jueves, 9 de febrero de 2012

"El pueblo boliviano vive la mayor revolución social"

Entrevista al vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera



Luis Hernández Navarro
La Jornada

"Los indígenas, que estaban predestinados a ser campesinos, obreros, porteros o meseros, hoy son ministros, legisladores, directores de empresas públicas, magistrados de justicia, gobernadores o presidente"


Además de ser el vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera es uno de los intelectuales de izquierda latinoamericanos más relevantes en el continente. Aunque su carrera original es la de matemático (la estudió en la Universidad Nacional Autónoma de México), se formó como sociólogo en la cárcel y en la práctica.

Él ha teorizado la experiencia de transformación boliviana como nadie lo ha hecho, es decir, con originalidad, profundidad y frescura. Y la experiencia boliviana hoy es una referencia obligada y cada vez con mayor ascendencia en el movimiento popular latinoamericano. García Linera conoce y domina a profundidad el marxismo clásico, pero está muy lejos de ser doctrinario. Su pensamiento está muy influido por la obra de Pierre Bordieu.

En entrevista con La Jornada, el vicepresidente señala que el hecho fundamental que se ha vivido en el actual proceso de transformación política en curso es que los indígenas, que son mayoría demográfica, hoy son ministros y ministras, diputados, senadores, directores de empresas públicas, redactores de constituciones, máximos magistrados de la justicia, gobernadores; presidente. Este hecho –señala– es la mayor revolución social e igualitaria acontecida en Bolivia desde su fundación.

García Linera caracteriza el modelo económico de su país como posneoliberal y de transición poscapitalista. Un modelo que ha recuperado el control de los recursos naturales que estaban en manos extranjeras para colocarlos en manos del Estado, dirigido por el movimiento indígena.

–Hace seis años que ustedes gobiernan Bolivia. ¿Se ha avanzado realmente hacia la descolonización del Estado?

–En Bolivia, el hecho fundamental que hemos vivido ha sido que aquellas personas, mayoría demográfica antes y hoy, los indígenas, los indios, a quienes la brutalidad de la invasión y los sedimentos centenarios de la dominación habían establecido en el propio sentido común de las clases dominantes y las clases dominadas, que estaban predestinados a ser campesinos, obreros de bajo oficio, artesanos informales, porteros o meseros, hoy son ministros y ministras, diputados, senadores, directores de empresas públicas, redactores de constituciones, máximos magistrados de la justicia, gobernadores; presidente.

“La descolonización es un proceso de desmontamiento de las estructuras institucionales, sociales, culturales y simbólicas que subsumen la acción cotidiana de los pueblos a los intereses, a las jerarquías y a las narrativas impuestas por poderes territoriales externos. La colonialidad es una relación de dominación territorial que se impone a la fuerza y con el tiempo se ‘naturaliza’, inscribiendo la dominación en los comportamientos ‘normales’, en las rutinas diarias, en las percepciones mundanas de los propios pueblos dominados. Por tanto, desmontar esa maquinaria de dominación requiere mucho tiempo. En particular el tiempo que se necesita para modificar la dominación convertida en sentido común, en hábito cultural de las personas.

“Las formas organizativas comunales, agrarias, sindicales del movimiento indígena contemporáneo, con sus formas de deliberación asambleística, de rotación tradicional de cargos, en algunos casos, de control común de medios de producción, son hoy los centros de decisión de la política y buena parte de la economía en Bolivia.

“Hoy, para influir en los presupuestos del Estado, para saber la agenda gubernamental no sirve de nada codearse con altos funcionarios del Fondo Monetario, del Banco Interamericano de Desarrollo, de las embajadas estadunidense o europeas. Hoy los circuitos del poder estatal pasan por los debates y decisiones de las asambleas indígenas, obreras y barriales.

“Los sujetos de la política y la institucionalidad real del poder se han trasladado al ámbito plebeyo e indígena. Los llamados anteriormente ‘escenarios de conflicto’, como sindicatos y comunidades, hoy son los espacios del poder fáctico del Estado. Y los anteriormente condenados a la subalternidad silenciosa hoy son los sujetos decisores de la trama política.

“Este hecho de la apertura del horizonte de posibilidad histórica de los indígenas, de poder ser agricultores, obreros, albañiles, empleadas, pero también cancilleres, senadores, ministras o jueces supremos, es la mayor revolución social e igualitaria acontecida en Bolivia desde su fundación. ‘Indios en el poder’, es la frase seca y despectiva con la que las señoriales clases dominantes desplazadas anuncian la hecatombe de estos seis años.”

–¿Cómo caracterizar el modelo económico que se ha puesto en práctica? ¿Es una expresión del socialismo en el siglo XXI? ¿Es una modalidad de posneoliberalismo?

–Básicamente posneoliberal y de transición poscapitalista. Se ha recuperado el control de los recursos naturales que estaba en manos extranjeras, para colocarlo en manos del Estado, dirigido por el movimiento indígena (gas, petróleo, parte de los minerales, agua, energía eléctrica); en tanto que otros recursos, como la tierra fiscal, el latifundio y los bosques, han pasado a control de comunidades y pueblos indígeno-campesinos.

“Hoy el Estado es el principal generador de riqueza del país, y esa riqueza no es valorizada como capital; es redistribuida en la sociedad a través de bonos, rentas y beneficios sociales directos de la población, además del congelamiento de las tarifas de los servicios básicos, los combustibles y la subvención de la producción agraria. Intenta priorizar la riqueza como valor de uso, por encima del valor de cambio. En ese sentido, el Estado no se comporta como un "capitalista colectivo" propio del capitalismo de Estado, sino como un redistribuidor de riquezas colectivas entre las clases laboriosas y en un potenciador de las capacidades materiales, técnicas y asociativas de los modos de producción campesinos, comunitarios y artesanales urbanos. En esta expansión de lo comunitario agrario y urbano depositamos nuestra esperanza de transitar por el poscapitalismo, sabiendo que también esa es una obra universal y no de un solo país.”

–¿Cómo se ve desde Bolivia el proceso de integración regional? ¿Qué papel juegan Estados Unidos y España? ¿Qué espacio tienen China, Rusia e Irán?

–El continente latinoamericano está atravesando un ciclo histórico excepcional. Gran parte de los gobiernos son de carácter revolucionario y progresista. Los gobiernos neoliberales tienden a aparecer como retrógrados. Y a la vez, la economía latinoamericana ha desplegado iniciativas internas que le están permitiendo afrontar de una manera vigorosa los efectos de la crisis mundial. En particular, la importancia de los mercados regionales y la vinculación con Asia han definido una arquitectura económica continental de nuevo tipo. Hay que apostar por profundizar esta articulación regional y, si es posible, por proyectarnos como una especie de Estado regional de estados y naciones. Comportarnos como Estado regional en el ámbito del uso y negociación planetaria de las grandes riquezas estratégicas que poseemos (petróleo, minerales, litio, agua, agricultura, biodiversidad, industria semielaborada, fuerza de trabajo joven y calificada..), e internamente, respetar la soberanía estatal y las identidades nacionales regionales que tiene el continente. Sólo así podremos tener voz y fuerza propia en el curso de las dinámicas de mundialización de la vida social.

–¿Hay un papel activo de Washington para sabotear la transformación boliviana en curso?

–El gobierno estadunidense nunca ha aceptado que las naciones latinoamericanas puedan definir su destino porque siempre ha considerado que formamos parte del área de influencia política para su seguridad territorial, y somos su centro de acopio de riquezas, naturales y sociales. Cualquier disidencia a este enfoque colonial coloca a la nación insurgente en la mira de ataque. La soberanía de los pueblos es el enemigo número uno de la política estadunidense.

“Eso ha pasado con Bolivia en estos seis años. Nosotros no tenemos nada contra el gobierno estadunidense ni contra su pueblo. Pero no aceptamos que nadie, absolutamente nadie de afuera nos tenga que venir a decir lo que tenemos que hacer, decir o pensar. Y cuando como gobierno de movimientos sociales comenzamos a sentar las bases materiales de la soberanía estatal al nacionalizar el gas; cuando rompimos con la vergonzante influencia de las embajadas en las decisiones ministeriales; cuando definimos una política de cohesión nacional enfrentando abiertamente las tendencias separatistas latentes en oligarquías regionales, la embajada de Estados Unidos no sólo apoyó financieramente a las fuerzas conservadoras, sino las organizó y dirigió políticamente, en una brutal injerencia en asuntos internos. Eso nos obligó a expulsar al embajador y luego a la agencia antidrogas de ese país (DEA).

“Desde entonces los mecanismos de conspiración se han vuelto más sofisticados: se usan organizaciones no gubernamentales, se infiltran a través de terceros en las agrupaciones indígenas, dividen y proyectan liderazgos paralelos en el campo popular, como quedó recientemente demostrado mediante el flujo de llamadas desde la propia embajada a algunos dirigentes indígenas de la marcha del Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS), el año pasado.

“En todo caso, nosotros buscamos relaciones diplomáticas respetuosas, pero también estamos atentos a repeler las intervenciones extranjeras de ‘alta’ o ‘baja’ intensidad.”

–Desde algunos sectores de izquierda se ha señalado que el bloque conservador ha logrado rearticularse y tomado la ofensiva, mientras el movimiento social que llevó al MAS al poder ha sido absorbido por la política institucional. ¿Es correcta esta apreciación?

–Hoy el bloque conservador, de oligarquías extranjerizantes, no tiene un proyecto alternativo de sociedad capaz de articular una voluntad general de poder. El horizonte de la actual política boliviana está marcado por un trípode virtuoso: la plurinacionalidad (pueblos y naciones indígenas al mando del Estado); la autonomía (desconcentración territorial del poder), y la economía plural (coexistencia articulada por el Estado de diversos modos de producción).

“Derrotado temporalmente el proyecto neoliberal de economía y sociedad de la derecha, lo que hoy caracteriza a la política boliviana es la emergencia de ‘tensiones creativas’ en el interior del mismo bloque nacional-popular en el poder. Pasados los grandes momentos de ascenso de masas, donde se construyó el ideario universal de las grandes transformaciones, el movimiento social vive en algunos casos un proceso de repliegue corporativo. Tienden a prevalecer por momentos intereses locales por encima de los nacionales, o las organizaciones se enroscan en pugnas internas por el control de cargos públicos. Pero también emergen nuevas temáticas no previstas sobre cómo conducir el proceso revolucionario. Es el caso del tema de la defensa de los derechos de la madre tierra, tensionados con la exigencia también popular de industrializar los recursos naturales.

"Como se ve, se trata de contradicciones en el interior del pueblo, tensiones que someten a debate colectivo el modo de llevar adelante los cambios revolucionarios. Y eso es sano, es democrático y es el punto de apoyo de la renovación vivificante de la acción de los movimientos sociales. Aunque también se trata de contradicciones que podrían ser usadas por el imperialismo y las fuerzas de derecha agazapadas que de modo ventrílocuo y travestido proyecten sus intereses de largo plazo, a través de algunos sujetos populares y de discursos aparentemente altermundistas y ecologistas."

–En septiembre del año pasado, la marcha de los pueblos indígenas en defensa del TIPNIS y en contra de la construcción de una carretera fue reprimida por la policía. El hecho fue presentado ante la opinión pública como la pérdida de apoyo indígena al gobierno de Evo Morales. Se afirmó que el gobierno boliviano se empecinó en construir la carretera porque había recibido apoyo económico de la empresa petrolera brasileña OAS. ¿Es cierto?

–La población indígena en Bolivia, al igual que en Guatemala, es mayoritaria respecto del resto de los habitantes. El 62 por ciento de los bolivianos son indígenas. Las principales naciones indígenas son la aymara y la quechua, con cerca de 6 millones de personas ubicadas principalmente en el altiplano, los valles, las zonas de yungas y también en tierras bajas. Otras naciones indígenas son los guaraníes, moxeños, yuracares, chiman, ayoreos y otras 29 que habitan la Amazonia, la Chiquitania y el Chaco en tierras bajas. La población total de estas naciones de tierras bajas se estima entre 250 mil y 300 mil habitantes en total.

“El conflicto sobre el TIPNIS ha involucrado a algunos pueblos indígenas de tierras bajas, pero se mantiene el apoyo de los indígenas de tierras altas y valles, que son 95 por ciento de la población indígena de Bolivia. Y de los indígenas movilizados, la mayor parte eran dirigentes de otras zonas que no son precisamente del TIPNIS, pero que cuentan con un apoyo sistemático de organismos no gubernamentales ambientalistas, varias de ellas financiadas por la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), además del respaldo de las principales redes de comunicación televisiva privada, de propiedad de viejos militantes de la oligarquía separatista, y con amplia influencia en la construcción de la opinión pública de clase media. Estos días ha llegado a La Paz otra marcha, también de indígenas de tierras bajas, y con mayor presencia de indígenas del TIPNIS, que demandan la construcción de la carrtera por el parque, argumentando que no es posible que se los margine de los derechos a la salud, educación y transporte, a los que hoy sólo pueden acceder después de días de caminata.

“El problema es complejo. Están entremezclados temas propios del debate revolucionario, como el del difícil equilibrio entre el respeto a la madre tierra y la necesidad urgente de vincular al país después de siglos de devertebración aislacionista de regiones. Está el debate entre la relación orgánica y el liderazgo de los pueblos indígenas de tierras altas en el Estado plurinacional, diferente a la relación aún ambigua con el Estado plurinacional por parte de los pueblos indígenas de tierras bajas.

“Pero también está de por medio la estrategia de la oligarquía regional cruceña de impedir esa carretera, que desvincularía la actividad económica de toda la Amazonia de su control empresarial. Está el interés estadunidense de resguardar la Amazonia como su reservorio de agua y biodiversidad, y el de promover divisiones entre los liderazgos indígenas para crear condiciones para la expulsión de los indígenas del poder estatal. Está el interés de algunas ONG acostumbradas a hacer grandes negocios privados con los parques.

"En todo caso, en medio de esta trama de intereses, como gobierno tenemos que tener la capacidad de resolver democráticamente las tensiones internas, y de develar y neutralizar los intereses contrarrevolucionarios que muchas veces se visten de ropaje seudorrevolucionario."

–¿Por qué construir esa carretera a pesar de la oposición de una parte de la población?

–Por tres motivos. El primero, para garantizar a la población indígena del parque el acceso a los derechos y garantías constitucionales: agua potable para que los niños no se mueran de infecciones estomacales. Escuelas con profesores que enseñen en su idioma, preservando su cultura y enriqueciéndola con las otras culturas. Acceso a mercados para llevar sus productos sin tener que navegar en balsas una semana para vender su arroz o comprar sal 10 veces más cara que en cualquier tienda de barrio.

“El segundo motivo, la carretera permitirá vincular por primera vez la Amazonia, que es una tercera parte del territorio boliviano, con el resto de las regiones de los valles y altiplano. Bolivia mantiene aislada a la tercera parte de su territorialidad, lo que ha permitido que la soberanía del Estado sea sustituida por el poderío del patrón de hacienda, del maderero extranjero o el narcotraficante.

"Y el tercer motivo es de carácter geopolítico. Las tendencias separatistas de la oligarquía, que estuvieron a punto de dividir Bolivia en 2008, fueron contenidas porque se les derrotó políticamente durante el golpe de Estado de septiembre de ese año, y porque parte de su base material, la agroindustria, fue ocupada por el Estado. Sin embargo, hay un último pilar económico que mantiene en pie a las fuerzas retrógradas de tendencias separatistas: el control de la economía amazónica, que para llegar al resto del país, obligatoriamente, tiene que pasar por el procesamiento y financiación de empresas bajo control de una fracción oligárquica asentada en Santa Cruz. Una carretera que vincule directamente la Amazonia con los valles y el altiplano reconfiguraría radicalmente la estructura de poder económico regional, derrumbando la base material final de los separatistas y dando lugar a un nuevo eje geoeconomico al Estado. Lo paradójico de todo esto es que la historia haya colocado a algunos izquierdistas como los mejores y más locuaces defensores de los intereses más conservadores y reaccionarios que tiene el país."

–Se ha dicho que Bolivia sigue siendo un abastecedor de materias primas en el mercado internacional y que el modelo de desarrollo en práctica (que algunos analistas han calificado como extractivista) no cuestiona este papel. ¿Es cierto? ¿Se trata de una fase transitoria de acumulación que se acompaña de una redistribución de la renta?

–Ni el extractivismo ni el no-extractivismo, ni el industrialismo son una vacuna contra la injusticia, la explotación y la desigualdad. En sí mismos, no son ni modos de producir ni modos de gestionar la riqueza. Son sistemas técnicos de procesar la naturaleza mediante el trabajo. Y dependiendo de cómo se usen esos sistemas técnicos, de cómo se gestione la riqueza así producida, se podrá tener regímenes económicos con mayor o menor justicia, con explotación o sin explotación del trabajo.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2012/02/07/politica/002e1pol

El Reino del revés...

El Reino Unido debería dar el ejemplo


Por José Ramos Horta *

La presidenta de los argentinos hizo un llamado a la responsabilidad institucional y la negociación para terminar con 180 años de ocupación de las islas Malvinas por parte del Reino Unido, y yo, en mi carácter de presidente de la República Democrática de Timor-Leste –primer país descolonizado del siglo XXI–, estudioso de los procesos de descolonización, y Premio Nobel de la Paz de 1996, justamente por la búsqueda de una solución pacífica a la ocupación indonesia de mi tierra, no puedo menos que apoyar su reclamo y el de los millones de argentinos.
Esta solidaridad tiene sus raíces en el derecho internacional, en la racionalidad política moderna y en la lógica que emerge de la necesidad de la construcción de un nuevo orden político internacional más justo, no basado en el poderío militar y económico, sino en la justicia, la solidaridad y la equidad.
El derecho a la libre autodeterminación de los pueblos es reconocido universalmente, pero sin que viole o contradiga el principio de integridad territorial de los países y las naciones.
El pretender que las Malvinas deban ser consideradas parte del Reino Unido por estar habitadas por ingleses –que hasta antes de 1982 ni siquiera tenían derechos ciudadanos plenos, asimilables a los de un habitante de Londres– tiene la misma consistencia legal y lógica que pretender que los habitantes del Barrio Chino de Belgrano, en Buenos Aires, quieran responder políticamente a Beijing o a Taiwan y no a la República Argentina. El derecho a la autodeterminación de los pueblos no fue inventado para grupos étnicos residiendo en un territorio determinado. Los malvinenses pueden seguir siendo ciudadanos ingleses, así como los del Barrio Chino de Buenos Aires seguir siendo chinos, ser respetados en sus culturas y valores, pero residen en un territorio soberano de la República Argentina. Inclusive se puede pensar en un estatuto especial, consensuado, pero que contemple, por sobre todo, la integridad territorial de la Argentina. La España moderna, democrática y del consenso consiguió estatutos autonómicos imaginativos e interesantes para vascos o catalanes, y mantuvo su unidad territorial y nacional.
Una vez más Argentina apela, como lo vino haciendo hace años, a las instituciones de las Naciones Unidas: el Consejo de Seguridad, el Comité de Descolonización e inclusive la Asamblea, donde están representados los Estados soberanos. La guerra de 1982 fue un acto de una dictadura sangrienta que usurpó la democracia y sojuzgó al pueblo por la fuerza. No puede ser tomada como jurisprudencia para negar la apertura de las negociaciones.
El Reino Unido es miembro permanente y con derecho a veto del Consejo de Seguridad y debería dar el ejemplo de cómo resolver conflictos de manera pacífica. Ya lo hizo en la negociación con China por la devolución de Macao y Hong Kong. ¿Por qué no intenta con Argentina una solución negociada como aquélla? ¿Será porque Argentina no tiene el poder militar de China? ¿Será porque Argentina muestra vocación pacífica? ¿O será por el potencial de recursos naturales que tiene la región? Inclusive si así fuera, siempre existe la posibilidad de una solución creativa para el manejo y administración responsable y sustentable de estos recursos.
Desde el punto de vista de los principios, resulta insustentable que antiguas potencias coloniales mantengan territorios en otros países, como es el caso de Gibraltar, Guantánamo o las Malvinas. En el siglo XXI, cuando la totalidad de los países integrantes de las Naciones Unidas sin excepciones nos comprometimos en los Objetivos de Desarrollo del Milenio, donde en el Objetivo número 8 se habla de “Promover una asociación internacional para el desarrollo”, es inadmisible que un país europeo, o de donde fuere, conserve colonias a decenas de miles de kilómetros de distancia, y, en especial, cuando esta presencia se apoya en poderío militar.

* Presidente de la República Democrática de Timor-Leste - Premio Nobel de la Paz 1996.
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-187248-2012-02-09.html

Once años de inhabilitación para Baltazar Garzón


La condena es por el juicio que culminó hace dos semanas y en el que fue acusado de haber autorizado escuchas ilegales a miembros y abogados del Partido Popular, a quienes investigaba por corrupción en el marco del denominado Caso Gürtel. Aún está pendiente la resolución de la Justicia española por el proceso que culminó ayer y en el que se le imputa el delito de “prevaricación” por haber iniciado una investigación por los crímenes ocurridos durante la Guerra Civil y la dictadura de Francisco Franco.
El Tribunal Supremo español condenó al juez de renombre internacional por su trabajo a favor de los derechos humanos a "11 años de inhabilitación especial para el cargo de juez o magistrado con pérdida definitiva del cargo que ostenta y de los honores que le son anejos", según la sentencia. El alto tribunal consideró que Garzón vulneró el derecho a la defensa al ordenar la grabación de conversaciones en prisión entre abogados defensores y sus clientes, presuntos cabecillas de una red corrupta que en 2009 salpicó a altos cargos del Partido Popular, que ahora gobierna España.
El mismo tribunal dejó visto para sentencia el miércoles otro juicio contra el magistrado, acusado por dos grupos ultraderechistas españoles de haber querido investigar la suerte de más de 114 mil desaparecidos durante el franquismo pese a una ley de Amnistía de 1977. La coincidencia de estos casos contra Garzón, y la existencia de un tercero para el que aún no se anunció juicio, llevaron a sus partidarios a denunciar una maniobra política contra un magistrado.

Fuente:http://www.pagina12.com.ar/diario/ultimas/20-187262-2012-02-09.html

miércoles, 8 de febrero de 2012

El gran ayatolá de la amenaza nuclear

El gran ayatolá de la amenaza nuclear


William Blum

Znet

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

Oh Señor todopoderoso, gerifalte de las amenazas. Gran ayatolá de la amenaza nuclear.

Como todos sabemos de sobra, EE.UU. e Israel odian la idea de que Irán posea armas nucleares. Ser “la única potencia nuclear en Medio Oriente” es una gran carta en manos de Israel. Pero –en el mundo real, no el de la propaganda–, ¿teme realmente USrael un ataque de un Irán con armas nucleares? En caso que lo hayáis olvidado…

En 2007, en una discusión privada, la ex ministra de exteriores israelí Tzipi Livni dijo que a su juicio “las armas nucleares iraníes no plantean una amenaza existencial para Israel”. “También criticó el uso exagerado que el primer ministro [israelí] Ehud Olmert hacía del asuntro de la bomba iraní, y afirmó que intenta unir al público a su alrededor abusando de sus temores más básicos” [1].

2009: “Un alto funcionario israelí en Washington” afirmó que “es poco probable que Irán utilice sus misiles en un ataque [contra Israel] ante la seguridad de represalias” [2].

En 2010, el Sunday Times de Londres (10 de enero) informó de que el brigadier general Uzi Eilan, héroe de la guerra, pilar del establishment de la defensa israelí y ex director general de la Comisión de Energía Atómica de Israel, “cree que probablemente Irán necesitará siete años para hacer armas nucleares”.

A principios del mes oasado el secretario de Defensa de EE.UU., Leon Panetta, dijo a una audiencia en la televisión: “¿Está [Irán] tratando de desarrollar un arma nuclear? No, pero sabemos que trata de desarrollar una capacidad nuclear” [3].

Una semana después pudimos leer en el New York Times (15 de enero) que “tres destacados expertos israelíes de seguridad -el jefe del Mossad, Tamir Pardo, un ex jefe del Mossad, Efraim Halevy, y un ex jefe del estado mayor militar, Dan Halutz– declararon recientemente que un Irán nuclear no planteará una amenaza existencial para Israel”.

Unos días depués el ministro de Defensa israelí Ehud Barak, tuvo el siguiente diálogo en una entrevista en la Radio del Ejército Israelí (18 de enero):

Pregunta: ¿Considera Israel que Irán todavía no ha decidido convertir su potencial nuclear en armas de destrucción masiva?

Barak: Hay quien pregunta si Irán está decidido a salir ahora mismo del régimen de control [inspección]… en un intento de obtener armas nucleares o una instalación operable lo más pronto posible. Aparentemente no es así.

Finalmente tenemos al director de Inteligencia Nacional de EE.UU., James Clapper, en un informe al Congreso: “No sabemos, sin embargo, si Irán terminará por decidir a favor de la construcción de armas nucleares… Hay “ciertas cosas que [los iraníes] no han hecho” y serían necesarias para construir una ojiva [4].

Admisiones semejantes –y hay otras– nunca llegan a los titulares de los medios de masas estadounidenses; por cierto, se informa solo ligeramente; y a veces se distorsiona. En Public Broadcasting System (PBS News Hour, 9 de enero), la red no comercial muy apreciada por los ‘liberales’ estadounidenses, se informó de la cita de Panetta como sigue: “Pero sabemos que trata de desarrollar una capacidad nuclear, y es lo que nos preocupa”. Omitieron de modo flagrante las palabras precedentes: “¿Está tratando de desarrollar un arma nuclear? No…” [5]

Uno de los destacados historiadores militares de Israel, Martin van Creveld, fue entrevistado por la revista Playboy en junio de 2007

Playboy: ¿Puede vivir el mundo con un Irán nuclear?

Van Creveld: EE.UU. ha vivido con una Unión Soviética nuclear y una China nuclear, ¿por qué entonces no puede hacerlo con un Irán nuclear? He investigado como se opuso EE.UU. en el pasado a la proliferación y cada vez que un país estaba a punto de proliferar, EE.UU expresó su oposición en términos de que dicho páís era muy peligroso y no merecía tener armas nucleares. Los estadounidenses creen que son los únicos que merecen tener armas nucleares, porque son buenos y democráticos y les gustan la madre, la tarta de manzanas y la bandera. Pero los estadounidenses son los únicos que las han usado… No estamos en ningún peligro de que nos lancen una bomba nuclear iraní. Sin embargo, no lo podemos decir demasiado abiertamente, porque tenemos una historia de aprovechar cualquier amenaza para conseguir armas… gracias a la amenaza iraní, estamos obteniendo armas de EE.UU. y Alemania”.

Y durante todos estos años, regularmente, los funcionarios israelíes y estadounidenses nos han estado asegurando que Irán es la Amenaza Nuclear Número Uno del Mundo, que no podemos bajar la guardia frente a ellos, que no debe haber límites en las severas sancione que imponemos al pueblo iraní y a su gobierno. Los repetidos asesinatos e intentos de asesinato de científicos nucleares iraníes, el sabotaje de equipamiento nuclear iraní con virus informáticos, la venta de componentes y materias primas defectuosas, accidentes de aviación que no se explican, explosiones en instalaciones iraníes… ¿Quién puede ser responsable si no USrael? ¿Cómo lo sabemos? Se llama “puro sentido común”. ¿O pensáis que fue Costa Rica? ¿O tal vez Sudáfrica? ¿O tal vez Tailandia?

El secretario de Defensa Panetta comentó recientemente sobre uno de los asesinatos de un científico iraní. Lo dijo sucintamente: “No es lo que hace EE.UU.” [6].

¿Alguien conoce la dirección de correo electrónico de Leon Panetta? Quisiera enviarle mi lista de complots de asesinatos de EE.UU. Más de 50 dirigentes extranjeros fueron objeto durante los años, muchos con éxito [7].

No hace mucho, USrael consideraba a Iraq e Irán las amenazas más importantes a la hegemonía israelí en Medio Oriente. Por lo tanto nació el mito de las Armas de Destrucción Masiva de Iraq, y EE.UU. procedió a devastar Iraq. Solo quedó Irán, y por lo tanto nació el mito de la Amenaza Nuclear Iraní. Cuando se comenzó a comprender que en realidad Irán no era tal amenaza nuclear, o que costaba demasiado convencer al resto del mundo de esa “amenaza”, USrael decidió que, por lo menos, quería un cambio de régimen. El paso siguiente fue bloquear el cordón umbilical de Irán, sus ventas de petróleo utilizando el Estrecho de Ormuz. Ergo, los recientes refuerzos navales de EE.UU. y de la UE cerca del Golfo Pérsico, son un acto de guerra para provocar a Irán para que dispare el primer tiro. Si Irán trata de contrarrestar ese bloqueo sería la señal para otro caso demencial de EE.UU., el cuarto en una década, con los pueblos devastados de Libia y Afganistán, junto a Iraq, que gozan actualmente del singular obsequio estadounidense de libertad y democracia.

El 11 de enero, el Washington Post informó: “Aparte de influenciar directamente a los dirigentes iraníes, [un funcionario de la inteligencia de EE.UU.] dice que otra opción en este caso es que [las sanciones] crearán odio y descontento al nivel de la calle para que los dirigentes iraníes se den cuenta de que tienen que cambiar su modo de ser”.

¡Qué extremadamente encantadores, esas tácticas y objetivos del líder de “El Mundo Libre”! (¿Siguen utilizando esa expresión?)El pensamiento neoconservador (y a Barack Obama se le puede considerar un frecuente compañero de ruta de los neoconservadores) es aún más encantador que eso. Escuchad a Danielle Pletka, vicepresidente de estudios de política exterior y de defensa del think-tank neoconservador más destacado de EE.UU., American Enterprise Institute:

El mayor problema para EE.UU. no es que Irán obtenga un arma nuclear y la pruebe, es que Irán obtenga un arma nuclear y no la use. Porque desde el segundo en que la tengan y no hagan nada malo, todos los opositores volverán y dirán: ‘Veis, os dijimos que Irán es una potencia responsable. Os dijimos que Irán no buscaba armas nucleares a fin de utilizarlas de inmediato’ … Y terminarán por definir que Irán con armas nucleares no es un problema [8].

¿Cómo hemos de interpretar eso y todas las demás citas mencionadas? Pienso que tiene que ver con mi opinión original: Ser “la única potencia nuclear en Medio Oriente” es la gran carta en manos de Israel. ¿Está dispuesto USrael a ir a la guerra para conservar esa carta?

Por favor, dígamelo de nuevo… ¿De qué trata la guerra de Afganistán?

Cuando la guerra de EE.UU. en Iraq ha llegado supuestamente a una buena conclusión (o medio decente… o mejor que nada… o vámonos lo antes posible mientras todavía quedemos alguno entero y haya algunos iraquíes a los que no hayamos matado), los mejores y los más brillantes en nuestro gobierno y los medios vuelven sus pensamientos a qué hacer respecto a Afganistán. Parece que nadie logra recordar, si alguna vez lo supo, que Afganistán no tenía que ver realmente con el 11-S o con la lucha antiterrorista (excepto los numerosos motivos que EE.UU. ha creado mediante su invasión y ocupación) sino con los oleoductos.

El presidente Obama declaró en agosto de 2009: “Pero nunca debemos olvidar que esta no es una guerra por elección. Es una guerra de necesidad. Los que atacaron EE.UU. el 11-S están complotando para volver a hacerlo. Si no se controla, la insurgencia talibana será un refugio aún más grande desde el cual al Qaida conspirará para matar más estadounidenses” [9].

No importa que de las decenas de miles de personas que EE.UU. y su frente de la OTAN han matado en Afganistán ni a una sola se la haya podido relacionar con los sucesos del 11 de septiembre de 2001.

No importa que la “conspiración para atacar EE.UU.” en 2001 se preparase en Alemania y España y en EE.UU., más que en Afganistán. ¿Por qué no ha bombardeado EE.UU. esos países?

Por cierto, ¿qué se necesitaba realmente para conspirar a fin de comprar pasajes de avión y tomar lecciones de vuelo en EE.UU.? ¿Una habitación con algunas sillas? ¿Qué significa un refugio aún mayor? ¿Una habitación más grande con más sillas? ¿Tal vez una pizarra? Los terroristas que quieran atacar EE.UU. pueden reunirse en cualquier sitio y Afganistán es probablemente uno de los peores sitios para ellos, en vista de la ocupación estadounidense.

La única “necesidad” que atrajo a EE.UU. a Afganistán fue el deseo de establecer una presencia militar en ese país vecino de la región del Mar Caspio de Asia Central –que según las informaciones contiene las mayores reservas probadas de petróleo y gas natural del mundo– y de construir oleoductos y gasoductos desde esa región pasando por Afganistán.

Afganistán está bien situado para los conductos energéticos a fin de servir gran parte del sur de Asia, conductos que pueden evitar países que todavía no son clientes de Washington, Irán y Rusia. Si los talibanes no atacan esos conductos. Richard Boucher, Secretario Adjunto de Estado para Asuntos de Asia del Sur y Central, dijo en 2007: “Uno de nuestros objetivos es estabilizar Afganistán, a fin de que se pueda convertir en un conducto y un centro entre Asia del Sur y Central para que la energía pueda fluir hacia el sur” [10].

Desde los años ochenta se ha planificado todo tipo de conductos para el área que se han ido retrasando o cancelando por uno u otro problema militar, financiero o político. Por ejemplo, el denominado gasoducto TAPI (Turkmenistán-Afganistán-Pakistán-India) cuenta con fuerte apoyo en Washington, ansioso de bloquear un gasoducto competidor que llevaría gas a Pakistán e India desde Irán.

TAPI se remonta a fines de los años noventa, cuando el gobierno talibán mantuvo conversaciones con la compañía petrolera basada en California Unocal Corporation. Las negociaciones se llevaron a cabo con el pleno conocimiento del gobierno de Clinton, y no fueron afectadas por la extrema represión de la sociedad de los talibanes. Los funcionarios talibanes incluso viajaron a EE.UU. para mantener negociaciones [11]. Testificando ante el Subcomité de la Cámara sobre Asia y el Pacífico el 12 de febrero de 1998, el representante de Unocal mencionó la importancia del proyecto del gasoducto y las crecientes dificultades de la negociación con los talibanes:

Las reservas totales de petróleo de la región pueden llegar a más de 60.000 millones de barriles de petróleo. Algunos cálculos los ascienden a 200.000 millones de barriles… Desde el principio hemos dejado claro que la construcción del oleoducto que hemos propuesto pasando por Afganistán no podría comenzar hasta que haya un gobierno reconocido que tenga la confianza de gobiernos, dirigentes, y de nuestra compañía.

Cuando esas conversaciones se atascaron en julio de 2001 el gobierno de Bush amenazó a los talibanes con represalias militares si el gobierno no satisfacía las demandas estadounidenses. Las conversaciones finalmente se rompieron definitivamente el mes siguiente, un mes antes del 11-S.

EE.UU. se ha mostrado ciertamente serio respecto a las áreas de petróleo y gas del Mar Caspio y del Golfo Pérsico. Mediante una guerra u otra comenzando con la Guerra del Golfo de 1990-1991, EE.UU. ha logrado establecer bases militares en Arabia Saudí, Kuwait, Bahréin, Catar, Omán, Afganistán, Pakistán, Uzbekistán, Tayikistán, Kirguistán y Kazajstán.

La guerra contra los talibanes no se puede "ganar" a menos que matemos a todos en Afganistán. EE.UU. puede tratar de volver a negociar alguna forma de seguridad del oleoducto con los talibanes, luego irse, y cantar “victoria”. Seguramente Barack Obama puede pronunciar un elocuente discurso de victoria desde su teleapuntador. Podría incluso incluir las palabras “libertad” y “democracia”, pero ciertamente no “oleoducto”.

Quiéreme, quiéreme, quiéreme, quiéreme, soy ‘liberal’ (Gracias, Phil Ochs. Te echamos de menos.)

Angela Davis, estrella de los años sesenta, como la mayoría de los miembros del Partido Comunista, no era/es más radical que el ‘liberal’ estadounidense promedio. Recientemente se dirigió a Ocupa Wall Street: “Cuando dije que necesitamos un tercer partido, un partido radical, estaba proyectando hacia el futuro. No podemos permitir que un republicano llegue a presidente... ¿No recordamos cómo fue cuando Bush era presidente?” [12].

Sí, Angela, recordamos esos días. ¿Cómo olvidarlos ya que Bush, según todos los estándares importantes, sigue en la Casa Blanca? ¿Librando su guerra perpetua, la vigilancia implacable de la ciudadanía, lamiendo el culo a las corporaciones, la brutalidad policial? … ¿Qué ha cambiado? Excepto para peor. ¿Dónde quedó nuestro seguro nacional de salud financiado por los impuestos y organizado por el gobierno? ¿Dónde está nuestra educación universitaria asequible? Todavía la más retrógrada en el mundo “desarrollado”. ¿Dónde está nuestra marihuana legalizada, quiero decir verdaderamente legalizada? Si piensas que eso ha cambiado, debes estar drogada. ¿Dónde quedó nuestro aborto voluntario? ¿Qué piensa de eso nuestro Barack? ¿Están rescatando del olvido a los sindicatos indispensables? ¡Ah! ¿El ultra-importante salario mínimo? Ajustado a la inflación, igual que el de mediados de los años cincuenta.

¿Ha cesado la amenaza estadounidense al medio ambiente y ha cesado el movimiento ecológico mundial? Ve a decírselo a un activista-internacionalista dedicado. ¿Ha terminado el embargo de 50 años contra Cuba? No ha terminado, y todavía no puedo ir allá legalmente. ¿La Guerra contra el Terror del estado policial en el interior? Apenas pasa un mes sin que el FBI atrape a algunos jóvenes “terroristas”. ¿Y hay más bánksteres y estafadores de la sociedad de Wall Street encarcelados (excepto algunos inofensivos traficantes con información confidencial)? Nómbrame a uno. ¿Las necesarias regulaciones realmente duras del área financiera? Sigue esperando. ¿Y están arrestando a los ejecutivos de la Compañía Derramadora de Petróleo BP? ¿O a criminales de guerra, asesinos masivos, y torturadores con nombres como… Oh, no sé… veamos, tal vez como Cheney o Bush o Rumsfeld o Wolfowitz o alguien con un nombre raro como Condoleezza? Todos andan completamente libres, todos vitoreados.

“Una importante decadencia de EE.UU. progresista ocurrió durante los años de Clinton mientras numerosos ‘liberales’ y sus organizaciones aceptaron la presencia de un presidente demócrata como sustituto adecuado para las cosas en las que solían creer los ‘liberales’. El ‘liberalismo’ y un espíritu socialdemócrata dolorosamente cultivado durante los 60 años anteriores se marchitaron durante el gobierno de Clinton”, Sam Smith [13].

“Un cambio de presidentees como un cambio en las campañas publicitarias de una gaseosa; el producto en sí no cambia de gusto, pero ahora tiene una nueva ‘imagen’, Richard K. Moore.



Notas

1. Haaretz.com (Israel), 25 de octubre de 2007; edición impresa 26 de octubre (?)
2. Washington Post, March 5, 2009?
3. "Face the Nation", CBS, January 8, 2012;
4. The Guardian (London), January 31, 2012"
5. "PBS's Dishonest Iran Edit", FAIR (Fairness and Accuracy in Reporting), January 10, 2012
6. Reuters, January 12, 2012
7. http://killinghope.org/bblum6/assass.htm
8. Video de Pletka haciendo estas observaciones.
9. Discurso pronunciado por el presidente en la Convención de Veteranos de Guerras en el Exterior, 17 de agosto de 2009.
10. Discurso en la Paul H. Nitze School for Advanced International Studies, Washington, DC, 20 de diciembre de 2007
11. Vea, por ejemplo, el artículo del 17 de diciembre de 1997 en el periódico británico The Telegraph, "Oil barons court Taliban in Texas".
12. Washington Post, January 15, 2012
13. Sam Smith fue mucho tiempo editor y periodista en Washington, DC, ahora vive en Maine.

William Blum es autor de Killing Hope: U.S. Military and CIA Interventions Since World War II, Rogue State: a guide to the World’s Only Super Power y West-Bloc Dissident: a Cold War Political Memoir. Para contactos: BBlum6@aol.com

Fuente: Killinhope.org

Fuente: http://www.zcommunications.org/the-grand-ayatollah-of-nuclear-menace-by-william-blum

jueves, 2 de febrero de 2012

La extraña muerte de un cineasta

El galardonado director griego Theodoros Angelopoulos falleció anoche tras ser atropellado por una motocicleta durante la filmación de su última película en Atenas. El cineasta se encontraba con su equipo cerca de El Pireo y el accidente se produjo cuando Angelopoulos, de 76 años, intentó cruzar una calle muy transitada. Los informes iniciales sugieren que un policía montaba la moto, pero esto no ha sido confirmado. Angelopoulos fue llevado al hospital, pero sucumbió a las graves heridas horas más tarde.

Aunque Theo Angelopoulos inició su carrera en 1968, se hizo mundialmente conocido treinta años más tarde por su drama "La eternidad y un día", protagonizada por Bruno Ganz y que recibió la Palma de Oro. Fue uno de los más aclamados por la crítica y sus películas como El viaje de los comediantes, Viaje a Citera, Paisaje en la niebla o La mirada de Ulises ganaron numerosos premios. Su cine se caracterizó por el ritmo narrativo candencioso y de largas tomas donde desentrañaba los recovecos del alma humana. Esto le valió muchos elogios pero no siempre logró atraer a grandes multitudes.
La ocupación nazi de Grecia y los temas políticos relacionados con la Grecia moderna, fueron el trasfondo de su cine altamente comprometido. La película que filmaba en Atenas abordaba los efectos de la crisis de la deuda soberana griega y los ocultos intereses de la banca europea. No se descarta la hipótesis de que haya sido asesinado.

La nota completa en :
http://cinematograficamentehablando.blogspot.com/2012/01/extrana-muerte-de-theo-angelopoulos-en.html

El papel de los Bancos Centrales

Se armó el pandemonio en la UE. Al Primer Ministro, Víctor Orban, lo llamaron déspota nacionalista y antidemocrático, entre peores cosas. Washington habló de “inquietud” por la reforma. Paris del “problema con Hungría” por “la deriva nacionalista y autoritaria” del gobierno. Los medios de “la gran deuda pública de Hungría” (Le Figaro), que es un 80% del PIB, como Alemania. El FMI, el Banco Mundial y la UE congelaron los préstamos a Hungría. El forint cayó.

Toda la tarde del 18 de enero Hungría estuvo como acusada ante el Parlamento Europeo. Se le critica que mencione a Dios en su constitución, como si países europeos, como Gran Bretaña (Dieu et mon droit) o extra europeos como Estados Unidos (in God we Trust) o musulmanes (En nombre de Allah) no lo mencionasen. Pero es por pura hipocresía; lo que escuece es que sea Hungría quien controle su Banco Central.
La situación en esencia es la de exigir al pueblo húngaro, que no usa el euro, la renuncia a ejercer controles, a través de las autoridades que eligió, sobre su banco nacional. Fue conmovedora la unanimidad de los parlamentarios de la izquierda europea en defender la independencia de los bancos centrales, en dar libertad a los “tecnócratas” impuestos por el sector financiero privado. En su discurso, Daniel Cohn-Bendit llegó a advertir contra desviaciones autoritarias estilo Chavez.
También escuchamos al antiguo maoísta, reciclado en neo-liberal atlantista y ahora Presidente de la Unión Europea, Manuel Barroso, explicando como es respetar la democracia castigar con sanciones financieras y otras más a un estado miembro de la UE por una constitución votada en su parlamento.
La Comisión Europea dio a Hungría un mes para enmendar su constitución; los burócratas de Bruselas - que nadie eligió- mandan anular reformas aprobadas por mayoría abrumadora en un parlamento elegido con voto popular. El partido Jobbik ya prepara un referéndum popular para irse de la UE.
En America Latina hay episodios recientes con la tal independencia de los bancos centrales. Hace un año Argentina quería usar sus reservas para pagar deuda, pero el Presidente del Banco Central, Martín Redrado, prefería pagar intereses a los bancos acreedores. Al final, a pesar del respaldo internacional, tuvo que renunciar.
Estos hechos obligan a recordar la historia de los bancos centrales y su función. La emisión de dinero es una prerrogativa del Estado, que se usa según las necesidades del país. En paralelo hubo la actividad de cambistas, desde mercaderes de schekels para el culto en Jerusalem hasta los banqueros italianos de la edad media. Estos últimos dieron a la banca privada su primer formato: guardar el dinero ajeno y emitir certificados de un valor reconocido, que circulaban internacionalmente a cambio del cobro de una comisión.
En 1694, ambos roles se fundieron al crear el Banco de Inglaterra. Fue una sociedad privada, con accionistas secretos, que usó en gran escala la Reserva Fraccionada, eso quiere decir emitir certificados de crédito sobre un dinero que no se tiene y cobrar intereses sobre ese dinero. Es el modelo de la Reserva Federal de EE UU, un grupo de bancos privados financia al Gobierno de EE UU con dinero inventado a cambio de Bonos del Tesoro que pagan intereses.
Ganar dinero emitiendo no tiene ciencia: se crea mucho dinero para hacer burbujas y se vende; se retira dinero para que caigan los precios y se compra. Es la mecánica actual de las finanzas internacionales. Los banqueros lucran con deuda pública y especulación, a expensas de la gente.
La sola deuda pública de la Eurozona, EE UU y Gran Bretaña (2011) suma ya 32 billones (trillions), la mitad del Producto Mundial (65 billones) y la causa es un súbito incremento causado por el salvamento de los bancos privados, arruinados en sus especulaciones, con dinero público.
La causa no es el gasto social o el estado de bienestar europeo, como sostienen algunos interesados en demolerlo para precarizar más aún el empleo y aumentar ganancias con salarios bajos. El fraude financiero sigue con la inflación de activos en burbujas especulativas para mejorar los balances. El trafico con los famosos derivativos no disminuye sino que aumenta: de 601 billones en 2010 a 707 billones en 2011, según el BIS de Basilea. Es fácil pronosticar que el 2012 verá crecer la indignación con los indignos.

http://mamvas.blogspot.com/2012/02/el-papel-de-los-bancos-centrales.html#more

Recordando a Howard Zinn

El historiador y activista dedicó su vida a las “innumerables pequeñas acciones de personas desconocidas”


Recordando a Howard Zinn

Noam Chomsky
Al-Jazeera

Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos

Nota del editor: Hoy, 27 de enero, es el segundo aniversario de la muerte de Howard Zinn. Activo participante en el movimiento en favor de los derechos civiles, fue despedido en 1963 de su puesto como profesor titular en el Spelman College de Atlanta después de ponerse de lado de los estudiantes negros en su lucha en contra de la segregación. En 1967 escribió el primer y más influyente de los libros que pedía acabar con la guerra de Vietnam. Veterano de las fuerzas aéreas estadounidenses, editó The Pentagon Papers, filtrado desde dentro de esta organización por Daniel Ellsberg y más tarde fue considerado por el FBI un “riego extremo para la seguridad”.
Su éxito de ventas, La otra historia de Estados Unidos*, generó un nuevo campo de estudio histórico: las historias de las personas. Este enfoque contrarrestaba el examen triunfalista tradicional de la “historia escrita por los vencedores” y se concentraba en cambio en las personas pobres y aparentemente sin poder, aquellas que resistieron a la hegemonía imperialista, cultural y corporativa. Zinn fue un activista social, escritor e historiador laureado con varios premios, por consiguiente, ¿quién mejor para compartir su recuerdo que su buen amigo e intelectual de enorme talla como él, Noam Chomsky?
Cambridge, Mass – No me resulta fácil escribir sobre Howard Zinn, el gran activista e historiador estadounidense. Fue un amigo muy cercano durante 45 años. Nuestras familias también fueron muy cercanas. Su mujer Roz, que había muerto de cáncer no mucho antes, fue una persona maravillosa y una gran amiga. También resulta sombrío darse cuenta de que toda una generación parece estar desapareciendo, incluyendo varios viejos amigos: Edward Said, Eqbal Ahmed y otros, que fueron no solo perspicaces y productivos estudiosos sino también militantes entregados y valientes, siempre dispuestos cuando se les necesitaba, lo que era constante. Una combinación que es esencial si se espera una supervivencia decente.
Las notables vida y obra de Howard se resumen mejor en sus propias palabras. Explicaba que su preocupación fundamental era “las innumerables pequeñas acciones de personas desconocidas” que están en el origen de “aquellos grandes momentos” que entran en el registro histórico, un registro que será profundamente engañoso y carecerá gravemente de poder si se le separa de estas raíces mientras pasa por los filtros de la doctrina y el dogma. Su vida siempre estuvo estrechamente entrelazada con sus escritos y con innumerables charlas y entrevistas. Estaba entregado desinteresadamente a otorgar poder a las personas desconocidas que provocaron grandes momentos. Esto era cierto cuando era un trabajador industrial y activista obrero, y desde los días, hace 50 años, en que era profesor del Spelman College en Atlanta, Georgia, un facultad negra que en gran parte estaba abierto a la pequeña elite blanca.
Cuando enseñaba en Spelman, Howard apoyó a los alumnos y alumnas que estaba a la vanguardia del movimiento en favor de los derechos civiles en sus primeros y más peligrosos días, muchos de los cuales llegaron a ser muy conocidos años después (Alice Walker, Julian Bond y otros) y que le querían y veneraban, como le ocurría a cualquier persona que le conociera bien. Y, como siempre, no se limitó a apoyarlos, lo cual ya era bastante raro, sino que también participó directamente con ellos y ellas en las campañas más arriesgadas, que no eran fáciles de emprender en aquella época, antes de que hubiera ningún movimiento popular organizado y ante la hostilidad del gobierno durante varios años. Finalmente, se inflamó el apoyo popular, en gran parte gracias a las valientes acciones de los jóvenes que hacían sentadas ante los mostradores de lugares donde se servían comidas, conducían autobuses de la libertad, organizaban manifestaciones, se enfrentaban al amargo racismo y a la brutalidad, y a veces a la muerte**.
Para principios de la década de 1960 estaba tomando forma un movimiento popular de masas, con Martin Luther King en un papel de dirigente, y el gobierno tuvo que responder. Como recompensa a su valor y honestidad, Howard fue expulsado inmediatamente del college en el que enseñaba. Unos pocos años más tarde escribió de forma regular en el Comité de Coordinación de los Estudiantes No Violentos SNCC (por sus siglas en inglés), la principal organización de aquellas “personas desconocidas” cuyas “innumerables pequeñas acciones” desempeñaron un papel tan importante en la creación de la corriente de opinión que permitió a Martin Luther King ganar una influencia significativa (como estoy seguro que él habría sido el primero en decir) y llevar al país a cumplir las enmiendas constitucionales de un siglo antes que teóricamente concedían derechos civiles elementales a los antiguos esclavos; al menos hacerlo parcialmente, pues no hay ni que insistir en que queda mucho camino por hacer.

Una influencia civilizadora

En el ámbito personal, llegué a conocer bien a Howard cuando fuimos juntos a una manifestación en favor de los derechos civiles en Jackson Mississippi (creo que) en 1964, que incluso en una fecha tan tardía fue una escena de un violento antagonismo público, de brutalidad policial e indiferencia, o incluso cooperación, con las fuerzas de seguridad por parte de las autoridades federales, a veces de un modo un tanto chocante.
Después de ser expulsado del college de Atlanta en el que enseñaba, Howard vino a Boston y pasó el resto de su carrera académica en la universidad de Boston, donde fue, estoy seguro, el miembro del campus universitario más admirado y querido, y el blanco de un amargo antagonismo y de una crueldad mezquina por parte de la administración. Sin embargo, en los últimos años, después de su jubilación, obtuvo el honor y el respeto públicos, que siempre habían sido abrumadores entre los alumnos, el personal de la universidad, gran parte de la facultad y la comunidad en general. Mientras estuvo ahí, Howard escribió los libros que le dieron una bien merecida fama. Su libro Logic of Withdrawal, de 1967, fue el primero que expresó clara y firmemente lo que muchos apenas empezaban a contemplar: que Estados Unidos no tenía derecho siquiera a pedir un acuerdo negociado en Vietnam, lo que dejaría a Watshington con el poder y un control sustancial del país que había invadido y que para entonces ya había destruido en gran parte.
En vez de ello Estados Unidos tenía que hacer lo que todo agresor debería hacer, retirarse y permitir que en cierto modo la población reconstruyera como pudiera a partir de las ruina y si fuera posible llegar a un mínimo de honestidad, pagar unas reparaciones masivas por los crímenes que habían cometido los ejércitos invasores, unos vastos crímenes en este caso. El libro tuvo una enorme influencia entre el público aunque a día de hoy los círculos cultivados apenas pueden comprender siquiera su mensaje, lo que indica el trabajo tan necesario que tenemos ante nosotros.
Es muy significativo que entre el público general de la época del final de la guerra, un 70% considerara la guerra “fundamentalmente equivocada e inmoral”, no un “error”, lo cual es una cifra notable considerando el hecho de que apenas se podía expresar una insinuación de este pensamiento en la opinión dominante. Los escritos de Howard (y, como siempre, su destacada presencia en protestas y en la resistencia directa) fueron un factor fundamental en la educación de gran parte del país.
En aquellos mismos años Howard también se convirtió en uno de los más destacados partidarios del movimiento de resistencia que se estaba desarrollando. Fue uno de los primeros signatarios del Llamamiento a Resistir a la Autoridad Ilegítima (Call to Resist Illegitimate Authority) y estuvo tan cercano de las actividades de [la organización] Resistir que fue prácticamente uno de los organizadores. También participó enseguida en las acciones de asilo que tuvieron un notable impacto para impulsar la protesta en contra de la guerra. Howard siempre estaba ahí donde se le necesitara (charlas, participación en desobediencia civil, apoyo a personas resistentes, dar testimonio en juicios).

“La historia desde abajo”

Aún más influyente a largo plazo que los escritos y acciones de Howard en contra de la guerra fue su imperecedera obra de arte, La otra historia de Estados Unidos, un libro que literalmente cambió la conciencia de una generación. En ella desarrolló con cuidado, lucidez y de forma exhaustiva su mensaje fundamental acerca del papel crucial de personas que siguen siendo desconocidas en llevar adelante la interminable lucha por la paz y la justicia, y acerca de las víctimas del sistema de poder que crea su propia versión de la historia y trata de imponerla. Posteriormente, sus “Voces” de la Historia del Pueblo, ahora una aclamada producción teatral y de televisión, ha llevado a muchas personas la palabras reales de aquellas personas olvidadas o ignoradas que desempeñaron un papel tan valioso en crear un mundo mejor.
El logro único de Howard en sacar las acciones y voces de personas desconocidas de las profundidades a las que habían sido confinadas mayoritariamente ha generado una enorme investigación histórica que sigue un camino similar, centrada en periodos críticos de la historia de Estados Unidos y que se vuelve también a otros países, lo que es muy bienvenido. No es algo completamente novedoso (anteriormente hubo investigaciones eruditas sobre temas particulares) pero no son en absoluto comparables a la amplia e incisiva evocación que hace Howard de la “historia desde abajo”, que compensa las omisiones críticas en cómo se ha interpretado y transmitido la historia de Estados Unidos.
El entregado activismo de Howard siguió, literalmente sin descanso, hasta el mismo final, incluso en sus últimos años, cuando padecía graves dolencias y una pérdida personal (aunque a duras penas se supiera cuando uno se encontraba con él o lo veía hablar incansable ante audiencias cautivadas por todo el país). Ahí donde había una lucha por la paz y la justicia, Howard estaba ahí, en primera línea, inagotable en su entusiasmo e inspirador en su integridad, compromiso, elocuencia y decencia pura. Resulta difícil calcular cuántas vidas de personas jóvenes y en qué grado se vieron afectadas por sus logros, tanto en su trabajo como en su vida.
Hay lugares en los que la vida y obra de Howard tuvieron una resonancia especial. Uno de ellos, que debería ser mucho más conocido, es Turquía. No conozco otro país en el que destacados escritores, artistas, periodistas, académicos y otros intelectuales hayan reunido un récord tan impresionante de valor e integridad en condenar crímenes de Estado e ir más allá para emprender la desobediencia civil para acabar con la opresión y la violencia, haciendo frente a una fuerte represión y a veces padeciéndola, para volver enseguida a la tarea.
Es un récord honroso, único que yo sepa, un récord del que el país debería estar orgulloso. Y uno que debería ser un modelo para otros, del mismo modo que la vida y obra de Howard Zinn son un modelo inolvidable, que con toda seguridad deja una huella permanente en la forma de enternder la historia y en cómo se debería vivir una vida decente y honorable.

* A People's History of the United States , traducción al castellano de Toni Strubel, La otra historia de Estados Unidos, Hondarribia, Hiru, 2005, edición revisada y corregida por el autor.


** Howard Zinn habla de estos años y estas luchas en su libro Nadie es neutral en un tren en marcha, Hondarribia, Hiru, 2001

Noam Chomsky es profesor emérito del Departamento de Lingüística y Filosofía del MIT. Es autor de varios libros políticos de gran éxito, incluyendo 9-11: Was There an Alternative? (Seven Stories Press), una versión actualizada de este clásico, que se acaba de publicar esta semana con un nuevo ensayo (del que este artículo es una adaptación) en conmemoración del décimo aniversario de los atentados del 11 de septiembre.

Una versión de este artículo se publicó originariamente en TomDispatch.com.

Los puntos de vista expresados en este artículo son los del autor y no reflejan necesariamente la política editorial de al Jazeera.

Fuente: http://www.aljazeera.com/indepth/opinion/2012/01/201212382259755885.html


Finaliza en Porto Alegre el Foro Social Temático



Declaración de la Asamblea de los Movimientos Sociales

Otramérica

El Foro Social Temático (FST) terminó ayer en Porto Alegre y ha supuesto el pistoletazo de salida de una gran movilización global que debe desembocar en la Cumbre de los Pueblos, a celebrarse de forma paralela a la reunión oficial de Río +20. La Asamblea de Movimientos Sociales emitió su comunicado en el FST. Reproducimos íntegra esta contundente declaración de intenciones.
Nosotros, pueblos de todos los continentes, reunidos en la Asamblea de movimientos sociales durante el Foro Social temático Crisis capitalista, Justicia social y ambiental, luchamos contra las causas de una crisis sistémica que se expresa en una crisis económica, financiera, política, alimentaria y ambiental, colocando en riesgo la propia sobrevivencia de la humanidad. La descolonización de los pueblos oprimidos y el enfrentamiento al imperialismo es el principal desafío de los movimientos sociales de todo el mundo. En este espacio nos reunimos desde nuestra diversidad, para construir juntos agendas y acciones comunes contra el capitalismo, el patriarcado, el racismo y todo tipo de discriminación y explotación. Por eso, reafirmamos nuestros ejes comunes de lucha, adoptados en nuestra Asamblea en Dakar, en 2011.
Lucha contra las transnacionales Lucha por la justicia climática y por la soberanía alimentaria Lucha por la eliminación de la violencia a la mujer Lucha por la paz, contra la guerra, el colonialismo, las ocupaciones y la militarización de nuestros territorios
Los pueblos de todo el mundo sufren hoy los efectos del agravamiento de una profunda crisis del capitalismo, en la cual sus agentes (bancos, transnacionales, conglomerados mediáticos, instituciones internacionales y gobiernos a su servicio) buscan potenciar sus beneficios a costa de una política intervencionista y neocolonialista. Guerras, ocupaciones militares, tratados neoliberales de libre comercio y “medidas de austeridad” expresadas en paquetes económicos que privatizan bienes, rebajan salarios, reducen derechos, multiplican el desempleo y explotan recursos naturales. Estas políticas afectan con intensidad a los países más ricos del Norte, aumentan las migraciones, los desplazamientos forzados, los desalojos, el endeudamiento, y las desigualdades sociales.
La lógica excluyente de este modelo sirve solamente para enriquecer a una pequeña élite, tanto en los países del Norte como en los del Sur, en detrimento de la gran mayoría de la población. La defensa de la soberanía y la autodeterminación de los pueblos, la justicia económica, ambiental y de género, son la llave para el enfrentamiento y la superación de la crisis, fortaleciendo el protagonismo de un Estado libre de las corporaciones y al servicio de los pueblos.
El calentamiento global es el resultado del sistema capitalista de producción distribución y consumo. Las transnacionales, las instituciones financieras, los gobiernos y organismos internacionales a su servicio, no quieren reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero. Ahora intentan imponernos la “economía verde” como solución para la crisis ambiental y alimentaria, lo que además de agravar el problema, resulta en la mercantilización, privatización y financiarización de la vida. Rechazamos todas las falsas soluciones para esas crisis, como los agro-combustibles transgénicos, la geo-ingeniería y los mercados de carbono, que son nuevos disfraces del sistema.
La realización de Río+20, en el mes de junio en Río de Janeiro, pasados 20 años de la Eco ’92, refuerza la centralidad de la lucha por justicia ambiental en oposición al modelo de desarrollo capitalista. El intento de “enverdecimiento” del capitalismo, acompañado por la imposición de nuevos instrumentos de la “economía verde”, es una alerta para que los movimientos sociales reforcemos la resistencia y asumamos el protagonismo en la construcción de verdaderas alternativas a la crisis.
Denunciamos la violencia contra la mujer ejercida regularmente como herramienta de control de sus vidas y sus cuerpos. Además, el aumento de la explotación de su trabajo para atenuar los impactos de la crisis y mantener el margen de ganancia constante de las empresas. Luchamos contra el tráfico de mujeres y de niños, las relaciones forzadas y el prejuicio racial. Defendemos la diversidad sexual, el derecho a la autodeterminación de género y luchamos contra la homofobia y la violencia sexista.
Las potencias imperialistas utilizan bases militares extranjeras para fomentar conflictos, controlar y saquear los recursos naturales y promover dictaduras en varios países. Denunciamos el falso discurso en defensa de los derechos humanos, que muchas veces justifica las ocupaciones militares. Nos manifestamos contra la permanente violación de los derechos humanos y democráticos en Honduras, especialmente en el Bajo Aguán, el asesinato de sindicalistas y luchadores sociales en Colombia y el criminal bloqueo a Cuba que completa 50 años. Luchamos por la liberación de los 5 cubanos presos ilegalmente en los Estados Unidos, la ocupación ilegal de las Islas Malvinas por Inglaterra, las torturas y las ocupaciones militares promovidas por los Estados Unidos y la OTAN en Libia y Afganistán.
Denunciamos el proceso de neo-colonización y militarización que vive el continente africano y la presencia de la Africom. Nuestra lucha es también por la eliminación de todas las armas nucleares y contra la OTAN.
Expresamos nuestra solidaridad con las luchas de los pueblos del mundo contra la lógica depredadora y neocolonial de las industrias extractivas y mineras transnacionales, en particular, con la lucha del pueblo de Famatina en Argentina, y denunciamos la criminalización de los movimientos sociales.
El capitalismo destruyó la vida de las personas. Por eso, cada día nacen múltiples luchas por justicia social para eliminar los efectos dejados por el colonialismo y para que todos y todas tengamos una calidad de vida digna. Cada una de estas luchas implica una batalla de ideas que hace imprescindible acciones por la democratización de los medios de comunicación, controlados hoy por grandes conglomerados, y contra el control privado de la propiedad intelectual. Al mismo tiempo exige el desarrollo de una comunicación independiente que acompañe estratégicamente nuestros procesos.
Comprometidos con nuestras luchas históricas, defendemos el trabajo decente y la reforma agraria como único camino para impulsar la economía familiar, campesina e indígena, y un paso central para alcanzar la soberanía alimentaria y la justicia ambiental. Reafirmamos nuestro compromiso con la lucha por la reforma urbana como instrumento fundamental en la construcción de ciudades justas y con espacios participativos y democráticos. Defendemos la construcción de otra integración, fundamentada en la lógica de la solidaridad, y el fortalecimiento de procesos como la UNASUR y la ALBA.
La lucha por el fortalecimiento de la educación, ciencia y tecnologías públicas al servicio de los pueblos, así como la defensa de los saberes tradicionales, se vuelven urgentes una vez que persiste su mercantilización y privatización. Manifestamos nuestra solidaridad y apoyo a los estudiantes chilenos, colombianos portorriqueños y de todo el mundo, que continúan en marcha en la defensa de estos bienes comunes.
Afirmamos que los pueblos no deben continuar pagando por esta crisis y que no hay salida dentro del sistema capitalista. Se encuentran en la agenda grandes desafíos que exigen que articulemos nuestras luchas y que movilicemos masivamente. Inspirados en la historia de nuestras luchas y en la fuerza renovadora de movimientos como la Primavera Árabe, Ocuppy Wall Street, los indignados y la lucha de los estudiantes chilenos, la Asamblea de los Movimientos Sociales convoca a las fuerzas y actores populares de todos los países a desarrollar acciones de movilización coordinadas a nivel mundial. Debemos contribuir a la emancipación y auto-determinación de nuestros pueblos, reforzando la lucha contra el capitalismo.
Convocamos a todas y todos a fortalecer el Encuentro internacional de derechos humanos en Solidaridad con Honduras y a construir el Foro social Palestina Libre, reforzando el Movimiento global de boicot, desinversiones y sanciones contra el Estado de Israel y su política de apartheid contra el pueblo palestino.
Tomemos las calles a partir del día 5 de junio en una gran jornada de movilización global contra el capitalismo. Convocamos a impulsar la Cumbre de los Pueblos por justicia social y ambiental, contra la mercantilización de la vida y en defensa de los bienes comunes, frente a la Rio+20.
¡Si el presente es de lucha el futuro es nuestro!

Porto Alegre, 28 de enero de 2012

Asamblea de los Movimientos Sociales
Fuente: http://otramerica.com/radar/declaracion-de-la-asamblea-de-los-movimientos-sociales/1414

Elecciones en EE.UU.: No importa a quién votes, el dinero siempre gana

Los dólares juegan un papel decisivo, y más desde que el Tribunal Supremo permite contribuciones ilimitadas a las campañas electorales



Gary Younge

The Guardian/Common Dreams

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

Los debates presidenciales republicanos no son para pusilánimes. La semana pasada en Jaksonville, Florida, Rich Santorum advirtió contra la “amenaza del crecimiento del Islam radical” en América Central y del Sur. Newt Gingrich propugnó el envío de hasta siete vuelos al día a la luna, donde la industria privada podría establecer una colonia, y reiteró su afirmación de que los palestinos son una invención de finales de los años setenta. Mitt Romney argumentó que si se les se hace la vida suficientemente difícil a los indocumentados, se “auto-deportarán” [ TJ Kirkpatrick/Corbis)].
En vista de la condición general del Partido Republicano, semejantes comentarios atraen ahora bastante poca atención. La verdad y los hechos no son más que dos opciones entre muchas. La base del partido, desbordada por los teóricos de la conspiración de que Barack Obama no está cualificado para el puesto de presidente por su lugar de nacimiento, negacionistas del cambio climático y creacionistas, flota en sus retorcidas teorías y de vez en cuanto llega arriba y aparece repentinamente en las ondas.
Por lo tanto la tan pregonada idea de que esos debates han sido responsables del cambio de trayectoria en esta carrera de las primarias sería preocupante si fuera cierta. Cuesta pensar en algún otro sitio en el mundo occidental en el que esos debates gozarían de alguna credibilidad fuera de un partido marginal (incluso aunque los marginales se propaguen ahora en Europa). Lejos de indicar un excepcionalismo de EE.UU., parece más bien una horrenda parodia de los estereotipos en los que ya creían la mayoría de los extranjeros respecto a la política estadounidense en su forma más extraña. “Los que siguen a diario esta carrera pueden haber perdido hace tiempo la perspectiva de lo absurda que es, dijo la semana pasada la revista alemana Der Spiegel. “Cada candidato ama Israel. Todos aman a Ronald Reagan. Cada cual ama a su esposa, una primera dama nata, por una serie de motivos”.
La buena noticia es que, con la excepción de la retirada de Perry, los debates no han sido decisivos. La mala es que el elemento decisivo ha sido algo aún más insidioso: el dinero. Mucho dinero.
No es nada nuevo. Pero desde que en 2010 un dictamen del Tribunal Supremo permitió contribuciones ilimitadas a las campañas electorales por parte de corporaciones y sindicatos, se ha hecho particularmente agudo. Además, los donantes pueden mantener el anonimato. Las organizaciones que están aprovechando esta nueva ley se conocen como Super Pacs. Incluso en esta temprana etapa del ciclo presidencial, su potencial para amañar la competición es obvio. En todo 2008, individuos, partidos y otros grupos gastaron 168,8 millones de dólares independientemente de la elección presidencial. Este año, solo para candidatos republicanos, donde la votación comenzó hace menos de un mes, los Super Pacs han informado de gastos independientes de casi 40 millones. En 2008 los gastos de las elecciones se duplicaron en comparación con 2004. Los analistas de la industria creen que este año el dinero gastado solo en anuncios en la televisión va a subir casi un 80% en comparación con hace cuatro años.
El dinero en la política estadounidense ya era el verdadero problema. Ahora el Tribunal Supremo le dio un laxante, sacó la pala, y nos pide que ignoremos el espectáculo y la hediondez.
La única verdadera restricción es que no debe haber coordinación entre el candidato y el Super Pac. En la práctica, esto es poco más que una hoja de parra. Hace unas pocas semanas uno de los anuncios, financiado por el Super Pac que apoya a Gingrich, cayó por los suelos por sus descaradas inexactitudes. En una parada en la campaña en Orlando, Gingrich dijo a sus partidarios: “Llamo a este Super Pac –no puedo coordinar con ellos y no puedo comunicarme directamente, pero puedo pronunciarme como ciudadano y les digo– los llamo a eliminar cada error o a que retiren toda la película”.
Romney no está menos comprometido. Su antiguo recaudador jefe y director de la campaña trabaja para el principal Super Pac que lo apoya, establecido con la ayuda de un cheque de 1 millón de dólares de un antiguo socio empresarial. “Este legalismo de la ‘no coordinación’ es un tanga delgado como un hilo”, escribió recientemente Timothy Egan en el New York Times. "Todo está coordinado".
El dinero no garantiza el éxito por sí solo. Santorum gastó cerca de 74 centavos de dólar por votante en Iowa y ganó por poco; Perry gastó unos 358 dólares por voto y llegó como lejano cuarto. El desempeño en los debates, las posiciones políticas, las historias personales y la política al por menor juegan un papel. Pero el hecho de que el dinero no sea el único factor determinante no significa que no sea un factor clave. Hace dos meses el ascenso de Gingrich en Iowa se detuvo después de que el Super Pac de Romney invirtió millones de dólares en publicidad de campaña atacándolo. La ventaja dominante de Romney en Carolina del Sur se frustró de la misma forma cuando el Super Pac de Gingrich inyectó varios millones de dólares.
No es un aspecto partidista. Casi dos tercios de los estadounidenses creen que el gobierno debería limitar las contribuciones individuales –con una mayoría entre republicanos, demócratas e independientes-. La influencia del dinero a este nivel corrompe toda una cultura política y en gran medida explica la profundidad del cinismo, la alienación y la desconfianza que los estadounidenses sienten ahora por sus políticos.
La tendencia hacia la oligarquía en el sistema de gobierno ya está clara. Hay 250 millonarios en el Congreso. El patrimonio promedio neto es de 891.506 dólares, nueve veces el de la unidad familiar típica de EE.UU. Cerca de un 11% forma parte del 1% superior de la nación, incluidos 34 republicanos y 23 demócratas. Y eso antes de llegar a Romney, cuya riqueza personal es el doble de la de los últimos ocho presidentes juntos. Todo esto sería problemático en el mejor de los casos, pero es obsceno en un período de creciente desigualdad.
El tema no es la envidia de clases, el odio a los ricos porque son ricos, sino los intereses de clase, el fortalecimiento de las ventajas de los privilegiados por sobre el resto. El problema no es personal, es sistémico. En el ambiente actual significa que un grupo de personas acaudaladas en los negocios decidirán a qué personas acaudaladas quieren en el Congreso para que digan a la gente pobre lo que no puede tener porque los tiempos son difíciles. Y a menos que se revoque la resolución, hay muy poco que se pueda hacer al respecto.
La semana pasada en la contienda por el Senado en Massachusetts, el actual candidato republicano y su probable contrincante demócrata firmaron un pacto en el que se ponen de acuerdo en no utilizar dinero de terceras partes. El problema es que el acuerdo carece totalmente de fuerza ejecutoria. Por lo menos un grupo pro republicano ya se ha negado a cumplirlo.
Restar importancia al papel central del dinero en este momento simplemente apoya la ilusión de la democracia participativa, donde ideas, carácter y estrategia son esenciales, mientras otros efectivamente compran candidatos y acceso al poder. El resultado es una charada. Hoja de parra, tanga, el taparrabos que prefieras. El trasero del emperador está desnudo. No importa a quien votes, el dinero siempre gana.



© 2012 The Guardian
Fuente: http://www.commondreams.org/view/2012/01/30-6

martes, 31 de enero de 2012

Apuntando a Irán

Los "halcones" abandonan la bandada ante la amenaza de guerra


Jim Lobe
IPS

El ensayista británico Samuel Johnson (1709-1784) escribió que, cuando un hombre sabe que va a ser ahorcado, logra concentrarse de una forma maravillosa. Lo mismo podría aplicarse a los "halcones" en Estados Unidos, cuando ven que la idea de una guerra con Irán se hace más real.

La amenaza de Teherán de bloquear el estratégico estrecho de Ormuz acrecentó los temores de un conflicto bélico, mientras Israel habla de atacar instalaciones nucleares iraníes y continúa la escalada de sanciones económicas internacionales contra la República Islámica.
La tensión aumentó también este mes con el asesinato --en un atentado al parecer orquestado por la agencia de inteligencia israelí Mossad-- del científico iraní Mustafa Ahmadi Roshdan, quien supervisaba la planta de enriquecimiento de uranio de Natanz. Se trató del quinto homicidio de un científico iraní en los últimos dos años.
Como si fuera poco, candidatos presidenciales del opositor Partido Republicano de Estados Unidos hicieron belicosas declaraciones contra Teherán, deseosos de mostrarles a los votantes fundamentalistas cristianos y judíos su amor por Israel, mientras la influyente revista Foreign Affairs publicó un artículo titulado "Hora de atacar a Irán. Por qué el ataque es la opción menos mala".
El artículo fue escrito por Matthew Kroenig, quien acaba de terminar un periodo de anónimo analista estratégico en el Departamento (ministerio) de Defensa. En él aboga por una ofensiva aérea limitada y cuidadosamente calibrada contra las instalaciones nucleares iraníes y sus defensas antiaéreas.
Sin embargo, en el marco de la arenga a favor de una guerra, varias figuras de la elite de política exterior, incluidos varios destacados "halcones" (ala más belicista de Washington) que en su momento apoyaron la invasión a Iraq, ahora aconsejan a Estados Unidos e Israel frenar la escalada de amenazas.
"Otra vez tenemos esta terrible actitud", escribió Leslie Gelb, presidente emérito del Consejo de Relaciones Exteriores, influyente centro de estudios en política exterior que publica Foreign Affairs, y llamó a realizar sesiones en el Senado para analizar las consecuencias de la guerra en Iraq.
"Como antes, estamos dejando que un montón de ignorantes, políticos torpes y especialistas en asuntos exteriores politizados hagan ultimátums. Como antes, estamos dejando que nos conduzcan rápidamente hacia una guerra", dijo este arrepentido partidario de la invasión a Iraq, refiriéndose al coro de neoconservadores y otros halcones con quienes estuvo alineado.
Por su parte, el exanalista de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) Kenneth Pollack, cuyas opiniones han sido frecuentemente citadas por los halcones, escribió en The New Republic que no solo había que frenar la escalada, sino que el camino de las sanciones seguido por el gobierno de Barack Obama y la Unión Europea estaba resultando contraproducente.
Pollack, de la Brookings Institution, es autor del libro "The Threatening Storm: The Case for Invading Iraq" (La tormenta amenazante: los argumentos para invadir Iraq), de 2002, obra de referencia para los halcones antes de la guerra contra ese país de Medio Oriente.
"El problema es que las sanciones (contra el Banco Central de Irán) tienen tanto potencial dañino que pueden ser contraproducentes", escribió, mencionando su posible impacto negativo sobre las atribuladas economías de Occidente y la dificultad de mantenerlas si causaran una catástrofe humanitaria como la que sufrió Iraq desde 1992 y hasta la invasión de 2003.
"Cuanto más añadimos tensión con Irán, más responderá ese país, y la forma en que le gusta hacerlo puede derivar en una escalada no planeada. Sin duda, una guerra afectará mucho, mucho más a Irán que a nosotros. Pero también será dolorosa para nosotros, y puede durar más de lo que todos quieren", añadió.
Otra influyente figura entre los halcones liberales, Anne-Marie Slaughter, profesora de la Universidad de Princeton, señaló en el sitio web Project-syndicate-org que Occidente e Irán estaban en un juego peligroso. Estados Unidos y la Unión Europea ponen a Teherán en la disyuntiva de "retractarse públicamente, cosa que no hará, o aumentar sus provocaciones", sostuvo.
"Cuanto más amenace Occidente públicamente a Irán, más fácilmente los líderes iraníes podrán presentar a Estados Unidos como el Gran Satán frente a sectores de la población iraní que en los últimos tiempos han tratado de considerar a este país como su amigo", escribió Slaughter, quien renunció como directora de planificación de políticas en la oficina de la secretaria de Estado (canciller), Hillary Rodham Clinton.
"Es hora de que prevalezcan cabezas más frías, con una estrategia que ayude a Irán a retroceder", añadió, sugiriendo que podría reactivarse el abortado esfuerzo de mediación de Turquía y Brasil, de 2010.
Otro halcón que apoyó la guerra en Iraq, Bill Keller, columnista en el periódico The New York Times, arremetió contra el artículo de Foreign Affairs, asegurando a sus lectores que excolegas de Kroenig en el Pentágono "estaban bastante sorprendidos por lo que había escrito"
El artículo de Kroenig, sostuvo, "combina el alarmismo de una amenaza nuclear de Irán con la más optimista idea de que Estados Unidos es capaz de mejorar las cosas".
A diferencia de los pronósticos de Kroenig, Keller escribió: "Con seguridad, un ataque contra Irán unirá al pueblo iraní alrededor de los mulá y hará que el líder supremo redoble los esfuerzos para obtener capacidad nuclear, solo que a mayor profundidad bajo tierra y sin inspectores internacionales".
"En el Pentágono, a veces lo escuchas planteado de esta manera: Bombardear a Irán es la mejor forma de lograr exactamente lo que queremos evitar", añadió.
En una respuesta a Kroenig titulada "No es hora de atacar a Irán", Colin Kahl, quien trabajó hasta diciembre en el Pentágono como jefe de políticas para Medio Oriente, arguyó que el escenario de un conflicto limpio y calibrado era un espejismo. "Una guerra contra Irán sería extremadamente violenta y un desastre, con una cantidad significativa de consecuencias y de víctimas", alertó.
Entre otras objeciones, Kahl, del neoconservador Center for a New American Security, advirtió que un ataque preventivo contra Irán podría derivar en una guerra regional, consolidar el apoyo popular al régimen y transformar el discurso popular de la Primavera Árabe en uno decididamente antiestadounidense.

Fuente: http://www.ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=100048

Las empresas petroleras occidentales se quedan en Iraq aunque las fuerzas estadounidenses se vayan

Dahr Jamail
Al-Jazeera

El fin de la ocupación militar de Estados Unidos no significa que los iraquíes tengan pleno control de su petróleo.

Si bien el ejército estadounidense ha puesto fin formalmente a la ocupación de Iraq, algunas de las compañías petroleras más grandes de Occidente, como ExxonMobil, BP y Shell, se quedan.
El 27 de noviembre pasado, 38 meses después de que [la empresa anglo-holandesa] Royal Dutch Shell anunciara su interés por conseguir un cuantioso negocio de gas en el sur de Iraq, el gigante del petróleo firmó un contrato por nada menos que 17.000 millones de dólares en gas.
Tres días después, la empresa energética Emerson, con sede en Estados Unidos, presentó a subasta una oferta de contrato para operar en el gigantesco campo petrolífero iraquí de Zubair, que según las informaciones dadas contiene unos ocho millones de barriles de petróleo.
A principios de este año, a Emerson se le otorgó un contrato para suministrar sistemas de medición del crudo y diversa tecnología para una nueva terminal petrolera en Basora, actualmente en construcción en el golfo Pérsico, y la empresa está instalando sistemas de control en las centrales eléctricas de Hilla y Kerbala.
BP ya explota el supergigantesco campo petrolífero iraquí de Rumaila, y la otra gigantesca reserva que es el campo de Majnún la explota Royal Dutch Shell. Ambos campos se encuentran en el sur de Iraq.
Según la Dirección de Información Energética de Estados Unidos (EIA, Energy Information Administration), las reservas de petróleo de Iraq, calculadas en 112.000 millones de barriles, son las segundas del mundo, sólo por detrás de Arabia Saudí. La EIA calcula también que hasta un 90 por ciento del territorio iraquí permanece sin explorar, por haber sufrido durante décadas sanciones económicas y guerras lideradas por Estados Unidos.
“[…] Antes de la invasión de 2003 y la ocupación de Iraq, todas las compañías petroleras de Estados Unidos y de otros países occidentales estaban completamente excluidas del mercado de petróleo iraquí; pero gracias a la invasión y la ocupación, las compañías han vuelto de nuevo a Iraq y, por primera vez desde que fueron obligadas a salir del país en 1973, están produciendo petróleo allí”, afirma Antonia Juhasz, analista de la industria petrolera, en una entrevista a Al Jazeera.
Juhasz, autora de los libros The Tyranny of Oil [La tiranía del petróleo] y The Bush Agenda [El plan
de Bush], dijo que aunque las compañías petroleras de Estados Unidos y de otros países occidentales no habían obtenido aún todo lo que esperaban recibir de la invasión de Iraq liderada por Estados Unidos, “[…] Lo cierto es que las cosas les han salido muy bien, al conseguir contratos de producción para algunos de los campos petrolíferos más grandes del mundo en condiciones que resultan ser de las más lucrativas del mundo”.
El doctor Abdulay Yahya Zalloum, economista y consultor internacional de petróleo que lleva casi cincuenta años en el negocio petrolero en Estados Unidos, Europa, Asia y Oriente Próximo, coincide al afirmar que las compañías petroleras occidentales han “[…] obtenido concesiones en los campos [petrolíferos] más importantes de Iraq”, a pesar de “[…] existir una falta de transparencia y claridad de visión en lo que respecta a las cuestiones legales”. El doctor Zalloum añadió que, en su opinión, las compañías petroleras occidentales se han llevado la parte del león del petróleo iraquí, “[…] pero dieron un pequeño trozo del pastel a China y a algunos de los otros países y compañías para mantenerlos callados”.
En un discurso que tuvo lugar en Fort Bragg, a raíz de la retirada militar de Estados Unidos, el presidente Barack Obama dijo que Estados Unidos dejaba detrás “[…] un Iraq soberano, estable e independiente, con un gobierno representativo elegido por sus ciudadanos”. Sobre esta visión, el doctor Zalloum fue del todo franco: “[…] Lo último que le importa a Estados Unidos en Oriente Próximo es la democracia. Lo que le interesa es el petróleo, y punto”.

¿Se trata de un socio fuerte?

Un comunicado de prensa de la Casa Blanca fechado el 30 de noviembre y titulado “Declaración conjunta de Estados Unidos y de la República de Iraq a través del Alto Comité de Coordinación” decía lo siguiente sobre “cooperación en materia de energía” entre los dos países:
“[…] Estados Unidos se compromete a ayudar a la República de Iraq a desarrollar el sector energético. Juntos, estamos explorando diferentes vías, entre las que se incluye una mejor protección de las infraestructuras esenciales, para contribuir al aumento de la producción petrolera de Iraq”.
Iraq es uno de los mayores exportadores de petróleo a Estados Unidos y tiene planes para aumentar el total de sus exportaciones de crudo a 3,3 millones de barriles diarios el próximo año, teniendo en cuenta que el objetivo de este año es de 3 millones de barriles, según afirma Assim Jihad, portavoz del ministerio de Petróleo iraquí.
Jihad dijo a al Jazeera que Iraq se ha puesto como objetivo elevar su capacidad de producción petrolera a 12 millones de barriles diarios para 2017, lo que llevaría a este país a ser el mayor productor del mundo. Según Jihad, el objetivo de producción para 2013 es de 4,5 millones de barriles diarios y de 5 millones para 2014. Las previsiones para 2017 son realmente ambiciosas, pero dado que Iraq no ha cumplido su objetivo para 2011, muchos cargos de la Administración aseguran que la cifra de 8 millones para 2017 es más realista.
Las regiones de Iraq no exploradas hasta ahora podrían proporcionar 100.000 millones de barriles adicionales, y los costes de producción en Iraq son de los más bajos del mundo. Hasta la fecha, sólo se han perforado unos 2.000 pozos en Iraq, lo cual no es nada comparado con el millón aproximado de pozos solamente en Texas.
A nivel mundial, el consumo actual de petróleo es aproximadamente de 88 millones de barriles diarios. Para 2030, la demanda mundial de petróleo crecerá unos 27 millones más y muchos expertos ven a Iraq como un actor clave para satisfacer esta demanda.
La opinión de que Iraq necesitará al menos 200.000 millones de dólares en inversiones de material, y personal para elevar su capacidad de producción a 12 millones de barriles diarios desde sus niveles actuales de producción, es ampliamente compartida.
Juhasz explica que ExxonMobil, BP y Shell figuraban entre las compañías petroleras que “[…] desempeñaron un papel más agresivo a la hora de presionar a sus gobiernos para asegurar que la invasión produciría una apertura de Iraq a las compañías petroleras extranjeras”. “Y lo lograron”, añade. “Todas están de nuevo en Iraq. BP y CNPC [China National Petroleum Corporation] ultimaron el primero de los nuevos contratos que firmó Bagdad y fue para el campo petrolífero más grande del país: el supergigantesco campo de Rumaila, de 17.000 millones de barriles. ExxonMobil junto a su joven socio Royal Dutch Shell ganaron una guerra de licitaciones contra la empresa rusa Lukoil (y su joven socio ConocoPhillips) al adjudicarse el proyecto Fase 1 de la zona occidental de Qurna, valorado en 8.700 millones de barriles. A la italiana Eni SpA, junto con California’s Occidental Petroleum y Korea Gas Corp., se les otorgó el campo petrolífero iraquí de Zubair, con unas reservas valoradas en 4.400 millones de barriles. Shell fue el socio más aventajado, junto con Malaysia’s Petroliam Nadional Bhd. o Petronas, al ganar un contrato para el supergigantesco campo de Majnún, uno de los más grandes del mundo, con unas reservas valoradas en hasta 25.000 millones de barriles.” [1].
Zalloum afirma que para las compañías petroleras occidentales existe un doble interés: “[…] Está la explotación de los campos existentes, pero también de los campos explorados que aún no están en fase de producción. Por lo que respecta a los campos ya existentes, hay dos tipos de explotación. Una es la renovación de la infraestructura, ya que en los últimos 25 años ha ido perdiendo valor debido a las sanciones y conflictos. La segunda es que algunos de estos campos tienen diferentes estratos, de modo que una vez que utilicen técnicas innovadoras, como la perforación horizontal, hay un enorme potencial en los campos que han explorado”.
Sin embargo, existen factores que complican la situación. A raíz de la retirada militar estadounidense, Bagdad sufrió un brote de violencia y las desavenencias políticas se han agrandado, de modo que la inestabilidad en Iraq es evidente [2].
“[…] Iraq tiene un montón de petróleo barato de obtener, pero tiene también un montón de problemas —políticos, étnicos, tribales, religiosos, etc.— que le han impedido explotarlo tan bien o tan rápido como los saudíes”, afirma Tom Whipple, especialista en energía que fue analista de la CIA durante treinta años. “[…] Algún día puede resultar que Iraq tenga más bolsas de petróleo que Arabia Saudí. La cuestión principal es cómo será de estable el país después de que se marchen los estadounidenses. Hasta ahora no se ve que vaya muy bien la cosa.”
Sin embargo, Jihad, portavoz del ministerio de Petróleo iraquí, considera que los ataques contra los oleoductos iraquíes tienen un mínimo efecto sobre la capacidad de producción y declara que “[…] los sabotajes no afectarán a nuestra producción y exportaciones de petróleo porque podemos arreglar los daños en cuestión de días, incluso de horas”.
Whipple, miembro del Instituto Post-Carbón, afirma que Bagdad ha sabido regatear con las compañías petroleras occidentales: “[…] La única razón por la que están participando es porque todo el mundo lo hace y ellos esperan abrirse hueco en caso de que un nuevo gobierno en Iraq cambie su política para dejar que otros intrusos ganen más dinero. Recuerde que no están todas las compañías petroleras occidentales que tradicionalmente estaban ahí; los chinos, los rusos y Singapur, todos quieren una parte de las ganancias”.

¿Idea equivocada?

El portavoz Jihad dijo a Al Jazeera que muchos iraquíes creen que la razón por la que las compañías petroleras occidentales están operando en Iraq es simplemente para robar el petróleo de Iraq. “[…] Estas ideas se gestaron durante el régimen del depuesto dictador Sadam Hussein y son ideas equivocadas”, afirma. “[…] El futuro contribuirá a que los iraquíes entiendan que estas compañías han venido a trabajar aquí para ayudar a Iraq a vender su petróleo para ayudar a la población, y trabajan para servir al país” [3].
Jihad admite que su gabinete de prensa trabaja “[…] para ayudar a los iraquíes a comprender la naturaleza del trabajo que están haciendo estas compañías y sus inversiones en Iraq”.
Sin embargo, los iraquíes muestran su desacuerdo a Al Jazeera, a pesar de los esfuerzos del gabinete de Jihad para probar lo contrario. “[…] Sólo un niño ingenuo podría creer que los estadounidenses vinieron aquí por algo que no fuera nuestro petróleo; ni podemos creer que su estancia aquí tenga algo que ver con ayudar al pueblo iraquí”, dice a Al Jazeera Ahmed Ali, un ingeniero en paro.
Basim al-Khalili, el propietario de un restaurante del barrio de Karada en Bagdad, opina lo mismo: “[…] Si Iraq no tuviera petróleo, ¿acaso Estados Unidos habría sacrificado miles de soldados y cientos de miles de millones de dólares para venir aquí?”.
Juhasz, la analista de petróleo, también coincide en esto: “[…] Las compañías petroleras de Occidente y Estados Unidos, así como sus gobiernos estuvieron presionando para que se aprobase una nueva ley nacional en Iraq, la Ley del Petróleo Iraquí, que haría que Iraq pasara de ser un mercado nacionalizado de petróleo a ser otro mercado en gran medida privatizado a través de los Acuerdos de Participación en la Producción, un tipo de modelo de contrato utilizado en aproximadamente el 12 por ciento del mercado mundial de petróleo”.
Esta analista explica que este acuerdo ha sido rechazado por la mayoría de los países, incluidos todos los vecinos de Iraq, “[…] porque proporciona muchos más beneficios a las empresas extranjeras que al gobierno nacional”. Pero no ha sido un camino fácil para las compañías petroleras occidentales en Iraq. “[…] Las empresas occidentales más importantes, como Chevron y ConocoPhillips, que confiaban en firmar contratos, no pudieron hacerlo. En diciembre de 2010 tuvo lugar una tercera ronda [de contrataciones] y ninguna de las grandes compañías petroleras occidentales, excepto Shell, obtuvo contratos. Creo que hubo una fuerte reacción en Iraq contra la concesión de contratos a las grandes compañías petroleras occidentales importantes. Por eso, en diciembre de 2010, los campos fueron a parar a las compañías rusas Lukoil y Gazprom, la noruega Statoil y la compañía angoleña Sonangol, entre otras.”
A diferencia de lo que establece la Ley del Petróleo Iraquí [4], estos contratos no precisan pasar por el Parlamento, según el gobierno central. Esto significa que los contratos están siendo firmados sin un debate público. “[…] La población está en contra de la privatización y ésta es una razón por la que no ha sido aprobada la ley”, afirma Juhasz. “[…] Los contratos están promulgando una forma de privatización sin un debate público y, esencialmente, a punta de pistola: estos contratos han sido adjudicados durante una ocupación militar extranjera y los contratos más importantes han ido a parar a las empresas de los países extranjeros ocupantes. Diríase que la democracia y la equidad son los dos grandes perdedores en esta batalla por el petróleo.”

El futuro del petróleo de Iraq

En las actuales circunstancias, la posibilidad de una retirada de las compañías petroleras occidentales de Iraq parece remota y el gobierno de Obama sigue presionando a Bagdad para que apruebe la Ley del Petróleo Iraquí.
No obstante, continúa la resistencia a la presencia de los occidentales. “[…] El hecho más importante es que parece evidente que la mayoría de los iraquíes desean que su petróleo y sus operaciones sigan estando en manos iraquíes”, afirma Juhasz. “[…] Hasta ahora, ha sido necesaria una gigantesca invasión y ocupación militar extranjera para garantizar a las compañías petroleras extranjeras el acceso que han tenido hasta ahora [al petróleo iraquí].”
Mientras la seguridad en Iraq siga siendo tan volátil como siempre, como consecuencia del panorama político —que puede cambiar radicalmente en cualquier momento—, hay una sola cosa que siempre hemos de considerar como el meollo de estos conflictos, y es el petróleo iraquí.



Notas de IraqSolidaridad

1- Sobre la situación y gestión de los campos petrolíferos de Iraq, véase “La distribución geográfica de los campos petrolíferos y su gestión bajo ocupación”, 13 de marzo de 2007 (http://www.iraqsolidaridad.org/2007/docs/petroleo_13-03-07.html)
2.- Véase Pedro Rojo, “El fracaso de un proyecto imperialista o cómo Estados Unidos ha salido derrotado de Iraq” (http://iraqsolidaridad.wordpress.com/2012/01/15/el-fracaso-de-u-2/), 15 de enero de 2012

3.- Véase Corp. Watch, “¿Cuánto petróleo iraquí se está robando? El 'misterio' de los contadores perdidos”, 12 de mayo de 2007 (http://www.iraqsolidaridad.org/2007/docs/12_05_07_Contador_de_Petroleo.html)

4.- Al respecto véase James Cogam, “El gobierno iraquí aprueba un nuevo borrador de la ley de petróleo”, 9 de julio de 2007 (http://www.iraqsolidaridad.org/2007/docs/09-07-07-Ley_de_petroleo.html)


Fuente: http://www.uruknet.info/?p=84645
Traducido del inglés para IraqSolidaridad por Consuelo Delgado

http://iraqsolidaridad.wordpress.com/2012/01/30/las-empresas-petroleras-occidentales-se-quedan-en-iraq-aunque-las-fuerzas-estadounidenses-se-vayan/


lunes, 30 de enero de 2012

Triple A

AAA = AVARICIA, ATRACO Y ALIENACIÓN

¿Por qué desde hace algunos meses, se inunda las noticias y las mentes con este tema de las "AAA"? ¿Por qué las agencias de calificación, cuya creación remonta a principios de 1900, se convierten, de repente, en el ombligo del mundo?

Una máscara para la avaricia mercantil

Las agencias, en el fondo, son laboratorios pagados por los tenedores del capital para asegurar la rentabilidad de los valores que ellos quieren adquirir.
En un artículo muy informativo, publicado en el sitio web "investigación" Xavier Dupret nos recuerda que: "Hasta mediados de los 70, todo quien quisiese invertir una parte de su capital en acciones financieras tenía libertad de acudir a una agencia de calificación para evaluar los activos en los que había puesto su mira. A la postre, son los emisores de valores que vienen a pagar directamente a sus evaluadores, a costa de numerosos conflictos de interés. Con el riesgo de muchos abusos."
El autor también afirma que: "Con el tiempo, el campo de la investigación de las agencias de calificación, hasta entonces limitado sólo al sector privado, ha incorporado cada vez más la calificación de las deudas públicas."
Recientemente, se enfatiza en los medios de comunicación el hecho de que las autoridades locales y empresas públicas (como la SNCF*) están también sometidas a la evaluación de estas agencias. En última instancia, es a partir de estas calificaciones que los bancos deciden a quién prestar y a qué tasa.
Queda claro que las agencias de calificación están estrictamente al servicio de los especuladores. Hoy en día, se busca someter a todos los actores económicos y políticos a su calificación única.
Si tenemos en cuenta que las tres agencias que controlan la mayor parte del mercado de la calificación (Standard and Poors, Fitch y Moody's) tienen sede en Estados Unidos y están sometidos al control de la SEC (Securities and Exchange Commission- autoridad que supervigila los mercados financieros en ese país), se pone en evidencia que quienes hacen depender las políticas gubernamentales de la calificación de estas agencias (y eso en todas las áreas) no son sino agentes al servicio de la especulación internacional.

Una vasta empresa de alienación

Bien se sabe que en este mundo llamado moderno, la "comunicación" sustituye a la información. La "comunicación" de la cual se trata aquí no se refiere al intercambio de mensajes entre interlocutores. ¡No! Es más bien una mezcolanza de acoso publicitario, propaganda, intoxicación y condicionamiento, transmitida por quienes quieren captar a una clientela (comercial o política) o mantener el dominio de un sistema sobre un público o más ampliamente sobre la sociedad. Lo peor es que las víctimas inconscientemente retransmiten la ofensiva y que la alienación se auto-reproduce en la opinión.
Para tal periodista, hablando de un cineasta que recibió un premio en Estados Unidos: "al menos allí, Francia tiene su AAA!" Para aquel dirigente de un club de fútbol: "si ganamos este partido vamos a tener nuestra AAA! " Tout moun adan! (expresión creole - todo el mundo está en eso!)
Allí está el negocio de la alienación que "priva al hombre de sí mismo en provecho de fines que él no ha elegido libremente."
Es así que cuando los líderes y economistas autorizados afirman que "¡los mercados financieros han reaccionado bien!" a sus medidas, muchos de quienes se han dejado condicionar se conforman, voluntaria o involuntariamente. Denunciamos, al paso, la confusión que se mantiene abusivamente entre "el mercado" y los especuladores.
Los bancos centrales, instituciones financieras internacionales, el FMI y otros emisores de bonos institucionales, ¿no son actores de los mercados financieros? ¿Sus políticas no son más que reacciones a las calificaciones y a las fluctuaciones en el mercado de valores?

Lo que esconde el atraco

Aquí es donde hay que exponer lo que hay detrás de la estafa.

- El primer objetivo de la campaña en torno a la calificación es eludir cualquier reflexión sobre el fracaso del propio sistema.

Si algún país merece que se le rebaje su nota, es porque "no ha hecho lo suficiente!" Los gobiernos, brazo político del liberalismo, ¡ahora pueden usar tanto sus buenas calificaciones como las malas para justificar su política!

Alimentan la esperanza de que, al conservar o recuperar una "triple A"

- que requiere, según dicen, "el rigor y el sacrificio"- garantizarán poner fin al desempleo, a los despidos, a las quiebras, o sea, a todas las dificultades.

No, ¡mil veces no! La AAA sólo sirve para señalar a los especuladores que pueden esperar la máxima rentabilidad de su capital al invertir en un país dado, haciendo caso omiso del hecho que su gobierno pueda provocar el empobrecimiento de una franja cada vez mayor de la población.

- El segundo objetivo de la campaña es aún más pernicioso.

Después de haber institucionalizado el poder de las multinacionales sobre el comercio mundial a través de la OMC, después de haber usurpado la soberanía de las naciones en el Consejo de Seguridad de la ONU, se trata ahora para los dueños del sistema de instaurar formalmente el poder de los especuladores sobre las finanzas mundiales, a través de sus agencias de calificación.
Por lo tanto, con o sin "AAA", el sistema debe desaparecer. Lo único que debe justificar la asignación de buenas calificaciones a los distintos gobiernos y países, es la distribución equitativa de la riqueza, el desarrollo masivo de los servicios públicos, la prioridad dada a optimizar la protección social y la posibilidad de una realización plena para todos. (Traducción de ALAI)

- Robert Sae es periodista martiniqués.

* NdT: SNCF: empresa francesa de ferrocarriles. - Mas informacion: http://alainet.org