lunes, 4 de abril de 2011

Diario de Domingo

La conducción corporativa



Por Eduardo Aliverti (Nota de opinión aparecida en Página12 el lunes 4 de abril de 2011)


Habría ocurrido el infernal despliegue mediático que siguió al bloqueo a la distribución de Clarín si hubiera una oposición cuya jefatura no fuera Clarín?


Es una pregunta que suena distractiva respecto de lo que tanto se consideró como el centro de la cuestión: un ataque, y feroz, contra la libertad de prensa. Pero sucede que ese eje también puede pasar por otro lado. Tomada la primera versión de la historia, hay un diario que un día no salió porque sus propietarios están en guerra contra el Gobierno; y a éste se le dio por joderles la vida impidiéndoles nada menos que una circulación dominical. Abordada otra visión, es atinado preguntarse a qué oligoide gubernamental, o conjunto de ellos, se le ocurriría ordenar una medida tan grosera y opuesta a cualquier recomendación de sentido común. ¿En qué cabeza entra la existencia de alguna otra capaz de pensar como fantástico que medio mundo periodístico y político se venga encima? Una respuesta factible –y escuchada, de hecho– es que, aunque en efecto sea difícil imaginar a imbécil semejante, se han generado condiciones institucionales para que cincuenta o cien personas se animen a meter una pata autoritaria terrible. Vaya problemón, en ese caso, porque entonces querría decir que la cosa pasó por cincuenta o cien personas y no por una persecución oficial a la “prensa libre”. Apliquemos lógica, no emociones. Es también bajo el arrebato como suelen cuestionarse las manifestaciones generadoras de inconvenientes callejeros, porque más que de la bronca comprensible parten de creer que hay una suerte de acción-inacción oficial destinada a estimular el caos de tránsito. Es un argumento análogo al anterior, que también requiere de someterse a contraposición por vía del ridículo: ¿se supone que hay autoridades –las actuales o las que fueren– dichosas con incitar al mal humor popular? ¿O debe entenderse que se mantiene firme la decisión de no reprimir porque es preferible a carecer de válvulas de escape social, en un país que viene de haber estallado? Después, ¿qué se conjetura como probable si se aplicara la represión planteada por las derechas dirigenciales y las de ciudadanía frívola, que al cabo, naturalmente, son lo mismo? ¿De qué estaríamos hablando si se obrase a la bala y el palo reclamados por la demagogia y la furia? ¿De la paz convivencial en la gran urbe?



Volvamos al episodio de ese domingo. Está bien: se le hizo el juego al enemigo. O mejor hablemos del contrario porque, si bien el convencionalismo de la frase previa es más rápido y eficaz, hay formas políticamente correctas que a veces es mejor respetar. Bloquear la salida de Clarín sirvió en bandeja a todas sus firmas, y alrededores políticos, la posibilidad de contragolpe. No hay nada que festejar. La portada en blanco del lunes no fue original, pero sí una muy buena idea. Y ni qué hablar de haberla implementado el 25 de marzo de 1976. Si la derecha tuviera cuadros se habría diligenciado un término medio, entre lo negativo de que no salga un diario y el advertir que de ahí a establecer al paisaje argentino como nazi, casi, hay una diferencia de tamaño bizarro. Pero la derecha no los tiene, a los cuadros, y pasó lo que pasó: un bombardeo de victimización como si estuviéramos en, digamos, la Uganda de Idi Amin. La manera en que el Grupo Clarín ataca a este Gobierno está, apenas, un escalón por debajo de lo que se ve, oye y lee en Venezuela, donde los medios privados directamente convocan al asesinato de Chávez. Pensemos en la CNN o la Fox llamando al magnicidio, a ver qué haría el Imperio. Debe disponerse de una cara de piedra imperturbable –modestísimo adjetivo– para decir que Argentina tiene en riesgo la libertad de expresión como si los sectores alarmados por eso que inventan, o compran, no dispusieran de infinitas opciones de soporte informativo para esquivar la persecución denunciada con increíble desparpajo. Solamente por Cristina: cornuda, bipolar, montonera, depresiva de luto, más pintada que una puerta, sus carteras y sus zapatos, el cajón sin el cuerpo del marido, el velorio a cargo de Fuerza Bruta. ¿Cuántos más calificativos y figuras monosémicas, explícitos e implícitos, que no se registren todos los santos días en opiniones, y títulos noticiosos, y sugerencias, y entrevistados, y tendenciosidad sistematizada? ¿Cuántos más? ¿En peligro la libertad expresiva? Con una mano en el corazón, ¿están jodiendo, no?



El firmante es reacio a írseles tan encima a los laburantes de Clarín que bloquearon la salida de la planta. Hubo en exceso ese señalamiento. Hubo demasiado de “esta gente... hay que comprenderlos, pero cómo no se avivaron”. Cómodamente sentado frente a la compu, y al micrófono, se puede largar así como así que, en vez del abuso de animárseles a los camiones de distribución, podrían haberse encadenado al Obelisco o a la Pirámide de la Plaza. U otros modos de llamar la atención. Pero los que ya se cansaron de años y años de que El Grupo los bastardee son ellos, no uno en la placidez de su análisis. Los que se hartaron de que echen delegados, de que los fallos de la Justicia no sirvan, de que en Clarín no pueda haber comisiones gremiales, de que no pueden cubrir ni la mitad de la heladera, son ellos. Y contémplese que ni siquiera se coteja autoridad moral, porque es republicanamente cierto que la incursión en un presunto delito penal no autoriza la ejecución de otro. Es decir: no hablemos de la complexión ética de quienes claman por la libertad periodística en el mientras de Papel Prensa; de las tramoyas de grandes bufetes para que se evadan análisis de ADN, hasta el punto de ingresar al Guinness de las gambetas jurídicas; de los vericuetos que sirven, con jueces enamoradizos, para trabar una ley de medios sancionada en democracia. No. No hablemos. Concedamos el beneficio de inventario de que el asunto es la yegua presidencial cebada y desorientada; y sus sub-40; y sus chicos de La Cámpora; y que está presa de los gordos de la CGT; y que no previó ni pudo evitar que no saliera Clarín un domingo. ¿Y?



La táctica y estrategia de la oposición encabezada por El Grupo, según acaba de confirmarse con el bombardeo mediático y el documento para “cuidar la democracia”, quedaron prácticamente reducidas a la demonización de Hugo Moyano. Su carácter de pistolero pianta-clase media y extorsionador –complicado para desmentir, acéptese– es el palenque al que ir a rascarse. Bien que sin rumbo claro, es acierto comunicacional. ¿Y? ¿Se va por Macri y su terapia de grupo en un shopping de Recoleta? ¿Se va por El Padrino? ¿Por la psiquiátrica-ambulatoria, por el que usa el apellido, por el traidor? Los sibaritas de Capital y aspirantes a sinónimos, que ya votaron a Erman González, a De la Rúa, a Solanas, al hijo de Franco, a Carrió, a Zamora, en blanco, ¿no deberían, alguna vez en la vida, introspeccionarse acerca de a dónde quieren ir, y con quién? ¿Van a votar, por puro resentimiento de clase, a un tipo que dice querer ser presidente cuando no puede arreglar un conflicto en el Colón, para que les cante Plácido Domingo?



Tal vez el maridaje comparativo suene agarrado de los pelos. No menos que hablar de una situación digna del liderazgo de Goebbels, porque un día no salió Clarín. Es una de las circunstancias que pueden acontecer, cuando la conducción política opositora la ejerce una corporación empresaria.

viernes, 1 de abril de 2011

Un gran aporte del Diario La Nación a la discusión sobre la Imnigración

"Actor de un espacio de prácticas específicas, el campo periodístico, La Nación desarrolló un pensamiento político en el que necesariamente se reflejaron sus propios intereses y las posiciones que ocupaba en ese ámbito."
"La lucha de La Nación por ocupar posiciones dominantes en el campo periodístico complejizó su relación con los sectores sociales a los que se hallaba más próximo. Que se nos perdone la repetición de las palabras: hacer un diario serio para gente seria supone, necesariamente, no tomarse siempre en serio los argumentos de esa gente seria, ya que en muchos casos ésta es una condición indispensable  para pertenecer, en el campo de la prensa, a la "prensa seria".



Sidicaro, Ricardo: La política mirada desde arriba. Las ideas del diario La Nación 1909-1989


ver nota: 
Y como postre:
La opinión del lector ChongoXX
"Sin hablar del caso particular de este ñato, la diferente valoración de la inmigración europea sobre la limítrofe es totalmente real e historicamente justificada. La inmigración europea del siglo 19 y 20, con su cultura del trabajo HIZO el pais, llegaban sin nada, se hacinaban en conventillos y sus hijos ya eran de la clase media, o sea HICIERON nuestra clase media. Los hijos de los inmigrantes actuales que se hacinan en las villas van a seguir hacinándose en villas a no ser que el estado les regale una casa y los provea de asistencia permanentemente. Decir esto no tiene que ver con racismo, la realidad es que hay culturas por encima de otras para enfrentar la modernidad, y algunos dirán de nuevo que es necesaria mayor asistencia educativa para nivelar la diferencia, pero hasta los inmigrantes chinos que encima enfrentan una barrera difícil por el idioma prosperan por las suyas y no reclaman nada del estado."

martes, 29 de marzo de 2011

EL REGRESO DE ARISTIDE A HAITÍ: LA TRAVESÍA DE UNA LARGA NOCHE QUE SE HIZO DÍA

Por Amy Goodman

En la madrugada del 17 de marzo, el ex presidente haitiano Jean-Bertrand Aristide abordó un pequeño avión junto con su familia en Johannesburgo. A la mañana siguiente llegó a Haití. Habían pasado más de siete años desde que fue secuestrado de su casa en Haití tras un golpe de Estado que contó con el apoyo de Estados Unidos. En 2010, Haití fue azotado por un terrible terremoto que dejó un saldo de más de 300.000 muertos y un millón y medio de personas sin hogar. Una epidemia de cólera llevada al país por las fuerzas de ocupación de la misión de Naciones Unidas podría haber contagiado a casi 800.000 personas. La mayoría de la población vive con menos de un dólar diario. Ahora Aristide, por lejos la figura más popular de Haití en la actualidad y el primer presidente electo democráticamente de la primera república negra del mundo, regresó a su país. “Bon Retou Titid” (“Buen retorno, Titid”, la forma afectuosa para referirse a Aristide) decían los carteles y coreaba la gente en Puerto Príncipe, mientras miles se congregaron para acompañar a Aristide desde el aeropuerto Toussaint L’Ouverture hasta su casa. L’Ouverture encabezó el levantamiento esclavo que fundó Haití en 1804. Tuve la oportunidad de viajar junto con Aristide, su esposa, Mildred, y sus dos hijas desde Johannesburgo a Haití en el pequeño avión proporcionado por el gobierno de Sudáfrica. Fue mi segundo vuelo junto a ellos. En marzo de 2004, la familia Aristide intentó regresar del exilio forzoso en la República Centroafricana, pero nunca logró regresar a Haití. El entonces Secretario de Defensa de Estados Unidos, Donald Rumsfeld, y otros funcionarios estadounidenses advirtieron a Aristide que se mantuviera lejos del Hemisferio Occidental. La familia Aristide no hizo caso a dicha presión, e hizo una parada en Jamaica antes de viajar a Sudáfrica, donde permaneció hasta el fin de semana pasado. Justo antes de las elecciones de este domingo en Haití, el Presidente René Preval le dio a Aristide el pasaporte diplomático que le había prometido hacía mucho tiempo. Dos meses antes, el 19 de enero, el entonces portavoz del Departamento de Estado de Estados Unidos, P.J. Crowley, escribió en Tweeter, en referencia a Aristide: “Hoy Haití necesita mirar hacia el futuro, no al pasado”. Mildred Aristide se sintió indignada por este comentario. Cuando la entrevisté en el avión, minutos antes de su regreso a Haití, dijo que Estados Unidos había dicho eso desde que obligaron a su esposo a salir del país en 2004: “Cuando estábamos en la República Centroafricana, alguien nos dio un libro sobre Barthélemy Boganda, el fundador de la República Centroafricana y el precursor de su independencia, porque en última instancia murió antes de que la República Centroafricana lograra su independencia de Francia. Y había una oración en el libro que me dejó paralizada. Se cuestionaba a Boganda por continuar siendo crítico de las relaciones entre la Francia colonial y la República Centroafricana, y le decían 'Estás hablando del pasado'. A lo que Boganda replicó: 'Dejaría de hablar del pasado, si no estuviera tan presente'”. Mark Toner, el nuevo portavoz del Departamento de Estado, dijo la semana pasada: “El ex Presidente Aristide eligió permanecer fuera de Haití por siete años. Que regrese esta semana solamente podría ser considerado como una decisión consciente de tener un impacto en las elecciones de Haití.” Jean-Bertrand Aristide no eligió irse ni permanecer fuera de Haití, y el gobierno de Obama lo sabe. El 29 de febrero de 2004, Luis Moreno, el número 2 de la Embajada de Estados Unidos en Haití, fue a la casa de la familia Aristide y los llevó por la fuerza al aeropuerto. Frantz Gabriel era el guardaespaldas personal de Aristide en 2004. Lo conocí cuando estuve con la familia Aristide en la República Centroafricana, y lo volví a ver el viernes cuando la familia Aristide regresó a Haití. Recordó: “El presidente no se fue voluntariamente, porque todos los que vinieron a acompañar al presidente hasta el aeropuerto eran militares. Yo estuve en las fuerzas armadas de Estados Unidos y se cuál es el aspecto de un oficial de infantería, y también sé cuál es el aspecto de un oficial de las fuerzas especiales. Lo que me llamó la atención fue que cuando abordamos el avión, todos se cambiaron el uniforme y se pusieron vestimenta civil. Y en ese momento supe que se trataba de una operación especial”. Estados Unidos continúo impidiendo el regreso del Presidente Aristide durante los siguientes siete años. Precisamente la semana pasada el Presidente Barack Obama llamó al Presidente sudafricano Jacob Zuma para expresar su “profunda preocupación” ante el posible regreso de Aristide, y presionó a Zuma para que impidiera que viajara. Zuma tiene el mérito de haber ignorado la advertencia. Cables diplomáticos estadounidenses publicados por WikiLeaks revelan que durante muchos años hubo maniobras consensuadas para impedir el regreso de Aristide a Haití, entre ellas el castigo diplomático a cualquier país que ayudara a Aristide, e incluso la amenaza de bloquear el ingreso de Sudáfrica en el Consejo de Seguridad de la ONU. Luego de aterrizar en Puerto Príncipe, Aristide no perdió el tiempo. Se dirigió al pueblo haitiano desde el aeropuerto. Sus palabras tocaron un punto fundamental de las elecciones que acaban de llevarse a cabo en ese país: que su partido político, el partido más popular de Haití, Fanmi Lavalas, está proscrito, fue excluido de las elecciones. Aristide dijo: “El problema es la exclusión, y la solución es la inclusión. La exclusión de Fanmi Lavalas es la exclusión de la mayoría. La exclusión de la mayoría significa que están excluyendo exactamente a la rama sobre la cual todo estamos sentados. El problema es la exclusión. La solución es incluir a todos los haitianos sin discrmininación, porque todos somos personas”. Al reencontrarse con el país que no había visto durante siete años, el Presidente Aristide expresó: “Haití, Haití, cuánto más lejos estoy de tí, más me cuesta respirar. Haití, te quiero y siempre te querré. Siempre”. Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.

Declaración del Grupo "Un mundo sin guerras"

“CON UN ENFOQUE VIOLENTO DE LA VIOLENCIA NO RESULTARÁ LA PAZ”
Nosotros, miembros de Mundo sin Guerras y Sin Violencia estamos horrorizados al ver esta nueva guerra “preventiva”: una acción tanto hipócrita como destinada a fracasar y producir lo contrario. La situación es bastante compleja, pero podemos trazar algunos puntos básicos.

Denunciamos:

- la hipocresía de países occidentales que apoyaron al dictador libio durante años y le vendieron armas para proteger sus propios intereses y ahora por la misma razón quieren atacarlo. Vean como los aviones franceses que ahora atacan a Libia son las versiones más modernas de los mismos Mirage Jets que ya pertenecen a Gadafi! Sin duda cuando todo esto se acabe, Francia irá corriendo a vender versiones aún más nuevas de sus aviones a Trípoli.

- la hipocresía de los países que, aunque manifiestan su preocupación por el bienestar de los civiles en Bengasi, muestran casi completa indiferencia por el bienestar de los ciudadanos de Bahrein y Yemen, donde manifestantes no-violentos son atacados y muertos por las fuerzas armadas cada día, ni que hablar de Costa de Marfil, donde la matanza de inocentes civiles atrapados en una lucha de poder entre dos presidentes ha durado ya meses.

 - y la política de guerra preventiva. Esta política, usada en Irak y otra vez en Afganistán, ha llevado a los militares de los países involucrados a matar cientos de miles de afganis e iraquís, el uso de armas de uranio empobrecido que ha dejado a civiles en vastas áreas de Irak propensos al cáncer, defectos de nacimiento y otros horrores, y lo peor es que parece una situación sin salida y que probablemente llevará a tipos de gobiernos que los EEUU precisamente querían evitar. “Cuando fuerzas algo hacia un fin, produces lo contrario”.

Llamamos a:

- los países involucrados en la misión de la ONU a retirar su apoyo militar para tales acciones de inmediato, - llamamos a los comandantes del ejército Libio a proteger a todos los habitantes de Libia – como corresponde a su función,

- llamamos a todos aquellos opuesto al actual régimen libio a deponer sus armas y buscar métodos no-violentos para lograr sus metas – incluso el dialogo,

- y llamamos a todos los países del mundo a cesar de inmediato cualquier tipo de comercio con el régimen de Trípoli, con las excepciones del suministro de comida, apoyo humanitario y médico – lo que significa NO MÁS COMERCIO DE PETRÓLEO.


Llamamos a que se terminen todas las dictaduras alrededor del mundo y una transición hacia un modelo de gobierno verdaderamente democrático, más allá de los modelos democráticos puramente formales de los países occidentales, basado en principios de paz, no-violencia y la vida humana como valor central, junto con la erradicación de todo tipo de violencia.

Estamos sumamente preocupados por los inocentes civiles de todos lados del conflicto libio que serán muertos por los ataques de la ONU y los ataques de las milicias armadas libias de ambas facciones. Una guerra está en marcha y creemos que si no cesa de inmediato, llevará a un desastre masivo que afectará a todos los países del mediterráneo y más allá.

domingo, 27 de marzo de 2011

Multitudinaria marcha...

Después de años de soledad de los Organismos de Derechos Humanos, la gente sola o agrupada copó la Plaza de Mayo y aledaños a 35 años del Golpe.

Qué tapa!

viernes, 11 de marzo de 2011

Afuera!

El juez Miret fue destituido por complicidad con la dictadura El Consejo de la Magistratura destituyó hoy al camarista mendocino Luis Miret, al término de un jury de enjuiciamiento donde se lo encontró culpable de "mal desempeño" y posible comisión de delitos. Con esta decisión, Miret perdió su jubilación, sus prerrogativas como magistrado nacional y quedará ahora sujeto a la causa penal que se sigue en su contra en Mendoza por delitos relativos a presunto encubrimiento o falta de investigación de delitos de lesa humanidad durante la última dictadura militar. El camarista había sido acusado de mal desempeño de sus funciones en cinco causas vinculadas con delitos de lesa humanidad. Los casos son previos al golpe de Estado y posteriores a 1983. Se lo responsabilizó de inacción a la hora de investigar denuncias por tortura y vejaciones en la D2 mendocina, y de haber cerrado en 1987 una causa por robo de bebés de desaparecidos aplicando la ley de Punto Final, cuando la norma no amnistiaba ese delito. Y, además, de haber investigado en 2007 una denuncia contra el jefe de la VIII Brigada de Montaña de Mendoza, Juan Pablo Saá, de quien era amigo. Miret estuvo suspendido desde septiembre y había pedido su renuncia al Poder Ejecutivo, quien había postergado su intervención por el jury iniciado por el Consejo de la Magistratura. El jury entendió que Miret como juez subrogante tuvo "noticia verosímil y directa de delitos cometidos contra varios detenidos puestos a su disposición a manos de integrantes de grupos de tareas de la policía mendocina". "Puede concluirse sin hesitación que el magistrado debió haber actuado conforme lo establecía la legislación vigente, identificar a los responsables de vejaciones, torturas y robos de los que tuvo conocimiento y sin embargo, omitió toda diligencia procesal en ese aspecto", afirmó el fallo. La referencia es a un grupo de militantes y delegados sindicales detenidos por la policía mendocina en febrero de 1976 y llevados al D2 de Mendoza donde -según relataron en el jury- fueron sometidos a violaciones reiteradas, torturas y otros delitos, precisó la agencia DyN. Miret debió, "ineludiblemente" como juez de instrucción, formar la correspondiente investigación y al no hacerlo mostró "una conducta incompatible con el ejercicio de la magistratura en un acto de mal desempeño y que podría eventualmente constituir la comisión de un delito", algo que es materia de investigación en la justicia federal de Mendoza. El jury advirtió que si bien Miret era juez subrogante -su cargo efectivo era defensor oficial- tenía las mismas obligaciones que los magistrados designados en su cargo y tenía "que actuar de acuerdo a la normativa vigente y que establecía la obligación de investigar delitos de su competencia y denunciar aquellos de los que tomara conocimiento". Miret "dejó librados a su suerte" a los detenidos imputados entonces por delitos de subversión "soslayando el drama del D2 y sin asumir mayores responsabilidades cuando era su deber ineludible hacerlo", consignó el veredicto del jury. Por voto mayoritario y disidencia de dos consejeros, el senador Eric Calcagno y el diputado Jorge Landau, se descartaron los cargos que enfrentaba por cerrar una pesquisa relativa a una beba robada en la dictadura y que recuperó su identidad 30 años después y por lo ocurrido a Luz Faingold, detenida a los 17 años en febrero de 1976, violada y enviada luego a un instituto de menores por Miret. El cuerpo estuvo presidido por el juez Carlos Bossi e integrado por su colega Alejandro Tazza, los senadores Eric Calcagno y José Manuel Cano, los diputados Jorge Landau y Daniel Katz y la abogada Verónica Pedrotti. )aparecido en Página/12. 11.03.2011)

Hasta Siempre, David!

El recuerdo de Jorge Boccanera:
Yo tuve que salir de Argentina a los 23 años y también traté de darle tangibilidad a una situación de duelos múltiples. Y una de las cosas que computan para el haber, está la amistad con David en México, haber armado un diálogo. David llegó a México en 1981; explicaba que la palabra "exilio" no lo convencía porque le sonaba melodramática; prefería decir "quienes estuvimos afuera". Era pudoroso. No hablo de humildad -era consciente de su fuerza intelectual y el lugar que ocupaba en la literatura- pero le escapaba a los escenarios de la figuración. El golpe del 76 lo había agarrado en México de donde regresó en julio pese a voces que le aconsejaban no volver. En una semana tuvo que hacer las valijas de nuevo. Me contó que se cruzó por la calle con el actor Pepe Soriano, quien, sorprendido como si viera un fantasma, le dijo: "tomátela viejo, que vos sos boleta". Se fue a España y se instaló en un barrio madrileño, Salamanca. Cuando abrió las ventanas y vio pintadas que vivaban a Franco se mudó al Escorial. Allí se enteró de la desaparición de sus hijos María Adelaida en 1976 y de Lorenzo Ismael tres años después; primero por una carta y luego una llamada telefónica en una madrugada. Con ese dolor deambuló por Estados Unidos y Europa -España, Italia, Francia, Dinamarca, Alemania- colaborando en algunos medios de prensa y dando clases, hasta recalar en México. Solíamos juntarnos en la casa de Pedro Orgambide; donde terminamos armando junto a Humberto Costantini, Alberto Adellach y José M. Iglesias, la editorial "Tierra del Fuego". Por esos días estaba irreconocible; se había afeitado su característico mostacho argumentando: "no trabajo más de viejito". De los libros que no llegaron a salir y que quedaron en proyecto -varios regresamos al país tras el triunfo de Alfonsín- estaba un ensayo de David sobre Mariátegui y uno mío sobre la obra de Gelman que se publicó diez años más tarde en Buenos Aires. En México, nos encontrábamos en la redacción de la revista Plural cuando me alcanzaba sus colaboraciones. Y confieso que al principio me sentí extraño frente a aquel escritor para mí enorme, que me ponía del lado del interlocutor de una de sus charlas ilustradas, esas que obligaban a circular a la carrera por laberintos en los que me costaba seguirle el paso. ¿Escribía como hablaba? Porque si en su oralidad ondulaban franjas literarias, sus textos estaban articulados por modulaciones (él diría "inflexiones") del habla coloquial. Todo aderezado con una ironía devastadora. Recuerdo una cena en mi casa con el cineasta Renato Leduc, director de "Red, México insurgente". Eran viejos conocidos de épocas en que el mexicano estaba interesado en filmar su novela "Hombres de a caballo". Un lustro después el tema rondaba sobre la posibilidad de llevar al cine, con guión de David, la vida de la fotógrafa italiana Tina Modotti. Cuando le decía que la película "El Jefe", basada en un texto suyo, era uno de sus picos altos, me observaba descreído. Pero cuando insistía en que "El Jefe" era un parteaguas del cine nacional, que prefiguraba un cóctel entre prepotencia y frivolidad, que iba a caracterizar a parte de nuestra sociedad. Las charlas continuaron a mitad de los 80 en Buenos Aires; en su departamento y en la librería Clásica y Moderna, donde solía caer Orgambide con quien David compartía entre otros temas, las figuras de Ezequiel Martínez Estrada y Alberto Ghiraldo, Boedo, Roberto Arlt y González Tuñón. Por mi lado, recuerdo que lo literario iba más por el lado del grotesco y de las voces de ruptura de los años 20, sobre el que yo empezaba a trabajar.
David ya tenía el título de su ensayo: "Vanguardismos y Revolución en América Latina". "Son cosas que uno tiene en carpeta", deslizaba, y hablaba de otro de sus proyectos: "Heterodoxos en América latina", una perspectiva de los intelectuales críticos de Matiátegui a Cooke. Heterodoxos, disidentes, iconoclastas. Expulsados y reprimidos. Indios, anarquistas, socialistas, inmigrantes, más "todos los tipos que van a aparecer el 17 de octubre" y la militancia de los 70. De eso escribía David, las zonas omitidas por la crítica oficial y el canon, "lo santificado", decía, "todo ese mundo de exclusión". Y, por añadidura, del "drama del poder y la crítica del autoritarismo" como señalaría el crítico Noël Salomón a propósito de la novelística de Viñas. Era común encontrarnos en bares o, en los años últimos, en la casa de un amigo común, el músico Ricardo Capellano. Sus historias se filtraban entre cafés o tablitas con asado como cuando en los años 60 cayó en prisión en Venezuela por haber participado en un acto por Cuba y casi lo deportan a la isla Trinidad. Vuelvo al exilio mexicano, y me veo tratando de barajar algo de esos sistemas paradojales que David iba armando cuando desmenuzaba un tema. Y siempre iba a fondo. Enseñaba a pensar con posiciones que no pocas veces eran un convite a debatir. Junto a su consolidada narrativa de ficción, hay que hablar del rigor del análisis y de un modo singular de vincular sus distintos saberes. Nos deja el espectáculo de una conciencia crítica interpelando al sentido común, y una densidad conceptual que de la mano de un lenguaje siempre en movimiento, hicieron de su estilo un modelo. Si el sentido de una vida cabe en una palabra -por ejemplo el "hermanaje" que utilizaba Rodolfo Walsh, ese otro intelectual heterodoxo con el que Viñas solía juntarse en el Tigre- rescato para David el de "fraternal", de uso frecuente en su trato y que desplegaba en una gama que llegaba hasta la "fraternalia".

lunes, 7 de marzo de 2011

jueves, 3 de marzo de 2011

San Vicente

Página12/04.03.2011

“Empezaron a tirar bombas”

Los represores entraron a su casa buscando al periodista. Le gritaron y apuntaron. Ella les dijo dónde vivía “el profesor”. “Fue como una película. Decían: ‘Uno, dos, tres’ y ¡pum! Tiraban como granadas”, recordó uno de sus hijos.

Por Alejandra Dandan

“Señora –le preguntó el presidente del Tribunal, al abrir la audiencia con el protocolo de todos los días–, ¿tiene algún interés especial en la causa o su objetivo es que se haga justicia?” Yolanda Mastruzzo, calabresa, con el dialecto reverberando todavía detrás de cada palabra y sus 77 años de edad, le soltó: “No, si estoy acá por eso; vengo por el susto que nos pegamos esa madrugada, ¿vio?”.

Esa madrugada es la del sábado 26 de marzo de 1977, dentro del mundo de calles de tierra y casas sin tendido eléctrico de uno de los barrios obreros de San Vicente. El día anterior, el periodista Rodolfo Walsh había sido atacado por una patota de la ESMA en San Juan y Entre Ríos. Llegó muerto o casi muerto al centro clandestino.

Mientras dormía, Yolanda oyó sacudones en la puerta, y el grito y la orden de: “¡Salgan todos con las manos levantadas!”. Ella se levantó de la cama de un salto y salió con su marido a la calle, amarrados a una linterna. Ante el paredón de luces y las órdenes, el marido intentó apoyar la linterna en el suelo porque “¡mire si la íbamos a tirar!”.

“¡Así no, carajo!”, les gritaron, y el marido largó todo como pudo. “Eran las cuatro de la mañana cuando en un momento vemos que empezaban a apuntarnos a nosotros, diciendo que nos quedáramos con las manos arriba –explicó–, que nos iban a matar a todos, entonces mi esposo y yo le preguntamos a ese señor qué buscaba.”

Yolanda todavía es ciudadana italiana. No se acuerda su número de documento, pero no puede olvidarse de lo que pasó. Convocada por el Tribunal Oral Federal Nº 5 a cargo del juicio por los crímenes de la ESMA a pedido de la querella de Patricia Walsh, escuchó las preguntas: “Justamente, queremos saber qué le pasó a usted esa noche, si todavía lo recuerda después de tantos años”, preguntó la abogada Myriam Bregman, de Justicia Ya!

“Buscaban a una pareja”, explicó Yolanda. “Discúlpeme –le dijo en ese momento al hombre que la increpó–. Nosotros somos un matrimonio, tengo tres chicos adentro.” Uno de los hombres fue “adentro de la pieza, los chicos estaban llorando abajo de la cama del susto que nos llevamos, y de la parte de adelante de la casa también nos apuntaban a nosotros”.

Hace años, Yolanda declaró ante un Tribunal de Justicia Militar lo que había pasado ese día. Nunca volvió a hacerlo hasta ahora. En esa ocasión mencionó que cuando uno de los uniformados entró a la pieza, intentó buscar a tientas la perilla de la luz. “¿Qué luz?”, preguntó ella, porque en la casa no había luces y en el barrio la gente se iluminaba con el sol de noche. El dato, que volvió a aparecer ayer, siempre fue importante para quienes todavía intentan reconstruir lo que pasó con la casa de Walsh, porque es una señal de que los integrantes del operativo eran de otro lado.

“Esta casa no es la que usted está buscando”, les dijo Yolanda en ese momento, y les señaló la casa del otro lado del cerco. “El hombre es un profesor”, les dijo ella. “¡Ma qué profesor! –respondieron los otros–. ¡Flor de extremistas son!”

Walsh se había mudado a San Vicente en diciembre de 1976 con su compañera Lilia Ferreyra. Para los vecinos, era un profesor de inglés retirado al que cada tanto veían pasar con un changuito de compras y con quien alguno de ellos se paraba a conversar sobre los pájaros. En marzo de 1977, Yolanda llevaba apenas veinte días en el lugar, recién se había mudado. Dijo que a él le decían “Beto” y a ella “Betty”. “¿Alguna característica física? –le preguntaron–. ¿Algo con su color de pelo?” “De eso no puedo decir nada –aclaró–. Un día lo tenía de un color, y otro día de otro.”

Después del cruce, la mandaron adentro de la casa: “Vaya para adentro y escóndase –le dijeron–. Vamos a tirar la casa a bajo”. Y ella obedeció: “Nosotros nos fuimos adentro y empezaron a tirar bombas... Qué sé yo... y yo con los chicos asustados”.

Yolanda dejó de hablar. Estaba nerviosa, dijo. El cuerpo temblando. Esperó. Sacó de su cartera un abanico, pidió “un chiquitito” de tiempo y siguió: “Ay, que estoy nerviosa –volvió a decir–. Mire, recordando todo lo que pasé”.

Yolanda llegó a Comodoro Py con uno sus hijos, uno de los que estuvo esa madrugada debajo de la cama. “Fue como una película”, dijo él más tarde, volviendo a esa noche y a esa casa. “Decían: ‘Uno, dos, tres’ y ¡pum! No sé qué tiraban, tiraban como granadas.”

“Afuera siguieron los tiros”, dijo Yolanda. “¡Estaban por todos lados! Después empezó a llegar gente de otros lugares, nosotros estábamos adentro y no podíamos salir; salimos a las diez menos diez, pero desde las cuatro menos cuarto hasta las diez estuvimos adentro.”

La casa de Yolanda estaba a unos diez metros de la de Walsh, separada por un cerco de alambre de púa. “Poco después empezaron a cargar todo lo que encontraban en la casa –dijo–. Todo lo que pudieron se llevaron con una camioneta y nosotros los escuchábamos desde adentro.” De la casa se llevaron la heladera, la cocina, las latas de conserva y hasta el papel de los baños, dijo. Cuando todo terminó, desde adentro de su casa escuchó la orden de “apaguen la luz”; pero estaba destinada al que manejaba el camión y era para ocultar la carga.

A esta altura, se sabe que además se llevaron los documentos, archivos y cuentos inéditos de Walsh. Yolanda aseguró que los hombres estaban uniformados y tenían boinas; que en la casa quedó de custodio uno de los hombres que la amenazaron al comienzo. Tiempo después, la casa fue ocupada por la madre de un policía de apellido Salas, otro dato que ella confirmó. Al terminar, antes de salir a la calle, seguía pensando, convencida de que esos hombres en algún momento le dijeron que venían de Magdalena. Patricia Walsh pasó a su lado. Le agradeció y aclaró: “Es que nunca decían que venían de la ESMA”.

Yolanda no sabía quién era su vecino. Recién lo supo el año pasado. Ahora anda buscando alguno de sus libros. Todavía no sabe demasiado qué significa Rodolfo Walsh.

El extraño legado de la Historia Libia

Los libios no están desconectados de su historia

Por Robert Fisk *

Pobres libios. Después de 42 años de Khadafi, el espíritu de resistencia no fue tan fuerte. El corazón intelectual de Libia había huido al exterior. Los libios siempre se opusieron a los ocupantes extranjeros como lo hicieron los argelinos y los egipcios y los yemeníes, pero su Amado Líder siempre se presentó como un tipo resistente más que como un dictador. Por lo tanto en su larga parodia del discurso de ayer en Trípoli, invocó a Omar Kukhtar –colgado por el ejército colonial de Mussolini– en lugar de usar el tono condescendiente de Mubarak o Ben Alí. Y ¿de quién iba a liberar a Libia? De Al Qaida, por supuesto. En su Libro Verde, Khadafi hizo un comentario muy interesante. Su servicio de inteligencia, dijo, había ayudado a liberar a miembros de Al Qaida de la prisión de Estados Unidos en Guantánamo a cambio de una promesa de que Al Qaida no operaría en Libia ni atacaría su régimen. Pero la red de Osama bin Laden traicionó a los libios –insistió– y estableció “células adormecidas” en el país.

Hay muchos rumores en el mundo árabe sobre contactos entre la policía secreta de Khadafi y los hombres de Al Qaida, reuniones que tienen la intención de evitar la repetición del levantamiento islamista en miniatura que Khadafi enfrentó años atrás en Benghazi. Y muchos miembros de Al Qaida vinieron de Libia –de ahí el nombre de guerra frecuente de “Al Libi”, que añadieron como un patronímico–. Era natural para Khadafi, entonces, ya que una vez albergó a los grupos palestinos asesinos de Abu Nidal (quienes nunca lo traicionaron), sospechar que el grupo terrorista estaba en algún lugar detrás del levantamiento del este de Libia.

Era sólo cuestión de tiempo, no es necesario aclarar, para que Khadafi recordara a los libios que Al Qaida era un satélite de los mismos mujaidines árabes que fueron usados por Estados Unidos para luchar contra la Unión Soviética en Afganistán. Sin embargo, la feroz resistencia de Libia a la colonización italiana prueba que su pueblo sabe cómo luchar y morir. En “Tripolitania” se esperaba que los libios caminaran por las cloacas si los italianos se dirigían hacia ellos en el mismo pavimento y los fascistas italianos usaban aviones así como tropas de ocupación para dominar a Libia.

Irónicamente, fueron las fuerzas de los británicos y los estadounidenses más que los italianos los que liberaron a Libia. Y ellos mismos dejaron detrás un legado de millones de minas terrestres alrededor de Tobruk y Benghazi que el extraño régimen de Khadafi nunca dejó de explotar mientras los pastores libios seguían muriendo en los viejos campos de batalla de la Segunda Guerra Mundial. Así que los libios no están desconectados de la historia. Sus abuelos –en algunos casos sus padres– lucharon contra los italianos; por lo tanto la fundación de la resistencia, una narrativa histórica real, yace debajo de su oposición a Khadafi; de ahí la propia adopción de resistencia de Khadafi –a la amenaza mítica de la brutalidad “extranjera” de Al Qaida– supuestamente es para mantener el apoyo a su régimen.

A diferencia de Túnez y Egipto, sin embargo, las “masas del pueblo” de Libia son una nación tribal más que social. Así, dos miembros de la propia familia de Khadafi –el jefe de seguridad en Trípoli y el oficial de inteligencia más influyente en Benghazi– eran respectivamente su sobrino Abdel Salem Alhadi, y su primo, Mabrouk Warfali. La propia tribu de Khadafi, la Guedaffi, proviene del desierto entre Sirte y Sebha: por lo tanto la región de Libia occidental permanece bajo su control.

Hablar de guerra civil en Libia –el tipo de palabrerío que emerge del Departamento de Estado de Hillary Clinton– es una tontería. Todas las revoluciones, sangrientas o no, son normalmente guerras civiles a no ser que poderes foráneos intervengan, lo que las naciones occidentales claramente no tienen la intención de hacer y la gente de Libia oriental ya dijo que no quiere intervención extranjera.

Pero Khadafi fue a la guerra en Chad y perdió. El régimen de Khadafi no es una gran potencia militar y el coronel no es el general Khadafi. Sin embargo, seguirá cantando sus canciones anticolonialistas y mientras sus equipos de seguridad estén preparados para mantenerse en el oeste del país, podrá exhibirse en Trípoli.

Y una advertencia: bajo las sanciones de la ONU, los iraquíes supuestamente debían alzarse contra Saddam Hussein. No lo hicieron porque estaban demasiado ocupados tratando de mantener a sus familias con vida, sin pan ni agua fresca ni dinero. Saddam perdió todo salvo cuatro provincias en Irak en la rebelión de 1991. Pero las recuperó.

Ahora los libios occidentales viven sin pan ni agua fresca ni dinero. Y Khadafi habló ayer en la Plaza Verde de Trípoli con la misma resolución de “rescatar” a Benghazi de los “terroristas. Los dictadores no se gustan ni se tienen confianza; pero lamentablemente aprenden unos de otros”.

* De The Independent de Gran Bretaña.Especial para Páginal12.(03.03.2011)

Traducción:Celita Doyhambéhère.

lunes, 14 de febrero de 2011

MÁQUINAS DE GUERRA: BLACKWATER, MONSANTO Y BILL GATES

MÁQUINAS DE GUERRA: BLACKWATER, MONSANTO Y BILL GATES

Silvia Ribeiro

Un reporte de Jeremy Scahill publicado en The Nation (Blackwater’s Black Ops, 15/9/2010) reveló que el ejército mercenario más grande del mundo, Blackwater (ahora llamado Xe Services) le vendió servicios clandestinos de espionaje a la trasnacional Monsanto. Blackwater cambió de nombre en 2009, luego de hacerse famosa en el mundo por las denuncias sobre sus abusos en Irak, incluidas masacres de civiles. Sigue siendo el mayor contratista privado del Departamento de Estado de Estados Unidos en “servicios de seguridad”, es decir para practicar el terrorismo de Estado dándole al gobierno la posibilidad de negarlo.

Muchos militares y ex oficiales de la CIA trabajan para Blackwater o alguna de las empresas vinculadas que creó para desviar la atención de su mala fama y generar más lucros vendiendo sus nefastos servicios -que van desde información y espionaje hasta infiltración, cabildeo político y entrenamiento paramilitar- a otros gobiernos, bancos y empresas trasnacionales. Según Scahill los negocios con trasnacionales -como Monsanto, Chevron, y gigantes financieros como Barclays y Deutsche Bank- se canalizan a través de dos empresas que son propiedad de Erik Prince, dueño de Blackwater: Total Intelligence Solutions y Terrorism Research Center. Éstas comparten oficiales y directivos de Blackwater.

Uno de ellos, Cofer Black, conocido por su brutalidad siendo uno de los directores de la CIA, fue quien hizo contacto con Monsanto en 2008 como directivo de Total Intelligence, concertando el contrato con la compañía, para espiar e infiltrar a organizaciones de activistas por los derechos de los animales, contra los transgénicos y otras sucias actividades del gigante biotecnológico.

Contactado por Scahill, el ejecutivo Kevin Wilson de Monsanto se negó a hablar, pero posteriormente confirmó a The Nation que habían contratado a Total Intelligence en 2008 y 2009, según Monsanto solamente para hacer seguimiento de “información pública” de sus opositores. Dijo además, que Total Intelligence era una “entidad totalmente separada de Blackwater”.

Sin embargo, Scahill cuenta con copias de los correos electrónicos de Cofer Black posteriores a la reunión con Wilson de Monsanto, donde les explica a otros ex agentes de la CIA, usando sus direcciones electrónicas de Blackwater, que la discusión con Wilson fue que Total Intelligence se convertiría en el “brazo de inteligencia de Monsanto”, espiando activistas y otras acciones, incluido “que nuestra gente se integre legalmente a esos grupos”. Monsanto pagó a Total Intelligence 127 mil dólares en 2008 y 105 mil dólares en 2009.

No asombra que una empresa de “ciencias de la muerte” como Monsanto, que se ha dedicado desde sus orígenes a producir tóxicos y desparramar venenos, desde el Agente Naranja hasta los PCB (policlorobifenilos), agrotóxicos, hormonas y semillas transgénicas, se asocie con otra empresa de matones.

Casi al mismo tiempo que la publicación de este artículo en The Nation, la Vía Campesina denunció la compra de 500 mil acciones de Monsanto, por más de 23 millones de dólares por la Fundación Bill y Melinda Gates, que con esto se terminó de sacar su careta de “filantrópica”. Otra asociación que no sorprende.

Se trata de un casamiento entre los dos monopolios más brutales de la historia del industrialismo: Bill Gates controla más de 90 por ciento del mercado de programas patentados de computación y Monsanto cerca de 90 por ciento del mercado mundial de semillas transgénicas y la mayoría del mercado global de semillas comerciales. No existen en ningún otro rubro industrial monopolios tan vastos, cuya propia existencia es una negación del cacareado principio de “competencia de mercado” del capitalismo. Tanto Gates como Monsanto son muy agresivos en la defensa de sus mal habidos monopolios.

Aunque Bill Gates intente decir que la Fundación no está ligada a sus actividades comerciales, todo lo que ésta hace demuestra lo contrario: gran parte de sus donaciones terminan favoreciendo las inversiones comerciales del magnate, además de que en realidad no “dona” nada, sino que en lugar de pagar impuestos a las arcas públicas, invierte sus ganancias donde le favorezca económicamente, incluida como propaganda de sus supuestas buenas intenciones. Por el contrario, sus “donaciones” financian proyectos tan destructivos como la geoingeniería o la sustitución de medicinas naturales y comunitarias por medicamentos patentados de alta tecnología en las zonas más pobres del mundo. Qué coincidencia, el ex secretario de Salud Julio Frenk y Ernesto Zedillo son consejeros de la Fundación.

Al igual que Monsanto, Gates se dedica también a tratar de destruir la agricultura campesina en todo el planeta, principalmente a través de la llamada “Alianza para una Revolución Verde en África” (AGRA). Ésta funciona como caballo de Troya para despojar a los campesinos africanos pobres de sus semillas tradicionales, sustituyéndolas por semillas de las empresas primero, y finalmente por transgénicos. Para ello, la Fundación contrató en 2006, justamente a Robert Horsch, un director de Monsanto. Ahora Gates, venteando mayores ganancias, se fue directo a la fuente.

Blackwater, Monsanto y Gates son tres caras de la misma figura: la máquina de guerra contra el planeta y la mayoría de la gente que lo habita, sean campesinos y campesinas, indígenas, comunidades locales, gente que quiere compartir información y conocimientos o cualquier otro que no quiera estar en la égida de lucro y destrucción del capitalismo.

Silvia Ribeiro es Investigadora del Grupo ETC.

El fin de la hegemonía.

EE.UU UN PAIS EN VIAS DE SUBDESARROLLO AMY GOODMAN: En Bonn, Alemania tuve oportunidad de conversar con Manfred Max-Neef, el reconocido economista chileno que ganó en 1983 el Right Livelihood Award, dos años después de haber publicado su libro Economía Descalza: Señales desde el Mundo Invisible. Empecé preguntándole que explique el concepto de la economía descalza. MANFRED MAX-NEEF: Bueno, es una metáfora, pero es una metáfora que se originó en una experiencia concreta. Yo trabajé alrededor de diez años de mi vida en áreas de pobreza extrema, en las sierras, en la jungla, en áreas urbanas en distintas partes de Latinoamérica. Al comienzo de este periodo, estaba un día en una aldea indígena en la sierra de Perú. Era un día horrible; había estado lloviendo todo el tiempo. Estaba parado en una zona muy pobre y enfrente de mí estaba otro hombre parado sobre el lodo (no en el barrio pobre sino en el lodo). Y bueno, nos miramos. Era un hombre de corta estatura, delgado, con hambre, desempleado, cinco hijos, una esposa y una abuela. Yo era el refinado economista de Berkeley, maestro de Berkeley, etc. Nos mirábamos frente a frente y de pronto me di cuenta de que no tenía nada coherente que decirle en esas circunstancias; que todo mi lenguaje de economista era obsoleto. ¿Debería decirle que se pusiera feliz porque el producto interno bruto había subido un 5% o algo así? Todo era completamente absurdo. Entonces descubrí que no tenía un lenguaje para ese ambiente y que teníamos que inventar un idioma nuevo. Ese es el origen de la metáfora “barefoot economy” o economía descalza, que, en concreto, significa la economía que un economista usa cuando se atreve a meterse en los barrios bajos. El punto es que los economistas estudian y analizan la pobreza desde sus oficinas lujosas, poseen todas las estadísticas desarrollan todos los modelos y están convencidos de que saben todo lo que hay que saber sobre la pobreza. Pero ellos no entienden la pobreza. Ese es el gran problema. Y es también el motivo por el cual la pobreza aún existe. Esto cambió completamente mi vida como economista. Inventé un lenguaje coherente para esas condiciones de vida. AMY GOODMAN: ¿Y cuál es ese idioma? ¿Cómo aplicas un sistema económico o haces que las circunstancias expliquen esos cambios? MANFRED MAX-NEEF: No, la cosa es mucho más profunda. Es decir, no es como una típica receta que te da alguien de tu país, en donde te dicen "te garantizamos quince clases o la devolución de tu dinero." Ese no es el punto. Deja ponértelo de esta manera. Hemos alcanzado un punto en nuestra evolución en el que sabemos muchas cosas. Sabemos muchísimo pero entendemos muy poco. Nunca en la historia de la humanidad ha habido tanta acumulación de conocimiento como en los últimos cien años. Mira cómo estamos. ¿Para qué nos ha servido el conocimiento? El punto es que el conocimiento por sí mismo no es suficiente. Carecemos de entendimiento. La diferencia entre conocimiento y entendimiento te la puedo explicar con un ejemplo. Vamos a pensar que tú has estudiado todo lo que puedes estudiar desde una perspectiva teológica, sociológica, antropológica, bioquímica y biológica sobre un fenómeno llamado amor. El resultado es que tú sabrás todo sobre el amor, pero tarde o temprano te vas a dar cuenta de que nunca entenderás el amor a menos de que te enamores. ¿Qué significa esto? Que sólo puedes llegar aspirar a entender aquello de lo que te vuelves parte. Como dice la canción latina, somos mucho más que dos. Cuando perteneces, entiendes. Cuando estás separado, solo acumulas conocimiento. Y esa ha sido la función de la ciencia. Ahora bien, la ciencia se divide en partes pero el entendimiento es completo. Holístico. Eso sucede con la pobreza. Yo entendí la pobreza porque estuve allí; viví con ellos comí con ellos y dormí con ellos. Entonces comienzas a entender que en ese ambiente hay distintos valores, y diferentes principios-–comparados con los que existen allí de donde tú provienes y te das cuenta de que puedes aprender cosas fantásticas de la pobreza. Lo que he aprendido de los pobres supera lo que aprendí en la universidad. Pero pocas personas tienen esa oportunidad, ¿te das cuenta? Ellos ven la pobreza desde afuera en lugar de estarla viviendo desde adentro. Aprendes cosas extraordinarias. Lo primero que aprendes y que los que quieren mejorar el sistema de vida de los pobres no saben, es que dentro de la pobreza hay mucha creatividad. No puedes ser un tonto si quieres sobrevivir. Cada minuto tienes que estar pensando, ¿qué sigue? ¿qué puedo hacer aquí? ¿qué es esto y lo otro y lo otro? Así que el estado creativo es constante. Además, están los contactos, las cooperativas, la ayuda mutua y toda una gama de cosas extraordinarias que ya no se encuentran en las sociedades dominantes, las cuáles, son individualistas, avaras, egocentristas, etc. Allá encuentras exactamente lo opuesto de lo que ves acá. Y es sorprendente porque a veces llegas a encontrar gente más feliz entre los pobres que la que encontrarías en tu propio ambiente. Lo que ya te dice que la pobreza no solo es una cuestión de dinero. Es algo mucho más complejo. AMY GOODMAN: ¿Qué crees que debamos cambiar? MANFRED MAX-NEEF: ¡Oh!, casi todo. Somos dramáticamente idiotas. Actuamos sistemáticamente en contra de las de las evidencias que tenemos. Conocemos todo lo que no debemos hacer. No hay nadie que no sepa esto. Especialmente los grandes políticos saben exactamente lo que no se debe hacer. Y aún así lo hacen. Después de lo que pasó en octubre del 2008, tú pensarías que van a cambiar porque se han dado cuenta de que el modelo económico no funciona. Que incluso tiene un alto nivel de riesgo. Es drásticamente peligroso. Y uno se pregunta:¿Cuál fue el resultado de la última reunión de la Comunidad Europea? Ahora son más fundamentalistas que antes. De tal modo que de lo único de lo que se puede estar seguro es de que ya viene la próxima crisis y que será mucho más fuerte que la actual. Pero para entonces ya no habrá suficiente dinero. Esas son las consecuencias de la estupidez humana. AMY GOODMAN: Si tú estuvieras al cargo de la economía ¿qué harías para evitar otra catástrofe? MANFRED MAX-NEEF: Primero que nada, necesitamos economistas más cultos, que sepan historia, de dónde vienen, cómo se originan las ideas, quién hizo qué y así sucesivamente. Lo segundo es que un economista se percibe como un subsistema dentro de un sistema más grande que es finita: la biosfera. También entiende que el crecimiento económico es imposible. En tercer lugar, un sistema que entiende lo anterior sabe que no puede funcionar sin tomar en serio los ecosistemas. Pero los economistas no saben nada de ecosistemas. No saben nada de termodinámica, ¿sabes? Nada de biodiversidad. Quiero decir, son totalmente ignorantes con respecto a estos temas y otra cosa así. Realmente no entiendo en qué puede dañar a un economista saber que si los animales desaparecen, él también desaparecerá porque entonces ya no habrá qué comer. Pero él no lo sabe, que dependemos completamente de la naturaleza ¿te das cuenta? Sin embargo, para los economistas que tenemos hoy en día, la naturaleza es un subsistema de la economía. Es completamente absurdo. Además, debemos acercar al productor con el consumidor. Yo vivo en el sur de Chile y ésa es una zona fantástica, tenemos toda la tecnología para la creación de productos lácteos de calidad. Hace unos meses estaba en un hotel desayunando. Noté estos paquetitos de mantequilla sobre la mesa. Tomé uno y descubrí que la mantequilla venía de Nueva Zelanda. Es absurdo ¿sabes? ¿y por qué sucede una cosa así? Porque los economistas no saben calcular costos. Traer mantequilla desde un lugar que queda a 20,000 kilómetros a un lugar en donde se produce la mejor mantequilla bajo el pretexto de que es más barato es una estupidez descomunal. ¿No toman en cuenta el impacto que causan esos 20,000 km de transporte sobre la naturaleza? Por si fuera poco, es más barato porque está subsidiado. Es un caso muy claro en el que los precios no revelan la verdad. Todo tiene un doble fondo ¿sabes? Pero ésos causan mucho daño. Si se acerca al productor con el consumidor, uno comerá mejor, tendremos mejores alimentos y sabremos de dónde vienen. Incluso podrías llegar a conocer a la persona que lo produjo. Se humaniza el proceso ¿sabes? Pero hoy en día lo que los economistas hacen está totalmente deshumanizado. AMY GOODMAN: ¿No crees que la misma tierra nos forzará a actuar de diferente modo? ¿Estamos llegando al fin? MANFRED MAX-NEEF: Sí claro. Ya algunos científicos lo están diciendo pero yo aún no he llegado a ese punto. Pero muchos lo creen y piensan que es definitivo: estamos fritos. Dentro de algunas décadas no habrá más humanos. Yo personalmente no creo haber llegado a ese punto, pero si diré que ya cruzamos el primero de los tres ríos. Y si observas lo que está pasando en todos lados, sí es alarmante cómo la cantidad de catástrofes ha ido en aumentando. Y se manifiestan de todas formas: tormentas, terremotos, erupciones volcánicas. El número de eventualidades crece dramáticamente y nosotros seguimos haciendo lo mismo. AMY GOODMAN: ¿Qué has aprendido en las comunidades en las que has trabajado que te de esperanza? MANFRED MAX-NEEF: La solidaridad de la gente. El respeto por los otros. Ayuda mutua. Nada de avaricia. Éste es un valor inexistente dentro de la pobreza. Y uno pensaría que allí es donde estaría más presente. Que la avaricia la poseen los que menos tienen. No, al contrario, entre más tienes más quieres. Esta crisis es el producto de la avaricia. La avaricia es el valor dominante del mundo actual. Mientras persista, estamos acabados. AMY GOODMAN: ¿Cuáles serían los principios que enseñarías a los jóvenes economistas? MANFRED MAX-NEEF: Los principios de los economistas deberían estar fundamentados en cinco postulados y un valor esencial. · Primero: la economía está para servir a las personas y no las personas para servir a la economía. · Segundo: el desarrollo es para las personas, no para las cosas. · Tercero: crecimiento no es lo mismo que desarrollo y el desarrollo no necesariamente requiere de crecimiento. · Cuarto: no hay economía que sea posible en la ausencia de servicios de ecosistema. · Quinto: la economía es un subsistema de un sistema mayor y finito: la biosfera. Por ende, el crecimiento permanente es imposible.

Y el valor esencial para sostener una nueva economía debería ser que ningún interés económico, bajo ninguna circunstancia, puede estar por encima de la reverencia de la vida.

AMY GOODMAN: Explica lo que acabas de mencionar.

MANFRED MAX-NEEF: Nada puede ser más importante que la vida. Y digo vida, no seres humanos porque, para mí, el centro es el milagro de la vida en todas sus manifestaciones. Pero hay un interés económico, es decir, uno no solo se olvida de la vida y otros seres vivientes sino, de los humanos. Si recorres esta lista que acabo de mencionar, uno a uno, verás que lo que tenemos ahora es exactamente lo contrario.

AMY GOODMAN: Ve al tercer punto, crecimiento y desarrollo y explícalo por favor.

MANFRED MAX-NEEF: El crecimiento es una acumulación cuantitativa. Desarrollo es la liberación de posibilidades creativas. Cada sistema vivo de la naturaleza crece hasta cierto punto y para de crecer. Tú ya no estás creciendo, ni él ni yo. Pero continuamos desarrollándonos. De otro modo no estaríamos dialogando en este momento. El desarrollo no tiene límites pero el crecimiento sí. Y este es un concepto muy importante que políticos y economistas no entienden. Están obsesionados con el crecimiento económico. He estado trabajando a lo largo de varias décadas y se han hecho muchos estudios. Soy el autor de una famosa hipótesis: la hipótesis liminal, que dice que en cada sociedad hay un periodo de crecimiento económico-–entendido convencionalmente o no-–que trae una mejora en la calidad de vida ; pero sólo hasta cierto punto, el punto liminal, a partir del cuál, si hay crecimiento, la calidad de vida comienza a decaer. Esta es la situación en la que nos encontramos actualmente. Es decir, tu pais es el ejemplo más extremo que puedes encontrar. En una parte de un capítulo de mi libro que saldrá publicado el próximo mes en Inglaterra, titulado La economía desenmascarada-–se encuentra un capítulo llamado " Estados Unidos, una nación en vías de subdesarrollo" la cuál es una nueva categoría. Tenemos el concepto de desarrollado, subdesarrollado y en vías de desarrollo. Ahora tenemos el nuevo concepto de en vías de subdesarrollo y tu país es el mejor ejemplo. El 1% de los americanos cada vez están mejor y el 99% va en decadencia y se refleja en todo tipo de manifestaciones. Las personas que viven en sus autos, ahora duermen en sus carros, ¿sabes? estacionados enfrente de la casa que fue suya. Millones de personas que uno conoce han perdido todo. Pero aquellos que especularon, los que trajeron consigo todo el problema, esos están muy bien. Para ellos no hay problemas.

AMY GOODMAN: ¿Entonces, cómo cambiarías las cosas?

MANFRED MAX-NEEF: Bueno, no sé cómo cambiarlas. Es decir, solitas van a cambiar ¿sabes? pero de forma catastrófica. No entiendo cómo no hay millones de personas en las calles de Estados Unidos destruyendo las cosas. Pero podría suceder. No lo sé. La situación es dramáticamente mala. Se supone que es el país más poderoso del mundo. Y a pesar de las condiciones, siguen con sus guerras absurdas gastando miles de milliones y billones. Trece billones de dólares se especularon y ¡ni un centavo se fue para las personas que perdieron sus casas! ¿Qué tipo de lógica es esa?

domingo, 13 de febrero de 2011

Lección africana, hipocresía europea

TÚNEZ, EGIPTO, MARRUECOS Esas « dictaduras amigas » Ignacio Ramonet ¿Una dictadura en Túnez? En Egipto ¿una dictadura? Viendo a los medios relamerse con la palabra « dictadura » aplicada al Túnez de Ben Ali y al Egipto de Moubarak, los franceses han debido preguntarse si han entendido bien o han leído bien. ¿No habían insistido durante decenios esos mismos medios y esos mismos periodistas sobre que esos dos “países amigos” eran “Estados moderados”? La horrible palabra “dictadura” ¿no estaba exclusivamente reservada en el mundo árabe musulmán (después de la destrucción de la “espantosa tiranía” de Saddam Hussein en Irak) solo al régimen Iraní’ ¿Cómo? ¿Había entonces otras dictaduras en la región? Y ¿nos lo habrían ocultado los medios de nuestra ejemplar democracia? He aquí, en todo caso, un primer abrir de ojos que le debemos al rebelde pueblo tunecino. Su prodigiosa victoria ha liberado a los europeos de la “retórica hipócrita y de ocultamiento” en vigor en nuestras cancillerías y en nuestros medios. Obligados a quitarse la careta, simulan descubrir lo que sabíamos desde hace rato(1) que las “dictaduras amigas” no son más que eso: regímenes de opresión. Sobre el tema, los medios no han hecho otra cosa que seguir la “línea oficial”: cerrar los ojos o mirar hacia otro lado confirmando la idea de que la prensa no es libre salvo en relación a los débiles y hacia la gente aislada. Nicolás Sarkozy ¿no ha tenido acaso el aplomo de asegurar que en Túnez “había una desesperanza, un sufrimiento, un sentimiento de ahogo que nos es preciso reconocer, no habíamos apreciado en su justa medida”, con relación al sistema mafioso del clan Ben Ali-Trabelsi? “No habíamos apreciado en su justa medida…”En 23 años… A pesar de contar allí con servicios diplomáticos más prolíficos que los de cualquier otro país… A pesar de la colaboración en todos los sectores de la seguridad (policía, gendarmería, inteligencia…) A pesar de las estadas regulares de altos responsables políticos y mediáticos que establecían allí desacomplejadamente sus lugares de veraneo(2) Pese a la existencia en Francia de dirigentes exiliados de la oposición tunecina, mantenidos, como apestados, al margen por las autoridades francesas y de acceso prohibido durante decenios a los grandes medios…Democracia ruinosa. En verdad esos regímenes autoritarios han sido (y continúan siendo) complacientemente protegidos por las democracias europeas despreciando sus propios valores y pretextando constituir baluartes contra el islamismo radical(3) El mismo cínico argumento usado por Occidente durante la guerra fría, para sostener dictaduras militares en Europa (España, Portugal, Grecia, Turquía) y en América latina pretendiendo impedir la llegada del comunismo al poder. ¡Qué formidable lección dan las sociedades árabes revolucionarias a los que en Europa los describían con términos maniqueos: es decir como masas dóciles sometidas a sátrapas orientales corruptos o como muchedumbres histéricas poseídas por el fanatismo religioso! Y he aquí que de repente surgen, en las pantallas de nuestros ordenadores o de nuestros televisores (cf.: el admirable trabajo de Al-Jazeera) preocupadas por el progreso social, nada obsesionadas por la cuestión religiosa, sedientas de libertad, soprepasadas por la corrupción, detestando las desigualdades y reclamando democracia para todos, sin excluidos. Lejos de las caricaturas binarias, estos pueblos no constituyen en modo alguno una especie de “excepción árabe” sino que se asemejan, en sus aspiraciones políticas, al resto de las esclarecidas sociedades urbanas modernas. Un tercio de los tunecinos y casi un cuarto de los egipcios navegan regularmente por internet. Como afirma Moulay Hicham El Alaoui: “Los nuevos movimientos no se hallan ya marcados por los viejos antagonismos como ser antiimperialismo, anticolonialismo, o antisecularisno. Las manifestaciones de Túnez y de El Cairo han estado desprovistas de todo simbolismo religioso. Constituyen una ruptura generacional que refuta la tesis del excepcionalismo árabe. Además son las nuevas metodologías de la comunicación de internet las que animan a estos movimientos. Ellos proponen una nueva versión de la sociedad civil en la que el rechazo del autoritarismo va junto al rechazo de la corrupción (4)” Especialmente gracias a las redes sociales numéricas, las sociedades tanto de Túnez como de Egipto se movilizaron con gran rapidez y pudieron desestabilizar al poder en tiempos record. Aún antes de que los movimientos hayan tenido la oportunidad de “madurar” y de favorecer la emergencia de nuevos dirigentes de su seno. Es una de las raras ocasiones en las que sin líderes, sin organización dirigente y sin programa, la simple dinámica de la exasperación de las masas ha bastado para hacer triunfar la revolución. Se trata de un momento frágil y las potencias están seguramente ya sin duda trabajando, especialmente en Egipto, para que “todo cambie sin que nada cambie” según el viejo adagio del Gatopardo. Esos pueblos que conquistaron su libertad deben recordar la advertencia de Balzac, “Se matará a la prensa como se mata aun pueblo, otorgándole la libertad”(5) En las “democracias vigiladas” es mucho más fácil domesticar legítimamente a un pueblo que en las antiguas dictaduras. Pero esto no justifica mantenerlas. Ni debe empañar el ardor de derrocar una tiranía. El hundimiento de la dictadura tunecina ha sido tan veloz que los otros pueblos magrebíes y árabes han llegado a la conclusión de que esas autocracias – las más viejas del mundo - estaban en realidad profundamente corroídas y no eran por lo tanto sino “tigres de papel”. Esta demostración se ha verificado también en Egipto. De allí este impresionante levantamiento de los pueblos árabes que lleva a pensar inevitablemente en el gran florecimiento de las revoluciones europeas de 1848, en Jordania, en Yemen, en Argelia, en Siria, en Arabia Saudita, en Sudán y también en Marruecos. En este último país, una monarquía absoluta, en el que el resultado de las “elecciones” (siempre trucado) se halla siempre decidido por el soberano que designa según su voluntad los llamados ministros “de la soberanía”, unas cuantas decenas de familias próximas al trono continúan acaparando las mayores riquezas(6). Los cables difundidos por Wikileaks han revelado que la corrupción llegaba a niveles de indecencia descomunales, mayores que los del Túnez de Ben Ali y que las redes mafiosas tenían todas como único origen el Palacio, Un país en el que la práctica de la tortura está generalizada y el, amordazamiento a la prensa permanente. Sin embargo, como en el Túnez de Ben Ali, esta “dictadura amiga” se beneficia con la gran indulgencia de los medios y de la mayor parte de nuestros responsables políticos(7) quienes minimizan los signos que muestran el comienzo de un “contagio” de la rebelión. Cuatro personas se han inmolado ya prendiéndose fuego. Se han producido manifestaciones de solidaridad con los rebeldes de Túnez y de Egipto en Tánger, en Fez y en Rabat(8) Acosadas por el miedo las autoridades han decidido subvencionar preventivamente los artículos de primera necesidad para evitar las “rebeliones del pan”. Importantes contingentes de tropas del Sahara Occidental habrían sido desplazadas aceleradamente hacia Rabat y Casablanca. El rey Mohamed VI y algunos colaboradores se habrían trasladado a Francia el 29 de enero para consultar a expertos en mantener el orden del Ministerio francés del Interior(9) Aún cuando las autoridades desmienten estas dos últimas informaciones, está claro que la sociedad marroquí está siguiendo los acontecimientos de Túnez y Egipto con excitación. Preparados para unirse al impulso de fervor revolucionario y quebrar de una vez por todas las trabas feudales. Y a pedirles cuentas a todos aquellos que en Europa fueron durante decenios cómplices de las “dictaduras amigas” Notas (1) Leer, por ejemplo de Jacqueline Boucher "La société tunisienne privée de parole" y de Ignacio Ramonet "Main de fer en Tunisie", Le Monde diplomatique,de febrero de 1996 y de julio de 1996 respectivamente. (2) Cuando Mohamed Bouazizi se inmoló incendiandose el 17 de diciembre de 2010, cuando la insurrección ganaba a todo el país y decenas de tunecinos rebeldes continuaban cayendo bajo las balas de la represión benalista, al alcalde de París Bertrand Delanoé y a la ministra de relaciones exteriores Michèle Alliot-Marie les parecía absolutamente normal ir a festejar alegremente la Nochebuena o la Nochevieja en Túnez. (3) Al mismo tiempo, Washington y sus aliados europeos, sin aparentemente medir las contradicciones, apoyan al régimen teocrático y tiránico de Arabia Saudita, principal hogar oficial del islamismo más oscurantista y más expansionista. (4) http://www.medelu.org/spip.php ?article710 (5) Honoré de Balzac, Monographie de la presse parisienne, Paris, 1843. (6) Leer Ignacio Ramonet, "La poudrière Maroc", Mémoire des luttes, setiembre 2008. http://www.medelu.org/spip.php ?article111 (7) Desde Nicolas Sarkozy hasta Ségolène Royal,pasando por Dominique Strauss-Kahn que posee un “ryad” en Marraquech, los dirigentes políticos franceses no tienen el menor escrúpulo en pasar sus vacaciones de invierno entre estas “dictaduras amigas” [8] El País, 30 de enero de 2011- http://www.elpais.com/../Manifestaciones/Tanger/Rabat [9] Leer El País, 30 de enero de 2011 http://www.elpais.com/..Mohamed/VI/va/vacaciones y Pierre Haski, "Le discret voyage du roi du Maroc dans son château de l´Oise", Rue89, 29 enero de 2011.http://www.rue89.com/..le-roi-du-maroc-en-voyage-discret...188096 Fuente : www.medelu.org - Traducción Susana Merino

jueves, 20 de enero de 2011