lunes, 7 de noviembre de 2011

GRECIA: INSÓLITO E HILARANTE INTERCAMBIO DE CARTAS ABIERTAS APARECIDAS EN EL PERIÓDICO SEMANAL ALEMÁN “STERN”

INSÓLITO E HILARANTE INTERCAMBIO DE CARTAS ABIERTAS APARECIDAS EN EL PERIÓDICO SEMANAL ALEMÁN “STERN”
ATTAC

Dos cartas sobre los problemas reales de la crisis económica de Grecia. La respuesta a la primera es genial. Esto, sin tomar en cuenta la verdad de que considerando la "deuda total" en la eurozona el campeón no es Grecia. La superan Holanda con 234%, Irlanda con 222%, Bélgica con 219%, España con 207%, Portugal con 197%, Italia con 194%, etc.

Hace unos meses, apareció publicada una Carta Abierta dirigida a “Queridos griegos” por un ciudadano alemán de nombre Walter Wuellenweber, que como título llevaba:

*Después que Alemania tuvo que salvar a los Bancos, ahora debe salvar también a Grecia. Los griegos que primero han hecho alquimias con el Euro, ahora en vez de hacer economías, hacen huelgas.*

Queridos griegos:

Desde 1981 pertenecemos a la misma familia.

Nosotros, los alemanes, hemos aportado como ningún otro al Fondo común, cerca de 200 mil millones de euros, mientras que Grecia ha recibido cerca de 100 mil millones de esa suma, o sea la mayor suma per cápita que ningún otro pueblo de la UE. Nunca ningún pueblo ayudó hasta ahora voluntariamente hasta este grado a otro y por tanto tiempo.

Son Uds sinceramente, los amigos más caros que tenemos. El caso es que no solo Uds se engañan a sí mismos, sino que también a nosotros. En esencia, Uds nunca demostraron ser merecedores de nuestro Euro. Desde su incorporación como moneda de Grecia, nunca lograron hasta ahora cumplir con los criterios de estabilidad. Dentro de U.E. son el pueblo que gasta las mayores sumas en bienes de consumo. Uds descubrieron la Democracia, entonces deben conocer que se gobierna através de la voluntad del pueblo, quien finalmente tiene la responsabilidad. No digan entonces, que solo los políticos son responsables del desastre.

Nadie los obligó a evadir durante años impuestos, oponerse a cada política coherente para reducir el gasto público y nadie los obligó a elegir los gobernantes que han tenido y tienen. Los griegos son quienes nos han mostrado el camino de la Democracia, de la Filosofía y de los primeros conocimientos de Economía Nacional. Pero ahora nos muestran un camino equivocado. Y donde Uds ya han llegado, no va más allá!!


A la semana siguiente, STERN publica una Carta Abierta de un griego, dirigida a Wuellenweber:

Me llamo Georgios Psomás. Soy funcionario público y no “empleado público” como despectivamente, como insulto, se refieren a nosotros mis compatriotas y tus compatriotas. Mi sueldo es de 1.000 euros. Por mes ¿eh? no vayas a pensar que son por día, como te quieren hacer creer en tu país. Fijate que gano una cifra que ni siquiera es inferior en 1.000 euros a la tuya que es por varios miles.

Desde 1981, tenés razón pertenecemos a la misma familia. Solo que nosotrosles hemos concedido en exclusividad a Uds un montón de privilegios, como serlos principales proveedores del pueblo griego de tecnología, armas, infraestructura (2 autopistas y dos grandes aeropuertos internacionales), telecomunicaciones, productos de consumo, autos, etc. Si me olvido de algo perdóname. Te señalo que dentro de la UE somos los mayores importadores de productos de consumo que elaboran las fábricas alemanas.

La verdad es que no hacemos responsables solo a nuestros políticos por el desastre de Grecia. Contribuyeron mucho algunas grandes empresas alemanas,las que pagaron enormes coimas a nuestros políticos para asegurarse loscontratos, para vendernos de todo, y unos cuantos submarinos fuera deservicio, que puestos en el mar, quedan tumbados de costado en el mar.

Yo sé que aún no das crédito a lo que escribo. Teneme paciencia, esperá, lee toda la carta y si no llego a convencerte, te autorizo a que me eches de la Eurozona, ese lugar de la VERDAD, de la PROSPERIDAD, de la JUSTICIA y de lo CORRECTO.

Walter, estimado Walter, pasó más de medio siglo desde que la 2da Guerra Mundial terminó, ES DECIR MÁS DE 50 AÑOS, desde la época en que Alemania debería haber saldado sus obligaciones con Grecia. Estas deudas, QUE SOLO ALEMANIA hasta ahora se resiste a saldar con Grecia, (Bulgaria y Rumania han cumplido en pagar las indemnizaciones estipuladas), consisten en :

1. Una deuda de 80.000.000 de marcos alemanes por indemnizaciones, que quedó impaga desde la Primera Guerra Mundial

2. Deudas por diferencias de clearing, en el período entreguerras, que asciende hoy en 593.873.000 dólares USA.

3. Los préstamos obligados que contrajo el III Reich a nombre de Grecia durante la ocupación alemana, que ascendieron en 3,5 mil millones de dólares durante todo el período de ocupación.

4. Las reparaciones que debe Alemania a Grecia , por las confiscaciones , persecuciones, ejecuciones y destrucciones de pueblos enteros, rutas, puentes, líneas ferroviarias, puertos, que produjo el III Reich, y que según lo dictaminado por los tribunales aliados, asciende a 7,1 mil millones de dólares, de los cuales Grecia no vio un billete aún.

5. Las inmensurables reparaciones de Alemania por la muerte de 1.125.960 griegos (38.960 ejecutados, 12.000 muertos como daño colateral, 70.000 muertos en combate, 105.000 muertos en los campos de concentración en Alemania, 600.000 muertos de hambre, etc. etc.)

6. La tremenda e inmensurable ofensa moral ocasionada al pueblo griego y a los ideales humanísticos de la cultura griega.

Sé que no te debe gustar para nada lo que te escribo. Lo lamento. Pero másme molesta lo que Alemania quiere hacer conmigo y con mis compatriotas.Amigazo Walter, en Grecia operan 130 empresas alemanas, dentro de las cuales se incluyen todos los colosos de la industria de tu país, las que tienen ganancias anuales de 6,5 mil millones de euros.

Muy pronto, si la cosa sigue así, no podré comprar más productos alemanes, porque cada vez tengo menos dinero. Yo y mis compatriotas crecimos siempre con privaciones, lo vamos aguantar, no te hagas problema. Podemos vivir sin BMW, sin Mercedes, sin Opel, sin Skoda.

Dejaremos de comprar productos de Lidl, de Praktiker, de IKEA. Pero Uds, Walter, cómo se las van a arreglar con los desempleados que dejará esta situación que por ahí los obligue a bajar su standard de vida, sus autos lujosos, sus vacaciones al exterior, sus excursiones sexuales a Tailandia? Uds (alemanes, suecos, holandeses, y restantes “compatriotas” de Euroza) pretenden que nos vayamos de Europa, de la Eurozona y no sé también de donde más.

Creo firmemente que debemos hacerlo, para salvarnos de una Unión que es una banda de especuladores financieros, un equipo en el cual jugamos, si consumimos los productos que Uds ofrecen: préstamos, bienes industriales, bienes de consumo, obras faraónicas, etc.

Y finalmente Walter, debemos “arreglar” otro tema importante, ya que vos también, sos deudor de Grecia: *EXIGIMOS QUE NOS DEVUELVAN LA CIVILIZACIÓNQUE NOS ROBARON!!!

*Queremos de vuelta a Grecia las inmortales obras de nuestros antepasados,que guardan en los museos de Berlín, de Munich, de París, de Roma y deLondres.”

*Y EXIJO QUE SEA AHORA!! *Ya que si me muero de hambre, me quiero morir al lado de las obras de mis antepasados

Cordialmente

Georgios Psomás

viernes, 4 de noviembre de 2011

WikiLeaks Honduras: EE.UU. vinculado a brutales empresarios

Dana Frank
Common Dreams/The Nation

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

Desde 2009, sin que lo hayan advertido los medios internacionales, el gobierno golpista de Honduras ha estado colaborando con acaudalados terratenientes en una violenta represión contra pequeños agricultores que luchan por sus derechos a la tierra en el valle Aguán, en la región nororiental del país. Más de 46 campesinos han sido asesinados o han desaparecido. Los grupos de derechos humanos acusan de que muchos de los asesinatos han sido perpetrados por el ejército privado de guardias de seguridad empleados por Miguel Facussé, magnate de los biocombustibles. Los guardias de Facussé trabajan en estrecha colaboración con los militares y la policía hondureña, que reciben un generoso financiamiento de EE.UU. para librar la guerra contra la droga en la región.
Nuevos cables de WikiLeaks revelan ahora que la embajada de EE.UU. en Honduras –y por lo tanto el Departamento de Estado– ha sabido desde 2004 que Miguel Facussé es un importador de cocaína. En otras palabras, la “narcoguerra” de EE.UU. se utiliza para, entrenar y apoyar la guerra de un conocido narcotraficante contra los campesinos.
Miguel Facussé Barjum, es según la embajada “el empresario más rico y más poderoso del país”, uno de los “pesos pesados políticos” del país. El New York Times lo describió recientemente como “el octogenario patriarca de una del puñado de familias que controlan gran parte de la economía de Honduras”. El sobrino de Facussé, Carlos Flores Facussé, fue presidente de Honduras de 1998 a 2002. La corporación Dinant de Miguel Facussé es un importante productor de aceite de palma, comida chatarra, y otros productos agrícolas. Fue uno de los partidarios clave del golpe militar que derrocó al presidente democráticamente elegido Manuel Zelaya el 28 de junio de 2009.
La base del poder de Miguel Facussé se encuentra en el bajo Valle del Aguán, donde los campesinos se establecieron originalmente en los años setenta como parte de una estrategia de reforma agraria del gobierno hondureño que alentó cientos de exitosas cooperativas y colectivos campesinos en la región. Desde 1992, sin embargo, los nuevos gobiernos neoliberales comenzaron a promover la transferencia de sus tierras a elites acaudaladas, que se apresuraron a aprovechar el apoyo estatal para intimidar y obligar a los campesinos a vender sus tierras, y en algunos casos para adquirir tierras mediante un fraude evidente. Facussé, de lejos el mayor beneficiario de esas políticas estatales, ahora reivindica por lo menos 8.900 hectáreas en el bajo Aguán, por lo menos un quinto de toda la zona, y en gran parte la ha plantado con palmas africanas para un imperio de biocombustible en plena expansión.
Mientras tanto, los niveles de vida de los campesinos de la región han bajado dramáticamente. En diciembre de 2009 miles de campesinos organizados comenzaron a realizar recuperaciones colectivas de tierras en el bajo Aguán que según ellos les fueron robadas, o prometidas legalmente por el gobierno a través de previos acuerdos o edictos.
Los esfuerzos de los campesinos han sido enfrentados con rápidas y brutales represalias. Según el Comité de Familias de Detenidos y Desaparecidos de Honduras (COFADEH), un grupo independiente altamente respetado de derechos humanos, por lo menos 44 personas han sido asesinadas, 16 solo el verano pasado. Las víctimas incluyen a dirigentes de grupos como el Movimiento Unificado de Campesinos de Aguán (MUCA), que participa en tomas de tierras, pero también a miembros de comunidades estables que han estado en el lugar durante décadas, como Guadalupe Carney, Rigores o Prieta, cuyos residente creían que tenían títulos seguros de propiedad de sus tierras. Según una declaración de Human Rights Watch en la que pide una investigación, nadie ha sido arrestado o enjuiciado por alguno de esos asesinatos.
Muchos de estos asesinatos y ataques se han atribuido a guardias privados de seguridad de Miguel Facussé, así como a sus asociados. Los sicarios van de civil o con uniformes del Grupo Dinant y se dice que son entre 200 y 300. El propio Facussé admite que el 15 de noviembre de 2010 sus guardias mataron a tiros a cinco campesinos del MUCA en la comunidad El Tumbador. Un informe de julio de 2011 sobre las matanzas de campesinos en el Aguán de una misión investigadora del Consejo Mundial de Iglesias, Foodfirst Information and Action Network (FIAN) International, y otros grupos internacionales, señala: “En todos los casos, según testigos y miembros de los movimientos de campesinos, los guardias de seguridad que trabajan para Miguel Facussé y René Morales están considerados los protagonistas primordiales”, incluso en las muertes de tres miembros del MUCA el 17 de agosto de 2010.
Los supuestos asesinatos y ataques armados de guardias de Facussé continúan. El 5 de octubre, se informa de que los guardias de seguridad de Facussé atacaron a tiros e hirieron gravemente a dos miembros del MUCA en la comunidad campesina San Isidro, según FIAN. El 11 de octubre en La Aurora, informan FIAN y otros grupos de derechos humanos, por lo menos seis guardias de seguridad de tierras reivindicadas por la Corporación Dinant de Facussé, junto a policías y fuerzas militares, mataron a tiros a Santos Serfino Zelaya Ruiz, de 33 años, y abrieron fuego contra 15 mujeres que repartían sal, quienes se ocultaron durante horas entre las palmas.
El 8 de enero de 2011, el activista opositor y periodista Juan Chinchilla fue secuestrado en el valle Aguán, torturado e interrogado. Escapó después de dos días e informó en una entrevista que sus secuestradores “llevaban casi todos uniformes del ejército, la policía y de guardias privados de Miguel Facussé”.
Grupos de derechos humanos de todo el mundo han denunciado los ataques de Facussé a los campesinos hondureños. El 8 de abril, el banco alemán de desarrollo DEG (Deutsche Investitions und Entwicklungselleschaft mbH), anuló un préstamo de 20 millones de dólares a Dinant después de investigar la situación. Una semana después EDF, una importante corporación energética francesa, anunció que anulaba sus planes de comprar créditos de carbono a Dinant.
Facussé ha respondido agresivamente en su defensa con anuncios de página completa. También demandó hace poco por difamación al obispo de Honduras Luis Alfonso Santos y a Andrés Pavon, presidente del conocido Comité para la Defensa de Los Derechos Humanos (CODEH).
En tándem con los asesinatos y desapariciones de activistas individuales, la policía y los militares hondureños han lanzado, durante el último año y medio, sucesivas olas de represión contra comunidades campesinas completas, tanto asentadas en nuevos sitios ocupados como en otras estables con un estatus legal a largo plazo. El 15 de diciembre de 2010, entre 500 y 1.000 policías y militares rodearon la pequeña localidad campesina de Guadalupe Carney con francotiradores y helicópteros y realizaron allanamientos casa por casa en busca de supuestas armas, que nunca encontraron. Los soldados se quedaron acampados en el centro del pueblo desde entonces. En abril de 2010, 2.000 policías y militares hondureños ocuparon todo Valle del bajo Aguán, controlando el acceso e intimidando a los residentes.
La situación ha empeorado desde mayo, y sigue escalando. Cinco guardias de seguridad, un policía, y otros cinco, además de 16 campesinos, han muerto. La región está nuevamente ocupada por 1.000 soldados en una operación militar llamada Xatruch II, que apunta a combatir guerrilleros armados, de cuya existencia no existe ninguna evidencia. Tampoco se ha presentado evidencia que vincule a los campesinos con las otras muertes.
En general, la ocupación y represión del bajo Aguán ha llegado a proporciones aterradoras. “Con la militarización Xatruch II tratan de convertir nuestra zona en Iraq”, acusan COFADEH y el MUCA. “Nuestros asentamientos están sometidos a un continuo estado de sitio”.
El 24 de junio, solo con una hora de advertencia, la policía quemó casi toda la comunidad de Rigores de más de 100 casas, de diez años de antigüedad, y aplanó sus tres iglesias y su escuela de siete aulas. Los residentes comenzaron a reconstruir sus casas con carpas y palos, pero entre el 16 y 18 de septiembre, como respuesta a la muerte de un policía cercano, la policía irrumpió en el pueblo, agarrando y deteniendo gente al azar, incluidos niños. Uno de ellos era un niño de 16 años que ha testificado que los policías le pusieron una bolsa sobre la cabeza, lo rociaron con gasolina y amenazaron con matarlo. El 20 de septiembre policías y militares desalojaron exitosamente a todos los que quedaban en la comunidad.
Numerosos testigos presenciales y grupos de derechos humanos informan de que los guardias privados de Facussé, policías y militares, participaron en conjunto en esos violentos desalojos y las muertes asociadas con ellos: en El Tumbador el 15 de noviembre de 2010; en Guadalupe Carney el 15 de diciembre de 2010; en Rigores el 24 de junio de 2011; y en La Aurora el 11 de octubre, donde las mujeres se ocultaron entre los árboles, así como en el secuestro de Chinchilla. El pasado 15 de agosto, informa COFADEH, los guardias de Facussé junto con policías y miembros de las fuerzas armadas atacaron brutalmente a los campesinos en la plantación de palmas africanas conocida como Finca Panamá.
Según Rights Action, un grupo de derechos humanos basado en Washington DC y Toronto, “informa de que militares, policías y fuerzas privadas de seguridad intercambiaron uniformes según el contexto, para movilizarse en conjunto en patrulleros policiales y coches que pertenecen a compañías privadas de seguridad empleadas por los dueños de plantaciones de palmas africanas”. COFADEH concluye diciendo: “La relación entre los militares y los guardias privados de seguridad demuestra claramente que los guardias de seguridad actúan como fuerzas paramilitares”.
En los últimos dos años desde el golpe, el financiamiento por EE.UU. de los militares y policías hondureños ha aumentado drásticamente. EE.UU. ha asignado 45 millones de dólares en nuevos fondos para la construcción militar, incluida la expansión de la Base Soto de la Fuerza Aérea en Palmerola, operada en conjunto (con suministro ahora de drones estadounidenses) y ha abierto tres nuevas bases militares. El financiamiento de la policía y de los militares, casi 10 millones de dólares en 2011, aumentó drásticamente en junio con 40 millones más según la nueva Iniciativa Regional Centroamericana de 200 millones de dólares, supuestamente para combatir el narcotráfico en Centroamérica, que, ciertamente, es flagrante, peligroso y creciente en Honduras bajo el gobierno posterior al golpe de Lobos, especialmente en el Aguán.
Las operaciones militares hondureñas en el valle del bajo Aguán, incluidas operaciones conjuntas con guardias de Facussé, se benefician de estos fondos, así como de un entrenamiento especial. En verano de este año 70 miembros del Batallón Quince de Honduras recibieron un entrenamiento especial de 33 días de los rangers estadounidenses. Según la Red de Solidaridad con Honduras, miembros del grupo Xatruch de Fuerzas Especiales en el valle Aguán, confirmaron en una reunión en septiembre “que habían recibido entrenamiento en operaciones especiales de militares de EE.UU., que incluyó entrenamiento de francotiradores y antiterrorismo”. Testigos presenciales informaron a Rights Action de que también vieron a rangers estadounidenses entrenando a guardias de seguridad de Facussé.
Últimamente, el 6 de octubre, miembros de la Operación Xatruch II, capturaron, detuvieron sin acusaciones y torturaron a Walter Nelin Sabillón Yanos, miembro del MUCA, según informes de FIAN. Sabillón les declaró que mientras estaba detenido en la comisaría Tocoa, las autoridades lo golpearon, le colocaron repetidamente un capuchón en la cabeza y le aplicaron tres veces choques eléctricos en las manos, el abdomen y la boca mientras lo interrogaban sobre el movimiento campesino.
El 17 de septiembre llamé a la comisaría Tocoa para preguntar por la situación de mñas de 30 campesinos que habían sido reunidos y detenidos. “Díganle que matamos a todos los campesinos”, dijo riendo el oficial, y colgó. A una colega que llamó poco después le dijeron que trataban a los detenidos “como perros”. “¿Los están torturando?” –preguntó. “Espero que así sea” –respondió el oficial.
Cables publicados el 30 de septiembre por Wikileaks aclararon aún más el papel de los militares de EE.UU. y del Departamento de Estado en el conflicto del valle Aguán. Un cable del 19 de marzo de 2004 de la embajada de EE.UU. en Tegucigalpa, titulado “Avión con droga quemado en destacada propiedad hondureña” informa de que “un conocido vuelo de tráfico de droga con un embarque de 1.000 kilos de cocaína de Colombia… aterrizó exitosamente el 14 de marzo en la propiedad privada de Miguel Facussé”. Según el autor del cable, el embajador Larry Palmer, las fuentes informaron a la policía de que “el alijo se descargó en un convoy de vehículos protegido por casi 30 hombres armados”. Vieron como quemaban el avión y sus restos enterrados posteriormente por un “buldócer/cargadora frontal”.
Palmer escribe que “la propiedad de Facussé está fuertemente protegida y la posibilidad de que los individuos hayan podido acceder a la propiedad, sin autorización, utilizado la pista de aterrizaje es cuestionable”. Una fuente “afirmó que Facussé estuba presente en la propiedad cuando tuvo lugar el incidente”.
El embajador Palmer también informó de que “este incidente marca la tercera vez en los últimos quince meses en la que se han vinculado narcotraficantes con la propiedad del señor Facussé”. En un cable subsiguiente del 31 de marzo de 2004, Palmer señaló la confiscación de “aproximadamente 700 kilos de cocaína” por las autoridades hondureñas y transmitió su opinión de que la droga podría haber provenido del avión quemado en la propiedad de Facussé.
El 22 de febrero de 2009 –cuatro meses antes del golpe– El Heraldo, un periódico derechista de Tegucigalpa, informó de que, según un funcionario de la oficina antinarcóticos del gobierno hondureño, un avión Cessna con 1.400 kilos de cocaína se había encontrado en Farallones, al este del valle Aguán en el departamento de Colón, “en una pista de aterrizaje que según nuestra información pertenece a Miguel Facussé”. Parece seguro presumir que la embajada de EE.UU. lee El Heraldo a diario y cuidadosamente.
Otros cables publicados por WikiLeaks establecen que funcionarios de la embajada se reunieron con Miguel Facussé en junio de 2006 y el 7 de septiembre de 2009, diez semanas después del golpe, y que la embajada almorzó con Facussé y Rafael Callejas, otro de los poderosos respaldos del gobierno golpista.
Una nueva embajadora estadounidense, Lisa Kubiske, llegó a Honduras en agosto de este año. Es experta en biocombustibles, el centro del imperio de palmas africanas de Miguel Facussé.
¿Qué quiere decir todo esto, entonces? Primero, la embajada de EE.UU. se reunió por lo menos dos veces con un conocido y destacado narcotraficante. Segundo, sabía que respaldó el golpe mientras se desarrollaba, como si fuera solo un “destacado empresario”.
Tercero, y lo más importante, EE.UU. financia y entrena a militares y policías hondureños que realizan operaciones conjuntas con los guardias de seguridad de un conocido narcotraficante, para reprimir violentamente a un movimiento campesino por cuenta de las dudosas reivindicaciones de Facussé de vastas áreas del valle Aguán, a fin de fortalecer su imperio de palmas africanas.
El actual presidente hondureño, Porfirio Lobo, estuvo en Washington durante la primera semana de octubre. Pregonó su compromiso con la defensa de los derechos humanos y la lucha contra la droga, con plena aprobación del presidente Obama. En realidad, ambos aseguran la cobertura y el apoyo a una guerra contra campesinos empobrecidos, para promover los intereses económicos del hombre más rico y poderoso de Honduras.

Copyright © 2011 The Nation

Dana Frank es profesora de Historia en la Universidad de California, Santa Cruz, y autora de Bananeras: Women Transforming the Banana Unions of Latin America que se concentra en Honduras, y de Buy American: The Untold Story of Economic Nationalism. Actualmente escribe un libro sobre la intervención de AFL-CIO durante la guerra fría en el movimiento sindical hondureño.


Fuente http://www.commondreams.org/view/2011/10/26-10?print

Parar a los Bancos

“Los bancos y los acreedores seguirán su avance: la única salida es pararlos”




Patricia Rivas

Rebelión


Entrevistamos a Gunnar Skuli Armannsson el 9 de octubre en Madrid, aprovechando su participación en el Seminario “Viviendo en Deudocracia”. En estos días en que el referéndum sobre las draconianas medidas impuestas con el plan de “rescate” en Grecia pone a temblar a los bancos y sus portavoces, adquiere el máximo interés la experiencia de Islandia. Sin triunfalismos, con los pies en la tierra, este anestesista de profesión que ya padece los serios recortes que está sufriendo el principal hospital de Islandia, afirma que el rechazo, dos veces, de la ciudadanía islandesa al rescate a los bancos y la indemnización de los inversores extranjeros de un fondo quebrado es algo natural. La movilización ciudadana de Islandia en defensa de su soberanía, el dinámico proceso de autoorganización popular y de toma de conciencia ha despertado entusiasmo en todo el mundo. Pero Gunnar Skuli Armannsson advierte de que Islandia está lejos de haberse salvado, afirma que más bien se encuentra a medio camino del infierno, y explica la pesada losa que hoy en forma de créditos cautivos y mañana de deuda, el FMI están colocando sobre el país.

¿Podría resumirnos lo ocurrido en Islandia en los últimos tres años?

Antes de la crisis, Islandia era un país normal, en el sentido de que era simplemente otro país neoliberal. Tenía numerosos créditos, la gente adquiría créditos y se endeudaba, construía casas, compraba coches… la misma historia que en Irlanda, Grecia y otros países europeos. En el otoño de 2008 la crisis nos golpeó, de manera que los tres principales bancos de Islandia, se tornaron insolventes. Esos tres bancos constituían el 85% del sistema bancario de Islandia, de modo que no fue una pequeña parte del sistema financiero la que colapsó; casi la totalidad del sistema bancario se derrumbó en una semana.
La primera idea del Gobierno islandés en aquel momento fue dejar que esos tres bancos se hundieran, y fin de la historia. La primera idea fue algo ingenua. Pensamos que los bancos privados, ya que eran privados, asumirían la responsabilidad, no los contribuyentes. En el otoño de 2008 los islandeses pensaban que podrían conseguir créditos de otros países, como por ejemplo Noruega, o de otros países ricos. La gente no quería recurrir al FMI. Habíamos estado leyendo historias de lo ocurrido en otros países suramericanos, así que sabíamos lo que cabía esperar del FMI. Nuestro primer ministro de aquel momento es economista, y él sabía muy bien lo que significa el FMI.
Pero entonces estalló la disputa por los fondos Icesave entre Islandia y el Reino Unido y los ingleses aplicaron a Islandia la ley antiterrorista, en octubre de 2008 (1). Y eso significaba que los ingleses declaraban a Islandia terrorista, igual que a Al Qaeda. De modo que no podíamos acceder al dinero. Vendíamos nuestro pescado y nuestro aluminio en el exterior, pero no podíamos recaudar los pagos del exterior e ingresarlos al país, porque el dinero pasa por la City, el centro financiero de Londres, y como éramos terroristas, el dinero lo detenían allí, de modo que los islandeses no podían ni ingresar su dinero ni comprar nada en el exterior. Nadie quería hacer negocios con “terroristas”. La situación era tal que las empresas islandesas que habían hecho negocios con empresas europeas durante más de 50 años eran incapaces de obtener ningún suministro de Europa.
Así que cuando a Islandia le quedaban entre 10 y 12 días de alimento y combustible, tuvimos que rendirnos. Sufrimos un embargo financiero, igual que el que se le impuso a Haití en 1776. Tuvimos que rendirnos. Y entonces vino esta historia que tenemos en Islandia, en la que nuestro primer ministro le dijo al representante del FMI que se encontraba en Reijkiavik en el momento, tratando de convencer al Gobierno de que buscara ayuda: “Por favor, sean buenos con nosotros”. Esas fueron sus últimas palabras cuando decidió acudir al FMI. Así que tenía pleno conocimiento de lo que cabía esperar: “Por favor, sean buenos con nosotros”. No sé si esto es cierto, pero la historia cuenta que cuando este tipo (Poul Thomsen, Director del departamento de Europa del FMI y jefe de la misión del FMI para Islandia) salió del despacho del primer ministro, agarró su móvil y llamó a alguien, diciéndole: “Los tengo”.
Entonces tuvimos que adoptar un programa del FMI. El resto es historia. Es igual que en todos los demás casos. El FMI colocó a los bancos en el primer lugar, por lo que se decidió que el Gobierno islandés financiaría a tres bancos nuevos en reemplazo de los anteriores, y el costo de este rescate financiero es ya del 64% del PIB de Islandia. Y personas que saben mucho de estos temas me han dicho que esto supone un récord mundial. Ningún país ha destinado tanto dinero al sistema bancario, en relación con el PIB. De modo que el Gobierno islandés es especialmente magnánimo con los bancos.
La deuda estatal de Islandia antes de la crisis era muy baja: el 26% del PIB. Ahora es del 90% del PIB. Pero la deuda total de Islandia es del 280% del PIB.
De acuerdo con el programa del FMI, además de transferir todo este dinero a los bancos y al sistema financiero, tuvimos que empezar con los recortes en el bienestar: salud, educación, etc. Por ejemplo, yo trabajo en el principal hospital de Rejkiavik, y el presupuesto ha descendido un 25% en tres años. De modo que es un recorte real, y van a continuar recortando servicios.
A esto se sumó una historia algo complicada que ocurrió con las coronas islandesas. Antes de la crisis, muchos inversores compraban coronas islandesas porque en Islandia había un tipo alto de interés en aquel momento, de modo que era un buen negocio. Cuando la crisis nos golpeó en 2008 todo este dinero comenzó a huir del país, por lo que la corona cayó en picado: cayó un 50%. El FMI comprendió que si no aplicaba un control de capitales (corralito) en Islandia, terminaría en un desastre, porque el valor de la corona terminaría en nada. Quizás también la razón fue que no teníamos divisa extranjera para pagar a los inversores en Europa. O a lo mejor ya ni siquiera quedaban suficientes billetes en Islandia para pagar a los inversores extranjeros.
De esta forma, aplicaron los controles de capitales y después el FMI forzó a Islandia a contraer créditos. Creo que son cuatro mil quinientos millones de euros los que hemos recibido de países del FMI, dinero que está depositado en una cuenta bancaria en Washington. Nosotros no lo estamos utilizando para nada. No construimos hospitales, ni escuelas, ni hacemos nada con él. Simplemente se guarda allí. Es muy conveniente tener esta cantidad de dinero para aumentar la credibilidad de Islandia. Si tienes mucho dinero en esa cuenta bancaria, todo el mundo tendrá confianza en ti para hacer negocios.
Pero resulta que la suma del crédito es más o menos la misma cantidad de dinero que está represada dentro de Islandia, por los controles de capital. Pensamos que quizá cuando levanten los controles de capitales y el dinero empiece a salir del país de nuevo, usaremos este crédito para pagar a los inversores extranjeros. Es como lo que ocurrió en Argentina, cuando todo el dinero salió del país en pocas horas. Entonces, si eso sucede, esos créditos se convertirán en deuda en Islandia, para el futuro, porque habremos usado ese dinero. De modo que la deuda se incrementará mucho.
Entonces tuvimos la protesta en invierno de 2008-2009, que resultó en unas elecciones en la primavera de 2009. Sucedió así: los socialdemócratas eran parte del viejo Gobierno, y ahora son parte del nuevo Gobierno también, pero en lugar de a los conservadores, ahora tienen a la Izquierda Verde como socios de gobierno, y tanto los socialdemócratas como la Izquierda Verde estuvieron prometiendo cosas muy buenas a la gente en la campaña electoral. Pero han roto todas sus promesas. De modo que los islandeses hemos aprendido, igual que los irlandeses, igual que los griegos y los españoles, que cambiar el Gobierno no es la solución. No importa que haya elecciones; no tienen ningún efecto en las políticas, porque es obvio que los bancos tienen el control. Da igual que gobiernen los conservadores, los socialdemócratas o la izquierda verde, la política es siempre la misma: salvar a los bancos y que el pueblo lo pague.
Eso es lo que ocurrió en Islandia.

Pero en Islandia han atravesado por un proceso muy intenso de movilizaciones y tuvieron dos referéndums en los que la gente rechazó el rescate de los bancos.

Bueno, eso fue algo especial. El referéndum fue solamente sobre una pequeña parte de toda la deuda. La que tiene que ver con el fondo Ice Save con los Inglaterra y Holanda. Está en nuestra constitución que el presidente debe firmar las leyes que aprueba el Parlamento. Y cuando no firma una ley, entonces hay que someterla a referéndum entre la población. Así que utilizamos ese resorte. Cuando el Parlamento aprobó la ley sobre el fondo Ice Save, las élites se inclinaron a favor de pagar: querían “portarse bien” a los ojos de la Unión Europea y los acreedores. Y ese Gobierno está conformado por la Izquierda Verde y los socialdemócratas.
Nosotros recogimos firmas para una petición y conseguimos más de 30.000, una cantidad ingente. Una mañana de domingo acudimos a la casa donde vive el Presidente, a las afueras de Rejkiavic, y le entregamos todos esos nombres. Reunimos a varios miles de personas, hubo un acto público. Entonces el presidente nos dijo que no firmaría la ley, y que daría al pueblo la posibilidad de formarse su opinión.
Ésta es realmente la única singularidad de Islandia con respecto a la deuda, que el presidente tiene la posibilidad de no firmar una ley y forzar a que haya un referéndum. Si el pueblo en España tuviera la misma posibilidad, votarían exactamente igual que nosotros: dirían que no. De modo que el resultado del referéndum no es nada especial. Creo que en todas las investigaciones y sondeos de opinión, cuando le preguntan a la gente qué quiere, normalmente quieren algo diferente del Gobierno. Por eso es por lo que a los gobiernos no les gustan los referéndums.

El gobierno actual, formado por la Izquierda Verde y los socialdemócratas, después de una fuerte presión ejercida por la gente en las calles y tras ese proceso de toma de conciencia, afirma usted que está tomando las mismas medidas que tomarían los conservadores, que la única política que saben aplicar es obedecer los dictados de los bancos. ¿A qué cree que se debe esto?

Está sucediendo en Islandia. Pero si usted sigue los acontecimientos en Grecia, encuentra que el primer ministro Papandreu era un socialista, de izquierda, y tenía muy buenas ideas antes de llegar al poder. Y ahora está haciendo exactamente lo que el FMI le dice que haga.
Una razón que lo explica es que cuando un país entra a formar parte de un programa del FMI, tiene que firmar una carta de intenciones, en la que se compromete a muchas cosas. La realidad es que el FMI escribe esta carta de intenciones y el gobierno la firma. En el caso de Islandia, y en el de cualquier país que hace tratos con el FMI, hay un texto en esa carta de intenciones en el que se afirma que el Gobierno promete no hacer nada sin el consentimiento del FMI. De modo que los países entregan todos los poderes al FMI, porque prometen no hacer nada que no cuente con el beneplácito del FMI. De modo que después de firmar un programa del FMI, el país deja de ser independiente, está sujeto al FMI y al consenso de Washington. Es como lo que dijo en Islandia el representante del FMI cuando llamó a su amigo: “Los tengo”. Así que lo que pasa es que nos tienen.

Es una situación que no parece tener salidas. Usted ha afirmado que Islandia está solamente a medio camino del infierno… ¿Vislumbra alguna salida?

Es muy complicado. Pero, tal como hablamos en el seminario, tenemos que aprender del Sur. Algunos países de América Latina han tenido éxito en librarse del FMI, algunos se han negado a pagar deudas al FMI y otros las han pagado todas para liberarse, porque un hombre libre es un hombre que no tiene deudas. Así que ahí hay un camino que podemos vislumbrar.
Mi punto de vista es que es muy importante entender cómo se crea el dinero. Es un concepto que muchos de nosotros no entendemos, porque no se discute mucho sobre estos temas. Normalmente cuando se habla de economía, se hace en esos términos especializados que nadie entiende.
Pero el dinero, tal como yo lo veo, es solamente un medio de intercambio, que transporta el valor de un producto de un lugar a otro. De modo que el dinero no tiene valor en sí mismo. Es solamente una unidad, como un litro o un segundo. Y los bancos detentan el monopolio de esas unidades: son los únicos que pueden producir dinero. Y eso da el poder a los bancos. Cuando un Gobierno necesita dinero tiene que vender bonos. El Gobierno escribe en un pedazo de papel que promete pagar a los bancos esa suma, y los bancos le entregan el dinero al Gobierno. Pero cuando piensas en el dinero como una unidad, como un metro, es como si adquirieras algunos metros antes de ir a comprar.

Es difícil de explicar en una entrevista breve, pero creo que es un asunto realmente importante, que la gente piense sobre qué es el dinero y quién controla la producción de dinero. Creo que el dinero debería ser producido por los gobiernos y debería ser gratis. Y cuando se hubiera producido algo, el Gobierno incrementaría la cantidad de dinero circulando en la sociedad.

Puedes pensar en ello de esta manera: en el otoño de 2008 los tres bancos en Islandia se tornaron insolventes porque no podían obtener ningún dinero de Europa, porque dependían de este dinero que va flotando de un lugar a otro, y nuevos créditos, etcétera. Eso fue lo único que ocurrió en octubre de 2008. Todo el mundo en Islandia estaba produciendo: estábamos pescando, procesando y vendiendo el pescado, estábamos produciendo aluminio… cada islandés estaba haciendo lo que habíamos estado haciendo durante años: produciendo un montón de productos. Y había mucha gente demandando nuestros productos en todo el mundo, pero éramos incapaces de intercambiar nuestra producción porque no teníamos esa cosa llamada dinero, que transporta el valor de los bienes producidos a otro lugar o a otro tiempo.

Pero esto que está proponiendo usted es lo contrario de lo que sucede en la Unión Europea, donde los países entregan su soberanía en política monetaria al Banco Central Europeo. Y resulta que Islandia ha solicitado formalmente su ingreso en la Unión Europea y en el sistema euro.

Tiene razón. Ocurrió así: durante años los socialdemócratas tenían siempre una respuesta para todos los problemas. Si les hacías cualquier pregunta, siempre respondían: “Unión Europea”. Y tras las elecciones de 2009 estaban en situación de incorporar a la Izquierda Verde o a los conservadores a su Gobierno, de modo que forzaron a ambas partes a que aceptaran su voluntad. Los socialdemócratas eran el único partido del país que deseaba el ingreso en la Unión Europea. Todas las demás fuerzas políticas se oponían, con mayor o menor intensidad. Y los de la izquierda verde se habían opuesto con mucha claridad, pero tenían tantos deseos de entrar al Gobierno… lo habían estado esperando durante tantos años… Aceptaron solicitar el ingreso a la Unión Europea, con la idea de celebrar un referéndum. Por eso Islandia solicitó su ingreso. La gente no quiere. Solamente este partido que estaba en posición de presionar al otro. Y hubo una auténtica batalla en el Parlamento, pero se las arreglaron para aprobar su propuesta en medio del desacuerdo generalizado.

¿De modo que usted no cree que la gente acepte entrar en la Unión Europea, si se somete a referéndum?

Yo estaba viviendo en Suecia en 1995, cuando se incorporó a la Unión Europea, y la situación era muy parecida. Los suecos eran muy escépticos con la UE y muchos no querían. Pero solicitaron el ingreso y cuando se aproximaba el referéndum, llegó una campaña masiva de la Unión Europea y convirtió al pueblo sueco. Creo que lo mismo ocurriría en Islandia, igual que pasó con el Tratado de Lisboa y todo lo demás. Saben cómo hacerlo.

¿Y no siente que hay un proceso en marcha en Islandia por el que la gente está tomando conciencia, que está despertando?

Hay mucha gente activa, protestando, y muchas personas no están conformes con la situación. Pero ocurre exactamente igual que en el resto de los países: la mayoría está en su casa, sin hacer gran cosa.

La izquierda institucional está ahora en el Gobierno y debe haber un coste político por las medidas que están tomando. Supongo que en las bases de esos partidos ha habido una lucha, contradicciones, y que al mismo tiempo fuera de los partidos hay otra izquierda, hay movimientos sociales, personas que no están comprometidas con un partido, pero sí con una idea de transformación ¿Cuáles son los canales de comunicación, si es que hay alguno, entre esta izquierda institucional y las calles, las plazas y los colectivos que se autoorganizan para debatir estos temas?


Al interior de la Izquierda Verde ha habido una lucha muy intensa, porque las bases del partido están muy decepcionadas. Pero son incapaces de influir en los dirigentes. En la calle hay muchos movimientos sociales y grupos activos. El año pasado tuvimos una protesta que movilizó a 10.000 personas, el equivalente a 2 millones en España, proporcionalmente. El Gobierno se asustó un poco y prometió hacer algo, y después volvieron a romper su promesa, por lo que continuamos protestando. Así que me parece que mientras tengan el poder, seguirán haciendo lo que están haciendo. Aunque tengamos una protesta masiva, no cambia nada.

Esto comenzó como una crisis financiera, que derivó en una crisis económica y es ahora una crisis política del sistema. ¿Cree usted entonces que la solución pasa por un cambio de sistema? ¿Está eso en discusión en Islandia?

Creo que tiene que surgir un nuevo tipo de partido político que mantenga las ideas de la base, de los movimientos sociales. Porque los cuatro partidos que han estado en el poder en Islandia durante años y años están tan corruptos y apegados al sistema que dudo de que puedan cambiar nada. De forma que realmente necesitamos un partido que acceda al poder y cambie las cosas, o bien que suceda lo que ha sucedido en otros países, donde la gente toma las plazas y no las abandona hasta que el Gobierno hace lo que se le pide. Porque cuando protestas un día, durante un par de horas, y regresas a casa no tiene el mismo efecto que si tomas la plaza y permaneces hasta que hagan lo que les exiges.

¿Cómo resumiría la experiencia de Islandia, de modo que en Europa y en otros países podamos ver el resultado del proceso que ustedes han atravesado? ¿Cuál sería su mensaje hacia nosotros, en España, donde estamos justo empezando a sentir la presión política, los recortes, el asalto a nuestra Constitución, la transformación de todo lo que antes era un derecho en un privilegio?

Mi experiencia de Islandia, y tras leer también sobre otros países en Europa y la historia de Suramérica es que los bancos y los acreedores irán todo lo lejos que puedan. Avanzarán todo lo que nosotros les permitamos. La única manera de pararlos es impedirles que avancen más. Y eso significa, bueno, algún tipo de revolución. Ojalá pacífica. Pero de lo contrario, continuarán colocando la deuda sobre nuestras espaldas y recortando nuestro bienestar. Tenemos que pararlos. Es la única forma de hacerlo, tal como yo lo veo. No creo que acepten razonar ni dialogar. Es una cuestión de que tenemos que ser más poderosos que ellos, de forma que nos teman. Creo que es más o menos inútil hablar con ellos. De alguna manera, con un cambio en nuestra constitución, con un cambio en las leyes o con una revolución tenemos que devolver a la gente el poder de decidir.


NOTA:

(1) A mediados de la pasada década, uno de los grandes bancos islandeses, Landsbanki, abrió una filial por Internet en el Reino Unido, Holanda y Alemania que tuvo un éxito fulgurante por los altos intereses que pagaba en una cuenta llamada Icesave. A principios de octubre de 2008, apenas 15 días después de la quiebra de Lehman Brothers, el Reino Unido detectó que los bancos islandeses estaban traspasando dinero de las cuentas británicas a Reikiavik y les aplicó la ley antiterrorista: congeló todos sus fondos.
Los bancos estaban sobreendeudados (sus activos suponían 12 veces el PIB), y esa decisión, junto a la crisis internacional, les llevó a la bancarrota. El Estado no los rescató. Los dejó caer, y posteriormente los nacionalizó e inyectó dinero para que siguieran operando, pero solo en Islandia. Londres y Ámsterdam pagaron a los depositantes de Icesave el 100% de los depósitos y desde entonces reclaman ese dinero, que supone un tercio del PIB islandés. El Gobierno defendía el "sí" en la consulta aduciendo que los activos del banco quebrado, cuando se liquiden, permitirán pagar la mayoría de la deuda. Los partidarios del no argumentaban que la gente no debería pagar por las locuras de sus bancos, y aducen que la legislación internacional -llena de sombras- no obliga a ningún país a asumir deudas astronómicas que sobrepasan con mucho el importe acumulado en los fondos de garantía. Los islandeses rechazaron en sendos referendos (celebrados en marzo de 2010 y en abril de 2011) la ley Icesave por la que el Gobierno habría transferido a Holanda y Reino Unido el importe de las indemnizaciones pagadas a los inversores en esos países.


Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes

Del Olimpo al infierno

Por Apostolis Fotiadis

Protesta en Atenas contra las medidas de austeridad en mayo de 2010 Credit: / Crédito:Nikos Pilos/IPS

Protesta en Atenas contra las medidas de austeridad en mayo de 2010 Credit:

Crédito: Nikos Pilos/IPS

ATENAS, nov (IPS) - La capital de Grecia ve cómo se multiplican problemas sociales derivados de la grave crisis económica. La desnutrición, el sida, la prostitución, la adicción a las drogas y los suicidios son crecientes amenazas.

A pesar de que el gobierno insiste en que el ajuste fiscal es necesario para mejorar la posición del país frente a los mercados internacionales, los ciudadanos se van convenciendo de que el costo social es demasiado alto.

Desde el año pasado, el gobierno viene aumentando impuestos y recortando pensiones y salarios públicos.

El mes pasado, las autoridades anunciaron que reducirían el sueldo de 30.000 empleados estatales como medida previa al cese de sus contratos, y que recortaría las pensiones de casi medio millón de retirados del sector.

Además, el gobierno impuso un "impuesto de solidaridad", que va de uno a cuatro por ciento de los ingresos, volcando así en los contribuyentes la carga de los servicios a los desempleados. También introdujo gravámenes adicionales a los trabajadores autónomos.

Asimismo, elevó el impuesto al valor agregado sobre la mayoría de los bienes y servicios. La tasa a los alimentos creció de 13 a 23 por ciento.

A pesar de todas estas medidas, Atenas no ha podido controlar la crisis. La semana pasada, la Unión Europea concluyó el Acuerdo de Bruselas, destinado a reducir a la mitad la carga de la deuda griega.

La economía se contrajo cinco por ciento este año, mientras que el desempleo llegó a 20 por ciento de la población activa.

Como consecuencia, muchos afrontan la amenaza de la extrema pobreza por primera vez en sus vidas.

Muchas personas han quedado sin hogar y, a pesar de que se avecina el invierno, se han reunido en masa en las principales plazas del país.

La organización sin fines de lucro Doctors of the World (Médicos del mundo) lleva adelante un programa voluntario para ayudar a las personas sin techo y también administra una policlínica en Perama, distrito de Atenas donde la mayoría de la población económicamente activa dependía de la construcción y reparación de la dársena.

El colapso de esa industria en los últimos dos años llevó a la pobreza a cientos de familias del distrito.

Nikitas Kanakis, director de Doctors of the World, señaló que Atenas se encontraba al borde de una crisis humanitaria.

"De los 40 niños y niñas que examinó nuestro pediatra hace dos semanas, 23 estaban desnutridos", dijo a IPS.

"Hace unos años atrás pensábamos que este país había pasado la etapa en que la falta de comida era un prominente problema social. Ahora estamos haciendo pedidos públicos de suministros, para poder proveer a los que necesitan raciones secas y ropa, junto a nuestros medicamentos".

Según Giorgos Apostolopoulos, jefe del Centro de Atenas para Personas sin Hogar, la falta de alimentos está llegando a un punto crítico.

El Centro, que distribuye comida varias veces al día para personas necesitadas, ha experimentado un incremento de 30 por ciento en las visitas desde inicios de este año.

"Ofrecemos 3.000 comidas diarias en nuestro Centro, y la Iglesia Ortodoxa Griega ofrece otras 3.200 a través de nuestras instalaciones", dijo Apostolopoulos a IPS.

Hace unos pocos días, el Centro hizo un pedido público de donaciones de pasta y salsa de tomate enlatada para cubrir las raciones del fin de semana, que se habían visto afectadas por la falta de recursos.

Alrededor de 12.000 comidas son ofrecidas en Atenas todos los días a necesitados.

"Aunque hemos visto un definido incremento en los visitantes, es extremadamente difícil calcular el número exacto de personas que sufren carencias, ya que los que experimentan esas condiciones por primera vez tienden a ser muy reservados", añadió.

Apostolopoulos subrayó que él y sus colegas atravesaban serias dificultades a diario para mantener activo el centro.

"Considerando que la crisis económica y política ejerce una enorme presión en las estructuras administrativas, tenemos que luchar para sobrevivir cada día aquí. Créame, es una realidad muy difícil que tenemos que afrontar", dijo a IPS.

Otro problema es el abuso de drogas, que ahora es rampante en espacios públicos, sobre todo afuera de universidades, sin que haya vigilancia o esfuerzos de prevención.

Evvagelos Liapis, médico del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades, dijo que las policlínicas móviles del instituto habían examinado a unas 8.000 personas desde junio.

"Aunque aún no podemos ofrecer números exactos, ya podemos constatar una obvia correlación entre el deterioro económico y las condiciones de salud de grupos sociales específicos. Los impactos de la crisis los sienten sobre todo las personas sin hogar, los inmigrantes indocumentados y los adictos a las drogas en el centro de Atenas", dijo a IPS.

"Hemos notado un significativo incremento de las enfermedades transmitidas por contacto de piel o sexualmente, como la sífilis. Estamos también estudiando un posible incremento en los casos de hepatitis y de VIH (virus de inmunodeficiencia humana, causante del sida) entre esos grupos de personas", agregó.

Liapis cree que el deterioro de las condiciones de salud es el resultado directo del colapso de los programas sociales, como los de intercambio de jeringas para adictos a las drogas.

"Un adicto sin dinero seguramente preferiría ahorrar un euro para su dosis que comprar una nueva jeringa", lo que lo pone en riesgo de contraer el VIH.

"Además del aumento de las enfermedades de transmisión sexual, hemos tenido también fuertes indicios del incremento de la prostitución callejera", añadió.

En septiembre, el ministro de Salud, Andreas Loverdos, informó que los suicidios se habrían incrementado 40 por ciento en los primeros meses de 2011. (FN/IPS/traen-rp/af/ss/eu if he lb fe/11)(FIN/2011)

“El consenso absoluto es una utopía reaccionaria”



La crisis global del capitalismo, la rebelión europea de los indignados y los nuevos horizontes abiertos en América latina fueron algunos de los temas que abordaron los intelectuales invitados para el ciclo Debates y Combates, que concluye hoy.

Por Werner Pertot

La charla pasa del español al italiano, al inglés y al francés con la misma facilidad. Alrededor de la mesa están el filósofo político Ernesto Laclau; el pensador italiano Toni Negri –autor de Imperio junto con Michael Hardt–; el secretario de Cultura, Jorge Coscia; la filósofa francesa Judith Revel; el psicoanalista y escritor argentino Jorge Alemán; el filósofo político italiano Giacomo Marramao; la psicoanalista eslovena Jelica Šumic y Davide Tari-zzo, profesor de Filosofía Política en la Universidad de Nápoles. En diálogo con Página/12, los intelectuales debatieron sobre la crisis internacional, el movimiento de indignados en España, el kirchnerismo y los gobiernos de América latina.

Una generosa picada queda casi intacta sobre la mesa del restaurante que muestra una vista panorámica de Buenos Aires. Los europeos miran y comentan, pero no son turistas: son intelectuales posmarxistas que vinieron como parte del ciclo de charlas Debates y Combates, organizado por la Secretaría de Cultura de Nación. El primer debate en la mesa babélica fue por el idioma. “Puedo repetir en inglés lo que diga”, dijo Coscia en inglés. “Sos un colonizado”, gastó en francés Marramao. “Puedo intentar el cocoliche”, retrucó Coscia, que le dijo a Šumic: “Esloveno je ne parle pas”. “Hay otros millones de personas que no lo hablan”, respondió ella, también en francés. La filósofa eslovena tenía en su chaleco un pin de Evita. Finalmente, Coscia siguió en español.

“No estamos aquí para una reflexión meramente académica, sino que la convocatoria tiene fundamentalmente el sentido de esta relación entre idea y acción al servicio de transformación, de emancipación, de las ideas de libertad, de la igualdad, de justicia social”, planteó el secretario de Cultura. “Todos los que estamos acá reivindicamos los conflictos y entendemos que el consenso absoluto no es ni más ni menos que una utopía reaccionaria. El debate es una herramienta para el combate contra esa utopía reaccionaria”, definió Coscia.

Laclau comentó la presentación de su revista, que lleva el mismo nombre del ciclo y que busca “ser para el mundo hispanoamericano lo que es la New Left Review para el mundo anglosajón”. “América latina está en un proceso de cambio. Se dieron en la Argentina cortes muy importantes con el pasado. En términos de derechos humanos, ha sido el país que rompió más claramente con el pasado dictatorial. Desde el punto de vista de los modelos económicos, la Argentina ha roto con el FMI e inició un modelo económico de producción para el mercado interno y de diversificación del sistema industrial, todo esto con una fuerte regulación estatal y con una participación de las bases políticas”, remarcó el autor de La razón populista.

“A partir de la crisis de 2001, en la Argentina se vivió una enorme expansión horizontal de la crisis social (las fábricas recuperadas, los piqueteros). Con el ascenso del kirchnerismo al poder, lo que se dio fue la articulación de esa expansión horizontal con una influencia vertical de estos nuevos grupos en el sistema político. El resultado ha sido que hoy la Argentina es una sociedad mucho más democrática que lo que era hace diez años”, estimó Laclau. Recordó que en 1949 Jorge Abelardo Ramos –de quien fue compañero de militancia– escribió América latina, un país. “En ese momento, parecía una utopía. Y hoy esa utopía se está haciendo realidad.” Planteó como un punto clave la cumbre en Mar del Plata en 2005, donde fracasó el ALCA. “El avance es, hasta cierto punto, irreversible. En las elecciones el triunfo del progresismo fue aplastante. Vamos a tener un Congreso en el que las fuerzas conservadoras son reducidas al mínimo y va a ser posible llevar adelante un intento de democratización del sistema.”

Toni Negri marcó el primer contrapunto, en función de la cumbre de 2005. “Fui a Mar del Plata cuando fue la cumbre. No estaba de parte de Maradona y Chávez. Estaba con Lula. En efecto, pensaba que Argentina y Brasil eran fundamentales en la construcción de un polo continental que pudiera romper la globalización imperial. Esto creo que es algo conseguido”, planteó el autor de Multitud. “Lo que me interesa a mí personalmente, y a algunos compañeros, es la relación gobierno-movimientos sociales. En Estados Unidos, Obama era un producto real de un movimiento. Llegó al gobierno y se separó de su relación con el movimiento”, advirtió.

Del lado de allá

“Me gustaría preguntarles a los profesores europeos si ustedes ven dentro del horizonte europeo la posibilidad de una invención política nueva, que logre atravesar el marco del neoliberalismo parlamentario que domina Europa. ¿Europa es susceptible de generar una invención política o Europa es ya la historia que se remite a sí misma?”, preguntó Alemán, que es también agregado cultural de la embajada argentina en España.

Negri: –¿Qué intelectual o político europeo no ha pensado que Europa estaba acabada? Lo hemos pensado todos. Desde Nietzsche en adelante, no hicimos otra cosa que girar en torno de esta cuestión. Pero queda el hecho de que Europa actualmente produce los indignados, produce los movimientos de precarizados en Italia. Está claro que la crisis europea debe cortar con un modo de gobierno. Los gobiernos europeos son los gobiernos del capital. No tengo mucha esperanza en la socialdemocracia porque está totalmente absorbida por el modelo constitucional liberal. O se cambia la constitución en Europa o la izquierda no existe más. O mejor: existirá simplemente como movimientos insurreccionales. Los indignados españoles son un movimiento que habrá que estudiar de manera profunda. Un movimiento que no supone el problema del gobierno, sino de la participación.

Giacomo Marramao: –Toni plantea la cuestión de una dinámica nueva entre el gobierno y los movimientos. Pero no hay una crisis de la representación como no-sotros conocíamos en el siglo XX. Es otra problemática. Los movimientos de los indignados son movimientos transversales, son espontáneos. Por otro lado, el modelo de sociedad está dividido entre dos opciones globales. La opción norteamericana, que tiene en una prisión simbólica a Obama mismo, es un modelo de competencia individualista. O bien, el modelo antiindividualista, comunitario, hiperproductivista asiático y jerárquico de China. Estos dos modelos son, me parece, la polarización de una impotencia del capital global en estos momentos. Por eso, yo creo que Europa y América latina tienen la posibilidad de producir un modelo diferente, nuevo, que no es la tercera vía. De terceras vías están sembrados los cementerios del siglo XX.

Jelica Šumic: –La dificultad está en trasladar experiencias de Latinoamérica a Europa. Lo que requiere un esfuerzo intelectual es, sin que sea posible trasponer estas experiencias en Latinoamérica, no obstante, extraer algunas consecuencias para entender nuestra situación en Europa: la apatía, la resignación, la falta de imaginación.

Davide Tarizzo: –La experiencia en Europa muestra que no fue concebida desde una arquitectura política. La lección europea es clara: no es a partir del Mercosur que se construye la integración, sino de otro tipo de proyectos, de debates, que pueden ayudar a imaginar.

Judith Revel: –La gravedad de la crisis en Europa también parte de la incapacidad de la izquierda europea para proporcionar soluciones, un discurso que no sea un retorno a lo mismo: se piensa en retornar al proteccionismo, a una definición dura de la ciudadanía, se prefiere el retorno a un “buen” capitalismo, “volvamos a las fábricas”, porque la fábrica nos salva de la Bolsa. Todas estas falsas soluciones están construyendo el fin del discurso de la izquierda y han sido rechazadas por el movimiento de los indignados. No sólo no pueden ser representados, sino que no les interesa la representación en el Congreso. Este movimiento rechaza el gobierno y la representación moderna, pero refleja en sí cómo se debe gobernar, construye autogobierno, construye instituciones nuevas.

Alemán: –El movimiento 15-M se expande transversalmente sin estar referido a ningún tipo de centralidad. Para que se cumpla esta condición es necesaria una cierta deshistorización. Es paradigmático que cuando estábamos en la Puerta del Sol y apareció la bandera republicana –bandera excluida en la historia de España– la gente silbó. En donde yo creo que hay un déficit político es en que no les interesa Latinoamérica. Se privilegió el momento de la desidentificación, donde los teóricos son Badiou como la política que se autoriza por sí misma, o la referencia a la tradición deleuziana, como una inmanencia rizomática.

Negri: –Más allá del hecho de la bandera republicana –sacaron todas las banderas de la plaza– me queda la convicción de que el problema de la transición en España comienza a ser resuelto hoy con los indignados. Algo que aquí se vivió con el proceso contra los militares de la dictadura, en España no se lo ha visto. Y lo están viviendo hoy. Esa es la presencia del ’36 en el movimiento de los indignados. Es una presencia profundísima. Es un problema general en Europa. Nunca existía la transición, ni en Italia, ni en España, ni en los países del Este. El problema de la transición es uno de los grandes problemas.

Del lado de acá

–Quisiera llevarlos a discutir un proceso de identificación, el de las multitudes que se vieron en el funeral de Néstor Kirchner y en la victoria electoral de CFK hace poco. ¿Qué rol juegan los jóvenes? –preguntó Página/12.

Laclau: –Al contrario de lo que dice Alemán en España, en la Argentina yo he encontrado un grado de identificación política que no recordaba desde los años ’70. Me parece estar de vuelta al comienzo de los ’70. Está dominando el setentismo sin militarismo. Es un enorme paso adelante.

Negri: –En Europa se habla de un nuevo bloque de la transición, un bloque generacional. La crisis del ’68 en Europa estuvo bloqueada por la represión o se dio la reconstrucción de una fórmula interna: los verdes en Alemania, la reforma universitaria en Francia. Un sector sustancial de los movimientos rompió con un cierto medio intelectual –que constituía la nueva línea de la producción– y la banlieue (NdR: la periferia parisina), la inmigración, los pobres. La pobreza en Europa no tiene probablemente la dimensión que en América latina, pero es muy dramática. Porque significa inmigración y el problema de la ciudadanía. La comunicación es el nuevo modo de estar juntos de los jóvenes. La revolución tecnológica en Europa es fundamental. Desde los ’70 que los jóvenes en Europa son distintos de los padres, a partir de la difusión del trabajo precario, que no sólo plantea formas de empobrecimiento, sino también formas de comunicación y constitución común de capacidad productiva, que representa el momento central de las contradicciones. Hoy las contradicciones están en la estructura económica y financiera, porque no necesariamente hay un patrón. El patrón lo tenés en la fábrica. Pero aquí aparece una potencia abstracta, financiera.

Alemán: –Es muy importante que este movimiento en Europa establezca algún tipo de interlocución con lo que está pasando en América latina, porque está en condiciones de repensar la relación entre gobierno y movimientos sociales. Sin ese momento de la rearticulación de lo que Laclau llamaría la hegemonía, ¿cómo evitar que esto se vuelva un nuevo tipo de parque temático, de horizonte testimonial que en la sociedad del espectáculo se muestre como los que van durmiendo en las distintas plazas de Europa?

Coscia: –Vestidos de payasos.

Alemán: –En España va a ganar la derecha histórica pseudofranquista. Tenemos que recordar que el mayo del ’68 terminó con el triunfo de De Gaulle...

Negri: –Hegemonía: de acuerdo. Pero una hegemonía que no sea como la de Lenin. Que no sea tampoco, como la de Gramsci, porque Gramsci era leninista. Todo lo que quieran, pero era leninista.

Laclau: –Ahí yo estoy un poco en desacuerdo contigo...

Negri: –Sinceramente, se generó este mito en toda la intelectualidad de izquierda. Yo me permito plantear esto por primera vez. ¡Hace cincuenta años que no lo digo!

Laclau: –Los regímenes socialdemócratas europeos también confirmaron el modelo neoliberal. La tercera vía es un chiste, es como (Eric) Hobsbawn decía de Tony Blair: es thatcherismo con pantalones. Si hablamos de la transición hacia la democracia en América latina, hay dos modelos. Hay un modelo chileno y uruguayo: en Chile no se hablaba de corte con el pasado dictatorial, se hablaba de reconciliación nacional. Y el modelo que se adoptó después del pinochetismo es una forma modificada del neoliberalismo. Chile nunca entró en el Mercosur y tiene un acuerdo comercial con los Estados Unidos. Lagos votó en favor de Bush en Mar del Plata. Del otro lado están los modelos ecuatoriano, venezolano, boliviano y argentino, que han implicado un cambio real. Eso ha significado un cambio radical en el imaginario político de esos países. Ahí se crea una especie de matriz. En eso probablemente estamos ligeramente en desacuerdo, Toni. Yo no privilegiaría sólo una democracia de base sobre el Estado, yo creo que el Estado es un espacio de lucha también. Es necesario articular los dos niveles. Si privilegia solo el Estado, entra en una posición liberal. Si uno pasa a un libertarianismo extremo, corre peligro de una cierta impotencia. El golpe en Venezuela no triunfó por la movilización popular, pero también porque Chávez estaba allí como alternativa. Estas dos dimensiones se están combinando bastante bien en las nuevas democracias latinoamericanas.

http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-180483-2011-11-04.html

miércoles, 2 de noviembre de 2011

El espíritu de la época



Tariq Ali


CounterPunch
Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández


“No merece siquiera la pena echar un vistazo a un mapa del mundo que no incluya a Utopía”, escribió Oscar Wilde, “ya que deja fuera al único país en el que la humanidad está siempre desembarcando. Y cuando la humanidad llega hasta allí, mira hacia lo lejos y ve un país mejor, zarpa en su búsqueda. El progreso en la realización de las Utopías”.
El espíritu de ese siglo XIX socialista está vivo entre la juventud idealista que ha salido a protestar contra el capitalismo global turboalimentado que ha dominado el mundo desde el colapso de la Unión Soviética.
Los manifestantes del movimiento “Ocupa Wall Street”, que se han instalado en el corazón del distrito financiero de Nueva York, están protestando contra un sistema de capital financiero despótico: un vampiro infectado de avaricia que para sobrevivir chupa la sangre de los más desfavorecidos. Los manifestantes están mostrando su desprecio hacia los banqueros, los especuladores financieros y sus mercenarios en los medios que siguen insistiendo en que no hay alternativa. Ya que el sistema de Wall Street domina Europa, versiones locales de ese modelo existen también allí. (Resulta curioso que fueran los ocupantes de Wall Street, más que los indignados de España o los trabajadores en huelga de Grecia, quienes han tenido impacto en Gran Bretaña, revelando una vez más que las afinidades reales de este país son atlantistas más que europeas). Puede que los jóvenes rociados de pimienta por la policía de Nueva York no hayan calculado bien lo que quieren, pero segurísimo que saben en contra de lo que están y ese es ya un importante comienzo.
¿Cómo hemos llegado aquí? Tras el colapso del comunismo en 1991, la idea de Edmund Burke de que “en todas las sociedades que se componen de diferentes clases, ciertas clases deben estar necesariamente por encima” y que “los apóstoles de la igualdad solo cambian y pervierten el orden natural de las cosas”, se convirtió en la sabiduría del sentido común de la época. El dinero corrompió a los políticos, el dinero a lo grande les corrompió absolutamente. Por todos los centros del capital vimos surgir a republicanos y demócratas en los Estados Unidos; nuevos laboristas y torys en el estado vasallo de Gran Bretaña; socialistas y conservadores en Francia; coaliciones en Alemania; centro izquierda y centro derecha en Escandinavia, etc. En casi cada caso, un sistema de dos partidos se transformó en un gobierno nacional efectivo. Un nuevo extremismo de mercado entró en juego. La entrada del capital en los dominios más santificados de la previsión social se consideró como una “reforma” necesaria. Las iniciativas financieras privadas que castigaban al sector público se convirtieron en la norma, y los países (como Francia y Alemania) a los que se consideraba que no iban lo suficientemente rápido en la dirección del paraíso neo-liberal eran regularmente denunciados en el Economist y el Financial Times.
Cuestionar ese giro, defender el sector público, argumentar a favor de la propiedad estatal de los servicios públicos, desafiar la liquidación de la vivienda pública implicaba que a uno le consideraran como una especie de dinosaurio “conservador”. Todo el mundo era ya cliente en vez de ciudadano: jóvenes, con movilidad ascendente, los académicos del Nuevo Laborismo se referirían con timidez a quienes se veían obligados a leer sus libros como “clientes”, como diciendo que todos somos capitalistas ahora. Las elites del poder económico y social reflejaban las nuevas realidades. El mercado se convirtió en el nuevo Dios, preferible al estado.
Pero quienes se tragaron esa línea nunca se preguntaron: ¿cómo ha sucedido esto? De hecho, el estado era necesario para hacer la transición. La intervención estatal para apuntalar el mercado y ayudar a los ricos era algo estupendo. Y dado que ningún partido ofrecía alternativa alguna, los ciudadanos de Norteamérica y de Europa confiaron en sus políticos y marcharon como sonámbulos hacia el desastre.
Los políticos del centro, intoxicados por los triunfos del capitalismo, no estaban preparados para la crisis de Wall Street de 2008. Por eso a la mayoría de los ciudadanos les embaucaron con inmensas campañas publicitarias que ofrecían créditos fáciles y unos medios domesticados y acríticos que les hicieron creer que todo marchaba bien. Sus dirigentes podían no ser carismáticos pero sabían manejar el sistema. Dejádselo todo a los políticos. Ahora estamos pagando el precio de esa apatía institucionalizada. (Para ser justos, los pueblos irlandés y francés se olieron el desastre en los argumentos presentados sobre la constitución de la Unión Europea que consagraban en su corazón el neoliberalismo, y votaron en contra. Les ignoraron.)
Sin embargo, para muchos economistas era obvio que Wall Street planeó deliberadamente la burbuja inmobiliaria gastando miles de millones en campañas publicitarias para animar a la gente a aceptar una segunda hipoteca e incrementar las deudas personales para gastar ciegamente en consumo. La burbuja tenía que estallar y cuando lo hizo el sistema se tambaleó hasta que el estado rescató a los bancos del colapso total. Socialismo para los ricos. A medida que la crisis se extendía por Europa, el mercado único y las normas de la competencia se fueron por el inodoro mientras la UE montaba una operación de rescate. Las disciplinas del mercado se olvidaban ahora convenientemente. La extrema derecha es pequeña. La extrema izquierda apenas existe. Es el extremo centro el que domina la vida social y política.
Mientras algunos países se derrumbaban (Islandia, Irlanda, Grecia) y otros (Portugal, España, Italia) se abocaban al abismo, la UE (en realidad la UB, la Unión de Banqueros) tomó cartas en el asunto para imponer austeridad y salvar los sistemas bancarios alemán, francés y británico. Las tensiones entre el mercado y la responsabilidad democrática ya no pueden enmascararse. La elite griega se dejó chantajear hasta la sumisión total y las medidas de austeridad que se les quería hacer tragar a los ciudadanos han llevado al país al borde de la revolución. Grecia es el eslabón más débil en la cadena del capitalismo europeo y su democracia lleva largo tiempo sumergida bajo las olas del capitalismo en crisis. Las huelgas generales y las protestas creativas han dificultado en gran medida la tarea de los extremistas de centro. Observando las recientes imágenes que llegan de Atenas, donde la policía utilizó la fuerza para impedir que diez mil ciudadanos entraran en el Parlamento, uno siente que los gobernantes del país no van a poder seguir ya gobernando del mismo modo que antes.
A principios de año en Tesalónica, donde me encontraba participando en un festival literario, las principales preocupaciones de la audiencia eran de orden político y económico más que literario. ¿Había alternativas? ¿Qué debería hacerse? Rebelión inmediata, contesté. Abandonar la zona euro, volver a introducir la dracma, instituir planificación social y económica a niveles nacionales, regionales y locales, implicar a la gente en las discusiones sobre cómo estabilizar el país pero no a costa de los pobres. Hacer que los ricos vomitaran el dinero (mediante impuestos especiales) acumulado por medios fraudulentos durante la última década. Pero los políticos sin visión en el corazón del sistema están lejos de albergar ninguna de esas ideas. Muchos están a nómina del pequeño número de gentes que poseen y controlan los recursos económicos de un país.
Los endeudados EEUU, bajo Obama (un presidente que a todos los propósitos prácticos ha continuado las políticas de su predecesor), han visto la aparición de un nuevo movimiento de protesta que se extiende por todas las grandes ciudades. La energía de los jóvenes ocupas es admirable. Hacía mucho tiempo que la primavera había huido del corazón de los EEUU políticos. Los helados inviernos de los años de Reagan y Bush no se fundieron con Clinton ni con Obama: hombres huecos que gobiernan un sistema hueco donde el dinero lo domina todo y el vilipendiado estado se utiliza principalmente para preservar el statu quo financiero y para pagar las guerras del siglo XXI.
La niebla de la confusión ha levantado finalmente y la gente está buscando alternativas pero sin los partidos políticos, ya que prácticamente ninguno de ellos da la talla. Las ocupaciones que están llevándose a cabo actualmente en Nueva York, Londres, Glasgow y más lugares, son muy diferentes de las protestas del pasado. Son acciones montadas en tiempos de creciente desempleo y donde el futuro se presenta sombrío. Una mayoría de los jóvenes –a pesar de las histéricas protestas que pretenden lo contrario- no conseguirán una educación superior a menos que se saquen de la manga inmensas sumas de dinero, y se verán pronto, sin duda, enfrentados a un sistema sanitario con dos niveles. La democracia capitalista de hoy presupone un acuerdo fundamental entre los principales partidos representados en el Parlamento a fin de que sus peleas, limitadas por su moderación, se conviertan en algo totalmente insignificante. Es decir, los ciudadanos ya no pueden determinar quién (y cómo) controla la sanidad de un país, una sanidad que los mismos ciudadanos han creado en gran medida.
Si cuestiones vitales como la asignación de recursos, las disposiciones del bienestar social, la distribución de la riqueza ya no son más tema de debate real dentro de las asambleas representativas, ¿por qué la sorpresa ante la alienación de los jóvenes de la política dominante o el inmenso desacuerdo con Obama y sus clones globales? Eso es lo que obliga a la gente a salir a las calles de más de noventa ciudades. Los políticos se negaron a aceptar que la crisis de 2008 tenía que ver con las políticas neoliberales que habían estado persiguiendo desde la década de 1980. Asumieron que podían seguir como si nada hubiera sucedido, pero los movimientos desde abajo han desafiado tal asunción. Las ocupaciones y las protestas de la calle contra el capitalismo son de alguna manera análogas a las Jacqueries (revueltas) campesinas de siglos anteriores. Condiciones inaceptables producen levantamientos, que son aplastados con frecuencia o decrecen por su propia voluntad. Lo que es importante es que a menudo son precursores de lo que aún está por venir si las condiciones siguen siendo las mismas. Ningún movimiento puede sobrevivir a menos que cree una estructura democrática permanente para mantener la continuidad política. Cuanto mayor sea el apoyo popular a esos movimientos mayor será la necesidad de alguna forma de organización.
El modelo de las rebeliones sudamericanas contra el neoliberalismo y sus instituciones globales nos dice mucho en este sentido. Las inmensas y exitosas luchas contra el FMI en Venezuela, contra la privatización del agua en Bolivia y contra la privatización de la electricidad en Perú, crearon la base de una nueva política que triunfó en las urnas en los dos primeros países, así como en Ecuador y Paraguay. Una vez elegidos, los nuevos gobiernos empezaron a poner en marcha las reformas sociales y económicas prometidas con diversos grados de éxito. El laborismo rechazó el consejo que el profesor HD Dickinson, en el New Statesman, le hizo al Partido Laborista en Gran Bretaña en 1958, pero que, sin embargo, los dirigentes bolivarianos aceptaron en Venezuela cuarenta años más tarde:
“Si el estado del bienestar ha de sobrevivir, el estado debe encontrar por sí mismo una fuente de ingresos, una fuente sobre la que tenga derechos por encima del receptor de beneficios. La única fuente que puedo ver es la de propiedad productiva. El estado debe poseer de una manera u otra una parte importante de la tierra y el capital del país. Esta puede que no sea una política popular: pero, a menos que se siga, la política de mejorar los servicios sociales, que sí es popular, devendrá imposible. No puedes socializar mucho tiempo los medios de consumo a menos que primero socialices los medios de producción.”
Los gobernantes del mundo verán en esas palabras poco más que una expresión de la utopía, pero se equivocan. Porque estas son las reformas estructurales realmente necesarias, no esas que está impulsando el aislado liderazgo del Pasok en Atenas. Si siguen por el camino que van no habrá más que privaciones, más desempleo y desastre social. Lo que se necesita es un vuelco completo precedido de la admisión pública de que el sistema de Wall Street no podía funcionar y no ha funcionado, por lo tanto hay que dejarlo atrás. Sus seguidores británicos, como todos los conversos, fueron más implacables y despiadados en su aceptación del mercado como único árbitro, respaldado por una maquinaria estatal neoliberal. Continuar por ese camino requerirá nuevos mecanismos de dominación que reducirán la democracia a poco más que un cascarón vacío. Los ocupantes son instintivamente conscientes de esto, por eso es por lo que hoy están dónde están. No puede decirse lo mismo sobre los políticos extremistas del centro.
Admiro profundamente a todos los jóvenes que ocupan plazas y calles en diferentes partes del planeta. Están desafiando a nuestros gobernantes con humor, brío y garbo. Pero no es fácil desplazar a los banqueros y políticos caraduras que dominan el mundo. Se necesita una década de lucha y organización para alcanzar unas pocas victorias. ¿Por qué no unirnos todos los que podamos tras un pliego de reivindicaciones –una “gran protesta” ante el parlamento que representa los intereses de los ricos- y marchar un millón o más para entregar la protesta en persona el próximo otoño. La ley (impuesta tras la Restauración de 1666) prohíbe las manifestaciones tumultuosas fuera del parlamento, pero nosotros podemos interpretar lo de “tumultuosas” tan bien como cualquier abogado.

Tariq Ali, es un escritor pakistaní, director de cine. Escribe habitualmente para The Guardian , Counterpunch , London Review of Books , Monthly Review , Z Magazine . Ali es, además, editor y asiduo colaborador de la revista New Left Review y de Sin Permiso, y es asesor del canal de televisión sudamericano Telesur. Su último libro, publicado por Verso, es The Obama Syndrome: Surrender at Home, War Abroad ’.

Fuente: http://www.counterpunch.org/2011/10/31/the-spirit-of-the-age/

La historia de amor del Pentágono y la Primavera Árabe



Pepe Escobar

Asia Times Online

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

Cualquiera que esperase que la Primavera Árabe terminara apoderándose del Golfo Pérsico y de las tierras que otrora fueron conocidas como Arabia Feliz tiene suficientes motivos para sumirse en la tristeza.
La contrarrevolución árabe es más fuerte que nunca, encabezada por la Casa de Saud y sus acólitos monárquicos del Consejo de la Contrarrevolución del Golfo (CCG), conocido oficialmente como Consejo de Cooperación del Golfo. Y su más precioso aliado es el Pentágono.
The New York Times lo oficializó al distribuir la correspondiente propaganda de la Casa Blanca y el Pentágono. Si se considera que al NYT le cuesta presentarse como icono de la credibilidad desde esos meses en 2002/2003 cuando su primera plana pregonaba mentiras categóricas sobre las armas nucleares de Iraq y/o sus vínculos carnales con al Qaida, habrá que traducir las falacias.
La ulterior militarización del contrarrevolucionario Golfo Pérsico, -especialmente a través de más soldados en el terreno en Kuwait y más barcos de guerra– se presenta como reacción a “un colapso de la seguridad en Iraq o un enfrentamiento militar con Irán”.
Nótese que las dos cosas son meras vanas ilusiones. Las fuentes marciales del NYT insisten: “la retirada [de Iraq] podría causar inestabilidad”. El hecho es que el gobierno de Nuri al-Maliki en Bagdad efectivamente puso de patitas en la calle a los estadounidenses (el Pentágono quería por lo menos 20.000 soldados estadounidenses en el terreno después de finales de 2011).
De ahí la necesidad de actualizar la neolengua del Comando Central del Pentágono (CENTCOM), así como el Plan B, una grandiosa nueva “arquitectura de la seguridad” para el Golfo Pérsico atestada de material aéreo y naval e incluso defensa de misiles pregonada como una anodina “huella post Iraq en la región”.
En cuanto a “la amenaza de un Irán beligerante”, intereses muy precisos –sectores del complejo industrial-militar, el partido republicano en su conjunto, el lobby de Israel, la mayor parte de los medios corporativos– han estado exhortando durante años a un ataque contra Irán.
El general Karl R Horst, jefe del estado mayor de CENTCOM, es un gran fanático del “compromiso para mejorar la capacidad y la habilidad de los socios” (traducción: lo que nosotros decimos, vale). Presentó el aumento del poder de fuego en el Golfo Pérsico ante el NYT como una suave estrategia al estilo Hollywoodense “de vuelta al futuro”, concentrada en “despliegues más pequeños pero altamente capaces y el entrenamiento de cooperaciones con los militares de la región”.
Traducción: muchas fuerzas especiales, muchos drones y una inflación de esas “cooperaciones” que gustan tanto al Pentágono y a la OTAN. Se presentan como “medios más eficientes para desplegar fuerzas y maximizar la cooperación con socios regionales”; o la mejor manera de “expandir relaciones de seguridad”, especialmente cuando habrá “una aguda disminución de la cantidad de analistas de inteligencia asignados a la región” (traducción: que los ‘cabezas de turbante’ hagan el trabajo duro).
También ayuda que Qatar y los Emiratos Árabes Unidos (EAU) hayan demostrado su amor ilimitado por la OTAN en la guerra de Libia (Mientras Bahréin y los EAU tienen soldados en el terreno en Afganistán). Esa disposición árabe a complacer a los amos va un paso más allá de la cantinela estándar: “EE.UU. no abandonará sus compromisos en el Golfo Pérsico”.
Para resumirlo todo; hay que ver que el CCG es un anexo de facto de la OTAN.

Tras la ‘seguridad de la arquitectura’

Allá lejos en Tayikistán –donde estaba examinando la no proliferación de la Primavera Árabe en Asia Central– la secretaria de Estado, Hillary Clinton, alentó lo que se filtró posteriormente al NYT como una “fuerte presencia continua” en toda la región que “debe liberarse de interferencias extranjeras para continuar en un camino hacia la democracia”.
¿Significa esto que la mayor militarización del Golfo Pérsico es una reacción a la interferencia estadounidense/saudí que impide la democracia? No puede ser así; alguien tiene que reescribir el guión.
Todo este escenario era previsible desde el momento en que Washington llegó a un acuerdo con Riad para consolidar la contrarrevolución árabe; nos conseguís una votación de la Liga Árabe para poder eliminar a Muamar Gadafi, y os damos mano libre para hacer lo que queráis en el Golfo Pérsico (Vea: “Revelado el acuerdo entre EE.UU. y Arabia Saudí, Rebelión, 2 de abril de 2011)
Esto llevó a la invasión de Bahréin por la Casa de Saud; a que Qatar entrenara a rebeldes de la OTAN en su propio territorio mientras enviaba fuerzas especiales qataríes a Libia; y ahora a una “alianza de seguridad multilateral más fuerte” entre el CCG y el Pentágono.
Para senadores los estadounidenses perdidos en el espacio, que pregonan que la retirada de EE.UU. de Iraq será interpretada como “una victoria estratégica por nuestros enemigos en Medio Oriente”, todo es normal. Pero otra cosa es ver que el NYT sea suficientemente ingenuo –o que básicamente trata a sus lectores como si fueran idiotas– cuando se traga la línea propagandística saudí de que Irán es “la amenaza más preocupante” para todos los miembros del CCG “así como para el propio Iraq”. Es como si el periódico se publicara en Riad.
En realidad, la política exterior del gobierno de Barack Obama en Medio Oriente parece que se dicta en Riad. Basta con prestar atención a los medios corporativos de EE.UU. que se deshacen por besar el borde de la túnica del nuevo príncipe heredero en la Casa de Saud, el príncipe Nayef bin Abdul Aziz. Nayef, de 78 años, apoyado por el no va más del medievalismo y de las fuerzas contrarrevolucionarias que maldicen esta Primavera Árabe, es esencialmente el inquisidor jefe de la Casa de Saud. Desde 1975 ha dirigido el aparato de seguridad en el Ministerio del Interior que, junto a la Guardia Nacional entrenada por EE.UU., fiel al feble rey Abdullah, de 87 años, son los organismos mejor armados de Arabia Saudí.
Nayef es el Darth Vader de una fuerza militar de 130.000 hombres, toda la policía nacional y local, aduanas, inmigración, guardacostas, guardas fronterizos y la temida policía religiosa. La reacción de su ministerio a la Primavera Árabe ha sido una represión ininterrumpida. Cualquier sospechoso de que intenta iniciar una manifestación política, ni hablar de un movimiento, es arrestado; eso incluye a jóvenes que suban vídeos a YouTube.
Hay por lo menos 20.000 presos políticos en las cárceles saudíes. Desde abril, es ilegal “amenazar la seguridad nacional” o “insultar al Islam”; Nayef fue responsable de la vaguedad de la nueva ley y todo lo que implica. Cualquiera que trate de Ocupar Riad u Ocupar Jeddah será decapitado.
Sin embargo, para sus innumerables admiradores de Washington, que contemplan radiantes su currículo de 36 años de contraterror, Nayef es un “pragmático conservador”. Es su denominación oficial desde que la reveló un cable de 2009 de WikiLeaks procedente del Departamento de Estado.
No es sorprendente que en Washington adoren a Nayef. Su Santísima Trinidad son Washington-Riad unidos por la cadera; su odio contra Irán y los chiíes en general (incluso chiíes saudíes); y su compromiso con la guerra contra el terror con al Qaida.
Nadie habla de su odio visceral a los derechos de las mujeres, o de su odio visceral a todo lo que sea democrático; es cuando es útil la etiqueta de “social conservador”. Al comienzo de la Primavera Árabe, Nayef desestimó a los tunecinos como “básicamente franceses” y a los residentes de El Cairo como “urbanitas sospechosos”. Los únicos verdaderos árabes eran saudíes; la democracia, como la ven (o como la Casa de Saud la ve para ellos), es para mariquitas.
En la política interna de la Casa de Saud, el reino de la intriga palaciega de machos del desierto que gustan de teñir de negro sus bigotes, los máximos oponentes de Nayef no son sus hermanos, los poderosos siete Sudayri, que ahora son cinco (después de la muerte del rey Fahd y recientemente del príncipe Sultan), llamados por la tribu de su madre Hassa, la esposa favorita de Ibn Saud.
A pesar de todo la gerontocracia es el nombre del juego: las condiciones de salud de los hermanos Bandar, Musaid y Mishaal son atroces. En cuanto al hermano Salman, gobernador de Riad, le gusta posar como periodista, como propietario del periódico Asharq al-Awsat.
Los principales oponentes de Nayef son los sobrinos de Ibn Saud, comenzando por el astuto ex embajador en Washington Bandar bin Sultan, también conocido como Bandar Bush; el príncipe Talal, padre del multimillonario príncipe al-Waleed; el viceministro de defensa
Khaled bin Sultan; y el príncipe Turki al-Faisal, ex jefe de inteligencia en los años ochenta y ex amigo a Osama bin Laden.
Ninguno de ellos constituirá una amenaza para Nayef; lo que importa en la Casa de Saud es la supervivencia de la dinastía. Mientras el rey Abdullah se prepara para encontrar a su creador, el Pentágono no podría encontrar un socio regional más confiable: el Gran Inquisidor Nayef.
La OTAN pronto regirá sobre todo el Mediterráneo como su propio lago. AFRICOM se implanta cada vez más profundo en África. CENTCOM gobierna el Golfo Pérsico remolcando al CCG. La democracia es para mariquitas; no hay negocio como el negocio de la “arquitectura de la seguridad”.

Pepe Escobar es autor de “Globalistan: How the Globalized World is Dissolving into Liquid War ” (Nimble Books, 2007) y “ Red Zone Blues: a snapshot of Baghdad during the surge ”. Su último libro es “ Obama does Globalistan ” (Nimble Books, 2009). Puede contactarse con él en: pepeasia@yahoo.com .

(Copyright 2011 Asia Times Online (Holdings) Ltd. All rights reserved.)

Fuente: http://www.atimes.com/atimes/Middle_East/MK02Ak01.html

Cuando la democracia entra por la puerta, el mercado salta por la ventana



Alberto Montero Soler

Rebelión

No hace ni siquiera una semana que se celebraba la Cumbre de la Eurozona de la que el presidente de la Comisión Europea consideraba que resultaría el “acuerdo para salvar la estabilidad del mundo”. Y, sin embargo, más le hubiera valido comerse su retórica rimbombante a la vista del caos que se acaba de instalar en los mercados como consecuencia de que el primer ministro del gobierno griego, Yorgos Papandreu, ha hecho lo que no le quedaba más remedio que hacer a la vista de los acuerdos de esa cumbre y de la presión popular que mantienen los ciudadanos griegos en las calles.
En efecto, en esa cumbre se llegó, entre otros, al acuerdo de aprobar un plan de rescate para la más que quebrada economía griega por valor de 100.000 millones de euros. Era el segundo plan de rescate para Grecia y esta vez, para garantizarse que las cosas se hacían al gusto y ritmo de la troika (BCE, Comisión Europea y FMI) y con el único fin de garantizarse la sostenibilidad del pago de la deuda, ésta exigía que Grecia aceptara una supervisión permanente de la Unión Europea sobre las cuentas helenas o, lo que viene a ser lo mismo, que pusiera a su democracia en estado de excepción, desprendiéndose de su soberanía en materia fiscal y presupuestaria y quedando condicionadas sus decisiones a la aprobación previa de la delegación de la Unión Europea.
Esto, a su vez, iba acompañado de un programa de suspensión de pagos de parte de su deuda que era más una propuesta abierta, lanzada al aire y sin aceptación por parte ni de acreedores ni de deudores, que un acuerdo cerrado en sí mismo. En principio, se proponía que los acreedores de los bonos griegos aceptaran una quita de hasta el 50% de su valor. La propuesta griega era ofrecer a los acreedores bonos a 30 años, a un tipo de interés del 6% y por un monto equivalente al 35% de la deuda en cartera y el 15% restante se produciría en un pago en metálico al cancelar la deuda viva.
Sin embargo, el primer ministro griego dio el lunes un giro a la situación cuando anunció la convocatoria de un referéndum para que el pueblo decidiera si aceptaba o no el acuerdo alcanzado tras la Eurocumbre y, con ello, asumió la ofensiva en un escenario en el que ya ha comenzado a sentir las presiones de Merkel y Sarkozy urgiéndolo a que se atenga a razones y lo desconvoque.
Y es que, por un lado, se encuentra la crisis política que esa decisión genera en el marco de la Eurozona, en donde la economía que se supone que debía aceptar sin rechistar las condiciones para su rescate ha promovido lo que ha sido considerado, desde las altas instancias del gobierno europeo –esto es, Alemania-, como un acto de insolencia al trasladar la decisión última sobre la aceptación del acuerdo a la ciudadanía.
La irritación y las declaraciones que avergonzarían a cualquier persona con un mínimo sentido de lo que significa la democracia se han sucedido por doquier: desde Alemania, Bruederle planteaba que Grecia se estaba desmarcando de lo acordado y que, en caso de insolvencia e incumplimiento de los acuerdos, se cerraría el grifo del dinero; desde Finlandia, las declaraciones eran similares: lo asimilan a un referéndum implícito y amenazan con que si no se acomete el ajuste comprometido, se cortarán las ayudas; el presidente de la Comisión Europea, Durao Barroso, y el del Consejo Europeo, Van Rompuy, han hecho una declaración conjunta instando a Grecia a que honre sus compromisos porque, dicen, están convencidos que el programa de ajuste acordado es lo mejor para Grecia; en España, el ministro José Blanco ha declarado que el referéndum griego no es una buena decisión para Europa (no sabemos si le parece una buena decisión para los griegos);
Todas esas presiones no son más que la expresión de la incomodidad que la decisión del primer ministro griego ha generado en el resto de gobernantes europeos que ahora ven cómo el contexto de la aplicación en sus países de los planes de ajuste puede dar un giro inesperado. Si los griegos van a poder ejercer su derecho a decidir efectivamente si están dispuestos a sufrir más recortes sobre sus niveles de vida y bienestar, nada impide, más bien al contrario, que el resto de ciudadanos europeos comiencen a demandar lo mismo.
La decisión de Papandreu abre, en este sentido, la caja de Pandora de la reivindicación del derecho de cualquier ciudadano a poder decidir sobre todo aquello que afecta a su vida, máxime cuando incide negativamente sobre ella. Y, al mismo tiempo, demuestra que la resistencia popular en las calles, que las huelgas generales, que las manifestaciones, que la interrupción y el saboteo de actos públicos sigue siendo, no sólo la única opción legítima para expresar la voluntad popular cuando la democracia ha quedado reducida al mero acto de la votación el día de las elecciones, sino también la única válida para forzar a un gobierno a que atienda a los intereses de sus ciudadanos.
No es de extrañar que los gobiernos del resto de la Eurozona estén tan nerviosos: Grecia nos está enseñando el camino por el que debemos transitar todos.
Y, por otro lado, se encuentra la crisis que el anuncio Papandreu ha provocado en unos mercados que hace apenas unos días, tras el anuncio de los resultados de la cumbre, se las prometían relativamente felices.
El anuncio del referéndum ha provocado el derrumbe de las Bolsas de toda Europa de las que han tirado hacia abajo con especial intensidad las cotizaciones de los bancos; la subida de la prima de riesgo de Italia hasta los umbrales en los que se suele producir el rescate y también de la de España y éstas sólo han podido ser controladas a través de la compra de bonos soberanos de esos dos países por parte del Banco Central Europeo, contraviniendo, una vez más el Tratado de la Unión y sus Estatutos; y, finalmente, también se ha producido la caída de la cotización del euro.
La sensación no puede ser más angustiosa. Pero es que no hay razones para menos, porque la precaria estabilidad del sistema financiero mundial depende en estos momentos de Grecia o, más concretamente, de los griegos, a pesar de que los medios económicos y hasta las agencias de calificación tratan de concentrar los efectos de la decisión griega exclusivamente en ese país, advirtiendo de que el referéndum puede conducir a su quiebra e, incluso, a su salida del euro, como ha afirmado la agencia calificadora Fitch.
Sin embargo, la cosa no es tan simple y las repercusiones se extenderían como olas concéntricas mucho más allá de Grecia.
En efecto, si los griegos decidieran no aprobar el plan de ajuste, y con él el 50% de la quita sobre su deuda, la quiebra del país sería casi instantánea si, efectivamente, la Eurozona dejara de prestarle ayuda financiera. Sin embargo, Grecia juega en ese sentido con ventaja porque sabe que eso es altamente improbable. ¿Por qué?
Pues porque desde el momento en el que se declarara la quiebra griega los bancos franceses y alemanes, principales tenedores de los más de 26.000 millones de deuda griega en circulación, estarían, si no en quiebra muy próximos a la misma, es decir, deberían ser intervenidos y recapitalizados a cuenta de los presupuestos de sus respectivos países (adviértase que, curiosamente, sus gobernantes han sido los dos primeros en llamar al orden a Papandreu).
Pero ahí no acaba todo. Esos bancos, al comprar la deuda soberana griega adquirieron también seguros para cubrirse del riesgo de quiebra (los famosos CDS) y los principales vendedores de esos CDS son, mire usted por dónde, bancos y empresas aseguradoras estadounidenses. La conclusión es clara: la quiebra griega no sólo provocaría la quiebra de los bancos europeos que poseen su deuda sino también pondría en grandes dificultades a los bancos estadounidenses que vendieron seguros para proteger a los compradores de dicha deuda. El riesgo sistémico se extiende ahora a la inversa de como ocurrió con las hipotecas basura que llegaron desde Estados Unidos contaminando el balance de los bancos europeos. Ante este panorama, no es de extrañar que los mercados se hayan comenzado a desplomar y el nerviosismo, cuando no el pánico, sea la sensación dominante.
Y ese pánico debería aún profundizarse más porque podría acabar ocurriendo que Grecia haga válida esa expresión popular que dice que cuando uno le debe seis mil euros a un banco tiene un problema, pero que cuando le debe seis mil millones el problema lo tiene el banco. Si finalmente el referéndum se celebra y el pueblo griego rechaza el plan de ajuste y la quita sobre la deuda, la tensión que se generará en los mercados será tan elevada que el poder de negociación podría reequilibrarse y facilitar la búsqueda de un reparto más proporcionado de los costes de la crisis entre deudores y acreedores.
Nuevamente, en esto Grecia también nos está enseñando el camino: nos está diciendo que cuando la democracia entra por la puerta, podemos hacer saltar por la ventana a los mercados.

Alberto Montero Soler (amontero@uma.es ) es profesor de Economía Aplicada de la Universidad de Málaga y presidente de la Fundación CEPS. Puedes leer otros textos suyos en su blog La Otra Economía.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.