jueves, 8 de julio de 2010

La crisis económica mundial: el origen del problema

Las últimas tres décadas del capitalismo neoliberal pueden caracterizarse como un prolongado e infructuoso intento de trascender la crisi económica mundial de la década de los años setenta. Robert Brenner sostiene que el origen primordial de la crisis actual es la disminuida vitalidad de las economías avanzadas durante la totalidad del período que siguió a esa década. La desaceleración es el resultado de un largo declive de la tasa de rentabilidad de la inversión de capital. A pesar de la reducción posterior de la cuota de la renta percibida por los salarios y los beneficios sociales en las principales economías, Brenner demuestra que la tasa de beneficio no logró recuperarse tras los años setenta debido a una persisitente sobrecapacidad de los sectores industriales globales que excedían las dimensiones que podían asegurar la recuperación de la rentabilidad precedente. Una vacilante tasa de beneficio, en ocasiones animada por rebrotes espasmódicos, consignaba menores excedentes para la reinversión, conduciendo a una ralentización del crecimiento de instalaciones y equipos. En los principales países capitalistas avanzados esto provocó o un estancamiento de los salarios o un mayor desempleo. Al intentar restaurar la rentabilidad, los empresarios de todo el mundo disminuyeron los niveles salariales y los beneficios sociales, mientras los gobiernos reduc´´ian el crecimiento del gasto social. La consecuencia, sin embargo, de estos recortes ha sido la persistente debilidad del crecimiento de la demanda que ha intensificado el estancamiento derivado de la sobreproducción. El problema acumulativo de desaceleración se manifestó inequívocamente en una constante expansión sistémica del endeudamiento de los gobiermos, las empresas y los hogares. Aunque son muchos los autores que han protestado ante esta descripción demasiado sombría del comportamiento económico del mundo capitalista avanzado desde la dñecada de los setenta, este crecimiento desmesurado de la deuda debería considerarse como evidencia prima facie de que se produjo realmente una desacelaración, ya que no existe otra explicación a por qué sucedió. ¿Pero en qué sentido se ha producido un crecimiento a escala mundial de la deuda durante este período? Después de todo, en un momento dado, la inversión - incluidas las compras de deuda que rinde intereses- se supone que se halla en equilibrio con el ahorro. El problema ha sido que una parte cada vez mayor del ahorro mundial ha llegado a sostener un crecimiento desbocado de la deuda para el consumo y la especulación insostenible en lugar de encontrar una salida en forma de inversión susceptible de generar un crecimiento sostenible de la renta. Las exportaciones de otros países generar reservas que compran deuda estadounidense a tipos suficientemente bajos para sostener sus bonanzas. la verdadera historia económica del período no es un cuento moral en el que productores y ahorradores virtuosos se enfrentaron a apostadores y grandes derrochadores . Los sectores industriales de las principales economías exportadoras - China , Japón,Alemania- dependían tanto del crecimiento de la deuda y de la especulación como de las finanzas y el negocio inmobiliario de los países deudores. La razón es que, a medida que se hunde la renta derivada de la inversión en instalaciones y equipo, el nivel de demanda agregada depende cada vez más de la conversión de los ahorros en deuda que rinde intereses, la cual, en las condiciones adecuadas, puede crecer más allá de toda proporción con las corrientes de renta que en última instancia la sostienen. La deuda es el pivote de una miríada de formas de derechos sobre la riqueza en último término no fundamentados. "Como por arte de magia, dota al dinero improductivo del poder de creación y así lo transforma en capital sin forzarlo a que se exponga a los problemas y riesgos inseparables de su empleo en la industria o incluso en la usura" Finalmente, por supuesto, la deuda se expone a todos los problemas y riesgos de su empleo. De acuerdo al análisis de Brenner, la crisis actual supone la reaparición inexorable de la presión en pro de una purga de los productores menos eficientes que nunca se permitió que aconteciera en las últimas tres décadas, a pesar de las múltiples rondas de reestructuración y de salidas masivas de capital de las líneas industriales sobrepobladas en busca de ubicaciones más baratas y de activos financieros. La implosión de la burbuja financiera e inmobiliaria, cuyo centro se localizó en Estados Unidos, constituye el punto final de todo un período de desequilibrios en las cuentas exteriores de las principales economías, de burbujas de precio de los activos y de creación de deuda, que desafiaban la ley d ela gravedad. Por supuesto, la era neoliberal ha sido testigo de enormes operaciones de rescate con anterioridad: desde principio de los años ochenta, estas operaciones de limpieza han constituido una condición imprescindible para que la dinámica de expansión económica y de creación de burbujas de precios de los activos se mantuviera en marcha. Pero adiferencia de episodios locales previos de colapso de la era neoliberal, éste, obviamente, se está produciendo a escala mucho mayor y ningún rescate puede impedir de modo realista que la economía mundial se deslice, bien hacia una nueva era de depresión mundial, bien hacia un prolongado período de estabilización de crecimiento lento, o hacia alguna novedosa combinación de ambos escenarios." (Fragmento del Trabajo: Especulaciones sobre el estado estacionario, de Gopal Balakrisnan)

Joseph Stiglitz y el comienzo de esta crisis

Paul Krugman mira con un ojo a España y otro al Mundo

La crisis griega vista con ojos europeos

La lucha continúa

Exposición de Danny "le Rouge", actual miembro del Partido Verde en el Parlamento Europeo

domingo, 20 de junio de 2010

Grande Juan!

Una cuestión falsamente trascendente

Por Juan Sasturain

t.gif  (67 bytes) Es todo tan patético. Porque el primer dato que se pierde cuando uno está ahí, metido, es de qué se trata: y es una boludez, una soberana boludez. Que a uno le guste el fútbol y disfrute de él no lo convierte automáticamente en polea de transmisión de la ideología del circo montado a su alrededor. Los hechos objetivos son que el director técnico de una selección de jugadores de fútbol y estos mismos jugadores se disponen a dar una conferencia de prensa en la que se supone se hablará de cosas de las que al público le interesa enterarse: tácticas, cambios, perspectivas, algún chisme, opiniones. No da para más. Sin embargo, el sobredimensionamiento de la actividad, los intereses comerciales y mediáticos en juego --el puto dinero, al fin-- han hecho que esta placentera boludez se convierta, en manos y en voz de los protagonistas y de los dueños del negocio, en una cuestión falsamente trascendente. Así, como ejemplo de distorsión de adónde carajo hemos ido a parar, lo que se disputará en ese escenario tonto y dislocado no será ni siquiera una pelota --que es lo que, según la convención, importa-- sino la administración de la palabra, una mercancía que en este contexto suele ser vana, trivial hasta la caricatura, tramposa y bastardeada.

Y sin embargo, es eso lo que provoca la patética cuestión. Soberbia, necedad, reticencias, recelos, gestos paranoides, tendencia a la mistificación y al engaño suelen definir las actitudes de los responsables a la hora de hablar para comunicar; otro tanto de soberbia y similar necedad, obstinación, sordera y falsa perspicacia suelen definir el trabajo de quienes preguntan para escuchar y comunicar a su vez. Pero eso que los hace naturalmente confrontar no es lo que en el fondo los define: unos y otros están juntos en el hecho de que tienen que cumplir con roles (laborales) en los que no creen... Hay quienes deben hacer buena letra y bajar la cabeza y la opinión personal mientras posan para vender las marcas que portan; hay quienes deben hacer buena letra y bajar la cabeza y la opinión personal y preguntar para poder llenar páginas y páginas que ya están vendidas a los avisadores. Hasta que por torpeza u ofuscación de algunos, el circuito hace cortocircuito, amenaza con interrumpirse. Y es el drama. El patético drama.

Así, convocados todos en ese minianfiteatro infernal se produce un huis clos, un "a puerta cerrada" en el que, como debe ser, el infierno son (siempre) los otros. Muñequitos ridículos de arriba y de abajo del escenario discuten por la administración y la circulación de la palabra: cómo fue administrada y circuló antes, cómo lo hará de aquí en más. Y aquí entran a tallar las sensaciones personales.

No bien se desencadenan los primeros hechos, el sentimiento, rápidamente, es de vergüenza ajena: semejante despliegue de necedad y sinsentido producen un rechazo inmediato, ganas de eyectarse y desaparecer de esa patética ceremonia. La sensación siguiente es de vergüenza propia: qué hace uno ahí... El estado de la cuestión fútbol-medios es de tal grado de enfermedad que sólo enfermos podemos participar de ella. Así, la tercera sensación es entonces de impostura: sólo algún oscuro recoveco de nuestra siempre fugitiva y escamoteada autenticidad nos permite asistir y participar de esta farsa, creer en esto como noticia, venderlo como algo que pueda interesarle a alguien y convertirse acaso en falso tema de primera plana. No sabemos si servimos para algo, pero creemos que para esto no. Y es lo que tratamos de explicar mientras no podemos dejar de escribir ni evitar la sensación de ridículo.

Página/12. 19 de Junio de 1998!

sábado, 5 de junio de 2010

Escondidos en la sombra...

Si la sombra fuera iluminada dejaría de ser sombra. ¿Será posible entonces, iluminar todo con la verdad y poner a la luz a aquellos que pueden vivir en la oscuridad a costa de la luz de muchos?

Aranceles, Libre-comercio, ideología , mercenarios y vendepatrias

Trabas Por Alfredo Zaiat Medidas proteccionistas en el comercio exterior provocan situaciones de tensión entre países y entre empresarios involucrados en ese tipo de operaciones. Existen muchos conflictos en esa área que adquieren mayor o menor trascendencia dependiendo del momento político o de los intereses afectados. Varios sectores se enfrentan con dificultades para acceder a mercados externos y son innumerables los casos de trabas al intercambio internacional de bienes. China decidió frenar la compra de aceite de soja argentino con un argumento sanitario relacionado con el excesivo nivel de hexano, un solvente utilizado en la molienda de la cosecha. Estados Unidos está dilatando el ingreso de limones argentinos para beneficiar a los productores californianos con la estrategia de derivar la cuestión a la instancia de análisis de riesgos de plagas. Chile evalúa la posibilidad de retomar las salvaguardias arancelarias de los últimos años para las importaciones de leche condensada y en polvo, quesos y harina de trigo procedentes de la Argentina. Uruguay limita la importación de pollo brasileño y argentino al sostener que quiere preservar su status sanitario libre del virus que provoca la enfermedad de Newcastle, restricción que actúa como instrumento de defensa de su cadena avícola. Dependiendo las circunstancias de su mercado local, Brasil flexibiliza o endurece las restricciones al comercio de lácteos argentinos. Las mayores trabas se registran en Europa, un bloque no sólo protegido con altos aranceles, sino también con subsidios agrícolas y excesivas normas legales. Las medidas de protección son habituales en una economía interdependiente, y las complejas relaciones que emergen de esas políticas se van administrando en trabajosas negociaciones bilaterales. En cada uno de esos países, sectores vinculados con las ideas del libre comercio elevan sus voces de protestas por el establecimiento de limitaciones al intercambio internacional de bienes. Sostienen que esas medidas provocan una menor competencia en el mercado, una merma de la calidad de productos para el consumidor, la perturbación del normal abastecimiento interno y una eventual alza de precios. Son los argumentos tradicionales de analistas y grupos conservadores en todas partes. En ese marco conceptual, una parte importante del establishment local acompañado de voceros bien dispuestos tiene la particularidad de exponer una militancia de liberalismo comercial que es difícil de encontrar en pares de otras naciones. El énfasis que invierten en denostar medidas de protección a la producción nacional, que equivalen a defender puestos de trabajo local, los convierte en los mejores representantes de los intereses de otros países, que a la vez cuidan sus respectivos mercados internos y por ese motivo establecen trabas a productos argentinos. No es usual encontrar semejante comportamiento en otras elites, que son igualmente conservadoras pero no destructivas del desarrollo nacional. Esta conducta es una constante en la historia y no emerge por una disposición coyuntural e informal del secretario de Comercio, Guillermo Moreno, que entorpeció el ingreso de alimentos importados, o por una serie de medidas antidumping a productos chinos definida por el Ministerio de Producción. Las reacciones ante iniciativas de protección a la industrial local tienen un potente componente de formación cultural de esas elites. El historiador Mario Rapoport explica que “la elección del librecambio se concretó en el momento de la conformación de la Argentina moderna dejando una marca que aun conserva un considerable poder ideológico”. Señala que entonces “los intereses y grupos de poder hegemónicos durante la denominada Organización Nacional impusieron al liberalismo económico como la piedra angular del progreso argentino”. Rapoport precisa que “se desechó la posibilidad de un desarrollo económico integral mediante la protección de la industria local y, de esta manera, las clases dominantes argentinas rechazaron el camino proteccionista que, por el contrario, fue adoptado por países como Estados Unidos y Australia, y prefirieron un país para pocos ligado a la producción primaria”. En ciertas discusiones coyunturales, en este caso las relaciones comerciales en un mundo en crisis, donde la disputa política-mediática irrumpe con intensidad entorpeciendo su comprensión, la perspectiva histórica permite un mejor entendimiento del conflicto. Rapoport colabora en esa tarea al enseñar que “todos los países desarrollados practicaron el intervencionismo estatal en la búsqueda de convertirse en economías avanzadas. Gran Bretaña se hizo librecambista a mediados del siglo XIX (más precisamente en 1846 con la abolición de las leyes de granos) cuando ya era la principal potencia industrial del mundo y podía colocar ventajosamente sus manufacturas y bienes de capital”. Detalla que Estados Unidos es otro ejemplo de intervencionismo y proteccionismo: los industrialistas y proteccionistas del Norte necesitaron una guerra civil para eliminar a los librecambistas sureños, cuya base de sustentación económica era el sistema esclavista. Más adelante, Alemania en el siglo XIX, Japón en el XX, los países del sudeste asiático después de la Segunda Guerra Mundial, que forman hoy parte del mundo industrializado, practicaron el proteccionismo para defender sus industrias. Estudioso de esa última experiencia, el economista coreano Ja-Hoon Chang, del Development Studies de la Universidad de Cambridge, apunta que “Estados Unidos hoy pretende ser defensor del libre comercio, pero entre mediados del siglo XIX y la Segunda Guerra Mundial, tuvo la tasa arancelaria más alta en el mundo”. Chang destaca, además, que los británicos querían que todo el mundo practicara el libre comercio y frenara el proteccionismo, lo que implicaba que los británicos querían patear la escalera que ellos utilizaron para subir. Todas las potencias económicas siguieron ese ejemplo británico. Después de la Segunda Guerra Mundial, cuando se convirtió en líder mundial, Estados Unidos empezó a predicar el librecambio. Japón, que se estaba desarrollando con proteccionismo, subsidios, empresas públicas y muchas regulaciones, no aceptó esa receta. Pero hoy en la Organización Mundial de Comercio los japoneses apoyan el libre comercio. Lo mismo sucede con Europa: cuando ya no necesitan proteger sus industrias, aparece la protección a sus no competitivos bienes agropecuarios a través de la Política Agraria Común. Este contexto histórico, económico y cultural resulta imprescindible para abordar el complicado escenario que se presenta a la Argentina en el comercio internacional. La economía mundial está atravesando la crisis más grave desde la Gran Depresión de los años ’30, y uno de sus efectos fue el rápido descenso del comercio internacional. El impacto negativo sobre la producción y el empleo provocó la reacción de los gobiernos que instrumentaron políticas anticíclicas. Esas medidas fueron para sostener el nivel de actividad doméstico que incide sobre el comercio internacional. La utilización de medidas de protección en un país lleva a que otros adopten iniciativas similares. Es cierto que no se presentan las condiciones para un estado general de proteccionismo a nivel mundial y, en consecuencia, de una guerra comercial como la registrada durante la crisis del ’30. Pero no por eso las estrategias defensivas deben ser ingenuas puesto que el proteccionismo moderno se ha refinado. Hoy existen formas de protección sutiles y variadas como los derechos antidumping, las normas técnicas, sanitarias y fitosanitarias, las compras gubernamentales, entre otras. Un país de desarrollo intermedio, con insignificante incidencia en el comercio internacional y de escasa densidad industrial y aspiración a adquirirla, como la Argentina, que decida renunciar a no utilizar esos instrumentos de protección para no contradecir a ese mundo de fantasía del libre comercio mundial revelaría una inocencia asombrosa. Sólo una elite detenida en el tiempo, ajena al proceso de desarrollo nacional, puede cuestionar una estrategia defensiva de la producción y empleo nacional ante una crisis internacional de incierto desenlace. http://www.pagina12.com.ar/imprimir/diario/economia/2-146999-2010-06-05.html

viernes, 14 de mayo de 2010

Y los ojos bien abiertos....

Finalmente sucedió lo que se estaba anunciando. El juez español Baltazar Garzón fue suspendido El magistrado fue suspendido hoy cautelarmente de sus funciones por el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), después de que el miércoles el Tribunal Supremo decidiese sentarlo en el banquillo de los acusados por presunta prevaricación intencionada en su investigación de los crímenes del franquismo. Garzón, muy emocionado, se abrazó a compañeros como los jueces Santiago Pedraz y Fernando Andreu, mientras en la calle, decenas de personas gritaban en apoyo del juez consignas como "Garzón, amigo, el pueblo está contigo". El magistrado se enteró de la decisión del órgano de gobierno de los jueces por una llamada de teléfono, que interrumpió una toma de declaración que estaba conduciendo. Su mujer, Rosario Molina, acudió a la Audiencia Nacional poco antes del anuncio. Numerosos compañeros, entre jueces y fiscales, pasaron durante la mañana por su despacho para mostrarle su apoyo mientras deliberaba el CGPJ. (Página/12, 14.05.2010)

jueves, 13 de mayo de 2010

domingo, 11 de abril de 2010

Ronald I, todo un adelantado

Catástrofes

Algunas catástrofes son humanas, aunque se las quiera pintar de naturales. Haití, la pobre isla caribeña, castigada casi eternamente por el pecado de querer ser libre, se cae una y otra vez. Grecia, país que ha hecho de sus ruinas un museo, es en estos días sometida a un nuevo terremoto.

Las dos caras de la diplomacia

Miserables

El secreto de sus piojos 08/04/10 Por Alfredo Grande "-Disculpame, querido León. Pero no todo está clavado en la memoria" (aforismo implicado) La cartera de Educación porteña censuró materiales pedagógicos del Bicentenario por su "tendencia ideológica". Hay libros que el ministro no deja leer en el aula. "Como ministro no puedo permitir que se publiquen materiales con alguna tendencia ideológica", argumentó Esteban Bullrich."Creo que ningún jefe de Gobierno, ni ministro, ni director de Area debe definir o influir en que los docentes y alumnos utilizen (sic) material con una tendencia ideológica, sea ésta de izquierda, derecha o 'centro'". "Esteban Bullrich, el sucesor de Abel Parentini Posse en la cartera educativa porteña, sinceró con este argumento la decisión de 'no publicar' los materiales sobre el Bicentenario, elaborados por especialistas de la Dirección de Currícula, aunque sí, en cambio, colgarlos en su página web personal (www .estebanbullrich. com). Cinco pedidos de informes en la Legislatura reclamando explicaciones, la publicación impresa del trabajo realizado durante 18 meses por los docentes, más un dictamen en el mismo sentido de la Defensoría del Pueblo, una marcha, dos grupos en Facebook de repudio a la 'censura ideológica' y una rueda de prensa convocada para el viernes en la Legislatura, muestran que la solución on line del licenciado en sistemas está lejos de conformar a las partes. (Nora Veiras, Página/12) (APe).- Luis Landriscina contaba un cuento. Un señor se levanta por la mañana y se da cuenta que le quedan 5 pelos. "Me peino dos para la izquierda, dos para la derecha y uno al medio". Al dia siguiente, sólo encuentra 4. "Bueno, dos para un lado, dos para el otro". Un día más y sólo quedan tres: "Uno para la izquierda, otro para la derecha y el del centro. atrás". Cuando sólo quedan dos, resuelve: "una para este costado, uno para el otro". Finalmente, al día siguiente se encuentra con un solo pelo. "¡Ma sí, hoy no me peino!". Cuando no quedan pelos, se nota. Cuando no quedan ideas, se nota menos. Suponer que en la educación puede haber ideas que no impliquen tendencias, mas aún, que no impliquen firmes posicionamientos ideológicos, es haberse quedado pelado de neuronas. El Bicentenario, para el señor ministro del imposible, al decir del poeta Mario Benedetti, son sólo doscientos años. Habría que preguntarle: "doscientos años. ¿de que?". Sin tendencia ideológica alguna, apenas podríamos balbucear que el pueblo "quería saber de qué se trataba", que "French y Berutti tenían el franchising de las escarapelas" , que "llovía, pero, como de costumbre, siempre que llovió, paró", que "el obispo Lué era un alcahuete de Fernando" (no, en realidad, esto es un poco tendencioso) ,bueno, que hay gente que viene, que hay que gente que va, como en la casa de Irene. Recordar, conmemorar, evocar, convocar al primer gobierno criollo sin tendencias, apenas permitiría con el rostro grotesco de Stella y Amore, los compradores compulsivos de la tele, decir: "la junta de Mayo financia mejor. Qué grande questa targeta". El señor ministro del imposible ha regresado a las épocas del pensamiento único, pero lo ha mejorado. Ha demostrado tener un único pensamiento. A los demás pensamientos se los llevó el peine de la historia. Y el único pensamiento es que el Bicentenario sea tan descafeinado como nuestro himno nacional, amputado, castrado, emasculado justamente para el Centenario. Porque para que las tendencias ideológicas de los criollos no se notaran demasiado y Infanta no se acalorara, se consideró que, por ejemplo, "escupió su pestífera hiel", era un texto demasiado directo. Por eso tenemos un himno que, en la actualidad, hasta sirve como cortina musical de un aviso de la banca solidaria. Seguramente, el ministro del imposible cantará sin preguntarse cuál es la tendencia ideológica del himno censurado. Pues bien: es simplemente acallar las voces de los rebeldes de la Historia, para que todo sea más parecido a un partido de bridge o de tute, que a una lucha sin cuartel de un pueblo en armas contra un ejército invasor. Es más grave que censurar. Al menos Tato, aquel voyeur, no ocultaba que cortaba las películas de acuerdo con sus obscenas tendencias ideológicas y eróticas. Cuando en la década del '40 se censuraron las letras de algunos tangos, todos recordaban que "en mi pobre vida paria" tenía poco que ver con "en mi existencia azarosa". La censura prohíbe lo censurado, pero no puede eliminarlo. La censura no es neutral, ni pretende serlo. El censor es un cerdo que tiene bien claro en qué chiquero le dan de comer. Pero este ministro del imposible aspira a que ninguna tendencia "no de izquierda, ni de derecha, ni de centro" manche el recuerdo inodoro, incoloro e insípido del Bicentenario. No es poca cosa señalar que este ministro no está en condiciones mentales de conmemorar el Bicentenario, porque no puede tolerar tendencias. Pobres los historiadores revisionistas de la historia "no tendenciosa" de Mitre. ¿O será una de las tantas zonceras que Jauretche no pudo incluir en su libro? Sin embargo, a pesar del grotesco educativo que propone, el tema es grave, muy grave. Tan grave porque de un plumazo, es decir, de un bromazo, sepulta décadas de educación popular, de bachilleratos populares, de experiencias autogestionarias en Educación. La crítica a la educación formal, sarmientina (con el perdón de las notebooks, que son muy necesarias)ha señalado con justicia que hay educación para el sometimiento o hay educación para la libertad. Y que, en todo caso, quizá sea cierto que el saber es poder, pero no será en los espacios que la cultura represora habilita donde ese poder pueda ser ejercido. El ministro del imposible pretende una educación que no eduque. Porque educar no es instruir. No es una catequesis laica. No es escuchar comunicados de las fuerzas conjuntas. Educar al soberano es poder disputar la hegemonía de sentidos que los enemigos decantaron durante décadas en la conciencia de los pueblos. Supongo que este ministro del imposible estará de acuerdo en que hubo una Campaña del Desierto, y que eso no tiene que ver con ninguna tendencia ideológica. Pues bien: lo que hubo no fue una campaña, sino una expedición de exterminio; y no fue del desierto, sino al desierto; y además, el desierto no estaba desierto. Pero este ministro contento hubiera ido en ancas de Roca, ya que cuando se habla de tendencias ideológicas, políticas, siempre es para descalificar los intentos de subvertir la historia oficial. Haga memoria, ministro del imposible: ¿Qué pensó cuando escuchó la noticia que Mónica Cahen D'Anvers dijo en Telenoche que "dos piqueteros fueron muertos en una pelea entre diferentes grupos"? Maximiliano y Darío fueron rescatados por el fotógrafo que no ocultó las pruebas de otra infamia. Pero Mónica, aséptica, no expresaba ninguna tendencia. Apenas una de las tantas historias oficiales. Señor ministro del imposible: ¿gritó usted los goles del mundial del horror? Seamos democráticamente sinceros, señor ministro. Publique sus propias tendencias ideológicas sobre el Bicentenario. Tómelo como un desafío. Recoja el guante. Quiero leer lo que usted piensa del tema convocante. Después de todo, habrá que esperar 100 años para el Tricentenario y ni usted ni yo estaremos. Pero ahora sí, quiero que me enseñe cómo se escribe un material pedagógico sin tendencias ideológicas. Usted debe saberlo. No será de los que predica sin dar el ejemplo. Seguro que este texto le va a llegar y, como dicen en el barrio, sabe donde encontrarme. Esto es lo hermoso de la democracia, a pesar de que no siempre cura, de que muchas veces no permite comer y de que, por lo que veo de su gestión, casi nunca educa. No obstante, es democracia, y yo ejerzo mi derecho de pedirle las pruebas de aquello que pretende. Mientras espero su texto sin tendencias, le adelantaré cuál es la mía: "Con los pobres de la tierra / quiero yo mi suerte echar. / El arroyo de la sierra / me complace mas que el mar". Es de José Martí, que tenía fuertes tendencias ideològicas. Y se lo dedico a Carlos Fuentealba, que fue asesinado por aquellos que, como usted, no aceptan que las ideologías se expresen, aunque apenas sea, en las tendencias, para conmemorar un Bicentenario de los Pueblos.