señora presidenta, que ve allí, en esa exaltación del consumo por el que muere mil veces, los grandes males de la patria. Y entonces se sube con la virgencita a gritar Argentina, Argentina y le estampa un beso a Luciano Miguens y le agradece por defendernos del gobierno que le cae mal: cuestión de piel,¿viste? Nos cae mal. La clase media vecinalista que está pensando en los destinos del país y que cree fervientemente que nos vamos a ir para arriba el día que saquen a patadas en el culo a todos los cuidacoches de Palermo, porque te rayan el auto y el auto de la clase media es la proyección de un ser supremo nacional, incluso por encima de los plazos fijos, fíjense. En el 82 llenó la plaza porque creía en sus generales y en que la guerra era una guerra ganada y en 2004 le firmó las papeletas al ingeniero Blumberg porque creía que de verdad era ingeniero y que iba a terminar con la inseguridad, es acosa mala que inventaron los pobres y sobre la cual la clase media no siente que tenga ninguna responsabilidad social, por qué iba a tenerla. Supongo, como ya ha supuesto el chico Salmón en uno de esos talk songs radiográficos que tiene, que será el destino divino, tan fino, tan occidental y cristiano. Cosmopolita y parisino. Tan típico Matute pero no el de Don Gato. Supongo que el vigilante argento además es barato: además es barato. Y que así deber ser el estilo tan fino, del vigilante medio argentino. Nací y crecí en esa clase media. La que vive en barrios con poca voluntad deserlo. (San Juan y Boedo es la esquina de un barrio, y no hay Norte que alcance para convencerme de que Laprida y Mansilla es la esquina de otro, mal que le pese a la memoria de Xul Solar). La clase que se siente bien de sí misma porque no se mete en política, nunca se ha metido, siempre fue antiperonista. A esa clase le conozco sus clubes y sus colegios. Yo soy ella, así que no, jamás. Mandarla a la concha de su madre. Cómo se me va a ocurrir.
Alejandro Seselovsky nació en Rosario en junio del 1971. Es porteño por adopción. Estudió periodismo en la UCA y Letras en la UBA. Escribió para Clarín, Diario Perfil, Página/12, Gatopardo, La Mano, Gente. Publicó el libro "Cristo llame ya" (Norma 2005). Actualmente trabaja en Rolling Stone.

lunes, 25 de agosto de 2008

DEPORTE y POLITICA

Jugar hasta la victoria siempre (Página/12 . Domingo 24 de agosto de 2008)
Nació al calor de la crisis del 2001-2002, como un lugar de contención para los pibes más humildes de José C. Paz y San Miguel. Como en la liga local no les permitieron el nombre, se rebautizaron como Elche, homónimo del club español.
Por Nacho Levy
Todavía con el eco de las cacerolas y el país en carne viva, en los albores de 2002, cuando hasta los Planes Jefes y Jefas se exiliaban de los hogares más castigados del conurbano bonaerense, un puñado de vecinos comenzó a reunirse en el límite de San Miguel y José C. Paz, con el fin de armar un proyecto social para contener a sus pibes. El puntapié inicial fue golpear la puerta del club barrial más cercano, Parque Jardín, para que todos los chicos pudieran tener la oportunidad de jugar ahí, pero jamás se abrió, “porque según nos dijeron, muchos de los pibes no alcanzaban el nivel futbolístico que se requería para competir”, recuerda Omar Sosa, uno de los emprendedores de esa iniciativa. Y fue entonces que nació un nuevo club, sobre la basura de un terreno baldío lindero al que los había rechazado. Por qué no, se preguntaron ese día. Por qué no fundar un nuevo espacio comunitario, con las puertas abiertas para todos. “Y por qué no llamarlo El Che”, se preguntó Omar Sosa. “Si hay un club que se llama Colón y otro que es Deportivo Roca, en alusión a un genocida, ¿por qué no tomar el nombre de una persona que simboliza la solidaridad y la lucha de los pueblos?”, insistió, y el círculo de padres adhirió. Hoy el Club Social y Deportivo El Che brota sobre las tierras del viejo basural, alumbrando la sombra del club vecino, en la esquina de Pichincha y Rivadavia. Allí juegan unos cien chicos, en distintas categorías, desde los 6 a los 15 años. A la hora de enfrentar el escritorio de la Liga Municipal de José C. Paz, para anunciar que “El Che” tenía equipo, aquel sueño de Omar, junto a Jesús Gómez, Walter Farías, Javier Domínguez, Diego Ojeda, Adriana Salazar, Orlando Medina y algunos vecinos más, encontraría su primer traspié. “Nos inscribirnos con nuestro nombre –recuerda Sosa–, pero el día del sorteo del fixture nos enteramos de que estábamos anotados como Defensores de Parque Jardín. Alguien ahí nos rebautizó y, cuando preguntamos por qué, no nos dieron respuesta y nos ofrecieron camisetas gratis si usábamos otro nombre. El argumento era que no podíamos participar así, porque le estábamos dando un tinte político a una liga deportiva.” Como si prohibir el nombre del Che no se lo diera, el debate se sostuvo unos días, hasta que Omar sugirió otra opción: “Les propuse que usáramos el nombre de un equipo de España y dijeron que sí, porque se imaginaron que íbamos a ponerle Barcelona o Real Madrid”. Pero no. Elegimos el nombre de un equipo de Alicante: Elche. Y así quedamos fichados. Para ellos es ‘Elche’. Para nosotros, es ‘El Che’”. Formalmente, todavía no se había presentado la otra insignia de la identidad futbolera, la camiseta. De fondo rojo, con vivos negros y sin publicidad, luce en el pecho la foto histórica de Korda al rostro del Che. “En la previa del primer partido, nos avisaron que no podíamos jugar con esta camiseta. Y como insistimos, nos pidieron que tapáramos la cara del Che. Entonces, les pusimos unos ‘velcros’ a las remeras, con un parche de tela que los pibes se sacaban no bien terminaba el partido. Después se fueron saliendo esos ‘abrojos’, y eso llevó a preguntar de nuevo el porqué de la prohibición, pero como ni ellos lo saben, quedó así”. Los mecanismos del financiamiento genuino que tiene el club están en vidriera un domingo cualquiera, cuando El Che juega de local. Un padre llega a las 7 de la mañana para pintar las canchas. Una madre va a comprar las bebidas que se van a vender. Y en el fuego, varios vecinos pelean por darles color a los chori, mientras otros se encargan de cobrar una entrada de 3 pesos a quien pueda abonarla. Con esos fondos, se pagan las pelotas, las camisetas y los boletos para viajar de visitante, además de los 200 pesos mensuales para los trofeos de fin de año y los 140 que le deben pagar al árbitro, en cada partido como anfitriones. “Todo se comparte en este club, porque nosotros para empezar compartimos pobreza, y eso lo pueden ver. No tenemos ayuda económica y posiblemente nunca la tengamos. Cuando hay un acto político-partidario, ni nos mandan micros para ir, porque no estamos de acuerdo con esa lógica y, al estar casi fuera de ese sistema, se hace difícil todo.” Seguirá siendo difícil, dice Javier Domínguez, mientras las propuestas pretendan violar el protagonismo comunitario que le da vida al club: “No vamos a cambiar un sponsor por la cara del Che. Preferimos seguir remando, sin negociar nuestra identidad”. Calles de tierra marcan las arterias de San Miguel en los alrededores del club, que todavía no tiene vestuarios, ni buffet. “Al lado sí tienen todo eso, y por eso los chicos guardan cierto recelo de no haber podido jugar ahí. Se hizo una especie de clásico, pero nos llevamos bien y tratamos de convivir porque somos vecinos”, resalta Omar, que para graficar la infraestructura de su club apela al clásico “estamos en la lona”. Pero en este caso es literal. Una lona blanca marca los contornos del predio los días de partido, envolviendo la cancha y el mural con la cara del Che que da la bienvenida al potrero. “Estamos justo en el límite de San Miguel con José C. Paz, aunque en realidad es el centro, el centro de la pobreza de dos barrios marginados, que nos encontramos aquí en el medio de la crisis a la que nos llevó el neoliberalismo”, explica Sosa. Y mientras camina por la tierra del potrero, entre los gritos de los pibes y el humo de los chorizos, aclara que “siempre les pedimos que saquen fotocopias del boletín escolar y, si uno decae en la escuela, va al banco. La tabla de posiciones no la miramos mucho, porque no trabajamos para eso. Quizá no salgan pibes para Boca, ni para River, pero creemos que estudiar es un modo de liberarse.” Camino a la liberación, la construcción es incipiente, y eso también es un problema. “Más que fútbol, preferimos dar clases de apoyo de matemáticas o lengua, pero al no tener un espacio físico cerrado, no es fácil: tenemos que ir a la casa de los chicos”, dice Omar, que frena el relato para controlar el fuego de la parrilla y lo retoma para afirmar que “la idea es hacer un taller, que sirva como vestuario y como salón para cumpleaños o velatorios. Pero eso sale plata”. Todo el capital es el trabajo vecinal y colectivo. Sobre todo, colectivo: “Para ir de visitante, muchas veces subimos a los bondis y decimos que se nos rompió el micro, porque no tenemos para viajar. Depende de la buena voluntad del chofer, pero lo bueno sería que alguien se hiciera cargo de los pibes, y no sólo de los nuestros”. Poco a poco, El Che también se convirtió en un espacio de encuentro para los vecinos, en la militancia social. “Hemos hecho muchas cosas juntos –asevera Sosa–, como arreglar las veredas y otras tareas comunitarias.” Quizá por eso, Ricardo Farías, entrenador de una de las categorías, se emociona cuando habla del club. “Es un sentimiento. Yo laburo en la calle, de cartero. Gano 30 mangos por día, y me voy a todos lados con la camiseta de El Che, y eso que yo no tengo pibes.” Dos minutos después, se rectificará: “Perdón, poné que sí. Tengo ocho, los ocho de mi categoría, y hoy que jugamos de local tengo 150”. Mamá de cuatro jugadores, Adriana Salazar conoció por el club a muchos vecinos, y también al Che: “Me puse a leer su historia cuando llegué a este lugar, donde todos tenemos voz y voto. Hoy lo admiro, y cuando cierro los sobres con los resultados que se mandan a la liga, donde nos hicieron poner Elche, escribo bien grande: ‘El Che’.” La meta no está en emular a ningún club de la AFA. Y, según Omar, está puesta en evitarlo: “No soñamos con participar en la AFA, ni nada de eso. Apostamos a que nuestros pibes continúen este trabajo barrial el día de mañana, porque creo que eso les va a doler más a la AFA y a la FIFA que un triunfo de El Che en la Bombonera”. Día a día, con esa premisa, estudian el modo de crecer sin negociar la esencia que los hizo nacer para transformar la realidad. “Acá ganar o perder es relativo –dice Sosa–, porque nuestros pibes ya perdieron muchas cosas y posiblemente sigan perdiendo posibilidades de estudiar o de trabajar. Entonces, no podemos exigirles que salgan a ganar a una cancha. Salimos a divertirnos y a compartir.” Todo se comparte, desde el cielo hasta el suelo, tierra para los pies que la trabajan. “No sabemos de quién serán las tierras de la canchita, pero la gente del barrio nos respeta el lugar, porque sabe que es un espacio de los pibes.” La inseguridad también es el tema de cabecera en San Miguel, la menos mediática. “Nuestra inseguridad pasa por no saber si los chicos podrán estudiar. Seguramente a varios les conviene que nuestros pibes no estudien y estén drogados, para poder llevarlos más fácil. Por eso, combatimos contra el paco y la exclusión, pero luchamos contra un sistema ya implantado y eso no es fácil.” No se trata de concentrar el sacrificio vecinal para alquilarlo en una vidriera publicitaria. Se trata de aumentar la participación, para transformar la sociedad. “En la misma liga, hay otros clubes pobres y cuando alguno no presenta el equipo en alguna categoría, no les cobramos los 30 pesos de multa, porque sabemos lo que cuesta. No queremos arreglar sólo nuestra situación. Si todos estamos bien, el club también va a estar bien”, remarca Sosa. Con la mirada puesta en la acción comunitaria, hasta el clásico rival, el club vecino que excluyó a los pibes a comienzos del 2002 está incluido en el porvenir que se persigue. “Tratamos de convivir bien, porque al margen de cómo trabajemos en cada club, compartimos un montón de cosas por ser vecinos –asegura Omar–. A veces nos da bronca que se lleven a los mejores jugadores, pero utilizamos los espacios que van quedando libres para incorporar a nuevos pibes que no tendrían lugar en otro club.” A puertas abiertas, a puños cerrados, sigue naciendo El Che, en la búsqueda de San Miguel, en la búsqueda de Omar. “Trabajamos por los chicos y por el Hombre Nuevo del que tanto hablaba Guevara. En cada pibe hay un hombre nuevo. Sólo hay que luchar para sacarlo.” //

sábado, 9 de agosto de 2008

Búsquedas: la vuelta a la naturaleza o una forma de horadar la piedra central del capitalismo

Thoreau, Vedder, la banda de sonido de película Into the wild y a propósito de la crisis de todas las crisis I
Hard Sun
When I walk beside her
I am the better man
When I look to leave her
I always atagger back again Once
I built an Ivory tower
So I could worship from above
When I climbed down to be set free
She took me in again
When she comes to greet me
She is mercy at my feet
When i see her (bitter) charm
She just throws it back again
Once I dug an early grave
To find a better land
She just smiled and laughed at me
And took her blues back again When I go to cross that river
She is comfort by my side
When I try to understand
She just opens up her hands
Once I stood to lose her
When I saw what I had done
Bound down and threw away
the hours of her garden and her sun
So I tried to warm her I turned to see her weep
Forty days and forty nights
And it´s still coming down on me
CHORUS:
There´s a big a big hard sun
Beating on the big people
in the big hard world

GRANDES

Reaparecieron a finales de los 90 , cuando su música, guardada como gemas preciosas en sus corazones, gargantas y manos, reapareció por acción de Ry Cooder y compañía. Seguramente disfrutaron de su nueva primavera, mostrando sus raíces a nuevas generaciones para quedar en la memoria ...

domingo, 27 de julio de 2008

...Y nunca olvides sus nombres...
Luciano Benjamín Menéndez, el ex general de 81 años que comandó la represión ilegal en Córdoba y otras nueve provincias en la última dictadura militar y antes de la sentencia defendió sus acciones enfáticamente y sin muestras de arrepentimiento, fue condenado hoy a cumplir la pena de prisión perpetua en una cárcel común por ser "coautor mediato" de los crímenes de militantes políticos secuestrados en 1977. Antes del fallo, emitido por el Tribunal Oral Federal 1 de Córdoba, Menéndez, alias "Cachorro", había revindicado la dictadura al señalar a la Argentina como el "primer país que juzga a sus soldados victoriosos" y denunció que "los guerrilleros de los '70 están hoy en el poder". Junto a Menéndez, otros ex militares -Luis Manzanelli, Carlos Díaz y Oreste Padován- y un ex agente civil de inteligencia -Ricardo Lardone- también fueron sentenciados a prisión perpetua, mientras tres acusados recibieron penas inferiores: Hermes Rodríguez y Jorge Acosta, 22 años, y Carlos Vega, 18 años.

miércoles, 23 de julio de 2008

Ricardo...¿para cuando el disco?

Reflexiones

La política en manos de la oposición mediática Por Nicolás Casullo Se habita un tiempo donde lo mediático le roba casi todo lo real a la misma realidad, como si esto conceptualmente fuera posible. La carencia de ideas programáticas de una oposición política no constituida definidamente, provoca que esta ausencia haya sido reemplazada, cooptada, tal vez casi de manera definitiva, por la lógica de la información de masas (movilero, locutor, entrevistador, periodista analista). Una lógica mucho más eficaz, y con sello de época, en la trama de la sociedad, donde los medios en su “no hacer política” hacen la sustancial política diaria que confirmaría la imprescindible muerte de la política, dejada atrás como lo zángano y corrupto en la vida de los argentinos. Una lógica periodística del slogan, de la frase compactadora, del título fuerte, del copete “síntesis”, del dato gancho, del impacto efectista, del hallazgo ocurrente, del reduccionismo de corte publicitario “en tres palabras”. Una lógica de la transmisión diaria en cadena de todos “los sinformativos”. Una lógica mediática bandolera, cuyo oficio totalizante ha devenido desvalijar los hechos centrales, quitar del medio los sentidos que importarían ver debajo de la hojarasca, sustraer los significados. Cumplir entonces puntillosamente el repertorio conservador, reactivo y antipolítico del statu quo permanente, mientras se almuerza con Mirtha Legrand: un sentido común esparcido, siempre logrado, que el dominio entre bambalinas del país y las apetencias del mercado capitalista necesitan para explicar el mundo. Todo se “compra”, todo se “vende”. Por lo tanto lo único cierto es “el mercado”. La mercancía informativa expone un supuesto mundo a su imagen y semejanza, como lógica que rotula y marca tecnomasivamente a la ciudadanía. Ejemplo uno de atraco mediático. La Presidenta dijo en la Plaza : “desde una corporación, cuatro personas a las que nadie votó, a las que nadie eligió, se reunían, deliberaban, decidían y comunicaban al resto de los argentinos quién podía andar por las rutas del país y quién no”, significando que ningún sector o instancia civil puede asumirse ese poder, salvo el Estado y el gobierno elegido por voto, que puede plantearse esa acción interruptora bajo conmoción o conflicto grave interno y externo, o en circunstancias excepcionales de un orden amenazado. Los grandes medios gráficos, radiales e informativos concentrados, transformaron sin embargo inmediatamente esa frase sobre los representantes del agro, en: “cuatro personas a las que nadie votó”, como si la Presidenta ignorase algo que sabe hasta el menos avezado de los ciudadanos: que efectivamente fueron votados, gremialmente, para gobernar las normales tareas de cada asociación. Pues bien, sobre esa falacia extrema de poda mediática, se montó el mayor sintagma explicativo de las últimas 72 horas para recalentar las aguas del conflicto. Ejemplo dos de sustracción mediática. Durante estos cien días y pico de dura protesta que planteó el lockout agrario, un acontecimiento extraordinario superó al resto de las noticias, de los datos, cifras, diferencias y voces. Y ese suceso fue el corte de rutas o tractorazos permanentes que asolaron el país, lo desabastecieron de alimentos, suministros y libre paso de la gente, hasta alcanzar grados de caos y de sociedad “en abismo”. Pues bien, en todo este lapso no hubo ni varios programas, ni los necesarios, ni un solo programa (desde los medios de masas más concentrados y de buena audiencia) que se haya dedicado exclusiva y totalmente a tratar, señalar, reflexionar y condenar con pelos, argumentos, señales, voces y comentaristas esta producción reaccionaria sobre la escena nacional: el país cautivo por los “buenazos mateadores” de las banquinas. Por el contrario, el accionar mediático provocó una inmensa platea social, para la cual ese dato vertebral y nocivo a una institucionalidad democrática con su régimen de partidos, fue absolutamente naturalizado, neutralizado, aceptado, velado en los reales sentidos que portaba de violencia, autoritarismo y brutalidad anticomunitaria. Qué te digo cuando te digo Tanto uno como otro ejemplo de manipulación mediática (entre otros) que involucran nada menos que la palabra presidencial y la operatoria anticiudadana mayor de estos tres meses, grafican claramente el estado mental y de conciencia de gran parte de los argentinos, en cuanto a saber de qué se tratan las cosas, que está sucediendo en su país, qué está en juego en los desacuerdos, y qué representan los diversos actores de la escena. Puede decirse entonces, como perspectiva de comprensión de la crisis nacional, que la posibilidad de avance hoy de un gobierno democrático institucional (que se autoidentifique con amplios sectores populares y nacionales sufriendo distintos grados de injusticia y postergación de sus derechos sociales) pasa también y de manera cada vez más acuciante por una instancia de desmontar diariamente un orden que cuenta las cosas (para tener alguna probabilidad de modificar tales cosas). Una contienda que sin duda no remite a ninguna Secretaría de Cultura ni a un Ministerio de ciencia pensado casi exclusivamente para la tecnoindustria, sino que remite a la pura política actuando culturalmente, en estado de constante actualización de sus concepciones de masas, hacia las masas y con las masas. Teniendo en cuenta que la disputa neurálgica en nuestra democracia –en un mundo como el actual bajo dinámica transcultural de derecha– es quebrar constantemente disposiciones interpretativas dominantes. Querellar un orden de los imaginarios en cada coyuntura. Expropiar dimensiones simbólicas de masas educadas y formadas por los propios ADN del sistema de alienación en su edad audiovisual expandida. Compenetrarse del clásico, y para algunos superado, tema de las ideologías y de las clases sociales, tal cual enseñaban los libros marxistas tan vendidos en la calle Corrientes años atrás. En la Argentina de estos días se evidencia que el debate por los significados es una lucha comunicacional de masas donde se juega suerte y destino de cada política. Algo similar sucede en América latina. La época democrático popular y todas las izquierdas necesitan un nuevo ensayismo de análisis y de masas cotidiano, que amalgame herencia de sociólogos, de periodistas, de nietos de Jauretche, de intelectuales y cuadros políticos que digan y disputen palmo a palmo conciencias ciudadanas demasiado golpeadas y desorientadas en la última década. Desenredar a las palabras del astuto pastiche mediático de cada jornada. Tratar de llevarlas a un sitio donde les dé de vuelta algún aire y las refresque. Hoy esas palabras, y las definiciones que componen, no muestran. Esconden. Cuando en la “gran radio y la gran TV” se dice tan ecuménicamente “dialogar” se está diciendo en realidad quitar las retenciones. Y cuando se dice pastoralmente “pacificar”, o “buscar la unión de todos los argentinos”, se dice también y solamente quitar las retenciones. Y cuando se hace referencia a un Parlamento con mayoría oficialista por una cuestión de votos, se dice “escribanía para la firma”, “mano de yeso”, o se postula como nueva “calidad democrática” una increíble cámara de legisladores desagregada en “cientos de posturas” cada una por su lado como “las miles de historia de la ciudad de San Francisco” protagonizada por Karl Malden en los ’70. La “objetividad” mediática Los medios de comunicación imponen su bestial “diagrama institucional” bajo una horma de mercado que hoy reina soberana. Implantan su matriz de acuerdo a la programación emisora, su valor de lo que sería democracia, la virtud de un votante apolítico que en realidad no debe saber ni siquiera a quiénes elige cuando elige, porque debería votar átomos “libres” de compromisos partidarios. En esa misma dimensión mediática y formativa del espíritu (como dirían los idealistas alemanes del XIX) se organiza un mensaje a repetición con muy pocas variaciones: los gobernadores e intendentes que estructuran la política son todos “rehenes o secuaces de la chequera”, las concentraciones populares son “mercenarios a cincuenta o cien pesos por cabeza”, el Estado de nuestra democracia “una máquina que le está metiendo las manos en los bolsillos a usted señor oyente todos los días”, la adhesión de Hebe de Bonafini a Cristina Fernández “cinco palos puestos sobre la mesa”, y la Presidenta “una secretaria de Kirchner”. Se asiste diariamente a la desmembración ideológica de lo democrático desde la absoluta irresponsabilidad de los dueños del mensaje, una suerte de aquelarre mediático disolvente de todo valor, y donde no existe propuesta alternativa ni referente ni el menor asombro ante cualquier cosa: estadio societal plausible de ser simbolizado con la pregunta con que Marcelo Bonelli inicia su entrevista con Elisa Carrió la semana pasada en A dos voces de TN: “¿Y doctora, el Gobierno sigue robando?”. O el comentario de un periodista de Radio Mitre a la tarde, Marcelo Moreno, que luego de una entrevista que me hace un programa, de escuchar mis reflexiones críticas al agro, y de cortar la comunicación, cerró el reportaje diciendo al aire: “cuando escucho a este tipo de intelectuales tengo ganas de vomitar”. Es indudable que en el campo de la contienda política por el significado de los hechos, y sus consecuencias, es donde el Gobierno viene perdiendo terreno en manos de un poder que desgasta, desvaloriza, deslegitima, sin dar cuenta de sus emisiones y sin que nadie le pida cuentas políticas de sus responsabilidades e intereses en los marcos del conflicto. Más allá de sus errores, que los tiene abundantes en la crisis del agro, ése es el dato del presente democrático argentino: si el Gobierno no asume este desafío con el despliegue de todos sus recursos humanos, su proyecto democrático carece de la consistencia persuasiva que la época exige.

domingo, 20 de julio de 2008

Hijo Afortunado

Hijo Afortunado

(Creedence Clearwater Revival)

Alguna gente ha nacido para ondear las banderas Ooh ellas son rojas, blancas y azules Y cuando la banda toca “Saludo al jefe” Ooh, ellos apuntan el cañón hacia ti, Dios, Yo no soy, yo no soy, no soy el hijo de ningún senador, hijo. Yo no soy, yo no soy, no soy ningún afortunado, no. ¡Si! Alguna gente es de alta cuna Dios, por qué ellos no se ayudan a si mismos, oh. Pero cuando el recaudador llegue a la puerta, Dios, la casa parece un rastrillo, si, Yo no soy, yo no soy, yo no soy el hijo de ningún millonario, no Yo no soy, yo no soy, no soy ningún afortunado, no. Alguna gente hereda ojos centelleantes de estrellas Ooh, ellos te mandan a la guerra, Dios Y cuando les preguntas ¿Cuánto debemos dar? Ooh, ellos sólo contestan, ¡más!, ¡más!, ¡más! Yoh, Yo no soy, yo no soy, el hijo de ningún militar, hijo Yo no soy, yo no soy, no soy ningún afortunado, no. Yo no soy, yo no soy, no soy ningún afortunado, no, no, no.

Fortunate son

Some folks are born made to wave the flag, Ooh, they're red, white and blue. And when the band plays "Hail to the chief", Ooh, they point the cannon at you, Lord, It ain't me, it ain't me, I ain't no senator's son, son. It ain't me, it ain't me; I ain't no fortunate one, no, Yeah! Some folks are born silver spoon in hand, Lord, don't they help themselves, oh. But when the taxman comes to the door, Lord, the house looks like a rummage sale, yes, It ain't me, it ain't me, I ain't no millionaire's son, no. It ain't me, it ain't me; I ain't no fortunate one, no. Some folks inherit star spangled eyes, Ooh, they send you down to war, Lord, And when you ask them, "How much should we give?" Ooh, they only answer More! more! more! yoh, It ain't me, it ain't me, I ain't no military son, son. It ain't me, it ain't me; I ain't no fortunate one, one. It ain't me, it ain't me, I ain't no fortunate one, no no no,

Y ahora la versión de Pearl Jam en el MSG del 3 de julio de 2008.

viernes, 18 de julio de 2008

Paisaje después de la batalla

Por Mempo Giardinelli
Finalmente, el señor Cobos definió el rechazo a la Ley de Retenciones tal como la había propuesto el Ejecutivo. Puede pensarse que es contradictorio que un vicepresidente anule la voluntad presidencial, pero él votó de acuerdo con su convicción y eso es irreprochable. Pero entonces ahora es esperable que renuncie. Porque el argumento de que tuvo los mismos votos que Cristina es un sofisma. La ciudadanía votó por ella, no por él. La dignidad de su voto en la madrugada debiera ratificarse con su renuncia. Eso haría una persona honorable. Y si de honores se trata, hay que decir –nobleza obliga– que los que estuvimos del lado de sostener la 125 hemos perdido. Los que temimos y denunciamos que en este conflicto se jugaban mucho más que las retenciones, subrayando los riesgos que corría la democracia y los siempre solapados embates del golpismo criollo, ahora de nuevo cuño, lo hicimos sabiendo que nunca sobra ese temor cuando el escenario es la Argentina y los protagonistas son sus clases altas y medias. Es como cuando temés que se incendie tu casa. Uno no desea ni espera que suceda, pero eso no quita que se señalen las fugas de gas, se tome todo tipo de precauciones y se actualicen los seguros. Es lo que pasó ahora –ése era el escenario, ésos los protagonistas– y sólo desde la estupidez se podría acusar a los que temimos un golpe. Y lo seguiremos temiendo, por cierto, siempre en la esperanza de que el incendio no se produzca. Pero el paisaje que nos queda después de la batalla es mucho más complejo. Porque lo que cancelaron esos 37 votos en el Senado (no casualmente gracias a Menem, Romero, Urquía y otros demócratas desinteresados y de acrisolada vocación social) fueron también las concesiones que hizo el Gobierno en estos meses, y las reformas y el apoyo a los pequeños productores que sancionó la Cámara de Diputados. Pero sólo la Historia dirá cuántos chacareros escupieron hacia arriba en estos meses, mientras aquí y ahora todo vuelve a Diputados y no cabe ilusionarse con esa nueva batalla. Conflicto agrario y votación senatorial no fueron solamente por las retenciones, y en tal sentido la primera lectura política no puede ser otra que la de que el Gobierno pagará por todos los errores cometidos y que tantos les señalamos en estos meses. Dilapidaron un poder fenomenal que –en esto estaremos casi todos de acuerdo– mereció tener mejor destino que sostener a funcionarios como Jaime o Moreno. Sin embargo, el kirchnerismo no está terminado –como desean Joaquín Morales Solá y todos sus aliados agrarios– a menos que NK y CFK quieran seguir suicidándose. Como bien señaló ayer Mario Wainfeld, el oficialismo tendrá que ser “capaz de elaborar cómo cambió la situación y cuánto de su traspié se debe a sus propias falencias antes que a la fuerza o mala fe de sus contrincantes”. Y la oposición y las corporaciones agrarias deberán “cumplir todo lo que aseveraron en más de tres meses: su ausencia de voluntad destituyente, su voluntad de cooperar y no salirse de los cauces institucionales”. El gobierno K no supo dialogar y jugó siempre a todo o nada. Igual que los empresarios agraristas, que procedieron con la dureza típica de la necedad y la avaricia. Pero era el Gobierno el que tenía más responsabilidad, porque todo gobierno es siempre el responsable último del diálogo republicano y sobre todo debe ejercerlo cuando tiene enfrente posiciones necias o cavernícolas. Otra falencia enorme, que también deberán pagar los K, fue la absurda política comunicacional del Gobierno. Si es que la hubo, la información oficial fue tonta y anodina, y se amilanó en todo momento ante la manipulación astuta y pertinaz de la llamada opinión pública. Ya se vio que los intereses que gobiernan los multimedios son capaces de cualquier cosa con tal de quebrar la confianza social en la economía, e incluso a la economía misma. En la evaluación del paisaje, lo que queda de bueno es que funcionaron las instituciones republicanas, y no es poco. El Congreso evitó el desbarrancamiento de la crisis, una vez más. Con todo lo que muchas mentes simples les critican a los legisladores, y muchísimas veces con toda razón, ellos y ellas trabajaron arduamente y resolvieron la coyuntura. Ahora habrá que ver qué país viene y la verdad es que a la vista de las dirigencias que tenemos los argentinos, no cabe hacerse mucha ilusión. La primera dirigencia que es todo gobierno, en nuestro caso ya demostró su ineptitud para pilotear una crisis de esta envergadura, y es por lo menos dudoso que tengan la muñeca y la cintura deseables para manejar los grandes temas nacionales que se vienen. Y las otras dirigencias –las agrarias y de la oposición, que apenas fueron capaces de juntar lo mejor con lo peor de este país, de rezar al aire libre y de mentir cuidando el bolsillo de los ricos– es seguro que tampoco ilusionarán a muchos millones de argentinos. Días graves nos esperan, porque aquí no se resolvió nada. En el fondo de todo sigue estando la eterna cuestión argentina: si los más ricos, los que ganan siempre y ahora ganan más que nunca, van a ceder algo en favor del conjunto. Jamás lo han hecho. Hace tres meses Claudio Lozano señaló que en el modelo sojero impuesto aquí en los últimos 20 años sólo “936 propietarios controlan 35 millones de hectáreas, a razón de 38.000 cada uno, mientras casi 150.000 propietarios tienen 2.200.000 has, a razón de sólo 16 cada uno”. Y no es dato menor que el precio actual que recibe el productor argentino es mejor que el de octubre pasado, pese a los aumentos de retenciones que tanto resistieron. Los valores de estos días son los mejores desde 2002. Y no es una opinión; son datos de la Bolsa de Cereales. Esta fue la película que vimos; éste el paisaje que nos queda. ¡A seguir remando, argentinos!
// Página 12-Viernes 18 de julio de 2008.

miércoles, 16 de julio de 2008

Los músicos por el piso...

La música ha dejado de ser simplemente sonidos; desde que se transformó en industria, se vale de recursos de venta y mercadeo para difundir y captar nuevos compradores: uno de estos recursos es el video clip, que ha permitido el crecimiento de cadenas televisivas dedicadas a difundir básicamente este tipo de productos, tales como MTV, Much Music, etc. El rock y el pop (fundamentalmente este último) se vale de ellos para hacer que una canción o un mensaje no deje resquicio sin ocupar. La calidad de este producto sufre de vaivenes pronunciados de acuerdo a cuál es el objetivo secundario (queda claro que el primero es difundir) y no es muy sencillo para los grupos o solistas negarse a utilizar este medio de difusión; otros mantienen la misma calidad artística de su producto musical, contratando a talentosos directores que utilizaron el territorio del videclup para experimentar y luego seguir en el ambiente cinemátográfico, pero dependiendo siempre de los recursos otorgados por la discográfica.

Ofrecemos dos interesantes videos en los cuales los músicos están por el piso....

domingo, 13 de julio de 2008

Uno de los nuestros...

“Va a haber dirigentes que van a ser mayoría en el movimiento obrero y que van a ser consecuentes con su mandato, va a haber dirigentes políticos que no van a tomar la política como una parte mas del jet-set y la frivolidad, que intentaran cambiar la sociedad en que se vive. Entonces, en ese momento, cuando se modifiquen esas relaciones de fuerza, estas legislaciones que hoy parecen terribles derrotas, las vamos a cambiar a todas”.
Germán Abdala fue dirigente gremial (Asociación Trabajadores del Estado-ATE), expresión indiscutible de un nuevo modelo de sindicalismo y Diputado Nacional. En la década de los ‘90 formó parte del “Grupo de los 8”, conjunto de diputados ex-justicialistas que levantaron las primeras críticas y disidencias con el Presidente Carlos Menem en el proceso privatista del país.
Crea junto a otros diputados el “Grupo de los Ocho”, que se opone a la política neoliberal del gobierno de Menem y al vaciamiento ideológico del voto popular del 14 de mayo de 1989. En diciembre, renuncia a los cargos partidarios y a la afiliación al Partido Justicialista por el indulto presidencial a los miembros de las Juntas Militares de la dictadura militar. Afectado por una dura enfermedad, no deja de hacer política y es uno de los importantes dirigentes que participa en la organización y construcción de la CTA Congreso de los Trabajadores Argentinos transformada en Central de los Trabajadores Argentinos con reconocimiento legal del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social de la Nación por Resolución Nº 325/9.7
Falleció el 13 de julio de 1993 tras una larga enfermedad, pero su acción y pensamiento sigue firme en las luchas pupulares.

martes, 8 de julio de 2008

Frases Deshechas

Frases Deshechas Recorre las calles juntando miserias. Las encuentra en todas partes Mientras con sus harapos Atrae desprecio y piedad Tiene la espalda sangrante y los ojos rojos de hurgar en otros ojos aquello que ya no busca: “Ofrece la otra mejilla… Mide mil veces y corta una… Ojo que no ve.. Ama a tu prójimo… El perro es el mejor amigo del hombre… Y el que espera desespera…” Y él espera que no sólo el verbo sea acción y sea paz. Paz de cielo y no cementerio Paz de cielo y no romana Mientras desarma al sujeto Atado a esas las frases Para comer su sentido…
GHS

domingo, 29 de junio de 2008