




Dicen que de buenas intenciones está lleno el camino al infierno. Este refrán tratará de cubrirnos a la hora de pretender escribir algunas líneas del conflicto desatado desde marzo último en torneo a la renta del campo argentino . A mediados de ese mes comenzamos a escribir nuestra mirada sobre el mismo, pero cada vez que culminábamos con un texto más o menos coherente, nos encontrábamos ante la necesidad de modificarlo dado que el fuego del conflicto volvía a cobrar vida por cualquier pequeña brisa. Por eso preferimos esperar un tiempo antes de publicarlo, aunque el tamaño de nuestra modesta producción intelectual ha crecido geométricamente. No sólo por los hechos en sí, sino porque buena parte de la usina de ideas (de las que nos gustan y las que no) de este país se halla febrilmente trabajando tratando en algunos casos de interpretar lo que pasa y en otros simplemente justificando intenciones ocultas en una clara demostración del tamaño del conflicto.
Volviendo al fuego como metáfora, es bueno recordar que, aunque fue un enorme paso el que la humanidad dio al dominarlo, todavía está lejos el tiempo en el que la nada se incendie. Hace falta una chispa para iniciarlo, pero rambién el material combustible (entre otras cosas) para que se mantenga vivo. Aquí esta el peligro mayor de esta crisis.
Uno de los analistas económicos más interesante en el horizonte actual es Alfredo Zaiat, quien escribió el 28 de mayo la presente nota en el diario Página 12:
El campo protesta y la tierra trabaja Una pregunta sencilla, que requiere abandonar análisis rústicos, para tratar de entender lo que para la mayoría ya resulta incomprensible por la extensión del conflicto: ¿cómo puede mantener un grupo empresario el estado de lockout permanente sin quebrar durante casi tres meses, con piquetes de varios días en las rutas, suspensión de comercialización de cereales y hacienda, largas asambleas, jornadas de tractorazos y marchas a las plazas de los pueblos? Cualquier otra actividad económica si realizara una protesta tan contundente frenando su ritmo productivo sufriría pérdidas extraordinarias. Muchas empresas caerían y sus trabajadores quedarían en la calle. Por eso mismo, los patrones de industrias o de comercios no disponen, en general, un lockout, y si lo hicieron en un pasado turbulento fue por un par de días. Hasta los obreros y empleados presionarían para volver a retomar la actividad para preservar sus puestos. ¿Por qué, entonces, los dueños, arrendatarios y arrendadores de campos agropecuarios pueden hacer un lockout, protestas, marchas y no trabajar? ¿Por qué los peones rurales no se quejan? La respuesta, que evitan los dirigentes de las entidades que representan a un sector del campo y que elude la mayoría abordar, es que la actividad del agro tiene la particularidad de que no se detiene por un lockout. No pierden mucho; más bien, casi nada. La soja sigue creciendo, no se detiene el ordeñe de las vacas y los cerdos siguen engordando. Y esa particularidad del campo no es sólo por la obviedad de que los peones no están parando ni que sus patrones no los dejarían parar. La especificidad del campo, que permite semejante protesta extendida en el tiempo, se encuentra en lo que los economistas clásicos estudiaron y que hoy sus seguidores modernos desconocen o ignoran: el factor tierra y, por lo tanto, la renta de la tierra, que no es como cualquier otro activo de la economía. Se trata de una cuestión compleja que se aleja del lugar común de los economistas mediáticos, pero que si no se estudia provoca confusiones generalizadas, como las que hoy existen. La tierra tiene características propias que la hacen diferente a los otros factores de producción (trabajo y capital), a saber: no es producida por el trabajo humano, no es reproducible, es limitada en cantidad y es de calidad heterogénea. La renta agraria es una ganancia extraordinaria de la que se apropian los dueños de los campos, originada en ventajas naturales (fertilidad del suelo y clima). Argentina, por obra y gracia de la “pampa pródiga”, tiene una notable renta agraria diferencial a escala internacional. Por ese motivo la ganancia extraordinaria en la industria, atribuible a una ventaja tecnológica, no es una renta, y sí lo es la que surge de ventajas naturales. Ese avance industrial tarde o temprano puede ser copiado y sumar competidores para aprovechar ese nicho rentable. En cambio, la tierra fértil no se puede reproducir. Como la renta de la tierra en Argentina, y en especial en la rica Pampa Húmeda, es una ganancia extraordinaria, y la tierra es un patrimonio social (por las ventajas naturales que son de toda la población), el Estado tiene la facultad de regular la forma en que dicha renta agraria a escala internacional se distribuye al interior de la sociedad. Varios son los instrumentos de política económica que puede utilizar para ese objetivo. Entre otros: Impuestos sobre la renta potencial de la tierra, Impuestos sobre las tierras no explotadas (libre de mejoras), Implementar una reforma agraria, Controlar el volumen y precios de las exportaciones. Y también disponer retenciones. Por Alfredo Zaiat Economista
CASIOPEA |
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Como una gota fui de la marea
la playa me hizo grano de la arena.
Fui punto en multitud por donde fui
nadie me detectó y así aprendí.
Cuando creí colmada la tarea
volví mi corazón a Casiopea.
Cumplí celosamente nuestro plan:
por un millón de años esperar.
Hoy llevo el doble dando coordenadas
pero nadie contesta mi llamada.
¿Qué puede haber pasado a mi señal?
¿Será que me he quedado sin hogar?.
Hoy sobrevivo apenas a mi suerte
lejano de mi estrella de mi gente.
El trance me ha mostrado otra lección:
el mundo propio siempre es el mejor.
Me voy debilitando lentamente
Quizás ya no sea yo cuando me encuentren.
(¿Es necesario agregar de quién es?)
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Pearl Jam
Los hijos de la lluvia
Sin las poses de las superestrellas de otros grupos, con la cara y la facha de cualquier vecino de Seattle, Londres o Banfield, Pearl Jam mantiene su militancia rockera hasta la fecha, siendo el espejo de una generación que se gestó en los aburridos ochenta y que sobrellevó el ingreso a la edad adulta con los yuppies como modelo a seguir, la caída del muro de Berlín y el crecimiento de las nuevas tecnologías.
A principio de 1990, Nirvana, con la crudeza y el primitivismo musical de Kurt Cobain, fue el grupo que se encargó de patear un tablero musical dominado por distintas clases de dinosaurios: era la época de las supergiras de U2, Michael Jackson, los Stones, etc. Y el grunge, el estilo musical que oxigenó el ambiente, emergió allá por finales de los ochenta y principios de los noventa como fenómeno del rock indie, siendo la respuesta americana al movimiento musical que encabezaron los ahora ignotos Jesus Jones, quienes abrieron la brecha para que luego ingresaran Oasis, Blur, Radiohead y el resto de la compañía inglesa. Su epicentro fue Seattle (al noroeste de EEUU, un asco de clima con 9 meses por año de lluvia y lluvia) y no es fácil encontrar cohesión entre los diversos grupos. No parece demasiado trascendente entrar a discutir qué elementos nos permiten distinguir un movimiento musical con identidad propia con otro que sólo tiene una temporalidad compartida; si bien es cierto que Nirvana, Pearl Jam, Soundgarden, Modhoney, etc.tenían varias cosas en común, el movimiento grunge era una auténtica bolsa de gatos en la que convivían elementos bastante diferentes.
Lo que compartían, junto con el resto de la juventud, era la representación de un nuevo modelo de jóvenes en una sociedad globalizada: la generación X (llamada así por el escritor canadiense Douglas Coupland) que descreía de casi todo y no quería parecerse a los descarnados gana-dinero corporativos que proliferaron en la era de Reagan, Bush padre y Margaret Thatcher. La música para esta generación no era un simple elemento decorativo, pero tampoco era vista como una herramienta para cambiar el mundo: formaba parte de la identidad de las personas y era el modo de canalizar la rabia y la impotencia. Singles y Reality bites son películas en las que se ve un estereotipo del joven de esos años.
Poniéndose viejos...
Los integrantes del movimiento grunge, fueron uno a uno cayendo en desgracia a medida que transcurría la última década del siglo XX , comenzando por Nirvana, tras el suicidio de Cobain en 1994, continuando con el desmembramiento de Soundgarden y finalizando con las implosiones de Alice in Chain y de Stone Temple Pilots. Solo PJ se mantuvo en pie, tal vez porque pudieron sobrevivir a las presiones que representan el dinero y la fama y porque siguieron haciendo canciones. Alguien escribió que PJ gastó la década del noventa en atentar con la fama lograda y este afán autodestructivo, puede verse como pose o como simplemente una liberación de la culpa que representa tener la vida hecha antes de finalizar la tercera década de la vida.
Antes señalamos que el grunge era una bolsa de gatos. Fue Nirvana quien alimentó la fricción entre compañeros de ruta, al hacer Cobain diversos cuestionamientos, acusando a PJ de machistas, de mercantiles, etc. Tal vez los intereses de la Industria musical alimentaron este enfrentamiento. No hubo tiempo para mucho, porque la muerte del líder de Nirvana se dio pronto y afectó a todos en gran forma y marcó el principio del fin del grunge. Seguramente hubiera sucumbido de todas maneras y no debería asombrarnos: la música entendida como una industria necesita estimular a los consumidores a comprar constantemente, y desde que descubrió el potencial de los jóvenes como un mercado más de capturar lanzando miles de discos,cassettes, cd, videos, reproductores,etc. no ha cesado de forzar nuevos movimientos musicales. Desde sus orígenes,allá por finales de 1950, con el rock y todos sus derivados ("Típica música para adolscentes, que no resiste las dos pasadas", de acuerdo a Mick Jagger),ocurre esto, aunque a veces se les escape de las manos, como ocurrió con Elvis, Chuck Berry, Little Richard, etc. El destino de los primeros revoltosos rockeros fue el siguiente:o bien domesticados o reemplazados por los melosos Paul Anka, Perry Como, etc.No se podía permitir que con sus ritmos tribales o sus canciones tontas o provocativas escandalizaran a las buenas costumbres de la sociedad americana contemporánea a la casa de brujas y de las comedias musicales de Ginger y Fred. Y además ganaran dinero! Claro que después descubrieron su poder como herramienta de control social, pero esa es otra parte de la historia...
Las viejas vanguardias
Los 8 discos de estudio y las actuaciones en vivo consiguen reflejar con igual solidez el descrédito de la clase dirigente, las transformaciones sociales de los tiempos que corren, la volatilidad de las relaciones humanas a través de la imperfecta, pero expresiva y poderosa voz de Eddie Vedder y la calidad musical de sus compañeros, en especial, la batería del ex Soundgarden Matt Cameron (quien se sumó a PJ tras la disolución de su anterior grupo) y la guitarra de Mike Mc Crady, cuyo sonido recuerda por momentos a Stevie Ray Vaughan y a Jimmy Page.
Las canciones de PJ son en esencia simples, pero buena parte de ellas han sabido superar el paso del tiempo transformándose en himnos generacionales, tal como solicitaba el personaje encarnado en el gran Matt Dillon en la película Singles, de la cual Vedder y otros integrantes del grunge de la primera ola, tomaron parte como actores secundarios.
Que PJ se mantega en escena a casi 20 de su aparición en escena y sea considerada una de las más importante del mundo, supone reflexionar acerca del estado del rock de los últimos tiempos. Hay quienes sostienen que el rock murió con el nacimiento del nuevo siglo y no resulta fácil refutarlos. Tanto a nivel internacional como nacional, el agotamiento de la cantera creativa está presente y no hay que esperar sino cosas de los viejos grupos que sobrevivieron a las modas. Tal vez sea esa la razón por la que las cadenas de video como MTV se dedican a difundir muchas cosas además de videos musicales. Sólo System of a Dawn, Evanescence y los veteranos y ya pasados a la historia Audioslave, junto con algún otro grupo, ofrecieron en 8 años algo que puede decirse está unido a la mejor historia del rock y que a la vez pueda representar algo novedoso sostenido por calidad musical. Todo lo demás es música efímera que se fagocita en meses.
¿Dónde está la rebeldía?
Todo hace suponer que Vedder y compañía abandonaron el espíritu beligerante e intransigente de los primeros años: haber vendido 60 millones de discos en toda su carrera y el haber firmado con una disquera de las grandes supone cierta dosis de resignación de esos sentimientos. Sin embargo esto no es así. En un situación muy compleja en la que el negocio discográfico es hostigado por la piratería y distintos medios alternativos de acceso al material, PJ ha fortalecido su imagen al respecto, ofreciendo su producción a través de la emisión de casi toda sus actuaciones en vivo, pero también manteniéndose activo en la defensa de diversas causas que cuestionan el rol que Estados Unidos viene cumpliendo de manera solitaria tras el derrumbe de la URSS.
Si a mediados de los 90, PJ sostuvo históricas peleas por el mantenimiento de un precio accesible de las entradas para sus shows en vivo contra una de las más poderosas empresas del rubro del entretenimiento, la lucha ahora se desplazó a otros ámbitos, entre los cuales está la difusión de su material y la neutralidad de la red global. Esta neutralidad está herida de muerte de acuerdo a las intenciones de un grupo político en alianza con las grandes empresas que manejan el sector, quienes pretenden tener el derecho legal de reprimir y eliminar cualquier mensaje que ellos consideren negativo.
Nada es gratis
A finales de 2007, durante su actuación en el cierre del del festival de Lollapaloozza, la transmisión en vivo de Pearl Jam vía internet por el servidor de una empresa subsidiaria de AT&T , fue interrumpida sospechamente, mientras el grupo interpretaba una versión propia de un tema de Pink Floyd con el estribillo "Hey Bush, give this World alone!" (Escuchá Bush, dejá al Mundo tranquilo!)Curiosamente, pese a las excusas del caso que interpuso la empresa tras los numerosos reclamos de los ciberespectadores, PJ acusó a la propia empresa de intencionalidad, dada la postura muy clara a favor del mantenimiento de la neutralidad de la red que tiene el grupo, en oposición a la actitud cada vez más intervencionista de los conglomerados multinacionales del sector. Conocida es la actitud crítica de Vedder y compañía en relación a los desmanejos del gobierno de Bush y la política exterior de su gobierno. Ciertamente no hace falta demasiado para ridiculizar a GWB, pero PJ lo ha venido haciendo desde el comienzo del primer mandato.
Presente y futuro
La muerte de casi una decena de fans durante un concierto celebrado en Bélgica (fueron aplastados tal como pasó en un estadio argentino con el famoso acontecimiento de "La puerta 12"), marcó un punto de inflexión.Los tribunales dejaron libre de culpa y cargo al grupo y su organización, pero era necesario una introspección. Tras meditar durante un prolongado tiempo sobre la continuidad o no del grupo, PJ volvió al ruedo con el aclamado album, Riot Act , combinando reflexiones maduras sobre la situación del mundo, las relaciones personales, sumando al veterano "Boom" Casper en el instrumento B-3,como prácticamente como "sexto hombre".
Si bien Vedder ha realizado en solitario la banda de sonido de la película "Into the wild", dirigida por Sean Penn, no hay síntomas de agotamiento del grupo; de hecho la mayoría de sus integrantes mantiene proyectos paralelos. Con sus integrantes entrados en los 40, un prestigio bien ganado, PJ ha conseguido mutar manteniéndose como un ícono de lo que es hacer rock and roll y sí, pareciera que han dejado de estar siempre enojados y disfrutan de su música tanto como sus oyentes.