viernes, 11 de noviembre de 2011

Argentina, Latino-América y lo que se viene.

Textos para el debate:

cash


Domingo, 6 de noviembre de 2011

EL SALDO, PARA EL GOBIERNO, DEL CONFLICTO CON UN SECTOR DEL CAMPO

“Salto cualitativo”

En su último libro, Sistema político y modelo de acumulación, Eduardo Basualdo desarrolló los rasgos del pasaje de la valorización financiera, agotada en 2001, hacia un nuevo patrón de acumulación de capital, aún en disputa.

Por Natalia Aruguete

La Resolución 125 fue una “divisoria de aguas” para el desarrollo político del kirchnerismo, porque definió un salto cualitativo en términos políticos, asegura Eduardo Basualdo, investigador y coordinador del Area de Economía de la Flacso. Cash lo entrevistó a pocos días de la publicación de su último libro, Sistema político y modelo de acumulación (editorial Cara o Ceca). Basualdo desarrolló con elocuencia los rasgos que signaron el pasaje de la valorización financiera, agotada en 2001, hacia un nuevo patrón de acumulación de capital, aún en disputa. Desde ese análisis, destacó dos aspectos: la evolución del sector hegemónico desde mediados de los ’90 hasta la actualidad y la definición de la identidad del gobierno kirchnerista a partir del “inédito” conflicto con el agro pampeano.

¿Cómo analiza la evolución del sector económico hegemónico durante los ocho años de gestión kirchnerista?

–Se pueden definir dos etapas, relacionadas con el desarrollo político y el grado de avance del kirchnerismo. En ese sentido, el conflicto alrededor de la Resolución 125, sobre las retenciones móviles, es una divisoria de aguas. No sólo porque fue el conflicto más serio y más enclavado en las contradicciones históricas de la sociedad argentina, sino porque, por eso mismo, definió un salto cualitativo en términos políticos en el kirchnerismo.

¿Por qué?
–Desde el punto de vista de la hegemonía, hasta ese momento era un gobierno que se movía entre dos tipos de hegemonía. Una es el transformismo, que venía de la valorización financiera, que no se basaba en las concesiones a los sectores subalternos, sino en la cooptación de sus dirigentes. La otra es la hegemonía clásica, ya que a partir de esa crisis del 2001/2002 los sectores dominantes tuvieron que responder efectivamente a ciertas reivindicaciones populares.

¿Por qué se ven obligados a hacer concesiones?

–Porque entra en crisis el sistema de representaciones políticas y mi impresión es que todavía no salimos de eso. Por lo tanto, había que recrear condiciones de gobernabilidad y hegemonía por parte de los sectores dominantes. La ambivalencia del gobierno de Néstor Kirchner es que estuvo compuesto por medidas y reivindicaciones populares y, al mismo tiempo, por concesiones que aseguraron una reproducción ampliada de capital a los sectores dominantes. Esa ambivalencia se interrumpió con el conflicto de la Resolución 125, provocado a partir de un nuevo paradigma dominante en la sociedad argentina, asentado en la producción agropecuaria pampeana: el paradigma sojero, que se puso en marcha a mediados de los años ’90. Por ello, el sector agropecuario pampeano es el único que no sufrió la crisis de 1998 a 2001.

¿Qué transformaciones acompañaron a ese paradigma sojero?

–Una vez concluido el ciclo de privatizaciones, en 1995 comenzó otra reforma estructural, que fue la extranjerización de la economía. Los grupos locales vendieron no sólo su participación en los consorcios que controlaban los servicios públicos, sino muchas de sus empresas industriales. Los casos de Bagley y Terrabusi son emblemáticos, también lo es el del Grupo Perez Companc, que se reconvirtió. Estas transferencias rompieron la tradición argentina de vender empresas en malas condiciones financieras. Como esas compañías estaban en buenas condiciones, las transferencias que se hicieron dieron lugar a una exacerbación de la fuga de capitales durante esos años.

¿Qué consecuencias trajo este proceso en este sector de la economía que tuvo tanto poder durante la etapa anterior al kirchnerismo?

–Ese proceso de venta hizo que los grupos económicos perdieran predominio, tanto en la facturación de las doscientas empresas más grandes de la Argentina como en el comercio exterior. Esta fracción del capital, que vendió activos en servicios e industria, se recostó en la producción de bie-nes con ventajas comparativas naturales vinculadas con la producción agropecuaria. La mayoría de ellos fueron siempre grandes terratenientes de la provincia de Buenos Aires y, dentro de la cúpula, son los más importantes de la pampa húmeda, en términos de superficie. La patria sojera tiene como núcleo a estos capitales y fueron centrales en el conflicto de la Resolución 125 para imponer un nuevo patrón de acumulación de capital.

¿Quiénes participan de esa disputa?

–Estamos frente a un fenómeno de fragmentación y rupturas que comienza durante el gobierno de Néstor Kirchner y se profundiza durante el de Cristina, relacionado con nuevos alineamientos sociales, que forma parte de la definición de un bloque social dominante y un bloque alternativo. En esta definición, muchos de los que integran los sectores populares no los van a integrar más y habrá nuevas incorporaciones.

¿Cómo analiza el rumbo que tomó el Gobierno en estos dos últimos años, a partir de la Resolución 125?

–El principal efecto de la 125, tanto en la política presidencial como en la identidad del gobierno y en la relación con los sectores populares, es que eliminó la dualidad en términos de hegemonía. Se definió mucho más como una hegemonía clásica mediante el disciplinamiento del capital. Se trata de una hegemonía clásica dentro de un capitalismo en Argentina y, en ese sentido, de la definición de un tipo de Estado con un fuerte sesgo en términos de políticas hacia la promoción y potenciación de los sectores populares con efectos diversos. Lo que hizo el kirchnerismo en materia de jubilaciones es un hecho muy notable y poco rescatado, incluso por el Gobierno. Lo de la Asignación Universal por Hijo –más reconocido– es sumamente importante. En ese marco, la lucha ideológica y cultural adquiere otros contenidos. Pero hay un déficit original en el kirchnerismo, que es cuando en 2005 Néstor Kirchner pasó a ser presidente del Partido Justicialista. El peronismo (PJ), desde mi punto de vista, difícilmente tenga la capacidad de generar un proyecto popular y nacional, en Argentina, perdurable, porque expresa más el partido del orden que la construcción de un proyecto popular
 
Extraido del Suplemento económico CASH, del díario Página/12, Domingo 06.11.2011
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Los atolladeros de la economía latinoamericana

Claudio Katz

Rebelión

Al concluir el año 2011 reaparecen los nubarrones sobre la economía latinoamericana. El brusco agravamiento de la crisis global augura un freno del crecimiento que aumenta el nerviosismo. Durante el último quinquenio el producto bruto regional mantuvo un ritmo ascendente del 5% anual, a pesar de la desaceleración registrada en el 2009. La recuperación posterior se prolongó durante el 2011, que finalizaría con un incremento de 4,4% del PBI. Hay previsiones de otro aumento del 4,1% para el 2012, pero nadie sabe cuánto durarán los escudos protectores frente a la nueva turbulencia internacional.
Los neoliberales advierten contra la recaída y proponen recortar el gasto público para reforzar las defensas. Aunque la deuda pública y privada es muy inferior al promedio de los países desarrollados, promueven la contracción para asegurar las acreencias de los banqueros. Sus convocatorias a la austeridad expresan esta prioridad de los financistas.
Por el contrario, los heterodoxos alientan la continuidad de políticas contra-cíclicas. Los economistas de CEPAL presentan esta intervención como un acto de transgresión del neoliberalismo, olvidando que en numerosos países (México, Colombia o Chile), estas medidas complementan la continuidad del libre comercio y las privatizaciones. Son iniciativas más dependientes de los ingresos fiscales que de las ideologías gubernamentales [2].
Este intervencionismo no ha sido el único atenuante de la crisis. También la apreciación de las materias primas exportadas, el ingreso de capitales sin oportunidades de inversión en los países centrales y la desincronización del ciclo regional han limitado el impacto del temblor [3].
Esta combinación de circunstancias se corrobora en la gran heterogeneidad de situaciones nacionales y en la escasa conexión de la reactivación con estrategias peculiares. Se han registrado altas tasas de crecimiento en países con políticas económicas heterodoxas (Argentina) y ortodoxas (Perú) y también resultados inversos en países del primer grupo (Venezuela) y del segundo (México). El efecto atenuado del tsunami global se ha verificado, además, especialmente en el sur del continente. Centroamérica y el Caribe sufren el duro contagio de la recesión estadounidense.

Dilemas estratégicos

Frente a un probable escenario de recesión internacional se multiplican los cónclaves regionales. La frecuencia de estos encuentros contrasta, por ejemplo, con la pérdida de gravitación de las Cumbres Iberoamericanas. UNASUR está logrado una centralidad inédita y comienza a operar como un MERCOSUR ampliado, incorporando a los países que suscribieron Tratados de Libre Comercio con Estados Unidos. El regionalismo sudamericano (Brasil y Argentina) tiende a converger con el área pro estadounidense del Pacífico (Chile, Colombia, Perú). Esta coexistencia refuerza el predominio de proclamas, en desmedro de iniciativas concretas de integración.
Se discute, en primer lugar, la formación de un fondo de estabilización (FLAT) -a partir de ciertos mecanismos ya existentes (como el FLAR)- para auxiliar a las economías afectadas por corridas cambiarias. La fuga de divisas podría agravarse si los bancos y empresas extranjeras envían más dólares a sus casas centrales, para contrarrestar las situaciones de insolvencia. El FLAT está concebido como un instrumento de protección frente distintos escenarios de vaciamiento financiero [4].
Pero el monto de recursos comprometido en este resguardo (20.000 millones de dólares), sólo alcanzaría para socorros de emergencia en las economías pequeñas. Este tipo de reacciones defensivas ya se ensayaron en el pasado y no implicaron actos de solidaridad con las víctimas de la especulación. Al contrario, consolidaron una extranjerización del sistema bancario latinoamericano, que se reafirmaría si prospera la propuesta de asociar el FLAT con nuevos préstamos del BID.
En otros encuentros se debaten ideas para avanzar hacia la formación de alguna moneda común. La experiencia del Sucre -que utilizan Venezuela, Ecuador y Bolivia como unidad de cuenta para el intercambio comercial- es la referencia de estos proyectos. Ese signo permite reducir los costos de las transacciones, pero convive con el dólar sin funcionar como moneda real. Aunque pretende incentivar un desacoplamiento de las divisas fuertes, no reemplaza el control de cambios, ni preserva a los países de los tormentosos flujos de capital [5].
El Sucre es una iniciativa más avanzada que los mecanismos de intercambio con billetes locales (Brasil-Argentina) o los convenios de pagos recíprocos (ALADI). Pero se encuentra muy lejos de sentar las bases de una moneda regional, basada en modelos de complementación solidaria opuestos a la centralización neoliberal que moldeó la gestación del euro.
El Banco del Sur es otro termómetro de la parsimonia que domina en los proyectos de integración. Ya han transcurrido varios años desde su constitución formal y aún faltan tres confirmaciones parlamentarias de los siete suscriptores del proyecto. Nadie define el destino de los créditos y el capital comprometido para la entidad es muy reducido, en comparación a un gigante de la zona como es el BNDES de Brasil [6] .
Pero el tema más relevante ocupa poco espacio en la reflexión regional. ¿Qué hacer con las enormes reservas que acumula América Latina? Como resultado del superávit comercial y la afluencia de divisas, los Bancos Centrales ya atesoran 574.000 millones de dólares. Se ha creado un excedente que contrasta con la enfermedad de vaciamientos sufridos por la zona en los momentos de crisis. ¿Los nuevos recursos respaldarán inversiones productivas coordinadas? ¿O se dilapidarán en acciones que perpetúan la dependencia?
La actual indefinición conduciría a la desaparición de los fondos por la misma ruta que ingresaron. La Unión Europea, el gobierno estadounidense y el FMI intentan canalizar las reservas hacia un socorro del sistema financiero mundial. Presentan este auxilio como un “aporte de América Latina” a los economías avanzadas, olvidando la deuda histórica que arrastra el Primer Mundo con la región. Proponen acompañar la compra de títulos europeos que realizarían China y otros BRICS, para apuntalar los bancos quebrados. La adquisición de estos papeles acrecentaría las cuantiosas inversiones que ya tiene Latinoamérica en esa modalidad de colocaciones.
La participación de Brasil en la cartera del FMI constituyó un primer guiño hacia este nuevo compromiso. En la última reunión del G-20 (Cannes) se reforzó este curso mediante explícitas exigencias de intermediación del cuestionado organismo, en cualquier auxilio financiero a Europa. Este idilio del gobierno brasileño con el FMI no es un dato menor, si se tiene en cuenta que el país es el quinto poseedor internacional de Bonos del Tesoro estadounidenses [7].
El dinero que se use para rescatar a los financistas europeos será sustraído del FLAT, la moneda común, el Banco del Sur y la integración productiva. Sería el nuevo precio que pagarían Argentina, México y Brasil para continuar participando en el G-20, con iniciativas que reafirman la asociación de las clases dominantes locales con el establishment global. Esta orientación se ubica en las antípodas de dos medidas insoslayables para avanzar hacia una integración regional progresista: la nacionalización de los bancos y la estricta regulación de los flujos de capital.
Estas acciones son indispensables en la coyuntura actual, para definir respuestas conjuntas ante contradictorios procesos de revalorización y desvalorización monetaria. La región ha padecido en los últimos años los efectos adversos del ingreso de dólares (que sobrevaluan la moneda local) y también del egreso de divisas (que provocan las conocidas tensiones cambiarias).
Seguramente Brasil definiría el rumbo a seguir, desde el momento que maneja entre el 50 y el 60 % de las reservas totales. Ya actúa como subpotencia, adaptando el MERCOSUR a un juego multilateral, basado en coordinaciones estratégicas con Estados Unidos. Esta política deja poco espacio para la formación de un fondo financiero latinoamericano [8].
El terremoto sufrido por el euro reforzaría, además, la aversión de los gobiernos brasileños a repetir en la región, el papel jugado por Alemania en el Viejo Continente. Si la gran potencia germana quedó hundida en el atolladero de la Unidad Europea, Brasil tiene menos posibilidades de liderar una integración capitalista de Sudamérica.

Las consecuencias del extractivismo

El término “extractivismo exportador” -que muchos analistas utilizan para describir este modelo- ofrece un acertado retrato del esquema actual. Destaca las nefastas consecuencias de la minería contaminante y la agricultura de exportación, en desmedro del abastecimiento interno [9].
Este curso extractivo potencia la vulnerabilidad de América Latina. sin generar necesariamente procesos de “reprimarización” o “desindustrialización”. Pero impone senderos frontalmente opuestos al desarrollo manufacturero que ha seguido el Sudeste Asiático. La atadura a las exportaciones básicas suscita, además, permanentes interrogantes sobre la continuidad del ciclo alcista de las materias primas que comenzó en el 2003 y perdura hasta la actualidad.
Algunas explicaciones atribuyen esta valorización a los movimientos especulativos y a la falta de supervisión de los mercados agrícolas de futuro. La desregulación de esta plaza facilitó el ingreso de los bancos de inversión al negocio y la consiguiente presencia de un mortífero arsenal de derivados. El uso de instrumentos financieros en el sector aumentó de 500.000 millones (2000) a 13 billones de dólares (2008) [10].
Otras caracterizaciones destacan cómo el incremento del precio del petróleo potenció la expansión de los agro-combustibles y señalan que el 12% de la producción mundial de maíz ya se destina a la fabricación de etanol. Una tercera explicación estima que la demanda china ha establecido un nuevo piso de cotizaciones para todas las materias primas.
Esta diversidad de interpretaciones alude, en los hechos, a distintos procesos temporales. Mientras que las maniobras financieras determinan los incrementos coyunturales de precios, los agro-combustibles y las compras asiáticas inciden sobre el mediano y el largo plazo.
El boom de las commodities ha reabierto también viejas controversias teóricas sobre el deterioro de los términos de intercambio y la influencia de las exportaciones primarias en el subdesarrollo latinoamericano. Pero cualesquiera que sean las respuestas a estos interrogantes son evidentes los efectos sociales nocivos del extractivismo. Sólo el desarrollo manufacturero permitiría crear los puestos de trabajo necesarios para erradicar el atraso de la región. Este salto se encuentra impedido por la dominación que ejercen las empresas transnacionales de la economía latinoamericana.
Ese predominio determina incluso muchas posturas de política exterior. Cuándo Brasil y Argentina rechazan en el G-20 la regulación de los precios de los alimentos, siguen el mandato de las grandes compañías. La hambruna de los empobrecidos no se analiza con criterios de solidaridad, sino como una oportunidad de negocio. El extractivismo perpetúa el sometimiento del ciclo latinoamericano a la tiranía de la reproducción dependiente. Esta subordinación tiene mayor impacto actual en la esfera comercial o productiva, que en el área tradicional del endeudamiento. Pero la experiencia indica que la atadura a las exportaciones básicas termina recreando el agobio financiero.

Desigualdad y explotación

Pero lo más relevante es la baja calidad de los nuevos empleos, reclutados en su gran mayoría en el sector informal. La precarización se mantiene como una norma, tanto de la recesión como de la prosperidad. Este deterioro complementa la degradación que imponen la disminución de las remesas, el éxodo rural y la marginalidad urbana. Millones de individuos están condenados a formas de supervivencia infrahumana, que logran visibilidad mediática sólo en los momentos de gran cataclismo (incendio de una cárcel superpoblada, alud en una favela, inundaciones en zonas desprotegidas).
La manifestación más dramática de este infierno en la región centroamericana es la expansión del narcotráfico. Esta actividad es un refugio de supervivencia para los campesinos endeudados y para los jóvenes desempleados incorporados a la delincuencia organizada . El macabro curso de la guerra emprendida por el gobierno de México ya cobró la vida de 50.000 personas. Con un estado de excepción permanente se legaliza la brutalidad criminal que ejercitan las mafias y sus adversarios cómplices del Estado [11].
La magnitud de las fortunas en juego es proporcional a la sangría de un negocio que manejan los clanes de la lumpen-burguesía. Este término se utilizó erróneamente en el pasado para retratar en forma indiscriminada a las clases dominantes latinoamericanas. Pero en realidad tipifica sólo a un sector muy específico, que ha transnacionalizado, diversificando y blanqueando las ganancias obtenidas en los circuitos paralelos de la acumulación. La burguesía lumpen está muy entrelazada con sus pares del sector formal, pero no integra el club estable de los grandes dominadores de la región. Es sabido que el desgarramiento social padecido en América Latina recrea la pobreza y la desigualdad. Sin embargo algunos analistas celebran la escasa reducción del nivel de inequidad registrado durante el reciente ciclo de crecimiento. Olvidan que América Latina continúa encabezando todos los récords internacionales de polarización social. La región incluye a cuatro de los países que lideran este vergonzoso indicador (Colombia, Bolivia, Honduras, Brasil). El coeficientes de Gini que mide la desigualdad ilustra un promedio zonal (51,6) muy superior a media mundial (39,5). En este terreno la principal novedad radica en la generalización de las políticas asistenciales, que tienden a atenuar los explosivos efectos de la fractura social. Todas las administraciones implementan estos planes como imperativos de gobernabilidad. El costo de estas acciones se asemeja en todos los países y es muy reducido en proporción al producto bruto. En Argentina rige la asignación universal (0,40% del PIB), en Brasil la Bolsa Familia (0,47%), en México el programa Oportunidades (0,51%), en Bolivia el Bono Juancito Pinto (0,33%), en Venezuela las Misiones (0,45%), en Ecuador el Bono de Desarrollo Humano (1,17%), en Chile el Plan Solidario (0,11%), en Colombia la Iniciativa Familias (0,39%) y en Perú el Proyecto Juntos (0,14%) [12]. Este tipo de asistencias protege a los desamparados, pero no genera ninguna redistribución del ingreso. En la medida en que coexiste con la precarización laboral tiende más bien a convalidar la segmentación del mercado de trabajo. Esta fractura acentúa las viejas modalidades de superexplotación que caracterizan al capitalismo latinoamericano. Las empresas foráneas se lucran en las maquilas con la baratura de la fuerza laboral y los capitalistas locales exprimen a los asalariados, para compensar su escasa relevancia en el mercado global.
Algunos economistas ponderan el rumbo actual destacando la caída de la desocupación que acompaña al crecimiento. Pero las cifras sólo indican reducidos cambios acordes al vaivén del ciclo. En la desaceleración del 2009 la tasa de desempleo llegó al 8,1%, luego bajó al 7,3% (2010), este año rondaría el 7% y si se confirman los augurios de freno volvería a subir. La gran dependencia regional del vaivén internacional de los precios de las materias primas acrecienta las críticas hacia el modelo exportador. Este esquema incentiva la multiplicación de emprendimientos exclusivamente destinados a comercializar productos básicos. Mientras crece la influencia del a gro-negocio, las inversiones extranjeras consolidan la especialización petro-minera. Todas las potencias buscan asegurarse el aprovisionamiento de insumos latinoamericanos, afianzando la inserción de la zona como granja o socavón de la economía mundial.
Las tendencias económicas comunes de América Latina se procesan en distintos contextos políticos de gobiernos derechistas, centroizquierdistas y reformistas. Estas administraciones actúan, a su vez, en variados marcos de conquistas o repliegues populares. Las semejanzas estructurales entre Colombia y Venezuela quedan replanteadas a la hora de observar quién gobierna y lo mismo vale para México y Argentina o para Guatemala y Bolivia. El devenir de la economía regional depende de los desenlaces políticos en cada país. Durante el bienio 2010-2011 los gobiernos derechistas enfrentaron múltiples problemas. El imperialismo estadounidense perdió a su agente directo en Perú y observa con gran inquietud la impotencia de su socio mexicano para lidiar con el narcotráfico. La violencia facilitó el regreso del militarismo conservador en Guatemala y las matanzas de los paramilitares continúan en Colombia. Pero en todos los casos crece el hastío de la población. Los golpistas hondureños debieron replegarse buscando un compromiso con el presidente depuesto y el reaccionario gobierno de Chile afronta desventuras económicas, fracasos de gestión y gran resistencia social. Es evidente, además, que las pesadillas afrontadas por el Pentágono en el Medio Oriente reducen la capacidad de intervención de la IV flota y de los marines desplegados en Colombia. Por esta razón, las campañas de intimidación se procesan a través de los grandes medios de comunicación, que definen en cada momento a quién hostilizar y a quién bendecir. En América Latina comienza a verificarse cierto viraje en el pensamiento dominante, puesto que el neoliberalismo ha quedado desprestigiado por el resultado de sus gestiones. Prometió un gran despegue con privatizaciones y desregulaciones y terminó reforzando los viejos desequilibrios de la reproducción dependiente. Luego estimuló el endeudamiento para paliar estos trastornos y precipitó tormentosos estallidos financieros. Aunque numerosos gobiernos preservan esta misma estrategia con algún ajuste cosmético, otras administraciones comienzan a sustituir el credo neoliberal por planteos neo-desarrollistas. Esta propuesta gana adeptos con discursos de intervención del Estado, cuestionamientos de la pérdida de competitividad cambiaria (“enfermedad holandesa”) y convocatorias a imitar el camino asiático de industrialización [13]. Pero este renacer desarrollista no es preponderante aún en el país más industrializado. Brasil mantiene su primacía manufacturera en la región, pero con pérdidas de posiciones frente al agro-negocio. Las políticas oficiales de subsidios fabriles no compensan la apreciación de la moneda y el sistemático incremento de la tasa de interés. El país no cuenta con recursos, tecnología o mercados suficientes para compatibilizar el modelo alemán, que combina la severidad financiera con la competitividad productiva. Por esta razón se intensifican las tensiones entre la ortodoxia monetarista y los planteos industrialistas [14].

Neoliberalismo y neo-desarrollismo
Argentina ha puesto en marcha un intento neo-desarrollista más sostenido. Este ensayo constituye una reacción frente al descomunal desplome sufrido durante el cenit neoliberal. El gobierno ha buscado recomponer la gravitación de la burguesía industrial, en desmedro de los bancos y en conflicto con el agro-negocio. Pero este último sector ha capitalizado su actividad y se niega a compartir las enormes rentas que acapara. Además, la burguesía industrial perdió peso por la extranjerización y sostiene sus ganancias con subsidios y remarcaciones de precios. Estas presiones neutralizan el proyecto re-industrializador [15].
La industria mexicana presenta otro panorama al quedar amoldada (a través de las maquilas) a las líneas de fabricación estadounidenses. Los replanteos desarrollistas implican en este caso confrontar con una estrategia de libre comercio con la primera potencia, que ha desarticulado el viejo entramado industrial centrado en el mercado interno [16].
El resurgimiento neo-desarrollista se encuentra obstruido en América Latina por el predominio del extractivismo, la extranjerización de la economía y el desplazamiento de las viejas burguesías nacionales por nuevos grupos exportadores. Estas limitaciones son habitualmente omitidas por quiénes observan esa estrategia como la más conveniente, o la única factible en la actualidad. El neo-desarrollismo incluye también un ala más progresista, que reconoce la ausencia de clases capitalistas dispuestas a asumir la conducta clásica del industrialismo (inversión, riesgo, competencia). Proponen compensar esta orfandad del sujeto burgués con políticas sustitutivas de inversión y gerenciamiento público. Esas medidas no se conciben en una dirección post-capitalista, sino como acciones tendientes a remodelar el orden social vigente. Por eso implican no sólo acciones de regulación estatal, sino también fuertes subsidios a los grupos empresarios que se desea promover como protagonistas de la vida económica. ¿Pero qué beneficios aportarían estas subvenciones a la mayoría de la población? ¿Por qué razón los trabajadores y ciudadanos deberían solventar el fortalecimiento de un régimen social que no les pertenece? Es importante indagar estas contradicciones para clarificar el significado contemporáneo del nuevo desarrollismo. Algunos autores críticos no observan mayores diferencias con neoliberalismo. Consideran que el cambio de retórica encubre la continuidad de ofensivas del capital sobre el trabajo o la introducción de regulaciones para auxiliar a los bancos. Pero conviene evaluar esos parentescos en función de los intereses en juego. Si el libre comercio es la ideología de los agro-exportadores y la ortodoxia monetaria opera como credo de los banqueros, la defensa de los subsidios forma parte del guión industrialista. El neo-desarrollismo adapta esta última tradición a las necesidades actuales de los grupos fabriles más concentrados, transnacionalizados y exportadores ( compañías “Multilatinas”) [17].
Estas empresas tienden a expandirse hacia las economías vecinas para contrarrestar la estrechez de los mercados internos de origen. Compensan esta limitación con inversiones de alta rentabilidad en el exterior. La forma en que Petrobras bloqueó la nacionalización de los combustibles en Bolivia es un ejemplo de esta conducta [18]. Las víctimas de esta política suelen utilizar el término “subimperialismo” para caracterizar este comportamiento. También aplican este concepto para retratar acciones del ejército brasileño en Haití, que repiten estrategias de militarización ya ensayadas en las favelas. La denominación no sólo tiene un legítimo propósito de denuncia. También induce a revitalizar un concepto, que debería estudiarse mediante comparaciones con el uso inicial que tuvo en los años 60. Es muy importante precisar el sentido de cada noción para caracterizar de forma adecuada el alcance regional de la turbulencia económica actual. El término crisis, por ejemplo, se autiliza con tantas acepciones que a veces resulta imposible discernir si alude a una coyuntura, a una etapa o a un devenir del capitalismo. Tampoco se sabe si evalúa una situación global, regional o nacional. En esta utilización tan polisémica tampoco se suele aclarar, si se está analizando un ciclo económico. En este caso, el término crisis debería referirse a situaciones de recesión, contrapuestas al crecimiento. Si cuando cae el PBI y el empleo hay crisis y cuando aumentan ambas variables también hay crisis, resulta imposible entender de qué se está hablando. La clarificación de los debates es una deuda pendiente en el pensamiento crítico latinoamericano, cuya resolución permitirá definir con mayor exactitud la etapa actual.
¿Cuál será el efecto de la crisis global sobre las luchas sociales de América Latina? Las resistencias alcanzaron un pico de intensidad durante las rebeliones de 2000-2005, que tumbaron a varios gobiernos reaccionarios. Estos levantamientos indujeron a las clases dominantes a actuar con mayor cautela frente al ajuste, tanto en los epicentros como en los vecindarios de las sublevaciones. Las movilizaciones posteriores han sido más acotadas (defensa del salario, el empleo o los recursos naturales), con la excepción de la resistencia casi insurreccional que se registró contra el golpe en Honduras [21]. La economía venezolana ha sido más afectada por la crisis que el promedio sudamericano. Los desbalances tradicionales (dependencia de la factura petrolera, bajísima producción local, alto nivel de importaciones, consumo suntuario) condujeron a nuevas devaluaciones para atemperar el déficit fiscal, en un marco de alta inflación. Las medidas progresistas ( nacionalización del oro) continúan coexistiendo con el favoritismo hacia la “boliburguesía” y el respiro logrado con ciertas acciones reformistas no resuelve los problemas de una economía periférica muy saboteada por las clases dominantes. Aunque la derecha se entusiasmó con la enfermedad de Chávez, la popularidad del presidente persiste y no será fácil impedirle otra renovación de su mandato. El estancamiento del proceso bolivariano obedece más a sus propias contradicciones que al acoso de la reacción [19].

El escenario político

La derecha se mantiene muy activa, pero sin recuperar la iniciativa que tuvo durante el cenit del neoliberalismo. Los principales ganadores de la coyuntura son presidentes de centroizquierda como Dilma Rouseff y Cristina Fernández Krichner, que obtuvieron arrolladores triunfos en los comicios. En ambos casos el oficialismo revalidó títulos, incorporando sectores medios y altos a su base electoral. Mientras que en Brasil la victoria se consumó en un clima de pasividad conservadora y despolitización, en Argentina han prevalecido las tensiones con la derecha, la participación de los movimientos sociales y la renovada politización de la juventud. Uruguay sigue el modelo brasileño de buena letra hacia los capitalistas y desatención de las demandas sociales y también el nuevo mandatario de Perú busca recrear el sendero social-liberal inaugurado por Lula. El limitado impacto que hasta ahora tuvo la crisis global en Sudamérica ha contribuido a este afianzamiento del centro-izquierdismo. Pero lo más llamativo es la creciente atracción que ejerce esa referencia sobre los gobiernos más radicales de Venezuela, Bolivia (y en cierta medida Ecuador). Estas administraciones surgieron confrontando con el imperialismo, impulsando movilizaciones populares y promoviendo reformas democráticas y sociales. Ahora enfrentan encrucijadas que determinarán su futuro.

Definiciones en el eje radical

Tanto la entrega de varios militantes de la insurgencia al gobierno colombiano como el apoyo a dictadores árabes (especialmente de Siria) suscitan malestar. Si la profundización del proceso bolivariano continúa posponiéndose, este proyecto quedará congelado y comenzará a equipararse con los restantes gobiernos de centroizquierda. La misma disyuntiva afronta Bolivia. La estatización de los hidrocarburos quedó reducida y persisten los privilegios de las compañías extranjeras. La reforma agraria sigue pospuesta y las mejoras populares no están a tono con la derrota del neoliberalismo. La masiva resistencia al incremento de precios del combustible (“Gasolinerazo”) fue la primera advertencia de este estancamiento. Un segundo choque con pueblos de la selva -que se oponían a la construcción de una carretera- tuvo un corolario represivo brutal. Las medidas descolonizadoras que acompañaron al establecimiento del estado plurinacional son incompatibles con el perfil autoritario que está adoptando el oficialismo. Bolivia no puede prescindir de sus reservas minerales para erradicar el atraso, pero la utilización de estos recursos requiere respetar el medio ambiente, evitar el monocultivo, desarrollar el cooperativismo y compatibilizar en consultas democráticas la multitud de intereses populares en conflicto. El logro de estos objetivos exige, a su vez, abandonar la estrategia de gestar un “capitalismo andino amazónico” [20].
Las mismas contradicciones presentan mayor dimensión en Ecuador. El gobierno ha demostrado firmeza frente a las agresiones estadounidenses, pero continúa confrontando con el movimiento indígena, desconoce las propuestas de preservación de los recursos naturales y pospone la implementación de transformaciones socioeconómicas significativas. El techo de logros que están encontrando los gobiernos radicales repercute directamente sobre el ALBA. Este organismo ha quedado desdibujado frente a UNASUR y sus iniciativas han perdido el impacto inicial que tuvo la creación de TELESUR, la formación de PETROCARIBE, la solidaridad con Cuba, los emprendimientos de salud y alfabetización o el apoyo antiimperialista a Honduras y Haití. El mismo apaciguamiento afecta al p oyecto del socialismo del siglo XXI, que tiende a diluirse en ausencia de estrategias de radicalización anticapitalista. El futuro del ALBA quedará también signado por el resultado de las reformas económicas que han comenzado en Cuba. En una isla con muy pocos recursos no hay pobreza o criminalidad, sino una gran cobertura de las necesidades básicas en un marco de significativa escasez. En lugar de analfabetismo, deserción escolar y mortalidad infantil hay dificultades para continuar el sostenimiento de la educación y la salud gratuitas. Cuba padece la asfixia comercial del bloqueo y las graves adversidades coyunturales que han generado la caída del precio del níquel, los menores ingresos del turismo y los huracanes. Una economía con alta calificación de la mano de obra carece de industria o agricultura productivas y luego del colapso de la URSS debió sobrevivir mediante el turismo, las remesas, el doble mercado y los convenios con empresas extranjeras. Junto a la errónea subsistencia del modelo de estatización integral apareció un importante flujo de divisas, que no se transforma en inversión. Los proyectos para incentivar la actividad mercantil apuntan a contrarrestar esta asfixia, recomponiendo la productividad y reduciendo la dependencia de los alimentos importados. El gran desafío será implementar esta política sin permitir el retorno al capitalismo. Cuba ya salió airosa en el pasado de gestas que parecían irrealizables (período especial, bloqueo, invasiones) y puede alcanzar las nuevas metas con participación popular, democratización y limitaciones a la desigualdad social. El futuro del ALBA y los proyectos de renovación del socialismo dependen en gran medida de ese proceso.

El empalme con los indignados

Las batallas de los últimos años han estado a tono con el alcance acotado que tuvo el descalabro mundial sobre la región. Esta reacción se acrecentaría si aumenta ese impacto, pero esta vez podría incorporar un novedoso empalme con la oleada de protesta que comienza a notarse en todos los continentes. Las reacciones puramente defensivas que rodearon en el 2008 al debut de la crisis han quedado modificadas por la primavera que conmovió al mundo árabe. Las batallas que se libran en Grecia, la irrupción de los indignados españoles, el descontento social en Inglaterra, las huelgas en Italia y los plebiscitos de Islandia ilustran este cambio de clima. La nueva generación ha convertido las redes sociales en un instrumento de organización que cruza las fronteras e incentiva a los ocupantes de Wall Street. La jornada mundial del 15 de octubre pasado reunió a millones de manifestantes en 950 ciudades de 80 países. Esta nueva tónica no tardará en contagiar a la región latinoamericana. La extraordinaria movilización de los estudiantes chilenos podría constituir la primera expresión de esta nueva oleada. Los universitarios y secundarios trasandinos no sólo confrontaron con un gobierno derechista que oscila entre la represión y el vaciamiento de las negociaciones. También conquistaron la simpatía popular, con formas de acción que retoman el viejo formato de la alianza obrera-estudiantil de los 70. “Nuestros hijos no pasarán de curso pero pasarán a la historia”, destacaban las pancartas de las marchas que plantearon una demanda explosiva para el neoliberalismo . La exigencia de gratuidad de la educación desenmascara el escandaloso endeudamiento que padecen los estudiantes y ataca un cimiento de la desigualdad social. Las resistencias en curso cuestionan no sólo a los banqueros y al neoliberalismo, sino al propio sistema capitalista. Se ha puesto a la orden del día definir quién pagará los terribles costos de la crisis y frente a esta disyuntiva vuelve a enhebrarse el tejido de solidaridades de América Latina con los pueblos del Primer Mundo.

Notas

[1] Economista, Investigador, Profesor. Miembro del EDI (Economistas de Izquierda). Su página web es: www.lahaine.org/katz
[2] Ver: CEPAL-OIT, Coyuntura laboral en América Latina y el Caribe, junio de 2011. Número 5, www.oit.org.pe/ .
[3] Hemos establecido una comparación con otras conmociones en: Katz Claudio, “ The singularities of Latin America”, The crisis and the left, Socialist Register, vol 48, 2012, Toronto.
[4] Varias evaluaciones de esta iniciativa en: Páez Pedro, “Detrás del desorden económico mundial,” Página 12, 3-10- 2011. Kulfas Matías, “Que integración regional conviene”, Página 12, 20-6-2011. Robba, Alejandro, “ El desafío de la integración financiera regional” , Página 12, 7-8-2011.
[5] Ver: Tovar Eudomar, Consejo Monetario del ALBA, “No podemos evitar el impacto”, Página 12, 3-10-2011.
[6] Brasil, Venezuela y Argentina aportarían cada uno 2.000 millones de dólares al nuevo Banco, Ecuador y Uruguay sumarían 400 millones y Bolivia y Paraguay contribuirían con 100 millones.
[7] A diciembre del 2010 Brasil sólo era superado en esas acreencias por China, Japón, Gran Bretaña y los países árabes exportadores de petróleo. Ver Moniz Bandeira Luiz Alberto, “A crise afecta a todos os países inclusive Brasil”, ALAI, 29-8-2011.
[8] Ver: Berterretche Juan, “¿Acuerdo económico defensivo?”, 19-8-2011, www.kaosenlared
[9] Esta la caracterización: “Articulación de movimientos sociales hacia el ALBA”,16-8-11, Buenos Aires.
[10] Munevar Daniel, Alzas en los precios de alimentos. Una mirada desde América Latina, CADTM, junio 2011. www.cadtm.org/
[11] Ver: Petras James, “Latin America: Road to 21 st century capitalist development”, 25 de octubre de 2010. www.ccun.org
[12] Ver: Goncalvez Reinaldo, Reducao da desigualdade da renda no governo Lula. Analisis comparativo, 20-6-11, www.ie.ufrj.br
[13] Este programa se ha expuesto en el encuentro: “Crecimiento con estabilidad financiera y el nuevo desarrollismo” www.tenthesesonnewdevelopmentalism.org . También: Gaitán Flavio, Boschi Renato, “América Latina recupera el pensamiento desarrollista”, Clarín, 21-12-10
[14] El país se afianza como exportador de materias primas y su participación en el producto industrial mundial ha decaído de 2,9% (1980) a 1,9% (en la década pasada). La tasa de inversión industrial es baja (20%) y el porcentaje de exportaciones manufactureras decayó frente a las materias primas que concentran el 80% de las ventas externas. Pochman Marcio, “O Brasil e a nova desindustrializacao”, 9-6-2011 centrodeestudossindicais.wordpress.com/ El principal promotor del viraje neo-desarrollista es Bresser Pereira, Luiz Carlos, “Globalizacao e competicao”, Folha de Sao Paulo, 2-22-09.
[15] Los neo-desarrollistas se agrupan en torno al denominado “Plan Fénix” www.econ.uba.ar. Su teórico más renombrado es Ferrer Aldo, “El nuevo desarrollismo” Miradas al Sur, 6-11- 2010. Hemos expuesto una caracterización reciente en: Katz Claudio, “A 10 años del 2001: los economistas debate”, Revista Kamchatka Nº 7, Año 4, octubre 2011, FCE-UBA, Buenos Aires.
[16] Ver: Vidal Gregorio, Guillen Arturo, “La necesidad de construir el desarrollo en América Latina”, Repensar la teoría del desarrollo en un contexto de globalización. CLACSO, 2007, Buenos Aires.
[17] Dos Interpretaciones críticas del neo-desarrollismo en: Azcurra Fernando Hugo, Las diez tesis sobre el Nuevos Desarrollismo elaboradas por economistas heterodoxos www.pctargentina.org/ febrero 2011. SEPLA, “Declaración de Guararema”, Sociedad Latinoamericana de Economía Política y Pensamiento Crítico, Guararema, junio 2011.
[18] Mediante presiones directas de Lula se desnaturalizaron los contratos, se congeló el aumento de la tributación y quedaron anuladas las auditorias. Petrobras volvió a cotizar en Bolsa anotando como propias las reservas del Altiplano y neutralizó los proyectos de transferir la industrialización del gas de Sao Paulo a Bolivia. Andrés Solíz Rada, “Entrevista” Pueblos . Revista de información y debate www.revistapueblos.org/ 27-10-2011.
[19] Aharonian Aram, “Venezuela: dos meses para atravesar un campo minado, ALAI, 6-10-2011.
[20] Ver: Almeyra Guillermo, “Bolivia: el desarrollismo contra el desarrollo”, 2/10/2011, La Jornada. Zibechi Raúl, “La obstinada potencia de la descolonización”, ALAI, 29-9-2011. Manifiesto de la Coordinadora Plurinacional de la Reconducción, 13-7-2011.
[21] Un balance general de las resistencias en: Seoane José, Taddei, Emilio, Algranati Clara, “Tras una década de luchas”, Herramienta, n 46, 2011, Buenos Aires.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.
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Vi el último programa "Argentina para Armar", de TN.

Nicolás Tereschuck

Estuvieron por un lado, Alejandro Grimson (UNSAM) y Sebastián Etchemdy (UTDT), que estuvieron muy pero muy bien y con mucha altura para responder las imbecilidades que dijo Marcos Novaro. Estuvo Jorge Fernández Díaz, con su habitual tono de cierto dialoguismo con los intelectuales kirchneristas, a quienes ve como más "duros" de lo que son en realidad. Se preocupa demasiado ese hombre.
Lamentablemente, en estos debates se va mucha saliva de los nuestros en explicar que "el kirchnerismo no es un fascismo", algo tan obvio que da pena el planteo, la verdad. Grimson y Etchemendy lo hicieron muy bien.
Creo, de todos modos que el punto de mayor interés del programa fueron las intervenciones de Miguel Bein. Nótese la complejidad del discurso de Bein, que nunca tuvo animosidad contra el kirchnerismo y es el economista que más la pega en los pronósticos de variables económicas que se realizan todos los años. Pueden ver en el video cómo asiente cuando Sebastián Etchemendy destaca que Kirchner se metió con gente con la que no se metían los presidentes, como los acreedores externos, los medios de comunicación, etc. Reproduzco sus intervenciones textuales:
Lo que pasó es sencillo. Mientras en un país sobran dólares uno acepta una tasa de interés en pesos que puede ser igual a la mitad de la tasa de inflación porque total, uno mide culturalmente en dólares y el dólar se va a quedar quieto. Entonces 11 por ciento en pesos estaba muy bien. Pero se terminaron los dólares macroeconómicos, se terminó el excedente, no es que no hay.
Hoy estamos ya en equilibrio externo. En equilibrio externo el dólar se va a empezar a deslizar probablemente en línea con la inflación y por lo tanto la tasa de interés que era 11, hoy está en 20, 22. Esto es lo que pasó y a la Argentina y "a la argentina", al estilo argentino se hace todo en dos meses. Para subir la tasa de interés 10 puntos en cualquier país se hace en 46 años. En Argentina se hace en 46 días.
La tasa de interés va a ser mucho más alta que la que era, es inevitable. Nadie va a aceptar una vez que dejan de sobrar dólares y dejan de sobrar dólares porque si el dólares se queda en estos niveles y la tasa de inflación hoy está en descenso, de 23 a una zona de 19 o 18.
Este año los salarios subieron 28 y el dólar 8. Yo el año que viene le aseguro que eso no va a pasar.
Hay gente que se asusta.(...) Yo tengo algunos clientes que están entre las 10 empresas más grandes de la Argentina y el lunes aplicaban el aplicativo de la AFIP para ver cuántos dólares podían comprar y les salía "cero". Eso se empezó a corregir un poco pero se armó un clima de cierta inquietud. Las medidas tienen un fundamento y están bien presentadas. Tiene criterio. Ninguna persona que tiene tanto o gana tanto puede comprar siete veces más dólares que lo que tiene. Pero se hicieron de tal manera sin ensayo. Y la gente dijo ¿cómo si tengo dinero en el banco no puedo comprar, qué pasa acá? Hoy la mayor inquietud es esa, no el fundamento o la filosofía de la acción
Tenía mucho que ver y en ese sentido me parece que está bien, con frenar el uso de fondos ilegales o no declarados para acceder a las reservas del Banco Central.
¿En qué pensaba el Gobierno cuando usó 65 mil millones de pesos de subsidio a los que no lo necesitan, son seis asignaciones universales por hijo? Argentina aprovechó bien sus oportunidades. Arrancó en el híper desempleo y en la híper pobreza y llegó casi al pleno empleo en ocho años, es un tren bala, al 8 por ciento de crecimiento. Ese ciclo se terminó. El modelo no está agotado. El modelo llegó. Llegó adonde tenía que llegar, que era llegar al pleno empleo de los factores productivos, el camino del desarrollo es una cosa totalmente distinto. Argentina no va a crecer al 8, ni siquiera al 7 en los próximos cuatro años. Porque su tasa de invesión no le permite crecer arriba del 4 y medio, 5 y crecer al 5 es maravilloso después de tener un país normalizado. Sería importante saber si a partir de ese diagnóstico, cómo reacciona el gobierno, para qué lado va a ir. ¿Va a ir para que los argentinos estén viendo la oportunidad para llevarse los dólares de los bancos o si en los próximos 20 años los argentinos van a empezar a traer parte de los 150 mil millones de dólares que tienen en el exterior?
Hubo dos agendas. Hubo una agenda y otra de contraataque. Yo no estoy en contra del apriete sobre los fondos ilegales que iban sobre el dólar. En todo caso puedo criticar las formas. Este gobierno tiene una gran capacidad para entrar en los bazares a bordo de elefantes independientemente que era necesario entrar al bazar.
(...)
Acá lo que va a pasar es otra cosa me parece. Cuando a vos la economía te da plafón. Cuando te sobran los dólares que te sobraban y podés aumentar salarios en dólares al 18 por ciento por año vos no querés compartir el escenario con nadie. Entonces no hay consenso posible. La Asignación Universal por Hijo (AUH), había un consenso previo y el gobierno no la quiso compartir dijo "es nuestra" y no se sacó una foto con nadie. Cuando haya que empezar a tomar decisiones distintas porque la economía cambió, porque el excendente de dólares se terminó va a aparecer el consenso porque va a haber que compartir algunas decisiones no tan favorables. La Argentina va a otra agenda, a una agenda de administración de lo conseguido y de buscar que no tengamos otra recaída que nos lleve de vuelta al principio. La economía le va a poner a la política una agenda completamente distinta donde al gobierno le va a interesar ir a buscar ciertos consensos para tomar ciertas decisiones que no van a ser fáciles.
(...)
Lamento pincharles algún globo, pero me parece que la política entra a la defensiva porque la economía entra a la defensiva. El que no lo quiera ver, que no lo vea. No se puede seguir discutiendo al aire libre una vez que empezó a llover. En todo caso, buscá paraguas. Va a ser todo bastante distinto. Hay un debate interno adentro del gobierno, no menor, si vamos por el dinero de los argentinos en los próximos 20 años para que venga acá y esto termine de ser un país donde se pueda además de consumir, discutir, pelearse, además invertir y quedarse o si vamos a dar la pelea un año más al 8 y a ver a quién se la sacamos.
Hasta hace 15 días la tasa de interés era la mitad de la tasa de inflación y hoy la tasa está 10 puntos más alta.
Les aviso que los debates sobre la estructuración del poder, las instituciones y los consensos van a tener un contexto económico bastante distinto.
Esto es muy distinto que 2009, sobraba dólar macroeconómico. Hoy te enfrentás a una Argentina que llegó a su potencial de corto plazo.

Extraido del Blog http://www.vidabinaria.blogspot.com/
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El despertar


Por Claudio Scaletta

Luego de cierta inactividad en los meses previos a las elecciones, la actual administración se sacudió la modorra y avanzó en dos frentes con medidas que adelantan direcciones y ejes de gestión. Estos frentes son el cambiario y el fiscal. Comprender ambos frentes demanda aclaraciones. En lo económico el modelo kirchnerista nunca fue explícito, sino tácito. Nunca existió, por ejemplo, algo parecido a un plan de desarrollo. Aunque con lineamientos muy marcados “el modelo” fue, antes que nada, resultado del pragmatismo. La materia original fueron las necesidades acuciantes de la salida de una de las peores crisis de la historia económica argentina. Los lineamientos fueron el crecimiento conducido por la demanda y la recuperación del empleo y el salario. El resto fue construcción y, en origen, supuso tipo de cambio competitivo, segmentado vía retenciones, y desendeudamiento.
Pero en el presente algunas variables muestran signos de agotamiento. Por ejemplo: la puja distributiva generó aumentos del índice general de precios. Pero la inflación no sería un problema si no fuese por su interacción con el tipo de cambio. La inflación también se registró en dólares. La primera consecuencia fue la más conocida para los casos de revaluación: la pérdida de competitividad. Tras el superdólar de la inmediata posconvertibilidad, era esperable una reducción de márgenes, pero la reducción no puede ser infinita. A medida que el dólar se hace más barato aparecen algunos problemas. El principal es la “restricción externa”. Primero el superávit de divisas se reduce, luego desaparece y finalmente reaparece el déficit. Si esto último ocurre pueden suceder dos cosas: se evaporan las reservas internacionales o se recurre al endeudamiento externo. Pero conviene no exagerar, por ahora la economía está sólo en el primer escalón de la restricción: la reducción del superávit externo. Esta reducción responde a por lo menos tres razones. La primera es que el abaratamiento del dólar alienta las importaciones. La segunda es que reduce la competitividad de las exportaciones, y la tercera es que fomenta la salida de capitales. Esta tiene varias formas. La primera son los ahorristas pasándose a dólares en busca de reserva de valor, la segunda es la fuga propiamente dicha y la tercera es que las filiales locales de las multinacionales giran al exterior más utilidades porque sus ganancias en dólares son mayores. Estos elementos sirven para comprender las alianzas sociales que se generan a favor de este statu quo.
El sector financiero, las multinacionales y el capital importador se encuentran cómodos con la revaluación, mientras que los sectores productores de bienes, en relación directa con la cantidad de mano de obra empleada, no.
Luego está la dimensión fiscal. Una de las tantas complicaciones con que se encontraron los hacedores de política durante la salida de la convertibilidad fue que el grueso de las tarifas de los servicios estaban dolarizadas, no sólo por el régimen económico del 1 a 1, sino contractualmente tras las privatizaciones. Ello motivó dos cosas: en muchos casos la ruptura de aquellos contratos, lo que dio lugar a juicios en el Ciadi, el tribunal arbitral del Banco Mundial (no debe olvidarse que en los ‘90 se renunció hasta a la soberanía jurídica), y en segundo lugar a la necesidad de subsidios para mantener el funcionamiento de muchos de estos servicios. Adicionalmente, los subsidios, que tuvieron no pocas desprolijidades (como suele suceder con este tipo de instrumentos en el marco de un aparato de Estado en reconstrucción), cumplieron una doble función para los consumidores. La primera fue una transferencia extrasalarial para las familias, y la segunda una reducción de costos para las empresas. Las transferencias fueron gasto público con una orientación social y estructural muy clara. Dicho de otra manera: el sistema funcionaba como un relojito; por un lado se diferenciaban tipos de cambio en una estructura productiva desequilibrada vía retenciones, y por otro, con el ingreso de las retenciones se financiaban transferencias a los consumidores que beneficiaban a la oferta de bienes vía menores costos empresarios e incentivaban la demanda al generar ingresos extrasalariales.
Pero la realidad económica es dinámica. Por un lado la puja distributiva con revaluación cambiaria redundó en un aumento de la nominalidad de la economía, con deterioro del frente externo, por otro, el aumento de nominalidad con congelamiento tarifario supuso como contrapartida el aumento constante de los subsidios, con deterioro del frente fiscal. No son desastres apocalípticos, sólo frentes que deben ser atendidos. Las medidas conocidas tras el triunfo en las elecciones apuntan a esas cuestiones.
En el frente cambiario, sin embargo, las medidas parecen trabajar más sobre los efectos que sobre las causas. La primera medida fue terminar con el privilegio de mineras y petroleras para dejar parte o la totalidad de sus divisas de exportación en el exterior. La segunda, conocida esta semana, fue desalentar la dolarización a través de un monitoreo más estricto sobre la compra de divisas. La llamada fuga de capitales, que en los primeros nueve meses del año sumó 16.000 millones de dólares, se constituyó también con el pasaje a dólares de los “ahorristas”. En los primeros tres trimestres quienes compraron divisas fueron, según informó este diario, 3 millones de personas físicas y jurídicas, de las que sólo 6000 (el 0,2 por ciento) adquirieron más de 250 mil dólares cada uno por un total de 5600 millones (37 por ciento de “la fuga”). Los números indican una gran dispersión de los compradores, lo que supone que muchos “actores no especializados” pasaron sus pesos a divisas. Esto fue lo que se quiso comenzar a desalentar. Lo más probable es que se consigan dos cosas, que algunos pocos descarten pasarse a dólares y que el pasaje a divisas del dinero del circuito no registrado, se encarezca. No es otra cosa que la conocida historia de la ley seca. En las economías mercantiles, y por ahora no se conocen otras, las restricciones sobre la oferta generan mercados negros. Marginalmente puede esperarse un poco de blanqueo. Son medidas necesarias, que debían tomarse, pero que apenas representan un primer paso. Y por supuesto, no son medidas que atacan el problema de fondo, que es el nivel del tipo de cambio.
En materia de subsidios, la bola creció muy rápidamente. De acuerdo con un informe de la Asociación Argentina de Presupuesto (ASAP), en el Presupuesto 2012 tales subsidios suman 75.273 millones de pesos. De este total, unos 42.000 millones, el 55 por ciento del total, son los subsidios al sector energético: entre ellos a la generación eléctrica a través de Cammesa, alrededor de 21.800 millones destinados a mantener la estabilidad tarifaria, y otros 11.600 millones a Enarsa para la importación de combustibles. En segundo lugar en importancia se encuentran los subsidios al transporte, que representan unos 19.000 millones. Dejando de lado los subsidios para Aerolíneas Argentinas y Austral, unos 2500 millones, el resto se destinan al poco federal sostenimiento del transporte urbano e interurbano de colectivos y trenes en el área urbana de Buenos Aires. Las empresas públicas, en tanto, recibirán unos 10.000 millones, la mitad irán para AySA, otro de los gastos heredados, junto con Aerolíneas, de la necesidad de hacerse cargo del ruinoso resultado de muchas privatizaciones.
Las iniciativas anunciadas esta semana apuntan a la reducción de apenas 600 millones de estos subsidios, pero se supone que serán sólo un punto de partida y vale notar que afectan a sectores privilegiados que registraron superganancias en los últimos años, como las empresas extractivas, la actividad financiera y bancaria, casinos y telefonía celular, entre otros. La medida va en el camino correcto en tanto quedó demostrado que el carácter universal de los subsidios a las tarifas energéticas, agua y transporte provocaba no pocas injusticias, empezando por los 600 millones que se borrarán a partir de esta semana. Sin embargo, del detalle surge que la eliminación de otra parte de estos subsidios podría tener efectos estructurales, es decir, multiplicar mayores costos sobre el conjunto de la economía y retirar ingresos extrasalariales de la demanda efectiva. De aquí la necesidad de crear un cuerpo especial que estudie globalmente los efectos de cada poda que se decida en adelante
 
Columna de Opinión aparecida en CASH, Suplemento económico del Diario Página/12. Domingo 06.11.2011

jueves, 10 de noviembre de 2011

Papademos, el elegido para el ajuste



Luego de cuatro días de negociaciones entre socialistas y conservadores, el exvicepresidente del Banco Central Europeo (BCE), Lucas Papademos, un tecnócrata fiel a las políticas de los grandes centros financieros internacionales, fue designado para ocupar de forma transitoria la jefatura del Estado hasta las elecciones del 19 de febrero. Será el responsable de impedir que Grecia se declare en cesación de pagos y salga de la Zona Euro.

Papademos, exvicepresidente también del Banco de Grecia, en su primera declaración tras aceptar el cargo afirmó que el nuevo Ejecutivo tendrá como tarea prioritaria "aplicar el acuerdo del 26 octubre y las políticas que se derivan de él". Con ello, el nuevo primer ministro, profesor de la Universidad Harvard, aludió al acuerdo logrado el mes pasado por la Eurozona, que condicionó el plan de rescate aprobado por la UE y el FMI, que contempla una quita del 50 por ciento de la deuda pública del país, a un severo plan de ajuste fiscal.

La participación griega en la zona euro es una garantía para la estabilidad monetaria que "facilitará el difícil proceso de ajustes", agregó Papademos, designado tras cuatro días de difíciles negociaciones entre el premier saliente, Giorgios Papandreu, y el líder de la oposición conservadora, Antonis Samaras. Papademos y su equipo, que se espera sea dado a conocer en las próximas horas, jurarán sus cargos mañana ante el presidente del país, Carolos Papulias. Luego, el nuevo gobierno -formado por los dos mayores partidos de Grecia, el socialista PASOK, de Papandreu, y Nueva Democracia, de Samaras, más la agrupación de extrema derecha LAOS- tendrá que recibir el voto de confianza del Parlamento, donde los tres partidos disponen de una mayoría clara de 254 legisladores.

Los mercados financieros, por su parte, manifestaron su conformidad con la elección de Papademos, a quien le atribuyen una total adhesión a los planes recesivos impulsados por el FMI y la Unión Europea (UE) para evitar que un desplome de Grecia arrastre a la gran banca, sobre todo la francesa y la alemana, los mayores tenedores de los bonos helénicos.

De la aprobación y aplicación del ajuste acordado en Bruselas dependerá la recepción por parte de Grecia de 8000 millones de euros de un vital préstamo de 110.000 millones, otorgado el año pasado por el FMI, la UE y el BCE. Papandreu, quien había propuesto someter a una consulta popular el ajuste en cuestión, abandonó su idea del referéndum tras la presión ejercida por la canciller alemana, Ángela Merkel, y el presidente francés, Nicolas Sarkozy, artífices del último plan de ayuda de la Eurozona, y por una rebelión dentro de su partido, entre otras razones porque el programa es resistido por la mayoría de la población y por los sindicatos, que consideran que afectará a los sectores más vulnerables de la sociedad.

Poco después de su designación, la UE pidió a Papademos "un mensaje claro de compromiso" para "demostrar que hará todo lo necesario" para dejar atrás la crisis y el enorme endeudamiento de su país. Los presidentes del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, y de la Comisión Europea, José Durao Barroso, emitieron un comunicado en el que hicieron hincapié en que la hoja de ruta para Grecia, cuya desocupación trepó en agosto al 18,4 por ciento, debe basarse en la consolidación fiscal y las reformas estructurales "para impulsar el potencial de crecimiento griego y crear con urgencia los empleos necesarios". "La UE hará todo lo posible para ayudar a Grecia", resalta el texto de los líderes comunitarios, quienes advierten al país heleno que "debe hacer todo lo posible para ayudarse también a sí mismo".

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/ultimas/20-180962-2011-11-10.html

10 razones por las que la ocupación de Haití por la ONU debe acabarse


Greg Grandin y Keane Bhatt

Revista Amauta

Un video explosivo, difundido a principios de septiembre, evidencia el presunto asalto sexual de un joven haitiano de 18 años en manos de cinco tropas uruguayas que pertenecen a un contingente de la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití ubicado en la ciudad sureña de Port-Salut, Haití. Mientras el episodio se transmite a nivel internacional, la Misión de Estabilización de la ONU —conocida por sus siglas en francés MINUSTAH— ha sido el blanco de manifestaciones públicas en Port-Salut, en la capital haitiana de Port-au-Prince, y frente al Ministerio de Defensa uruguayo en Montevideo. Los soldados que aparecieron en el video fueron repatriados y actualmente se encuentran encarcelados esperando acciones legales. Anteriormente, mientras los informes de mala conducta se divulgaban pero no se confirmaban, el ministro de Defensa uruguayo Eleuterio Fernández Huidobro planteó que “nunca va a faltar en tan alta cifra de gente alguien que se porte mal”. Tras la publicación del dicho video, el jefe de la MINUSTAH Mariano Fernández afirmó que “los actos de unos pocos no deberían empañar [la imagen] de miles de militares, policía, y el personal civil que han estado sirviendo en MINUSTAH y en Haití impecablemente desde 2004.” El mandatario uruguayo José Mujica le pidió disculpas al presidente haitiano Michel Martelly por la “conducta criminal y bochornosa de unos pocos” efectivos.

Sin embargo, esto no es un caso de unas pocas manzanas podridas. La MINUSTAH ha sostenido un historial consistentemente desastroso de delincuencia en sus siete años de presencia militar—mucho de ello como resultado de su diseño institucional. Aunque el ministro de Defensa brasileño Celso Amorim (quien es encargado del mayor contingente de soldados de la ONU en Haití) recientemente propuso una reducción gradual de las tropas, admitió que “no hay un calendario elaborado para una…retirada eventual.”

Aquí hay diez razones por las que un calendario para una retirada rápida de todos los soldados de la ONU es necesario:

1. Haití no ha experimentado un conflicto armado ni es parte de un acuerdo obligatorio de paz, los criterios de un estacionamiento legítimo de las tropas de paz de la ONU. La ONU afirma en su Carta que aquella no debe “intervenir en los asuntos que son esencialmente de la jurisdicción interna de los Estados”, salvo una amenaza a la paz, una violación a la paz, o un acto de agresión. MINUSTAH llegó a Haiti usando esta justificación, la cual le permitió a permanecer en el país sin el consentimiento del gobierno haitiano. Pero este argumento nunca ha tenido validez, mucho menos en la actualidad, siete años después de la llegada de MINUSTAH y su presencia aparentemente indefinida.

2. Las tropas de la ONU reciben amplia inmunidad para los delitos cometidos en Haití, y sólo son expuestas a ser enjuiciadas en sus países de origen. Dentro del grupo de los diferentes países participando en la MINUSTAH, existen vastas discrepancias tanto en sus leyes domésticas como en su voluntad de investigar los delitos. Aun si las tropas son procesadas, sería difícil obtener testigos y evidencia confiable desde Haití. Los mismos haitianos no se enteran de castigos exitosos en el exterior, lo que intensifica la apariencia de la impunidad. Mientras esta estructura legal que fomenta una falta de responsabilidad persista, una retirada completa es la única forma segura de prevenir futuros abusos.

3. Hace menos de cuatro años, más de 100 tropas de la MINUSTAH de Sri Lanka –más de un 10 por ciento de la brigada entera– fueron repatriadas a su país de origen debido a acusaciones de mala conducta y abuso sexual, a menudo con niñas de menor edad. La rama investigativa de la ONU concluyó que “a cambio de sexo, las niñas recibieron pequeñas cantidades de dinero, comida, y a veces móviles.” Actos de explotación y abusos sexuales eran “frecuentes” y se produjeron “prácticamente en todos los lugares donde los miembros de los contingentes estaban desplegados.” No hay evidencia que ningún soldado esrilanqués fuera procesado. Nuevos informes corroboran las alegaciones que efectivos uruguayos han embarazado a mujeres locales en Por-Salut, incluso a una joven de 17 años.

4. La MINUSTAH está implicada en un “suicidio” sospechoso del año pasado de un adolescente haitiano llamado Gerald Jean-Gilles, quien fue encontrado ahorcado en el interior de una base de la ONU en Cap Haïtien. Como informa el periódico Haïti Liberté, el ex jefe de la MINUSTAH Edmond Mulet obstaculizó una investigación iniciada por las autoridades haitianas. Él otorgó la inmunidad a una testigo haitiana, previniendo que se cumpliera con la entrega de una citación a ella por la judicatura haitiana.

5. Las tropas de paz de la ONU en Nepal fueron responsables por la introducción del cólera en Haití a finales de 2010, probablemente a través de la contaminación de los ríos con sus aguas residuales sin tratamiento adecuado. El cólera ha matado a más de 6.200 y ha infectado a 440 mil haitianos en sólo 10 meses. Nuevos estudios científicos demuestran que la negligencia grave de la MINUSTAH, que llevó a la epidemia letal, es prácticamente indiscutible. Tras la aparición del cólera, Edmond Mulet se negó a admitir la posibilidad de la culpabilidad de la MINUSTAH. La ONU y otros entes dijeron que una investigación sobre cómo llegó el cólera a Haiti no era necesaria y podría ser dañina, pese a los llamamientos de los principales expertos del cólera y la salud que era “tanto posible como necesario hallar la fuente para prevenir futuros muertos.”

Las negaciones de la MINUSTAH enfurecieron todavía más a los haitianos, cuyas dramáticas manifestaciones contra la ONU resultaron en las muertes de manifestantes por disparos de las tropas de la ONU. A pesar de este episodio, el contingente uruguayo en Port-Salut es acusado de botar su basura y aguas residuales impropiamente.

El renombrado epidemiólogo Piarroux Renaud, quien investigó la propagación del cólera de Haití, concluyó que porque no hay duda razonable que la ONU llevó la bacteria a Haití, ella “debe aceptar la responsabilidad y hacer las paces con Haití…por ejemplo, a través de una oferta de compensación monetaria o un fuerte apoyo para que el país se libere del cólera de nuevo.”

6. La llegada de tropas de la ONU a Haití en 2004 tiene una legitimidad dudosa, y la bandera de una coalición de la ONU es sólo una fachada menos controversial para el ejercicio de los intereses de EE.UU. en Haití. La MINUSTAH fue impulsada por EE.UU., después de que la administración de Bush orquestara un golpe de Estado contra el presidente democráticamente electo de Haití, Jean-Bertrand Aristide, un objetivo viejo . WikiLeaks reveló que la ex embajadora de EE.UU. en Haití Janet Sanderson consideraba la MINUSTAH “una herramienta indispensable en la realización de los intereses políticos primordiales del [gobierno de EE.UU.] en Haití,” especialmente ante “el contexto actual de nuestros compromisos militares en otras partes.” El “compromiso regional coordinado entre América Latina en Haití no sería posible sin el amparo de la ONU”, el cual “ayuda a otros donantes importantes –dirigido por el Canadá y seguido por la Unión Europea, Francia, España, Japón y otros países– para justificar su cooperación bilateral domésticamente.” Sanderson concluye: “Sin una fuerza de estabilización autorizada por la ONU, recibiríamos mucho menos ayuda de nuestros socios hemisféricos y europeos en la gestión de Haití.”

7. La MINUSTAH es una fuerza política muy partidaria en un país soberano, y se entromete en los asuntos domésticos de Haití. Por ejemplo, un cable de 2006 demuestra que Edmond Mulet, el entonces jefe de la MINUSTAH, “instó a EE.UU. a tomar una acción legal contra [el presidente exiliado por la fuerza] Aristide para evitar que ganara más apoyo de la población haitiana y que regresara a Haití.”

8. La MINUSTAH da prioridad a cuestiones militares y las de seguridad y contribuye poco al desarrollo social y económico. En 2010 la ONU proporcionó un dineral —$850 millones— al presupuesto anual de MINUSTAH, o sea, nueve veces el monto de lo que ella recaudó para el tratamiento del cólera que la MINUSTAH introdujo al país sin saber. Asimismo, a raíz del terremoto devastador del 12 de enero de 2010, Reuters informó de que la MINUSTAH priorizó “el manejo de seguridad y la busca de saqueadores” a costa de esfuerzos de socorro y asistencia humanitaria. Lo que empeora la situación es que los soldados de la MINUSTAH ni pueden comunicarse con la mayoría de los haitianos, quienes hablan kreyól, y mayormente los soldados no son acompañados por traductores.

9. La MINUSTAH tiene un historial de fracaso espectacular en el cumplimiento de su dicha intención de proveer la estabilidad. La distinguida revista médica The Lancet destacó que en 2004, 8.000 personas –muchas siendo partidarias del depuesto presidente Aristide– fueron asesinadas o desaparecidas solamente en Port-au-Prince durante el periodo cuando la MINUSTAH era únicamente responsable del mantenimiento de la seguridad. En 2005 un informe de la Facultad de Derecho de Harvard dedujo que la MINUSTAH “efectivamente le amparó a la policía en la ejecución de una campaña de terror en los barrios pobres en Port-au-Prince.” Las prioridades de EE.UU., y por eso las prioridades de la MINUSTAH, estaban claras tras el golpe de Estado de 2004, según un cable filtrado de marzo de 2005. James Foley, el diplomático de más alto rango de EE.UU. en Haití en aquel momento, presionó para que la MINUSTAH “tomara medidas decisivas contra las pandillas pro-Aristide, particularmente en Port-au-Prince, por todas las razones obvias, y también para evitar acusaciones de parcialidad.” Teniendo en cuenta que Aristide contaba con amplio apoyo, especialmente entre los pobres (él fue elegido con más del 90 por ciento de los votos en 2000), la recomendación de Foley tenía consecuencias de gran alcance.

10. La MINUSTAH ha generado violencia mediante el uso repetitivo e indiscriminado de la fuerza en zonas urbanas densamente pobladas, matando a docenas de civiles durante sus ataques. El 6 de julio, 2005, las tropas de MINUSTAH dispararon 22.000 cartuchos de municiones en Cité Soleil, un barrio pobre de Port-au-Prince, durante sólo siete horas, por lo que un doctor de la ONG Médicos sin Fronteras dijo que “tratamos a 27 personas por heridas de bala. De ellos alrededor de 20 eran mujeres de menos de 18 años.” Los habitantes de Cité Soleil acusaron a la MINUSTAH de disparos gratuitos desde sus tanques, matando a gente. Un mecánico cuyo intestino fue lacerado por bolas dijo que las tropas de la ONU le dispararon por la espalda cuando caminaba por la avenida principal. El explicó, “La Minustah dispara a personas todos los días. Ellos disparan para todos lados y a quien quiera, hasta a infantes, no importa.”

A pesar de esta carnicería, un cable del Departamento de Estado de junio de 2006 muestra que la elite haitiana presionó a EE.UU y la ONU a continuar las redadas militares en los barrios pobres. Timothy Carney, el entonces jefe de la diplomacia de EE.UU en Haiti, reconoció que “una operación de este tipo generaría de manera inevitable víctimas civiles no deseadas dada las condiciones de hacinamiento y la débil construcción de las viviendas apretadas de Cité Soleil.” Pero en vez de abogar por poner fin a estas maniobras sangrantes, Carney propuso reclutar “asociaciones del sector privado” “para ayudar rápidamente en las secuelas de la operación, por ejemplo con apoyo financiero a las familias de las víctimas potenciales.”

La ONU prosiguió la política despiadada de incursiones: medio año más tarde, una redada en diciembre de 2006 dejó al menos nueve muertos. Una residente del barrio, Rose Martel, dijo, “vinieron aquí a aterrorizar a la población, no creo que hayan matado a los bandidos, a menos que nos consideren a todos como bandidos.”

Ningún miembro de la ONU ha sido juzgado de lo penal por estas acciones.

Países como Brasil, Nepal, Jordania, Uruguay, Sri Lanka, Argentina y Chile están involucrados en una ocupación militar profundamente resentida. Ningún ajuste pequeño o reducción simbólica enfrentaría la gravedad de las críticas contra la MINUSTAH. Las tropas no debían estar en el país de entrada, y sólo han añadido a los desastres que el pueblo haitiano tiene que soportar.

La ONU tiene que terminar su ocupación de Haití.

Greg Grandin es catedrático de historia en New York University. Keane Bhatt es músico y activista en New York.

Traducido para Revista Amauta por Keane Bhatt

Fuente: http://revista-amauta.org/2011/11/10-razones-por-las-que-la-ocupacion-de-haiti-por-la-onu-debe-acabarse/

Festividad islámica expone pobreza en Gaza

Festividad islámica expone pobreza en Gaza


Por Erica Silverman

Haciendo fila para recibir alimentos en Gaza. / Crédito:Erica Silverman/IPS

GAZA, 9 nov (IPS) - Mujeres con cupones por valor de dos kilogramos de carne hacen fila en la oficina de la organización Secours Islamique France (SIF), en la ciudad de Gaza, horas antes de que comience la distribución de comida para la festividad de Eid Al Adha.
La "Fiesta del sacrificio", conmemorada este año entre el domingo 6 y este miércoles 9, es una de las más importantes celebraciones en el calendario musulmán.
Pero este habitual periodo de devoción, gratitud y alegría dejó una vez más en evidencia la pobreza y la desesperación que sufren la mayoría de los palestinos en Gaza.
Organizaciones no gubernamentales (ONG) internacionales, muchas de ellas islámicas, compraron ovejas y vacas esta semana para los masivos proyectos de distribución de carne entre familias vulnerables de toda la franja.
Otras también entregan abrigos en preparación para el invierno boreal.
Las ONG musulmanas, a su vez, hicieron llamados mundiales para reunir los animales (camellos, cabras, ovejas o vacas) que fueron usados en los sacrificios tradicionales ("qurbani") de esa fiesta religiosa.
La francesa SIF, que forma parte de la red global de asistencia Islamic Relief, con sede central en Gran Bretaña, llevó adelante un proyecto a gran escala para Eid Al Adha. Más de 24.00 personas en cinco zonas administrativas de Gaza recibieron cada una dos kilogramos de carne, lo suficiente para uno o dos días.
Osama AbuWarda, de 21 años, de la localidad de Jabalyah, dijo haber estado buscando trabajo durante más de dos años, mientras su familia de cinco miembros se sumía en la pobreza.
El hermano mayor de Osama murió hace dos años, y su padre, que se desempeñaba como labriego en Israel, está ahora desempleado.
"Un kilogramo de carne vacuna cuesta 45 shekels (unos 12 dólares). Mi familia solo puede comprar carne una vez al mes o dos", indicó Osama, mientras hacía fila para recibir la donación.
"Hay carne en Gaza, pero es demasiado costosa para que la puedan comprar las familias", explicó el director de SIF en la franja, Adel Kaddum. "Faltan programas públicos de asistencia para que las familias puedan adquirir alimentos ricos en proteínas".
Alrededor de 38 por ciento de los palestinos en Gaza viven debajo de la "línea de pobreza", definida por el Buró Central Palestino de Estadísticas en 609 dólares al mes para un hogar de dos adultos y tres niños.
El programa de SIF atiende a los casos más graves, incluyendo a desempleados, ancianos (mayores de 60) y familias monoparentales.
Najwa Rabah, de 35 años, madre soltera con dos hijos en la ciudad de Gaza, señaló que la festividad este año había sido muy difícil.
"No puedo darme el lujo de comprar carne para mi familia", dijo Najwa. "Solo puedo comprar un kilogramo de pollo por semana a 11 shekels (unos tres dólares)", indicó.
Trabajadores humanitarios de la organización Muslim Hands International, con sede en Gran Bretaña, compraron 10 vacas en el mercado local de Gaza esta semana para su proyecto de Eid, con un presupuesto de 25.000 dólares para distribuir carne fresca entre 2.500 familias gazatíes.
Alrededor de 66 por ciento de los hogares en Gaza sufren o corren riesgo de sufrir inseguridad alimentaria, según el Programa Mundial de Alimentos.
Si bien Israel permitió el ingreso de más productos básicos a Gaza a través del paso fronterizo comercial de Kerem Shalom, la limitada capacidad de compra de las familias gazatíes les impide acceder a ellos.
Asimismo, aumentó el ingreso de alimentos a través de los túneles subterráneos que conectan a Gaza con Egipto, pero estos son también demasiado costosos para la mayoría de las familias de Gaza, donde el desempleo llega a 26 por ciento de la población económicamente activa.
Información reunida de 20 centros de salud operados por la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA, por sus siglas en inglés) indicaba que cinco por ciento de los niños y niñas de hasta tres años presentaban señales de retraso en el crecimiento en 2010.
El porcentaje se duplicó desde 2005. "Los niños y niñas en Gaza no tienen acceso a los alimentos que necesitan para crecer", indicó el jefe del programa de salud de la agencia, Mohamed Maqadma.
Unos 1,1 millones de los 1,6 millones de palestinos en Gaza están registrados como refugiados. Más de 50 por ciento de la población es menor de 18 años.
Israel endureció su bloqueo sobre Gaza en junio de 2007, luego de que Hamás (acrónimo árabe de Movimiento de Resistencia Islámica) asumiera el control de la franja.
Hamás obtuvo la mayoría en las últimas elecciones legislativas de 2006, pero aún es considerado una organización terrorista por países occidentales, y es cuestionado por su negativa a reconocer al Estado de Israel.
Los indicadores humanitarios hoy en Gaza son muy similares a los que existían cuando Israel lanzó su ofensiva militar Operación Plomo Fundido, concluida en 2009, dijo a IPS el director interino de operaciones de la UNRWA en la franja, Christer Nordahl.
"Si la violencia se extiende y las fronteras son clausuradas por pocas semanas, cortando la cadena de suministro de la UNRWA, habría graves consecuencias humanitarias", alertó.
Egipto podría, en una emergencia, permitir que suministros adicionales ingresaran a Gaza a través del paso de Rafah. Pero el gobierno de ese país informó a la UNRWA que no tenía intenciones de aliviar los controles hasta que se formara un nuevo gobierno en ese país.
Mientras, Hakma Suliman, madre soltera de Dier al-Balah, espera ansiosa fuera de la oficina de la SIF con su hija de cuatro años. Su esposo fue asesinado en 2009 durante la ofensiva israelí, y ella quedó sola al cuidado de una familia de seis miembros.
"Estoy desempleada y no puedo mantener a mi familia, sobre todo durante Eid", dijo Hakma con su cupón en las manos. (FIN/2011)

Para las finanzas la democracia es un estorbo



Alberto Rabilotta

ALAI AMLATINA

La crisis financiera y económica de la zona euro se agrava, y se anclan aún más las políticas antidemocráticas que Alemania, Francia y otros países tratan desesperadamente de aplicar para satisfacer a la “dictadura de los mercados”. Por eso, para aplicar una “sana gestión” de las finanzas públicas en los países de la zona euro ha sido necesario retroceder casi mil años, a la época en que Federico I, alias Barbarroja, Rey de los romanos y del Sacro Imperio Romano Germánico, regía sobre una parte de lo que hoy es Italia.
Cuando para “poner orden” en el manejo de las recién creadas “ciudades-estado” Federico I introdujo el “podestá extranjero”, o sea a la designación desde la cúpula de un casi-dictador importado del exterior.
Para encontrar una “solución” al problema de la deuda en los países menos desarrollados de la zona euro, la “troika” formada por la Comisión Europea (CE), el Banco Central Europeo (BCE) y el FMI (1) descartó las posibilidades ofertadas por la democracia, como negociaciones transparentes donde se escuchen otras voces que la de los acreedores del sector financiero, y sujetas a la aceptación mediante referendos o elecciones anticipadas. Para estas cosas serias la democracia es un estorbo, como una vez y francamente me dijo en una conversación “off-the-record” un importante ministro canadiense al buscar justificar el total secreto en torno a las negociaciones para crear acuerdos de libre comercio y de protección a las inversiones extranjeras.
No en vano en los últimos 15 años, y prácticamente en todos los países del capitalismo avanzado, incluyendo aquellos de larga tradición parlamentaria y de escrutinio público, las negociaciones bilaterales o multilaterales sobre comercio, inversiones y finanzas han sido sacadas de la discusión y la revisión en la esfera pública, incluyendo la legislativa, y concentradas en manos de funcionarios controlados por los poderes ejecutivos. La vía de la aprobación por decreto, para evitar cualquier escrutinio o discusión pública, está siendo utilizada corrientemente. Sólo después de haber llegado a la conclusión de acuerdos y cuando no hay posibilidad de reabrir la negociación, los gobiernos proceden a buscar la aprobación legislativa o la ratificación, cuando ésta es necesaria.

Tutelaje en la zona euro

Y ese viaje de la troika por la máquina del tiempo tiene, según el profesor de economía política Stefan Collignon (2), el apoyo del italiano Mario Monti, ex Comisionado de la Unión Europea, y presentido en círculos de la troika como candidato a podestá para suceder al ya saliente Silvio Berlusconi.
La diferencia con la época del Barbarroja que gobernaba el Sacro Imperio Romano Germánico es que esta vez los podestá no serán extranjeros por su lugar de nacimiento, sino por su nivel de enajenación hacia las realidades de sus pueblos y de subordinación a los centros financieros mundiales, los acreedores que forman la plutocracia global, como los titulan las fuerzas de izquierda en Grecia. Y en ese país el podestá que asegurará el tutelaje y aplicará el severo plan de austeridad está siendo objeto de una negociación a tres bandas (el saliente primer ministro George Papandreu, Antonis Samaras, líder del principal partido de oposición, Nueva Democracia, y la troika CE-BCE-FMI), pero de lo que no hay duda es que será un hombre de la troika.
Hasta hace unas horas se hablaba de Lucas Papademos, ex gobernador del Banco (central) de Grecia y ex vicepresidente del BCE, y después se habló de Philippos Petsalnikos, ministro del Orden Público del saliente gobierno socialdemócrata de Papandreu. Lo que es seguro es que el nuevo primer ministro deberá llegar al gobierno con “carta blanca” del Parlamento griego, o sea con una declaración firmada por Antonis Samaras, afirmando que apoyará sin reticencia la aplicación total del plan de austeridad fiscal impuesto por la UE el 27 de octubre pasado.
Esta es una “humillante exigencia” del Comisionado de la Unión Europea (UE) para Asuntos Económicos y Monetarios, Olli Rehn, según un despacho de Athens News, “destinada a poner a Samaras en completa sumisión (y que) provocó una tumultuosa protesta en la base del partido ND, que ya estaba furiosa por la decisión del líder del partido de votar por los términos del plan de salvataje que ha venido denunciando desde hace más de un año”.
La declaración exigida por Rehn también deberá ser firmada por el saliente primer ministro Papandreu, por los próximos primer ministro (podestá) y ministro de Finanzas, y el gobernador del Banco de Grecia. O sea una capitulación en regla de la soberanía política griega que servirá de rasero para Italia, donde tendrá lugar el mismo escenario que en Grecia: Berlusconi abandonará el gobierno después que el Parlamento adopte el plan de austeridad fiscal de la UE, y el podestá que lo reemplace como primer ministro deberá firmar la aceptación de ese plan y asegurar su aplicación.
Collignon, profesor de economía política, define como “colonialismo en su forma posmoderna” estas exigencias de control en la ausencia de un gobierno federal europeo que actúe “con una total legitimidad democrática”.
En materia de podestás impuestos por el FMI y Washington los latinoamericanos tenemos larga experiencia práctica porque América latina ha sido (y es) el terreno donde el imperialismo experimenta sus políticas que luego aplica en el resto del mundo, como afirma el historiador estadounidense Greg Grandin.
El último intento de imponernos un tutelaje al servicio de la finanza global fue en el 2002, cuando Argentina se encontraba en una crisis de la deuda similar a la de Grecia y para sustentar las posiciones del FMI y de los acreedores el economista de origen alemán Rudiger Dornbusch del Instituto de Tecnología de Massachusetts “aconsejó intervenir la Argentina con equipos del Primer Mundo para manejarle la moneda, el gasto público y los impuestos. El camino elegido en los años siguientes fue el opuesto, pero parece que las ideas del fallecido Dornbusch tendrán su revancha en Grecia”, recuerda oportunamente Fernando Krakowiak en Página/12, edición del pasado 28 de octubre.
(Aunque sólo sea una coincidencia geográfica, vale señalar que Federico I fue coronado rey alemán en Francfort, la capital financiera de la actual Alemania y de la zona euro, y donde se encuentran las sedes respectivas del Bundesbank (Banco Central Alemán) y del BCE)

Y mientras tanto la economía real se hunde…

Es casi seguro que la salida de Berlusconi tenga lugar en medio de una verdadera crisis del euro, ya que en el momento de escribir éste artículo la tasa de interés sobre los bonos italianos viene de superar el 7.0 por ciento anual, nivel que asegura el crecimiento acelerado de la deuda pública italiana aun con una respetable tasa de crecimiento económico que permita aumentar los ingresos fiscales. Pero con el plan de austeridad fiscal exigido por la UE y la recesión económica que inevitablemente lo acompañará, la deuda italiana se convierte prácticamente en un asunto insoluble. La deuda italiana literalmente explotará, y con ella una parte de la zona euro.
Respetados economistas han dicho y redicho que estas políticas de austeridad fiscal y de privatizaciones de los bienes y servicios públicos no tienen asidero alguno desde el punto de vista económico, porque en lugar de arreglar el problema de la deuda lo empeorarán al provocar recesiones o estancamientos económicos que durarán una o dos décadas y tendrán como consecuencia inevitable el aumento y no la disminución de la deuda. El economista Nouriel Roubini acaba de reafirmarlo en un extenso texto (3).
La crisis de la zona euro está entrando en una nueva y probablemente más grave fase con los bancos acreedores vendiendo (o liquidando por la quita implícita) los bonos de la deuda soberana que tenían en sus manos, según un despacho de la agencia Bloomberg (Europe Bank Selling Sovereign Bonds May Worsen Debt Crisis, 8 de noviembre 2011).
Los bancos están vendiendo porque los inversores privados – a los cuales los bancos buscan seguir teniendo acceso - no quieren asumir el riesgo implícito en esos bonos, y también venden por las exigencias de un aumento del capital de reserva para respaldar eventuales pérdidas, emitido por la Autoridad Bancaria Europea. En suma, como declaró a Bloomberg el analista de crédito Otto Dichtl, de Knight Capital Europe Ltd., los reguladores y líderes europeos se pegaron un tiro en el pie porque los grandes inversores para los bonos soberanos han salido del mercado. La espiral descendente continuará hasta que los decidores políticos encuentren una solución de respaldo para (los bonos) soberanos.
Al mismo tiempo, en una conferencia en Beijing, China, Christine Lagarde, ex ministra de Finanzas del presidente francés Sarkozy y Directora del FMI, alertó que “sombrías nubes están formándose sobre la economía global”, y pidió a las economías emergentes, y evidentemente a China, que a medida que la situación económica global empeore las autoridades “aflojen la presión sobre los frenos fiscales”, usen sus reservas o las empleen en acuerdos regionales, y reactiven las líneas de crédito entre los bancos centrales, todo esto para evitar el riesgo de “una década perdida, con bajo crecimiento y alto desempleo”.
En suma, mientras en la zona euro el FMI aprueba y contribuye a aplicar la política de sangrías para revivir economías anémicas en Irlanda, Grecia, Portugal, Italia y España, con el probable resultado de que caerán en estado de coma muy rápidamente y pasarán décadas para recuperarse, la Directora del FMI recomienda en China, donde el problema es el excesivo crecimiento de algunos sectores de la economía, que se adopten políticas de estímulo fiscal. ¿Contradicción? No, tanto la política de austeridad en la zona euro como lo contrario en los países emergentes servirá para fortalecer al dominante capital financiero y a las transnacionales, a sus ejecutivos y accionistas principales que forman la oligarquía global, ese 1% que aun perdiendo sale ganando, como estamos constatando desde la crisis financiera del 2008-2009.

La democracia nació (y puede renacer) anulando deudas

Los partidos de gobierno, conservadores, liberales y socialdemócratas, han cerrado el paso a la discusión de cualquier opción fuera de la adoptada por la troika CE-BCE-FMI sin procedimiento democrático alguno. Y son esos planes de austeridad y la rigidez del sistema monetario, con sus secuelas de desempleo y empobrecimiento, que están alimentando los demagógicos discursos populistas, anticapitalistas, anti-euro y antiinmigrantes de la extrema derecha, como en el Frente Nacional de Marine Le Pen en Francia, que para atraer el voto de los desempleados, trabajadores que ven bajar sus salarios, de los excluidos sociales y de una clase media que se quedó sin ascensor social, están copiando el libreto que en las primeras décadas del siglo 20 permitió a Benito Mussolini y el fascismo alcanzar el poder por la vía de elecciones.
El plan de Papandreu de hacer un referendo, escribe Costas Douzinas en el diario británico The Guardian, no fue un tardío reconocimiento, un intento de corrección democrática frente a las repetidas humillaciones que pasaron los griegos, o para reafirmar la soberanía frente al FMI y Alemania. Al contrario, fue un intento del gobierno de recuperar la iniciativa contra su propio pueblo, que está clamando que se vaya del gobierno.
Pero Douzinas también recuerda que “referendo” es una “mala palabra en los corredores de Bruselas, porque evoca el miedo que las elites sienten cuando el pueblo entra momentáneamente en la escena política”. La cúpula de la zona euro y los grandes centros financieros están en contra de cualquier consulta o referendo popular que ponga en tela de juicio – como ya sucedió en el pasado - el euro, los rígidos y limitativos principios de los Tratados constitutivos de la UE, o como dice el economista Constantin Gurdgiev, el antidemocrático sistema que rige la zona euro (4) y que por el tutelaje fiscal ha revivido los conflictos nacionales y étnicos que se suponía la creación de la UE había enterrado para siempre.
Pero sintiendo el pulso de la población, la cúpula de la zona euro y los gobiernos nacionales no pueden ignorar que un creciente porcentaje de la población y el movimiento popular que ya está movilizado en los países deudores puede encontrar o encuentra atractiva la idea de referendos para rechazar las impagables deudas y las brutales políticas de ajuste fiscal, de tutelaje y privatizaciones, y exigir una política radicalmente diferente de la actual.
Y en los países “donadores”, como Alemania u Holanda, la idea de referendos es también atractiva para algunos políticos y los movimientos conservadores y derechistas que, como lo dicen sin ocultar el racismo implícito, no quieren seguir utilizando recursos fiscales para “mantener a los holgazanes” de los países del Mediterráneo.
El famoso compositor griego Mikis Theodorakis, conocido por su lucha contra la ocupación nazi-fascista y la dictadura de los coroneles, recordó en la televisión griega (5) que “la democracia nació en Atenas, cuando Solon anuló las deudas de los pobres hacia los ricos”.
Theodorakis dijo que “nuestro combate no es sólo el de Grecia, sino que aspira a una Europa libre, independiente y democrática”, y agregó que “no hay otra solución que reemplazar el actual modelo económico europeo, concebido para generar deudas, y revenir a una política de estimulación de la demanda y de desarrollo, a un proteccionismo dotado de un control drástico de la finanza. Si los Estados no se imponen sobre los mercados, estos últimos se los tragarán, al mismo tiempo que la democracia y todos los logros de la civilización europea. La democracia nació en Atenas, cuando Solon anuló las deudas de los pobres hacia los ricos. No hay que autorizar hoy día a los bancos para que destruyan la democracia europea, a que arrebaten las sumas gigantescas que ellos mismos generaron bajo la forma de deudas”.
Y concluyó enfatizando que apoyar el combate de los griegos es de interés de todos los pueblos, porque “si ustedes autorizan hoy el sacrificio de las sociedades griega, irlandesa, portuguesa y española en el altar de la deuda y de los bancos, muy pronto será el turno de ustedes. Ustedes no prosperarán en medio de las ruinas de las sociedades europeas () Resistan al totalitarismo de los mercados que amenazan con desmantelar a Europa transformándola en un Tercer Mundo, que levanta los pueblos europeos unos contra los otros, que destruye nuestro continente al suscitar el retorno al fascismo”.

Notas

1.- Sobre el “podestá extranjero” ver http://www.1911encyclopedia.org/Podesta y http://www.1911encyclopedia.org/Frederick_I_Barbarossa
2.- Ver “Italy’s historic responsibility” por Stefan Collignon, Eurointelligence: http://www.eurointelligence.com/eurointelligence-news/home/singleview/article/italys-historic-responsibility.html
3.- Nouriel Roubini: Eurozone Crisis: Here Are the Options, Now Choose, en http://www.economonitor.com/nouriel/2011/11/09/eurozone-crisis-well-at-least-we-have-options/
4.- Constantin Gurdgiev: http://trueeconomics.blogspot.com/ y en Keiser Report: http://maxkeiser.com/2011/11/08/kr207-keiser-report-the-fed-the-treasury-the-holy-troika/
5.- http://www.humanite.fr/monde/lappel-de-mikis-theodorakis-les-banques-rameneront-le-fascisme-en-europe-483044

Alberto Rabilotta es periodista argentino

Fuente: http://alainet.org/active/50775

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Sic transit gloria Berlusconi

Italia: Berlusconi promete dimitir tras aprobar la Ley de Estabilidad que exige la UE
Sic transit gloria Berlusconi

Gorka Larrabeiti

Rebelión

El Presidente del Consejo de Ministros italiano, Silvio Berlusconi, anunció ayer al Presidente de la República que renunciará a su cargo en cuanto el Parlamento apruebe el plan de ajuste anti-crisis negociado con la Unión Europea. La aprobación de las Cuentas del Estado 2010 se convirtió, de hecho, en una moción de confianza, y su gobierno perdió la mayoría parlamentaria. Berlusconi luchará hasta el final e intentará llegar a las elecciones anticipadas para frenar cualquier intento de la oposición o de los disidentes de su propio partido de formar un Gobierno de "unidad nacional". Si en el Parlamento ayer Berlusconi encajaba una derrota dolorosa, en las Bolsas la jornada le resultó catastrófica. El diferencial de los bonos soberanos italianos alcanzó otro récord ayer: 497 puntos, el rendimiento de los bonos a 10 años de la deuda italiana subió a 6,76%. El grupo Mediaset, que pertenece a la familia Berlusconi, obtuvo ayer el peor resultado (-2,94%). ¿Qué sucederá hoy: tendrán paciencia "los mercados" o se precipitará la situación favoreciendo un gobierno de "emergencia nacional"? Goldman Sachs ya se ha expresado al respecto: en un reportaje titulado "Italia: qué sucede ahora" los economistas del megagrupo financiero señalan tres opciones, la peor de las cuales serían las elecciones anticipadas, y la mejor el gobierno de "unidad nacional". También la UE ha hablado: El Comisario Europeo de Asuntos Económicos, Olli Rehn, envió un cuestionario al gobierno europeo en que no sólo se fija una fecha tope -11 de noviembre- para la aplicación de la medidas sino que exige ya más medidas adicionales para alcanzar los objetivos marcados para 2012 y 2013.
Sic transit gloria mundi, dijo Silvio Berlusconi cuando supo de la muerte de Gadafi. Todos los que lo habían aupado al poder le habían pedido que dimitiera -la patronal, la Iglesia, sus aliados de gobierno de la Liga Norte, algunos ministros- pero Silvio Berlusconi decidió inmolarse públicamente en el Parlamento. "Nací en las urnas, y si tengo que morir, lo haré en el Parlamento”. Igual de numantino que su amigo Muamar, el Cavaliere avisó a los que le habían abandonado: “Quiero que me traicionen delante de mí”. Al conocer el voto, escribió en una hoja: "Ocho traidores. Voto. Presidente de la República. Una solución".
La pregunta es: ¿por qué ha resistido hasta el final cuando todo su mundo -salvo sus hijos Marina y Piersilvio- le pedía lo contrario? La respuesta más obvia es antigua. Indro Montanelli y Enzo Biagi, famosos periodistas italianos contaban que un día Berlusconi les confesó la verdadera razón de su “salida al terreno de juego” político: “Si no entro en política, termino en la cárcel y quiebran mis empresas”. Lo mismo ahora: Berlusconi es una especie de Gadafi financiero, y como Gadafi, lucha para defender su último territorio, su Sirte, que en este caso es el grupo Fininvest. En este artículo, hace un año Matteo Bartocci hacía un repaso de la situación financiera del Grupo Fininvest (“Fininvest en números rojos”). Cuenta Bartocci que entre 2005 y 2009 al grupo Fininvest no le ha ido bien: el valor de las acciones Mediaset se ha reducido a la mitad; las acciones del grupo Mondadori bajaron un 70% en el último trienio; los títulos Mediolanum han bajado un 60% en cuatro años. La actuación del grupo Fininvest en el bienio 2007-2009 no fue particularmente favorable: la facturación bajó de 6.200 a 5.400 millones de euros; el útil bajó de 366 a 174 millones; el endeudamiento financiero neto se duplicó pasando de 597 a 1175 millones; las inversiones descendieron un 28,5%.
Ni Mediaset, ni Mondadori, ni Mediolanum ni el club de fútbol Milan A.C. pasan por un momento feliz, todo lo contrario. Ello ha llevado al Cavaliere Berlusconi a buscar nuevas fuentes de financiación para tapar agujeros de sus empresas tradicionales. En un reportaje de Sigfrido Ranucci emitido hace 10 días se informaba de que Mediaset, obligada a pagar 564 millones de euros por la sentencia del Lodo Mondadori, estaba financiándose a través de beneficios obtenidos por impuestos del juego online que debían destinarse a la reconstrucción de la región de los Abruzos, devastada por un terremoto hace dos años.
Entonces, ¿hemos de brindar por la caída de Berlusconi? Lo habríamos hecho, sin duda, si hubieran sido el pueblo o la oposición quienes lo hubiera derribado. Mas no ha sido así. El último empujón a Berlusconi viene de arriba. Su populismo mediático le había salvado de los escándalos sexuales, de sus supuestas relaciones con la mafia, de sus escándalos financieros, de su continua agresión al Estado de Derecho, de la crisis en Italia. Pero no le ha salvado de “los mercados”. Ni la BCE, ni el FMI ni la UE querían ya a un hombre demasiado independiente, poco sujeto a obedecer y a aplicar sus medidas de austeridad. La creatividad publicitaria del populista Berlusconi no dejaba de ser una afirmación de una política nacional. Hoy las naciones han de acatar lo que se les dicte desde Bruselas o Frankfurt. Y punto.
El mundo de hoy no es el de la televisión. Ya no funciona una narración sentimental del poder. Hoy impera la narración fría y despiadada de ese sujeto anónimo colectivo que llaman “mercado” cuya arma letal es la prima de riesgo. Véase la trayectoria de los bonos de Estado italianos de anteayer. En esa montaña rusa de la Bolsa, en la que inversores anónimos entran y salen continuamente haciendo apuestas, alguien gana dinero. Montañas de dinero que no se sabe adónde van.
El día que ha muerto políticamente Berlusconi como hombre de gobierno no hemos podido decir “¡por fin!” porque se nos ha aparecido un nuevo tirano, que debe de ser muy fuerte para haber acabado con uno como Berlusconi, a quien nadie consiguió derribar del todo desde 1994. Igual hasta llegamos a echar de menos la sonrisa eterna, el cabello falso y el maquillaje del Cavaliere, porque, ¡cuidado!, el nuevo tirano no tiene nombre ni rostro.

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rCR

¿Dónde está la izquierda en esta tormenta económica?


Serge Halimi
Le Monde diplomatique
Traducido para Rebelión por Caty R.

Mientras el capitalismo vive su crisis más grave desde los años 30, los principales partidos de izquierda parecen mudos y confusos. Como mucho prometen remendar el sistema. Más a menudo intentan demostrar su sentido de la responsabilidad y recomiendan, ellos también, una purga liberal. ¿Cuánto tiempo puede durar este juego político cerrado mientras se inflama la cólera social? Los estadounidenses que se manifiestan contra Wall Steet también protestan contra sus representantes del Partido Demócrata y de la Casa Blanca. Sin duda ignoran que los socialistas franceses siguen invocando el ejemplo de Barack Obama. Al contrario que Nicolás Sarkozy, el presidente de Estados Unidos ha sabido, según ellos, actuar contra los bancos. Quien no quiere (o no puede) atacar a los pilares del orden liberal (financiarización, globalización de los flujos de capitales y mercados) intenta personalizar la catástrofe, imputar la crisis del capitalismo a los errores de concepción o gestión de su adversario interior. Así, en Francia echarán la culpa a Sarkozy, en Italia a Berlusconi y en Alemania a Merkel. Muy bien, ¿y en otros sitios?
En otros sitios, y no solo en Estados Unidos, los dirigentes políticos presentes durante mucho tiempo como referencias de la izquierda moderada también se enfrentan a las manifestaciones de indignados. En Grecia Georges Papandreu, presidente de la Internacional Socialista, lleva a cabo una política de austeridad draconiana que combina privatizaciones masivas, supresión de empleos en la función pública y entrega de la soberanía de su país en materia económica y social a una «troika» ultraliberal (1). De la misma forma los gobiernos de España, Portugal o Eslovenia también nos recuerdan que el término «izquierda» se ha depreciado hasta el punto de que no se asocia a un contenido político en particular.
Uno de los grandes fiscales del atolladero de la socialdemocracia europea es el portavoz… del Partido Socialista (PS) francés. «Dentro de la Unión europea, revela Benôit Hamon en su último libro, el Partido Socialista Europeo (PSE) está asociado históricamente al compromiso que le une a la Democracia Cristiana en la estrategia de la liberalización del mercado interior y sus consecuencias sobre los derechos sociales y los servicios públicos. Son los gobiernos socialistas los que han negociado los planes de austeridad que gustan a la Unión Europea y al Fondo Monetario Internacional (FMI). En España, Portugal y Grecia, por supuesto, la protesta contra los planes de austeridad se dirige contra el FMI y la Comisión Europea, pero también contra los gobiernos socialistas nacionales (…). Una parte de la izquierda europea solo critica los fallos, igual que la derecha europea, sacrificar el Estado del bienestar para restablecer el equilibrio presupuestario y halagar a los mercados (…). En algunos lugares del mundo fuimos un obstáculo para el avance del progreso. Yo no me resigno» (2).
En cambio otros consideran que esa transformación es irreversible porque tendría su origen en el aburguesamiento de los socialistas europeos y su alejamiento del mundo de los trabajadores.
Aunque también bastante moderado, el Partido de los Trabajadores (PT) brasileño considera que la izquierda latinoamericana debe tomar el relevo de la izquierda del Viejo Continente, demasiado capitalista, demasiado atlantista y cada vez menos legítima cuando pretende defender los intereses populares: «En la actualidad existe un desplazamiento geográfico de la dirección ideológica de la izquierda en el mundo, señalaba el pasado mes de septiembre un documento preparatorio del congreso del PT. En este contexto, Sudamérica se diferencia (…). La izquierda de los países europeos, que tanto ha influenciado a la izquierda de todo el mundo desde el siglo XIX, no ha logrado aportar las respuestas adecuadas a la crisis y parece capitular frente a la dominación del neoliberalismo» (3). El declive de Europa probablemente es también el declive de la influencia ideológica del continente que vio nacer el sindicalismo, el socialismo y el comunismo –y que parece resignarse más voluntariamente que otros a su desaparición-.
¿Entonces, hemos perdido la partida? Los electores y militantes de izquierda que se aferran a los contenidos más que a las falsas etiquetas, ¿pueden esperar, incluso en los países occidentales, combatir a la derecha con los compañeros conquistados por el liberalismo aunque sigan disfrutando de una hegemonía electoral? El baile, en efecto, se ha convertido en un ritual: la izquierda reformista se diferencia de los conservadores durante la campaña por un efecto óptico. Después, cuando llega el momento, dicha izquierda se dedica a gobernar igual que sus adversarios, sin alterar el orden económico y protegiendo el dinero de las personas del entorno del poder.
La necesidad, e incluso la urgencia de transformación social que proclaman la mayoría de los candidatos de izquierda en el ejercicio de las responsabilidades gubernamentales exigen, obviamente, que vayan más allá de una retórica electoral. Pero también… que accedan al poder. Y es en ese punto concreto donde la izquierda moderada imparte la lección a los «radicales» y a los demás «indignados». La izquierda moderada no espera la «grand soir» [ruptura revolucionaria donde todo es posible, n. de t.] ( Il y a un siècle aux Etats-Unis, un débat fondateur ); no sueña con acurrucarse en una «contra-sociedad» aislada de las impurezas del mundo y poblada de seres excepcionales ( Des gens formidables …). Para retomar los términos empleados hace cinco años por Françoise Hollande, no quiere «obstaculizar en vez de hacer. Frenar en vez de avanzar. Resistir en vez de conquistar». Y considera que no combatir a la derecha es protegerla, y por lo tanto elegirla» (4). En cambio la izquierda radical, según él, prefiere «montar en cólera por todo» en vez de «optar por el realismo» (5).
La izquierda que gobierna, esa es su jugada maestra, dispone «aquí y ahora» de tropas electorales y ejecutivos impacientes que le permiten asegurar el relevo. «Vencer a la derecha», sin embargo, no es un programa o una perspectiva. Una vez celebradas las elecciones, las estructuras establecidas –nacionales, europeas o internacionales- amenazan con impedir la voluntad de cambio expresada en la campaña. Así, en Estados unidos, Obama puede pretender que los lobbies industriales y la obstrucción parlamentaria de los republicanos han socavado su voluntad y su optimismo (Yes, we can) aunque estaba respaldado por una amplia mayoría popular.
Por otra parte, los gobernantes de izquierda se excusan por su prudencia o su cobardía invocando las «obligaciones», una «herencia» (falta de competitividad internacional del sector productivo, los niveles de la deuda, etc.) que serían obstáculos para su margen de maniobra. «Nuestra vida pública está dominada por una extraña dicotomía, analizaba Lionel Jospin ya en 1992. Por un lado, se reprocha al poder (socialista) el desempleo, los problemas de los suburbios, las frustraciones sociales, el extremismo de la derecha y la desesperanza de la izquierda. Por otra parte se añade el hecho de no disponer de una política económica y financiera, lo que vuelve más difícil el tratamiento de lo que se denuncia» (6). Veinte años después, la formulación de esta contradicción no ha envejecido nada.
Los socialistas señalan que la derrota electoral de la izquierda generalmente desencadena la puesta en marcha por parte de la derecha de un arsenal de «reformas» liberales –privatizaciones, reducción de los derechos sindicales, recorte de los gastos públicos- que destruirían las herramientas potenciales para hacer otra política. De ahí el «voto útil» en su beneficio. Pero su derrota también puede conllevar virtudes pedagógicas. Por ejemplo Hamon concede que en Alemania «las elecciones legislativas (de septiembre de 2009) que dieron al SPD su peor resultado (23% de los votos) desde hacía un siglo, convenció a los dirigentes del partido de la necesidad de un cambio de orientación» (7).

Los socialistas griegos se vanaglorian de actuar más rápido que Margaret Thatcher…

Un «restablecimiento doctrinal» , aunque de una amplitud modesta, se dio en Francia tras la derrota legislativa de los socialistas en 1993 y en el Reino Unido tras la victoria del partido conservador en 2010. Y sin duda bien pronto aparecerán escenarios similares en España y Grecia, ya que no parece probable que los gobernantes socialistas de esos países puedan imputar sus próximas derrotas a una política excesivamente revolucionaria… Para defender la causa de Papandreu, la diputada socialista griega Elena Panaritis se ha atrevido incluso a recurrir a una referencia asombrosa: «Margaret Thatcher necesitó once años para llevar a cabo sus reformas en un país que tenía problemas estructurales menos importantes. ¡Nuestro programa sólo lleva en marcha catorce meses!» (8). En resumen, «¡Papandreu mejor que Thatcher!».
Para salir de esta trampa es necesario establecer la lista de las condiciones previas para meter en vereda la globalización financiera. Sin embargo inmediatamente surge un problema: teniendo en cuenta la abundancia y sofisticación de los dispositivos que se han incrustado desde hace treinta años en el desarrollo económico de los Estados y la especulación capitalista, incluso un programa de reformas relativamente fácil (menos desigualdad fiscal, progresión moderada del poder adquisitivo de los salarios, mantenimiento de los gastos de educación, etc.) ahora implica un número significativo de rupturas. Rupturas con el actual orden europeo y también con las políticas a las que los socialistas están alineados (9).
Son necesarios, por ejemplo, un cuestionamiento de la «independencia» del BCE (los tratados europeos garantizan que su política monetarista escape de cualquier control democrático), una flexibilización del pacto de estabilidad y crecimiento (que en períodos de crisis asfixia la estrategia voluntarista de lucha contra el desempleo), denuncia de la alianza entre liberales y socialdemócratas en el Parlamento Europeo (que ha llevado a estos últimos a apoyar la candidatura de Mario Draghi, exbanquero de Goldman Sachs, como director del Banco Central Europeo), sin hablar del libre comercio (la doctrina de la Comisión Europea), de una auditoría de la deuda pública (con el fin de no reembolsar a los especuladores que han apostado contra los países más débiles de la Eurozona); sin todo eso, la partida empezará mal de entrada.
E incluso estará perdida de antemano. En efecto, nada permite creer que Hollande en Francia, Sigmar Gabriel en Alemania o Edward Miliband en el Reino Unido triunfarán donde Obama, Zapatero y Papandreu ya han fracasado. Imaginar que «una alianza que hace de la unión política de Europa el centro de su proyecto» garantiza, como espera Massimo D’Alema en Italia, «el renacimiento del progresismo» (10) se parece (en el mejor de los casos) a soñar despierto. En el actual estado de las fuerzas políticas y sociales, una Europa federal solo puede cerrar más los mecanismos liberales ya asfixiantes y despojar un poco más a los pueblos de su soberanía al confiar el poder a oscuras instancias tecnócratas. Por otra parte, ¿la moneda y comercio no son ámbitos ya «federalizados»?
Sin embargo, en tanto que los partidos de izquierda moderados continúen representando a la mayoría del electorado progresista –sea por adhesión a su proyecto o por el sentimiento de que esa constituye la única perspectiva de una alternancia aproximada- las formaciones políticas más radicales (o los ecologistas) se encontrarán condenados al papel de figurantes, de fuerzas de apoyo o para hacer ruido. Incluso con el 15% de los sufragios, cuarenta y cuatro diputados, cuatro ministros y una organización que agrupa a cientos de miles de adeptos, el Partido Comunista Francés (PCF), entre 1981 y 1984, nunca influyó en la programación de las políticas económicas y financieras de François Mitterrand. El naufragio de Refundación Comunista en Italia, presa de su alianza con los partidos de centro izquierda, no constituye un precedente más emocionante. Entonces se trataba de recordar, prevenir a cualquier precio la vuelta al poder de Silvio Berlusconi. Lo cual pasó de todas formas, pero después.
El Frente de Izquierda francés (perteneciente al PCF) quiere contradecir esos augurios. Presionando al Partido Socialista espera que este se libere de «sus atavismos». A priori la apuesta parece ilusoria, incluso desesperada. Sin embargo, si integra otros factores aparte de la relación de fuerzas electorales y las obligaciones institucionales, puede prevalerse de precedentes históricos. Así, ninguna de las grandes conquistas sociales del Front populaire (vacaciones pagadas, semana de 40 horas, etc.) estaba inscrita en el programa (muy moderado) de la coalición victoriosa de abril-mayo de 1936; fue el movimiento de huelgas de junio el que se las impuso a la patronal francesa.
La historia de ese período no se resume sin embargo en la presión irresistible de un movimiento social sobre los partidos de izquierda tímidos o asustados. Fue la victoria del Front populaire la que liberó un movimiento de revolución social y dio a los trabajadores el sentimiento de que no se enfrentarían al muro de la represión policial y patronal. Envalentonados, también sabían que los partidos a los que acababan de votar no les darían nada si no les retorcían la mano. De ahí esa dialéctica victoriosa –pero tan rara- entre elección y movilización, urnas y fábricas. Un gobierno de izquierda que no afrontase una presión semejante se encerraría rápidamente en una cámara cerrada con una tecnocracia que desde hace mucho tiempo ha perdido la costumbre de hacer cualquier cosa que no sea liberalismo. Tendría como única obsesión seducir a las agencias de calificación, de las que nadie ignora que «rebajan» inmediatamente a cualquier país que se compromete a una verdadera política de izquierda.

Como una estrella muerta, la República Central lanza sus últimos rayos

Entonces, ¿audacia o estancamiento? Desde el amanecer hasta el crepúsculo nos machacan con los riesgos de la audacia –aislamiento, inflación, degradación-. Sí, pero ¿y los riesgos del estancamiento? Al analizar la situación de la Europa de los años 30, el historiador Karl Polanyi recordaba que: «el callejón en el que se ha metido el capitalismo liberal», en varios países desembocó entonces en «una reforma de la economía de mercado realizada al precio de la extirpación de todas las instituciones democráticas» (11). ¿Pero de qué soberanía popular pueden todavía valerse las decisiones europeas tomadas a remolque de los mercados? Incluso un socialista tan moderado como Michel Rocard se alarma: todo nuevo endurecimiento de las condiciones impuestas a los griegos podría provocar la suspensión de la democracia en ese país. «Dada la situación colérica en la que se va a encontrar ese pueblo, escribía el mes pasado, se puede dudar de que algún gobierno pueda mantenerse sin el apoyo del ejército. Esta lamentable reflexión sirve, por supuesto, para Portugal, Irlanda y otros más grandes. ¿Hasta dónde?» (12).
A pesar de estar apuntalada por toda una quincallería institucional y mediática, la República Central se tambalea. Se está poniendo en marcha una carrera de velocidad entre el endurecimiento del autoritarismo liberal y el desencadenamiento de una ruptura con el capitalismo. Todavía parece lejana. Pero cuando los pueblos dejan de creer en un juego político mentiroso, cuando observan que se despoja a los gobiernos de su soberanía, cuando se obstinan en reclamar que se meta en vereda a los bancos, cuando se movilizan sin saber adónde les conducirá su ira, eso significa, a pesar de todo, que la izquierda todavía sigue viva.


Notas:

(1) Compuesta por la Comisión Europea, el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI).
(2) Benoît Hamon, Tourner la page. Reprenons la marche du progrès social, Flammarion, Paris, 2011, páginas 14-19.
(3) Agence France-Presse, 4 de septiembre de 2011.
(4) François Hollande, Devoirs de vérité, Stock, París, 2006, páginas, 91 y 206
(5) Ibid., páginas 51 y 43.
(6) Lionel Jospin, «Reconstruire la gauche », Le Monde, 11de abril de1992.
(7) Benoît Hamon, op. cit., página 180.
(8) Citado por Alain Salles, «L’odyssée de Papandréou », Le Monde, 16 de septiembre de 2011.
(9) « Cuando la izquierda renuncia en nombre de Europa », Le Monde diplomatique, junio de 2005.
(10) Massimo D’Alema, «Le succès de la gauche au Danemark annonce un renouveau européen», Le Monde, 21de septiembre de 2011.
(11) Karl Polanyi, La Grande Transformation, Gallimard, París, 1983, p. 305.
(13) Michel Rocard, « Un système bancaire à repenser», Le Monde, 4 de octubre de 2011.

Fuente: http://www.monde-diplomatique.fr/2011/11/HALIMI/46895

martes, 8 de noviembre de 2011

Grecia alargó la discusión sobre el gobierno

Daniel Howden
Página 12 / The Independent

Anoche sonaban dos nombres para ocupar el cargo de premier: el de Lucas Papademos, ex vicepresidente del Banco Central, y el de Panagiotis Roumeliotis, representante del país ante el FMI. Habrá elecciones el 19 de febrero.
Los líderes políticos de Grecia estaban atascados anoche en duras negociaciones sobre la formación de una coalición de emergencia de “100 días”, que la Unión Europea (UE) ha exigido antes de otorgar los préstamos que el país necesita para esquivar un default desastroso. Lucas Papademos, el ex vicepresidente del Banco Central y primera opción a liderar el gobierno interino, pedía más tiempo que los cuatro meses previstos y más control sobre los políticos que estarían bajo su cargo.
El ex vicepresidente del Banco Central Europeo voló ayer a Atenas para mantener conversaciones con los líderes de los dos principales partidos, un día después de que acordaran formar un gobierno de unidad que apuntaría a asegurar un rescate internacional y despejar el camino para las elecciones del 19 de febrero del próximo año.
Otros candidatos posibles de liderar el nuevo gobierno, en el caso de que Papademos declinara hacerlo, incluyen a Nikiforos Diamandouros, un respetado ex ombusman nacional. Aunque las especulaciones tengan como favorito a Papademos, los medios locales hablaban más bien de Panagiotis Roumeliotis, representante del país ante el FMI. Según los medios, Roumeliotis está viajando desde Washington a la capital griega.
El portavoz del gobierno de Grecia, Ilias Mosialos, dijo que las conversaciones llevadas adelante ayer para la formación de un gobierno de transición fueron positivas y, según la emisora estatal NET, los resultados serán anunciados hoy. Otra señal de que habría un anuncio inminente fue el hecho de que desde las oficinas de Papandreu anunciaron anoche que el consejo de ministros sesionará hoy a mediodía. Se supone que Papandreu presentará oficialmente su renuncia. El premier comenzó el día con una serie de llamadas a sus pares en la Unión Europea, para explicar su renuncia e intentar reparar algo del daño hecho durante una semana de agitación política en Atenas, desde que anunciara que iba a realizar un referéndum.
El creciente descontento público ante las medidas de austeridad exigidas por Bruselas y la ausencia de un liderazgo de los propios políticos de Grecia se combinaron para crear un estancamiento entre los dos principales partidos del país, a pesar del consenso general que un regreso al dracma debería ser evitado a toda costa.
El comentarista político griego Antonis Karakoussis resumió los sentimientos de mucha gente cuando dijo que los políticos del país “estaban mirando tontamente hacia un futuro que no existe para ninguno de ellos”. Los conservadores de la oposición, que han enfurecido a los aliados europeos al oponerse a las medidas de UE-FMI, quieren distanciarse de los programas de los dolorosos recortes y privatizaciones exigidos a cambio de otro salvataje.
Los términos acordados en octubre en una cumbre maratónica de la UE ascienden a 130 mil millones de euros en nuevos préstamos baratos, así como un alivio de la deuda de 100 mil millones de euros en un esquema voluntario con bancos privados, conocido como “corte de pelo”.
Los detalles de lo que se exige a cambio incluyen más recortes de salarios y pensiones, un esquema de privatización y mucho más responsabilidad a otros países de la Eurozona. Los observadores creen que los políticos de Grecia, que estaban luchando ayer para lograr estar de acuerdo en una coalición, tendrían aún más dificultad en conseguir apoyos para un paquete de austeridad impopular que debe, insiste el resto de la UE, ser aceptado en su totalidad.
“Me temo que el nuevo gobierno muy pronto resulte ser problemático”, dijo Stefanos Manos, un ex ministro de Finanzas conservador. “El nuevo primer ministro no dará la impresión de que está a cargo. Todos estarán mirando a los líderes de los dos partidos que estarán dirigiendo las cosas detrás de la escena”, dijo. Se espera que el ministro de Finanzas griego, Evangelos Venizelos, mantenga su cargo. Los ministros económicos, incluyendo a Venizelos, deberían quedarse por el bien de la continuidad, le dijo a Reuters una fuente.
Las esperanzas en Atenas de que el próximo paquete de préstamos necesario para evitar un default inminente se acordaría anoche se truncaron en una reunión de los ministros de Finanzas del Eurogrupo. Se le dijo a Venizelos que las medidas exigidas en el paquete de rescate tendrían que ser aprobadas en su totalidad antes de que Grecia recibiera un “solo centavo”.

* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.

Traducción: Celita Doyhambéhère.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-180802-2011-11-08.html
La responsabilidad del BCE en la situación de Grecia y de otros países de la Eurozona


Vicenç Navarro

Sistema Digital

El fin del mandato de Jean Claude Trichet (JCT) como presidente del Banco Central Europeo (BCE) dio pie a toda serie de artículos en la prensa española evaluando su labor a la cabeza de la institución financiera más importante de la Eurozona y de la Unión Europea. En general, tales evaluaciones en los medios de mayor difusión españoles fueron positivas. Su decisión de comprar deuda pública española, en contra del deseo de la poderosa banca alemana, le generó gran simpatía en los centros financieros y económicos españoles. Si el BCE no lo hubiera hecho, la deuda pública española se hubiera ofrecido a unos intereses elevadísimos, insostenibles.
Tal realidad, sin embargo, no debería ignorar que JCT ha sido el impulsor más influyente de las políticas de austeridad, es decir, de los enormes recortes de gasto público, incluido gasto público social, así como de las reducciones de salarios y derechos laborales y sociales en los países de la Eurozona que han hecho un enorme daño al bienestar de las clases populares de tales países. Las decisiones del BCE durante su mandato han contribuido en gran manera a la Gran Recesión de la mayoría de tales países. El elevado desempleo y/o el estado tan precario de los mercados laborales en cada uno de estos países es, en gran parte, resultado de las políticas promovidas e impuestas por el Banco Central Europeo, presidido por JCT junto con los otros dos elementos de la llamada Troika, es decir, la Comisión Europea y el FMI. La máxima expresión de estas políticas ha ocurrido en Grecia donde la protesta general ha forzado la necesidad de que se haga un referéndum.
Estas políticas han incluido la obsesión en mantener la inflación en la Eurozona muy baja, más baja del 2% permitido, como promedio de los últimos diez años. Raramente ha excedido el 3%. Para alcanzar este fin, ha impuesto políticas que han dañado enormemente el crecimiento económico, tales como mantener unos intereses bancarios elevados (mucho más elevados que los permitidos por el Banco Central Estadounidense, llamado Federal Reserve Board) y exigir reducciones drásticas (y arbitrarias) del déficit y de la deuda pública, que han frenado tal crecimiento.
Todas estas políticas se han impuesto a los países de la Eurozona, y muy en especial a los países de la periferia, para satisfacer la demanda del sistema financiero europeo puesto al servicio de los banqueros y de sus accionistas en lugar de actuar –como debe actuar un Banco Central- al servicio de la mayoría de la población usuaria de la banca, es decir, de los ciudadanos cuyos representantes son los que nombran a los miembros del equipo dirigente del BCE. La falta de apoyo del BCE a los Estados, ha contrastado con la excesiva liquidez a los bancos, creándose una situación escandalosa, responsable de la crisis de la deuda pública en tales países. El BCE ha sustraído a los Estados el poder de defender su propia deuda pública. El hecho de que Trichet, en situaciones extremas, haya defendido esta deuda pública comprando los bonos de los Estados en dificultades, no le excusa del rol tan negativo que ha tenido en la génesis de la crisis (JCT fue en su juventud militante del Partido de Mendes France, unas de las sensibilidades de izquierda dentro del Partido Socialista Francés. Es difícil llegar a un polo más opuesto en el desarrollo de un ideario neoliberal. Por desgracia, no es el único. Muchos de los funcionarios de las instituciones europeas tuvieron en su juventud un sarampión izquierdista que por lo visto les inmunizó para el resto de su vida, pasándose al otro lado).

¿POR QUÉ ESTA INCOMPETENCIA?

Además de dañar el bienestar de las clases populares, JCT mostró también una gran incompetencia. En muchos aspectos, fue el Fernández Ordóñez (el gobernador del Banco de España) a nivel europeo. Los dos no se dieron cuenta de lo que estaba pasando en su entorno. ¿Cómo puede ser que dos supervisores del sistema financiero, uno europeo (Trichet), y el otro español (Fernández Ordóñez), no percibieran que en España el precio de la vivienda se dobló en solo ocho años (1998-2006), una realidad única sin precedentes? Unos observadores más competentes habrían ya adivinado que tal subida no podía deberse solo al incremento de la demanda (los salarios reales, a diferencia de los nominales, apenas crecieron durante este periodo) sino a la especulación bancaria, causa de la enorme crisis actual. Que el mal llamado milagro español estaba basado en una burbuja inmobiliaria altamente especulativa tenía que haberse visto y detectado mucho antes de que estallara. Pero, tal incompetencia era, en realidad, resultado de su proximidad a la banca que se benefició escandalosamente de tales burbujas.
Una vez explotada la burbuja inmobiliaria, su servicio a la banca ha sido que en lugar de penalizar tal comportamiento especulativo, JCT lo ha facilitado, proveyéndola con enorme liquidez y ayuda, negada a los Estados. Que tal señor se le evalúe positivamente, es una señal más de la enorme influencia de la banca sobre las instituciones no solo políticas sino mediáticas de nuestro país. El Banco Central Europeo debería estar ocupado por los indignados, de la misma manera que Wall Street lo está en Nueva York, EEUU.

LAS ÚLTIMAS REFORMAS

El hecho de que el BCE no fuera materia de discusión y propuesta de cambio en las últimas reformas de la Eurozona muestra la gran limitación de tales reformas, las cuales no resolverán la situación problemática de la deuda pública de los países de la periferia de la Eurozona, es decir de Grecia, Portugal, Irlanda, España y ahora Italia. Ni tampoco resolverán los enormes problemas que tiene Grecia. Como he dicho miles de veces y repito en este artículo, una causa principal del problema es que el Banco Central Europeo no es un Banco Central. Por muy paradójico que parezca el BCE no hace lo que los Bancos Centrales hacen cuando la deuda pública de sus países están teniendo dificultades. En estas ocasiones el Banco Central (que es una entidad pública) imprime dinero y compra deuda pública de su Estado, con lo cual, los intereses para pagarla bajan. El que la compra tiene además la seguridad de que hay un Banco Central detrás de la deuda que no permitirá que la deuda se colapse, evitando que el que la compró deje de recibir el dinero que genera el poseer el bono de aquel país. Esto es lo que hace el Banco Central de EEUU, el Federal Reserve Board; o el Banco de Inglaterra o el Banco de Japón. Pero, el Banco Central Europeo no lo hace. Imprime dinero y lo transfiere a los bancos privados, pero no a los Estados. Ni tampoco compra bonos públicos de los Estados. Cuando lo ha hecho recientemente, inmediatamente ha retrocedido porque la banca alemana, que es hegemónica dentro de la banca europea, no se lo permite. Y ahí está el problema. Los Estados de la Eurozona no tienen ninguna protección frente a la especulación de los mercados financieros. Y así les va. Es un sueño para los especuladores como bien decía uno de ellos en una entrevista a la BBC británica.
Y no salió ninguna reforma de la reciente cumbre que pueda variar esta situación. En lugar de ello, la cumbre ha establecido un fondo, llamado en inglés European Financial Estabilization Facility (EFSF), que garantiza, en bases excepcionales (y bajo severas condiciones, todas ellas fácilmente previsibles, incluida la extensión de las medidas de austeridad), que lo bonos nacionales serán asegurados, pero no por su valor total sino por porcentajes variados que pueden ser solo un 20% de su valor. ¿Alguien cree que esto va a dar seguridad a los compradores de bonos italianos o españoles? Y estos fondos del EFSF no procederán en principio de fondos públicos sino de inversores como la China, entre otros. Sin comentarios. El dogma neoliberal, el dogma del capital financiero, ha llegado a un nivel de absurdidad.
En cuanto a la supuesta reducción de la deuda pública griega, por un 50%, tal reducción dejaría su deuda pública a un nivel que representaría el 125% del PIB, que es una cantidad imposible de recudir con un crecimiento económico tan estancado como el griego. Es más, la reducción de la deuda pública no significa que la banca privada, poseedora de los bonos del Estado griego, tenga una reducción de sus intereses de un 50%. En realidad, cuando se descuenta los bonos públicos poseídos por las autoridades públicas, resulta que su reducción será mucho menor. Los intereses de la banca privada han predominado de nuevo sobre los intereses públicos. Bajo esta situación Grecia no tiene futuro. Esto ha sido resultado de las políticas impuestas por la Troika incluido el Banco Central Europeo.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=138984

¡Ya basta!


Arturo Balderas
La Jornada

Cuando parecía que las protestas contra la avaricia de los barones de Wall Street entraban en un impasse, la imprudente decisión de las autoridades de la ciudad de Oakland, California, de desalojar con lujo de fuerza a quienes acampaban en una céntrica plaza de esa ciudad, dio nuevos bríos al movimiento. El martes 25 de octubre fueron barridas las 165 tiendas de campaña en las que se alojaban cientos de personas de las más diversas actividades, etnias, estratos sociales y edades. La agresión policiaca produjo una reacción unánime de apoyo a los agraviados, entre quienes había varios veteranos de la guerra de Irak que sobrevivieron a las adversidades de esa lucha, pero no a las granadas de la policía de su propio país. Uno de ellos fue herido de gravedad y permanece hospitalizado.
El llamado para realizar un paro general en apoyo al movimiento y como protesta por la agresión policiaca congregó a más de 10 mil personas, que el pasado miércoles caminaron del centro de la ciudad al puerto de Oakland. Durante las siguientes 24 horas las actividades de uno de los tres puertos más importantes de EU se paralizaron, al igual que las de buena parte de la ciudad. La subrepticia ausencia de los estibadores en su centro de trabajo fue una de las claves del paro, pero como lo declarara uno de los trabajadores, no podemos solidarizarnos con el paro como sindicato, pero nada nos impide hacerlo como individuos. Vale agregar que desde 1946 no se realizaba un paro general en esa ciudad. La respuesta en otras sedes del movimiento no se hizo esperar: lo mismo en Los Ángeles, Chicago o Nueva York hubo marchas y mítines de protesta. Incluso en esta última ciudad varias docenas de veteranos de la guerra de Irak marcharon en solidaridad con su compañero herido en la refriega de Oakland.
La pregunta es, ¿ahora qué sigue? No hay respuesta unánime a un movimiento cuyos motivos son tan diversos: educación inalcanzable para miles de jóvenes, mala calidad en los servicios de salud, deterioro del medio ambiente, corrupción oficial, corrupción en el sistema financiero, enriquecimiento desmedido de unos pocos, pobreza, desigualdad, desempleo... Es evidente que no será fácil encontrar un remedio a los agravios que sufre 99% de la sociedad, pero al margen del rumbo que tome este movimiento y de la diversidad de sus demandas está claro que hay una en común: es necesario acabar con un sistema que produce riqueza para unos pocos, pobreza para los más y por añadidura está destruyendo el planeta.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2011/11/07/opinion/011o1pol

lunes, 7 de noviembre de 2011

Alemania, la crisis de los otros



Rafael Poch

La Vanguardia

El país ve la crisis como un problema de otros pero, “se ha convertido en el acelerador de una desolidarización que afecta a toda Europa”, dice Jürgen Habermas, su filósofo vivo más celebrado

Hasta hace poco las resoluciones de las cumbres europeas tardaban dos o tres meses en quedar desfasadas. Desde el 26 de octubre eso ya ocurre en cuestión de días. La última cumbre de Bruselas fue presentada y celebrada por Merkel y Sarkozy como un “paquete completo” enfocado al medio y largo plazo: por fin se afrontaban los problemas en su raíz (siempre la falta de austeridad y disciplina), se dijo. Pero su resultado, confuso y mal cerrado, con importantes detalles aun por negociar, se saldó con el más grotesco desbarajuste al más corto plazo. Atribuido al amago de Papandreu con el referéndum, el último fiasco ha malogrado la reunión del G-20 en Cannes este fin de semana. Diseñada para abordar “problemas mundiales”, la simple realidad es que en Cannes los jefes de Estado ni siquiera han resuelto lo de Grecia, cuando el problema de Italia ya asoma con gran claridad. La sensación de desbarajuste es completa. La impresión de que los líderes políticos no entienden lo que ocurre ni lo que hacen, es abrumadora.

Mientras la canciller Merkel dice que se tardará una década en salir de la crisis, los alemanes declaran – en la última encuesta disponible- que su gobierno ha perdido el norte (59%) y que lo peor de la crisis está por venir (82%), pero, al mismo tiempo, los alemanes aprueban el papel de Merkel en Europa (59%). La conclusión es algo esquizofrénica: mientras la receta unilateral alemana de disciplina y austeridad complica cada vez más la crisis (y las deudas), su líder logra mantener en casa, de momento, un respaldo fundamental, lo que actúa como fuerte estímulo para no corregir el curso.

¿Hay un plan B?

El establishment alemán, su gobierno y sus medios, avanzan “paso a paso”, como dice Merkel, hacia la institucionalización de la Europa de dos categorías. El viejo plan que el año pasado se estudiaba en el ministerio de finanzas, está ahora de plena actualidad. Bild dice que “Grecia es un caos” que paraliza al G-20 y “debe salir del euro”. El Frankfurter Allgemeine Zeitung constata que, “ha caído el tabú de la salida del euro de un país”. “Quienes no puedan adaptarse, tendrán que irse”, explica el comentarista europeo del primer canal de televisión.

Es obvio que si se abre la puerta de salida del euro, Grecia no será la única. Europa podría acabar con un “euro fuerte” en el norte (Alemania, Holanda, Finlandia, Austria y otros) y un “euro blando”, como se decía el año pasado –y continúan pregonando los euroescépticos- con Francia en algún lugar en medio de ambos ¿Es ese el plan oculto que se está urdiendo en Berlín, o todo no es más que una atropellada improvisación presidida por la corteza de miras?

Porque si el euro se descompone no es ni por el endeudamiento ni por Grecia, sino por un obtuso liderazgo alemán en el diseño de un mecanismo de salvación manifiestamente errado, observa el periodista económico Robert von Heusinger. La zona euro está menos endeudada que otros grandes países industriales como Estados Unidos, Japón o el Reino Unido, y el 3% que Grecia aporta a la potencia económica de la eurozona es ridículo, dice.

¿Tiene Alemania mercados en Marte?

Alemania, afirma Jürgen Habermas, su filósofo vivo de mayor renombre, “se ha convertido en el acelerador de una desolidarización que afecta a toda Europa”. Sin fórmulas de justicia distributiva que nivelen la extraordinaria orgía de enriquecimiento y desigualdad protagonizada por la minoría más favorecida en los últimos treinta años, la eurocrisis no tiene una salida democrática, sugiere Habermas.

“Los alemanes han impuesto a todos una estrategia que funcionó con ellos: la orientación unilateral a la exportación y el crecimiento en el mercado exterior, lo tonto es que pasaron por alto que mientras no haya comercio con Marte el superávit de todos en la Tierra es imposible”, dice von Heusinger. La solución es todo aquello que el dogmatismo alemán estigmatiza como bestia negra: la “unión de transferencias”, el eurobono, y el control político sobre el Banco Central Europeo. Sin ello, desde luego, se saldrá de la crisis porque todas las crisis acaban un día u otro, pero mucho más tarde, y habrá que ver a qué precio.

Delors y el aterrizaje de Merkel

Desde el principio la crisis ha sido vista en Alemania como un problema de otros. Se ha presentado a la opinión pública como un asunto injusto consistente en el precio que Alemania debe pagar por errores y excesos ajenos. Se perdió de vista la perspectiva de una realidad interrelacionada. Eso cambió algo hace cuatro semanas, cuando, a la luz de la fuerte corrección a la baja de los pronósticos de crecimiento alemán para este año y el que viene, la canciller Angela Merkel aterrizó.

“Merkel comprendió entonces que si al euro le iba mal de verdad, eso tendrá consecuencias muy malas para Alemania”, explica Jacques Delors, 86 años y patriarca de la Unión Europea, en una entrevista con el Stuttgarter Zeitung. “Hasta entonces”, dice, “no estoy muy seguro de que Merkel comprendiera esa relación”. Ese cambio determinó que Merkel presentara su ofensiva europea: la concepción del “paquete completo” con un horizonte de reforma de los tratados de la Unión en clave única de disciplina presupuestaria, lo que amenaza con romper la zona euro en dos.

“El triunfo total de la Señora Merkel” en Bruselas sustituyó definitivamente el tradicional sistema de toma de decisiones con la Comisión Europea en el centro y lo sustituyó por un consenso franco-alemán en el que la posición francesa consiste en plegarse a la alemana, se queja Delors, que recuerda que con el método anterior, “Europa alcanzó sus progresos”. “Merkel prefiere el consenso entre países, lo que es un regreso a la monstruosa manera de hacer política del siglo XIX”, dice.

El aterrizaje de Merkel aún empeora más las cosas, pues su tardía consciencia de que hay que hacer algo por Europa – pues de lo contrario la propia Alemania se va al garete- le ha llevado a la peregrina idea de una quimérica germanización del continente vía la reforma de los “tratados de la Unión”. Bajo ese concepto, la canciller tiene en mente institucionalizar la austeridad, meter en todas las constituciones el límite de endeudamiento, crear un nuevo comisario fiscal europeo, un “Mister Austerity”, y cosas así.

Que el ama de casa suaba baile sevillanas

El simplismo de la canciller es asombroso: la crisis reducida a un problema de virtud denota una mentalidad “cateta” y provinciana de Europa, como ha dicho Felipe González. Merkel y Alemania no dejan de hablar del modelo del “ama de casa suaba”, el tópico de la “schwäbische Hausfrau”. Pretender convertir a griegos, españoles, portugueses, irlandeses, italianos y franceses, es decir a católicos y ortodoxos, en amas de casa suabas, denota una mentalidad corta, perfectamente homologable con el “España va bien” que el postfranquismo -incluyendo en él a sus ayudantes socialistas- construyó sobre ese desastre medioambiental de nuevo rico que designamos como “ladrillo” y que ha destrozado, literalmente, el aspecto de España.

El ama de casa suaba es todo lo contrario del espíritu meridional: es una administradora que cuida hasta el último céntimo de su presupuesto y que nunca gasta más (en realidad siempre mucho menos) de lo que puede. No hay duda de las virtudes generales de la “schwäbische Hausfrau”: si nuestros alegres hipotecados meridionales tuvieran algo de “schwäbische Hausfrau”, nunca se habrían metido a comprar pisos sin disponer ni siquiera de una fracción de su coste en el bolsillo. La reflexión tiene dos problemas muy serios.

Primero: el ladrillo no es únicamente resultado del cretinismo del consumidor celtíbero. No olvidemos que fue (es) un negocio para una minoría social de facinerosos inmobiliarios que no habría podido actuar sin un marco económico-legislativo concreto, en cuyo diseño el hipotecado consumidor no tuvo arte ni parte. Segundo: las virtudes y los defectos son siempre algo relativo.

Quien abrace por ejemplo la figura del ama de casa suaba, debe ser consciente de que su naturaleza podría ocasionarle verdaderas arcadas culturales. Se trata de algo tan básico como las diversas lecturas que un mismo rasgo merece en diferentes culturas. Lo que en Alemania y Holanda es elogiosa virtud ahorrativa, es el sur se lee como una garrapería miserable. En la tradición grecolatina –y no olvidemos que fue ella la que inventó el metro, el sentido de la mesura- el ama de casa suaba es un ser ruin e impresentable, por razones muy parecidas a las que en Alemania desagradan los hábitos económicos y sociales meridionales. Pretender imponer lo uno a los otros es, pura y simplemente, cargarse Europa. Y eso es lo que apunta la Señora Merkel: que el ama de casa suaba baile sevillanas, pero al revés.

Su idea de Europa no es muy diferente de la que ciertos políticos catalanes manifiestan sobre Andalucía y los andaluces (y estos, probablemente, sobre los marroquíes), con una falta de pudor extraordinaria que refleja su nivel: espíritu obtuso, provincialismo, limitación mental e incapacidad de ponerse en el lugar del otro… Con esos ladrillos, España, Europa y la simple convivencia humana son imposibles. En esta crisis podría estar en juego todo eso, ni más ni menos. Esa actitud no tiene, en cualquier caso, nada que ver con la idea que en los años cincuenta animó a los padres fundadores de la Unión Europea.

Principios en lugar de mercado

Aquella “Unión del carbón y del acero” transformó los materiales de la guerra en instrumentos de paz y reconciliación entre Francia y Alemania. Un veterano político alemán de aquella generación recordaba la semana pasada que entonces, cinco años después del fin de la guerra, “Alemania no se merecía nada”, pese a lo cual, “Francia nos tendió la mano con grandeza de miras”. Hoy la mentalidad es otra: la quimera de implantar al ama de casa suaba en Sevilla, Roma, Dublin o el Epiro. Y en el norte de la operación, una estrategia puramente nacional: que Alemania salga fortalecida de esta crisis, como repite Merkel. Los principios de la Europa social y ciudadana, han sido definitivamente sustituidos por la Europa de los mercados, la visión universalista francesa por un patoso provincianismo alemán, cuyos ecos se imitan en Barcelona. Que el Presidente de Francia se haya apuntado a ese discurso de la ejemplar virtud alemana –en su última entrevista televisada- recuerda que el problema no es nacional. Y ahí está el asunto.

En lugar de reconocer la enfermedad del sistema y sus complejas interrelaciones en las que nadie sale bien parado (el ladrillo español o americano financiado por la especulación internacional, con gran capital de la Europa virtuosa), se proponen ridículos cuentos de rollizas lecheras suabas e invitaciones a la ancestral pelea chovinista europea.

En medio de esta confusión, los alemanes ven claras dos cosas, de acuerdo con la última encuesta de Infratest: el 59% opina que el gobierno conservador ha perdido el norte, y el 82% declara que lo peor de la “crisis de endeudamiento” está por venir. Un 44% se siente personalmente afectado por la crisis. La opción de, “un control más fuerte sobre los bancos y mercados financieros” es la que tiene mayor apoyo: 92%. Esas opiniones no impiden una buena valoración de papel de Merkel en la crisis: un 58% cree que la canciller ha defendido bien los intereses de Alemania en Europa. Ese ambiguo aprobado en casa actúa como estímulo para mantener en Europa la “línea alemana”, que es la línea de un capital que no entiende su propio enredo.

Fuente: http://blogs.lavanguardia.com/berlin/alemania-la-crisis-de-los-otros/#more-191