domingo, 27 de mayo de 2012

La posibilidad de una ruptura con el neoliberalismo en Grecia

Jesús Sánchez Rodríguez
Rebelión


Existen una especie de pautas generales para muchos de los procesos revolucionarios o radicales que se han dado en la historia reciente. Con diferentes matices aparecen en muchos de ellos. Veamos algunas de las experiencias históricas, de manera no exhaustiva por supuesto, y comparemos con la realidad europea actual, intentando extraer alguna enseñanza sobre los posibles desarrollos inmediatos.
Primera pauta. Los pueblos empiezan a movilizarse de diferentes maneras contra situaciones de miseria, injusticia u opresión insoportables. Para ello deben darse ciertas condiciones, porque otras muchas veces ante situaciones similares los pueblos permanecen en la pasividad. Estas condiciones pueden ser la presencia de un pensamiento crítico y un programa de acción y la existencia de organizaciones que agiten el descontento, u otro tipo de circunstancias.
Las miserias y el sufrimiento producidos por la primera guerra mundial y la presencia de organizaciones de izquierda revolucionaria ocasionaron intensas movilizaciones de masas en el período final de la guerra y, finalmente, el triunfo de la revolución en la Rusia zarista. El espectáculo de la debilidad mostrada por las potencias coloniales europeas durante la segunda guerra mundial, y un fuerte sentimiento de autodeterminación, llevaron al gran proceso descolonizador en la segunda post-guerra con algunos grandes éxitos que permanecieron en el tiempo, como en China, Vietnam, Argelia, etc. Las agresiones del neoliberalismo y la presencia de importantes movimientos sociales llevaron al ascenso de gobiernos populares y progresistas en América Latina a principios del siglo XXI. En otros muchos ejemplos históricos los intentos revolucionarios fueron derrotados por las fuerzas reaccionarias o imperialistas y no son tomados aquí en cuenta, a los efectos del análisis de este artículo.
Segunda pauta. Después del triunfo, las fuerzas políticas que representaban a esos movimientos de masas se encontraron, generalmente, gobernando países en situaciones muy difíciles porque, por definición, si la situación no hubiese llegado a esos extremos conflictivos no se hubiesen producido las revoluciones. Esas situaciones de graves dificultades podían proceder de que el período precedente hubiese estado marcado por una guerra exterior (Rusia), una guerra contra un invasor (Yugoslavia) e incluso con el añadido de guerra civil (China), o por una situación de profundo subdesarrollo junto a una guerra de independencia (países descolonizados en África o Asia), o una guerra de guerrillas (Cuba). En este sentido las rebeliones recientes en América Latina se apartan ciertamente de esta pauta, porque aunque se trata de países poco desarrollados, y el neoliberalismo les había sobreexplotado a favor de los países desarrollados y de su propia oligarquía, no habían sufrido una destrucción y, además, gozaban de importantes riquezas naturales (petróleo, gas, minerales) en las que poder apoyarse para ofrecer unas mejoras rápidas a sus poblaciones.
Estas dificultades aumentaron inmediatamente después del triunfo revolucionario porque dichos países fueron agredidos por las potencias imperialistas de diferentes maneras, promocionando guerras civiles, creando grupos armados (Rusia, Nicaragua), utilizando el bloqueo económico (Cuba), utilizando las FFAA del mismo país para acabar con la revolución en marcha (Chile) o utilizando a la burguesía colaboradora de esos países para revertir el proceso descolonizador (África).
Una variante de esta segunda pauta, de la que forman parte muchas revoluciones, consiste en que, a pesar de dichas dificultades, pudieron contar con algún tipo de ayuda exterior proveniente de revoluciones ya consolidadas en otras partes. La gran excepción, evidentemente, fue Rusia por ser la primera. Pero también el Chile de Allende podría incluirse entre las excepciones.
Tercera pauta. La gran mayoría de esas revoluciones desaparecieron. Algunas debido a la intervención directa o indirecta del imperialismo, como en Chile, Nicaragua o algunos países descolonizados. Un segundo grupo colapsó por la descomposición interna de la revolución como en la Unión Soviética y el este europeo. Finalmente están los países donde se mantuvieron los partidos comunistas en el poder pero con una práctica que no tiene nada que ver con sus ideales originales (Corea del Norte), o que se dirigen rápidamente al capitalismo (China, Vietnam).
De esta tercera pauta se han salvado, por ahora, Cuba y los países donde triunfaron las rebeliones anti-neoliberales en América Latina.
Ahora intentemos aplicar estas pautas a la situación europea actual. La primera pauta lleva produciéndose en Europa desde el desencadenamiento de la actual crisis económica. Las movilizaciones han sido desiguales y su principal expresión ha tenido lugar en Grecia debido a la intensidad de la agresión sufrida por el pueblo griego. Pero, incluso en este caso, aún se encuentra en esta fase.
Ahora pasamos a hacer un ejercicio hipotético en base a la situación actual. La segunda fase se podría abrir si en junio, como apuntan la mayoría de los pronósticos, triunfase en las elecciones y formase gobierno la izquierda transformadora y mantuviese su programa actual. Llegados a ese punto existen tres posibles desenlaces al pulso entre ese posible gobierno griego de izquierdas y las exigencias neoliberales de Bruselas. Un acuerdo que permitiese la permanencia de Grecia en el euro a la vez que la mayor parte del programa de la izquierda griega; se trata de una situación nada realista dada la correlación de fuerzas en Europa. Un acuerdo para mantener a Grecia en el euro, pero implicando la renuncia a gran parte del programa de la izquierda griega y alguna concesión de Bruselas; en ese caso no habría ruptura con el neoliberalismo en Europa; se trata de una situación poco probable, pero no descartable, condicionada por las tensiones que pueda producir el pulso en el seno de la propia izquierda. Una postura de firmeza de la izquierda griega y la salida de este país del euro, y seguramente de la UE.
En este último caso, Grecia sería un ejemplo más de la segunda pauta. El gobierno de izquierdas se encontraría con un país en condiciones muy difíciles, como son las que atraviesa en estos momentos, y con una segura actitud de agresiva hostilidad por parte de algunos países europeos (con la Alemania de Merkel a la cabeza) y de toda las organizaciones internacionales de la burguesía mundial. Grecia no se encontraría con la ayuda de recursos naturales en los que apoyarse, como en el caso de Venezuela, Bolivia o Ecuador, para cambiar rápidamente la situación de su población. Pero seguramente podría contar con la ayuda de los países mencionados, más Cuba, Nicaragua y muchos otros más (y por supuesto los movimientos sociales y la izquierda internacional) que simpatizarían con su actitud de dignidad y enfrentamiento a esa Santa Alianza (Bruselas, el BCE y el FMI) que la mantiene en una situación de protectorado.
De abrirse esta fase, el proceso griego tendría grandes similitudes con el actual proceso latinoamericano, en cuanto que la manera en que se abre la posibilidad de un gobierno que represente el programa de las clases populares es a través de una previa movilización de masas intensa. Pero se asemejaría también al Chile de la UP en cuanto que serían fuerzas políticas de izquierda de corte clásico las que gestionarían el proceso en lugar de líderes carismáticos (Chávez, Evo, Correa) apoyados por fuerzas políticas débiles. En cualquier caso, ambos ejemplos históricos tienen muchas enseñanzas que ofrecer para que Grecia fuese también una excepción a la tercera pauta indicada.

martes, 22 de mayo de 2012

Nouriel Roubini: Grecia debe abandonar el euro

Nouriel Roubini, Project Syndicate


Ya está cerca el desenlace de la tragedia griega del euro: es muy probable que este año o el que viene, Grecia declare la cesación de pagos de su deuda y abandone la eurozona.



Posponer la salida para después de la elección de junio, con un gobierno nuevo comprometido con alguna variante de las mismas políticas que ya fracasaron (austeridad recesiva y reformas estructurales), no restaurará el crecimiento y la competitividad. Grecia está atascada en un círculo vicioso de insolvencia, pérdida de competitividad, déficits externos y una depresión cada vez peor. La única forma de cortar este círculo es iniciar un default con abandono del euro, en forma ordenada y con coordinación y financiación del Banco Central Europeo, la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional (la “troika”), de modo de minimizar los daños colaterales para Grecia y el resto de la eurozona.



El último paquete financiero otorgado a Grecia con supervisión de la troika redujo el endeudamiento del país mucho menos de lo que se necesitaba. Pero, incluso con una reducción de la deuda pública considerablemente mayor, Grecia no puede volver a crecer si no recupera rápidamente la competitividad. Y si no vuelve a crecer, la carga de la deuda seguirá siendo insostenible. Pero todas las alternativas para recuperar la competitividad demandan una depreciación real de la moneda.



La primera alternativa, una devaluación abrupta del euro, difícilmente se producirá; esto se debe a la fortaleza de Alemania y a que el BCE no sigue una política agresiva de flexibilización monetaria. Igualmente difícil es una reducción rápida del costo laboral unitario por medio de reformas estructurales que aumenten el crecimiento de la productividad por encima de los salarios. A Alemania le llevó diez años recuperar la competitividad de esta manera, y Grecia no puede seguir deprimida una década. Asimismo, una deflación veloz de precios y salarios, lo que se conoce como “devaluación interna”, llevaría a cinco años de agravamiento de la depresión.



Si ninguna de estas tres alternativas es viable, el único camino que queda es la salida de la eurozona. El regreso a la moneda nacional y una devaluación abrupta restaurarían rápidamente la competitividad y el crecimiento.



Por supuesto, el proceso sería traumático, y no solamente para Grecia. El problema más importante sería la pérdida de capital para las instituciones financieras principales de la eurozona. El pasivo externo en euros del gobierno, los bancos y las empresas de Grecia se dispararía de un día para el otro. Pero estos problemas se pueden superar: Argentina lo hizo en 2001, cuando “pesificó” sus deudas en dólares, y Estados Unidos hizo algo similar en 1933, cuando depreció el dólar un 69% y abandonó el patrón oro. Aplicar una “dracmatización” similar a las deudas en euros es necesario e inevitable.



Las pérdidas que sufrirán los bancos de la eurozona no serán inmanejables, siempre que se los apoye con una recapitalización adecuada y decidida. Pero para evitar un derrumbe del sistema bancario griego después de la salida, tal vez haya que adoptar algunas medidas transitorias que prevengan una corrida descontrolada de los depositantes; por ejemplo feriados bancarios y control de capitales. El Fondo Europeo de Estabilidad Financiera o el Mecanismo Europeo de Estabilidad (FEEF/MEE) deberán ser los encargados de realizar la necesaria recapitalización de los bancos griegos por medio de inyecciones directas de capital. En la práctica, los contribuyentes europeos estarían tomando el control del sistema bancario griego, pero sería una compensación parcial por las pérdidas impuestas a los acreedores por la dracmatización.



Además, Grecia tendrá que volver a reestructurar y reducir su deuda pública. Respecto de las obligaciones de Grecia con la troika, no hace falta reducir el valor nominal, pero sí extender su vencimiento una década más y reducir el interés. En cuanto a los acreedores privados, se necesitarán también más recortes, empezando con una moratoria del pago de intereses.



Hay quienes dicen que si Grecia abandona la eurozona, la caída de su PIB real será mucho mayor que la que se produciría en lo peor de una deflación. Pero es un argumento viciado: aun con deflación, el poder adquisitivo real se reduciría y el valor real de las deudas aumentaría (deflación de deuda) conforme se produjera la depreciación real. Además, y esto es más importante, la opción de abandonar la eurozona restauraría el crecimiento de inmediato a través de la depreciación nominal y real, con lo que se evitaría una década de depresión. Y las pérdidas comerciales que sufra la eurozona por la depreciación del dracma serán limitadas, ya que Grecia solamente representa el 2% del PIB de la eurozona.



La reintroducción del dracma conlleva el riesgo de una depreciación cambiaria superior a la necesaria para recuperar la competitividad, lo cual tendría efecto inflacionario y aumentaría las pérdidas derivadas de la dracmatización de la deuda externa. Para minimizar ese riesgo, las reservas de la troika que ahora se dedican al rescate de Grecia se deberían usar para evitar dicha sobredevaluación (el control de capitales también puede ayudar).



Los que afirman que la partida de los griegos provocaría un contagio y arrastraría a otros países a la crisis también se niegan a ver la realidad. Si hablamos de sostenibilidad de la deuda y pérdida de competitividad, otros países periféricos ya tienen problemas similares a los de los griegos. Por ejemplo, es posible que en algún momento Portugal deba reestructurar su deuda y abandonar el euro. Y otras economías con problemas de liquidez pero potencialmente solventes, como Italia y España, necesitarán ayuda de Europa independientemente de si Grecia abandona la eurozona o no; de hecho, sin una provisión de liquidez, es probable que el temor a una corrida contra las deudas públicas de Italia y España se convierta en una profecía autocumplida.



El importante aumento de recursos oficiales con que cuentan ahora el FMI y el MEE (junto con la liquidez del BCE) se podría usar entonces para proteger a estos países y a los bancos de otros lugares de la periferia de la eurozona en problemas. Sin importar lo que haga Grecia, hay que recapitalizar ahora y rápidamente los bancos de la eurozona, para lo cual se necesita un nuevo programa de inyección directa de capital que abarque a toda la UE.



La experiencia de Islandia y de muchos mercados emergentes a lo largo de los últimos 20 años muestra que la depreciación nominal y la reestructuración y reducción ordenadas de la deuda externa permite volver a una senda de sostenibilidad de la deuda, competitividad y crecimiento. Como en estos casos, los daños colaterales que sufriría Grecia como consecuencia del abandono del euro serían importantes, pero contenibles.



Igual que en un matrimonio condenado al fracaso, es mejor tener reglas que, llegado el inevitable divorcio, reduzcan el costo de la separación para ambas partes. No nos llamemos a engaño: un abandono ordenado del euro por parte de Grecia producirá un daño económico importante. Pero mucho peor sería sentarnos a mirar el derrumbe lento y caótico de la economía y la sociedad griegas.

Algo está podrido en Filipinas: Trabajo esclavo y capitalismo global

Tráfico de mano de obra, el moderno comercio de esclavos


Walden Bello, Viento Sur



El mayor flujo de mercancías y capitales ha sido una de las características del proceso contemporáneo de la globalización. No obstante, a diferencia de la fase más incipiente de la globalización en el siglo XIX, el mayor flujo de mercancías y capitales no ha sido acompañado por una mayor libertad de movimiento de la mano de obra a nivel global. Los centro dinámicos de la economía global han impuesto, al fin y al cabo, incluso mayores restricciones a la migración que se origina en los países más pobres. A pesar de esto la demanda de mano de obra barata en las partes más ricas del mundo sigue creciendo, incluso auque más y más personas en los países desarrollados tantean la posibilidad de escapar las condiciones de estancamiento económico y pobreza a menudo resultantes de las mismas dinámicas de un sistema de capitalismo global que ha creado prosperidad en el mundo desarrollado.
El número de migrantes a nivel mundial ha crecido de 36 millones en 1991 a 191 millones en 2005, según Guy Arnold, autor de Migración: cambiando el mundo, uno de los más exhaustivos estudios sobre este fenómeno. Los números agregados no alcanzan, sin embargo, a transmitir el papel crucial que la mano de obra migrante juega en las economías prósperas. Por ejemplo, las boyantes economías del Golfo Pérsico y de la península arábiga están relativamente poco pobladas en lo que se refiere a población autóctona, pero acogen a un número sustancial de trabajadores migrantes extranjeros, muchos de los cuales vienen de Sudáfrica y del Sudeste Asiático. De hecho, estos trabajadores constituyen una importante proporción de las poblaciones de los Estados del Golfo Pérsico – que va del 25% en Arabia Saudí al 66% en Kuwait, y asciende hasta el 90% en los Emiratos Árabes Unidos y en Qatar.
Esta brecha entre la creciente demanda y la restringida oferta ha creado una situación explosiva, este vacío ha sido ocupado por un sistema global de tráfico de seres humanos que puede ser comparado de muchas maneras con el comercio de esclavos del siglo XVI.

Las dinámicas del actual sistema de comercio de trabajo forzado se evidencian claramente en el caso de Filipinas. El país es uno de los principales exportadores de mano de obra en el mundo. Cerca del 10% de su población total y un 22% de su población en edad laboral son ahora trabajadores migrantes en otros países. Con remesas que suman un total de 20 billones de dólares al año, Filipinas se sitúa en cuarto puesto como receptor de remesas, después de China, India y México.



Exportación de mano de obra y ajuste estructural

El papel de Filipinas como exportador de mano de obra no puede ser disociado de las dinámicas del capitalismo neoliberal. El programa de exportación de mano de obra comenzó a mitad de la década de los ños 70 como un programa temporal bajo la dictadura de Marcos, con un número relativamente pequeño de trabajadores involucrados – cerca de 50.000. La ampliación de este programa hasta abarcar los 9 millones de trabajadores es consecuencia de la devastación de la economía y la pérdida de puestos de trabajo resultante de las políticas de ajuste estructural impuestas por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional que empezaron en 1980, así como de la liberalización del comercio bajo el auspicio de la Organización Mundial del Comercio, y de la priorización del pago de la deuda en las políticas económicas nacionales desde 1986 por los gobiernos posteriores a Marcos.
El ajuste estructural tomó forma de desindustrialización y de pérdida de muchos de los trabajos manufactureros; la liberalización del comercio empujó a muchos campesinos a dejar la agricultura, a un buen número de ellos directamente a buscar empleo fuera de sus fronteras; la priorización del pago de la deuda malversó los recursos que el gobierno podría haber destinado a gastos claves para actuar como motor del crecimiento económico visto que entre el 20% y el 40% del presupuesto anual se dedicó al pago del servicio de la deuda. En lo relativo al papel que jugó el ajuste estructural y la liberalización del comercio en la creación de presiones para las migraciones de mano de obra, la experiencia de Filipinas se puede comparar a la de México, otro país clave en la exportación de mano de obra.
Para los gobiernos de ambos países, la exportación masiva de mano de obra nunca cumplió otra función que la de válvula de escape para liberar las presiones sociales que por el contrario hubiesen sido canalizadas a través de movimientos radicales por el cambio político y social a nivel interno. Aquellas personas que emigran se encuentran a menudo entre las más intrépidas, las más hábiles y más perspicaces de las clases medias y bajas, el tipo de personas que conformarían excelentes cuadros políticos y miembros de movimientos progresistas por el cambio. Junto a la crisis de socialización de infantes producida por la ausencia de las madres, este otro es uno de los más perjudiciales legados de la migración masiva de mano de obra en Filipinas: lo que ha permitido a nuestras élites seguir ignorando las tan necesitadas reformas estructurales.

Trabajo cautivo: el caso de Oriente Medio

La exportación de mano de obra es un negocio muy lucrativo, que ha engendrado un sinfín de instituciones parasitarias que ahora tienen un particular interés en mantener y expandir este negocio. Las redes transnacionales de exportación de mano de obra incluyen reclutadores de mano de obra, agencias gubernamentales y funcionarios, traficantes de mano de obra, y un inmenso servicio corporativo como por ejemplo la multinacional estadounidense Aramark, proveedora de este tipo de servicios. El trafico de mano de obra se está expandiendo hasta convertirse en igual de rentable que el tráfico sexual y el tráfico de drogas. La propagación del trabajo asalariado libre ha sido a menudo asociado con la expansión del capitalismo. Pero lo que está ocurriendo en la práctica es la expansión e institucionalización de un sistema de trabajo cautivo bajo el capitalismo neoliberal contemporáneo, un proceso no alejado de la expansión del trabajo esclavo y del trabajo forzado en las fases iniciales de la expansión global del capitalismo en el siglo XVI recogidas en obras de sociólogos como Immanuel Wallerstein.
Este sistema expansivo que crea, mantiene y expande el trabajo cautivo es ilustrado de mejor modo en el caso de Oriente Medio. Tal y como asegura Atiya Ahmad, “con el florecimiento a partir de la década de los años 70 de las economías de los estados del Golfo sostenidas por los petrodólares, se consolidó un vasto conjunto de políticas gubernamentales, de instituciones sociales y políticas, y de discursos públicos desarrollados para gestionar y controlar a la población extranjera residente en la región. Apoyándose en la kefala o sistema de auspicio y garantía, este ensamblaje disciplina y ajusta a los residentes extranjeros a su carácter de 'trabajadores migrantes temporales”. Esta construcción de la identidad migrante, promovida desde las élites, favorece la internalización del papel de los migrantes como subordinados sociales y la mutilación de su condición de agentes políticos. Aunque se asume que estos migrantes se quedarán en el país, hasta hoy en día no han participado políticamente en las sociedades que los acogen, incluso en aquellas sociedades que están siendo sacudidas por vientos de cambio político.
En 2009, el 64% de un total de más de un millón de trabajadores filipinos que emigraron tuvieron como destino Oriente Medio. La mayoría de estas personas fueron mujeres y la principal ocupación laboral fue el servicio doméstico o como trabajo de criada.
El sistema de tráfico de mano de obra en los Estados de la península arábiga que bordean con el Golfo Pérsico funcionan de la siguiente manera. La persona reclutadora en el Estado del Golfo se comunica con su contacto en Filipinas. El contacto filipino se desplaza a provincias remotas para reclutar a jóvenes mujeres prometiendo a estas un salario de 400 dólares por mes, equivalente al salario mínimo fijado por el gobierno filipino. Cuando la mujer emprende su viaje, la agencia reclutadora le ofrece otro contrato en el aeropuerto antes de su partida, uno que generalmente suele estar escrito en árabe, y que indica que cobrará únicamente la mitad o menos del salario inicialmente acordado. A su llegada en destino, se le ofrece por parte del reclutador local un permiso de residencia temporal o iqama, pero este es retirado inmediatamente, al igual que su pasaporte, por su reclutador o empleador.
La trabajadora migrante es entregada a una familia donde trabaja bajo condiciones esclavas entre 18 y 20 horas al día. Es aislada de otras trabajadoras domésticas filipinas, haciendo que su comunicación con el mundo exterior dependa totalmente del arbitrio de su empleador. No tiene opción a abandonar a su empleador puesto que su certificado de residenca temporal, así como su pasaporte, se encuentran en manos de este. Si de todas maneras opta por huir y se dirige a su reclutador local, suele ser “vendida” de nuevo a otra familia, con un salario en ocasiones incluso inferior al que tenía previamente.
Con la imposibilidad de dejar el país puesto que no está en posesión de sus documentos, la huída implica en la mayor parte de los casos que la trabajadora es vendida de una familia a otra por su reclutador. Si tiene suerte puede dar con la embajada filipina, que cuenta con un refugio para personas huídas, aunque esto generalmente implica un proceso que llevará meses, sino años, donde la embajada busca obtener los permisos necesarios para permitir el regreso a casa de la trabajadora.

Como la regulación es subvertida

En su esfuerzo por poner freno a este mercado libre de esclavitud virtual, o para evitar que trabajadores se desplacen a países donde su seguridad física puede estar en peligro, como en Afganistán o Irak, el gobierno filipino requiere de permisos gubernamentales para permitir la salida de trabajadores, y en ocasiones impone prohibiciones a ciertos países. Sin embargo, los reclutadores laborales, que se encuentran en muchas ocasiones en connivencia no únicamente con los empledores de Oriente Medio sino también con el Departamente de Defensa de los EEUU y con contratistas privados estadounidenses, han encontrado fórmulas para sortear estas regulaciones.
Las redes clandestinas se han desarrollado para trasladar clandestinamente a trabajadores desde el sudeste filipino a los diferentes destinos de Oriente Medio. Un buen número de trabajadoras domésticas entrevistadas en Damasco unas semanas atrás aseguraron haber salido del país a escondidas desde Zamboanga, ciudad al sur de Filipinas, por medio de un pequeño bote que las trasladó al estado malayo de Sabah. Desde ahí tomaron un barco de mayores dimensones hacia Singapur, donde desembarcaron y fueron transportadas por tierra a un lugar cerca de Kuala Lumpur. En Kula Lumpur fueron forzadas a trabajar para su subsistencia durante seis semanas. Fue únicamente tras dos meses que fueron transportadas en avión desde Kuala Lumpur hasta Dubai, y de ahi a Damasco.
Con tales redes transnacionales de tráfico ilegal de personas operando, la embajada de Filipinas estimó que el 90% de las 9.000 trabajadoras domésticas en Siria se encontraban en este país en situación irregular, esto es, no contaban con permisos de salida válidos expedidos por el Gobierno de Filipinas. Entre otras problemáticas, esto ha hecho que fuese muy difícil localizarlas y contactarlas desde que Manila dio en Enero pasado ordenes a su embajada para evacuar a todas las personas trabajadoras de Siria.
La situación es similar en Afganistán e Irak. Por razones similares, no contamos con datos precisos sobre el número total de trabajadores y trabajadoras filipinas que han sido reclutadas ilegalmente por el Pentágono y los contratistas militares estadounidenses para ofrecer servicios en las bases estadounidenses, aunque con la cifra total de 10.000 nos estemos con seguridad quedando cortos. En el caso de Afganistán, la connivencia entre traficantes ilegales de mano de obra, el gobierno de los EEUU, y contratistas privados estadounidenses suponen un inmenso reto par el debil Estado filipino.

Abusos sexuales: la siempre presente amenaza

La predominancia de mujeres entre las personas trabajadoras que se ven inmersas en estas redes de tráfico hacia Oriente Medio ha creado un tipo de situación donde abundan los abusos sexuales. En este sistema, el tráfico de mano de obra y el tráfico sexual están crecientemente entrelazados. Se adjunta aquí un pasaje del informe del Comité Nacional sobre Trabajadores Emigrantes de Filipinas tras la visita de algunos de sus miembros a Arabia Saudí en Enero de 2011: "La violación es un espectro siempre presente que acecha a las trabajadoras domésticas filipinas en Arabia Saudí. … la violación y el abuso sexual son más habituales que lo que las insuficientemente desarrolladas estadísticas de la Embajada reflejan, probablemente acercándose a un 15% a 20% de casos denunciados por trabajadoras en situación angustiosa. Si uno coge estos indicadores como reflejo aproximadamente representativo de los casos de abusos contra trabajadoras domésticas a lo largo del Reino, uno no puede sino llegar a la conclusión que la violacion y el abuso sexual son habituales".
Uno podría ir más allá y afirmar que hay un elemento considerable de tráfico sexual en el tráfico de mujeres filipinas hacia Oriente Medio considerando que en muchos de los hogares se asume que ofrecer sexo al amo de la casa es parte de las tareas de la trabajadora doméstica. El resultado es una situación insufrible, no únicamente porque el rechazo conlleva a menudo palizas, sino también porque esto genera enfrentamientos con la esposa del amo. De hecho, en muchos casos, las trabajadoras domésticas son “prestadas” a parientes no únicamente para limpiar sus casas sino también para ser utilizadas como objetos sexuales por los hombres de la familia.
Se dice que la esclavitud es cosa del pasado. Sin embargo, las dinámicas del capitalismo global han reproducido un sistema global de trabajo forzado que es mantenido por prácticas tanto legales como ilegales de tráfico de mano de obra. Las mujeres trabajadoras domésticas se encuentran en lo más bajo de la jerarquía social migrante en lugares como Oriente Medio. Sus condiciones de trabajo, que a menudo incluyen violaciones y abusos sexuales, constituyen una condición prácticamente igual que la de la esclavitud. Tal y como en los casos de la esclavitud tradicional en los siglos XVIII y XIX, la abolición de este sistema de trabajo cautivo y forzado debe de ser una prioridad en la agenda política del siglo XXI.

jueves, 17 de mayo de 2012

Fuckland


Ezequiel Fernández Moores
La última vez que fue anfitriona de Juegos Olímpicos, en 1948, Londres no invitó a la competencia a Alemania y a Japón, las potencias derrotadas en la Segunda Guerra Mundial. El presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), el sueco Sigfrid Edstrom, escribió enojado a Lord Burghley, sexto marqués de Exeter, secretario general del Comité Organizador de los Juegos del 48: "Me sorprende vuestra actitud. La guerra terminó hace tres años y nosotros, gente del deporte, deberíamos mostrarle el camino a la diplomacia". Londres no se conmovió. Al conde Michimasa Soyesima, miembro japonés del COI, le recordaron que ningún ciudadano podía abandonar Japón bajo las reglas de la Ocupación. Tampoco hubo perdón para Alemania. Miles de soldados nazis permanecían en Londres como prisioneros de guerra. Fueron mano de obra en la construcción de rutas. Al prisionero Helmut Bantz, que ganaría el oro olímpico en Melbourne 56, le tocó una tarea más agradable: entrenó al equipo británico de gimnasia. El duque de Mecklenburg, miembro alemán del COI, recibió en cambio un no rotundo. Sucedió hace 64 años. Londres, que será otra vez sede olímpica a partir de julio próximo, dice ahora junto con el COI que "la política no debe intervenir en los Juegos".




La política, es obvio, jamás estuvo fuera de los Juegos. Astilo de Crotona, campeón en las carreras de carros en los años 484 y 480 a.C., era publicidad para el tirano Gelón, de Siracusa, que lo había contratado. Un estadista más democrático como Alcibíades usó sus triunfos para ganarse la confianza de los atenienses. Los primeros Juegos de la era moderna, en Atenas 1896, que Francia amenazó boicotear, sólo pudieron realizarse gracias a un oportuno cambio de gobierno en la empobrecida Grecia y a las ambiciones políticas del príncipe Constantino. El primer conflicto netamente político estalló en los Juegos de Estocolmo 1912, cuando las monarquías aliadas del imperio austrohúngaro por un lado y Rusia por el otro impusieron sus banderas ante triunfos de atletas de las anexionadas Bohemia y Finlandia. En la siguiente edición de Amberes 1920, a pedido británico, no fueron invitadas las potencias derrotadas en la Primera Guerra Mundial: Alemania, Austria, Bulgaria, Hungría, Turquía, Rumania y Polonia. París, por orden del Barón de Coubertin, organizó otra vez los Juegos en 1924. No invitó a Alemania. La edición de Los Angeles 1932 impuso la ejecución de los himnos para los atletas vencedores. Y la de Berlín 36, se sabe, fue un festival ario. El COI atribuyó a "maniobras de judíos y comunistas" las primeras denuncias sobre el nazismo y los reclamos para sacarle la sede a Berlín. Jamás se arrepintió del regalo que hizo a Hitler.



Los Juegos de Londres 48, los primeros en paz tras la Segunda Guerra Mundial, mantuvieron el recorrido de la antorcha olímpica, pese a que el rito había sido iniciado por la Alemania nazi. No fue fácil. Grecia, punto de salida de la antorcha, estaba en guerra civil. El gobierno inglés, que iniciaba la nacionalización del ferrocarril, gas, electricidad, carbón y acero y creaba el Servicio Nacional de Salud, impuso unos Juegos austeros. Delegaciones extranjeras llevaron sus comidas y hasta sus toallas. Los Juegos tuvieron un presupuesto, a dinero de hoy, de 2,2 millones de libras. La BBC pagó 1000 libras por derechos de transmisión. Cada patrocinador, de Coca-Cola a Guinness, aportó 250 libras. La prensa era crítica. El cricket y las carreras de perros recibían casi más atención que la preparación de los Juegos. "Lo importante en los Juegos -decía una inscripción en Wembley el día de la inauguración- no es ganar sino competir. Lo esencial en la vida no es conquistar, sino pelear bien." El rey Jorge VI no tartamudeó al pronunciar el breve discurso de apertura, ante más de 80.000 personas. Estaba rodeado de varios de los mismos dirigentes del COI que doce años antes compartían palco con Hitler, incluido el estadounidense Avery Brundage, que, según cuenta Janie Hampton en el libro The Austerity Olympics, seguía enviándoles comida a los jerarcas nazis condenados en Nuremberg. Ese mismo estadio de Wembley saludó el 7 de agosto al ganador del maratón, el argentino Delfo Cabrera, un humilde bombero del pueblo santafecino de Armstrong, a quien Juan Domingo Perón premió con una casa en Sarandí. El regalo equivalía a "profesionalismo". No lo dijo el COI de Brundage. Sí los golpistas de la Revolución Libertadora de 1955.



Los boicots iniciados en los Juegos de Melbourne 56 y agudizados en Moscú 80 y Los Angeles 84, la matanza de atletas israelíes en Munich 72 y la sede asignada a Pekín en 2008 fueron episodios políticos que también marcaron al deporte olímpico. Pero hay una imagen que prevalece por sobre todas: el podio del Black Power de México 68 que costó la expulsión de por vida a los atletas estadounidenses John Carlos y Tommie Smith. El mismo COI que nada había dicho sobre los saludos nazis y fascistas de Juegos previos sí consideró "político" el puño enguantado del "Poder Negro". Seis meses antes había sido asesinado Martin Luther King. ¿Temerá el deporte olímpico una rebeldía similar para Londres 2012? La Argentina provocó problemas al COI desde su mismo origen. Los dos primeros miembros expulsados del COI son argentinos. A José Benjamín Zubiaur, un notable educador y abogado, miembro fundador en 1894, el COI de aristócratas lo echó en 1907 porque el entrerriano, sin fortuna personal, no viajaba a las reuniones en Europa. Su sucesor, Manuel Quintana, hijo del presidente homónimo y residente en París, duró apenas tres años. El COI lo echó porque la Argentina desoyó advertencias y organizó en 1910 los "Juegos del Centenario", una marca que el olimpismo ya consideraba exclusiva. El COI que estos días advirtió a la Argentina por el spot de Malvinas ya no tiene a los condes y príncipes de los orígenes. Tampoco al ex ministro franquista Juan Antonio Samaranch. Cuenta, sí, con un único "miembro de honor": Henry Kissinger.



El comercial de Malvinas difundido por el gobierno argentino, "manipulación nazi", según dramatizaron algunos críticos locales, tiene su complejidad. Fue hecho por una agencia (Young & Rubicam) cuya casa central (WPP) es inglesa y cuyo titular (Martin Sorrell) es un Sir que trabajó para Margaret Thatcher y ahora defiende a Rupert Murdoch, uno de sus principales clientes. La filmación, sin permiso oficial, fue realizada por la misma gente que produjo en 1999 una película polémica. Un porteño mago y comediante, obviamente canchero, viaja a Malvinas con una cámara oculta, dispuesto a embarazar kelpers para que al menos en veinte años la mitad de la población de las islas tenga ascendencia argentina. La infantil sátira se llamó Fuckland, Tierra del sexo, traduce Wikipedia, con excesiva ingenuidad. Fernando Zylberberg, veterano del seleccionado masculino de hockey sobre césped que cobró dinero y reivindicó el comercial en el que corre tipo Rocky por Puerto Stanley, trabaja a su vez en estructuras del gobierno de la ciudad de Buenos Aires.



Ciudadanos ingleses se indignaron porque Zylberberg pisó en su carrera un monumento homenaje a los soldados ingleses fallecidos en la Primera Guerra Mundial. Piden por las redes sociales que la Argentina sea excluida de los Juegos. O que no se le conceda la visa a Zylberberg, sin saber que el jugador, en realidad, dista de tener confirmada su convocatoria a un tercer Juego Olímpico. Sí tiene boleto confirmado la taekwondista Carola Malvina López, que lleva ese nombre porque nació en plena guerra de 1982. En 1948, los ingleses se sorprendieron por los besos que se daban los argentinos tras el triunfo del boxeador Pascual Pérez. "Se dieron más besos que un musical de Hollywood", escribió un diario. Más que besos, ahora temen un podio con reclamo malvinense. Pero Inglaterra, a la que la Argentina ya no sabe cómo pedirle que acepte la resolución de las Naciones Unidas y dialogue sobre las Malvinas, no sabe que ese podio es una posibilidad bastante lejana. Los atletas viven los Juegos, sean en Londres o Praga, como un punto culminante para el que llevan años preparándose. Son actores centrales del juego olímpico. Pero actores de reparto en el juego político. Viajarán cargados de ilusiones. Con una inversión económica récord para el deporte olímpico argentino en las últimas décadas. Pero, paradójicamente, irán también con la dolorosa certeza de que, esta vez, ganar alguna medalla en Londres será casi milagroso.
 
Fuente: http://canchallena.lanacion.com.ar/1471714-fuckland
 

Acción anti crisis en Frankfurt

¡Días Europeos de Acción en Frankfurt! 16-19 de mayo, 2012

ATTAC

¿Ahorrando al máximo a costa de Europa? ¡No mientras nosotros estemos aquí para impedirlo!

17 de mayo: Campamento

18 de mayo: Bloqueo

19 de mayo: Manifestación internacional

Días de acción a nivel local: 12 de mayo

Las terapias de choque neoliberales están destrozando Europa

Los desastrosos efectos de la terapia para la crisis de Europa se pueden apreciar descaradamente en Grecia y Portugal. No obstante, políticas similares se están implementando en todos los países de la UE. Y por si esto no fuera suficiente, el “pacto fiscal” tiene como objetivo hacer de la terapia de choque la política de elección de forma indefinida. Esto acentuará la orientación neoliberal de la UE, limitará todavía más la soberanía de los parlamentos nacionales y minará cada vez más la democracia. Al autorizar esta transformación de Europa, los gobiernos de la Unión Europea están jugando con fuego. Acaban con la posibilidad de avanzar hacia una Europa de solidaridad y democracia.

Una vez más, el gobierno alemán está ocupado tratando de dar la impresión de que Alemania está creciendo y que la crisis es un problema ajeno. Mientras tanto, la crisis europea está a punto de infectar a la economía mundial. Como país que depende muchísimo de otros mercados en el mundo, será muy difícil que Alemania escape de la crisis global. Un aumento del número de desempleados, salarios más bajos y recortes sociales acabarán por afectar también a Alemania.

Por estas razones queremos decir alto y claro: ¡no lo permitiremos!

No vamos a aceptar estas políticas que son un desastre. Formaremos parte de una amplia alianza de movimientos y, junto con un gran número de personas de otros países europeos, vamos a llevar a cabo protestas justo en el centro financiero de Frankfurt. Las sedes de muchos bancos internacionales y empresas se encuentran aquí, entre las cuales está principalmente el BCE, que es uno de los ejes clave de las políticas dominantes de la UE.

El 17 de mayo, activistas de diferentes tendencias políticas, entre los que se incluyen personas que pertenecen a Attac, ocuparán las plazas centrales de la ciudad para que la gente pueda debatir e intercambiar ideas. El 18 de mayo los activistas bloquearán las operaciones comerciales del BCE Frankfurt para manifestar su indignación con las políticas de la Troika. El 19 de mayo, nos reuniremos para llevar a cabo una gran manifestación que permitirá que se llegue a conocer la base de las protestas.

Los días de manifestaciones en Frankfurt tendrán lugar justo después del Día Europeo de Acción el 12 de mayo y del aniversario de la primera asamblea en Madrid

¡Únete a las manifestaciones!

¡Pedimos una Europa democrática y justa socialmente!

¡Reduzcamos la deuda!

Las auditorías de las deudas han de clarificar, en primer lugar, cómo se produjeron las deudas públicas. Después de evaluar su legitimidad, se necesitará trabajar en recomendaciones para decidir cómo se afrontan las deudas. El proceso debe garantizar que los ahorros y los fondos de pensión de los trabajadores son seguros, y al mismo tiempo se han de cancelar los intereses y las demandas de pagos de los ricos, los bancos y los fondos de inversión libres y de las empresas.



¡Repartamos la riqueza!

Ya es hora de que aquellos que se beneficiaron de la crisis paguen por ello cómo corresponde. Los ingresos públicos han de aumentar, mientras que las riquezas privadas se han de repartir. Para ello, serán necesarios impuestos más elevados en las rentas más altas y para los ricos, así como un impuesto para las operaciones financieras. Los beneficios que se obtengan a raíz de estas operaciones se utilizarán para luchar contra la pobreza, el calentamiento global y para establecer el punto de partida de unos estándares sociales a nivel mundial.



¡Pongamos a los bancos en su sitio!

Se han de nacionalizar los bancos rescatados con dinero público y luego han de ser sometidos al escrutinio público. Aquellos bancos que se consideren demasiado grandes como para no superar la situación tendrán que cerrarse.



¡Luchemos por la democracia!

El dominio de los mercados financieros ha provocado que los procesos democráticos no sean eficaces. La abrumadora influencia de los lobbies financieros tiene que ser transparente y también debe limitarse. Para superar la polarización social, tenemos que dar nuestro apoyo a una Europa que aboga por la democracia y la solidaridad.



¡No es ninguna tontería! ¡Protestemos ahora!

· ¡Dale tu apoyo a Attac! Únete a las manifestaciones y haz un donativo.

· ¡Participa en los actos de movilización!

· ¡Asiste a las reuniones informativas!

Para más información y descargarte los materiales, visita www.attac.de/eurokrisk
 y http://www.european-resistance.org/


miércoles, 16 de mayo de 2012

Plutonomía y precariado: el declive de la economía estadounidense


Noam Chomsky
TomDispatch


El movimiento “Ocupemos” ha experimentado un desarrollo estimulante. Hasta donde mi memoria alcanza, no ha habido nunca nada parecido. Si consigue reforzar sus lazos y las asociaciones que se han creado en estos meses a lo largo del oscuro periodo que se avecina –no habrá victoria rápida– podría protagonizar un momento decisivo en la historia de los Estados Unidos.
La singularidad de este movimiento no debería sorprender. Después de todo, vivimos una época inédita, que arranca en 1970 y que ha supuesto un auténtico punto de inflexión en la historia de los Estados Unidos. Durante siglos, desde sus inicios como país, fueron una sociedad en desarrollo. Que no lo fueran siempre en la dirección correcta es otra historia. Pero en términos generales, el progreso supuso riqueza, industrialización, desarrollo y esperanza. Existía una expectativa más o menos amplia de que esto seguiría siendo así. Y lo fue, incluso en los tiempos más oscuros.
Tengo edad suficiente para recordar la Gran Depresión. A mediados de los años 30, la situación era objetivamente más dura que la actual. El ánimo, sin embargo, era otro. Había una sensación generalizada de que saldríamos adelante. Incluso la gente sin empleo, entre los que se contaban algunos parientes míos, pensaba que las cosas mejorarían. Existía un movimiento sindical militante, especialmente en el ámbito del Congreso de Organizaciones Industriales. Y se comenzaban a producir huelgas con ocupación de fábricas que aterrorizaban al mundo empresarial –basta consultar la prensa de la época-. Una ocupación, de hecho, es el paso previo a la autogestión de las empresas. Un tema, dicho sea de paso, que está bastante presente en la agenda actual. También la legislación del New Deal comenzaba a ver la luz a resultas de la presión popular. A pesar de que los tiempos eran duros, había una sensación, como señalaba antes, de que se acabaría por “salir de la crisis”.
Hoy las cosas son diferentes. Entre buena parte de la población de los Estados Unidos reina una marcada falta de esperanza que a veces se convierte en desesperación. Diría que esta realidad es bastante nueva en la historia norteamericana. Y tiene, desde luego, una base objetiva.

La clase trabajadora

En los años 30’ del siglo pasado los trabajadores desempleados podían pensar que recuperarían sus puestos de trabajo. Actualmente, con un nivel de paro similar al existente durante la Depresión, es improbable, si la tendencia persiste, que un trabajador manufacturero vaya a recuperar el suyo. El cambio tuvo lugar hacia 1970 y obedece a muchas razones. Un factor clave, bien analizado por el historiador económico Robert Brenner, fue la caída del beneficio en el sector manufacturero. Pero también hubo otros. La reversión, por ejemplo, de varios siglos de industrialización y desarrollo. Por supuesto, la producción de manufacturas continuó del otro lado del océano, pero en perjuicio, y no en beneficio, de las personas trabajadoras. Junto a estos cambios, se produjo un desplazamiento significativo de la economía del ámbito productivo –de cosas que la gente necesitara o pudiera usar- al de la manipulación financiera. Fue entonces, en efecto, cuando la financiarización de la economía comenzó a extenderse.

Los bancos
Antes de 1970, los bancos eran bancos. Hacían lo que se espera que un banco haga en una economía capitalista: tomar fondos no utilizados de una cuenta bancaria, por ejemplo, y darles una finalidad potencialmente útil como ayudar a una familia a que se compre una casa o a que envíe a su hijo a la escuela. Esto cambió de forma dramática en los setenta. Hasta entonces, y desde la Gran Depresión, no había habido crisis financieras. Los años cincuenta y sesenta fueron un periodo de gran crecimiento, el más alto en la historia de los Estados Unidos y posiblemente en la historia económica. Y fue igualitario. Al quintil más bajo de la sociedad le fue tan bien como al más alto. Mucha gente accedió a formas de vida más razonables –de “clase media”, como se llamó aquí, de “clase trabajadora”, en otros países–. Los sesenta, por su parte, aceleraron el proceso. Tras una década un tanto sombría, el activismo de aquellos años civilizó el país de forma muchas veces duradera. Con la llegada de los setenta, se produjeron una serie de cambios abruptos y profundos: desindustrialización, deslocalización de la producción y un mayor protagonismo de las instituciones financieras, que crecieron enormemente. Yo diría que entre los años cincuenta y sesenta se produjo un fuerte desarrollo de lo que décadas después se conocería como economía de alta tecnología: computadores, Internet y revolución de las tecnologías de la información, que se desarrollaron sustancialmente en el sector estatal. Estos cambios generaron un círculo vicioso. Condujeron a una creciente concentración de riqueza en manos del sector financiero, pero no beneficiaron a la economía (más bien la perjudicaron, al igual que a la sociedad).

Política y dinero

La concentración de riqueza trajo consigo una mayor concentración de poder político. Y la concentración de poder político dio lugar a una legislación que intensificaría y aceleraría el ciclo. Esta legislación, bipartidista en lo esencial, comportó la introducción de nuevas políticas fiscales, así como de medidas desreguladoras del gobierno de las empresas. Junto a este proceso, se produjo un aumento importante del coste de las elecciones, lo que hundió aún más a los partidos políticos en los bolsillos del sector empresarial.
Los partidos, en realidad, comenzaron a degradarse por diferentes vías. Si una persona aspiraba a un puesto en el Congreso, como la presidencia de una comisión, lo normal era que lo obtuviera a partir de su experiencia y capacidad personal. En solo un par de años, tuvieron que comenzar a contribuir a los fondos del partido para lograrlo, un tema bien estudiado por gente como Tom Ferguson. Esto, como decía, aumentó la dependencia de los partidos del sector empresarial (y sobre todo, del sector financiero).
Este ciclo acabó con una tremenda concentración de riqueza, básicamente en manos del primer uno por ciento de la población. Mientras tanto, se abrió un período de estancamiento e incluso de decadencia para la mayoría de la gente. Algunos salieron adelante, pero a través de medios artificiales como la extensión de la jornada de trabajo, el recurso al crédito y al sobreendeudamiento o la apuesta por inversiones especulativas como las que condujeron a la reciente burbuja inmobiliaria. Muy pronto, la jornada laboral acabó por ser más larga en Estados Unidos que en países industrializados como Japón o que otros en Europa. Lo que se produjo, en definitiva, fue un período de estancamiento y de declive para la mayoría unido a una aguda concentración de riqueza. El sistema político comenzó así a disolverse.
Siempre ha existido una brecha entre la política institucional y la voluntad popular. Ahora, sin embargo, ha crecido de manera astronómica. Constatarlo no es difícil. Basta ver lo que está ocurriendo con el gran tema que ocupa a Washington: el déficit. El gran público, con razón, piensa que el déficit no es la cuestión principal. Y en verdad no lo es. La cuestión importante es la falta de empleo. Hay una comisión sobre el déficit pero no una sobre el desempleo. Por lo que respecta al déficit, el gran público tiene su posición. Las encuestas lo atestiguan. De forma clara, la gente apoya una mayor presión fiscal sobre los ricos, la reversión de la tendencia regresiva de estos años y la preservación de ciertas prestaciones sociales. Las conclusiones de la comisión sobre el déficit seguramente dirán lo contrario. El movimiento de ocupación podría proporcionar una base material para tratar de neutralizar este puñal que apunta al corazón del país.

Plutonomía y precariado

Para el grueso de la población –el 99%, según el movimiento Ocupemos– estos tiempos han sido especialmente duros, y la situación podría ir a peor. Podríamos asistir, de hecho, a un período de declive irreversible. Para el 1% -e incluso menos, el 0,1%- todo va bien. Son más ricos que nunca, más poderosos que nunca y controlan el sistema político, de espaldas a la mayoría. Si nada se lo impide, ¿por qué no continuar así?
Tomemos el caso de Citigroup. Durante décadas, ha sido uno de los bancos de inversión más corruptos. Sin embargo, ha sido rescatado una y otra vez con dinero de los contribuyentes. Primero con Reagan y ahora nuevamente. No incidiré aquí en el tema de la corrupción, pero es bastante alucinante. En 2005, Citigroup sacó unos folletos para inversores bajo el título: “Plutonomía: comprar lujo, explicar los desequilibrios globales”. Los folletos animaban a los inversores a colocar dinero en un “índice de plutonomía”. “El mundo –anunciaban- se está dividiendo en dos bloques: la plutonomía y el resto”.
La noción de plutonomía apela a los ricos, a los que compran bienes de lujo y todo lo que esto conlleva. Los folletos sugerían que la inclusión en el “índice de plutonomía” contribuiría a mejorar los rendimientos de los mercados financieros. El resto bien podía fastidiarse. No importaba. En realidad, no eran necesarios. Estaban allí para sostener a un Estado poderoso, que rescataría a los ricos en caso de que se metieran en problemas. Ahora, estos sectores suelen denominarse “precariado” –gente que vive una existencia precaria en la periferia de la sociedad–. Solo que cada vez es menos periférica. Se está volviendo una parte sustancial de la sociedad norteamericana y del mundo. Y los ricos no lo ven tan mal.
Por ejemplo, el ex presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, llegó a ir al Congreso, durante la gestión de Clinton, a explicar las maravillas del gran modelo económico que tenía el honor de supervisar. Fue poco antes del estallido del crack en el que tuvo una responsabilidad clarísima. Todavía se le llamaba “San Alan” y los economistas profesionales no dudaban en describirlo como uno de los más grandes. Dijo que gran parte del éxito económico tenía que ver con la “creciente inseguridad laboral”. Si los trabajadores carecen de seguridad, si forman parte del precariado, si viven vidas precarias, renunciarán a sus demandas. No intentarán conseguir mejores salarios o mejores prestaciones. Resultarán superfluos y será fácil librarse de ellos. Esto es lo que, técnicamente hablando, Greenspan llamaba una economía “saludable”. Y era elogiado y enormemente admirado por ello.
La cosa, pues, está así: el mundo se está dividiendo en plutonomía y precariado –el 1 y el 99 por ciento, en la imagen propagada por el movimiento Ocupemos. No se trata de números exactos, pero la imagen es correcta. Ahora, es la plutonomía quien tiene la iniciativa y podría seguir siendo así. Si ocurre, la regresión histórica que comenzó en los años setenta del siglo pasado podría resultar irreversible. Todo indica que vamos en esa dirección. El movimiento Ocupemos es la primera y más grande reacción popular a esta ofensiva. Podría neutralizarla. Pero para ello es menester asumir que la lucha será larga y difícil. No se obtendrán victorias de la noche a la mañana. Hace falta crear estructuras nuevas, sostenibles, que ayuden a atravesar estos tiempos difíciles y a obtener triunfos mayores. Hay un sinnúmero de cosas, de hecho, que podrían hacerse.

Hacia un movimiento de ocupación de los trabajadores

Ya lo mencioné antes. En los años treinta del siglo pasado, las huelgas con ocupación de los lugares de trabajo eran unas de las acciones más efectivas del movimiento obrero. La razón era sencilla: se trataba del paso previo a la toma de las fábricas. En los años setenta, cuando el nuevo clima de contrarreforma comenzaba a instalarse, todavía pasaban cosas importantes. En 1977, por ejemplo, la empresa US Steel decidió cerrar una de sus sucursales en Youngstown, Ohio. En lugar de marcharse, simplemente, los trabajadores y la comunidad se propusieron unirse y comprarla a los propietarios para luego convertirla en una empresa autogestionada. No ganaron. Pero de haber conseguido el suficiente apoyo popular, probablemente lo habrían hecho. Gar Alperovitz y Staufhton Lynd, los abogados de los trabajadores, han analizado con detalle esta cuestión. Se trató, en suma, de una victoria parcial. Perdieron, pero generaron otras iniciativas. Esto explica que hoy, a lo largo de Ohio y de muchos otros sitios, hayan surgido cientos, quizás miles de empresas de propiedad comunitaria, no siempre pequeñas, que podrían convertirse en autogestionadas. Y esta sí es una buena base para una revolución real.
Algo similar pasó en la periferia de Boston hace aproximadamente un año. Una multinacional decidió cerrar una instalación rentable que producía manufacturas con alta tecnología. Evidentemente, para ellos no era lo suficientemente rentable. Los trabajadores y los sindicatos ofrecieron comprarla y gestionarla por sí mismos. La multinacional se negó, probablemente por consciencia de clase. Creo que no les hace ninguna gracia que este tipo de cosas pueda ocurrir. Si hubiera habido suficiente apoyo popular, algo similar al actual movimiento de ocupación de las calles, posiblemente habrían tenido éxito.
Y no es el único proceso de este tipo que está teniendo lugar. De hecho, se han producido algunos con una entidad mayor. No hace mucho, el presidente Barack Obama tomó el control estatal de la industria automotriz, la propiedad de la cual estaba básicamente en manos de una miríada de accionistas. Tenía varias posibilidades. Pero escogió esta: reflotarla con el objetivo de devolverla a sus dueños, o a un tipo similar de propiedad que mantuviera su estatus tradicional. Otra posibilidad era entregarla a los trabajadores, estableciendo las bases de un sistema industrial autogestionado que produjera cosas necesarias para la gente. Son muchas, de hecho, las cosas que necesitamos. Todos saben o deberían saber que los Estados Unidos tienen un enorme atraso en materia de transporte de alta velocidad. Es una cuestión seria, que no sólo afecta la manera en que la gente vive, sino también la economía. Tengo una historia personal al respecto. Hace unos meses, tuve que dar un par de charlas en Francia. Había que tomar un tren desde Avignon, al sur, hasta el aeropuerto Charles de Gaulle, en París. La distancia es la misma que hay entre Washington DC y Boston. Tardé dos horas. No sé si han tomado el tren que va de Washington a Boston. Opera a la misma velocidad que hace sesenta años, cuando mi mujer y yo nos subimos por primera vez. Es un escándalo.
Nada impide hacer en los Estados Unidos lo que se hace en Europa. Existe la capacidad y una fuerza de trabajo cualificada. Haría falta algo más de apoyo popular, pero el impacto en la economía sería notable. El asunto, sin embargo, es aún más surrealista. Al tiempo que desechaba esta opción, la administración Obama envió a su secretario de transportes a España para conseguir contratos en materia de trenes de alta velocidad. Esto se podría haber hecho en el cinturón industrial del norte de los Estados Unidos, pero ha sido desmantelado. No son, pues, razones económicas las que impiden desarrollar un sistema ferroviario robusto. Son razones de clase, que reflejan la debilidad de la movilización popular.

Cambio climático y armas nucleares

Hasta aquí me he limitado a las cuestiones domésticas, pero hay dos desarrollos peligrosos en el ámbito internacional, una suerte de sombra que planea sobre todo lo el análisis. Por primera vez en la historia de la humanidad, hay amenazas reales a la supervivencia digna de las especies.
Una de ellas nos ha estado rondando desde 1945. Es una especie de milagro que la hayamos sorteado. Es la amenaza de la guerra nuclear, de las armas nucleares. Aunque no se habla mucho de ello, esta amenaza no ha dejado de crecer con el gobierno actual y sus aliados. Y hay que hacer algo antes de que estemos en problemas serios.
La otra amenaza, por supuesto, es la catástrofe ambiental. Prácticamente todos los países en el mundo están tratando de hacer algo al respecto, aunque sea de manera vacilante. Los Estados Unidos también, pero para acelerar la amenaza. Son el único país de los grandes que no ha hecho nada constructivo para proteger el medio ambiente, que ni siquiera se ha subido al tren. Es más, en cierta medida, lo están empujando hacia atrás. Todo esto está ligado a la existencia de un gigantesco sistema de propaganda que el mundo de los negocios despliega con orgullo y desfachatez con el objetivo de convencer a la gente de que el cambio climático es una patraña de los progres “¿Por qué hacer caso a estos científicos?”.
Estamos viviendo una auténtica regresión a tiempos muy oscuros. Y no lo digo en broma. De hecho, si se piensa que esto está pasando en el país más poderoso y rico de la historia, la catástrofe parece inevitable. En una generación o dos, cualquier otra cosa de la que hablemos carecerá de importancia. Hay que hacer algo, pues, y hacerlo pronto, con dedicación y de manera sostenible. No será sencillo. Habrá, por descontado, obstáculos, dificultades, fracasos. Es más: si el espíritu surgido el año pasado, aquí y en otros rincones del mundo, no crece y consigue convertirse en una fuerza de peso en el mundo social y político, las posibilidades de un futuro digno no serán muy grandes.

Noam Chomsky es profesor emérito del Departamento de Lingüística y Filosofía del MIT. Universalmente reconocido como renovador de la lingüística contemporánea, es el autor vivo más citado, el intelectual público más destacado de nuestro tiempo y una figura política emblemática de la resistencia antiimperialista mundial.

Fuente: http://www.tomdispatch.com/post/175539/tomgram%3A_noam_chomsky%2C_a_rebellious_world_or_a_new_dark_age/#more




Traducción para www.sinpermiso.info: Gerardo Pisarello

15M, la izquierda y aquellos maravillosos años



Franz Biberkopff
Indymedia Madrid


Casi todas las teorías de la conspiración sobre el 15M me las leí en el primer mes del movimiento, hace un año. Lo cierto es que estoy de acuerdo en un tema con todas ellas: el 15M se ha cargado a la izquierda de toda la vida, a la radical y a la reformista, esa que precisamente llevaba "toda la vida" a años luz de la gente. Y me parece bien. De repente, así, de un día para otro, esa gente ha salido a la calle y se ha hecho cargo de gestionar la política y su vida sin pedirles permiso. Eso me parece estupendo, es realmente revolucionario. La gente ha salido con otro "programa" centrado en la denuncia de la banca, las lacras del neoliberalismo, la farsa de la democracia, el tema de la vivienda, de la sanidad, de la educación, de la autogestión, del apoyo mutuo, ¡de la revolución! La "izquierda" no sabía siquiera que existieran cientos de miles de personas que pensaran por sí mismas, que "de facto" fueran anticapitalistas por su praxis más que por su discurso formal... y alucinó, o mejor dicho, en las semanas posteriores al 15M entró en estado de shock. Y ante la falta de explicaciones (que hubieran dado fe de su propio fracaso histórico) buscó en el cubo de la basura donde encontró un par de currículums sospechosos y los aireó como si fueran la prueba incuestionable de que el 15M era un montaje con mando a distancia (algo muy propio de ministros del interior y también del stalinismo). Yo no me esperaba otra cosa de cierta gente y de ciertos grupos, la verdad sea dicha.
Recuerdo la primera Asamblea de Arganzuela y a los cansinos de La Traba de Legazpi sin poder disimular su desconfianza ante la reunión espontánea de más de 1800 personas en el parque. Y no me olvidaré nunca de todas las burradas que se publicaron en La Haine y en Kaos en la Red sobre el 15M como experimento "del poder". O a un nota de un "Ateneo Republicano" deseando abiertamente el fracaso del movimiento. O a un tal Marat, que desde su blog llegó a convocar una concentración CONTRA el 15M, un domingo, en Tirso de Molina.
Hace un año todas estas corrientes de "izquierda radical" (entre las que habría que incluir al antifascismo tribuurbanista, a las diferentes corrientes rojas y demás grupúsculos de la galaxia marxista-leninista y del frente de liberación de judea) estaban en pleno proceso de descomposición. A pesar de ello, desvinculados de la realidad, muy lejos de la gente, se sentían cómodos en su micromundo de micromanifestaciones, microcharlas, microfiestas, microwebs, microcolectivos y microimpacto en la sociedad. Llegó el 15M y como un huracán ventiló el aire enrarecido y el tabernáculo en el que se había convertido el "anticapitalismo" madrileño.
Hoy veo en las Asambleas y en las Comisiones del 15M decenas, por no decir cientos de "cuadros" (por utilizar la vieja jerga), gente preparadísima, inteligente hasta decir basta, valiente, que en un año ha enriquecido su experiencia y conocimiento político sobre la realidad de tal forma que un viejo militante de la "izquierda dura" no habría sido capaz de conseguir a lo largo de una década. Porque esa era precisamente una de las señas de identidad de nuestros viejos revolucionarios: su incapacidad para aprender, para ampliar y enriquecer su discurso y sobre todo su explicación acerca de lo que pasa a su alrededor, a dos palmos de su cara. Las cosas sólo sucedieron una sola vez en sus textos sagrados, nunca en el mundo real, demasiado complejo y escurridizo para su "ciencia política". Pegados como una mosca a un pegote de miel, llevaban años recitando los mismos salmos al tiempo que su mundo, el mundo, se derrumbaba delante de sus narices. Mientras una generación de decenas de miles de activistas se preparaba para tomar las calles, ellos vivían encerrados en sus locales y sus tabernas, convencidos, empeñados en que nada cambiase, en que todo siguiera siendo igual para que su mundo y su forma de vida se mantuviera intacta. Sin saberlo eran (y lo siguen siendo hoy) conservadores, y lo demostraron con su reacción de rechazo al cambio, al nuevo movimiento. Su apuesta fue aferrarse a lo ya conocido, a lo ya explorado sin arriesgar en la velocidad, la incertidumbre y la vorágine de lo que se ponía en marcha. Su estrategia fue el infundio, la intoxicación, la dudas, airear nombres. Y ahí los tenéis, a un año de la tormenta, fuera de la escena, desaparecidos, outside.
El 15M ha redefinido muchas cosas, la primera de todas el universo político de la vieja guardia. Le ha dado la vuelta como a un calcetín y ha enriquecido la okupación, el feminismo, ha colocado en el centro de la acción política a la desobediencia civil, la ha masificado, la ha dignificado ante millones de personas, ha acabado con la "contrainformación" y la ha sustituido por el enjambre comunicativo (esta vez en serio), ha roto la "clandestinitis" y la ha transformado en visibilidad , ha liquidado el tribuurbanismo y el gueto, ha llevado la rebeldía y la resistencia allí donde nadie había llegado aún. Y por encima de todo ha dado salida de forma racional y creativa a un montón de sentimientos de rechazo al mundo actual, si, al capitalismo, sin recurrir a palabros que matan las ideas y desmovilizan a las personas.
Había miles de personas "como nosotros" pero no las habían visto nunca, no sabían siquiera nada acerca de su existencia. Eso no estaba escrito en sus libros. El día que salieron de una vez todas juntas, a la calle, hace un año, nuestros viejos revolucionarios pensaron que aquello era un espejismo, un montaje, una alucinación; y como le Quijote, arremetieron contra ellas, lanza en ristre. Por suerte ya nada volverá a ser como antes. Ni nostr@s, ni ellos ni nadie.



Fuente: http://madrid.indymedia.org/node/20513

Hasta que las urnas decidan

Ante el fracaso de las negociaciones para conformar un gobierno de coalición tras las elecciones del 6 de mayo, el presidente griego, Karolos Papulias, ordenó, de acuerdo a la Constitución helena, que el magistrado de un alto tribunal dirija el gobierno de transición hasta la realización de nuevos sufragios el 17 de junio. Una de las propuestas que se había manejado era la de la continuidad al gobierno saliente, del exbanquero Lukas Papademos, pero ni él estaba dispuesto ni la propuesta logró el consenso entre los partidos políticos.

"He insistido en la formación de un gobierno completamente neutro y pedí la aplicación del artículo 37 de la Constitución para que el primer ministro sea uno de los tres presidentes de los más altos tribunales. También acordamos con el presidente que el gobierno tuviese pocos miembros", explicó el líder de la pequeña formación centroizquierdista Dimar, Fotis Kuvelis, tras la reunión de las fuerzas políticas con Papulias.
Panayotis Pikrammenos, de 67 años, seré el nuevo primer ministro griego. El jurista desde 1976 ha hecho carrera en el Consejo de Estado, el tribunal supremo griego para asuntos administrativos, del que fue nombrado presidente en 2010. Entre 1992 y 1993, Pikrammenos trabajó como asesor jurídico del entonces primer ministro conservador Konstantinos Mitsotakis, aunque no es militante de ningún partido.
"Espero ser capaz de llevar a cabo mi tarea. Mi gobierno será puramente de transición, pero nadie discute que el país está en un punto crítico", señaló Pikrammenos a los medios locales cuando recibió su nombramiento del presidente.

lunes, 7 de mayo de 2012

La debacle de ND y Pasok pone en riesgo el pacto de recortes en Grecia



Gara/Rebelión

El derechista Nueva Democracia, que ganó las elecciones, y el Pasok, que cayó hasta un tercer puesto, sufrieron una debacle en las legislativas griegas como castigo por su apoyo a los recortes impuestos por la UE y el FMI. Aunque mantienen la mayoría, el nuevo Parlamento se ha llenado de grupos opuestos a los ajustes, entre ellos la coalición de izquierdas Syriza, que es ahora la segunda fuerza del país.
Los dos partidos favorables a los recortes impuestos desde Bruselas, el socialdemócrata Pasok y el derechista Nueva Democracia, que gobiernan Grecia en coalición desde finales de 2011, sufrieron un duro golpe en las elecciones legislativas de ayer.
Nueva Democracia (ND) fue el partido más votado, pero bajó desde el 33% de los votos conseguido en 2009 al 18,8%, mientras el Pasok se hundió del 44% de 2009 a aproximadamente el 13,2%.
Según resultados con el 98,9% escrutado, ND conseguirá 108 de los 300 escaños del Parlamento, gracias a los 50 extra que obtendría como partido más votado, y los socialdemócratas, 41, lo que les deja a un paso de la mayoría absoluta que significarían 151 escaños.
Su debacle se vio acompañada del ascenso de la coalición de izquierdas Syriza, que se ha convertido en la segunda fuerza en el Parlamento griego, con algo más de medio centenar de escaños (52).
Syriza es muy crítico con los planes de austeridad y superó el 16% de los votos. Hasta ahora era la cuarta fuerza parlamentaria por detrás de los comunistas. Demanda la supresión del pago de la deuda, la quita de una parte de la deuda pública e introducir una cláusula que garantice el crecimiento en el pacto con la Unión Europea y el FMI.
Además, por primera vez entrará en la Cámara el partido neonazi Chryssi Avghi (Amanecer Dorado). Aunque contará con menos de una veintena de diputados ha pasado de ser un grupo casi clandestino, conocido por agresiones a inmigrantes, y que tenía el 0,29% de los votos a casi el 7%. Solo hace una semana su líder afirmaba «estamos fuera del sistema político». Ayer mismo, militantes de izquierda denunciaron intimidaciones por parte de un grupo de miembros de Amanecer Dorado en seis colegios electorales de Atenas.
El hundimiento de los dos únicos partidos que han firmado con la Unión Europea un compromiso para aplicar política de recortes y reformas a cambio de préstamos para poder hacer frente a los acreedores del país les ha puesto más difícil formar un Ejecutivo que siga adelante por la vía de los ajuste y el Pasok ha descartado seguir manteniendo un ejecutivo solo con Nueva Democracia.
La campaña electoral ha estado dominada por el rechazo a la política de austeridad que ha supuesto un grave deterioro del nivel de vida de los griegos desde 2010.

Izquierda

En total, el bloque de izquierdas opuesto a los recortes casi llega a la tercera parte de los votos, teniendo en cuenta la ligera progresión del Partido Comunista (KKE), con el 8,47%, y un resultado del 6,1% de Izquierda Democrática (escisión de Syriza). Radicalmente hostil a los recortes y al modelo económico, y partidarios de una salida del euro, los comunistas mejoran su resultado de 2009, pero se han visto superados por el Syriza en la izquierda y en la derecha por los Griegos Independientes, partido disidente de Nueva Democracia. Así, el bloque de derechas que rechaza los planes de austeridad de la UE y el FMI, llega al 17%, entre los Griegos Independientes (10,6%) y el neonazi Chryssi Avghi.
En contraste con el voto de castigo, un sondeo del instituto GPO indicó que el 61,3% de los griegos es favorable a la formación de una coalición gubernamental. Para llevar a cabo esta alianza, Nueva Democracia y el Pasok podrían volverse hacia Izquierda Democrática, ya que tanto la extrema derecha de Laos, que apoyó durante un tiempo a la coalición como los ecologistas, no llegaron al 3% mínimo para acceder al Parlamento.

El neonazi Amanecer Dorado irrumpe como sexta fuerza

Las legislativas griegas han supuesto la irrupción en el Parlamento del partido ultraderechista Amanecer Dorado, cuyo líder Nikos Mijaloliakos, quién ha puesto en sordina estos últimos meses sus referencias directamente hitlerianas en favor de una clase de nacionalsocialismo al griego, prometió que la «resistencia nacional» seguirá combatiendo a los partidos que apoyan el rescate internacional a Grecia «dentro y fuera del Parlamento». «Temednos, que ya llegamos», proclamó. De ser un partido casi clandestino ha pasado a convertirse en la sexta fuerza política con 21 de los 300 parlamentarios, suficientes para contar con grupo parlamentario propio. Amanecer Dorado, cuyo símbolo recuerda a la cruz gamada, ha ganando terreno a costa de la crisis y sus militantes no dudan en exponer públicamente sus ideas xenófobas calificando a los inmigrantes de «escoria humana». Fundado en 1993 por el exoficial del Ejército griego Nikolaos Mijaloliakos, el partido mantiene vínculos con otros movimientos neonazis europeos y, según denuncias de la prensa y políticos griegos, con elementos de la Junta Militar depuesta en 1974 y de la actual Policía.



Fuente: http://www.gara.net/paperezkoa/20120507/339309/es/La-debacle-ND-Pasok-pone-riesgo-pacto-recortes-Grecia

François Hollande ganó a Nicolás Sarkozy en la segunda vuelta de las presidenciales

François Hollande ganó a Nicolás Sarkozy en la segunda vuelta de las presidenciales

Eduardo Febbro
Página 12/La Jornada


Treinta y una rosas después y una frase que marca un rumbo: “La austeridad no puede ser más una fatalidad en Europa”. Tres décadas y un año más separan la victoria del socialista François Mitterrand para la presidencia de la República (mayo de 1981) del triunfo electoral obtenido ayer por François Hollande por 51,67 por ciento contra 48,33 por ciento de los votos. El modelo más refinado del antihéroe derrotó en las urnas a la versión más xenófoba y ultrajante del liberalismo europeo: Nicolas Sarkozy se quedó sin el gran sueño de revalidar su mandato al cabo de una década en el poder, en la cual sus cinco años de presidencia quedaron marcados por la panoplia de sus excesos, las promesas incumplidas, las reformas a medio camino, el desempleo, el desarme del Estado de Bienestar, el personalismo a ultranza, la arrogancia y la violencia racial con la que, de una u otra forma, trató a los extranjeros. Francia cerró anoche una fase y rescató del frondoso bosque liberal a la socialdemocracia europea. París tembló con los bocinazos y los gritos y cantos de alegría que cubrieron la Plaza de la Bastilla. “Sarkozy se acabó”, “La Francia Fuerte es la Francia de Izquierda”, gritaba anoche la populosa juventud que se había congregado en la sede parisiense del Partido Socialista, en la Rue Solferino. La gran mayoría de esos jóvenes sólo habían conocido de la acción política los gobiernos conservadores y la fulgurante agresividad de Sarkozy. Ahora amanecían ante una nueva perspectiva: “El cambio comienza ahora”, dijo el presidente electo en el primer discurso que pronunció desde Tulle (región de Corrèze, centro sur del país), la ciudad de la que fue intendente.

De la mano de un hombre discreto, sin la más lejana sombra de aparatosidad, que jamás ocupó un cargo ministerial y por quien, hace un año, ni sus más fieles partidarios apostaban como presidente de la República, el socialismo francés regresa al poder 24 años después de la última victoria de Mitterrand (1988). El triunfo de Hollande es el resultado de una construcción personal que se plasmó luego de haber pasado once años como primer secretario del PS y otros dos elaborando la plataforma con la que, el año pasado y en medio del marasmo provocado por la caída del ex director gerente del FMI, Dominique Strauss-Kahn (el candidato socialista campeón de los sondeos), François Hollande salió de la nada. “¿Hollande? No, imposible, es un chiste”, decían sus opositores de la derecha y unos cuantos elefantes del Partido Socialista. El les ganó. Apenas electo, en 2007, Nicolas Sarkozy había pedido que al final de su mandato lo juzgaran por dos variables: la tasa de desempleo y la reducción de la pobreza. El juicio cayó en las urnas: hay un millón más de desempleados y varios millones de pobres. Hollande le pidió a la historia otro juicio, el de “dos compromisos mayores, la juventud y la justicia”. El presidente electo dijo anoche que cada una de sus “decisiones se fundará en dos criterios: ¿acaso es justo, es verdaderamente para la juventud?”. La victoria del socialista francés tiene además otra connotación: su llegada al poder rompe la cúpula hegemónica que regenteó Europa en los últimos años, conocida como Merkozy. La pareja compuesta por la canciller alemana Angela Merkel y el presidente Nicolas Sarkozy impuso a Europa una sola vía: la austeridad sin crecimiento como método y disciplina. Hasta que François Hollande llegó con su candidatura, no había otro camino fuera de los ajustes y la restricción del gasto. La vida era eso o la nada. Hollande fue el primer dirigente de la Unión Europea que plantó otra bandera y rechazó la biblia del rigor fiscal sin crecimiento. Y le valió la afrenta de un acuerdo secreto pactado entre Merkel; el primer ministro británico, David Cameron; el presidente del Consejo Italiano, Mario Monti, y el presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, para no recibir a Hollande. Hace dos meses le cerraron la puerta. Ahora deberán colocar la alfombra roja.

El margen de la victoria de Hollande es más estrecho de lo que anunciaron los sondeos. Pero la estrechez no pone en tela de juicio el denso coletazo de la historia. La derecha francesa protagonizó durante la campaña electoral, en particular durante las dos últimas semanas, una alocada carrera hacia la ultraderecha: fronteras, inmigración, seguridad, violento discurso contra los medios y un montón de verborragias ultraderechistas ocuparon los largos discursos de Sarkozy. Hasta último momento, el presidente saliente defendió una Francia amenazada por el mundo, los intercambios comerciales desequilibrados, los flujos migratorios, los sindicalistas y los musulmanes. El concepto de “frontera” fue para Sarkozy el antídoto contra esa masa tóxica que era el resto del planeta. Anoche, en la alocución que pronunció una vez que se conocieron los resultados, Sarkozy dijo: “No logré convencer a una mayoría de franceses. Llevo la responsabilidad de la derrota”. La extrema derecha con la que tanto jugó lo espera en la primera emboscada para desmenuzar el partido UMP y convertirse en la fuerza dominante de la derecha. Los conservadores tienen dos enemigos en su camino: las elecciones legislativas del próximo 10 y 17 de junio y la ultraderecha del Frente Nacional. El enfoque moderado de Hollande quebró la contundente apuesta ultraderechista y populista del presidente. Con ella, Sarkozy pensó sepultar la impopularidad que lo perseguía (60 por ciento) y el evidente fracaso de su gestión. El susurro socialdemócrata del presidente electo tapó la furia liberal. Sarkozy perdió, como en toda disputa electoral, pero perdió sin honor.

Inmensa, colectiva, asombrosamente joven y liberadora, como una bocanada de un perfume renovador, como el fin de una pesadilla, bulliciosa y conmovedora hasta las tripas: la alegría que estalló anoche en toda Francia es indescriptible. Ahora mismo, cuando aún se siente el temblor de la historia que se traga lo que ya casi no está, la gente canta y baila en la Plaza de la Bastilla, corre por las calles con banderas francesas, botellas de champagne, retratos de François Hollande y rosas en la mano. Esta explosión colectiva tiene el nombre más humano que se conozca: la esperanza. Sarkozy deja un país agredido: “Demasiadas fracturas, demasiadas heridas, demasiados cortes han podido separar a nuestros conciudadanos. Se acabó. El primer deber de un presidente es unir”, dijo Hollande en su discurso. Sus palabras ya fueron plasmadas en el seno de la izquierda y ello lo condujo al sillón presidencial: unió a las corrientes socialistas, atrajo los votos ecologistas y, sobre todo, agrupó en torno de sí a la leal izquierda radical, liderada por Jean-Luc Mélenchon en el seno del Frente de Izquierda. François Hollande sacó de la caja fuerte a la Francia Histórica. Cuando Hollande terminó su discurso, una mujer que estaba en la Plaza de la Bastilla tenía los ojos llenos de lágrimas. Apenas podía hablar: “Cuando lo escucho –dijo–, tengo la impresión de volver a mi casa. Este es mi país”.

Hollande, un político de maneras amables y carrera popular, llevaba semanas con una ventaja estable, tras esbozar en enero un amplio programa basado en alzas de impuestos, especialmente sobre los más acaudalados, financiar el gasto y mantener bajo control el déficit público.

El candidato se ha beneficiado tanto de su programa como de una corriente de sentimiento anti Sarkozy, debido en parte al estilo vistoso y en ocasiones arrogante del presidente, así como al descontento por esas penurias económicas que ya han derrocado a líderes en Gran Bretaña o Portugal. Muchos seguidores de Sarkozy dijeron que la competencia del presidente es más importante que el que sea agradable. "Sarkozy ha manejado muy bien la crisis. Gracias a él no estamos en la misma situación que Grecia y España", dijo el profesor de autoescuela Soizic La Riviere en París.

Los comicios coinciden con unas elecciones griegas en las que también se espera que los votantes castiguen a los grandes partidos por la miseria económica.

Crédito económico

Las elecciones se producen en un momento crucial para la convaleciente eurozona, ya que Francia, la segunda economía Europea, es un socio vital de Berlín para salvaguardar el futuro de la moneda única. Al resultar elegido Hollande, sumándose a una pequeña minoría de gobiernos de izquierda en Europa, buscará desafiar el énfasis alemán en las políticas de austeridad pidiendo que el pacto de responsabilidad presupuestaria de la zona euro aborde factores para impulsar el crecimiento.

El socialista tiene previsto visitar a la canciller de centroderecha Angela Merkel en los días siguientes a las elecciones para tratar ideas.

Dejando a un lado las relaciones con Alemania, Francia se enfrenta a un frágil crecimiento y un desempleo del 10 por ciento, un creciente déficit comercial y unos grandes gastos estatales que presionan las finanzas públicas y fueron un factor en la rebaja de su calificación crediticia de triple A por parte de Standard & Poor's. Aunque los mercados financieros se están abriendo a las ideas pro crecimiento de Hollande, que están ganando apoyo en el resto de Europa, el candidato socialista necesitaría calmar deprisa los temores hacia sus planes económicos, mientras resurge el miedo a la crisis de deuda de la zona euro.



Fuentes originales: http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-193455-2012-05-07.html
 y http://m.jornada.com.mx/ultimas/index.php?id=2012/05/06/8334201-francia-elige-presidente-sarkozy-sufriria-derrota

miércoles, 2 de mayo de 2012

COLONIALISMO Y DESCOLONIZACIÓN: NUEVAS VERSIONES

COLONIALISMO Y DESCOLONIZACIÓN: NUEVAS VERSIONES


Irene León

Diversas perspectivas y estilos matizan los distintos procesos de cambio emprendidos en Latinoamérica, pero todos coinciden en levantarse sobre fundamentos de autodeterminación y soberanía. Más aún, varios de ellos sustentan sus proyecciones en enfoques políticos de la descolonización, perspectiva que se hace también ostensible como plataforma de partida para las nuevas iniciativas de la integración regional y su institucionalidad.
Dos países latinoamericanos, el Estado Plurinacional de Bolivia y Ecuador, han colocado la descolonización y la desneoliberalización como elementos imprescindibles para apuntalar su transición hacia el horizonte del Vivir Bien / Buen Vivir, una alternativa civilizatoria que implica, a la vez, el desmantelamiento del capitalismo y del patriarcado.
Otros países señalan la urgencia de descolonizar al momento de definir sus relaciones con terceros y, no en pocos casos, esta propuesta se levanta cuando de protegerse se trata, ya sea de los embates del imperialismo, del neocolonialismo -en particular de la codicia de las corporaciones transnacionales-, o del mismo colonialismo a la antigua que, en pleno Siglo XXI, afecta a alrededor de 20 "territorios no independientes"[1] del Caribe.
En los espacios clave de la integración regional, tales como la I Cumbre de la Comunidad de Estados Latinaomericanos y Caribeños[2] -CELAC-, ya casi nadie omitió mencionar a la descolonización como una necesidad histórica y hasta de plantearla como una urgencia, evidenciándola como "el" asunto histórico inconcluso, cuando tocó consensuar un epílogo para las celebraciones del bicentenario de la independencia, coincidente por esas fechas.
En las definiciones de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América -ALBA-, la perspectiva descolonizadora se transparenta en la misma visión "alternativa" fundacional, que teniendo en la mira la construcción de un futuro compartido, desde lo identificado como "propio", postula la solidaridad y las complementariedades -ya no al mercado- como ejes conductores para la integración de los pueblos. Aquí el discurso expresa autodeterminación, tanto frente a los sojuzgamientos resultantes de las dinámicas capitalistas, como a las imposiciones del poder imperialista y neocolonial.
En la UNASUR, esta perspectiva se manifiesta principalmente en propuestas relacionadas con las soberanías, y se hace patente en el desarrollo de "enfoques propios" sea para el diseño de la Nueva Arquitectura Financiera, o para la definición del Consejo de Defensa Suramericano, entre otros. Pero así como avanza la propuesta descolonizadora, también se reposicionan los poderes neo coloniales e imperialistas, la mayoría de las veces inextricablemente coaligados y exhibiendo recicladas interpretaciones de sus viejos métodos: la fuerza, la ideología, la amenaza, la estrategia sinuosa.
Un ejemplo es la reciente variante política de vetustos argumentos para justificar imposiciones, que ahora se presenta con titulares de "libertad". "Liberar a los pueblos" y /o "llevar democracia", son el aserto explícito con el que se impone la barbarización de cualquier forma de gestión política distinta de la liberal. En ese mismo orden de ideas, se sataniza cualquier intento de organización económica distinta del "libre" mercado, sea ésta socialista, comunitaria o simplemente soberana. La "libertad de expresión" es el argumento que encumbran las élites ante propuestas de democratización de la comunicación, que implican la potencial universalización del acceso efectivo a dicha expresión. La manipulación del concepto libertad permite reposicionar viejos mecanismos de dominación, a través de conocidos instrumentos de presión que van desde la reprimenda verbal a los "llamados" de organismos internacionales, e incluso hasta la presión militar.
Así, aún resonaban los tambores de las celebraciones del bicentenario de la independencia, cuando comenzaron a aparecer los rezagos de su inconclusión. Lo más flagrante es sin duda el despliegue de ejercicios militares británicos, comandados por el más alto nivel del poder monárquico, el Príncipe Guillermo, en las Islas Malvinas, territorio argentino ocupado por ese reino desde hace casi dos siglos. En este caso, la inversión de papeles entre agresor y víctima ha ido tan lejos que David Cameron, Primer Ministro del Reino Unido, el Estado que más colonias mantiene en el siglo XXI, llegó a acusar al gobierno argentino de colonialista. Pero más allá de las anécdotas, esta "dinamización" de la militarización posiciona a la base militar británica en las Malvinas como la fuerza más importante de la OTAN en el Atlántico Sur. Por su parte, manifestando espíritu de cuerpo ante este avance de posiciones de beneficio común, el Presidente estadounidense, Barack Obama, se rehusó a endosar una condena a esta ocupación, impulsada por todos los países de América Latina, en el marco de la fallida VI Cumbre de las Américas, celebrada en Colombia, en abril del 2012.
Por otro lado, se han levantado también las presiones comerciales como un arma de coacción poderosa, que se aplica permanentemente y en distintos niveles; el más conocido ejemplo en esta materia es el bloqueo impuesto, desde hace medio siglo, a Cuba por los Estados Unidos -donde mantiene, además, bajo ocupación forzosa, la base militar de Guantánamo-. Otras formas, menos imponentes pero también incisivas, son las presiones sobre preferencias arancelarias, que se negocian de forma bilateral según el "comportamiento" político de los países, o las "certificaciones" de distinta índole que emiten algunas instancias de los poderes dominantes: comerciales, de derechos humanos, de corrupción, etc.
En otra escala pero en la misma materia, figuran las presiones que resultan de las instituciones internacionales, tales como la Organización Mundial de Comercio, las Instituciones Financieras Internacionales, y otras instituciones neocoloniales como el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones -CIADI-, cuyas políticas de arbitraje externo colocan a Estados y empresas en igualdad de condiciones; por eso Bolivia, Ecuador y Venezuela se han retirado de esa instancia, en rechazo a la renuncia a la soberanía de los países que representa tal enfoque.
Pero si la versión del neocolonialismo en el siglo XXI tiene una marca identitaria, esa es la imbricación inalterable entre sus intereses, los de los capitales anónimos y los de las corporaciones transnacionales. El ejemplo de su aplicación práctica más reciente es la amenaza lanzada por el gobierno del reino español, de considerar a Argentina como "un paria de la comunidad internacional", luego de que ese país expropiara el 51% del capital social de la empresa petrolera REPSOL-YPF, en respuesta a una suerte de boicot sostenido de la reinversión en el país. Argentina "se ha dado un tiro en el pié", afirmó el canciller español, José Manuel García, a la vez que anunció represalias diplomáticas, comerciales, industriales y energéticas. Similares opiniones emitieron las Instituciones Financieras Internacionales, mientras en América Latina las felicitaciones para el gobierno argentino, que se multiplican, contienen invariablemente menciones a la dignidad, a la soberanía, a la descolonización.
Así configurados, los poderes imperialistas y neocoloniales están afanados en "reconquistar" el mundo, y en eso la palabra "acaparar" es la que más refleja la situación. La apropiación de tierras urbanas y rurales, de las fuentes hídricas, de minerales, y aún más, de todos los principios de vida, es una de las principales características del contexto actual. Las agendas de control geopolítico, con pretensiones incluso inter galácticas, están delineadas por las ambiciones transnacionales de esos acaparamientos territoriales y de recursos, mismos que son abundantes en América Latina.
Por eso, y por cuestiones de dignidad, el planteo descolonizador en la región es indisociable de las emergentes iniciativas de cambio y de integración, pues además de involucrar al conjunto, tiene que ver con el modo como se configuran los mecanismos de dominación en el siglo XXI y, por ende, también con el diseño de las estrategias para desmontarlos.

La descolonización en proceso

Hacer de la descolonización una cuestión política y regional, interrelacionada con las propuestas de cambio -Socialismo del siglo XXI, Sumak Kawsay, Vivir Bien y otras-, es sin duda el primer escaño ineludible para su consecución, en una región donde, como señalamos anteriormente, conviven distintas situaciones y relaciones de poder colonial y neo colonial, complejizadas según las reglas de juego del capitalismo global.
Se han dado pasos en ese sentido. Así, el Estado Plurinacional de Bolivia ha dado un salto de gigante, al colocar la descolonización como pieza política clave para el despunte de su proceso de cambio, como también al plantear, de manera subsecuente, la necesidad de unas políticas de Estado e instrumentar una institucionalidad para impulsarla. Con esos macro ingredientes, es de
prever que si bien el camino por recorrer para su realización será extenso, las reglas del juego están trazadas, por primera vez en la historia.
Igual sucede en Ecuador donde, desde una perspectiva distinta, los caminos hacia la descolonización se esbozan, en esta primera fase, en la arena de la autodeterminación económica, inherente a la soberanía y al proceso de desneoliberalización. En este caso, el cese del neocolonialismo es incluso el leitmotiv, de amplio consenso, para explicar y sostener cambios o procesos complejos, tales como la auditoría de la deuda externa (realizada en 2008) y sus subsiguientes negociaciones con el sector financiero internacional amparadas en la noción de "deuda ilegítima".
En ambos casos, la descolonización está en la mira y en ambos se postula que la despatriarcalización constituye un elemento consustancial para emprender la transición hacia la construcción del Buen Vivir / Vivir Bien. Hablamos entonces de transformaciones estructurales de fondo, donde la perspectiva de refundación del "Estado" desde lo plurinacional, abre la posibilidad cierta de vindicar tanto a los pueblos indígenas como, en clave plural, a los afrodescendientes y otros sectores.
En el ámbito regional, Petrocaribe, iniciativa de solidaridad y soberanía energética, puesta en marcha por el gobierno de la República Bolivariana de Venezuela en 2005, marca un hito en el impulso de prácticas de descolonización, pues se hace con los países calificados como los más periféricos de la región[3] -donde los abusos de las transnacionales navieras y otras son innumerables-, justamente los países que están en esa zona de frontera donde las relaciones coloniales aún marcan pauta. Allí, también se condensan múltiples consecuencias del tráfico transatlántico, que involucró a varios millones de personas desplazadas forzosamente desde África -se estima que entre el siglo XVII y el XIX se realizaron unos 35.000 viajes traficantes-, y por eso mismo, en ese contexto, una propuesta de transformación, que contempla la participación de esos pueblos, delinea una propuesta de descolonizaciónreal y de porvenir.
Los pueblos latinoamericanos siguen en resistencia, pues aún inmersos en uno de los procesos de cambio más sustantivos del mundo, confrontan unos poderes capitalistas y neocoloniales dispuestos a todo para mantener el control a escala global. No obstante, también es cierto que hay muchas condiciones dadas -incluso por la crisis estructural del propio capitalismo- que hacen viable que este camino de descolonización planteada, de soberanías, de superación del capitalismo, sea una gran posibilidad.
Estamos, pues, ante un escenario de complejidades acentuadas, junto a las que afloran propuestas en un proceso de construcción por demás dinámico. Toman forma debates de fondo, que alimentan y desafían los alcances de un pensamiento propio que despunta. En fin, hay esperanzas, como la de que pronto Puerto Rico y los demás pueblos en situación colonial compartan, desde la autodeterminación, los sueños de un nuevo porvenir para la región.

Notas:

[1] Puerto Rico, Guadalupe, Martinica, Barbados, San Bartolomé, Saint Martin, Aruba, Bonaire, Curazao, Saba, San Eustaquio, Sint Maarten, Islas Caimán, Islas Turcos y Caicos, Islas Vírgenes, Islas Vírgenes Británicas, Anguila, Montserrat. Incluso en países como Jamaica, que logró su independencia en 1962, sigue siendo Jefa de Estado la Reina británica.
[2] Caracas, diciembre 2 y 3 de 2011
[3] Está conformado por Venezuela, Cuba, República Dominicana, Antigua y Barbuda, las Bahamas, Belice, Dominica, Granada, Guyana, Jamaica, Surinam, Santa Lucía, Guatemala, San Cristóbal y Nieves y San Vicente y las Granadinas (Honduras fue suspendida tras el golpe de Estado en junio 2009)

- Irene León es socióloga ecuatoriana, Directora de FEDAEPS y vicepresidenta del Consejo Directivo de ALAI.



URL de este artículo: http://www.alainet.org/active/54259&lang=es

OBAMA Y SU POLÍTICA EXTERIOR EN AMÉRICA LATINA

Amy Goodman

La campaña de reelección del Presidente Barack Obama lanzó su primera publicidad en idioma español esta semana, justo después de regresar de la Cumbre de las Américas. Obama estuvo tres días en Colombia, más tiempo que ningún presidente en la historia de Estados Unidos. Sin embargo, el viaje estuvo marcado por un escándalo de prostitución que involucra a las Fuerzas Armadas y al Servicio Secreto de Estados Unidos. El General Martin Dempsey, Jefe del Estado Mayor Conjunto del Ejército, declaró: “Decepcionamos al jefe, porque de lo único que se habla sobre Colombia es de este incidente”. Dempsey tiene razón. El incidente también funcionó como metáfora del modo en que el gobierno estadounidense trata a América Latina.
Once miembros del Servicio Secreto de Estados Unidos y cinco miembros de las Fuerzas Especiales del Ejército estadounidense estarían implicados en el escándalo. Los oficiales supuestamente tuvieron encuentros con prostitutas en uno o en varios bares de Cartagena y se llevaron a alrededor de 20 mujeres al hotel. Algunas probablemente eran menores de edad. Todo esto debe ser investigado a fondo, pero también deberían analizarse las posiciones políticas que Obama promovió en Cartagena.
En primer lugar, su posición con respecto a la guerra contra las drogas. Sobre este tema el Presidente Obama declaró en la cumbre: “Es totalmente legítimo tener una conversación sobre si las leyes vigentes causan más daño que beneficio en determinados lugares. Mi posición personal y la de mi gobierno es que la legalización no es la respuesta”. Ethan Nadelmann, fundador y director ejecutivo de la Alianza por una Política de Drogas, con sede en Nueva York, me dijo que a pesar de la declaración predecible de Obama, esta cumbre demostró “la transformación del diálogo regional y mundial con respecto a las políticas sobre drogas....Es la primera vez en la historia que un presidente dice que estamos dispuestos a considerar la posibilidad de que las políticas de Estados Unidos con respecto a las drogas están causando más daño que beneficio en algunas partes del mundo”. Ethan Nadelman explica que esto es el resultado del creciente consenso existente en todo el espectro político latinoamericano, desde ex presidentes importantes como Vicente Fox, de México, que está a favor de la legalización de las drogas, hasta los actuales jefes de Estado, como el actual presidente mexicano, Felipe Calderón, que dijo que el principal problema es la voraz demanda de drogas en Estados Unidos.
Nadelman agregó: “También se da la situación un tanto inusual de Evo Morales, el presidente boliviano de izquierda y ex líder del sindicato de cocaleros, que alleccionó a Estados Unidos con una frase que podría ser una cita de Milton Friedman: '¿Cómo pretenden que reduzcamos la oferta si hay demanda?'. Entonces estamos ante el comienzo de un cambio. No creo que se pueda dar marcha atrás”.
Luego está el tema del comercio. Obama y el Presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, también anunciaron que el Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Estados Unidos y Colombia entraría en vigor el 15 de mayo. Los líderes sindicales tanto de Colombia como de Estados Unidos cuestionan el acuerdo debido a que Colombia es el peor país del mundo para realizar actividades sindicales. El asesinato de sindicalistas en ese país es moneda corriente: al menos 34 sindicalistas murieron en el último año y medio. Durante su primera campaña presidencial, Obama prometió oponerse al TLC con Colombia “porque la violencia contra los sindicatos en Colombia estaría en contradicción con las protecciones laborales que insistimos que se incluyan en este tipo de acuerdos”. Ese año, 54 sindicalistas colombianos fueron asesinados. El presidente de la central sindical estadounidense conocida como AFL-CIO, Richard Trumka, dijo que el anuncio “es muy decepcionante y preocupante”. Por su parte, los republicanos elogiaron a regañadientes a Obama por promover el TLC.
Con respecto a Cuba, Obama asumió la impopular postura de defender el bloqueo estadounidense. Incluso en Estados Unidos, las encuestas indican que una gran mayoría de la población y de las empresas apoyan que se ponga fin al bloqueo. Estados Unidos también logró, una vez más, impedir que Cuba asistiera a la cumbre, lo que incitó al presidente de Ecuador, Rafael Correa, a boicotear la reunión.
En respuesta a la intransigencia absoluta de Estados Unidos, los demás países del hemisferio occidental se están organizando. Greg Grandin, catedrático de Historia Latinoamericana de la Universidad de Nueva York, me dijo: “Los propios latinoamericanos están creado organismos que excluyen a Estados Unidos, que profundizan la integración política y económica entre ellos. Parece ser un lugar donde se reúnen para criticar las políticas de Washington con bastante eficacia”.
El Profesor Grandin comparó las políticas de Obama con respecto a América Latina con las de sus predecesores: “Los dos principales pilares de la política exterior estadounidense (profundizar el neoliberalismo y aumentar la militarización con respecto a las drogas) continúan en pie, se retroalimentan y han generado una gran crisis en el corredor que va desde Colombia, pasa por América Central y llega hasta México. Esta política ha sido un desastre total y no ha habido cambios”.
Se necesitará más que un escándalo de prostitución para encubrirla.
- Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 550 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 350 en español. Es co-autora del libro "Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos", editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.