Correr el eje de la discusión es una maniobra cotidiana ante las protestas: era común en la época de la explosión de los piquetes en Argentina, que los medios fortalecieran eso de "el derecho a transitar libremente" o de "disponer libremente del espacio público". "Hijoeputa! Nos han cagao tanto, que un poco de jaleo y menos ventas no les va dole´!"
jueves, 2 de junio de 2011
miércoles, 1 de junio de 2011
¿Qué hacer? Dilemas del 15-M
¿Cómo avanzamos en el movimiento 15-M?
Jesús Castillo
En lucha / En lluita
Las manifestaciones, acampadas, tribunas y asambleas surgidas a raíz de la llamada de Democracia Real Ya han superado todas las expectativas. Un movimiento que empezó formado fundamentalmente por jóvenes estudiantes, desempleados/as y trabajadores/as precarios ha ido creciendo numéricamente en pocos días de campaña electoral, a la vez que iba ampliando su composición en edades y sectores sociales implicados.
Al mismo tiempo que el movimiento se ha desarrollado, el espíritu del 15-M de democracia real desde abajo se ha consolidado en comisiones y asambleas. A su vez, los debates sobre los objetivos fundamentales continuaban su curso, concretándose en ocho puntos clave: 1) eliminación de los privilegios de la clase política, 2) Contra el desempleo, 3) Derecho a la Vivienda, 4) Servicios públicos de calidad, 5) Control de las entidades bancarias, 6) Fiscalidad, 7) Libertades ciudadanas y democracia participativa, y 8) Reducción del gasto militar. Estos puntos, y sus subapartados, recogen el sentir generalizado del movimiento. Más puntos y contenidos se han generado y profundizado en grandes debates en las distintas campadas. En muchas de ellas se ha considerado que es el propio sistema capitalista la raíz de los problemas a los que nos enfrentamos. En la acción el movimiento seguirá incorporando reivindicaciones, más o menos específicas, de los sectores sociales implicados.
Es el momento de debatir qué caminos tomar para alcanzar algunos de estos objetivos, priorizando algunos respecto a otros, como las primeras piedras que pisemos para cruzar el río contaminado del capitalismo. Piedras, objetivos cumplidos, que sirvan de puntos de apoyo y empuje para seguir adelante. Sin embargo, la prioridad no debe ser, al menos únicamente, modificar la ley electoral, pues sabemos que las soluciones a nuestros problemas no vendrán por modificar el sistema de votación cada cuatro años.
Tan importante como la elección de los objetivos iniciales es debatir y decidir cómo se van a conseguir, siempre manteniendo el asamblearismo y la combatividad. En este camino, creo que hay dos aspectos claves: 1) Continuar extendiendo el movimiento a los barrios y centros de estudio, manteniendo siempre la centralidad de las asambleas generales de ciudad, y 2) Conectar el movimiento 15-M con el movimiento de los y las trabajadoras; llevar la combatividad, la frescura y la democracia radical a los centros de trabajo y que los colectivos de trabajadores en lucha acudan al movimiento a explicar sus situaciones y pedir solidaridad. En este camino, tenemos mucho que aprender de Mayo del 68 y de las revoluciones en marcha en los países árabes que aunaron las revueltas de jóvenes y estudiantes con la fuerza del movimiento de los trabajadores y trabajadoras.
Para transformar este sistema y acabar superándolo, para pasar de la Indignación a la Revolución, debemos ocupar las calles y organizarnos en los puestos de trabajo para que la crisis la paguen los que la han causado, los capitalistas. Solo así podremos empezar a controlar realmente nuestras propias vidas. Desde el movimiento 15-M, debemos apostar desde ya, con los pies en el suelo, por Otra Huelga General.
Con este texto, no pretendo erigirme en paladín del movimiento. Mi intención es contribuir a un debate abierto y honesto en un movimiento el que participamos numerosos activistas sindicales y de organizaciones políticas de la izquierda revolucionaria.
Jesús Castillo es profesor de Ecología en la Universidad de Sevilla, sindicalista del SAT y militante de En lucha.
Jesús Castillo
En lucha / En lluita
Las manifestaciones, acampadas, tribunas y asambleas surgidas a raíz de la llamada de Democracia Real Ya han superado todas las expectativas. Un movimiento que empezó formado fundamentalmente por jóvenes estudiantes, desempleados/as y trabajadores/as precarios ha ido creciendo numéricamente en pocos días de campaña electoral, a la vez que iba ampliando su composición en edades y sectores sociales implicados.
Al mismo tiempo que el movimiento se ha desarrollado, el espíritu del 15-M de democracia real desde abajo se ha consolidado en comisiones y asambleas. A su vez, los debates sobre los objetivos fundamentales continuaban su curso, concretándose en ocho puntos clave: 1) eliminación de los privilegios de la clase política, 2) Contra el desempleo, 3) Derecho a la Vivienda, 4) Servicios públicos de calidad, 5) Control de las entidades bancarias, 6) Fiscalidad, 7) Libertades ciudadanas y democracia participativa, y 8) Reducción del gasto militar. Estos puntos, y sus subapartados, recogen el sentir generalizado del movimiento. Más puntos y contenidos se han generado y profundizado en grandes debates en las distintas campadas. En muchas de ellas se ha considerado que es el propio sistema capitalista la raíz de los problemas a los que nos enfrentamos. En la acción el movimiento seguirá incorporando reivindicaciones, más o menos específicas, de los sectores sociales implicados.
Es el momento de debatir qué caminos tomar para alcanzar algunos de estos objetivos, priorizando algunos respecto a otros, como las primeras piedras que pisemos para cruzar el río contaminado del capitalismo. Piedras, objetivos cumplidos, que sirvan de puntos de apoyo y empuje para seguir adelante. Sin embargo, la prioridad no debe ser, al menos únicamente, modificar la ley electoral, pues sabemos que las soluciones a nuestros problemas no vendrán por modificar el sistema de votación cada cuatro años.
Tan importante como la elección de los objetivos iniciales es debatir y decidir cómo se van a conseguir, siempre manteniendo el asamblearismo y la combatividad. En este camino, creo que hay dos aspectos claves: 1) Continuar extendiendo el movimiento a los barrios y centros de estudio, manteniendo siempre la centralidad de las asambleas generales de ciudad, y 2) Conectar el movimiento 15-M con el movimiento de los y las trabajadoras; llevar la combatividad, la frescura y la democracia radical a los centros de trabajo y que los colectivos de trabajadores en lucha acudan al movimiento a explicar sus situaciones y pedir solidaridad. En este camino, tenemos mucho que aprender de Mayo del 68 y de las revoluciones en marcha en los países árabes que aunaron las revueltas de jóvenes y estudiantes con la fuerza del movimiento de los trabajadores y trabajadoras.
Para transformar este sistema y acabar superándolo, para pasar de la Indignación a la Revolución, debemos ocupar las calles y organizarnos en los puestos de trabajo para que la crisis la paguen los que la han causado, los capitalistas. Solo así podremos empezar a controlar realmente nuestras propias vidas. Desde el movimiento 15-M, debemos apostar desde ya, con los pies en el suelo, por Otra Huelga General.
Con este texto, no pretendo erigirme en paladín del movimiento. Mi intención es contribuir a un debate abierto y honesto en un movimiento el que participamos numerosos activistas sindicales y de organizaciones políticas de la izquierda revolucionaria.
Jesús Castillo es profesor de Ecología en la Universidad de Sevilla, sindicalista del SAT y militante de En lucha.
domingo, 29 de mayo de 2011
El sur se levanta...
Los "indignados" griegos contra el plan de ajuste
Miles de griegos salieron, por quinto día consecutivo, a las calles del país europeo para protestar contra el severo plan de ajuste implementado por el gobierno socialista. "Si nosotros tenemos que vivir con 500 euros mensuales, que los políticos, sin excepción, también lo hagan", apuntaban los manifestantes en Atenas.
En la capital griega, las protestas congregaron a más de 40 mil personas en la plaza Syntagma, frente al Parlamento. La convocatoria fue hecha principalmente por el movimiento "ciudadanos indignados", que se organiza por redes en Internet. La gente gritaba "ladrones, ladrones" en dirección al Parlamento. Otros sostenían que no podían ser siempre los empleados y los jubilados los que pagaran el precio de las crisis financieras.
Según informaron los medios, las protestas convocaron a personas de todas las edades. También se registraron manifestaciones en Tesalónica. Los movimientos fueron pacíficos. Muchos manifestantes tenían previsto permanecer toda la noche en las plazas. Las organizaciones declararon que protestarían contra las medidas de ahorro "todo el tiempo que pudieran".
Miles de griegos salieron, por quinto día consecutivo, a las calles del país europeo para protestar contra el severo plan de ajuste implementado por el gobierno socialista. "Si nosotros tenemos que vivir con 500 euros mensuales, que los políticos, sin excepción, también lo hagan", apuntaban los manifestantes en Atenas.
En la capital griega, las protestas congregaron a más de 40 mil personas en la plaza Syntagma, frente al Parlamento. La convocatoria fue hecha principalmente por el movimiento "ciudadanos indignados", que se organiza por redes en Internet. La gente gritaba "ladrones, ladrones" en dirección al Parlamento. Otros sostenían que no podían ser siempre los empleados y los jubilados los que pagaran el precio de las crisis financieras.
Según informaron los medios, las protestas convocaron a personas de todas las edades. También se registraron manifestaciones en Tesalónica. Los movimientos fueron pacíficos. Muchos manifestantes tenían previsto permanecer toda la noche en las plazas. Las organizaciones declararon que protestarían contra las medidas de ahorro "todo el tiempo que pudieran".
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Crisis económica,
Grecia,
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Revueltas europeas
Medios, hegemonía, política y capitalismo
La profesión periodística ante las protestas ciudadanas
Maria Lamuedra
Teledetodos
Hace unos meses varios miles de profesores universitarios firmamos un manifiesto para denunciar que las medidas "anticrisis" que estaba adoptando el gobierno eran erróneas. Acordamos elaborar unos materiales multidisciplinares que explicasen lo que estaba pasando, quien había causado la crisis, quienes se estaban aprovechando de ella o por qué la gente parecía anestesiada. Siendo mi ámbito el de la comunicación, elaboré un borrador que quería explicar, gracias a varios conceptos y teorías de la información, por qué los medios estaban ofreciendo sólo una visión de las medidas "anticrisis" y por qué la sociedad parecía haberla aceptado.
En estos días he revisado el texto, teniendo en cuenta los últimos acontecimientos. Quiero compartirlo por si nos ayuda a reflexionar colectivamente en estos momentos que muchos queremos significar como un punto de inflexión hacia la recuperación de los ideales del Estado del Bienestar.
1. ¿Por qué los ciudadanos han parecido creer (hasta hace poco) que sólo había una salida posible?
Imaginemos a un filósofo, fundador del partido comunista italiano, Antonio Gramsci, en una cárcel de los años veinte. Tras el fracaso del comunismo y la victoria del capitalismo se pregunta por qué razones un sistema cómplice, como mínimo, de situaciones sociales injustas puede contar con la apreciación popular de tantos ciudadanos en tantos países del mundo. (O'Donnell, 2007). Imaginemos la Europa de los años 20, las migraciones campo-ciudad, las "masas desarraigadas", las inagotables horas en fábricas, y la alienación que esto provocaba. Todo esto estaba causado por el capitalismo, y sin embargo, esa es la opción que parece haber ganado la batalla a las utopías que movieron y conmovieron a la sociedad de la época. ¿Por qué? se preguntaba Gramsci.
La conclusión a la que llega el autor, a grandes rasgos, es que la posición hegemónica lograda por el capitalismo no se basa en el uso de la fuerza bruta fundamentalmente sino que las clases dirigentes negocian y consiguen el consenso de la sociedad para su proyecto. Este consentimiento social se gana, en parte, mediante la puesta en circulación de discursos que legitiman el sistema a través de la información, la ficción o el humor consumido diariamente por la población, principalmente en los medios de comunicación. Hoy cabe que nos preguntemos lo mismo que Gramsci en los años 20 con respecto a las razones que nos hacen aceptar mayoritariamente unas recetas "anticrisis" que recortan nuestros derechos sociales, y que pensemos: ¿tiene la comunicación mediada algo qué ver? ¿el qué? ¿cómo actúa?, y también: ¿qué posibilidades hay de que sirva para subvertir ese proceso, especialmente desde el 15M?
2. ¿Por qué los medios favorecen las visiones del mundo de las elites político financieras?
a) Desde los años 80 numerosos estudios empíricos han documentado que cuando los periodistas y editores se enfrentan a la tarea de decidir qué es noticia (entre miles de acontecimientos que ocurren cada día), uno de los elementos que más consideran es el status de las fuentes y los protagonistas de los acontecimientos. Por eso, vienen al caso algunas metáforas de teóricos clásicos del Newsmaking: "las noticias son sobre los conocidos, (Gans) o "los medios no pueden representarse como una ventana a la realidad, son más bien una red pensada en la medida de los 'peces gordos'" (Tuchman). Por tanto, gran parte de las noticias tratan sobre cuestiones relativas a los sectores político-económicos de élite y/o están basadas en los testimonios de estos grupos.
b)Esta tendencia se agrava por el preocupante estado de la profesión periodística, algo sobre lo que están de acuerdo la gran mayoría de asociaciones de periodistas del mundo. Algunas de las causas de esta situación son las siguientes:
- Expansión del número de medios de comunicación y soportes, al tiempo que el número de periodistas en activo se mantiene o incluso decrece.
- Precariedad de las condiciones laborales de los periodistas. Esto en España produce a su vez, una gran tasa de abandono de la profesión, por lo que los periodistas son cada vez más jóvenes y están más desmotivados.
- Multiplicación de gabinetes de prensa de empresas, instituciones económicas y políticas con personal muy cualificado y que elabora material de gran calidad, para argumentar la postura de cada entidad particular.
Estos tres condicionantes dibujan unas redacciones en las que los periodistas, cada vez más jóvenes, inexpertos y desmotivados, apenas tienen tiempo para elaborar informaciones propias, y se surten fundamentalmente del material que les llega a la redacción proveniente de los gabinetes de prensa, lo cual excluye una vez más, la visión de todos los sectores sociales que no tienen capacidad económica y organizativa para disponer de un gabinete de prensa lo suficientemente influyente.
c) Los medios cada vez se concentran en menos manos, y con gran dependencia económica de los bancos. El sistema de medios españoles es el que permite mayor concentración de nuestro entorno, y los cambios regulatorios introducidos en 2009 por el actual gobierno intensifican esta tendencia. De hecho como resultado, se han producido la fusión de Antena 3 y La Sexta, por una parte y Telecinco y Cuatro, por otra. Esta segunda unión, por ejemplo, pone en relación los intereses del imperio mediático propiedad de Berlusconi, MEDIASET, y de PRISA, que a su vez debe 5.000 millones de Euros al Banco Santander.
d) La relación entre bancos y medios de comunicación es cada vez más estrecha: el mercadeo financiero ahora también es parte de la actividad empresarial de los medios de comunicación, hay actores de la globalización financiera (banca de inversión) que han entrado en la estructura de propiedad de los grandes grupos de comunicación, y en los consejos de administración de los medios se sientan representantes de la banca. Además, se ha producido un endeudamiento progresivo y sin precedentes de los medios con respecto de la banca (Almirón, 2010).
Como resultado, si tradicionalmente los sectores más poderosos han tenido un protagonismo muy privilegiado en los medios, hoy esto ocurre en aún mayor medida porque los periodistas gozan de menos tiempo, motivación y experiencia para contrastar y registrar voces alternativas. Según el Informe sobre la Profesión Periodística en España (2009)- realizado por la Federación Española de Asociaciones de Prensa (FAPE)- un 83,9% de los periodistas reconocen no contrastan las fuentes lo suficiente.
Por si fuese poco, los periodistas son muy conscientes de los intereses económicos y estratégicos de la empresa para la que trabajan y - su posición laboral es tan precaria que, temerosos, practican la autocensura. Además, según el citado informe el 57.6% de los periodistas encuestados en 2009 manifestaron recibir presiones diariamente en el ejercicio de su labor. Del mismo modo, los 23 directores de medios que contestaron una encuesta de la FAPE convinieron que la que la crisis ha reducido la independencia de los medios frente a las fuentes de financiación. Investigaciones similares realizadas en otros países europeos o en Estados Unidos llegan a conclusiones que indican un camino con un paisaje similar.
3. ¿Por qué el público ha tendido a creer que la única forma de luchar contra la crisis es la que está aplicando el gobierno?
Los medios han ofrecido un mayor espacio a la visión de la crisis que legitima la pérdida de derechos y de poder adquisitivo de la ciudadanía y la tilda de "necesaria e inevitable". Esta es la posición del gobierno, las instituciones europeas, los bancos centrales y el FMI que forman un bloque bastante compacto. El escaso nivel de movilización social contra medidas regresivas como el recorte de pensiones o la reforma laboral parecían sugerir que gran parte de la población no conocía (o no confiaba) en las medidas alternativas que presentaban partidos como Izquierda Unida, los sindicatos o asociaciones como ATTAC.
La Teoría del Agenda Setting demuestra que los medios de comunicación influencian la forma en la que el público organiza su percepción del ambiente (Roberts, 1972). Los medios construyen el marco de referencia desde el que los ciudadanos interpretan los hechos que van sucediendo día a día. Se refiere a esos acontecimientos que aparecen en las noticias y cuyas interpretaciones se van sedimentando en ese marco de referencia, que no es de usar y tirar. Por eso se dice que los mensajes que aparecen en los medios tienen efectos a largo plazo. Si en ese esquema de interpretación preponderan las tesis económicas neoliberales, esas también preponderarán en la opinión pública.
Además, la forma en la que se estructuran las noticias es narrativa, es decir una sucesión de causas que dan lugar a consecuencias en un proceso sin fin. Esto implica que si los que promueven la idea de que los recortes sociales y de derechos son capaces de establecer, mediante los medios, un diagnóstico sobre la crisis que legitime las medidas anunciadas, esta lectura se añadirá al marco de referencia desde el que la población interpreta los acontecimientos.
A veces, las élites políticas y económicas fuerzan ese consenso orquestando campañas mediáticas muy elaboradas en los que aparecen un número de agentes sociales supuestamente diferentes ofreciendo opiniones similares. La población puede terminar dándose cuenta del engaño, pero entonces ya suele ser tarde. Un ejemplo claro de ello es la forma en la que el gobierno de Estados Unidos (y el de sus aliados) mintió sobre la existencia de armas de destrucción masiva en Irak.
Los medios de comunicación nos dictan sobre qué pensar, y aunque no nos dictan directamente qué pensar, cuando ofrecen mayor espacio a unas tesis sobre otras también influyen en cómo pensar. Esto último se acrecienta en temas que están muy alejados del ámbito de la experiencia directa y del conocimiento directo de la mayoría de los ciudadanos, como son precisamente las cuestiones de macroeconomía y de política internacional.
Los medios también ofrecen algún espacio a visiones alternativas sobre la crisis y cómo afrontarla, por ejemplo a sindicatos, Izquierda Unida u otros colectivos. Por ejemplo, los primeros actos de profesores universitarios sobre las medidas "anticrisis" aparecieron en algunos medios de comunicación, pero en proporción, este tipo de visiones siempre aparece como minoritaria.
4. ¿Por qué el público parecía no conocer estas alternativas minoritarias, a pesar de que tienen mayor sintonía con sus intereses?
La teoría de la Espiral del Silencio, que trata el funcionamiento de la opinión pública ofrece una explicación plausible. Fue creada por Noelle-Newman (1982), fundadora del Institut für Demoskopie Allensbash y directora entre 1964 y 1983 del Institut für Publizistik:
Por una parte, los medios (que confieren estatus a aquellos de quienes habla o que aparecen como fuente) contribuyen a crear "un clima de opinión" que se considera mayoritario sobre un tema. Por otra parte, el público tiende a adherirse a las opiniones que considera mayoritarias. En torno al 80% de los ciudadanos cambian de opinión si sienten que la suya no es la mayoritaria (aunque lleven razón). Sólo un 20% se mantiene fiel a sus creencias. Esto ocurre porque los seres humanos deseamos formar parte de la comunidad y detestamos situarnos en los márgenes o estar marginalizados.
Por tanto, si los medios de comunicación presentan como mayoritarias y consensuadas recetas económicas que en realidad están diseñadas por los intereses de la banca, tales recetas:
a) no sólo pasan a constituir el marco de referencia de los ciudadanos,
b) sino que son consideradas como la opción que alberga mayor apoyo social y provoca la adhesión de grandes sectores de la sociedad.
c) y por tanto, otros grupos sociales, incluso aunque no cambian de opinión, callan.
Por tanto, los agentes que promueven las actuales políticas regresivas, mediante los medios de comunicación van a tachar como marginal cualquier visión alternativa a la crisis (y eso es lo que intentaron hacer el 16 de Mayo, y es lo que parecen estar insistiendo en la segunda semana de movilizaciones). Así frenarán que cualquier opción alternativa pueda ir sumando apoyo social.
5. ¿Por que finalmente está teniendo éxito la movilización 15M?
Ese 20% que seguimos pensando de forma diferente hemos empezado a reconocernos, encontrarnos y a ganar visibilidad. El movimiento altermundista, los llamados nuevos movimientos sociales, algunos de ellos autogestionarios, llevan años funcionando y desarrollándose desde posiciones que no han estado en el centro de la Esfera Pública. El estallido de la crisis y sus consecuentes recortes sociales ha hecho que muchos ciudadanos se hayan aproximado a estas visiones y luego, de forma quieta y callada, hayan comenzado a dejarse ver, con iniciativas como la de Universitarios frente a la Crisis, que sumó más de 3.000 firmas, con la campaña contra la corrupción política promovida por Avaaz, con las campañas en favor de la dación en pago apoyadas por ATTAC, por la movilización de Juventud sin Futuro, y otras muchas alternativas que hoy se han encontrado en el movimiento 15M. Mucha gente joven se ha identificado con este nuevo proyecto, y está sirviendo como aglutinante de colectivos diversos.
En estos días ese porcentaje de la población que quiere defender y desarrollar el Estado del Bienestar con uñas y dientes se ha puesto bajo los focos y se perfila como una opción de futuro, lo cual ya está multiplicando las adhesiones y simpatías del resto de la población que observa que hay un nuevo caballo ganador que representa mejor sus intereses. Ahora bien, esto no es sino el inicio de un complicado proceso de cambio. Hoy por hoy, como manifestaron los resultados electorales del 22M, la sociedad española presenta síntomas muy preocupantes, como una elevada tolerancia a la corrupción política.
6. ¿Qué debe hacer el periodismo profesional y el periodismo de servicio público en este clima? El periodismo profesional, frente a las protestas ciudadanas
"LOS MEDIOS NOS ENGAÑAN" Esta es una de las cuatro consignas que aparecían en los carteles de convocatoria del movimiento 15M. De hecho, en la manifestación de Sevilla pude escuchar abundantes eslóganes contra los medios de comunicación, a los que se retrataba como al dictado de los bancos/partidos mayoritarios, y como ajenos a los ciudadanos. Muchos periodistas y estudiosos del periodismo comparten parte de este análisis, y de hecho un porcentaje de los mismos llevan años denunciando que los procesos de concentración mediática, y la precariedad/juventud que impera en las redacciones son dos de los problemas más importantes de la profesión periodística, y de la sociedad española. Y está la Radiotelevisión Pública, cuyos servicios informativos están ahora situados más cerca de los ciudadanos que en ningún otro momento de su historia, pero que continúa recibiendo ataques, para que no termine de levantar, por fin, la cabeza. Los más recientes vienen del Partido Popular, a quienes los ciudadanos han concedido una victoria sin precedentes en las elecciones municipales del 22 de Mayo.
Muchos de los que han protestado en la Plaza del Sol y en otras plazas españolas no saben de las luchas y vicisitudes de los periodistas españoles, de los sindicatos de periodistas, del arrojo de los profesionales de Telemadrid, la labor del Consejo de Informativos de RTVE y de sus heroicos antecedentes.
Los manifestantes han reconocido que los medios, actualmente, son un problema social, y por ello, su causa es ya la de los que venimos trabajando por mejorar el periodismo. Desean unos medios que sirvan al ciudadano, como nosotros. Y por eso ha llegado el momento de que nos reconozcamos todos como co-responsables del desarrollo del Estado del Bienestar, del que un periodismo responsable y unos medios de servicio público son un pilar fundamental. Es el momento de que la profesión periodística, mediante sus organizaciones profesionales se posicione al lado de los que piden un rescate de la democracia, y al hacerlo, rompa la soledad con la que sentíamos que veníamos luchando. La loable iniciativa "sin preguntas no hay cobertura" debe ser sólo la punta visible de lo que se descubra pronto como un enorme iceberg. A ella ya se suma una un nuevo y breve manifiesto desde twitter, "periodismorealya".
Esta parte de España que hoy pide un Estado más social y menos manipulado, debe ser consciente de que eso requiere, como mínimo, de unos medios de comunicación cuyos profesionales tengan condiciones laborales dignas, un marco legislativo que no favorezca la concentración mediática y una radiotelevisión pública que garantice el acceso plural de los ciudadanos a la Esfera Pública y que sirva como referente deontológico en el ecosistema mediático español.
Fuente: http://www.teledetodos.com/component/k2/item/219-la-profesion-periodistica-ante-las-protestas-ciudadanas.html
Maria Lamuedra
Teledetodos
Hace unos meses varios miles de profesores universitarios firmamos un manifiesto para denunciar que las medidas "anticrisis" que estaba adoptando el gobierno eran erróneas. Acordamos elaborar unos materiales multidisciplinares que explicasen lo que estaba pasando, quien había causado la crisis, quienes se estaban aprovechando de ella o por qué la gente parecía anestesiada. Siendo mi ámbito el de la comunicación, elaboré un borrador que quería explicar, gracias a varios conceptos y teorías de la información, por qué los medios estaban ofreciendo sólo una visión de las medidas "anticrisis" y por qué la sociedad parecía haberla aceptado.
En estos días he revisado el texto, teniendo en cuenta los últimos acontecimientos. Quiero compartirlo por si nos ayuda a reflexionar colectivamente en estos momentos que muchos queremos significar como un punto de inflexión hacia la recuperación de los ideales del Estado del Bienestar.
1. ¿Por qué los ciudadanos han parecido creer (hasta hace poco) que sólo había una salida posible?
Imaginemos a un filósofo, fundador del partido comunista italiano, Antonio Gramsci, en una cárcel de los años veinte. Tras el fracaso del comunismo y la victoria del capitalismo se pregunta por qué razones un sistema cómplice, como mínimo, de situaciones sociales injustas puede contar con la apreciación popular de tantos ciudadanos en tantos países del mundo. (O'Donnell, 2007). Imaginemos la Europa de los años 20, las migraciones campo-ciudad, las "masas desarraigadas", las inagotables horas en fábricas, y la alienación que esto provocaba. Todo esto estaba causado por el capitalismo, y sin embargo, esa es la opción que parece haber ganado la batalla a las utopías que movieron y conmovieron a la sociedad de la época. ¿Por qué? se preguntaba Gramsci.
La conclusión a la que llega el autor, a grandes rasgos, es que la posición hegemónica lograda por el capitalismo no se basa en el uso de la fuerza bruta fundamentalmente sino que las clases dirigentes negocian y consiguen el consenso de la sociedad para su proyecto. Este consentimiento social se gana, en parte, mediante la puesta en circulación de discursos que legitiman el sistema a través de la información, la ficción o el humor consumido diariamente por la población, principalmente en los medios de comunicación. Hoy cabe que nos preguntemos lo mismo que Gramsci en los años 20 con respecto a las razones que nos hacen aceptar mayoritariamente unas recetas "anticrisis" que recortan nuestros derechos sociales, y que pensemos: ¿tiene la comunicación mediada algo qué ver? ¿el qué? ¿cómo actúa?, y también: ¿qué posibilidades hay de que sirva para subvertir ese proceso, especialmente desde el 15M?
2. ¿Por qué los medios favorecen las visiones del mundo de las elites político financieras?
a) Desde los años 80 numerosos estudios empíricos han documentado que cuando los periodistas y editores se enfrentan a la tarea de decidir qué es noticia (entre miles de acontecimientos que ocurren cada día), uno de los elementos que más consideran es el status de las fuentes y los protagonistas de los acontecimientos. Por eso, vienen al caso algunas metáforas de teóricos clásicos del Newsmaking: "las noticias son sobre los conocidos, (Gans) o "los medios no pueden representarse como una ventana a la realidad, son más bien una red pensada en la medida de los 'peces gordos'" (Tuchman). Por tanto, gran parte de las noticias tratan sobre cuestiones relativas a los sectores político-económicos de élite y/o están basadas en los testimonios de estos grupos.
b)Esta tendencia se agrava por el preocupante estado de la profesión periodística, algo sobre lo que están de acuerdo la gran mayoría de asociaciones de periodistas del mundo. Algunas de las causas de esta situación son las siguientes:
- Expansión del número de medios de comunicación y soportes, al tiempo que el número de periodistas en activo se mantiene o incluso decrece.
- Precariedad de las condiciones laborales de los periodistas. Esto en España produce a su vez, una gran tasa de abandono de la profesión, por lo que los periodistas son cada vez más jóvenes y están más desmotivados.
- Multiplicación de gabinetes de prensa de empresas, instituciones económicas y políticas con personal muy cualificado y que elabora material de gran calidad, para argumentar la postura de cada entidad particular.
Estos tres condicionantes dibujan unas redacciones en las que los periodistas, cada vez más jóvenes, inexpertos y desmotivados, apenas tienen tiempo para elaborar informaciones propias, y se surten fundamentalmente del material que les llega a la redacción proveniente de los gabinetes de prensa, lo cual excluye una vez más, la visión de todos los sectores sociales que no tienen capacidad económica y organizativa para disponer de un gabinete de prensa lo suficientemente influyente.
c) Los medios cada vez se concentran en menos manos, y con gran dependencia económica de los bancos. El sistema de medios españoles es el que permite mayor concentración de nuestro entorno, y los cambios regulatorios introducidos en 2009 por el actual gobierno intensifican esta tendencia. De hecho como resultado, se han producido la fusión de Antena 3 y La Sexta, por una parte y Telecinco y Cuatro, por otra. Esta segunda unión, por ejemplo, pone en relación los intereses del imperio mediático propiedad de Berlusconi, MEDIASET, y de PRISA, que a su vez debe 5.000 millones de Euros al Banco Santander.
d) La relación entre bancos y medios de comunicación es cada vez más estrecha: el mercadeo financiero ahora también es parte de la actividad empresarial de los medios de comunicación, hay actores de la globalización financiera (banca de inversión) que han entrado en la estructura de propiedad de los grandes grupos de comunicación, y en los consejos de administración de los medios se sientan representantes de la banca. Además, se ha producido un endeudamiento progresivo y sin precedentes de los medios con respecto de la banca (Almirón, 2010).
Como resultado, si tradicionalmente los sectores más poderosos han tenido un protagonismo muy privilegiado en los medios, hoy esto ocurre en aún mayor medida porque los periodistas gozan de menos tiempo, motivación y experiencia para contrastar y registrar voces alternativas. Según el Informe sobre la Profesión Periodística en España (2009)- realizado por la Federación Española de Asociaciones de Prensa (FAPE)- un 83,9% de los periodistas reconocen no contrastan las fuentes lo suficiente.
Por si fuese poco, los periodistas son muy conscientes de los intereses económicos y estratégicos de la empresa para la que trabajan y - su posición laboral es tan precaria que, temerosos, practican la autocensura. Además, según el citado informe el 57.6% de los periodistas encuestados en 2009 manifestaron recibir presiones diariamente en el ejercicio de su labor. Del mismo modo, los 23 directores de medios que contestaron una encuesta de la FAPE convinieron que la que la crisis ha reducido la independencia de los medios frente a las fuentes de financiación. Investigaciones similares realizadas en otros países europeos o en Estados Unidos llegan a conclusiones que indican un camino con un paisaje similar.
3. ¿Por qué el público ha tendido a creer que la única forma de luchar contra la crisis es la que está aplicando el gobierno?
Los medios han ofrecido un mayor espacio a la visión de la crisis que legitima la pérdida de derechos y de poder adquisitivo de la ciudadanía y la tilda de "necesaria e inevitable". Esta es la posición del gobierno, las instituciones europeas, los bancos centrales y el FMI que forman un bloque bastante compacto. El escaso nivel de movilización social contra medidas regresivas como el recorte de pensiones o la reforma laboral parecían sugerir que gran parte de la población no conocía (o no confiaba) en las medidas alternativas que presentaban partidos como Izquierda Unida, los sindicatos o asociaciones como ATTAC.
La Teoría del Agenda Setting demuestra que los medios de comunicación influencian la forma en la que el público organiza su percepción del ambiente (Roberts, 1972). Los medios construyen el marco de referencia desde el que los ciudadanos interpretan los hechos que van sucediendo día a día. Se refiere a esos acontecimientos que aparecen en las noticias y cuyas interpretaciones se van sedimentando en ese marco de referencia, que no es de usar y tirar. Por eso se dice que los mensajes que aparecen en los medios tienen efectos a largo plazo. Si en ese esquema de interpretación preponderan las tesis económicas neoliberales, esas también preponderarán en la opinión pública.
Además, la forma en la que se estructuran las noticias es narrativa, es decir una sucesión de causas que dan lugar a consecuencias en un proceso sin fin. Esto implica que si los que promueven la idea de que los recortes sociales y de derechos son capaces de establecer, mediante los medios, un diagnóstico sobre la crisis que legitime las medidas anunciadas, esta lectura se añadirá al marco de referencia desde el que la población interpreta los acontecimientos.
A veces, las élites políticas y económicas fuerzan ese consenso orquestando campañas mediáticas muy elaboradas en los que aparecen un número de agentes sociales supuestamente diferentes ofreciendo opiniones similares. La población puede terminar dándose cuenta del engaño, pero entonces ya suele ser tarde. Un ejemplo claro de ello es la forma en la que el gobierno de Estados Unidos (y el de sus aliados) mintió sobre la existencia de armas de destrucción masiva en Irak.
Los medios de comunicación nos dictan sobre qué pensar, y aunque no nos dictan directamente qué pensar, cuando ofrecen mayor espacio a unas tesis sobre otras también influyen en cómo pensar. Esto último se acrecienta en temas que están muy alejados del ámbito de la experiencia directa y del conocimiento directo de la mayoría de los ciudadanos, como son precisamente las cuestiones de macroeconomía y de política internacional.
Los medios también ofrecen algún espacio a visiones alternativas sobre la crisis y cómo afrontarla, por ejemplo a sindicatos, Izquierda Unida u otros colectivos. Por ejemplo, los primeros actos de profesores universitarios sobre las medidas "anticrisis" aparecieron en algunos medios de comunicación, pero en proporción, este tipo de visiones siempre aparece como minoritaria.
4. ¿Por qué el público parecía no conocer estas alternativas minoritarias, a pesar de que tienen mayor sintonía con sus intereses?
La teoría de la Espiral del Silencio, que trata el funcionamiento de la opinión pública ofrece una explicación plausible. Fue creada por Noelle-Newman (1982), fundadora del Institut für Demoskopie Allensbash y directora entre 1964 y 1983 del Institut für Publizistik:
Por una parte, los medios (que confieren estatus a aquellos de quienes habla o que aparecen como fuente) contribuyen a crear "un clima de opinión" que se considera mayoritario sobre un tema. Por otra parte, el público tiende a adherirse a las opiniones que considera mayoritarias. En torno al 80% de los ciudadanos cambian de opinión si sienten que la suya no es la mayoritaria (aunque lleven razón). Sólo un 20% se mantiene fiel a sus creencias. Esto ocurre porque los seres humanos deseamos formar parte de la comunidad y detestamos situarnos en los márgenes o estar marginalizados.
Por tanto, si los medios de comunicación presentan como mayoritarias y consensuadas recetas económicas que en realidad están diseñadas por los intereses de la banca, tales recetas:
a) no sólo pasan a constituir el marco de referencia de los ciudadanos,
b) sino que son consideradas como la opción que alberga mayor apoyo social y provoca la adhesión de grandes sectores de la sociedad.
c) y por tanto, otros grupos sociales, incluso aunque no cambian de opinión, callan.
Por tanto, los agentes que promueven las actuales políticas regresivas, mediante los medios de comunicación van a tachar como marginal cualquier visión alternativa a la crisis (y eso es lo que intentaron hacer el 16 de Mayo, y es lo que parecen estar insistiendo en la segunda semana de movilizaciones). Así frenarán que cualquier opción alternativa pueda ir sumando apoyo social.
5. ¿Por que finalmente está teniendo éxito la movilización 15M?
Ese 20% que seguimos pensando de forma diferente hemos empezado a reconocernos, encontrarnos y a ganar visibilidad. El movimiento altermundista, los llamados nuevos movimientos sociales, algunos de ellos autogestionarios, llevan años funcionando y desarrollándose desde posiciones que no han estado en el centro de la Esfera Pública. El estallido de la crisis y sus consecuentes recortes sociales ha hecho que muchos ciudadanos se hayan aproximado a estas visiones y luego, de forma quieta y callada, hayan comenzado a dejarse ver, con iniciativas como la de Universitarios frente a la Crisis, que sumó más de 3.000 firmas, con la campaña contra la corrupción política promovida por Avaaz, con las campañas en favor de la dación en pago apoyadas por ATTAC, por la movilización de Juventud sin Futuro, y otras muchas alternativas que hoy se han encontrado en el movimiento 15M. Mucha gente joven se ha identificado con este nuevo proyecto, y está sirviendo como aglutinante de colectivos diversos.
En estos días ese porcentaje de la población que quiere defender y desarrollar el Estado del Bienestar con uñas y dientes se ha puesto bajo los focos y se perfila como una opción de futuro, lo cual ya está multiplicando las adhesiones y simpatías del resto de la población que observa que hay un nuevo caballo ganador que representa mejor sus intereses. Ahora bien, esto no es sino el inicio de un complicado proceso de cambio. Hoy por hoy, como manifestaron los resultados electorales del 22M, la sociedad española presenta síntomas muy preocupantes, como una elevada tolerancia a la corrupción política.
6. ¿Qué debe hacer el periodismo profesional y el periodismo de servicio público en este clima? El periodismo profesional, frente a las protestas ciudadanas
"LOS MEDIOS NOS ENGAÑAN" Esta es una de las cuatro consignas que aparecían en los carteles de convocatoria del movimiento 15M. De hecho, en la manifestación de Sevilla pude escuchar abundantes eslóganes contra los medios de comunicación, a los que se retrataba como al dictado de los bancos/partidos mayoritarios, y como ajenos a los ciudadanos. Muchos periodistas y estudiosos del periodismo comparten parte de este análisis, y de hecho un porcentaje de los mismos llevan años denunciando que los procesos de concentración mediática, y la precariedad/juventud que impera en las redacciones son dos de los problemas más importantes de la profesión periodística, y de la sociedad española. Y está la Radiotelevisión Pública, cuyos servicios informativos están ahora situados más cerca de los ciudadanos que en ningún otro momento de su historia, pero que continúa recibiendo ataques, para que no termine de levantar, por fin, la cabeza. Los más recientes vienen del Partido Popular, a quienes los ciudadanos han concedido una victoria sin precedentes en las elecciones municipales del 22 de Mayo.
Muchos de los que han protestado en la Plaza del Sol y en otras plazas españolas no saben de las luchas y vicisitudes de los periodistas españoles, de los sindicatos de periodistas, del arrojo de los profesionales de Telemadrid, la labor del Consejo de Informativos de RTVE y de sus heroicos antecedentes.
Los manifestantes han reconocido que los medios, actualmente, son un problema social, y por ello, su causa es ya la de los que venimos trabajando por mejorar el periodismo. Desean unos medios que sirvan al ciudadano, como nosotros. Y por eso ha llegado el momento de que nos reconozcamos todos como co-responsables del desarrollo del Estado del Bienestar, del que un periodismo responsable y unos medios de servicio público son un pilar fundamental. Es el momento de que la profesión periodística, mediante sus organizaciones profesionales se posicione al lado de los que piden un rescate de la democracia, y al hacerlo, rompa la soledad con la que sentíamos que veníamos luchando. La loable iniciativa "sin preguntas no hay cobertura" debe ser sólo la punta visible de lo que se descubra pronto como un enorme iceberg. A ella ya se suma una un nuevo y breve manifiesto desde twitter, "periodismorealya".
Esta parte de España que hoy pide un Estado más social y menos manipulado, debe ser consciente de que eso requiere, como mínimo, de unos medios de comunicación cuyos profesionales tengan condiciones laborales dignas, un marco legislativo que no favorezca la concentración mediática y una radiotelevisión pública que garantice el acceso plural de los ciudadanos a la Esfera Pública y que sirva como referente deontológico en el ecosistema mediático español.
Fuente: http://www.teledetodos.com/component/k2/item/219-la-profesion-periodistica-ante-las-protestas-ciudadanas.html
martes, 24 de mayo de 2011
‘Las tres crisis’, de Ignacio Ramonet
‘Las tres crisis’, de Ignacio Ramonet
Leyendo cosas sobre la crisis económica, he encontrado este interesante artículo de Ignacio Ramonet en el número de julio de 2008 de Le Monde Diplomatique.
Las tres crisis
Ignacio Ramonet
No había ocurrido jamás. Por vez primera en la historia económica moderna, tres crisis de gran amplitud -financiera, energética, alimentaria- están coincidiendo, confluyendo y combinándose. Cada una de ellas interactúa sobre las demás. Agravando así, de modo exponencial, el deterioro de la economía real.
Por mucho que las autoridades se esfuercen en minimizar la gravedad del momento, lo cierto es que nos hallamos ante un seísmo económico de inédita magnitud. Cuyos efectos sociales apenas empiezan a hacerse sentir y que detonarán con toda brutalidad en los meses venideros. Lo peor nunca es seguro y la numerología no es una ciencia exacta, pero el año 2009 bien podría parecerse a aquel nefasto 1929…
Como era de temer, la crisis financiera sigue agudizándose. A los descalabros de prestigiosos bancos estadounidenses, como Bear Stearns, Merrill Lynch y el gigante Citigroup, se ha sumado el desastre reciente de Lehman Brothers, cuarta banca de negocios que ha anunciado, el pasado 9 de junio, una pérdida de 1.700 millones de euros. Por ser su primer déficit desde su salida en Bolsa en 1994, esto ha causado el efecto de un terremoto en una América financiera ya violentamente traumatizada.
Cada día se difunden noticias sobre nuevos quebrantos en los bancos. Hasta ahora, las entidades más afectadas han reconocido pérdidas de casi 250.000 millones de euros. Y el Fondo Monetario Internacional estima que, para salir del desastre, el sistema necesitará unos 610.000 millones de euros (o sea, el equivalente de ¡dos veces el presupuesto de Francia!).
La crisis comenzó en Estados Unidos, en agosto de 2007, con la morosidad de las hipotecas de mala calidad (subprime) y se ha extendido por todo el mundo. Su capacidad de transformarse y de extenderse mediante la proliferación de complejos mecanismos financieros hace que esta crisis se asemeje a una epidemia fulminante imposible de atajar.
Las entidades bancarias ya no se prestan dinero. Todas desconfían de la salud financiera de sus rivales. A pesar de las inyecciones masivas de liquidez efectuadas por los grandes bancos centrales, nunca se había visto una sequía tan severa de dinero en los mercados. Y lo que más temen algunos ahora es una crisis sistémica, o sea que el conjunto del sistema económico mundial se colapse.
De la esfera financiera la crisis se ha trasladado al conjunto de la actividad económica. De golpe, las economías de los países desarrollados se han enfriado. Europa (y en particular España) se halla en franca desaceleración, y Estados Unidos se encuentra al borde de la recesión.
Donde más se está notando la dureza de este ajuste es en el sector inmobiliario. Durante el primer trimestre de 2008, el número de ventas de viviendas en España cayó el ¡29%! Cerca de dos millones de pisos y de chalets no encuentran comprador. El precio del suelo sigue desmoronándose. Y el alza de los intereses hipotecarios y los temores de recesión hunden el sector en una espiral infernal. Con feroces efectos en todos los frentes de la enorme industria de la construcción. Todas las empresas de estas ramas se ubican ahora en el ojo del huracán. Y asisten impotentes a la destrucción de decenas de miles de empleos.
De la crisis financiera hemos pasado a la crisis social. Y vuelven a surgir políticas autoritarias. El Parlamento Europeo ha aprobado, el pasado 18 de junio, la infame “directiva retorno” (1). Y las autoridades españolas ya han proclamado su voluntad de favorecer la salida de España de un millón de trabajadores extranjeros…
En medio de esta situación de espanto se produce el tercer choque petrolero. Con un precio del barril en torno a los 140 dólares. Un aumento irracional (hace diez años, en 1998, el barril costaba menos de 10 dólares…) debido no sólo a una demanda disparatada sino, sobre todo, a la acción de muchos especuladores que apuestan por el alza continua de un carburante en vías de extinción. Los inversores huyen de la burbuja inmobiliaria y desplazan masas colosales de dinero porque apuestan ahora por un petróleo a 200 dólares el barril. Se está así produciendo una financiarización del petróleo.
Con las consecuencias que vemos: formidable subida de los precios en las gasolineras, y estallidos de ira por parte de pescadores, camioneros, agricultores, taxistas y todos los profesionales más afectados. En muchos países, mediante manifestaciones y enfrentamientos, estas profesiones reclaman a sus Gobiernos ayudas, subvenciones o reducciones de la fiscalidad.
Por si todo este contexto no fuese lo bastante sombrío, la crisis alimentaria se ha agravado repentinamente y ha venido a recordarnos que el espectro del hambre sigue amenazando a casi mil millones de personas. En unos cuarenta países, la carestía actual de los alimentos ha provocado levantamientos y revueltas populares. La Cumbre de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) del pasado 5 de junio en Roma sobre la seguridad alimentaria fue incapaz de alcanzar un acuerdo para relanzar la producción alimentaria mundial. También aquí, los especuladores en fuga del desastre financiero tienen una parte de responsabilidad porque apuestan por un precio elevado de las futuras cosechas. De modo que hasta la agricultura se está financiarizando.
Éste es el saldo deplorable que deja un cuarto de siglo de neoliberalismo: tres venenosas crisis entrelazadas. Va siendo hora de que los ciudadanos digan: “¡Basta!”.
Ignacio Ramonet: ¿Habrá revuelta social?
Ignacio Ramonet: ¿Habrá revuelta social?

Por Ignacio Ramonet. Bajo el lema "¡Alto a la miseria!", la Unión Europea (UE) ha declarado 2010 "Año de la pobreza y de la exclusión social". Y es que ya hay, en la Europa de los Veintisiete, unos 85 millones de pobres (1)... Un europeo de cada seis sobrevive en la penuria (2). Y la situación se sigue degradando a medida que se extiende la onda expansiva de la crisis. La cuestión social vuelve a colocarse en el corazón del debate. La ira popular se manifiesta contra los Planes de austeridad en Grecia, Portugal, España, Irlanda, etc. Las huelgas y las protestas violentas se multiplican. Muchos ciudadanos expresan también un rechazo a la oferta política (crece la abstención y el voto en blanco) o una adhesión a diversos fanatismos (sube la extrema derecha y la xenofobia). Porque la pobreza y la desesperación social ponen en crisis al propio sistema democrático. ¿Asisteremos a una explosiva primavera del descontento europeo?
En España, el 20% de la población, o sea unos diez millones de personas, se hallan ya en la pobreza (3). Con casos particularmente indignantes como el de los hijos de extracomunitarios (más de la mitad de ellos viven en la indigencia), y el de las "personas sin hogar", nivel máximo de exclusión social (4). Hay más de 30.000 personas sin hogar (en Europa, cerca de medio millón). Centenares de ellas, cada invierno, mueren en la calle...
¿Quiénes son esos pobres de hoy? Campesinos explotados por las grandes distribuidoras, jubilados aislados, mujeres solas con hijos, jóvenes con empleos basura, parejas con hijos viviendo con un único sueldo, y obviamente la gran cohorte de activos que la crisis acaba de dejar sin empleo. Jamás hubo en la UE tantos parados: 23 millones (cinco más que hace un año). Lo peor es que la violencia del desempleo golpea sobre todo a los menores de 25 años. En materia de paro juvenil, España ostenta la tasa más catastrófica de Europa: 44,5% (la media europea: 20%).
Si la cuestión social se plantea hoy de modo tan espinoso es porque coincide con la crisis del Estado de bienestar. Desde los años 1970, con el auge de la globalización económica, salimos del capitalismo industrial para adentrarnos en una era de capitalismo salvaje cuya dinámica profunda es la desocialización , la destrucción del contrato social. Por eso se están respetando tan poco los conceptos de solidaridad y de justicia social.
La transformación principal se ha producido en el ámbito de la organización del trabajo. El estatuto profesional de los asalariados se ha degradado. En un contexto caracterizado por el desempleo masivo, la precariedad deja de ser un "mal momento transitorio" mientras se encuentra un empleo fijo, y se convierte en un estado permanente. Lo que el sociólogo francés Robert Castel llama: el "precariado" (5), una nueva condición infrasalarial que se ha extendido por toda Europa. En Portugal, por ejemplo, un asalariado de cada cinco tiene ya un contrato llamado "recibo verde". Aunque trabaje desde hace años en la misma oficina o la misma fábrica, con horarios fijos, su patrón es un simple cliente al que factura un servicio y quien puede, de la noche a la mañana, sin ninguna indemnización, romper el contrato.
Semejante degradación del estatuto de asalariado agrava las desigualdades porque excluye de hecho a un número cada vez mayor de personas (sobre todo jóvenes) del sistema de proteccion del Estado de bienestar. Las aísla, las margina, las rompe. ¿Cuántos suicidios de trabajadores en su lugar mismo de trabajo? Abandonados a sí mismos, en feroz competencia de todos contra todos, los individuos viven en una especie de jungla. Lo cual desconcierta a muchos sindicatos, otrora poderosos, y tentados hoy de colaborar con las patronales.
La eficacia económica se ha convertido en la preocupación central de las empresas, que descargan sobre el Estado sus obligaciones de solidaridad. A su vez, el Estado desvía estos imperativos hacia las Organizaciones no gubernamentales (ONG) o las redes humanitarias privadas. De ese modo, lo económico y lo social se van alejando permanentemente el uno del otro. Y el contraste entre los dos resulta cada vez más escandaloso.
Por ejemplo, en España, mientras el número de parados alcanzaba en 2009 la cifra de 4,5 millones (3,1 millones en 2008), las empresas cotizadas en Bolsa repartían 32.300 millones de euros a sus accionistas (19% más que en 2008). El año pasado, los beneficios de los diez principales bancos europeos superaron los 50.000 millones de euros... En un continente castigado por la peor recesión desde 1929... ¿Cómo es posible? Porque a partir de la crisis del otoño de 2008, los Bancos centrales prestaron masivamente, con tipos de interés minimos, a la banca privada. Ésta utilizó ese dinero barato para prestar a su vez, con tipos más elevados, a las famlias, a las empresas... y a los propios Estados. Así ganó esas millonadas. Ahora, la deuda soberana alcanza niveles excepcionales en varios países -Grecia, Irlanda, Portugal, España...- cuyos gobiernos han tenido que imponer drásticos Planes de austeridad a sus ciudadanos para satisfacer las exigencias de los actores financieros... causantes de la crisis del 2008. Una desvergüenza que exaspera y enfurece a millones de asalariados europeos.
Los ricos siguen enriqueciéndose mientras crece el número de personas sin empleo o en la precaridad, con un poder adquisitivo más reducido, en condiciones de trabajo degradadas, soportando la violencia física y simbólica de unas relaciones sociales endurecidas en una sociedad cada vez menos cohesionada. ¿Cuánto aguantará el hastío popular? ¿Acaso no advirtió el propio Fondo Monetario Internacional (FMI), el pasado 17 de marzo, que si no se reforma el sistema financiero "habrá revuelta social"?

Notas:
(1) Es "pobre" la personas que vive con menos del 50% de la Renta media disponible neta (Rdn) del país correspondiente. En España, el ingreso medio mensual se sitúa en torno a los mil euros.
(2) Cf. The Social Situation in the European Union 2007 , Bruselas, 2008 (http://ec.europa.eu/ employment_social/spsi/reports_social_situation_fr.htm).
(3) Léase Informe de la Inclusion social en España , Fundació Un sol mon, Caixa Catalunya, Barcelona, 2008.
(4) Consúltese: www.enredpsh.org
(5) Robert Castel, La Metamorfosis de la cuestión social , Paidós, Barcelona, 1997.

lunes, 23 de mayo de 2011
Amy Goodman entrevista a Noam Chomsky
Efectos de Wikileaks, Medio Oriente, Crisis Política y Sudamérica y otros temas.
¿Quién es el próximo enemigo?
¿Quién es el próximo enemigo?
¿Cómo pudo sobrevivir este país antes de encontrar formidables enemigos acerca de los cuales el gobierno pudiera movilizar el odio y el temor?No recuerdo la década de 1930, cuando la pobreza, el capitalismo, la impiedad, el fascismo, el comunismo, los judíos y el alcohol competían en la mente norteamericana por ser el adversario número uno. No había un ganador evidente.
El 7 de diciembre de 1941 –yo tenía casi 6 años--, los japoneses, atrevidamente y en retrospectiva tontamente, bombardearon Pearl Harbor. Los japos y los nazis, el perfecto dúo vil. Hollywood se hizo cargo. Cada sábado yo luchaba contra ellos por vía indirecta en el cine –nuestros buenos derrotaban a sus malos.
Desde entonces –con breves excepciones— un enemigo viable se ha unido a nosotros. Para alejar a ese mal de nuestras playas, hemos mantenido un presupuesto de “defensa”.
Después de la 2da. Guerra Mundial (época de presupuesto de guerra), Stalin reemplazó a Hitler y a Tojo. Mi Weekly Reader me hizo conocer al Tío Joe durante la 2da. Guerra Mundial. Sin embargo, después de 1945, “El Carnicero Stalin” sembró agentes rojos en nuestro Departamento de Estado, los medios masivos, las escuelas y los hospitales veterinarios. El senador Joe McCarthy descubrió muchos más rincones donde se agazapaba la amenaza roja –por ejemplo, en las plantas empacadoras de carne.
En 1961 me desilusioné de la noción de la Unión Soviética como nuestro archirrival. En un viaje en auto desde Varsovia a Moscú adelanté a unos 8 vehículos –decenas de camiones y cientos de campesinos borrachos, dormidos sobre coches de caballos.
En Moscú comprendí que aparte de un hombre en el espacio, un eficiente sistema de metro y muchas armas, la URSS no podía, como comentaba C. Wright Mills, “publicar una revista legible o dirigir una economía moderna”. Mills se preguntaba: “¿Qué imperio no tiene instituciones para explotar sus colonias? Los soviéticos no tienen bancos ni corporaciones”.
Pero en su campaña eleccionaria de 1960, Kennedy hizo referencia a la “brecha de los misiles”, implicando que los soviéticos nos habían aventajado. La Crisis de los Misiles de octubre de 1962 reveló que los soviéticos tenían la decimoquinta parte del número de misiles balísticos intercontinentales de los EE.UU. Durante toda la década de 1960, los soviéticos trataron de alcanzarnos, pero nunca lograron la triangulación norteamericana: repartir los misiles nucleares entre aviones, submarinos y bases terrestres.
Los poderosos de Washington insistían en que los soviéticos se hacían más fuertes, mientras que los que no estaban ciegos veían lo contrario. En 1984, el descontento y la desmoralización caracterizaban a la URSS. El presidente Reagan insistía en que eran más fuertes que nunca y regresó a la mítica “brecha de los misiles”. Así que el Congreso autorizó más dinero para armas nucleares a fin de impedir lo que los inventores de mitos decían que era una amenaza de invasión soviética a Europa Occidental. En 1991, puff, la amenaza soviética desapareció. ¡Ganamos! Y adiós.
Sin un enemigo amenazante podríamos disfrutar “el dividendo de la paz”. ¡Uy! ¡Un gran imperio necesita de un enemigo extranjero!
En 1993, un grupo yihadista hizo estallar una bomba en el World Trade Center. Más tarde atacaron otros objetivos norteamericanos en África. Los directores de reparto de la seguridad nacional encontraron al actor ideal para el papel de demonio del siglo 21.
Como tal, Osama bin Laden recibió el crédito por producir cambios en el “American Way of Life”. Después del 11/9, el negocio anti-Islam prosperó. Los predicadores, lo mismo políticos que religiosos, peroraron acerca de las hordas amantes de la muerte y que odian la democracia –tanto en el exterior como en casa.
“Soldados, espías y fuerzas especiales recorren el mundo entero para luchar contra el terrorismo”, escribió Uri Avnery. “Bin Laden está en todas partes. La Guerra Contra el Terrorismo es una lucha apocalíptica con Satanás”.
En su empeño por parecer preparado para el nuevo reto, el gobierno restringió las libertades de los ciudadanos –en aras de su propia protección. Obsesivamente, el Congreso incrementó el presupuesto militar --¿para combatir a maníacos suicidas con corta cajas?—mientras que “intelectuales hambrientos de poder balbucean acerca del Choque de Civilizaciones y venden su alma a cambio de la fama instantánea”.
(http://counterpunch.org/avnery05092011.html)
Después del 11/9, el torpe e incompetente George W. Bush se metamorfoseó en el presidente-guerrero militante que (retóricamente) encabezó las fuerzas de la luz en contra de la demoníaca al-Qaeda. Para el público, partidos islámicos como Hamas y Hezbollah –no importa a quién o a qué representan— significan el mal del siglo 21. Para confirmarlo, vean Noticias Fox.
Osama bin Laden se convirtió en el Dr. Malevolencia, vestido con batón suelto, llevando de manera inepta un AK y balbuceando amenazas en un video mal tomado. Casi un malo de historieta cómica, bin Laden reaparecía para recordar a los lectores adolescentes de la necesidad de un súper héroe.
Entonces, al fin, se compaginó la información policíaca y de inteligencia y nuestros heroicos SEALs lo encontraron y lo liquidaron –no en una cueva remota, sino en complejo de tres pisos de clase media en una ciudad de Pakistán.
En Washington, los directores de escena de la seguridad nacional ya habían esbozado el acto final. Liquídenlo y boten el cadáver. No debe haber ningún mártir para futuros santuarios.
Dejen que las masas árabes –lo que eso quiera decir— celebren o juren venganza. Estarán ocupadas en sus revoluciones y contrarrevoluciones. En 2012, Osama muerto puede ayudar a Obama. La orden de matar a bin Laden ya ha transformado su imagen de debilucho.
La celebración de la muerte de bin Laden se esfuma en bares y estadios de béisbol. Pocos lo lloran; aún menos recuerdan las razones esgrimidas por él para realizar su terror.
Una noticia de AFP reportó que bin Laden había realizado una última cinta, encontrada en un sitio web islámico: “Estados Unidos no podrá soñar con su seguridad hasta que vivamos en seguridad en Palestina”, dijo bin Laden. “Es injusto vivir en paz mientras nuestros hermanos en Gaza viven en la inseguridad. De acuerdo con eso, y con la voluntad de Dios, nuestros ataques continuarán contra ustedes mientras continúe su apoyo a Israel”.
¿Quién lo escuchó? A nadie le importa. La mayoría de los norteamericanos no interiorizan los millones muertos en Corea, Viet Nam, Irak y Afganistán. En su lugar “nosotros” ayudamos a esos ingratos y recordamos a nuestros propios muertos del 11/9. Y ahora, a buscar al próximo enemigo demoníaco.
El 7 de diciembre de 1941 –yo tenía casi 6 años--, los japoneses, atrevidamente y en retrospectiva tontamente, bombardearon Pearl Harbor. Los japos y los nazis, el perfecto dúo vil. Hollywood se hizo cargo. Cada sábado yo luchaba contra ellos por vía indirecta en el cine –nuestros buenos derrotaban a sus malos.
Desde entonces –con breves excepciones— un enemigo viable se ha unido a nosotros. Para alejar a ese mal de nuestras playas, hemos mantenido un presupuesto de “defensa”.
Después de la 2da. Guerra Mundial (época de presupuesto de guerra), Stalin reemplazó a Hitler y a Tojo. Mi Weekly Reader me hizo conocer al Tío Joe durante la 2da. Guerra Mundial. Sin embargo, después de 1945, “El Carnicero Stalin” sembró agentes rojos en nuestro Departamento de Estado, los medios masivos, las escuelas y los hospitales veterinarios. El senador Joe McCarthy descubrió muchos más rincones donde se agazapaba la amenaza roja –por ejemplo, en las plantas empacadoras de carne.
En 1961 me desilusioné de la noción de la Unión Soviética como nuestro archirrival. En un viaje en auto desde Varsovia a Moscú adelanté a unos 8 vehículos –decenas de camiones y cientos de campesinos borrachos, dormidos sobre coches de caballos.
En Moscú comprendí que aparte de un hombre en el espacio, un eficiente sistema de metro y muchas armas, la URSS no podía, como comentaba C. Wright Mills, “publicar una revista legible o dirigir una economía moderna”. Mills se preguntaba: “¿Qué imperio no tiene instituciones para explotar sus colonias? Los soviéticos no tienen bancos ni corporaciones”.
Pero en su campaña eleccionaria de 1960, Kennedy hizo referencia a la “brecha de los misiles”, implicando que los soviéticos nos habían aventajado. La Crisis de los Misiles de octubre de 1962 reveló que los soviéticos tenían la decimoquinta parte del número de misiles balísticos intercontinentales de los EE.UU. Durante toda la década de 1960, los soviéticos trataron de alcanzarnos, pero nunca lograron la triangulación norteamericana: repartir los misiles nucleares entre aviones, submarinos y bases terrestres.
Los poderosos de Washington insistían en que los soviéticos se hacían más fuertes, mientras que los que no estaban ciegos veían lo contrario. En 1984, el descontento y la desmoralización caracterizaban a la URSS. El presidente Reagan insistía en que eran más fuertes que nunca y regresó a la mítica “brecha de los misiles”. Así que el Congreso autorizó más dinero para armas nucleares a fin de impedir lo que los inventores de mitos decían que era una amenaza de invasión soviética a Europa Occidental. En 1991, puff, la amenaza soviética desapareció. ¡Ganamos! Y adiós.
Sin un enemigo amenazante podríamos disfrutar “el dividendo de la paz”. ¡Uy! ¡Un gran imperio necesita de un enemigo extranjero!
En 1993, un grupo yihadista hizo estallar una bomba en el World Trade Center. Más tarde atacaron otros objetivos norteamericanos en África. Los directores de reparto de la seguridad nacional encontraron al actor ideal para el papel de demonio del siglo 21.
Como tal, Osama bin Laden recibió el crédito por producir cambios en el “American Way of Life”. Después del 11/9, el negocio anti-Islam prosperó. Los predicadores, lo mismo políticos que religiosos, peroraron acerca de las hordas amantes de la muerte y que odian la democracia –tanto en el exterior como en casa.
“Soldados, espías y fuerzas especiales recorren el mundo entero para luchar contra el terrorismo”, escribió Uri Avnery. “Bin Laden está en todas partes. La Guerra Contra el Terrorismo es una lucha apocalíptica con Satanás”.
En su empeño por parecer preparado para el nuevo reto, el gobierno restringió las libertades de los ciudadanos –en aras de su propia protección. Obsesivamente, el Congreso incrementó el presupuesto militar --¿para combatir a maníacos suicidas con corta cajas?—mientras que “intelectuales hambrientos de poder balbucean acerca del Choque de Civilizaciones y venden su alma a cambio de la fama instantánea”.
(http://counterpunch.org/avnery05092011.html)
Después del 11/9, el torpe e incompetente George W. Bush se metamorfoseó en el presidente-guerrero militante que (retóricamente) encabezó las fuerzas de la luz en contra de la demoníaca al-Qaeda. Para el público, partidos islámicos como Hamas y Hezbollah –no importa a quién o a qué representan— significan el mal del siglo 21. Para confirmarlo, vean Noticias Fox.
Osama bin Laden se convirtió en el Dr. Malevolencia, vestido con batón suelto, llevando de manera inepta un AK y balbuceando amenazas en un video mal tomado. Casi un malo de historieta cómica, bin Laden reaparecía para recordar a los lectores adolescentes de la necesidad de un súper héroe.
Entonces, al fin, se compaginó la información policíaca y de inteligencia y nuestros heroicos SEALs lo encontraron y lo liquidaron –no en una cueva remota, sino en complejo de tres pisos de clase media en una ciudad de Pakistán.
En Washington, los directores de escena de la seguridad nacional ya habían esbozado el acto final. Liquídenlo y boten el cadáver. No debe haber ningún mártir para futuros santuarios.
Dejen que las masas árabes –lo que eso quiera decir— celebren o juren venganza. Estarán ocupadas en sus revoluciones y contrarrevoluciones. En 2012, Osama muerto puede ayudar a Obama. La orden de matar a bin Laden ya ha transformado su imagen de debilucho.
La celebración de la muerte de bin Laden se esfuma en bares y estadios de béisbol. Pocos lo lloran; aún menos recuerdan las razones esgrimidas por él para realizar su terror.
Una noticia de AFP reportó que bin Laden había realizado una última cinta, encontrada en un sitio web islámico: “Estados Unidos no podrá soñar con su seguridad hasta que vivamos en seguridad en Palestina”, dijo bin Laden. “Es injusto vivir en paz mientras nuestros hermanos en Gaza viven en la inseguridad. De acuerdo con eso, y con la voluntad de Dios, nuestros ataques continuarán contra ustedes mientras continúe su apoyo a Israel”.
¿Quién lo escuchó? A nadie le importa. La mayoría de los norteamericanos no interiorizan los millones muertos en Corea, Viet Nam, Irak y Afganistán. En su lugar “nosotros” ayudamos a esos ingratos y recordamos a nuestros propios muertos del 11/9. Y ahora, a buscar al próximo enemigo demoníaco.
Falleció Julio Godio: Una vida dedicada al mundo obrero
Una vida dedicada al mundo obrero
A los 72 años, Godio murió el viernes pasado. Había trabajado en la OIT y ahora era asesor del Ministerio de Trabajo.
Julio Godio murió el viernes pasado, a los 72 años. Sociólogo, filósofo, analista político, historiador del movimiento obrero, fue uno de los mayores conocedores del mundo sindical argentino y latinoamericano. Trabajó en la Organización Internacional del Trabajo (OIT) de las Naciones Unidas y, en la actualidad, asesoraba al Ministerio de Trabajo nacional. “Era un hombre absolutamente íntegro, y siguió trabajando casi hasta los últimos días”, contó Carlos Godio, su hermano.
Godio había nacido en 1939, en La Plata, en el seno de una familia de socialistas españoles. Estudió filosofía, sociología y economía en la universidad de esa ciudad. Siguió la tradición familiar y empezó a militar tempranamente. En su primera juventud pasó por un abanico de partidos: la UCR de Sergio Karakachoff, que sería asesinado por la dictadura en 1976, el socialismo –en el sector que acompañó la candidatura de Arturo Frondizi–, el anarquismo y el comunismo. Antes de cumplir los 20 lo habían elegido presidente de la Federación Universitaria de La Plata. Sus amigos Karakachoff y Osvaldo Papaleo le pusieron “Nikita”, parodiando a Kruschev, el secretario general del PC soviético.Aunque dedicaría sus mejores años a la investigación y la escritura, Julio Godio fue también futbolista. En el año ’60 jugaba como wing derecho y llegó desde las inferiores a la Primera División de Estudiantes de La Plata. El problema fue que muchos de los que lo conocían de la universidad lo iban a ver a la cancha: le gritaban desde la tribuna “¡Dale, Nikita!” y los agentes de inteligencia de entonces, que lo tenían fichado, le exigieron al club que lo echara, porque no podía tener a un comunista. Y así fue, duró apenas tres partidos.
En los ’70 debió exiliarse. Perseguido por la Triple A, en el ’74, luego de que las fuerzas represivas mataran a cinco de sus compañeros –a él también fueron a buscarlo, pero no lo encontraron– y tiraran los cuerpos en Punta Lara, Godio debió dejar el país. Su exilio comenzó en Maracaibo, Venezuela, país donde vivió diez años. Ya en el ’84 inició su retorno a la Argentina, proceso que duró unos diez años más, mientras mantenía sus funciones en la OIT como responsable de las federaciones de los trabajadores en América latina.
“Fue una decisión de vida volver –dijo su hermano Carlos a Página/12–. De a poco fue trasladando su gran biblioteca, que tuvo que reconstruir en el exterior, porque la que tenía había sido sustraída por la dictadura.” Se instaló en su casa de Buenos Aires, pero seguía viajando por trabajo y permanecía largos períodos en el extranjero. Su último destino, en 1995, fue Santiago, Chile, donde representaba a las Naciones Unidas en la OIT, cosa que había hecho ya en Venezuela y en Perú.
En febrero pasado, la editorial Capital Intelectual publicó su último libro, El futuro de una ilusión, “un testamento, una conclusión de todas sus ideas”, en palabras de Carlos Godio. “Julio fue un profundo conocedor del movimiento sindical argentino, y era muy respetado por el mundo obrero, al que le dedicó su vida. La semana trágica, su primer libro, fue un hito porque tenía una nueva visión, un enfoque que hablaba de una renovación en el pensamiento social de nuestro país. Después vinieron La caída de Perón y otros libros que integran su historia del movimiento obrero”, completó.
Godio fue investigador de las universidades de Glasgow (Escocia), Del Zulia y Central (Venezuela) y, en la Argentina, la UBA, La Plata y Comahue. En los últimos años se desempeñaba como director del Instituto del Mundo del Trabajo. Entre sus obras más recordadas figura la monumental Historia del Movimiento Obrero Argentino, que abarca desde 1878 al año 2000 y fue editada en cinco tomos. Julio Godio tenía cáncer de pulmón, había sufrido un ACV y el viernes falleció víctima de un paro cardiorrespiratorio no traumático.
(Página/12. 23.05.2011)
domingo, 22 de mayo de 2011
Varias estrategias para un mismo shock
Varias estrategias para un mismo shock
CADTM
| Traducido por Guillermo F. Parodi |
Durante la primera fase de la crisis económica mundial (2007-2009), los gobiernos de los países más afectados por ésta, comenzando por el de los Estados Unidos, tomaron medidas enérgicas, aplicando las lecciones aprendidas de los primeros meses que siguieron a la quiebra de Wall Street en octubre de 1929. En aquella época, la ausencia de una intervención del Estado para apoyar a la vez el sistema financiero y la demanda había llevado a consecuencias muy graves en términos de recesión y quiebras, que condujo luego a una radicalización política y social. En reacción al laisser-faire de 1929, ahora se adoptaron en el Norte una serie de medidas para amortiguar el impacto de la crisis financiera como ayudas masivas a los bancos, inyección de una masa enorme de liquidez para evitar un agotamiento completo del crédito y los intercambios, reducción del tipo de interés de la Reserva Federal de los Estados Unidos seguido por la del Banco de Inglaterra y del Banco Central Europeo… Se adoptaron también algunas medidas para limitar la caída de la renta de la población y del consumo. Se establecieron algunos estabilizadores sociales, como varias disposiciones que garantizan los ingresos o procuran un ingreso de sustitución, independientemente de la actividad económica realizada. En varios países, estas disposiciones se prolongaron durante varios meses para aumentar su función de red de seguridad. Algunos planes de reactivación consistieron en aumentar el gasto público para atenuar la caída del gasto privado. En este contexto hubo gente que pensó que, ante la crisis, los gobiernos de Barack Obama, Gordon Brown, Nicolás Sarkozy, José Luis Rodríguez Zapatero, José Sócrates, e incluso los de Angela Merkel y Silvio Berlusconi, cambiarían sus políticas hacia un modelo keynesiano mediante un aumento estructural del gasto público, con concesiones a los asalariados, imponiendo normas estrictas a las sociedades financieras y deteniendo la ola de privatizaciones, o incluso decidir nacionalizaciones duraderas [2] . Pero no se produjo nada de eso.
A posteriori, razonablemente se puede pensar que estos “amortiguadores sociales” se establecieron sólo temporalmente para reducir la recesión y limitar los riesgos de explosión social que hubiera podido causar esta crisis, provocada por el efecto combinado del apetito de beneficio máximo de los banqueros y de varias décadas de políticas neoliberales. En efecto, en 2008, los gobernadores y los editorialistas de los grandes medios de comunicación financieros tuvieron realmente miedo de que un despertar de la opinión pública a la crítica radical del capitalismo desembocase en una movilización popular, a favor de cambios revolucionarios. Esta angustia especialmente se sintió cuando el derechista gobierno griego de la Nueva democracia recurrió rápidamente a una serie de medidas de austeridad. Éstas originaron un mes de diciembre, en 2008, socialmente explosivo, y condujeron a su bochornoso fracaso electoral en las elecciones legislativas anticipadas de octubre de 2009. En cuanto a los países del ex bloque soviético que se integraron en la Unión Europea, y principalmente los que lo hicieron desde 2004, aplicaron la estrategia del shock a partir de 2008. La presencia en el lugar del FMI desde hacía de 10 a 15 años reforzó y facilitó esta orientación, no sin que eso causase, en algunos países, grandes movilizaciones sociales. En Islandia, que no forma parte de la Unión Europea, la estrategia del shock se aplicó con prontitud, lo que causó una enorme movilización popular y una crisis política importante que implicó la caída del gobierno, y el rechazo por referéndum de un plan de reembolso de la deuda externa. [3]
Para evitar sucesos similares, Estados Unidos, Alemania, España, Gran Bretaña y Francia realizaron, entre 2008 y 2009, algunos gastos para estimular la demanda. Al actuar de este modo, los gobiernos difirieron la puesta en práctica de la estrategia del shock: [4] el recurso a un shock psicológico importante (como el causado por una crisis de gran amplitud, un desastre natural o un ataque terrorista) para imponer una nueva ola de reformas neoliberales y draconianas medidas económicas que sería imposible aplicarlas en tiempos normales. Por lo tanto, los gobernantes de estos países (con el apoyo de la Comisión Europea en el viejo continente) combinaron el rescate de los bancos y las aseguradoras con la instauración de algunos amortiguadores sociales y, para conseguir calmar el descontento social contra los banqueros, los mismos gobernantes criticaron duramente a las ovejas negras que se encontraban a la cabeza de algunas instituciones financieras privadas. Criticaron incluso un determinado tipo de capitalismo desbocado y algunos de ellos llamaron a la refundación del capitalismo. Además, en ese momento, hicieron todo lo posible para que no se mencionara el peligro de un aumento masivo de la deuda pública, con el fin de no llamar la atención sobre la causa principal: el coste exorbitante del rescate de los bancos, sin que las sumas empleadas hubieran servido para imponer un control público al sector financiero y sin que las mismas pudieran recuperarse utilizando el patrimonio de los grandes accionistas de estos bancos.
La aplicación de la estrategia del shock en estos países se produjo más tarde, a partir de 2010, después de que se hubiera aplicado en los países más débiles de la cadena de endeudamiento y de la zona euro: Grecia, Irlanda, Portugal… Es fundamental, en la actualidad y mientras los gobiernos compiten para imponer tratamientos de austeridad cada vez más enérgicos y más dramáticos, que la opinión pública sepa exactamente por qué nos encontramos en esta situación: los gobiernos de los países más industrializados, lanzados en una fuga hacia adelante ante las exigencias de los mercados financieros, actúan en contra de los intereses de sus poblaciones. El rescate de bancos que habían realizado inversiones muy arriesgadas para obtener un beneficio inmediato, por una parte, y las políticas fiscales muy favorables a los más ricos, por la otra, hacen pagar a las clases modestas, en forma creciente, las consecuencias de la crisis mundial y de un capitalismo congénitamente desigual. En otras palabras, se obliga a las víctimas de la crisis a pagar por los que son sus responsables. Esto explica por qué millones de personas viven esta situación como una profunda injusticia, que puede llegar a ser un detonador muy potente.
NOTAS
[1] Éric Toussaint, doctor en ciencias políticas de las universidades de Lieja y de Paris VIII, es presidente del CADTM Bélgica ( www.cadtm.org ). Es autor de La Crisis Global, Viejo Topo, Barcelona, 2010 y Ediciones Madres Plaza de Mayo, Buenos Aires, 2010; de Una Mirada al Retrovisor. El neoliberalismo desde sus orígenes hasta la actualidad, Icaria, Barcelona, 2010.
[2] Barack Obama, Gordon Brown, el gobierno de los Países Bajos y algunos otros hicieron ciertas nacionalizaciones puntuales en 2007-2008, pero con el solo objetivo de impedir la bancarrota total del sistema financiero y del sector inmobiliario.
[3] Ver Mike Krolikowski , Yvette Krolikowski , Damien Millet, « Islandia ¡No y otra vez No! » http://www.cadtm.org/No-y- otra-vez-No
[4] Ver Naomi Klein, La doctrina del shock. Paidós, Barcelona, 2010
A posteriori, razonablemente se puede pensar que estos “amortiguadores sociales” se establecieron sólo temporalmente para reducir la recesión y limitar los riesgos de explosión social que hubiera podido causar esta crisis, provocada por el efecto combinado del apetito de beneficio máximo de los banqueros y de varias décadas de políticas neoliberales. En efecto, en 2008, los gobernadores y los editorialistas de los grandes medios de comunicación financieros tuvieron realmente miedo de que un despertar de la opinión pública a la crítica radical del capitalismo desembocase en una movilización popular, a favor de cambios revolucionarios. Esta angustia especialmente se sintió cuando el derechista gobierno griego de la Nueva democracia recurrió rápidamente a una serie de medidas de austeridad. Éstas originaron un mes de diciembre, en 2008, socialmente explosivo, y condujeron a su bochornoso fracaso electoral en las elecciones legislativas anticipadas de octubre de 2009. En cuanto a los países del ex bloque soviético que se integraron en la Unión Europea, y principalmente los que lo hicieron desde 2004, aplicaron la estrategia del shock a partir de 2008. La presencia en el lugar del FMI desde hacía de 10 a 15 años reforzó y facilitó esta orientación, no sin que eso causase, en algunos países, grandes movilizaciones sociales. En Islandia, que no forma parte de la Unión Europea, la estrategia del shock se aplicó con prontitud, lo que causó una enorme movilización popular y una crisis política importante que implicó la caída del gobierno, y el rechazo por referéndum de un plan de reembolso de la deuda externa. [3]
Para evitar sucesos similares, Estados Unidos, Alemania, España, Gran Bretaña y Francia realizaron, entre 2008 y 2009, algunos gastos para estimular la demanda. Al actuar de este modo, los gobiernos difirieron la puesta en práctica de la estrategia del shock: [4] el recurso a un shock psicológico importante (como el causado por una crisis de gran amplitud, un desastre natural o un ataque terrorista) para imponer una nueva ola de reformas neoliberales y draconianas medidas económicas que sería imposible aplicarlas en tiempos normales. Por lo tanto, los gobernantes de estos países (con el apoyo de la Comisión Europea en el viejo continente) combinaron el rescate de los bancos y las aseguradoras con la instauración de algunos amortiguadores sociales y, para conseguir calmar el descontento social contra los banqueros, los mismos gobernantes criticaron duramente a las ovejas negras que se encontraban a la cabeza de algunas instituciones financieras privadas. Criticaron incluso un determinado tipo de capitalismo desbocado y algunos de ellos llamaron a la refundación del capitalismo. Además, en ese momento, hicieron todo lo posible para que no se mencionara el peligro de un aumento masivo de la deuda pública, con el fin de no llamar la atención sobre la causa principal: el coste exorbitante del rescate de los bancos, sin que las sumas empleadas hubieran servido para imponer un control público al sector financiero y sin que las mismas pudieran recuperarse utilizando el patrimonio de los grandes accionistas de estos bancos.
La aplicación de la estrategia del shock en estos países se produjo más tarde, a partir de 2010, después de que se hubiera aplicado en los países más débiles de la cadena de endeudamiento y de la zona euro: Grecia, Irlanda, Portugal… Es fundamental, en la actualidad y mientras los gobiernos compiten para imponer tratamientos de austeridad cada vez más enérgicos y más dramáticos, que la opinión pública sepa exactamente por qué nos encontramos en esta situación: los gobiernos de los países más industrializados, lanzados en una fuga hacia adelante ante las exigencias de los mercados financieros, actúan en contra de los intereses de sus poblaciones. El rescate de bancos que habían realizado inversiones muy arriesgadas para obtener un beneficio inmediato, por una parte, y las políticas fiscales muy favorables a los más ricos, por la otra, hacen pagar a las clases modestas, en forma creciente, las consecuencias de la crisis mundial y de un capitalismo congénitamente desigual. En otras palabras, se obliga a las víctimas de la crisis a pagar por los que son sus responsables. Esto explica por qué millones de personas viven esta situación como una profunda injusticia, que puede llegar a ser un detonador muy potente.
NOTAS
[1] Éric Toussaint, doctor en ciencias políticas de las universidades de Lieja y de Paris VIII, es presidente del CADTM Bélgica ( www.cadtm.org ). Es autor de La Crisis Global, Viejo Topo, Barcelona, 2010 y Ediciones Madres Plaza de Mayo, Buenos Aires, 2010; de Una Mirada al Retrovisor. El neoliberalismo desde sus orígenes hasta la actualidad, Icaria, Barcelona, 2010.
[2] Barack Obama, Gordon Brown, el gobierno de los Países Bajos y algunos otros hicieron ciertas nacionalizaciones puntuales en 2007-2008, pero con el solo objetivo de impedir la bancarrota total del sistema financiero y del sector inmobiliario.
[3] Ver Mike Krolikowski , Yvette Krolikowski , Damien Millet, « Islandia ¡No y otra vez No! » http://www.cadtm.org/No-y-
[4] Ver Naomi Klein, La doctrina del shock. Paidós, Barcelona, 2010
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