domingo, 20 de noviembre de 2011

"Ni siquiera el fascismo logró lo que ha conseguido el capitalismo"



Peio H. Riaño

Público

Hoy es un día importante para hacerse preguntas. ¿Por qué los derechos de los trabajadores se han quedado en ascuas en los últimos cuatro años? ¿Qué ha pasado en los últimos 50 años en el mundo? ¿Dónde ha quedado el reparto equitativo o la cohesión social? ¿Es esta crisis económica un hecho aislado o es la consecuencia de una actitud voraz sin freno ni reglas? ¿Cómo han conquistado la soberanía los más ricos? Es un día oportuno para lanzarle todas las cuestiones a la Historia, a la espera de un rebote de lucidez.
Es fácil confiar en las capacidades de la Historia para aclarar el presente, si quien ilumina es Josep Fontana (Barcelona, 1931). Desde la primera página de Por el bien del imperio. Una historia del mundo desde 1945 (que acaba de publicar la editorial Pasado y Presente) su autor reconoce que la obra, a la que se ha dedicado en los últimos 15 años, tiene su origen en la frustración de no haber alcanzado un mundo mejor, en las falsas promesas que a sus 14 años, con la II Guerra Mundial finalizada, les habían lanzado. "Nos garantizaban, entre otras cosas, a todos los hombres de todos los países una existencia libre, sin miedo ni pobreza. Cuando se han cumplido ya 70 años de aquellas promesas, la frustración no puede ser mayor", advierte este historiador maestro de historiadores, referencia esencial para entender el siglo XIX y, ahora, el XX.
Seis décadas después, Alemania vuelve a dominar Europa, y Estados Unidos ve cómo China amenaza su hegemonía. ¿Por qué un historiador del siglo XIX analiza los acontecimientos de la segunda mitad del siglo XX e incluye, en este espectacular estudio de casi 1.300 páginas, la última hora de esta crisis económica?. "Porque un historiador lo primero que tiene que hacer es estar abierto, y a mí me interesan muchas más cosas que el siglo XIX. Cuando empecé a escribir el libro, la enseñanza del mundo contemporáneo en la Universidad era escasísima y más bien pobre. Me pregunté qué había pasado para que lo que entonces prometía ser un futuro espléndido no haya cuajado", cuenta a este periódico.
Reconoce que la crisis de 2008 abrió los ojos a muchos, porque entendieron que "era un fenómeno de una dimensión mucho mayor". Por eso añade que leer varios periódicos al día es necesario para entender el mundo que vives. "¿Cómo vas a entender el siglo XIX si no entiendes el mundo actual?". "Desde los años setenta hemos vivido una involución, que rompió con la evolución iniciada con la crisis de los treinta", dice. "Buena parte de las concesiones sociales se lograron por el miedo de los grupos dominantes a que un descontento popular masivo provocara una amenaza revolucionaria que derribase el sistema", describe Fontana.
“A partir de los años setenta, los ricos pierden el miedo. Y hoy, ¿a qué revolución van a temer los banqueros? Han perdido el miedo, y desencadenan el empobrecimiento global y el enriquecimiento de su grupo. Porque es una crisis desigual, que afecta sólo a los más pobres", cuenta. Para demostrarlo señala a los beneficios alcanzados por grupos como Citigroup o el conglomerado de lujo LVMH (Louis Vuitton y Moët Hennessy).
"Las clases dominantes han vivido siempre con fantasmas: los jacobinos, los carbonarios, los masones, los anarquistas, los comunistas. Temían unas fuerzas oscuras que medraban para un día cambiar el mundo y quitarles todo. Eran amenazas fantasmales, pero los miedos eran reales", explica. Con esos miedos los trabajadores obtenían de los gobiernos concesiones, y las clases dominantes mantener el orden social. El primero en introducir medidas de seguros sociales en Europa fue, justamente, Bismarck, con el objetivo de calmar los ánimos.

Siglo y medio de logros

Así que, para el profesor, el factor que desencadena la fase crítica, que atraviesa en estos momentos el Estado del bienestar, es la pérdida del miedo de las clases dominantes a una revuelta popular. Hasta los setenta se vivió el impulso que "permitió el reparto equitativo de sus frutos y un cierto avance de libertades". "El modelo construido en Europa como fruto de siglo y medio de luchas sociales era destruido. Ni siquiera el fascismo logró lo que ha conseguido el capitalismo", sentencia.
La prueba está en que "hay un momento en que la amenaza de una revolución subversiva del comunismo ya no existe y los poderosos entienden que ya no tienen amenazas". Esas intimidaciones, para Fontana, han permitido transformar la sociedad europea desde la Revolución Francesa hasta los años setenta del siglo XX. Justamente, una de las ideas claves de la obra de una ambición inédita en la historiografía española es la creación del aparato económico de organizaciones empresariales que se aúnan para plantarle cara a la agitación.
El presidente demócrata Jimmy Carter logra las primeras victorias para los ricos: evita la creación de una agencia de protección de los consumidores, "una de las cosas que más temen", e impide que los sindicatos vivan con la independencia con la que hasta ese momento habían trabajado. "Los demócratas empiezan a recibir ayudas de los empresarios, hasta entonces recibían dinero sobre todo de los sindicatos", explica. "Con Reagan llega el primer corte de impuestos y las primeras batallas contra los sindicatos. La señora Margaret Thatcher dará la batalla contra el sindicato de los mineros", relata.
Ahondando en la idea del control social, aclara que "el fascismo surgió en momentos en que parecía que la capacidad del capitalismo para seguir manteniendo el orden social interno estaba fallando". Es decir, que aparece como una solución de urgencia ante el peligro de ruptura social. "Por decirlo de alguna manera: el New Deal de Roosevelt es una alternativa al fascismo". ¿El miedo al fascismo dejó campo libre al capitalismo? "Sí, pero las cosas que ha conseguido lo ha hecho pactando".

Contra la resignación

La Historia es una llamada a la acción, el despertar de las conciencias, tal y como la entiende Josep Fontana. Dice haberlo aprendido de Vicens Vives, quien creía que la Historia servía "para ayudar a que las cosas funcionaran". En ese sentido, Fontana encuentra una segunda oportunidad para los historiadores en estos momentos de desorientación. "Habiendo fallado las certezas de los modelos con los que los economistas, como Greenspan, articulaban el futuro, hay que preguntarles a los historiadores qué es lo que ha ido mal para recomponer las certezas".
Avisa: esa función sólo sucederá si aceptan su función crítica, si no se dedican a "abastecer el orden establecido con legitimaciones, que es lo que ha hecho la historiografía académica". Y se queja de la falta de responsabilidad de la ciencia: "Desde 1945 a esta parte, la historiografía se ha dedicado a convencer a la gente de que todo intento de cambiar las reglas sociales conduce al desastre, lo cual es una lección de resignación incomparable. Pero eso no es lo que la historia debe hacer, en algún momento debe mover hacia el cambio. Un gramo de sensatez puede ayudar a cambiar las cosas".
Ese gramo pasa por no crear falsas esperanzas para seguir caminando. Fontana prefiere hacer ver que la situación es irreversible para llamar al cambio. "Hay que combatir contra la hipnosis de la crisis, que induce a pensar que es un fenómeno de corto plazo, que se remediará. Pero esto ya dura más de 40 años y no tiene remedio fácil. ¡La ilusión de que siendo austeros va a pasar es un engaño! Cuando Esperanza Aguirre plantea que la educación no puede ser gratuita para todos mientras dure la crisis, no está pensando más que en el futuro la educación sólo la recibirá quien la pague. Las medidas de austeridad no lograrán que los cinco millones de parados de este país vayan a volver a encontrar ocupación", aclara.
Dibuja un panorama realmente duro para la generación que ahora tiene 20 y 30 años, "no tienen futuro". La protesta es inevitable. Pero en estas condiciones hay diferencias: "No es como en Mayo del 68. Los que protestaban entonces se terminaron integrando en la sociedad. Los que protestan hoy no tienen posibilidad de integración".
Por supuesto, también tiene palabras para los movimientos, "plenamente justificados", de indignación mundial. Aunque avisa de que estos movimientos no deben enquistarse en el ruido de los antiguos antisistema, porque "generarán miedo en la misma población". "La única posibilidad de cambio en estos momentos está en ellos, sólo ellos pueden hacer que el sistema vuelva a negociar para permitir una situación un poco más justa, como la que hubo entre los años treinta y setenta, para volver al menos a unas condiciones civilizadas", explica convencido.

Una izquierda frustrada

Empezamos a entender porqué nunca un libro de Historia fue tan actual. Él esperaba mucho más de la civilización occidental y reconoce sentir que, de alguna manera, nos han estafado. "Yo vengo de una izquierda frustrada varias veces. Frustrada en este país con la Transición, porque cuando estábamos en la clandestinidad esperábamos mucho más que el tipo de pacto que luego se produjo", dice. Entre las verdades dolorosas que sabemos gracias a él está la de que la Historia ni siquiera es un proceso continuo de progreso.
La Historia tampoco puede ser usada con fines propagandísticos, señala. ¿El Diccionario Biográfico Español entra en esa categoría? "El Diccionario es una muestra de la incompetencia de quienes trataron de montar eso y de instituciones como la Academia. Lo que ha salido es una muestra de lo que esa casa puede dar: un disparate. Para empezar, el proyecto mismo es un disparate. Hoy no tiene ningún sentido hacer eso. No hace ninguna falta. Es como hacer una enciclopedia, ¿quién hace hoy una enciclopedia? Estamos en un mundo muy distinto", y él lo sigue atentamente para analizarlo.

Fuente: http://www.publico.es/culturas/407728/ni-siquiera-el-fascismo-logro-lo-que-ha-conseguido-el-capitalismo

1848

Rafael Poch
La Vanguardia

Europa marcha directa hacia la desintegración de su Unión. De la mano de Alemania. De la obtusa política unilateral de austeridad y de su obstinada y reiterada negativa a replantearse el papel del Banco Central Europeo. ¿A qué obedece ese dogmático empecinamiento monetarista? A una mezcla de mentalidad obtusa e inercia de servicio al sector financiero. Nos llevan a un segundo batacazo.

La “gran receta” de Merkel para controlar la crisis europea a medio plazo es algo aun más descabellado. Se trata de una reforma de los tratados de la Unión, encaminada a blindar institucionalmente la disciplina que está incrementando las deudas y asfixiando las economías de varios países. Primero caen los más débiles, pero luego los exportadores más fuertes, que se verán perjudicados por la recesión que asoma. El derecho de ingerencia de esta línea errada, es una vía directa hacia una rápida desintegración europea.

En el contexto de la previsible recesión en Europa y del enfriamiento de la coyuntura global en 2012, todo esto va a estimular una rebelión de los pueblos europeos, una nueva internacional que ya asoma. Las decisiones erradas de instituciones foráneas y no electas, que degradan la vida social, generarán una fuerte reacción nacionalista y de defensa de la soberanía de los pueblos. Un 1848.

En la Europa de 1848 la “primavera de los pueblos” tambaleó el orden de la restauración absolutista. Quedó claro que el orden de cosas del Congreso de Viena era insostenible. Ahora se trata del capitalismo llamado “neoliberal” y quizá del capitalismo sin adjetivos. Se desconoce lo que vendrá, pero deberá ser algo diferente. El acelerado estrés con el que este sistema somete a la gente y al planeta, se hace cada vez más insoportable.

Un orden absolutista en quiebra es aquel en el que una pequeña casta, digamos del 1%, adopta decisiones que son vistas por el 99% como injustas y erradas. La sensación de estar viviendo en un orden absolutista, en el que una ínfima minoría acapara el grueso del poder, la riqueza y los privilegios, y conduce al resto al desastre, está en la calle. Se está haciendo cada vez más viva en la Europa de hoy. Al mismo tiempo, se constata la impotencia de los políticos nacionales y de sus instituciones. Da igual votar: el poder y las decisiones están en otra parte, no electa. Todo esto es una invitación a la acción rebelde que puede acabar siendo vista como mera necesidad.

Como en 1848 el telégrafo y el ferrocarril, ahora las actuales tecnologías de información, con su confuso exceso de información, su alocada inmediatez y su activismo de ordenador, juegan cierto papel, pero los contenidos e impulsos esenciales son los mismos: el rechazo del absolutismo y la reclamación de la ciudadanía.

El nuevo sujeto republicano ha cambiado en Europa. Quien más quien menos tiene algo que perder, en un continente mucho más rico y demográficamente envejecido que el del siglo XIX. Eso sugiere que la no violencia popular tiene un nuevo sentido y grandes espacios a su favor. Al otro lado, el recurso a la violencia por parte del sistema establecido puede volverse contra éste.

Mucho de todo eso se vio en la quiebra de la Unión Soviética de hace veinte años, cuando las recetas del antiguo régimen no funcionaron, por una mezcla de falta de convicción y de avería estructural, y podría verse pronto en el nuevo 1848 europeo: una espiral incontrolable e incomprensible de desintegración. En el escenario más optimista puede imaginarse una reconstrucción del proyecto europeo a partir de bases ciudadanas y no empresariales. Para los escenarios más negativos, ahí está la historia europea, guerrera y agresiva. ¿Aprenderá Europa de su experiencia?

¿Y España? El regreso de los postfranquistas a un gobierno de Madrid que se anuncia particularmente sumiso con la peor política europea, acelerará la particular espiral desintegradora nacional y excitará el descontento activo ¿Sobrevivirán la actual unidad territorial y la monarquía a este 1848 que se anuncia en el horizonte?



Fuente: http://blogs.lavanguardia.com/berlin/

Grecia: golpe de Estado europeo frente a un levantamiento popular

Stathis Kouvelaki
Contretemps

Traducido del francés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos

Así pues, es en Grecia donde se ha estrenado la nueva pieza que promete tener un gran éxito en esta estación política europea y que se titula La toma de poder por parte de los banqueros. Italia parecía elegida para la siguiente etapa, lo que no hace sino aumentar el interés del proceso griego que ha llevado a la dimisión de Georges Papandréou y a la formación de un nuevo gobierno llamado de “acuerdo nacional” dirigido por Lucas Papademos.
Para llegar a este resultado han sido necesarios varios días de tergiversaciones y de ásperas negociaciones entre el PASOK (socialista), que sigue siendo mayoritario en el Parlamento, y la Nueva Democracia (ND, oposición de derecha), sin olvidar el papel particularmente activo de la extrema derecha del LAOS. Al final, un gobierno cuyas principales carteras económicas y sociales continúan en manos del PASOK, ya que la derecha se limita a dos ministerios “de regalía” (Defensa y Asuntos Exteriores). Un gobierno que, por primera vez desde la caída del régimen militar (1974), también está marcado por la participación de la extrema derecha la cual ve como se le atribuye un ministerio (Transporte y Obras Públicas) y tres secretarías de Estado. Pero lo que permitió llegar a este resultado fue, mucho más que estas maniobras políticas, las presiones de los gobiernos alemán y francés, y de lo que se denomina los “mercados”. Papademos, ex vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE), de 2002 a 2010, miembro de la Comisión Trilateral, fue director del Banco Central de Grecia entre 1994 y 2002 y por ello uno de los arquitectos de la entrada de Grecia en el euro junto a su mentor en política, el ex primer ministro socialista “modernista” Costas Simitis, el principal arquitecto del neoliberalismo en Grecia, considerado particularmente próximo a los medios de negocios alemanes.
Lo cual equivale a decir que con este nuevo primer ministro quienes gobiernan el país de forma casi directa son los medios financieros europeos y de forma secundaria los griegos, así como los países del directorio de la Unión Europea (UE), sin tener en cuenta mandato popular alguno en lo que se puede considerar el primer “golpe de Estado blando” concebido y establecido por esta misma UE y los banqueros cuyo apoderado es ésta. Así, encuentran una nueva juventud las formulaciones de Marx a propósito de la monarquía de julio según la cual esta última es el “reino de sólo una fracción de la burguesía, la aristocracia financiera” y todo el régimen una “sociedad por acciones para la explotación de la riqueza nacional” [1]. Salvo que esta aristocracia financiera es actualmente esencialmente multinacional y ante todo europea, ya que los especuladores y aprovechados de hoy ocupan un puesto en los consejos de administración de los bancos (e instituciones financieras) alemanas, francesas y del BCE[2].
¿Cómo comprender de manera más profunda esta espectacular conmoción del paisaje político que en una decena de días ha visto al ex primer ministro Papandreu anunciar un referéndum, retractarse, ganar un voto de confianza en el Parlamento para finalmente dimitir y dar paso a un gobierno de “acuerdo nacional” a las órdenes de los financieros de la UE? Precisemos de entrada lo siguiente: contrariamente a una impresión ampliamente difundida en y por los medios de comunicación internacionales, lo que precipitó los acontecimientos no fue el anuncio de un referéndum en relación a las decisiones de la cumbre europea del 27 de octubre, sino la situación preinsurreccional en la que estuvo sumergida Grecia desde los días 19 y 20 de octubre, y de manera más clara, desde los altercados que acompañaron a la fiesta nacional del 28 de octubre. Por lo demás, a esta situación es a lo que venía a responder la iniciativa de alto riesgo de Papandreu y que resultó ser fatal para su suerte [3].
En este sentido, los últimos acontecimientos se deberían comprender como la prolongación lógica de las tendencia que aparecieron el pasado mes de junio, cuando la movilización del “pueblo de las plazas” llegó a un pico y desencadenó la primera fase de la crisis política [4]. Papandreu se situó entonces por unas horas en posición de dimisionario en busca de un acuerdo de gobierno de “acuerdo nacional” con el dirigente de la oposición de derecha Antonis Samaras. Si bien este episodio se cerró rápidamente por medio de una simple remodelación gubernamental, no dejó de poner en evidencia los tres determinantes principales de la secuencia que desemboca en la situación actual:

- un aumento de las movilizaciones que adquiere el cariz de un auténtico levantamiento popular,

- la acentuación de la crisis del sistema político y su transformación en crisis de Estado,

- el papel de tipo neocolonial desempeñado por la UE convertida en actor principal de la escena política del país.

Por consiguiente, resulta necesario hacer un breve análisis de estos tres factores antes de abordar las cuestión de las perspectivas de la izquierda radical en esta nueva coyuntura.

El levantamiento popular

La huelga general de 48 horas de los días 19 y 20 de octubre confirmó que había entrado en una nueva fase el ciclo de movilización emprendido desde la votación el 5 de mayo de 2010 del Memorándum entre el gobierno griego y la a partir de entonces famosa “Troika”(UE, BCE, FMI). La magnitud y combatividad de las manifestaciones, su difusión en el conjunto del territorio [5], la variada composición social de los participantes (personas asalariadas del sector público y del privado, personas desempleadas, jóvenes, pequeños comerciantes y empresarios, personas jubiladas), pero también la preparación de estas dos jornadas por medio de toda una serie de acciones a menudo inéditas (ocupaciones de edificios públicos, incluidas las sedes de ministerios y de prefecturas, la negativa a pagar las nuevas tasas, huelgas prolongadas en algunos sectores como los basureros o el personal hospitalario), todos estos elementos dibujan el cuadro de una movilización obrera y popular ascendiente, que dispone de importantes reservas y del apoyo mayoritario del cuerpo social. Por decirlo con otras palabras, a lo que hemos asistido en las calles de Atenas y de las ciudades del país es a la convergencia del “pueblo de las plazas” de la pasada primavera (cuya masa estaba compuesta por electores indignados de los dos “partidos del gobierno”, PASOK y ND) y del movimiento popular organizado. El fortalecimiento del papel desempeñado por sus componentes tradicionales, sindicales y políticos, jugó en este sentido, sobre todo la movilización del Partido Comunista Griego (KKE) y de su frente sindical (PAME). Bajo la presión de su base y de su entorno social este partido se desmarcó de la rutina habitual en él y que consiste en hacer desfilar sus propios cortejos de manera cuidadosamente diferente del resto de los manifestantes, y quiso ocupar el terreno de manera visible y prolongada organizando el cerco al Parlamento el 20 de octubre. Efectivamente, lo hizo con su sectarismo de costumbre ya que una vez más negó toda unidad de acción con las demás fuerzas de la izquierda radical. Esto no justificaría en modo alguno el ataque militarizado, con un objetivo mortífero (cóckteles molotov lanzados contra el SO y los cortejos del PAME), de los que fue blanco por parte de un sector del movimiento Black Bloc y que se saldó con la muerte de un obrero que trabajaba en el edificio y militante del PAME, y con la hospitalización de unos cuarenta manifestantes procedentes de sus filas, tres de los cuales se encuentran graves [6].
A pesar de estos incidentes, que dejaron un regusto amargo, se estableció una dinámica de acción de calle, la cual resurgió durante las manifestaciones que estallaron con ocasión de las conmemoraciones del 28 de octubre [7]. Unas manifestaciones que en el plano simbólico se pueden considerar el equivalente de una “Toma de la Bastilla” a la griega. En ese día de confirmación de las autoridades del Estado en su papel de representante de la nación, llamada a desfilar bajo su mirada, fueron expulsadas un poco en todas partes de su lugar físico y simbólico, a saber, de las tribunas oficiales [8], inmediatamente invadidas por la masa. Una masa que declara de este modo que ella es la única encarnación legítima del todo social. Esta conquista simbólica de la plaza vacía (o, más bien, vaciada) del poder por el pueblo “en persona” se expresó ampliamente por medio de la multiplicidad de las significaciones que marcaron esta jornada: consignas que relacionaban el “no” de 1940 con la situación presente y asimilaban a los gobernantes actuales con los “colaboracionistas”, recuperación de los cantos de la Resistencia y de la lucha contra la dictadura de los coroneles, quema de banderas alemana y de la UE ante masas alborozadas. Como pudo constatar el corresponsal de Le Monde, “la jornada se transformó en una jornada del no a la "Troika" y a la austeridad” [9] . Todo ello indica que para amplios sectores sociales emerge un relato nacional y popular alternativo al del poder, que hace converger la dimensión social y la dimensión nacional de la protesta y enlaza el presente con la memoria popular de la “larga duración” histórica.
Se franqueó así un umbral histórico y parece poco probable que disminuya la movilización, aunque el hecho de retomarla pase por un periodo de adaptación a la nueva situación creada por la conmoción en la cumbre del Estado. Tanto más cuanto que no deja de empeorar la situación económica del país, ya dramática: la tasa de paro ha llegado oficialmente al 18,4%, pero en la realidad está más cerca del 25%; los asalariados y jubilados han perdido aproximadamente una tercera parte de sus ingresos, las tasas exorbitantes votadas recientemente acaban de sangrar a los hogares, los servicios públicos están en la ruina, la tasa de suicidio, tradicionalmente una de las más bajas de Europa, ha aumentado un 40% en un año, mientras que la situación sanitaria de la población se deteriora de manera dramática, como revela un estudio publicado en la prestigiosa revista médica The Lancet [10], que llega a la conclusión de que existe una “tragedia griega ” . En estas condiciones parece simplemente impensable que pueda mantenerse mucho tiempo un gobierno que se dispone a administrar una nueva poción de austeridad a una población exangüe.

La profundización de la crisis política

Por su amplitud y su aspecto inédito, a saber, la entrada en escena de masas hasta entonces relativamente pasivas y desprovistas de cultura política cohesiva, el “movimiento de las plazas” del mes de junio creaba las condiciones de la transformación de una crisis económica y social en una crisis política generalizada. Una crisis que en referencia a los análisis de Gramsci podemos calificar de “crisis orgánica”. El aumento de la fuerza de la protesta popular revelaba un momento de ruptura de las relaciones establecidas de representación entre los principales grupos sociales y sus formas de expresión partidaria que se traduce en el “repentino paso [de estos grupos] de la pasividad política a una forma de actividad y de reivindicación que en su unidad no orgánica constituyen una revolución”. Esta crisis , continúa el revolucionario italiano, se convierte entonces en “una crisis de poder y en ello es exactamente la crisis de hegemonía o crisis de Estado en su conjunto” [11].
Confrontado a una situación de crisis generalizada, el sistema político tiende a autonomizarse de las relaciones de representación y de las reglas de la alternancia parlamentaria. Gramsci hablaba de tendencia al “bonopartismo” o al “cesarismo”, que pueden imponerse incluso “sin Cesar, sin personalidad heroica y representativa”. En un régimen parlamentario estas soluciones adoptan la forma de gobiernos de “gran coalición”, que relacionan de manera directa unos intereses económicos y sectoriales de las clases dominantes con unas fracciones del personal político separadas de sus anteriores vínculos partidarios. Diferentes en ello del fenómeno bonapartista personalizado y circunscrito al siglo XIX, estas soluciones ofrecen mucha más flexibilidad a costa, sin embargo, de una inestabilidad crónica. Sin embargo, se trata de formas de construcción que eluden (y/o alteran muy significativamente) las mediaciones de tipo representativo y la legitimación electoral sin romper, no obstante, explícitamente con el marco parlamentario existente, aunque llegado el caso puedan preparar el terreno para esa evolución [12].
En este marco es donde hay que situar el proceso de construcción de un gobierno de “acuerdo nacional” como el dirigido por Papademos. La idea estaba en el aire desde hacía tiempo y, como hemos visto, se probó brevemente en junio. Pero la urgencia de esta salida sólo se impuso con la secuencia insurreccional que se desplegó entre el 19 y el 28 de octubre. Unos índices como la parálisis casi completa de la administración del Estado, acentuada por la oleada de ocupaciones de edificios públicos o la sustitución repentina de la totalidad del Estado mayor militar, que no ocultaba su oposición a los cortes presupuestarios que afectan profundamente al ejército, también van en este sentido y dan muestra de que se había alcanzado al funcionamiento de la maquinaria estatal en su propio corazón.
En estas circunstancias suele ser habitual que los poderes tambaleantes tomen unas iniciativas que acaban por extender el fuego que se suponía ellos iban a controlar, si no a apagar. El anuncio de un referéndum por parte de Papandreu, que se suponía se basaba en el acuerdo alcanzado durante la cumbre europea del 27 de octubre, era el ejemplo tipo de semejante gesto que, independientemente de las intenciones de su autor, funcionó, sin embargo, como una prueba de verdad para el sistema político griego y para toda la UE. El reto lanzado por el dirigente del PASOK sembró el pánico en las Bolsas y provocó la cólera del directorio franco-alemán, el cual, de manera completamente explicable, se sobresaltó sólamente con el enunciado de la palabra “referéndum”, ya que la UE no salió fortalecida de los precedentes episodios de este género y en unas condiciones incomparablemente más favorables que las que ofrecía la situación de Grecia. La humillación padecida por Papandreu en al cumbre de Cannes, sin precedentes para un dirigente de un país europeo, era la consecuencia lógica de esta falsa, por demasiado tardía, ingenuidad democrática.
En el frente interno, el gesto de Papandreu, seguido de las presiones directas ejercidas por los dirigentes europeos, sin duda aportó más el resultado esperado. En efecto, reveló que se contestaba al primer ministro saliente en el seno de su propio partido “a su derecha” por un ala de integristas neoliberales reunidos en torno a lo que se califica de “talibanes de Memorándum” o de “troika interna” [13], que rechazó inmediatamente la idea de un referéndum y adelantó la idea de un gobierno de “unidad nacional”. Si minó un poco más la cohesión de su partido, sin embargo Papandreu marcó unos tantos ante la oposición de derecha. Situada ante la casi certidumbre de una victoria del “no” a los acuerdos del 27 de octubre y del chantaje ejercido por la UE (un “no” equivalía a la salida del euro), la derecha luchó enérgicamente contra la propuesta de referéndum. Pero, acto seguido, se vio fuertemente obligada a ceder a las exigencias de “consenso” formuladas desde el inicio de la crisis de la deuda por los medios de los negocios y por los dirigentes europeos. La extrema derecha, por su parte, campeona desde la primavera de 2010 de un “acuerdo nacional” para establecer enérgicamente la “terapia de choque” se siente triunfar. Su líder, Giorgos Karandzaféris, se planteó abiertamente como el “padrino” del nuevo gobierno de “unidad nacional”, que le permite acceder a la tan deseada respetabilidad institucional. Le siguieron las formaciones periféricas de centro derecha (la pequeña formación ultra-liberal y europeísta Alianza Democrática de Dora Bakoyanni, canciller de Samaras en la dirección de la ND en noviembre de 2010) y de centro-izquierda (la Izquierda Democrática, surgida de una escisión derechista de Synaspismos, y los ecologistas), con algunas reservas de forma para los últimos. De este modo se abría la vía para el proceso que ha desembocado en la constitución de un gobierno dominado por los intereses de las finanzas europeas.

La UE como potencia neocolonial

El papel de la UE en este asunto merece sin duda algunas observaciones específicas. En efecto, suponiendo que en Grecia subsistiera todavía alguna apariencia de soberanía nacional y de funcionamiento democrático, aunque sea “formal”, de las instituciones parlamentarias, éstas pertenecen en adelante a un tiempo pasado. La manera como Papandreu fue obligado a retractarse del referéndum, después de ver cómo se le dictaba de la manera más humillante los términos de la pregunta que se iba a hacer (¡e incluso la fecha de su celebración!), tanto las condiciones de su salida del poder como las maniobras que se llevaron a cabo en la más completa opacidad para constituir un gobierno de “acuerdo nacional” constituyen en el sentido más estricto un “golpe de Estado blanco”, el primero cuya concepción y establecimiento se han hecho bajo la dirección de la UE. ¿Es necesario señalar hasta qué punto este gobierno está desprovisto de la menor legitimidad democrática, en el sentido más banal del término, tal como ésta se expresó sobre todo en el escrutinio de octubre de 2009? Y, sin embargo, la tarea que se le confió explícitamente (la aplicación de los acuerdos del 27 de octubre, con unas medidas de austeridad aún más graves que todas las anteriores, acompañadas de la puesta bajo tutela permanente y de la venta en subasta de la casi totalidad del patrimonio público restante) comprometerá al país para las futuras décadas.
Dos elementos dan una idea del radicalismo político neoliberal que anima a Papademos y a quienes lo rodean. En un artículo publicado simultáneamente en el diario griego To Vima y en Financial Times el 23 de octubre [14] el actual primer ministro había rechazado la propuesta de reducción del 50% de la deuda griega que tienen los bancos y otras instituciones privadas, que fue adoptada finalmente por la cumbre europea del 27 de octubre, y quería atenerse únicamente a la reducción del 21% prevista por la cumbre del 21 de julio, bajo la presión de Sarkozy y considerada casi por unanimidad escandalosamente favorable a los bancos y completamente insoportable para el país. Por lo tanto, mejor apostar por la “generosidad” o el realismo de Angela Merkel en materia de pago de la deuda griega que por el actual primer ministro. Además, una de las exigencias principales de Papademos y de sus apoyos europeos, en la línea de su obstinado rechazo del referéndum, consistió en descartar la idea de elecciones anticipadas que, sin embargo, eran una de las condiciones que Samaras y la ND habían puesto para su apoyo a un posible gobierno de “unidad nacional”. Sigue reinando la confusión a este respecto ya que Samaras retomó en su declaración posterior a la formación del gobierno la fecha del 19 de febrero que había anunciado inicialmente. Asumiendo plenamente la lógica bonapartista antes mencionada, Papademos y la UE no quieren un simple equipo de transición encargado de una misión limitada. Lo que ellos quieren establecer es un gobierno de combate, como pone de relieve protegido por el anonimato uno de los ex colegas del primer ministro en el BCE: “a la cabeza del gobierno griego [Papademos] deberá aprender, sin embargo, a resolver las cosas con dureza, a crear descontentos” [15]. No cabe la menor duda de que franqueado por sus ministros del LAOS y de los defensores de la “troika interna” aprenderá muy rápido …
En cualquier caso, han caído las máscaras : la UE aparece tal como es, una amenaza mortal para las más elementales reglas democráticas, las del régimen parlamentario liberal. Y es que no hay que equivocarse: no tiene nada de coincidencia la simultaneidad de los cambios de gobierno en Grecia e Italia, la toma de poder en ambos caso por unos apoderados de los bancos, salidos de las entrañas de la UE (BCE en el caso de Papademos, Comisión Europeo en el de Monti), que cultivan unas relaciones directas con los medios de los negocios. Efectivamente, desde que estalló la crisis de las deudas soberanas Grecia es una cobaya de la “terapia de choque” que las clases dominantes están decididas a poner en marcha y, como vio muy bien Naomi Klein [16], esto no se puede hacer en el marco político e institucional existente (al menos para las normas de un país de la Europa del oeste). Las “terapias de choque” son indisociables de los “desastres” y llevan a la instauración de un “estado de emergencia” cada vez más banalizado. Y en el marco europeo de los 27 países que forman parte de él, quienes dirigen son la UE, sus instituciones y su directorio franco-alemán (a decir verdad, más alemán que francés). Sin embargo, en el seno de la izquierda europea, incluidas sus alas radicales, hay un empeño en eludir esta realidad y en no medir sus consecuencias [17] cultivando, por ejemplo, la ilusión de una “reformabilidad” de las instituciones de la UE o de una conmoción sociopolítica simultánea en los principales países europeos que permitiría librarse de hacer frente a la maquinaria de la UE como tal.

La paradójica impotencia de la izquierda radical griega

Desde el inicio de la crisis de la deuda la izquierda radical griega se encuentra en una posición paradójica. Se refuerza en el plano electoral partiendo de un nivel que es ya el más elevado de Europa (cf. el cuadro al final del artículo). Sus militantes son muy activos en las movilizaciones aunque el “movimiento de las plazas” haya mostrado sus dificultades para abrirse a unos sectores sociales exteriores a sus esferas tradicionales de influencia. Sin embargo, se esfuerza por intervenir políticamente en la situación, por proponer una alternativa creíble a las bárbaras políticas establecidas y rechazadas por la casi totalidad de la sociedad. Debido a ello no logra dar con una salida política a la oleada de cólera popular que corre el peligro de conocer una trayectoria “argentina”: un levantamiento popular capaz de hacer caer el poder establecido pero desprovisto de una solución política de recambio.
Dos factores tienen un peso particular en esta realidad. En primer lugar, la profunda división o, más exactamente, el ambiente de guerra intestina que reina entre sus dos componentes principales: por una parte el Partido Comunista (KKE), encorsetado en una línea sectaria y nostálgica del pasado estalinista, y que sigue siendo la fuerza dominante tanto en el plano electoral como en el militante y, por otra, la Coalición de la izquierda radical (Syriza), que predica un enfoque unitario pero no logra encontrar una coherencia interna entre sus múltiples componentes y tendencias, y tiende a replegarse en una propuesta de unidad “a la mínima” basada en un simple rechazo de la austeridad. Aunque es necesaria para la unidad de acción, esta base resulta ser insuficiente cuando se plantea la cuestión de una alternativa al poder.
Situadas ante este temible reto, estas formaciones tiene muchas dificultades para formular unas propuestas precisas y un tanto audibles sobre las cuestiones clave en las que se juega la legitimidad de las políticas llevadas a cabo y la posibilidad de otra lógica, a saber, la deuda y la cuestión del euro y, de manera más amplia, de las relaciones con al UE. La línea mayoritaria en el seno de Syriza y, sobre todo de su componente principal, Synaspismos, es proponer una renegociación de la deuda en el marco de la UE y de la zona euro, sin recurrir al cese del pago. La cuestión del euro o de la estructura antidemocrática de la UE se minimizan o se remiten a un futuro indeterminado, cuando un “movimiento social europeo” haya cambiado las tornas a nivel de toda la UE o cuando menos de su núcleo principal. ¿Hay que precisar que estas propuesta parecen completamente desfasadas de la situación, poco creíbles y suscitan una reacción interna cada vez mayor?
Ante este impasse, importantes corrientes de Synaspismos (la “corriente de izquierda ” dirigida por el actual portavoz parlamentario de Syriza Panagiotis Lafazanis) así como otros componentes de Syriza reagrupados en el Frente para la Solidaridad y la Ruptura (dirigido por el ex presidente de Synaspismos Alekos Alavanos) suben el tono y rompen con el consenso europeísta. Predican una renegociación de la deuda “a la Kirchner”, que se lleve a cabo bajo la presión de un cese del pago a iniciativa del país prestatario, acompañada de la salida del euro y de la nacionalización del sector bancario que permitirían una devaluación de la moneda y una salida de la lógica de la “devaluación interna” (basada en una bajada drástica del coste del trabajo) impuesta por las curas de austeridad. Además de los argumentos económicos también se consideran necesarios por razones políticas una ruptura con el euro y la lógica de las instituciones europeas, sin salida inmediata de la UE: ¿cómo sacar al país de la tutela bajo la que se encuentra actualmente y relanzar un funcionamiento democrático sin aceptar un desacoplamiento, aunque sea parcial, de la UE y el restablecimiento de su soberanía nacional? Por ello esta agenda ya la defiende el reagrupamiento de las fuerzas de la extrema izquierda Antarsya, que tuvo algunos éxitos electorales durante las elecciones regionales y municipales de noviembre de 2010 (cf. el cuadro al final del artículo) y que defiende el cese del pago, la salida del euro y la nacionalización de la banca como base de un programa de ruptura capitalista. Sin embargo, a pesar de importantes convergencias y de una audiencia cada vez mayor, el “polo anti UE” de la izquierda radical no logra coordinarse y adquirir visibilidad.
La situación está aún más anquilosada en el Partido Comunista (KKE). Tradicionalmente hostil a la UE y partidario de la salida de Grecia de la UE, sin embargo este partido se muestra muy prudente en este terreno desde que empezó la crisis y subraya que todos estos problemas, incluido el de la deuda, sólo se podrán resolver una vez que “se derroque el poder del capital monopolista” y se instaure “el poder popular”, bajo la dirección del partido, naturalmente. Esta retórica “izquierdista” sirve en realidad para justificar una práctica quietista en el plano de las movilizaciones, preocupada ante todo por rechazar cualquier forma de unidad de acción y acusa a Syriza (y a Antarsya) de ser “fuerzas oportunistas” que “hacen el juego a la burguesía y a la UE”.
En realidad, al igual que los dirigentes de Syriza, los del KKE manejan un discurso radical, pero desencarnado, con la vista puesta sobre todo en los sondeos que otorgan a la izquierda radical los mejores resultados desde la década de 1970 (cf. el cuadro al final del artículo). Parecen contentarse con este papel de receptáculo pasivo de la cólera popular, papel compartido que crea entre ellos una especie de extraña complicidad más allá de la virulencia de las polémicas. Por decirlo con otras palabras, lo que en ambos casos se excluye, aunque por recorridos opuestoa, es la idea de una alternativa que se construye sobre unos objetivos transitorios y responde concretamente a los cruciales problemas planteados por la crisis: deuda, pertenencia al euro, modelo económico, refundación democrática, independencia nacional y relaciones con la UE.
Esta perversa complicidad es lo que explica que la propuesta de referéndum de Papandreu en un primer momento pusiera en un aprieto tanto a Syriza como al KKE, sobre todo cuando se vio que se plantearía la cuestión del euro y de una ruptura concreta con la jaula de hierro impuesta por la UE. En vez del referéndum, que acabaron por apoyar apelando a votar “no”, Syriza y el KKE prefirieron adelantar la consigna de las elecciones anticipadas. Siguen haciéndolo con la esperanza de transformar en escaños los resultados que les conceden las encuestas de opinión.
Sin embargo, esta gestión rutinaria de una situación extraordinaria en todos los sentidos del término resulta estar cargada de peligros. La formación del gobierno de Papademos, que sella el frente común de las clases dominantes griegas y europeas, sitúa a la izquierda radical griega entre la espada y la pared. Lejos de ser una fuerza marginal, condenada a un papel testimonial, se ve investida a partir de ahora de una responsabilidad verdaderamente histórica: construir un frente social y político capaz de aceptar el desafío lanzado por un adversario desestabilizado pero tanto más peligroso y dispuesto a todas las aventuras. Si ella flaquea y resulta ser incapaz de cambiar las tornas, muy bien podría ser barrida del escenario como lo fueron todas las fuerzas políticas, incluida la izquierda radical, de los países que ya han padecido la “estrategia del choque”.
Por ello, esta responsabilidad está lejos de ser una responsabilidad únicamente nacional. En un ruidoso artículo publicado el pasado mes de junio en el New York Times el historiador británico y especialista en historia griega contemporánea Mark Mazower recordaba a todos aquellos y aquellas que sólo tienen ojos para las glorias de la Antigüedad que en el curso de los dos últimos siglos la Grecia moderna se ha encontrado varias veces “en primera línea de la evolución europea” [18]. Emprendiendo una guerra de independencia, que los propios griegos siempre han llamado “la Revolución de 1821”, fueron los primeros en hacer tambalear el orden de la Santa Alianza. Fueron la vanguardia de la lucha antifascista por medio de su “no” en 1940, de sus victorias contra las tropas de Mussolini y de su lucha masiva contra el ocupante. Levantándose hace 38 años contra la dictadura de los coroneles enseñaron el camino a otros pueblos, del sur europeo o de América Latina, que padecía una opresión comparable. Por consiguiente, puede que volviendo a enlazar con ese hilo que atraviesa su historia moderna Grecia dé una vez más la señal del levantamiento europeo contra la opresión, esta vez contra la dictadura de los financieros, de los especuladores y de sus patéticos comisarios políticos.

Stathis Kouvélakis es profesor de filosofía política en el King’s College de la Universidad de Londres.

Las fuerzas política en Grecia: resultados electorales y tendencias recientes

Las últimas elecciones legislativas tuvieron lugar en octubre de 2009. El PASOK resultó vencedor con un 44% de los votos, uno de sus mejores resultados desde la década de 1990, y 160 escaños (de los 300 con los que cuenta el Parlamento). Hay que señalar que diez diputados desertaron de las filas del PASOK desde la votación del memorándum al que se llegó entre el gobierno y la troika (BCE, UE, FMI) en mayo de 2010, siete de los cuales mantuvieron su escaño, lo que sitúa los efectivos del grupo parlamentario del PASOK en 153 diputados, que corresponde a los votos recibidos por el gobierno saliente de Papandreu durante el voto de confianza del 4 de noviembre.
La Nueva Democracia (derecha) obtuvo un 33,4% de los votos, los peores resultados de su historia. La extrema derecha del LAOS (Agrupación Popular Ortodoxa) obtuvo un 5,6%, con lo que progresó sensiblemente desde las anteriores elecciones (+1,8%).
Los ecologistas, que tienen un perfil de “centro-izquierda moderna”, social-liberal en las cuestiones económicas, obtuvieron un 2,53%.
A la izquierda del PASOK, el Partido Comunista (KKE) obtuvo un 7,6%, que supone un retroceso del 0,6% respecto a los resultados de 2007, y la Coalición de la Izquierda Radical (Syriza) un 4,6%, que supone un retroceso del 0,4% respecto a los resultados de 2007. Syriza reúne a una decena de componentes (que van desde el maoísmo al trotskismo pasando por sensibilidades “movimientistas”), el principal de los cuales es Synaspismos (Coalición de Izquierda), surgida de dos escisiones sucesivas del KKE (1968 y 1991). Hay que señalar que una buena parte de las organizaciones de la izquierda radical y de la extrema izquierda griega también ha surgido de escisiones o de salidas colectivas del KKE.
La extrema izquierda presentó tres listas, que suponen un total del 0,7%. El componente principal, Antarsya (0,36%), es una reagrupación de una decena de organizaciones y registró unos resultados a menudo significativos durante las elecciones municipales y regionales de 2010 (sobre todo, un 2,3% en la región de la capital y un 3% en la ciudad de Atenas). De manera general estas elecciones estuvieron marcadas por un avance de la izquierda radical, esencialmente del KKE, que pasó del 10 al 14,4% en la región de la capital (Atenas-Pireo y sus barrios periféricos), la cual reagrupa a una tercera parte del total del electorado y alcanza el 11% de los votos expresados a nivel nacional.
Actualmente los sondeos muestran una amplia desconfianza del electorado en relación a los partidos políticos, ya que aproximadamente una tercera parte de las personas entrevistadas se niegan a indicar una preferencia, y muestran también una clara tendencia a la fragmentación del paisaje político. Sobre la base de proyecciones efectuadas a partir de las respuestas dadas por las personas que indicaban una elección, la horquilla de las estimaciones es del 18 al 22% para el PASOK, del 30 al 33% para la ND y del 6 al 8% para el LAOS, a los que hay que añadir el 2% que suele obtener habitualmente la organización neonazi Aurore Dorée (que en Atenas obtuvo un 5% en las municipales de 2010).
Las pequeñas formaciones de centro-izquierda obtuvieron de un 3 a un 4% para los ecologistas y de un 3 a un 5% para la Izquierda Democrática, creada por los disidentes de Synaspismos al que acusan de una “deriva izquierdista”. Se calcula entre un 7 y un 10% para Syriza, de un 10 a un 13% para el KKE y entre un 1 y un 2% para Antarsya. Según estos cálculos ningún partido obtendría la mayoría de escaños del Parlamento.

Notas:

[1] Marx añadía lo siguiente, que suena extrañamente actual: “el endeudamiento del Estado tenía un interés directo para la fracción de la burguesía que reinaba y legislaba por medio de las Cámaras. De hecho, el déficit del Estado era el objeto mismo de su especulación y la fuente principal de su enriquecimiento. Al final de cada año, nuevo déficit. Al cabo de cuatro o cinco años, nuevo préstamo. Y cada nuevo préstamo ofrecía a la aristocracia financiera una nueva ocasión de estafar al Estado el cual, mantenido artificialmente al borde de la bancarrota, estaba obligado a negociar con sus banqueros en las condiciones más desfavorable”, Karl Marx, Les luttes de classes en France, “Folio”, Gallimard, 2002, p. 11-12.
[2] Según los datos disponibles, que se refieren a 300.000 millones de un total de 360.000 millones de la deuda soberana del país, 146.000 millones, es decir, casi la mitad, pertenecen a los bancos e instituciones financieras de la UE, a los que se añaden 42.000 millones que poseen el FMI; y los bancos fuera de la UE poseen el resto, esto es, una tercera parte de la deuda total, cuya asignación se sabe que la poseen unos banco y otras instituciones griegas. Cf. Research on Money and Finance, Breaking Up? A Route Out of the Eurozone Crisis, noviembre de 2011, p.71. Documento disponible en http://www.researchonmoneyandfinance.org.
[3] El corresponsal de Libération lo vio claramente: “la decisión de Papandreu […] es el resultado de una inevitable erosión del gobierno que al cabo de dos años de una muy severa política de austeridad se enfrenta a una presión insoportable. En la calle, como lo atestiguan las huelgas cotidianas en diversos sectores de la economía y los inmensos cortejos de manifestantes que bloquean regularmente las calles de Atenas, o en el Parlamento, donde la contestación ha ganado progresivamente las filas del PASOK”, Philippe Cergel, “Papandréou, un pari fou”, Libération, 2 de noviembre de 2011.
[4] Cf. sobre este momento Stathis Kouvélakis, “Le chaudron grec”, 20 de junio de 2011, disponible en: http://alencontre.org/europe/le-chaudron-grec.html.
[5] Según cálculos más serios, las manifestaciones reunieron a unas 300.000 personas en Atenas y al menos a medio millón en el conjunto del país (que cuenta con 10,5 millones de habitante). Los cortejos de manifestantes eran particularmente impresionantes en las ciudades de provincia y la huelga paralizó el conjunto del sector público y la mayoría de las empresas privadas. La casi totalidad del pequeño comercio y una buena parte de las PME se unieron al movimiento a iniciativa de los patrones.
[6] Dimitris Kotsaridis, secretario de la Unión Local de Vironas (barrio de Atenas) del Sindicato de Obreros del Cemento, de 53 años, sin duda murió a consecuencia de los problemas cardíacos probablemente desencadenados por los gases lacrimógenos lanzados por la policía en la confusión que siguió a los incidentes. Está en curso la investigación sobre las circunstancias de su muerte.
[7] La fiesta nacional del 28 de octubre conmemora el “no” del gobierno griego al ultimátum lanzado por Mussolini en 1940. Durante la guerra greco-italiana que vino a continuación las tropas griegas, galvanizadas por un espíritu de resistencia que venía de abajo, lograron impactantes victorias en territorio albanés, las primeras de las fuerzas antifascistas durante el conflicto mundial. Fue necesario el ataque de la Wehrmacht en la primavera de 1941 para doblegar la resistencia griega y acabar en la ocupación del país por los ejércitos del Eje. Esta jornada se conmemora con un desfile militar, previsto este año en Tesalónica, y con desfiles de los alumnos de secundaria y de cuerpos civiles en el conjunto de las comunas del país.
[8] Incluido el presidente de la República, Karolos Papoulias, personaje simbólico, procedente de la vieja guardia del PASOK y muy respetado. Su salida de las tribunas oficiales en Tesalónica provocó la anulación del desfile militar, aunque desfilaron los alumnos de secundaria, los cortejos de civiles y los reservistas, muchos con el puño levantado, bajo las aclamaciones de la multitud.
[9] Alain Salles, “Le coup de poker de Georges Papandréou”, Le Monde, 2 de noviembre de 2011.
[10] Cf. Alexander Kentelenis et alii, “Health Effects Of Financial Crisis: Omens of a Greek Tragedy”, The Lancet, vol. 378, n° 9801, 22 de octubre de 2011, pp. 1457-1458, disponible en: http://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736%2811%2961556-0/fulltext.
[11] Las citas de Gramsci están extraídas del cuaderno 13, § 23. Cf. Antonio Gramsci, Cahiers de prison. Cahiers 10, 11, 12, 13, Gallimard, 1978.
[12] El caso típico era sin duda el de los gobiernos Brüning en la república de Weimar que tocaba a su fin, que abrieron el camino a la toma de poder de los nazis.
[13] Se trata del grupo constituido por los ministros de Educación Anna Diamantopoulou, de Sanidad Andréas Loverdos y del vice-ministre de Defensa Giannis Ragousis. En una tribuna común publicada el 16 octubre defendieron un establecimiento integral y enérgico de los paquetes de austeridad, preconizaron una línea de enfrentamiento asumido tanto con el movimiento sindical (“los corporatismos son nuestro adversario ” ), como con quienes sólo defiende de manera “tibia” las medidas adoptadas, y dejaron ver unas amenazas respecto a una posible “masacre” si no se restablecía rápidamente la “autoridad del Estado”.
[14] Cf. Lucas Papademos, “Forcing Greek Restructuring Is Not The Answer”, Financial Times, 23 octubre de 2011.
[15] Palabras citadas en Clément Lacombe y Allain Salles, “M. Papadémos désigné premier ministre en plein chaos politique et économique”, Le Monde, 12 de noviembre de 2011.
[16] Cf. Naomi Klein, La stratégie du choc. La montée du capitalisme du désastre, Actes Sud, 2008. [Hay traducción al castellano de Isabel Fuentes García et allii, La doctrina del “shock”: el auge del capitalismo del desastre , Barcelona, Paidós, 2007]
[17] Cf. Antoine Schwarz, “La gauche française bute sur l’Europe”, Le Monde diplomatique, junio de 2011.
[18] Mark Mazower, “Democracy’s Cradle, Rocking the World”, disponible en http://www.nytimes.com/2011/06/30/opinion/30mazower.html.

Fuente: http://www.contretemps.eu/interventions/grèce-coup-état-européen-face-soulèvement-populaire

viernes, 18 de noviembre de 2011

Occupy Wall Street y el nuevo mundo feliz

Amy Goodman
Democracy Now!

Traducido por Mercedes Camps. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español

Apenas pasada la 1 de la madrugada del martes recibimos la noticia de que la policía de la ciudad de Nueva York estaba haciendo una redada en el campamento de Occupy Wall Street. Fuimos rápidamente con el equipo de noticias de Democracy Now! hasta Zuccotti Park, ahora bautizado Plaza de la Libertad. Cientos de policías antidisturbios ya habían rodeado el área. Mientras la policía destrozaba las carpas, trabajadores de limpieza de la ciudad lanzaban las pertenencias de los manifestantes a los camiones de basura. Más allá de las barricadas, en el centro del parque, entre 200 y 300 personas se tomaban de los brazos formando una cadena humana y se negaban a ceder el espacio que habían ocupado durante casi dos meses. Fueron esposados y arrestados uno a uno.
Los pocos miembros de la prensa que logramos atravesar las barreras policiales fuimos enviados al área asignada a los periodistas, al otro lado de la calle frente al Zuccotti Park. Cuando nuestras cámaras comenzaron a grabar, estacionaron dos autobuses delante para impedirnos ver lo que sucedía del otro lado. Mis compañeros y yo logramos pasar entre los autobuses e ingresar al parque tras atravesar una montaña de carpas desarmadas, toldos y sobres de dormir. La policía casi logra impedir que los medios vean la destrucción.
Entre una pila de cosas amontonadas vimos una biblioteca destrozada. Ya dentro del parque encontré un libro en el suelo. Tenía inscripta la sigla “OWSL” de Occupy Wall Street Library, también conocida como la Biblioteca del Pueblo, una de las principales instituciones que había surgido de la dinámica democrática del movimiento. Según los últimos datos de los que se tenía registro, la biblioteca contaba con un total de 5.000 libros recibidos a través de donaciones. El que encontré entre los escombros de la democracia que estaba siendo arrojada a la basura fue “Nueva visita a un mundo feliz”, de Aldous Huxley.
A medida que avanzaba la noche aumentaba la ironía de haber hallado el libro de Huxley. Lo escribió en 1958, casi 30 años después de su famosa novela distópica “Un mundo feliz”. La obra original describía una sociedad del futuro donde la gente estaba estratificada entre pudientes y desposeídos. A los habitantes del “mundo feliz” se les proporcionaba placer, distracción, publicidad y drogas intoxicantes para volverlos complacientes: un mundo de perfecto consumismo donde las clases bajas hacían todo el trabajo para la élite.
“Nueva visita a un mundo feliz” fue el ensayo de Huxley en respuesta a la velocidad en que observó que la sociedad moderna se dirigía hacia ese futuro desolador. Haberme topado con ese libro no podía ser más pertinente: el campamento, que había sido motivado en gran medida por la oposición a la supremacía del comercio y la globalización, estaba siendo destruido.
Huxley escribió en su libro: “La Gran Empresa, hecha posible por el avance de la tecnología y la consiguiente ruina de la Pequeña Empresa, suele ser gobernada por el Estado, es decir, por un reducido grupo de jefes de partido y los soldados, policías y funcionarios públicos que cumplen sus órdenes. Una democracia capitalista, como la de los Estados Unidos, suele ser gobernada por lo que el profesor C. Wright Mills ha llamado la Élite del Poder”. Y continúa: “Esta Élite del Poder procura directamente ocupación en sus fábricas, oficinas y comercios a varios millones de los trabajadores del país, domina a muchos millones más prestándoles dinero para la compra de lo que ella produce y, como dueña de los medios de comunicación en masa, influye en el pensar, el sentir y el obrar de virtualmente todo el mundo”.
Uno de los trabajadores voluntarios de la Biblioteca del Pueblo, Stephen Boyer, estaba allí cuando allanaron el parque. Tras evitar ser arrestado y brindar primeros auxilios a sus compañeros, escribió: “Destruyeron todo lo que trajimos al parque. Nuestra hermosa biblioteca fue destruida. Nuestra colección de 5.000 libros desapareció. Nuestra carpa, que fue una donación, también fue destruida al igual que todo el esfuerzo que hicimos para levantarla”.
Poco después, la oficina del alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, publicó una foto de una mesa con algunos libros y afirmó que los libros fueron bien conservados. Mientras tanto, la Biblioteca del Pueblo escribía el siguiente mensaje en tweeter: “Estamos contentos de ver que algunos libros están en buen estado. Ahora bien, ¿dónde están el resto de los libros y nuestra carpa y nuestras cajas?”. La carpa había sido donada a la biblioteca por la ganadora del Premio Nacional del Libro y leyenda del rock Patti Smith.
Muchos otros sitios de protesta del movimiento Occupy en otras ciudades fueron allanados recientemente. La alcaldesa de Oakland, Jean Quan, confesó a la BBC que había participado en una conferencia telefónica junto a los alcaldes de otras 18 ciudades para hablar de la situación. Otro informe de prensa observó que el FBI y el Departamento de Seguridad Nacional habían asesorado a las autoridades de las ciudades.
Un juez del estado de Nueva York falló el martes a favor del desalojo y dictaminó que los manifestantes no pueden regresar al Parque Zuccotti ni con sus sobres de dormir ni con sus carpas. Tras el fallo, un abogado constitucionalista me envió un mensaje de texto que decía: “Solo recuerda: el movimiento está en las calles. Los tribunales siempre son el último recurso”. O como canta Patti Smith: “El pueblo tiene el poder”.

Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.

Fuente: http://www.democracynow.org/es/blog/2011/11/17/occupy_wall_street_y_el_nuevo_mundo_feliz

Otra víctima por defender su territorio

Cristian Ferreyra, de 23 años, fue baleado por dos hombres cuando intentó resistir un desalojo en el campo donde vivió toda su vida. Desde el Mocase denunciaron que los homicidas trabajan para un empresario agropecuario de la zona.
Por Darío Aranda

Legisladores y dirigentes de distintos sectores expresaron su repudio en una conferencia de prensa en la Cámara de Diputados.

Cristian Ferreyra nació y vivió sus 23 años en el mismo lugar: el paraje San Antonio, al norte de Santiago del Estero. Quería mantener una forma de vida que implica trabajar la tierra, criar animales, sembrar y cosechar su comida. Pero un disparo de escopeta lo hirió cuando se negó a dejar el territorio, pretendido por un empresario. “Esto es el Lejano Oeste, no se cumplen nuestros derechos, nos matan como animales”, denunció Marilena Santillán, compañera de militancia de Ferreyra e integrante del Movimiento Campesino de Santiago del Estero (Mocase-Vía Campesina), con voz entrecortada, aún conmovida. También fue herido Darío Godoy, de 26 años. En los últimos dos años fueron asesinados en la Argentina cuatro campesinos e indígenas. La organización campesina denunció que la represión tiene directa relación con el avance del modelo de agronegocios, con la soja y la ganadería intensiva, sobre territorios comunitarios.

Ferreyra formaba parte de la comunidad indígena lule-vilela de San Antonio, que habita dos mil hectáreas comunitarias desde hace generaciones. A pesar de su juventud era identificado como un referente, tranquilo, pero decidido a permanecer en territorio ancestral, a 60 kilómetros de Monte Quemado. Desde hace dos años, la comunidad denuncia el acoso de empresarios que pretenden las tierras comunitarias: cierre de caminos vecinales, amenazas a niños cuando iban a la escuela y matanza de animales.

El miércoles, a la hora de la siesta, según contó ayer Jualián Roqué, un compañero de la víctima, llegaron hasta la casa de Darío Godoy dos personas encapuchadas. “Eran los hermanos Javier y Anton Juárez, dos guardias privados enviados por el empresarios santafesino José Ciccioli”, aseguró Roqué. “Buscaban a Cristian Ferreyra y, sin mediar palabra, le dispararon a sangre fría con una escopeta”, concluyó. Ferreyra falleció desangrado, ante la impotencia y desesperación de su esposa y su hijo de 2 años. Además fue herido Godoy (también integrante del Mocase), con disparos en las piernas. Aún permanece internado en el hospital. Los agresores huyeron y hasta ayer no habían sido detenidos.

“Mataron a Cristian porque era un joven fuerte, decidido a defender el territorio de sus padres y de su hijo. El hablaba, dialogaba, pero no negociaba el territorio. Por eso lo mataron”, lamentó Santillán y precisó que el ataque fue un día antes de una asamblea que iba a realizarse en casa de Ferreyra con el objetivo de definir un plan para frenar las topadoras.

El Mocase-VC emitió un comunicado: “Esto ocurre con complicidad y alevosía de parte de autoridades provinciales y funcionarios del Poder Judicial e instituciones como la Dirección Provincial de Bosques, que autorizó desmonte en un lugar donde viven familias campesinas indígenas de varias generaciones. A todos ellos los hacemos responsables directos del asesinato de Cristian”.

Desde el Mocase-VC, que integra el Movimiento Nacional Campesino Indígena (MNCI), explicaron que las tierras ancestrales, que familias rurales y originarias habitaron durante generaciones, comenzaron a ser pretendidas por empresarios a medida que la frontera agropecuaria, principalmente para plantaciones de soja, comenzó a expandirse.

La Secretaría de Ambiente de la Nación precisa que Santiago es de las provincias líderes en desmonte: 515 mil hectáreas entre 2003 y 2007, un 72 por ciento más que entre 1998 y 2002. Avance del monocultivo y devastación de bosques tienen directa relación.

La soja transgénica con uso intensivo de agrotóxicos fue autorizada en 1996, cuando abarcaba una superficie de 6,6 millones de hectáreas en todo el país. En 2000 ya había trepado hasta las 10,5 millones. Y en la actualidad cubre 19,8 millones de hectáreas, el 56 por ciento de la tierra cultivada de la Argentina, 50 millones de toneladas de soja.

El geógrafo y docente Marcelo Giraud analizó el avance agropecuario en Santiago. En 1996, en la provincia había sólo 95 mil hectáreas con soja. En 2008 había saltado a 629 mil hectáreas y dos años después, en 2010, al record de 1,1 millón de hectáreas. “En sólo dos años aumentó un 75 por ciento”, afirmó.

La ONG Red Agroforestal Chaco Argentina (Redaf) publicó el relevamiento “Conflictos sobre tenencia de tierra y ambientales en la región del Chaco Argentino”. Hasta octubre de 2010 había contabilizado 164 conflictos de tierras y ambientales, casi 8 millones de hectáreas.

En sólo dos años fueron asesinados cuatro militantes por la defensa del territorio. El 12 de octubre de 2009 ejecutaron en Tucumán al diaguita Javier Chocobar. El 13 de marzo de 2010 falleció de un paro cardíaco frente a una topadora la campesina santiagueña Sandra “Ely” Juárez. El 23 de noviembre de 2010 fue asesinado en un corte de ruta el qom de Formosa Roberto López. El miércoles, la lista sumó a Cristian Ferreyra. En ningún caso están detenidos los autores materiales ni intelectuales de los crímenes.

El Código Civil establece el “derecho veinteañal”, que reconoce a quienes ocuparon y trabajaron un terreno durante dos décadas. Y también están vigentes leyes específicas para pueblos originarios (Convenio 169 de la OIT, Ley 26.160 de suspensión de desalojos, artículo 75 de la Constitución Nacional), pero (salvo excepciones) el Poder Judicial no aplica esas leyes.

“El asesinato de Cristian Ferreyra no va a quedar impune. Con toda la rabia y el dolor que sentimos, sus compañeros reafirmamos una vez más que en la defensa de nuestros territorios llegaremos hasta la últimas consecuencias”, advirtió el Mocase-VC. Diego Montón, del MNCI, aseguró: “El agronegocio se cobró otra vida campesina, esta vez la de un joven militante. No es posible la convivencia con el agronegocio, su lógica es de muerte y lucro, es un modelo donde no hay lugar para la vida”.

Brasil comienza a buscar su verdad

Investigar los crímenes del terrorismo de Estado es prioritario para la política de derechos humanos del gobierno de Dilma, quien sufrió sus efectos durante los dos años en que estuvo presa y sometida a torturas.
Por Eric Nepomuceno

Desde Río de Janeiro

Todo fue preparado para una sesión solemne. La invitación al acto, expedida por la Secretaría Nacional de Derechos Humanos de la Presidencia de la República, recuerda que la sanción de la ley que crea la Comisión de la Verdad, por parte de Dilma Rou- sseff, “significa la consolidación de la democracia y de los derechos humanos”, y que se trata de “un momento histórico”.

Así que hoy, día de la sanción, momento histórico, Dilma cumple con lo que prometió el 1o de enero, cuando asumió la presidencia. Investigar los crímenes del terrorismo de Estado es una de las prioridades de la política de derechos humanos del gobierno de quien sufrió directamente sus efectos, durante los dos años en que estuvo presa y sometida a torturas de todo tipo. Pero se trata de algo más complejo. Se investigarán crímenes contra los derechos humanos cometidos durante la dictadura que sojuzgó al país entre 1964 y 1985, pero ese terrorismo de Estado quedará impune. Asegurar esa impunidad fue condición impuesta por los militares para que hubiese acuerdo con su antecesor, Lula da Silva. Y Lula, quizá el presidente con mayor respaldo popular de la historia de Brasil, se tragó esa imposición.

También hoy se espera que Dilma anuncie los nombres de los siete miembros que integrarán la comisión. Hay expectativa en relación con esa lista. Acorde a los términos que Dilma sancionará serán brasileños, “de reconocida idoneidad y conducta ética, identificados con la defensa de la democracia y de la institucionalidad constitucional, como con el respeto a los derechos humanos”.

Esa obviedad –¿alguien pretendería nombrar a brasileños de reconocida conducta inmoral e identificados con la agresión a la democracia para semejante tarea?– le fue impuesta por el sector más derechista del Congreso, no por casualidad heredero de la dictadura. Ha sido una forma de impedir que quienes hayan participado de la lucha por la amnistía o que hayan defendido la revisión de la ley que aseguró impunidad perpetua para los represores (una aberración jurídica, bajo la luz de acuerdos internacionales firmados por Brasil) sean llamados para investigar el terrorismo de Estado. Queda abierta la posibilidad de que los sectores más recalcitrantes de las fuerzas armadas, a través de sus propuestas en el Congreso, traten de vetar a quien no sea considerado, bajo su óptica peculiar, imparcial.

En los últimos días, grupos de defensores de los derechos humanos y de familiares de víctimas de la represión elaboraron una lista de nombres, que ha sido formalmente enviada al despacho de Dilma, como sugerencia para el nombramiento de la Comisión de la Verdad. Hay juristas, altos funcionarios del Poder Judicial, profesores universitarios, abogados, viudas de muertos por la represión. João Vicente Goulart, hijo de Jango Goulart, el presidente constitucional depuesto por el golpe de 1964, está en una de esas listas. Aunque hasta la noche de ayer los nombres efectivamente seleccionados por Dilma fuesen un misterio, parece obvio que nadie directamente relacionado con víctimas de la represión integrará la lista efectiva. Serían vetados por los voceros de los cuarteles en el Congreso.

Durante la tramitación del proyecto de ley fueron muchos los grupos y organizaciones que propusieron enmiendas para que, además de investigar, la comisión pudiese elevar sus conclusiones y denuncias a la Justicia. Todas las enmiendas fueron rechazadas.

Frente a las limitaciones de los trabajos de la comisión, muchas personalidades relevantes pidieron de manera velada que sus nombres no fuesen evaluados por el gobierno para una eventual invitación. Figuras históricas de la lucha por el derecho a la memoria y a la verdad han preferido no legitimar una comisión que no llegue a las últimas consecuencias, o sea, a la punición de los que participaron en actos de lesa humanidad.

De todas formas, se trata de un avance. Si logra efectivamente cumplir con su tarea, la comisión realizará sesiones públicas, convocará testigos y requerirá informaciones de órganos públicos, como el ejército, inclusive documentos clasificados como secretos. No habrá punición pero seguramente habrá malestar por lo que será expuesto al público. Ese resultado servirá de base, según esperan los optimistas, para lo que pueda ocurrir el día en que Brasil entienda que su ley de amnistía, decretada al cierre de las luces de la dictadura, es absurda bajo el punto de vista moral, jurídico y del derecho a la verdad y a la memoria.

De parte de Lula da Silva, Dilma Rousseff recibió un legado plagado de conquistas formidables. Pero también recibió un baúl lleno de espinas. Además de ministros corruptos, heredó la corrupción de la memoria, practicada por los sectores militares que siguen creyendo que pueden amenazar al régimen democrático constitucional y que todavía existe alguien que todavía les teme. Lula da Silva, por ejemplo.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-181491-2011-11-18.html

martes, 15 de noviembre de 2011

La movilización de tres días comenzará el 20 de noviembre en Fort Benning, Georgia



Preparan multitudinaria protesta para demandar el cierre de la Escuela de las Américas

Clarín de Chile

Miles de activistas por la justicia social provenientes de toda América ocuparán las rejas principales del Fuerte Benning, en Georgia, para pedir el fin de la militarización de EE.UU., así como la clausura del Instituto del Hemisferio Occidental para la Cooperación en Seguridad, anteriormente la Escuela de las Américas (School of the Americas, SOA).

El domingo 20 de noviembre, la cerca de la base militar, con sus cadenas y alambrado de púas, se llenará de imágenes de los mártires, cruces, estrellas y flores, convirtiéndose en un homenaje a las víctimas de la violencia de la SOA y un recordatorio de la intervención militar de EE.UU.

Activistas de los derechos humanos llevarán su protesta hasta el interior de la base militar, arriesgándose a ser arrestados y cumplir penas de hasta seis meses de encierro en una prisión federal. La movilización también incluirá sesiones plenarias, talleres, conciertos, reuniones para planear estrategias y otras actividades.

“La SOA es el brazo militar para proteger la codicia del 1% de la población, a expensas del 99%, a lo largo de las Américas,” declaró el padre Roy Bourgeois, fundador de la organización SOA Watch. “El surgimiento del activismo a favor de la justicia social en los EE.UU. está llamado a lograr el cierre de esta reprochable institución”.

SOA/WHINSEC es una escuela de entrenamiento militar para soldados latinoamericanos, financiada en EE.UU. con el dinero de los contribuyentes, y ubicada en el Fuerte Benning, en Georgia.

La escuela ocupó los titulares de la prensa en 1996, cuando el Pentágono desbloqueó los manuales utilizados por la Escuela para entrenar a los soldados, manuales que reivindicaban la tortura, la extorsión y las ejecuciones extrajudiciales. A pesar de estas espeluznantes revelaciones, y de los cientos de casos documentados de violaciones de los derechos humanos asociados a los egresados de la SOA, nunca se ha llevado a cabo una investigación independiente sobre la forma como funciona la institución.

En octubre 2011, la revista Time publicó el artículo “¿Ha llegado la hora de cerrar la cortina sobre la ‘Academia de golpes militares’ de las Américas? (Ver traducción)

En agosto 2011, 69 Miembros de la Cámara de Representantes entregaron una carta al Presidente Obama, solicitándole clausurar, por medio de un Decreto Ejecutivo, el Instituto del Hemisferio Occidental para la Cooperación en Seguridad (Western Hemispheric Institute for Security Cooperation WHINSEC), antes llamado la Escuela de las Américas (School of Americas (SOA).

Los 69 Representantes incluían al Representante John Lewis, de Georgia, al Representante Ron Paul, de Texas, y al Representante James McGovern, de Massachusetts.

Para leer la carta por favor visita: http://salsa.democracyinaction.org/dia/track.jsp?v=2&c=swnlE1onlVqHFPe36%2BbrZlGs4MlztJgP

Fuente: http://www.elclarin.cl/web/index.php?option=com_content&view=article&id=3038:preparan-multitudinaria-protesta-para-demandar-el-cierre-de-la-escuela-de-las-americas&catid=4:internacional&Itemid=5

"América Latina se consolida en la izquierda"



Vladimir de Gmeline

Marianne2
Traducido para Rebelión por Caty R.

Bernard Cassen, presidente honorario de ATTAC y secretario General de Mémoire des luttes, analiza las medidas progresistas tomadas por los gobiernos de América Latina que se posicionan entre la izquierda y el centro izquierda. Víctima de campañas de desinformación y difamación por parte de los grandes medios, el continente más estable del mundo según Cassen, donde «la integración pasa menos por la economía que por la política», insiste, debería ser un ejemplo para Europa.

¿Sudamérica está saliendo del liberalismo?

Esas son palabras mayores. A pesar de que el socialismo del siglo XXI se reivindica como objetivo, hay más bien una convergencia hacia un modelo de tipo socialdemócrata (el de la Europa de los años de la posguerra) que no cuestiona de forma global e inmediata el capitalismo y la economía de mercado. Lo que prima es la voluntad de eliminar la pobreza y reducir las desigualdades, aunque todavía está muy lejos de implantarse totalmente, de redistribuir las riquezas, de recuperar los recursos naturales, todo ello acompañado de un distanciamiento del libre comercio. América Latina se ubica entre la izquierda y el centro izquierda.
Desde principios de los años 2000, el objetivo prioritario de las luchas de todos los movimientos sociales latinoamericanos ha sido detener el proyecto de Zona de Libre Comercio de las Américas (ALCA), desde Alaska a la Tierra del Fuego, impulsado por Washington. Ese proyecto, efectivamente, habría permitido a Estados Unidos institucionalizar unas relaciones totalmente asimétricas y volver a colonizar el resto del hemisferio. En realidad el libre comercio es un instrumento al servicio de los fuertes en detrimento de los débiles. Finalmente el proyecto se enterró en 2005 bajo la presión conjunta de Hugo Chávez, Lula y Kirchner.
Enseguida nacieron nuevas estructuras de integración, esencialmente políticas, en las que no se invitó a participar a Estados Unidos: en 2008, la Unión de las Naciones Sudamericanas (UNASUR), dotada además de un Consejo de Defensa. Es una première desde el Tratado de Río de 1947, denominado «Tratado Americano de Asistencia Recíproca» (TIAR) que era, ni más ni menos, que un instrumento permanente de intervención de Washington. Desde el punto de vista geopolítico, se trata de reforzar el movimiento hacia una multipolaridad del mundo.
En cuanto a la Comunidad de los Estados de América Latina y el Caribe (CELAC) que agrupará a todos los países de ambas zonas (incluida Cuba), se lanzará oficialmente el próximo mes de diciembre en Caracas.
Por otra parte, en diciembre de 2004, Cuba y Venezuela lanzaron una construcción interestatal radicalmente nueva: La Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), a la que enseguida se incorporaron Bolivia, Nicaragua, Ecuador y tres pequeños Estados anglófonos (Dominica, Antigua y Barbuda, y San Vicente y las Granadinas. Honduras, que también era miembro, fue retirada por los golpistas que derrocaron al presidente Manuel Zelaya en junio de 2009.

¿Cuál es la originalidad del ALBA?

No es una zona de libre comercio, sino un espacio político y económico organizado, basado en la solidaridad y la complementariedad y que tiene en cuenta las asimetrías.
Su finalidad es sobre todo social: la lucha contra la pobreza, el desempleo, la exclusión, para el acceso gratuito y universal a la educación y la salud, para la preservación del medio ambiente. Favoreciendo el comercio interno de la zona, a veces bajo la forma de trueque, y reduciendo al máximo la utilización del dólar como moneda de cambio. De ahí la creación de una moneda común virtual de los países del ALBA (como fue en Europa el ECU antes del euro): el SUCRE.

¿Existe una unidad ideológica en América Latina? ¿No hay dos polos, por un lado los países del ALBA y justo al otro lado Brasil?

Por ignorancia o para intentar aislar a los gobiernos más comprometidos en la transformación social y el rechazo de la injerencia de Washington (en primer lugar Venezuela), los grandes medios de comunicación pretenden que existen «dos izquierdas» opuestas en América Latina: por un lado una izquierda radical, la de Chávez, Correa y Morales, y por otra parte una izquierda «razonable» representada por el Brasil de Lula -después Dilma Roussef-, Uruguay, el Perú de Ollanta Humala y la Argentina de Cristina Fernández, viuda de Néstor Kirchner, reelegida triunfalmente a la presidencia el 23 de octubre (si se puede calificar de esta forma el peronismo).
En realidad se comprueba una continuidad entre las izquierdas de esos países, cada uno con sus características específicas. Encajan unos en otros. Sus dirigentes se reúnen o hablan permanentemente y están impulsados por una voluntad común: la de construir la Gran Patria Latinoamericana que pensó Simón Bolívar, trabajar por la justicia social y desembarazarse de la tutela del gran vecino del Norte.
Naturalmente existen conflictos históricos, como entre Bolivia y Chile, pero a nadie se le ocurre resolverlos por las armas. De manera más prosaica se presentan las disputas económicas que se resuelven según van llegando: entre Brasil y Argentina sobre las importaciones; entre Argentina y Uruguay sobre la construcción de una fábrica de celulosa que presentaba riesgos de contaminación del río Uruguay, etc.
En el plano político se puede hablar de una auténtica convergencia. En Colombia, el nuevo presidente Juan Manuel Santos ha llevado la contraria a su predecesor Álvaro Uribe y se ha reconciliado con Venezuela. Santos se comporta como un miembro de la gran familia latinoamericana y ya no como un repetidor regional de Estados Unidos. El otro Estado pro estadounidense, Perú, también pasó al centro izquierda con la elección de Ollanta Humala. Solo hay un gobierno abiertamente de derecha, el de Chile, dirigido por el hombre de negocios Sebastián Piñera, quien anunció que quería gestionar el país como una empresa ¡Un fracaso lamentable!

¿Este éxito no es muy dependiente de un fuerte proteccionismo y de recursos energéticos y materias primas importantes?

El proteccionismo no es tan fuerte, ¡en cualquier caso no más que el de Estados Unidos! Pero efectivamente, ¡ya no hay lugar para los tratados de libre comercio! También hay que reconocer que la política de ayuda a los más desfavorecidos en Argentina está financiada por el boom de las exportaciones agrícolas, especialmente de soja, y ésta no es sostenible si dichas exportaciones no se mantienen a un nivel muy alto. En cuanto al maná petrolero de Venezuela, obviamente el país lo vive, pero al contrario de sus predecesores Chávez hace buen uso para el financiamiento de programas sociales de gran envergadura. También ha beneficiado a los países de América Central y el Caribe por medio del proyecto Petrocaribe. ¿Cuántos dirigentes dirían, como él: «el azar ha hecho que el petróleo esté aquí, pero pertenece a Sudamérica»?
Pero no hay que hacerse demasiadas ilusiones. En América Latina, y en primer lugar en Brasil, la riqueza siempre está escandalosamente mal repartida. Y sin embargo Lula dejó el poder con el 80% de aprobación. ¿Qué pasó? En su balance evocó a los 30 millones de personas que salieron de la pobreza y la emergencia de las clases medias. Pero si lo aprobaron las clases populares y medias, también lo hicieron los sectores más ricos los cuales, bajo sus dos mandatos, ¡se hicieron todavía más ricos! El fuerte crecimiento hizo engordar el pastel, pero no modificó la repartición por sectores.

¿Cómo han evolucionado las relaciones entre Estados Unidos y América Latina?

Antes de abordar su primer mandato George Bush, que chapurrea el español, declaró su interés por el subcontinente, lo que no era un buen presagio. Las circunstancias hicieron que se movilizase hacia otro lado desde el 11 de septiembre. Para desgracia de otros.
Sin embargo hay que poner en su «activo» el apoyo al golpe de Estado fallido del 11 de abril de 2002 en Venezuela, igual que en el «activo» de Obama el apoyo de hecho al golpe de Estado de junio de 2009 en Honduras contra el presidente Manuel Zelaya. La política de Estados Unidos en América Latina continúa prácticamente idéntica de un presidente a otro. Pero se encuentra frente a un continente cada vez más unido para resistir. Así lo demuestran, como vimos más arriba, el fracaso del ALCA, la creación del ALBA, de UNASUR y de la CELAC.
En la actualidad la prioridad de las prioridades de Washington es desestabilizar Venezuela en la perspectiva de la elección presidencial de octubre de 2012, en la que Chávez volverá a ser candidato. Los servicios estadounidenses, financiando a los opositores del gobierno bolivariano, organizan contra él campañas de prensa, a veces grotescas, pero que encuentran ecos complacientes en los grandes medios de comunicación, más particularmente en España y en Francia.
En los próximos meses habrá que esperar una intensificación de la desinformación contra Chávez. A este efecto los Agentes de la CIA implantados en las embajadas estadounidenses están maniobrando un poco por todas partes en Europa. Uno de sus objetivos es crear un «cordón sanitario» alrededor del gobierno venezolano para aislarle no solo de la derecha, sino también de las fuerzas de la izquierda europea. También se dirigen de esta manera los movimientos de solidaridad con Venezuela y América Latina.

¿América Latina podría servir de ejemplo a Europa?

¡Por supuesto! Lo que sorprende de América Latina es que la integración pasa menos por la economía que por la política. Es la voluntad política la que prima, el ejemplo del ALBA es significativo al respecto. En la actualidad Latinoamérica es el continente más estable del mundo, ¡deberíamos interesarnos! Pero lo que resulta asombroso es el poco interés que tiene la mayoría de la izquierda europea, en parte debido al martilleo mediático hostil. A este respecto, las actuaciones de la CIA y del Departamento de Estado han dado sus frutos. El terreno es tanto más fácil de ocupar por la propaganda estadounidense debido a que son muy pocos los dirigentes de izquierda que poseen un mínimo de cultura «latina» y que hablan español o portugués.
Los que tienen un buen conocimiento de América Latina y que realmente han sacado enseñanzas son Alain Lipietz (aunque ya no tiene responsabilidades nacionales en los Verdes EE) y sobre todo Jean-Luc Mélenchon. El candidato presidencial del Frente de Izquierda ha hecho varios viajes de estudios, habla bien el español y el título de su libro Qu’ils s’en allient tous! (¡Que se vayan todos!) es un guiño al movimiento social argentino de principios de los años 2000, antes de la llegada de Néstor Kirchner al poder. En menor grado añadiría a Olivier Besancenot, que se refiere a menudo al Che Guevara y ha hecho visitas a Cuba y Venezuela.

¿Y entre los socialistas, Arnaud Monteboirg?

¡Buena pregunta! Noto que en su entorno próximo Christiane Taubira, cargo elegido de la Guayana, está muy sensibilizado con los asuntos latinoamericanos. Montebourg, por su parte, ha citado la modalidad del referéndum revocatorio previsto en la Constitución venezolana como un ejemplo a seguir por una VI República.
Dentro de la izquierda del Partido Socialista, Benoît Hamon y el alcalde del distrito 14 de París, Pascal Cherki, también están muy atentos a lo que pasa en América Latina. En cambio nunca he oído a Françoise Hollande o a Martine Aubry expresarse al respecto.

¿Por qué esa falta de interés?

Creo que América Latina produce mala conciencia a los dirigentes socialdemócratas: en esa región del mundo existen procesos de transformación social que ellos no han tenido la valentía de poner en marcha en Francia. En el mejor de los casos no quieren ver lo que pasa ahí abajo, miran a otro lado. En el peor se apuntan a las campañas de desinformación y descrédito de los grandes medios.
En la actualidad América Latina es la única región del mundo donde, ciertamente a veces de forma desordenada, los gobiernos ponen en marcha medidas realmente progresistas, creando las condiciones de la participación popular, rompiendo con los dogmas neoliberales, poniendo el proyecto político al mando e instaurando, en el caso del ALBA, formas de relaciones internacionales basadas en la solidaridad y no en la competencia.
Esas experiencias, lógicamente, merecen un estudio y un apoyo por parte de todos los movimientos de izquierda europeos. No es –o todavía- el caso. Probablemente porque constituyen un vivo reproche a todos aquellos que pretenden cambiar la sociedad únicamente con palabras.


Fuente: http://www.marianne2.fr/Bernard-Cassen-l-Amerique-latine-se-consolide-a-gauche_a211970.html

EEUU: DEMOCRACIA SÓLO DE NOMBRE


"Nuestros políticos son poco más que lavadores de dinero en el tráfico de poder y político; poco menos de seis grados de separación del espíritu y tácticas de Tony Soprano", afirma el gran periodista veterano Bill Moyers. Agrega que “no hay misterio en el porqué el Parque Zuccotti (Plaza Libertad) está lleno de gente. Los reporteros siguen rascándose la cabeza y preguntando ‘¿por qué están aquí?’ Pero está claro que están ocupando Wall Street porque Wall Street ha ocupado el país”.
Moyers, en un discurso sobre el tema, comenta que muchos se preguntan por qué los manifestantes no canalizan su energía al ámbito partidista electoral y señala que la "democracia" no está funcionando en este país, con líderes de ambos partidos a la defensa de los más ricos, o como el presidente Barack Obama, que acepta sus donaciones mientras sólo en retórica denuncia a Wall Street y la cúpula económica.
"Llevamos a cabo elecciones sabiendo que es poco probable que producirán las políticas que la mayoría de estadunidenses favorece. Nos expresamos, escribimos, abogamos, pero aquellos en el poder se mantienen sordos y ciegos a nuestras aspiraciones más profundas. Solicitamos, instamos y hasta oramos; aun así el mundo, que es nuestra tierra común, que debería ser entregado en buenas condiciones a las próximas generaciones, continúa siendo saqueado", declara Moyers.

Los hechos lo comprueban

Más de 14 millones están desempleados, otros 10 millones no encuentran empleo pleno, uno de cada 6 estadunidenses está en la pobreza, más de 6 millones han perdido sus viviendas por la crisis hipotecaria y más, mientras que el 1 por ciento más rico multiplica sus ingresos y controla cada vez más la riqueza nacional (ya controla el 40 por ciento), sobre todo los vinculados al sector financiero.
Los bancos más grandes son aún más enormes hoy día que cuando Obama asumió la presidencia y están recuperando los niveles de utilidades que gozaban antes de la recesión de 2008, mientras las casas financieras de Wall Street han logrado generar más utilidades en los primeros dos años y medio de Obama de las que ganaron durante los ocho años de la presidencia de George W. Bush, reportó el Washington Post este fin de semana.
La industria financiera –Wall Street– logró esto después de ser rescatada del colapso con miles de millones en fondos públicos y políticas del gobierno que permitieron que recuperara su posición prominente en la economía. Pero en lugar de utilizar toda esta asistencia pública para regenerar el crecimiento económico, las empresas financieras regresaron al mismo juego del casino que provocó la peor crisis desde la gran depresión. El gobierno no fue tan generoso en su apoyo de los millones de trabajadores que están pagando los costos de la crisis.
Con todo esto no se necesita mucho más para explicar por qué el movimiento Ocupa sigue creciendo.
Todo un elenco de figuras –tanto liberales como conservadores– intentan una y otra vez reducir o descartar la relevancia del movimiento. El columnista conservador David Brooks (ninguna relación con este reportero) del New York Times intenta desde su trono de observación, empapado de arrogancia intelectual, reducir el movimiento a algo sin brújula, poco serio, y hasta poco "radical". Otros lo comparan con otros movimientos en India y otros lugares, para señalar que aunque son válidas sus motivaciones, no saben ser serios en promover cambios. Otros más indican que mientras no entiendan que tienen que trabajar dentro de los esquemas político-electorales de este país no podrán hacer mucho. Y otros insisten en que sin formular demandas concretas no lograrán ser más que una expresión de protesta.
"Tengo una recomendación para una respuesta: nosotros demandamos que ustedes dejen de demandar una lista de demandas", comentó Robert Jensen, profesor de periodismo en la Universidad de Texas en un artículo en Al Jazeera. Argumentó que “la demanda de demandas es un intento para acomodar las concentraciones Ocupa a la política convencional, reducir la energía de estas concentraciones a una forma que los que están en el poder puedan reconocer, para que así puedan desarrollar estrategias para desviar, cooptar, comprar o –si esas tácticas fracasan– aplastar todo desafío al business as usual”.
Moyers señala que no es la primera vez que el país enfrenta esto. En otro momento, una oradora popular, Mary Elizabeth Lease, afirmó que “Wall Street es dueño del país… Nuestras leyes son resultado de un sistema que viste de traje a pillos y de andrajos a la honestidad. Los partidos políticos nos mienten y los oradores políticos nos engañan... El dinero gobierna”. Eso fue en 1890.
Hoy día, lo que está en juego es nada menos si Estados Unidos aún puede llamarse una democracia. Para el economista premio Nobel Paul Krugman, lo que se está creando es una "oligarquía estilo estadunidense". En su columna en el New York Times afirma: “tenemos una sociedad en la cual el dinero está cada vez más concentrado en manos de poca gente… esa concentración de ingreso y riqueza amenaza con hacernos una democracia sólo de nombre”. Es así porque "la concentración extrema de ingreso es incompatible con la democracia real".
Y mientras se determina cuál será el destino de la democracia en este país, mientras millones escuchan a sus políticos prometer una y otra vez que generarán empleo y nuevas oportunidades, ¿a que se dedicó el Congreso? Aprobó una resolución reafirmando que "En Dios confiamos" es el lema oficial de Estados Unidos. El voto fue 396 contra 9 en la Cámara de Representantes.

Por lo menos en los plantones de Ocupa Wall Street sí se toma en serio la democracia.

EE.UU. NOTICIAS VARIAS

· Nuevos datos censales indican que una cifra sin precedentes de 49.1 millones de personas (el 16% de los estadounidenses) vive en la pobreza. El lunes, el gobierno divulgó los nuevos números, que se basan en una fórmula revisada para calcular la pobreza. Los nuevos datos indican que hay tres millones de personas más viviendo en la pobreza que según la cifra oficial divulgada en septiembre. Según los datos más recientes, el 16% de los estadounidenses de 65 años o más está viviendo en la pobreza, una cifra mucho más alta que lo que indicaban estudios anteriores. El Washington Post informa que el factor con mayor incidencia en el aumento de la pobreza para los adultos mayores, según la nueva fórmula, son los gastos médicos por cuenta propia. Los nuevos datos también reflejan que el 28% de los latinos y más del 25% de los afroestadounidenses vive en la pobreza. Sin los bonos de alimentación, otros cinco millones de personas también serían pobres.

· En Chicago, más de mil jubilados unieron sus fuerzas al movimiento “Occupy Chicago” el lunes en protesta contra recortes en materia de seguridad social y salud pública. Luego de una multitudinaria marcha, 50 personas fueron arrestadas por detener el tránsito en la calle.

· Aquí en Nueva York, cientos de manifestantes marcharon desde el norte de Manhattan hasta el campamento de “Occupy Wall Street”. El senador por el Estado de Nueva York Adriano Espaillat participó de la marcha. Espaillat expresó: “El miembro del consejo y yo comenzamos esto porque nuestras comunidades han estado en permanente recesión por décadas. Ahora tenemos tasas de desempleo de dos cifras. Hacen falta viviendas y cobertura médica accesibles. Hemos tenido muchas necesidades durante muchos años, incluso en tiempos de abundancia, cuando la economía iba mejorando, éramos postergados, por lo que al mensaje que transmite la gente de ‘Occupy Wall Street’ lo conocemos muy, muy bien. Desde hace décadas conocemos ese mensaje y queremos expresar solidaridad. Queremos cambiar la cara de este movimiento para asegurar que también formamos parte de él. Para asegurarles que aprobamos los impuestos millonarios que traerán mayores recursos al gobierno estatal, para no tener que hacer recortes”.

Fuente: ATTAC

Vinieron para quedarse: La Justicia de Nueva York permitió la continuidad del acampe de los "indignados"



A horas de que la policía detuviera a unos 70 miembros del movimiento "Occupy Wall Street" y levantara el campamento que mantenían en la Plaza Zuccotti, un juez de Manhattan dictó una orden que permite a los manifestantes a regresar al lugar con sus pertenencias. No obstante, el alcalde Michael Bloomberg dijo desconocer la medida y anunció mantendrá cerrada esa plaza céntrica. "Lamentablemente, el parque se convirtió en un lugar en el que la gente no iba a protestar sino a violar la ley y, en ciertos casos, a hacer mal a los otros", argumentó.
"La decisión final de actuar fue mía y sólo mía", dijo Bloomberg para justificar el desalojo que se sumó a los ocurridos entre ayer y el domingo en los campamentos de Portland, en Oregon, y Oakland, en California. La diferencia fue que el de Nueva York fue solicitado por el propietario del parque, la Brookfield Office Properties.
A la una de la madrugada, la policía entregó a los acampados un aviso escrito firmado por el dueño del lugar, en el que se informaba que la zona debía sin limpiada. Los agentes avisaron por altavoces que el campamento debía quedar despejado y que quienes no se fuesen serían arrestados.
En un volante distribuido a los manifestantes antes del desalojo, la empresa y la alcaldía expresaron haber decidido que "la ocupación continua de Zuccotti Park representa un creciente riesgo para la salud y la seguridad de los que acampan, de los primeros responsables de la ciudad y de la comunidad circundante". No obstante, la nota aclara que los manifestantes podrán volver a la plaza pero sin sacos de dormir ni tiendas de campaña.
Un grupo de "indignados" se resistió a dejar el campamento, al grito de "no nos rendimos", "barricadas", y los agentes, con uniforme antimotines, cascos y escudos desalojaron las tiendas de campaña.
Desde hace dos meses, los "indignados" vivían en carpas, contaban con una cocina común, enfermería, biblioteca y centro de prensa. "Occupy Wall Street", que había surgido para protestar contra la avaricia corporativa, la desigualdad económica y las consecuencias de la crisis financiera, había generado movimientos similares en muchas otras ciudades de Estados Unidos.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/ultimas/20-181273-2011-11-15.html

viernes, 11 de noviembre de 2011

La Nicaragua sandinista se revalida



Maurice Lemoine
Le Monde Diplomatique



Cualquiera que, en los días anteriores a las elecciones, se hubiera tomado la molestia de recorrer los barrios populares ―empezando por los de la capital Managua―, hablar con sus vecinos y respirar su atmósfera, tendría que haber estado sordo y ciego para no prever la victoria del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) y la reelección del presidente y jefe de Estado saliente, Daniel Ortega. Además, todas las encuestadoras, sin importar la tendencia, ya anunciaban su amplia victoria. Daniel Ortega, uno de los principales comandantes de la guerrilla cristiano-marxista que derrocó la dictadura de Anastasio Somoza en 1979, fue elegido por primera vez en 1984.
Nicaragua, muy a su pesar, pasó a ser un frente de la guerra fría y sufrió una feroz agresión estadounidense a través de los contrarrevolucionarios conocidos como «la contra». La vulneración del derecho internacional fue de tal magnitud que en 1986 el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya condenó a Washington a pagar 17.000 millones de dólares de indemnización a Managua por haber lanzado ataques «terroristas» en territorio nicaragüense desde Honduras. Los sucesivos gobiernos de EE.UU. han hecho caso omiso de esta decisión judicial.
Los nicaragüenses, doblegados por este combate desigual que había causado 30.000 muertos y había arruinado el país, acabaron cediendo y en 1990 permitieron que la derecha volviera a gobernar con Violeta Chamorro. Después de 16 años de políticas neoliberales que, a su vez, asolaron el país, el 5 de noviembre de 2006 Daniel Ortega volvió a ser elegido presidente.
Cinco años después, el 6 de noviembre de 2011, con el 62 % de los sufragios, aventaja con creces a su rival más próximo, el empresario Fabio Gadea, del Partido Liberal Independiente (PLI, 30 %), y expulsa prácticamente de la vida política al candidato del Partido Liberal Constitucionalista (PLC), el ex presidente Arnoldo Alemán (1997-2002), condenado en 2003 por corrupción, que sólo ha logrado el 6% de los votos. El FSLN también ha cosechado una mayoría calificada en el Parlamento, que hasta ahora no tenía.
Siguiendo el libreto de las derechas latinoamericanas en estos años, la oposición declara que desconoce el triunfo sandinista. Según ella ―y numerosos observadores―, Daniel Ortega no podía postularse nuevamente a la presidencia porque el artículo 147 de la Constitución prohíbe dos mandatos sucesivos. Pero omiten que en octubre de 2009 la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia declaró inaplicable dicho artículo, como habían hecho instancias similares en Colombia, permitiendo la reelección del «muy cuestionado» Álvaro Uribe, o en Costa Rica, a favor del «muy conciliador» Óscar Arias.
Pero la oposición es un disco rayado, como pone en evidencia este titular en primera página el diario La Prensa: «Peor que un fraude». Viene al caso recordar que durante las elecciones municipales de 2008 el candidato liberal a la alcaldía de Managua, el banquero Eduardo Montealegre, exigió un recuento de votos por el mismo motivo. Los liberales no contaban con que el Consejo Supremo Electoral (CSE) accedería a su petición y, al verse acorralados, optaron por no asistir al recuento y se cuidaron mucho de presentar las «pruebas» que decían tener. Lo cual no obsta para que, en este país marcado por los años de guerra y muy polarizado políticamente, donde la cultura cívica y democrática ha tenido poco tiempo para implantarse ―aunque el sandinismo siempre aceptó sus derrotas electorales―, se hayan detectado algunas irregularidades durante la votación. El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Miguel Insulza, aunque no se olvidó de señalarlas, felicitó «al pueblo y al gobierno» e hizo hincapié en «la madurez demostrada por los nicaragüense durante el proceso». El jefe de los observadores de la Unión Europea, Luis Yáñez, que se había mostrado muy agresivo con las autoridades desde su llegada al país, denunció anomalías y falta de transparencia. Pero, ante la insistencia de un periodista, el 8 de noviembre declaró: «Si la pregunta es: si el señor Ortega y el Frente han ganado las elecciones o las han perdido, que es lo que define la palabra fraude… Para los políticos, fraude es dar por ganador al que ha perdido y dar por perdedor a quien ha ganado. En ese caso, es indudable que el Frente y el señor Ortega han ganado las elecciones».
Han ganado, y además de forma espectacular. En 2006 Daniel Ortega había sido elegido con el 37,99% de los votos; para ser proclamado vencedor necesitaba el 40%, o bien el 35% y cinco puntos de diferencia sobre su rival más próximo. El porcentaje del 62% que ha alcanzado ahora el FSLN debería bastar para despejar todas las dudas. Pero si buscamos respuestas, las encontraremos yendo al encuentro de aquellos a los que el neoliberalismo había sumido en la miseria durante diez años.
Aunque ha procurado no perjudicar los intereses del sector privado y ha administrado el país de un modo bastante clásico, sin espantar a los inversores extranjeros ni enfrentarse a los organismos financieros internacionales (Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial, etc.), Daniel Ortega ha dado un vuelco espectacular a la política económica, dedicando grandes recursos a programas sociales en favor de los sectores más pobres, que son la inmensa mayoría de la población. Esta mayoría agradecida es la que ha dado la espalda a una derecha revanchista y sin proyecto, y ha pedido explícitamente al «comandante Daniel» que siga por el mismo camino, porque, huelga decirlo, aún queda mucho por recorrer. No faltará quien objete que esta avalancha de misiones sociales ―sanidad, educación, alimentación, vivienda, etc.― no habría sido posible, por lo menos a semejante escala, si Nicaragua, con Daniel Ortega, no se hubiera incorporado a la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), beneficiándose de la ayuda financiera de Venezuela y la asistencia sanitaria de Cuba. Es precisamente la fuerza de esta izquierda latinoamericana la que materializa la integración mediante la cooperación, la solidaridad y la complementariedad. Esa es la clave de su victoria.

Traducción: Juan Vivanco

Fuente: http://www.monde-diplomatique.fr/